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	<title>Ecos del Balón &#187; Juan Carlos Lorenzo</title>
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	<description>En fútbol nadie tiene razón.</description>
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		<title>Los tiempos de la cometa</title>
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		<pubDate>Thu, 05 Oct 2017 08:38:08 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Eduardo José Ustaritz]]></dc:creator>
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				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify">Camisas de seda, noches de baile, tango y cabaret. En un mundo en blanco y negro, donde los ecos de una guerra ajena llegaban en forma de tinta en los periódicos, una bandera sin color comenzaba a pintarse de celeste y blanco con un sol bisoño<span id="more-241776"></span> asomándose en el centro; y <a target="_blank" href ="https://www.academia.edu/18353629/Mart%C3%ADn_Fierro_y_la_Identidad_Nacional">Martín Fierro la miraba</a> con millones de pupilas, embriagado. Era Argentina, porteña y propia; tan grande que no cabía dentro de sí&#8230; como su fútbol. Y en Núñez y La Boca, Avellaneda y Boedo, un niño no tenía que alzar la vista para ver los astros: solo tenía que ir a la cancha porque en Argentina cada día nacía uno nuevo. Y la gente iba y en los campos de fútbol abarrotados se escribía un relato sin igual: el mejor fútbol del mundo no necesitaba ganar ninguna copa para serlo. ¿Necesitó <a target="_blank" href ="http://www.lanacion.com.ar/150373-por-que-borges-nunca-obtuvo-el-premio-nobel">Borges el Nobel</a> para ser el <i>mejor escritor de siempre</i>?</p>
<p style="text-align: justify">La década de 1940 en Argentina fue como una velada de <i>speakeasy</i> en <i>La Prohibición</i>, <a target="_blank" href ="https://lh5.googleusercontent.com/-4DMZecz9sF4/TY2O0AQrhqI/AAAAAAAABoc/O90c-jd5C5M/s1600/maquina+con+musica.jpg">selecta y ostentosa</a> a espaldas de un mundo gris. Mientras en Europa se lanzaban bombas y en Brasil aprendían a jugar, en Buenos Arias, La Plata y Rosario descosían la pelota más allá de la imaginación: <i>«todo lo que veo ahora ya lo vi, pero lo que veía antes no lo veo más»</i>. <a target="_blank" href ="https://www.diarioregistrado.com/opinion/el-futbol-que-yo-vi-y-este-mundial_a54a7660442b51e2eea0145e8">¿De qué carajos hablaba Pedernera?</a> ¿De qué filigranas perdidas cual Atlántida fueron testigos sus ojos que pronto no habrá nadie que las recuerde? Como si de un secreto que debía ser guardado con celo, finalizada la guerra y llegado el Mundial, Argentina decidió no jugarlo. O no pudo. Otra vez la Atlántida: en 1949, la huelga, un maremoto, se lo llevó todo. Nos quedó <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/12/alfredo-di-stefano-evolucion-como-futbolista-recorrido-river-plate-millonarios-real-madrid-jugador-total/">Di Stéfano</a> como prueba de que existió una vez un lugar en el que &#8216;La Saeta&#8217; no era un dios ni brillaba más fuerte que nadie en el firmamento. </p>
<blockquote><p>No hay grabaciones de fútbol argentino de la década de 1940, solo testimonios</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">O eso es lo que dice la leyenda: ¿Cómo saberlo? Subcampeones en Uruguay 1930, pero reyes de América de el 27&#8242; y el 29&#8242;; primera fase de 1934, pero los suyos bañados de oro y billetes enfundados en la bandera de la <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2017/06/juventus-carcano-historia-quinquennio-de-oro-agnelli/">Italia fascista</a>. Y pasarían veinticuatro años para que quisieran volver a jugar, recelosos de un tesoro que convertía el cuero en diamantes. Quizás tenían razón. Eso también es parte del mito: lo que pasó en 1958 en <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2015/06/argentina-carasucias-analisis-derrota-mundial-1958-causas-y-consecuencias/">Suecia no debió ocurrir jamás</a>. En el país mundial de los culpables, las sentencias fueron repartidas. Jugadores, cuerpo técnico, la AFA y hasta Perón fueron declarados responsables. La lógica del periodismo era la contradicción: Argentina había perdido porque se había aislado, jugando apenas un puñadito de partidos entre 1949 y 1954, cayendo su fútbol en la obsolescencia y el desfase técnico y táctico, pero también había perdido por abrirse al mundo y no nacionalizar su fútbol como se había pedido tras el <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=50HA5Xp1KIw">gol imposible de Grillo</a> a Inglaterra en 1953. Por ello, ni Sívori, ni Angelillo, ni Maschio, ni Domínguez ni el mismo Grillo fueron a la Copa del 58&#8242;, arrebatados por el dinero europeo a quienes eran sus legítimos dueños. Culpables porque sí y porque no. </p>
<p style="text-align: justify">Lo cierto es que <i>&#8216;El desastre de Suecia&#8217;</i> estaba dentro de las cábalas de Stábile, el eterno seleccionador argentino, y las razones para ello no eran ninguna de las citadas por la prensa. Para empezar, el aislacionismo no era tal: si bien la selección sí que se había prácticamente borrado del mapa durante un lustro, los clubes argentinos y Millonarios, colombiano pero argentino en alma y cuerpo, sí organizaron varias giras internacionales en las que su calidad quedó demostrada. <i>&#8216;El Ballet Azul&#8217;</i> cambió para siempre la historia del Real Madrid y meses después, con Di Stéfano, Molowny y Gento en plantilla, <a target="_blank" href ="http://static.unosanrafael.com.ar/adjuntos/213/imagenes/019/075/0019075561.jpg">fue vapuleado 0-6 por el Independiente</a> de Grillo, la gran estrella argentina de la década. Por otro lado, cuando la selección volvió a competir, fue campeona del sudamericano del 55&#8242;, subcampeona del 56&#8242;, campeona inenarrable en el 57&#8242; y campeona otra vez, ahora contra Pelé, en el 59&#8242;. Las décadas de 1930 y 1940 en Argentina habían dado a luz a equipos vanguardistas en lo técnico, en lo táctico y en lo físico, y el fútbol argentino de mitad de siglo era hijo de aquel. Si Argentina no había querido adoptar las doctrinas tácticas europeas, como si hiciese por ejemplo Brasil, <a target="_blank" href ="http://labfutbol.blogspot.it/2007/09/argentina-campen-del-sudamericano-57-el.html">era porque no había querido</a>: veían ese fútbol como un rígido al lado del suyo, ágil, flexible, elástico y alegre. ¿Si era así por qué lo de Suecia era previsible? Porque la AFA y sus manejos interesados, en lugar de darle rienda suelta al místico equipo de Lima, cambió tanto a los jugadores migrantes como a los que se quedaron por uno roído y veterano cuya base era el River Plate crepuscular de la época, y con ellos el fútbol carasucia se veía lento y demacrado incluso ante el más flemático de los europeos. </p>
<blockquote><p>En su regreso a los Mundiales, Argentina perdió 6-1 contra Checoslovaquia</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">La debacle en la Copa movió los cimientos del fútbol argentino. Derogó <i>&#8216;La Nuestra&#8217;</i> y los envolvió en una cruzada europeísta por la modernización del juego y la táctica en el país. De España llegó Juan Carlos Lorenzo como científico evangelizador. Discípulo de Helenio Herrera, Lorenzo se convirtió en la cara más visible de una revolución que revolcó la identidad del fútbol argentino, fracturándola hasta nuestros días. El repliegue y el contragolpe no eran conceptos nuevos en Argentina. En <a target="_blank" href ="http://perio.unlp.edu.ar/pd/sites/perio.unlp.edu.ar.pd/files/archivos/file/dantepanzeri.pdf"><i>«Táctica y Estrategia»</i></a>, Carlos Peucelle confiesa que el celebrado River campeón de 1931, del que formó parte, tomó la decisión de jugar de esa manera contra Independiente y Estudiantes porque era la mejor forma de hacer frente a sus portentosas delanteras. En Italia, que dichas estrategias pudiesen ser usadas por los clubes grandes fue una revelación; en Argentina, Perogrullo. La distinción entre lo de Lorenzo y lo de antes radicaba en que antaño ese estilo de juego estaba enmarcado en la escala de valores y virtudes del fútbol argentino clásico y lo de Lorenzo no: con él había una estela especulativa y antitécnica que en otros tiempos era <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/10/platinismo-futbol-argentino-bien-jugado-pedernera-enrique-garcia-dante-panzeri/">sinónimo de vergüenza</a>. Sin embargo, en 1960, en una Argentina herida en el orgullo, insegura y miedosa, aquello encajó de maravilla y se entendió como una característica vinculante del fútbol moderno.</p>
<p style="text-align: justify">Mientras tanto la AFA, en su afán de reivindicación, había perdido los estribos. Entre 1939 y 1958, el seleccionador había sido Guillermo Stábile. Entre 1959 y 1970, en cambio, diecisiete entrenadores fueron en su momento nombrados como directores técnicos de la selección, con nombramientos múltiples de D&#8217;Amico, Lorenzo y Minella. Fue entonces que jugar para la selección comenzó a verse como una forma de perder prestigio. Mientras los clubes contaban con cierto grado de éxito, que iría a más para finales de la década, la selección era un ente fantasmal. La renovación llevada a cabo por Lorenzo de cara al Mundial de 1962 fue un fiasco y Argentina otra vez se devolvió en primera ronda. Para la Copa de las Naciones de 1964, un torneo amistoso organizado por Brasil en el que querían celebrar su dominio del universo fútbol, invitando a Inglaterra, padres de la criatura, Portugal, madre patria, y a los argentinos, que les habían enseñado a jugar, el cargo de seleccionador recayó en José María Minella, el hombre River, el autor detrás de <a target="_blank" href ="https://es.wikipedia.org/wiki/La_Maquinita"><i>&#8216;La Maquinita&#8217;</i></a> de fútbol brillante campeona de 1947. Argentina fue la ganadora del título del 64&#8242; pero su actuación no fue una remembranza de la gran época de <i>&#8216;La Nuestra&#8217;</i> sino todo lo contrario: con un 4-2-4 que al estilo de la Brasil de 1962 se convertía en 4-3-3 asimétrico gracias al <i>puntero ventilador</i> que retrocedía hasta el mediocampo, el triunfo argentino estuvo marcado por adjetivos como sacrificado, organizado, combativo e inteligente en un sentido que <a target="_blank" href ="http://www.elgrafico.com.ar/coberturas-historicas/1964-argentina-en--la-copa-de-las-naciones-detalle.php">Osvaldo Ardizzone definiría</a> como <i>«cálculo especulativo»</i>. Lo más celebrado del torneo fue el marcaje de Rattín a Pelé, símbolo de la nueva era: <i>&#8216;La Nuestra&#8217;</i> había muerto.</p>
<p style="text-align: justify">Y de las cenizas nacería una flor. Ermindo <i>&#8216;El Ronco&#8217;</i> Onega era una de las últimas joyas del semillero de River. Apenas unos años menor que Sívori, <a target="_blank" href ="http://www.elgrafico.com.ar/2016/02/26/C-8980-ermindo-onega-el-idolo-que-llego-tarde.php">Onega era un coletazo de entonces</a>. Un delantero con un pique fenomenal, había sido uno de los jugadores más importantes en el título de 1964, pero en enero del año posterior sufrió una lesión que lo dejó meses sin poder jugar y cuando volvió, ya no era el mismo. Había perdido potencia en la arrancada y velocidad en los metros finales, las características que hacían demoledor su fútbol. Renato Cesarini, el mito y director técnico de River entonces, en toda su sabiduría, supo darle la vuelta al tema: retrasó la posición de Onega y lo convirtió en un mediocampista cerebral. En lugar de matar, ahora ordenaba muertes. Y así se inmortalizaría. Ahí jugaría en el renovado equipo de Minella que clasificó al Mundial de 1966 con Onega de enlace en el 4-3-3 asimétrico; y también lo haría en la Copa, con Lorenzo por impostura gubernamental de seleccionador, aunque esta vez bajo un 4-3-1-2 que Argentina acogería como sistema predilecto durante la segunda mitad del siglo XX, y que bien puede ser atribuido como invención gaucha: el primer equipo en jugar bajo esa disposición, aunque entonces no fuese catalogado así, fue el Boca Juniors de Deambrossi de 1963, y paralelamente a la Argentina de Lorenzo, el <a target="_blank" href ="http://www.telam.com.ar/notas/201611/170971-racing-campeon-50-anos-equipo-de-jose-pizzuti-1966.html">Racing de Juan José Pizzutti</a> desarolló su propia versión con Humberto Maschio de enganche. Argentina había encontrado un nuevo tótem. <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=h24D87SqaLQ"><i>The Times They Are a-Changin&#8217;</i></a> también debutó aquel año.</p>
<blockquote><p>El enganche personificó el fútbol argentino durante medio siglo</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">El enganche no era nada nuevo: en Brasil, de hecho, con el advenimiento de los nuevos sistemas europeos se lo había desechado y en Argentina, ya en la década de 1940, <a target="_blank" href ="https://books.google.it/books?id=BSYBAgAAQBAJ&amp;pg=PT15&amp;lpg=PT15&amp;dq=armando+el+chueco+farro&amp;source=bl&amp;ots=qR6BwjgS8d&amp;sig=bXbBgRtadCfggCUxbs_r3rOSRHM&amp;hl=es&amp;sa=X&amp;ved=0ahUKEwjh-ve5idnWAhUuS5oKHaTUBpYQ6AEIZDAP#v=onepage&amp;q=armando%20el%20chueco%20farro&amp;f=false">Armando &#8216;El Chueco&#8217; Farro</a>, del San Lorenzo de Almagro, había jugado con maestría en ese rol. Sin embargo, no era en Argentina una figura venerada. Incluso, cuando Pedernera hacía las veces de mediocampista creador por detrás de los delanteros, se lo acusaba de esconderse. Solo hasta Onega fue que la posición alcanzó verdadero prestigio. Y a ella se entregaría Argentina tras los fracasos en el Mundial de 1966 y la Copa América de 1967. El elegido como nuevo seleccionador fue Cesarini, pero no duraría mucho en el cargo. El tumultuoso presente político argentino enmarañaba aun más a la AFA: Renato dirigió cinco partidos. Su reemplazo, de nuevo Minella, seis en 1968 antes de ser reemplazado por Maschio, que se había retirado como jugador a finales de ese año y ya a principios del 69&#8242; fue designado como seleccionador. <a target="_blank" href ="http://www.telam.com.ar/notas/201409/76476-hace-45-anos-argentina-era-eliminada-por-peru-y-quedaba-afuera-del-mundial-70.html">Duró cuatro juegos</a>. Ante el advenimiento de las Eliminatorias para el Mundial de México 1970, la AFA decidió reemplazarlo por Adolfo Pedernera, el mejor futbolista argentino de los 40&#8217;s e ideólogo del Millonarios de 1950 y el Boca de Deambrossi. </p>
<p style="text-align: justify">Con apenas semanas de preparación, Pedernera se entregó a un niño de 18 años que jugaba en Huracán. <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=sNSowJSk5CI">Miguel Ángel Brindisi</a>, enganche y artista, había debutado con Maschio en junio y ya para julio era prácticamente un indiscutible en el seleccionado, sentando a jugadores consagrados en el banquillo. Emparejada con Perú y Bolivia, y con las Libertadores del 67&#8242;, el 68&#8242; y el 69&#8242;, y las dos últimas Intercontinentales en el bolsillo, Argentina tenía todo para clasificar y no lo hizo. El primer partido fue en La Paz y <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=BKur8OcRF7c">Argentina perdió</a> por 3-1. Cambió medio equipo para jugar en Lima y volvió a peder: 1-0 contra una Perú jovencísima que todavía no sabía que era de oro y haría historia. Un 1-0 en La Bombonera contra Bolivia dio oxígeno a los de Pedernera, aunque sin Brindisi y cuatro delanteros no había habido conexión entre el mediocampo y el ataque. A falta de un partido como local, una victoria en casa de Boca contra Perú obligaba a un desempate tripartirta. Otro resultado dejaba, por primera vez, a Argentina fuera de la cita orbital en contra de su voluntad. Pedernera se la jugó de nuevo por Brindisi, con Rulli y Pachamé de guardianes por detrás de él. Donde antes habían cinco hombres, ahora había un niño. El clima en La Bombonera era de ansiedad, nervios y entusiasmo. De histeria. Y al final hubo silencio: Argentina, jugando mal pero con jugadores brillantes, solo logró, y sobre el final con un golazo de Alberto <i>&#8216;El Toscano&#8217;</i> Rendo, otro de esos jugadores de otro tiempo, un empate. <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=6aci-zZYC2U">Perú iba al Mundial y ellos no</a>.</p>
<blockquote><p>Cincuenta años después, Argentina, Perú y un Mundial en juego en La Bombonera</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Han pasado casi cincuenta años y ha querido el fútbol que la historia vuelva a encontrarse consigo misma. Otra vez la AFA en ruinas. Otra vez baile de entrenadores. Otra vez Perú. <a target="_blank" href ="http://www.lanacion.com.ar/2069032-argentina-peru-epica-redencion-y-bombonera">Otra vez La Bombonera</a>. Siempre Argentina. Hoy juegan y el Mundial está sobre la mesa&#8230; otra vez. Tras aquel fatídico partido, Argentina tardó casi treinta años en volver a jugar en el estadio de Boca. Hoy, cuando la histeria está a reventar, alguien en la AFA decidió revivir los fantasmas y decidió que el encuentro ante Perú se jugase allí. ¿No le avisaron a Napoleón que Rusia era inconquistable? Y aun así fue. Hace cincuenta años, Perú y La Bombonera fueron para Argentina <a target="_blank" href ="http://www.elgrafico.com.ar/coberturas-historicas/1969-argentina-afuera-de-mexico-70.php">el epitafio</a>, como escribió Ardizzone, del fútbol de las camisetas de seda. El fin de los tiempos de la cometa. ¿Para Messi podrá ser también el fin? ¿O será un inicio? Esta noche seremos testigos.</p>
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		<title>¿Y si los periodistas entrenasen?</title>
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		<pubDate>Thu, 31 Mar 2016 01:55:12 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[David Mata]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[«No sé lo que dice la calle, pero me da igual. Yo, con el carnicero, hablo de carne; con el taxista, de taxis. De fútbol, hablo yo. Yo sé más de fútbol que todos los carniceros juntos, que todos los taxistas juntos, que todos los porteros juntos y posiblemente que todos los periodistas juntos». Jorge [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<blockquote><p>«No sé lo que dice la calle, pero me da igual. Yo, con el carnicero, hablo de carne; con el taxista, de taxis. De fútbol, hablo yo. Yo sé más de fútbol que<span id="more-202789"></span> todos los carniceros juntos, que todos los taxistas juntos, que todos los porteros juntos y posiblemente que todos los periodistas juntos». Jorge Valdano (1995).</p></blockquote>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify">Durante una de las riñas que el periodista argentino Dante Panzeri mantuvo con el seleccionador Juan Carlos Lorenzo se produjo un desafío bastante curioso. Harto de sus críticas, el técnico invitó al periodista a hacerse cargo de la dirección técnica de la selección nacional argentina, <a target="_blank" href ="http://www.megustaleer.com/fragmentos/11975/Text/025_capitulo.xhtml">según Lorenzo</a> «para ver el papelón que hace (&#8230;). Si fracasa, lo tiramos al río». La anécdota data del junio de 1973, fecha en la que fue recogida en un artículo de Panzeri titulado <i>«Foliculario acepta desafío de juglaresco»</i>. Un <a target="_blank" href ="http://dle.rae.es/?id=IAEzJHp">foliculario</a> es un folletista o periodista, y juglaresco remite a juglar, que es la persona que en la Edad Media recitaba, cantaba o hacía juegos y malabares para entretener. Así que Panzeri estaba reduciendo a toda la profesión de Lorenzo, y no solo a él en particular, a una costumbre más folclórica que práctica. </p>
<p style="text-align: justify">Todo aquel que esté familiarizado con la obra de Dante Panzeri sabe que despreciaba a los entrenadores y que no creía en tácticas colectivas que no proviniesen de los mismos futbolistas. Panzeri lo justificaba diciendo que para dirigir en un juego de <i>«oposición e imprevistos»</i> había que intervenir directamente, es decir, ser jugador de campo. Así que, aparentemente, era absurdo proponerle ser director técnico. Más aun cuando él llamaba a este colectivo los <i>«ladrones de azul»</i> y consideraba que eran un invento de los presidentes: <i>«Antes de existir los DT, la paliza iba a los dirigentes»</i>, decía. </p>
<p style="text-align: justify">Pero contra todo pronóstico, <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/tag/dante-panzeri/">Dante Panzeri</a> aceptó el reto y se puso a disposición de la AFA como una forma de demostrar, paradójicamente, sus teorías, es decir: que <i>«ningún director técnico es director ni técnico»</i>. Su propuesta consistía en actuar como <i>«seleccionador»</i>, lo que se resumía en escoger según su criterio, y nombrar un director técnico entre los mismos jugadores. Según Panzeri fuera de la cancha la máxima sabiduría a la que uno puede aspirar es saber elegir. Y eso le parecía un tema de opiniones en el que la suya era tan valedera como la de Lorenzo.</p>
<blockquote><p>Antes de la anécdota de Panzeri y Lorenzo, en Argentina hubo un precedente muy cercano.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Lo que posiblemente animó a Juan Carlos Lorenzo a lanzar aquel desafío fue que existía un precedente de periodista de <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/10/platinismo-futbol-argentino-bien-jugado-pedernera-enrique-garcia-dante-panzeri/">corte panzerista</a> que se había estrellado tras tomar a su cargo la dirección técnica de un equipo argentino: el célebre caso del Huracán de Pepe Peña. Corría el año 1961 y José Gabriel González Peña, alias Pepe Peña, era uno de los más conocidos redactores de la revista <i>«El Gráfico»</i>, por aquel entonces bajo la dirección de Dante Panzeri. La revista había inaugurado un nuevo modelo de escuela crítica que primaba el análisis del juego por encima de la información: <i>«La revista no informa. Comenta y critica»</i>, escribió Panzeri en respuesta al correo de un lector. </p>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_right">Peña prefería contar y analizar el juego que sólo dar más noticias</span>Aquel modelo de periodismo trajo consigo un vocabulario creado para la ocasión, giros y expresiones novedosas, y en ese terreno destacó Pepe Peña por su sarcasmo y gracejo. A él se le debe una de las imágenes que más han perdurado en el inconsciente colectivo del aficionado argentino: jugar con <a target="_blank" href ="http://www.pagina12.com.ar/diario/contratapa/13-42591-2004-10-21.html"><i>«un balde en la cabeza»</i></a>; que fue la forma más gráfica que se le ocurrió a Pepe Peña para criticar a «Motoneta» Raúl Nardiello, un wing derecho muy rápido que cuando arrancaba en carrera ya no miraba a nadie. Independientemente de lo simpática que resulte como ocurrencia, la metáfora pretendía señalar una deficiencia de tipo táctico, una falta de <i>«asimilación de conceptos»</i> y de <i>«ejecutar maniobras predeterminadas»</i>, que diría <a target="_blank" href ="http://www.pagina12.com.ar/diario/contratapa/13-42591-2004-10-21.html">Juan Sasturain</a>. La anécdota del balde no es por tanto un episodio aislado. De hecho es parte de un proceso de difusión de la jerga futbolística entre el público argentino, que se le debe en gran medida a la tertulia radiofónica que Dante Panzeri y el propio Pepe Peña compartieron con el ex-futbolista Adolfo Pedernera. Se llamaba <i>«Fútbol al centímetro»</i> (1956), aunque muchos radio-aficionados la conocían como <i>“Las tres P”</i>, por la coincidencia entre la letras iniciales de los apellidos de sus tres tertulianos. Si bien a Pepe Peña, por su estilo vitriólico, también le llamaban <a target="_blank" href ="http://www.elgrafico.com.ar/2014/10/05/C-5774-anatomia-de--un-delirio-futbolero.php"><i>«Pepe Leña»</i></a>.</p>
<p style="text-align: justify">Podemos encontrar una breve descripción del talante de Peña como periodista -y de su breve desempeño al frente de Huracán-, en uno de los clásicos manuales ofrecidos por el diario argentino Olé: el <i>«Diccionario Olé de Primera»</i>. Se constata ahí que el estilo de sus intervenciones era <i>«sarcástico»</i>, así como <i>«suficiente y a menudo exagerado para valorizar o desmerecer rendimientos»</i>. Lo que podemos interpretar como prepotente y por ende, molesto. También se indica que Pepe Peña practicaba un tipo de análisis periodístico: <i>«sin hibrideces, orientado a descubrir cuestiones técnicas y tácticas»</i>. Aunque inmediatamente se vuelve a insistir en que lo hace mediante un estilo satírico, a través de: <i>«cierta ridiculización del personaje cuando su crítica era adversa»</i>. Por tanto, se puede leer entre líneas que muchos profesionales tenían cuentas pendientes con Pepe Peña cuando este accedió al cargo de director técnico de Huracán. </p>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_left">Boca ya le había querido contratar como asesor</span>Su prestigio como conocedor del juego y adalid del buen gusto era tan grande que Alberto José Armando, presidente de Boca Juniors, ya le había ofrecido a finales de los &#8217;50 un puesto como asesor del equipo xeneize, aunque en aquella ocasión no hubo acuerdo. Lo que se materializó fue la oferta que le hizo Luis Seijo, presidente de Huracán, quien llevaba tiempo con la idea de armar un gran equipo. Podemos encontrar referencia a aquella etapa en la autobiografía de <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2015/11/la-sociologia-mediocentro-5-argentino-centrojas-historia/">Nestor <i>«Pipo»</i> Rossi</a>. El gran centrojás argentino había llegado a Huracán en 1959 en calidad de jugador y entrenador del equipo. Pipo Rossi destacó dos cosas sobre aquel proyecto: la llegada junto a él de otras figuras y la vocación por jugar un buen fútbol. La temporada 1961 iba a ser su despedida como profesional, pero aunque Rossi cita en el libro todos los fichajes que se produjeron durante sus tres campañas en el equipo, e incluso un hecho tan peculiar como la coincidencia de su retirada con las tres vueltas a la Tierra del cosmonauta ruso Gagarín, no hay en sus páginas ni una sola mención a Pepe Peña como técnico a pesar de que sí cita un partido contra San Lorenzo en el que el periodista, efectivamente, ejerció como entrenador.</p>
<blockquote><p>Nestor Rossi no casaba ni casó muy bien con lo que iba a simbolizar Pepe Peña.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">La ausencia de menciones a Pepe Peña no parece casual. Rossi se había acostumbrado a hacer y deshacer en el equipo, como muestra lo que contaba su compañero <a target="_blank" href ="http://www.agepeba.org/Lectura.asp?id=16970">Emilio <i>«Negro»</i> Melón</a>: <i>«Rossi no podía con su molestia en la cintura, fuertes dolores de lumbago y otras lesiones; pero no quería largar (&#8230;) Jugamos juntos en River y en el 59 en Huracán. Nos gritaba a todos cuando no pasábamos la pelota o la perdíamos»</i>. Pipo Rossi se llevó consigo al jugador porque, decía, <i>«necesito a alguien que me corra a los rivales»</i>, y ubicó a aquel extremo izquierdo de volante en lo que luego se ha conocido como <a target="_blank" href ="http://www.agepeba.org/Lectura.asp?id=17838"><i>«doble cinco»</i></a>. </p>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_right">Quiso introducir nuevas técnicas en bastantes aspectos del equipo</span>La llegada de Pepe Peña a Huracán suponía por tanto colisionar con Rossi, que ya estaba encauzando su carrera a la dirección de equipos, pero es que además Pepe Leña entró como un elefante en una cacharrería y concedió una entrevista al también periodista Bernardo Neustadt en la que no dejó títere con cabeza. Para empezar volvió a atizar a José Sanfilippo, un famoso delantero del San Lorenzo <a target="_blank" href ="http://www.pasionfulbo.net/fulano-juega-con-un-balde-en-la-cabeza/">del que había dicho en su momento</a> que <i>“jugaba dentro de una cabina de guardabarrera y con una caña de pescar”</i>, es decir, que vivía de explotar el juego de los demás. Cuando le preguntaron por Pipo Rossi y la nueva estrella del Huracán, Norberto <i>«Beto»</i> Menéndez, les saludó diciendo: <i>“Los voy a corregir. Tengo más admiración por mí que por ellos“</i>. Al diario <i>«La Nación»</i> le explicó que estaba <i>«dispuesto a establecer la mística del quehacer futbolístico»</i>. Una combinación entre recuperar el clásico «pechazo» (golpe de pecho contra pecho) a modo de saludo, como una forma de recuperar la virilidad deportiva, al tiempo que anunciaba clases teóricas para mantener a los futbolistas informados de <i>«las novedades (que) se originen en el campo de la estrategia»</i>. </p>
<p style="text-align: justify">Algunas de sus demandas resultaban pasmosamente visionarias. Por ejemplo, solicitó un dietista y dijo que los servicios médicos, más que la clásica ficha topométrica de los jugadores (el registro de sus medidas), debían procurar valorar mediante tests los reflejos de sus futbolistas. Cuando por fin dio inicio la pretemporada sus rutinas de entrenamiento resultaron tan innovadoras como su manejo del lenguaje. Una de estas prácticas, según recoge el <i>«Diccionario Olé de Primera»</i>, consistía en <i>«colgar una rueda de automóvil en la alambrada y hacer práctica de remates para embocarle con la pelota»</i>, actividad que es considerada en el manual como <i>«extravagante»</i>. La revistas <a target="_blank" href ="http://www.elgrafico.com.ar/2014/10/05/C-5774-anatomia-de--un-delirio-futbolero.php"><i>«El Gráfico»</i></a> y <a target="_blank" href ="http://revistauncanio.com.ar/mister-dt/la-aventura-de-un-sabelotodo/"><i>«Un Caño»</i></a> han recogido en sendos artículos algunas de estas prácticas de entreno -a las que consideran <i>«estrambóticas»</i>&#8211; y que incluyen el uso de sillas a modo de conos para ejercicio de dribbling; o el uso de sogas para hacer entender al portero cómo reducirle el espacio al delantero contrario a través de explicaciones geométricas. </p>
<p style="text-align: justify">Su debut como entrenador se produjo el 16 de abril de 1961 contra el San Lorenzo de Almagro, entrenado por Juan Carlos Lorenzo y con <a target="_blank" href ="http://old.ole.com.ar/diario/2001/10/27/r-02201e.htm">José Sanfilippo</a> como estrella. Los cuervos de Almagro le endosaron un 5-2 con doblete del jugador de la <i>«caña de pescar»</i>. La siguiente jornada Huracán empató por 2 a 2 contra Vélez Sarsfield, dirigido por el ex-seleccionador nacional Victorio Spinetto. Y en su último partido recibió un 4-2 del Atlanta, equipo que dirigía un futuro seleccionador que recién empezaba: <a target="_blank" href ="http://revistauncanio.com.ar/sic-sic/memorias-del-maestro/">Osvaldo Zubeldía</a>. Tras esta derrota Pepe Peña dimitió y nunca más volvió a dirigir un equipo de fútbol.</p>
<blockquote><p>Los tres partidos oficiales de Pepe Peña eran el mejor referente posible para Lorenzo.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Su caso se convirtió en el paradigma del charlatán que queda expuesto al tener que asumir el trabajo sobre el que pontifica, motivo por el que seguramente Juan Carlos Lorenzo ofreció en 1972, tal y como se ha explicado al principio de este artículo, un reto análogo a Dante Panzeri, máxime aun cuando el mismo Lorenzo había sido uno de los implicados en aquella historia. No obstante, existen numerosos matices que conviene sopesar a la hora de emitir un juicio en lo relativo al caso de Pepe Peña. </p>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_right">Pedernera siempre le tuvo en mucha estima</span>Pipo Rossi confía en sus memorias que San Lorenzo ya les había goleado la temporada anterior en la segunda vuelta, así que aquel era un resultado perfectamente lógico en un enfrentamiento entre los dos equipos. Del mismo modo, Rossi en ningún momento aprovecha la inexperiencia del técnico para justificar la derrota y, a pesar de su dimisión, el presidente Luis Seijo le ofreció a Peña el puesto de entrenador de las divisiones inferiores, lo que significa que seguía teniendo confianza en él. El artículo de Andrés Burgo en <a target="_blank" href ="http://www.elgrafico.com.ar/2014/10/05/C-5774-anatomia-de--un-delirio-futbolero.php"><i>«El Gráfico»</i></a> es de largo el mejor documentado sobre el tema: menciona, por ejemplo, que tras su dimisión el periodista participó en los inicios del programa televisivo <i>«Polémica en el fútbol»</i>, o que volvió a la radio como comentarista para Radio Rivadavia, en el programa de deportes de José María Muñoz; omite, en cambio, que Peña trabajó para Boca Juniors como asesor cuando entrenaba Adolfo Pedernera. Él fue, por ejemplo, quien elaboró el informe sobre Peñarol para la semifinal de la <a target="_blank" href ="http://www.rsssf.com/sacups/copa63.html">Copa Libertadores de 1963</a>, e incluso estuvo sentado en el banquillo como parte del staff técnico. De hecho acabó abrazando tras un gol a su antiguo enemigo, el Nene Sanfilippo, que ese año había sido traspasado a Boca.</p>
<p style="text-align: justify">Difícilmente tres únicos partidos pueden dar la medida de la valía o el conocimiento de un técnico, sea cual sea el resultado, pero lo que seguro que no pueden valorar es su calidad como periodista deportivo, que es algo totalmente distinto y que por ello requiere de una forma de evaluación diferente. Por otro lado, si aquel hombre era meramente un embaucador, sorprende que Adolfo Pedernera, que lo había sido todo como futbolista, le confiase un trabajo de aquella envergadura. El propio Pepe Peña dejó alguna pista sobre cómo interpretar la naturaleza de su fracaso aludiendo al espíritu con el que sus jugadores aplicaron sus ideas: durante una práctica habían planificado una estratagema que requería que el wing derecho se dejase caer. La jugada ocurrió más o menos como lo habían planeado, pero el jugador no se tiró. Según Pepe Peña, cuando le pidió explicaciones al extremo este le contestó: <i>“Atrás había unos abrojos bárbaros, mirá si me voy a tirar”</i>. Si leemos entre líneas quizás podamos intuir una falta de compromiso con su liderazgo, pero es que el propio Pepe Peña no había contribuido precisamente a generar una alianza adecuada con la plantilla, si tenemos en cuenta que su estrategia fue la de ir lanzando bravatas por los diarios. </p>
<p style="text-align: justify">Y difícilmente se puede extrapolar desde su caso lo que hubiese sucedido si Dante Panzeri hubiese dado el salto a los banquillos, tal y como le propuso Juan Carlos Lorenzo. Como periodistas, Pepe Peña y Dante Panzeri quizás habían sido parecidos, pero como técnicos seguro que hubiesen sido distintos. Panzeri, por ejemplo, nunca se hubiese permitido diseñar jugadas a los futbolistas. Su fútbol era <a target="_blank" href ="http://librofutbol.com/producto/futbol-dinamica-de-lo-impensado.html/22546">dinámica de lo impensado</a>, así que nunca les habría escrito un guión.</p>
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<p><a href="http://www.ecosdelbalon.com/2016/03/lenguaje-futbol-discusion-umberto-eco-gianni-brera"><img src="http://www.ecosdelbalon.com/media/origen/espresso/01.jpg"  alt=""  align="left" /></a> <a href="http://www.ecosdelbalon.com/2017/07/ventaja-entrenadores-haber-sido-futbolistas-aprendizaje-autoridad"><img src="http://www.ecosdelbalon.com/media/origen/espresso/03.jpg"  alt=""  align="left" /></a></p>
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		<title>Giorgio, pistolas y neones</title>
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		<pubDate>Thu, 02 Apr 2015 01:50:29 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Sergio Vilariño]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[n la apoteosis de su carrera, distinguir a Giorgio Chinaglia de una estrella de Hollywood era una tarea difícil. Tenía dinero, fama, un atractivo animal para el sexo opuesto y además era un personaje reconocido en la capital del mundo –libre-. El futbolista italiano era un hombre poliédrico: carismático, encantador, peligroso e irracional a partes [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><span class="dropcap">E</span>n la apoteosis de su carrera, distinguir a Giorgio Chinaglia de una estrella de Hollywood era una tarea difícil. Tenía dinero, fama, un atractivo animal para el sexo opuesto y además era un<span id="more-162229"></span> personaje reconocido en la capital del mundo –libre-. El futbolista italiano era un hombre poliédrico: carismático, encantador, peligroso e irracional a partes iguales; podría <a target="_blank" href =“http://newsgo.it/wp-content/uploads/2015/04/Giorgio-Chinaglia.jpg”>haber sido un capo</a> de las cinco familias mafiosas de Nueva York. Chinaglia era uno de los mayores gigantes que habitaban el estadio del mismo nombre, la luz más reluciente del Estudio 54 y el hombre más influyente de uno de los clubes más famosos del mundo.</p>
<p style="text-align: justify">Poco <a target="_blank" href =“https://www.youtube.com/watch?v=rX4BJmKqs9c”>de esto podía</a> imaginar el joven Giorgio cuando su familia se mudó desde su Italia natal a Gales por motivos de trabajo. Emigrar no ha sido nunca algo ajeno para el italiano. En las Islas Británicas, Giorgio desarrolló su pasión por el fútbol, compitiendo en un juego que poco o nada tenía que ver con el que se jugaba en el su país natal. Eso no evitó que también cultivase el gusto por el deporte más amado por los galeses, el rugby, para el cual su potente físico le convertía en privilegiado. Su etapa en el Swansea Town le trajo sus primeras sanciones y castigos, fruto de un temperamento volcánico que caracterizaría el resto de su vida. A pesar de sus tremendas condiciones, tanto físicas como técnicas, las dudas sobre su carácter se cernían sobre <i>Giorgione</i>, y ponían en peligro su futuro como jugador profesional. El Swansea le dejó libre alegando que jamás llegaría a nada, y al pobre Giorgio no le quedó más remedio que volver a Italia para intentar ganarse las habichuelas en algún club de las categorías inferiores del calcio. Así llegó al Massese y posteriormente a Nápoles para jugar en un pequeño club de la ciudad partenopea, el Internapoli, siempre en la Serie C. Allí dio signos de su buen olfato de gol, marcando 26 goles en 65 partidos. Nada presagiaba lo que el futuro depararía para Chinaglia.</p>
<blockquote><p>El pase a la Lazio fue decisivo en la vida de Chinaglia. El trampolín perfecto.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_right">Encontraría el éxito, la Azzurra y a Maestrelli</span>En el verano del 69, la Lazio volvía a la Serie A y se fijó en Chinaglia para reforzar su ataque. Giorgio tenía ya una bien ganada fama de duro en Italia y el técnico Juan Carlos Lorenzo no dudó que sería el estilete perfecto para su Lazio. El delantero de Carrara rindió bien en sus dos primeros años en Roma, marcando 12 y 9 goles, cifras decentes en un campeonato tan hermético como <i>esa</i> Serie A. Aún así, la Lazio volvió a descender, y Giorgio no escapó a las críticas. Se le acusó de vida licenciosa y su relación con la americana Connie Eruzione –hermana de quien sería capitán del famoso equipo del <a target="_blank" href =“https://www.youtube.com/watch?v=BM7HCm8yGNk”><i>«Miracle on ice»</i></a> americano en los Juegos de Lake Placid- , ocuparía muchas portadas en la prensa. Sin embargo, como respondiendo a todos su críticos, fue en esa temporada en Serie B, la 71-72, cuando Chinaglia se destapó como el <i>bomber</i> de clase mundial que era. Ese año es <i>capocannoniere</i> y lidera al equipo en su vuelta a la máxima categoría del fútbol transalpino. Para coronar el año, Valcareggi, que lo había dejado fuera del Mundial del 70 a pesar de estar en su preselección, lo convoca con la <i>Azzurra</i>. Pero sobre todo, esa temporada Chinaglia conoce a <a target="_blank" href =“https://www.youtube.com/watch?v=cZMMbGVmsbU”>Tommaso Maestrelli</a>, quien será su entrenador en la Lazio durante los siguientes años, su mentor, y la única persona capaz de calmar los ataques de furia del atacante. </p>
<p style="text-align: justify">Maestrelli crea un equipo luchador, racial, liderado por Chinaglia, el veterano Pino Wilson en defensa  y Mario Frustalupi –un clásico <i>regista</i> italiano, ex del Inter- y Luciano Re Cecconi en el centro del campo, que tomará por asalto la Serie A. Recién ascendida, la Lazio <a target="_blank" href =“https://www.youtube.com/watch?v=bAyooiVC0jk”>pierde el Scudetto</a> en la última jornada. Les condena una derrota en Nápoles, unida a una victoria de la Juventus contra, ¿quién si no?, la Roma. Una carta de presentación genial para un grupo de jugadores salvaje.</p>
<p style="text-align: justify">La famosa Lazio de las pistolas se edifica sobre este grupo de futbolistas, algunos abiertamente fascistas, muchos claramente radicales y, en general, todos hambrientos de gloria. <a herf=“https://www.youtube.com/watch?v=YGhWqHszCTo”>La 73-74 no vería la historia repetirse.</a> Chinaglia se desmelena y marca 24 goles, entre ellos el decisivo que sella el título para los celestes. Increíblemente, la Lazio es campeona de Italia. Pero el Scudetto bordado en el pecho parece traer sólo malas noticias al club. Sancionada por incidentes en la Copa de la UEFA, la Lazio no participa en la Copa de Europa, lo cual es sin duda una ocasión perdida para Chinaglia. Maestrelli, el hombre milagro, sufrirá problemas de salud en los siguientes años, y morirá en 1976, y el capitán <a target="_blank" href =“https://www.youtube.com/watch?v=f7yLdNMKe9k”>Re Cecconi será acribillado</a> a balazos en el 77 cuando intentó gastar una broma a un joyero con muy malas pulgas. Para Chinaglia, el principio del fin en Italia comenzaría con su cénit deportivo.</p>
<blockquote><p>El Mundial 74 iba a suponer un antes y un después en la carrera de <i>Giorgione</i>.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Como premio a su gran campaña, varios miembros de la Lazio fueron convocados por la selección italiana para el Mundial que se celebraría en Alemania occidental ese verano. Chinaglia, por supuesto, estaba entre ellos y llegaba a la gran cita como uno de los jugadores a seguir. El influyente Wilson y Re Cecconi también figuraban en la lista azzurra. Italia era un equipo veterano, que seguí apoyándose en los héroes de la década anterior, como Facchetti, Rivera, Mazzola o Riva. Chinaglia, junto a Anastasi, Benetti o Capello representaban a la nueva generación. El ambiente en el vestuario fue seguramente el peor de toda la historia del equipo nacional en los Mundiales, con un Valcareggi incapaz de controlar los enormes egos de sus seleccionados. En el primer partido de Italia, lo que se suponía un paseo ante Haití, los azzurri sufren para ganar y <a target="_blank" href =“https://www.youtube.com/watch?v=sk6uOImHtLk”>Chinaglia es sustituído</a> por Anastasi. Giorgio explota, dirige sus exabruptos contra Valcareggi y destroza innumerables botellas de agua en el vestuario, llenas según sus detractores, vacias según Chinaglia. Su Mundial se acaba, aunque no sea enviado a casa. Italia fracasa y cae en primera ronda, liquidando a toda una generación.</p>
<p style="text-align: justify">Tras la decepción, el delantero viaja a Estados Unidos durante sus vacaciones, y juega un amistoso con los Hartford Bicentennials contra Polonia, el equipo que había eliminado a Italia del Mundial. Tras el partido, Hartford ofrece un contrato a Chinaglia, a quien sólo una llamada de Maestrelli hace recapacitar y volver a Italia. Pero la relación del atacante y el fútbol italiano ya está rota. Sigue jugando en su club, a buen nivel, pero su periplo en la selección, ahora con Bernardini, no remonta, y la enfermedad que aleja a su mentor Maestrelli de la Lazio reafirma la decisión de Chinaglia de emigrar al país de su esposa. Un año más en Roma y la llamada de Steve Ross y <a target="_blank" href =“https://www.youtube.com/watch?v=Q3vOrNfjiOc”>el Cosmos de Nueva York</a> hacen el resto. <i>Long John</i> cruzaba el Atlántico.</p>
<blockquote><p>Chinaglia firma para ser el escudero de Pelé, y se consagrará como el mejor jugador de la NASL.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Mister Ross, magnate de Warner Communications está dispuesto a hacer de su club una referencia mundial. Tras sorprender logrando la firma de Pelé, el siguiente reto del club era poder rodear al brasileño para que este pudiese ganar el campeonato de la incipiente NASL, siendo Chinaglia la pieza maestra de lo que se convertiría en un proyecto legendario.</p>
<p style="text-align: justify">La North American Soccer League, creada en 1967, había recibido un espaldarazo inmejorable con la presencia de Pelé. La liga crecía y todos los equipos querían tener a su propio <i>Rei</i>, por eso se empezaron a ofrecer grandes sumas de dinero a estrellas de relumbrón, la mayoría de ellas, lejos de su mejor momento como futbolistas. <a target="_blank" href =“https://www.youtube.com/watch?v=o8wGN5uDaVg”>George Best</a>, Rodney Marsh, Gordon Banks o Bobby Moore ya estaba dando patadas al balón en los campos americanos, pero Giorgio Chinaglia sería la primera estrella internacional que llegaría a Estados Unidos en plenitud. Con apenas 29 años, el italiano tomó por asalto la competición. Se hizo el amo del Cosmos, aún con la presencia de Pelé, con quien le separaban diferencias de carácter personal. El ambicioso Chinaglia no aceptaba ser un segundón al servicio del brasileño, y eso también afectó al rendimiento del propio equipo.</p>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_left">Su temperamento tuvo un buen rival en Pelé</span>Para la última temporada de Pelé, <a target="_blank" href =“https://www.youtube.com/watch?v=cajPcbLj6L4”>la de 1977</a>, Steve Ross decidió tirar la casa por la ventana. La plantilla del conjunto neoyorquino, además de Pelé y Chinaglia, pasó a contar con el centrocampista internacional yugoslavo Vito Dimitrijevic y su compatriota el atacante Jadranko Topic, los delanteros ingleses Tony Field y Steve Hunt, el defensor escocés Charlie Aitken, el internacional brasileño Rildo y el jugador del Santos Nelsi Morais, el centrocampista de la selección peruana Ramón Mifflin y la estrella del fútbol africano Jomo Somo. Shep Messing, Werner Roth y Gary Etherington, tres de los mejores jugadores estadounidenses también eran <i>cosmopolitans</i>.  A pesar del buen equipo, no se acababan de lograr los resultados deseados, y Chinaglia empezó a mover hilos que llevaron a la dimisión del entrenador Gordon Bradley y su sustitución por Eddie Firmani, ex entrenador de <a target="_blank" href =“https://www.youtube.com/watch?v=oYB_2DSaP6U”>Tampa Bay –gran rival del Cosmos–</a>, y ex estrella del fútbol italiano. Mucho más del gusto del ex atacante de la Lazio. Cuando la varita mágica de Ross fue capaz de llevarse a Franz Beckenbauer a la Gran Manzana, todo empezó a tener sentido y el equipo encadenó una racha de grandes resultados. Aunque Chinaglia, que ya se las tenía tiesas con Pelé, no estuviese muy contento de que Beckenbauer fuese ahora el segundo de abordo en el club. </p>
<p style="text-align: justify">Para el final del curso del 77, un último gran fichaje asentó al Cosmos como gran aspirante al título. Carlos Alberto, capitán de la Brasil del 70, hizo las maletas y se instaló en Nueva York. Con esos cuatro figurones, más el resto de internacionales, el equipo de ensueño de la Warner llegó a <a target="_blank" href =“https://www.youtube.com/watch?v=m8my47Z79xQ”>la <i>Soccer Bowl</i></a>. En Portland, venciendo a Seattle Sounders con un gol de Chinaglia, el final ideal para la carrera de Pelé se confirmó. El Cosmos era campeón, y el italiano se consagraba como el mejor goleador de la liga.</p>
<blockquote><p>El Cosmos post-Pelé es el reino de Chinaglia. </p></blockquote>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_right">Estaba muy por encima del resto de jugadores</span>Con la retirada de <i>O Rei</i>, al menos de los terrenos de juego, ya que su pantagruélico contrato con Warner Communications incluía también un contrato ¡DISCOGRÁFICO!, Chinaglia se convirtió en el líder indiscutible del Cosmos. En el terreno de juego él era el ejecutor de un equipo que cada vez jugaba mejor y al que se unían estrellas de calibre internacional. Johan Neeskens, Pino Wilson, <a target="_blank" href =“https://www.youtube.com/watch?v=X4zkNBfd3-I”>Vladislav Bogicevic</a>, Dennis Tueart, etc, se movían al ritmo que Carlos Alberto y Beckenbauer marcaban, y Chinaglia, más que ninguno, lo disfrutaba. Su reino como mayor goleador de la NASL no tenía fin, y un segundo campeonato cayó en el 78, seguido por el tercero y el cuarto, en el 80 y el 82. Sencillamente, no había nada a ese lado del charco <a target="_blank" href =“https://www.youtube.com/watch?v=6bLIHRxZjBY”>capaz de parar su combinación</a> de fuerza física y capacidad para rematar desde cualquier ángulo con una potencia brutal. Su determinación por ser el mejor era la guinda que coronaba a uno de los mejores delanteros de toda la década. Se retiraría como el mejor goleador de la historia de la NASL.</p>
<p style="text-align: justify">Su relación con Steve Ross, cada vez más cercana, le dio poder a la parte más oscura de Giorgio, el manipulador, el hombre sin escrúpulos, que vio como toda la cúpula de directivos que habían acompañado al Cosmos y a Ross en su meteórico ascenso iban enfilando la puerta de salida. Chinaglia siempre negó su implicación con esos movimientos estratégicos dentro del club, pero su mano negra detrás de ellos era bastante obvia.</p>
<p style="text-align: justify"><a target="_blank" href =“https://www.youtube.com/watch?v=fBR8jN_SyE0”>Estados Unidos parecía el futuro</a>. Se decía que el soccer iba a ser la liga más grande entre las grandes ligas americanas cuando el Cosmos llenaba partido sí, partido también, el Giants Stadium. En otras plazas como Fort Lauderdale o Tampa Bay la cosa también funcionaba. Pero la expansión de la liga hasta 24 equipos, en mercados pequeñísimos, y su fracaso como producto televisivo, a pesar de la inversión de la ABC condenó a la liga al fracaso. Para cuando el Cosmos ganó ese título del 82, el último de Chinaglia, la competición ya estaba herida de muerte. Duraría apenas dos años más.</p>
<p style="text-align: justify">Para Giorgio, la desaparición del Cosmos, algo que consideraba suyo, alimentó sus ganas de volver a Europa, a la Lazio. Llevaba dos años retirado, pero regresó como presidente a un club que atravesaba una dificilísima época tras verse involucrado en el escándalo del <i>Totonero</i>. <i>Long John</i>, agobiado por la mala situación económica del club, tampoco fue solución en su antigua casa. Hasta su muerte en <a target="_blank" href =“https://www.youtube.com/watch?v=dm1NufzYJ4g”>abril de 2012</a>, Chinaglia vivió a caballo entre visitas esporádicas a Italia y los Estados Unidos, saliendo sólo a la luz por diversos problemas judiciales y una vida más bien tenebrosa, muy propia para quien podría haber sido un capo de la Mafia o, sin ir más lejos, para el líder de la Lazio de las pistolas.</p>
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		<title>Una de indios</title>
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		<pubDate>Tue, 22 Apr 2014 01:59:56 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Sergio Vilariño]]></dc:creator>
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				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><span class="dropcap">C</span>uarenta años han pasado desde la última vez y, ciertamente, no mucha gente puede decir que se lo esperase. Si bien desde hace casi un lustro la presencia del Atlético de Madrid en la competición europea es brillante,<span id="more-119532"></span> merced a sus dos triunfos en la Europa League, no es menos cierto que una larga andadura en la Champions League es harina de otro costal. Pero el conjunto de <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/01/recorrido-historia-simeone-como-entrenador/">Diego Simeone</a> ha forjado un grupo de hierro, con una moral a prueba de bombas y fútbol por arrobas. No hay tres equipos en el mundo más en forma que el Atlético y hay serias dudas de que haya alguno con más hambre. Así pues, parece que <i>cuarenta años no es nada</i>. Y los <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/10/diego-costa-jugador-atletico-madrid-de-los-100-puntos/">Diego Costa</a>, Koke, Filipe Luis, Arda Turan o Courtois parecen más que dispuestos a no ser menos que los colchoneros que disputaron las tres semifinales que, de momento, adornan el historial rojiblanco en la máxima competición continental.</p>
<p style="text-align: justify">A finales de los 50, con la Copa de Europa dando sus primeros –y firmes- pasos, el Atlético tuvo que lidiar con el dominante <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2009/07/filogenesis-blanca-recopilatorio/">Real Madrid de Alfredo di Stefano</a>. Eclipsado por su rival ciudadano, el conjunto colchonero debía buscarse<span class="pullquote_right">Con Daucik el Atlético hizo frente al Real</span> las habichuelas en dura pugna con un poderoso Barcelona y un excelente Athletic de Bilbao. En la temporada 56-57, una espantosa derrota contra el Barça en Copa del Generalísimo (global de 13-3) provocó el cese del entrenador Antonio Barrios. Para la temporada siguiente, la 57-58, los atléticos se hicieron con los servicios del prestigioso entrenador Ferdinand –Fernando- Daucik. El checoslovaco, también conocido por ser el suegro de <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=UR8wZxloxjU">Kubala</a>, había ganado varias Ligas y Copas con el Barcelona y el Athletic. En la competición liguera, un Atleti reforzado estableció una dura pugna con el Real Madrid, que se decantó del lado blanco en las últimas jornadas. No obstante, gracias a que el cuadro madridista ganó la Copa de Europa, el subcampeonato atlético le valió la clasificación para la siguiente edición del máximo trofeo del continente.</p>
<p style="text-align: justify">La temporada 58-59 llegaba con el debut del club en competición europea. Debido a ello, el Atlético se reforzó con jugadores de la talla de Vavá –delantero centro del Brasil campeón del mundo-, el creativo interior Mendonça o el guardameta Madinabeytia. Daucik, conocido defensor del fútbol de ataque, formó una delantera sensacional compuesta por Miguel, Mendonça, Vavá, <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=PVmLWhqGRKY">Joaquín Peiró</a> y Enrique Collar. Peiró un excelente jugador de ataque, tanto como interior como incluso de delantero centro –como demostrará en su etapa italiana, que incluyó pasos por la Roma y el gran Inter de Helenio Herrera-, mientras que Collar era uno de los mejores extremos izquierdos del mundo. Para desgracia suya, compartía puesto con Gento, lo cual limitó su presencia en la selección nacional y, por tanto, su repercusión. Pero era un jugador de una habilidad superior a la del cántabro, más fino, mientras que la velocidad y la tremenda capacidad física de <a target="_blank" href ="http://www.rtve.es/alacarta/videos/estudio-estadio/gento-galerna-del-cantabrico/1203897/"><i>«la Galerna del Cantábrico»</i></a>, marcaban la diferencia a favor del madridista.</p>
<blockquote><p>Aquel Atlético de Madrid rindió fenomenalmente bien en la Copa de Europa.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">En Liga la trayectoria fue mediocre, pero en la Copa de Europa el conjunto de Daucik dio lo mejor de sí. La primera eliminatoria deparó un rival de escaso nivel, el Drumcondra irlandés, que fue apalizado por 8-0 y 1-5. En un abarrotado Estadio Metropolitano, Joaquín Peiró marcó a los dos minutos de empezar el que fue el primer gol del Atlético en Europa. El estadio madrileño viviría momentos de gloria antes de dar paso al nuevo estadio del Manzanares, cuya construcción se había aprobado a comienzos de temporada. </p>
<p style="text-align: justify">Tras la perita en dulce irlandesa, el bombo deparó un rival más duro para el Atlético, en la figura del <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=AfnCRCRfT6M">buen CDNA Sofía</a> –antiguo CSKA-, un equipo muy disciplinado tácticamente. El Atleti tuvo que jugar la ida en el Bernabéu, pues el Metropolitano no disponía de iluminación artificial. A pesar de jugar en terreno hostil,<span class="pullquote_left">Enrique Collar, decisivo en toda la Copa, metió a su equipo en cuartos</span> los de Daucik ganaron 2-1 –Vavá y Peiró-, en un encuentro que presagiaba que la visita al Vasil Levski de Sofia no iba a ser un paseo. Allí, el equipo del ejército búlgaro se hizo fuerte y arrancó una victoria por 1-0. Como no existía el valor doble de los goles ni nada que se le pareciese, se decretó que el partido de desempate se jugase en Ginebra. Allí, en el estadio de Les Charmilles, todo se puso en contra del Atlético. Los búlgaros se adelantaron rápido y poco después fue expulsado Rafa. Por si fuese poco, Vavá erró un penalti y Callejo, uno de los puntales de la defensa atlética, se lesionó. No había cambios, así que, con un equipo totalmente mermado, Collar se echó el equipo a la espalda y su actuación fue tildada de legendaria. <i>El Niño</i> se salió, jugó por tres hombres y el Atlético se recuperó para ganar 3-1 en la prórroga. Vavá mostró también <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=tmuKgbMPAy8">su categoría</a> haciendo un doblete y Callejo, lesionado pero que se había quedado en el campo, como era habitual en la época, marcó <i>el gol del cojo</i>, que sería el que finalmente se tornaría decisivo.</p>
<p style="text-align: justify">Los cuartos de final llevaron al Atlético a Alemania. El Schalke 04 se suponía un rival durísimo, pero el conjunto colchonero dio buena cuenta de ellos en el Bernabéu –una vez más- por 3-0 y, aunque un gol a los 10 segundos en el Kampfbahn, aguantó sin problemas y selló el pase a semis donde esperaba un Madrid que venía de aplastar <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=F3RhzVTGO-Q">al Wiener SC</a>.</p>
<p style="text-align: justify">Reconoce Di Stefano en su autobiografía que, junto a la eliminatoria contra el Partizan en la primera Copa de Europa y la final de la Tercera contra el Milan, ese enfrentamiento contra el Atlético fue el más difícil de todo el ciclo. El partido de ida en el Bernabéu <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=WSfDnY1Wefg">vio como Chuzo</a> ponía por delante a los visitantes, aunque Rial empató inmediatamente. En un partido muy igualado, fue la efectividad en los penaltis lo que decidió: Vavá falló ante Rogelio Domínguez, el espigado portero argentino, y Puskás no lo hizo ante el ágil Pazos. El primer asalto era para los campeones de Europa.</p>
<p style="text-align: justify">En el Metropolitano se jugó un partido de pierna dura, arbitrado por el famoso Mr. Leafe, en el que Puskás estuvo ausente –su lugar fue ocupado por Mateos-, al igual que Mendonça. Un gol de <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=dGUGxv9nzco">Enrique Collar, una vez más, fue decisivo</a>. Como también lo fue Pazos, autor de una gran parada ante Kopa, que hubiera supuesto la clasificación blanca. Había que ir al desempate, que se jugaría en Zaragoza y a donde se desplazaron millares de madrileños. Bajo la dirección del no menos famoso Mr. Ellis, y con los equipos de gala en ambos bandos, se jugó un emocionantísimo partido en el que un Collar pletórico empató con rapidez el gol de Di Stefano. Puskás, de vuelta al equipo, volvió a ser capital, marcando con un disparo cruzado ¡con la derecha! el gol que llevaba al Madrid a su cuarta final. Para el Atlético quedaba el consuelo de una buena actuación y la sensación de que había equipo para competir en Europa.</p>
<blockquote><p>Los años 60 vieron como el Atlético saboreaba las mieles nacionales y europeas.  </p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Efectivamente, el liderazgo de Collar, la inventiva de Mendonça y la aparición de otros jugadores como Adelardo o Luis mantuvieron al Atlético en una posición de privilegio durante toda la década. Dos Ligas, dos Copas del Generalísimo y <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=iw-a2aedl_I">una Recopa</a> –más otra final- son buena muestra de ello. En la temporada 66-67, los colchoneros volvían a la Copa de Europa, en un escenario ya conocido: compartían competición con el Real Madrid, vigente campeón. Como en la última ocasión. Pero esta vez lo hacían ya en su flamante estadio a la ribera del Manzanares. Se eliminó bien al Malmoe, pero la <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=1CLH0r6RBro">sorprendente Vojvodina</a>, eliminó al Atlético tras remontar un 2-0 adverso en el desempate. Adelardo y Collar habían marcado antes del minuto seis, pero un inspiradísimo Silvester Takac –que luego haría fortuna en el Standard de Lieja de Raymond Goethals-, dio la victoria al cuadro yugoslavo.</p>
<p style="text-align: justify">Habría que esperar poco para la siguiente experiencia, sólo hasta la 70-71. El Atleti regresaba y lo hacía con un quinteto atacante de lujo, el formado por Ufarte, Luís Aragonés, <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2010/04/aristocracia-en-rojo-y-blanco-jose-eulogio-garate/">Eulogio Gárate</a>, Irureta y Alberto. Rebosaba clase en ataque y poderío físico en defensa, una combinación que siempre había dado buenos resultados a los rojiblancos. Precisamente Luis y Gárate fueron los protagonistas de la primera eliminatoria de la Copa de Europa ante el Austria de Viena. Un tanto cada uno en el 2-0 del Calderón y otro por cabeza en el 1-2 del Prater. En esta eliminatoria también destaca el que será uno de los líberos más destacados del panorama europeo durante los 70, Eddie Krieger. </p>
<p style="text-align: justify">Tras los austríacos el sorteo deparó una bomba: el Cagliari italiano. Los sorprendentes campeones de la Serie A, que contaban en sus filas con un contigente de internacionales italianos de calidad como Albertosi, Cera, Gori o Domenghini, pero que, sobre todo, tenían <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=jOr0cwUjqPE">a Gigi Riva</a>, uno de los mejores y más temidos goleadores de Europa. Aún así, el entrenador italiano Scopigno se ponía la piel de cordero. <i>«El Atlético vale por dos Saint Etienne»</i>, en referencia al rival francés al que habían eliminado en la anterior ronda. Scopigno, viejo zorro, sabía de la experiencia que atesoraban los Calleja, Adelardo, Luís o Ufarte, a pesar de que en Europa no tuviesen un gran nombre. En el Sant’Elia Riva y Gori <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=apVBme7Q0zs">subieron el 2-0</a> justo antes del descanso, y sólo un gol de Luis a falta de 10 minutos salvó los muebles del Atleti. Para la vuelta, la suerte se alió con los rojiblancos. Riva, en un estado de forma excepcional, se lesionó jugando con Italia ante Austria, y no pudo estar en el Calderón. Sin <i>«Rombo di tuono»</i>, el Cagliari sólo pudo asistir a uno de los mejores partidos de la historia del Atlético, y en concreto a <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/02/luis-aragones-impacto-trascendencia-historia-atletico-de-madrid-glorioso/">la exhibición de Luís Aragonés</a>, autor de los tres tantos de su equipo. A estas alturas de su carrera, Luis era un jugador que entendía el juego como pocos, bajaba hasta el medio del campo para dirigir el ataque de su equipo y conservaba una buena llegada a gol, lo que le reportó numerosos tantos.</p>
<p style="text-align: justify">Después de eliminar a los campeones italianos el nombre del Atlético empezó a sonar por Europa. Los siguientes en lidiar con ellos fueron los polacos del Legia de Varsovia. Si el Atlético era la sorpresa de este año –junto con el Panathinaikos-, el club del ejército polaco lo había sido en la edición anterior, donde había perdido en semifinales ante los eventuales<span class="pullquote_right">No sin sufrimiento, el Atlético se metió en su segunda semifinal tras eliminar al Legia</span> campeones, el Feyenoord. Seguían conservando la base del equipo, y ahí destacaban especialmente <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=GTGkcakXEE0">Kazimierz Deyna</a> y Robert Gadocha, dos jugadores que serán decisivos en el crecimiento del fútbol polaco a lo largo de toda la década. El primero un centrocampista excepcional, con un rango de pase excelente, jerarquía y presencia en la zona ancha. El Overath polaco, pero con más llegada a gol. El segundo, un extremo fantasioso, no excesivamente rápido, pero muy habilidoso. Muy parecido a lo que sería Bruno Conti en los 80. Tras salir <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=yXMH40pSSxg">con una victoria</a> del Manzanares, merced a un gol de Adelardo, el Atlético se preparó para sufrir en la ratonera que era el estadio del Legia. <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=ryzkwdiSURU">Salcedo adelantó</a> pronto a los rojiblancos y parecía sentenciar la eliminatoria, pero los goles de Pieszko y Stachurski dieron gran emoción a los instantes finales. La epopeya colchonera continuaba. En el resto de eliminatorias, el Ajax daba buena cuenta del Celtic, el Panathinaikos daba la sorpresa en Goodison Park y eliminaba al Everton mientras que el Estrella Roja aplastaba al Carl Zeiss Jena en Belgrado. En este partido, Dzajic fue expulsado y sancionado con cuatro encuentros, con lo cual se perdería el resto de la competición. Era un golpe mortal para el Estrella Roja, que se estaba confirmando como uno de los mejores equipos de la competición. </p>
<p style="text-align: justify">Mientras los yugoslavos lidiaban con la UEFA pidiendo perdón para su estrella y veían como el Panathinaikos <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=pVT27dUuVW4">remontaba</a> un 4-1 adverso en la ida para colarse sorprendentemente en la final de Wembley, el Atlético bailaba con la más fea. Un grupo de peludos con patillas enormes y fútbol de otro siglo –futuro- se cernía sobre el continente y nadie parecía poder pararlos. Lo hizo el Atlético en la ida, merced a un buen planteamiento de Marcel Domingo y a un gol de Irureta. Cruyff estuvo tan discreto que hasta Rinus Michels lo cambió por Blankenburg para apuntalar el equipo. El <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=YbBc78v5qGs">gol de Irureta</a> valía a ambos, al parecer.</p>
<p style="text-align: justify">En la vuelta no hubo caso. Lo que el Atlético sufrió en el Olímpico de Amsterdam fue una de las primeras serias exhibiciones <i>ajacied</i> en Europa. Incluso con un Cruyff muy discreto. El astro holandés sufrió un aparatoso corte en la oreja tras un choque con el portero Rodri y, básicamente, desapareció del campo. Aún así, Piet Keizer y Wim Suurbier tomaron las riendas del equipo y Johan Neeskens, jovencísimo, fue un ciclón. <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=BhIF1PftAEs">El 3-0 reflejaba</a> el advenimiento de un nuevo fútbol. La diferencia entre el Fútbol Total y el Fútbol <i>Normal</i>. Algo que ni mucho menos debería avergonzar a nadie, a juzgar por lo que el Ajax hizo en Europa en los siguientes años.</p>
<blockquote><p>A veces la vida da una última oportunidad. Y eso sucedió a muchos jugadores del Atlético de Madrid.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Cuando parecía que varios de los veteranos colchoneros no volverían a saborear lo que era jugar en Copa de Europa, el Atlético lo volvió a hacer. Campeones de liga 72-73 de la mano de <i>«Mister Látigo»</i> Max Merkel y un último intento para los Adelardo y Luís.</p>
<p style="text-align: justify">El prestigioso técnico argentino Juan Carlos Lorenzo tomó el mando del equipo, y con la apertura al fichaje de jugadores extranjeros llegaron sus compatriotas Heredia y <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=B2Ygwr0Wnvg">Ayala</a>. Un tractor y una bala que dejarán gran recuerdo en el Calderón. La liga española se internacionaliza, y llegan Cruyff, Netzer, Óscar Mas, <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=dtX8CQ90360">Sotil</a>, Salif Keita… Es un período de renovación tras unos años oscuros en los que el nivel había decrecido.</p>
<p style="text-align: justify">El Atlético empieza la andadura europea contra el Galatasaray. Lo que debería haber sido una eliminatoria plácida se torna un infierno. Los turcos son una muralla infranqueable y se llevan un empate a cero del Calderón. Lo mismo sucede en Estambul, donde los locales parecen no tener ni la más mínima intención de atacar. Sólo en la prórroga, en un contraataque, <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=W0r--D-LzSg">Salcedo consigue marcar</a> y dar el pase a los octavos de final. Se sufre, pero se pasa. Igual que el Bayern contra los suecos del Atvidaberg, el Liverpool contra los luxemburgueses del Jeunesse Desch o el Benfica ante Olympiakos. Los grandes sudan el pase y algunos ni lo logran como la Juve, que suma su enésimo fracaso en Europa tras ser eliminado por el Dinamo Dresde. Los subcampeones del año anterior están fuera. Además, y a pesar de quedar eliminado, Europa empieza a conocer el nombre de Gregorz Lato, el diabólico atacante polaco. Faltaba poco menos de un año para que nadie más lo olvidase.</p>
<p style="text-align: justify">Es noviembre del 73, y tras tres años de dominio tiránico, el CSKA de Sofía acaba con el Ajax, huérfano de Cruyff. Se despejan caminos para nuevos equipos. ¿Por qué no el Atleti? Los colchoneros exhiben en Bucarest <i>el ataque de los tres puñales</i>, con Ayala, Gárate y Becerra, pero sufren en el Calderon, donde el Dinamo marca por dos veces y sólo Capón y  <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=cvGt62-V-KM">Ayala –con un gran cabezazo-</a> salvan el desaguisado. Gárate juega excelentemente en esta eliminatoria, casi de falso 9, lanzando a sus veloces compañeros de ataque, arrastrando a sus marcadores y creado peligro constante. Pudo haber ganado el partido de vuelta para su equipo, pero su remate lo sacó el guardameta Raducanu.</p>
<p style="text-align: justify">Se había acostumbrado el Atlético a viajar al este de Europa y allí volvió para los cuartos de final. El Estrella Roja de <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=cFHVYYSWWb0">Dragan Dzajic</a> se había cargado al Liverpool y se presentaba como gran outsider de la competición. Sin embargo el Atlético hizo un partido muy práctico en Belgrado. Luis Aragonés adelantó a los colchoneros a los diez minutos de la primera parte y eso calmó los ánimos en el estadio. El jugador rojiblanco aprovechó un pase de Adelardo para batir por bajo al guardameta Petrovic. El Estrella Roja se vino arriba, especialmente tras el descanso, y el Atlético tuvo que emplearse a fondo para contener sus ataques. Finalmente, los de Juan Carlos Lorenzo se hicieron con los mandos del encuentro y Gárate conectó un espectacular cabezazo en plancha que puso el definitivo 0-2 en el marcador. El <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=M6O9oFe_A-o"><i>«ingeniero del área»</i></a>, como a lo largo de toda la competición, fue decisivo y su mejor fútbol llegó en los momentos más oportunos para los madrileños. Para el Estrella Roja esta derrota supuso el final del camino de toda una generación. El club licenció a varios de sus mejores jugadores como Karasi, Jankovic y, sobre todo, Dzajic, que se irá a jugar a Europa occidental –Bastia-, por fin.</p>
<blockquote><p>A la tercera semifinal fue la vencida, aunque en la final sobraría un minuto.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Por tercera vez en la historia el Atleti pisaba las semis. Tenía que ser la buena, y el Toto Lorenzo sabía que habría que matarlos para quitarles la final. El rival era uno de los mejores equipos europeos de la última década, el Celtic de Glasgow, campeón, finalista y habitual de las últimas rondas en los últimos años, con una base de jugadores sólida y una mezcla de veteranos y jóvenes que los convertía en un equipo a tener en cuenta al inicio de cada campaña europea. David Hay y <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=EetwFCFWTa4">Danny McGrain</a>, dos carrileros de élite mundial, Billy McNeill el legendario capitán y líbero, el diablo <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=Bm6-pf5Fhtk">Jimmy Johnstone</a> en la banda derecha y el aguerrido Bobby Lennox en la izquierda, y la nueva perla, Kenny Dalglish, en el centro del ataque.</p>
<p style="text-align: justify">No es muy aventurado comparar esta eliminatoria con lo que puede ser la que nos van a deparar Atlético y Chelsea esta noche. La situación de ambos conjuntos es similar y, desde luego, dudamos que el nivel vaya a estar muy alejado. El partido de Celtic Park, un fortín en<span class="pullquote_right">El partido en Glasgow tuvo de todo: lesiones, peleas y polémica</span> Europa como lo es Stamford Bridge, pasó a la historia como un escándalo tremendo. El <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=47GTBqBlpXk">encuentro planteado</a> por Lorenzo fue a cara de perro. Un gol anulado a Dalglish provocó los primeros calentones y durante los 90 minutos el Atlético paró al Celtic de todas las formas posibles. Fueron expulsados Ayala, Panadero Díaz y Quique. Miguel Reina fue decisivo con varias paradas de mérito cuando el Celtic era capaz de completar ataques. Johnstone se tuvo que retirar lesionado y se formó un tumulto impresionante entre jugadores, auxiliares y policías. Los escoceses acusaron al árbitro rumano Babacan de permitir el juego violento y amenazan con recurrir a la UEFA. El partido tendrá una enorme repercusión en Europa y acarreará graves sanciones para el Atlético. Jock Stein declaró que el partido debería repetirse como se había hecho un par de años atrás el famoso Moenchengladbach &#8211; Inter del botellazo a Boninsegna. France Football metió presión a la UEFA con las sanciones publicando que <i>«de ellas depende el futuro de una competición que ha podido morir en Glasgow»</i>.</p>
<p style="text-align: justify">En Madrid el partido se <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=oa38B14U76U">mantuvo igualado</a> durante la mayor parte del mismo, y sólo cuando Gárate –¿quién si no?- rompió la igualdad el Celtic se vino arriba, y eso lo aprovechó Adelardo para marcar a falta de cinco minutos y acabar con las esperanzas de los escoceses. ¡A la final!</p>
<p style="text-align: justify">Dos equipos novatos en esas lides se plantaron en Bruselas para el partido decisivo de la edición de 1974. Bayern y Atlético había sufrido tremendamente para durante la competición para llegar a esas instancias. Reina, Melo, Heredia, Eusebio, Capón, Adelardo, Luis Aragonés, Irureta, Salcedo, Ufarte y Gárate son los once colchoneros que se baten el cobre con sus homónimos alemanes.   Altísimo nivel, incluso físico, cuando la final se fue a la prórroga. Cuando el trencilla francés Loraux señaló una falta cerca del borde del área del Bayern en el minuto 114, Luis sabía que estaba en la posición ideal. Siempre había sido un lanzador excelente, y no falló. El gol más importante de su vida, seguramente. Un gol que dejaba al Atlético a un paso de la gloria. Una gloria que no llegaría y que deja la historia del Atlético y la Copa de Europa aún abierta. Tan abierta como estaba esa final <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=bcwTmfsbW58">cuando Schwarzenbeck</a> recibió la pelota en aquel minuto 120 en una noche en la capital de Europa.</p>
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