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	<title>Ecos del Balón &#187; Jean Pierre Papin</title>
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	<description>En fútbol nadie tiene razón.</description>
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		<title>La Francia de «Le Carré»</title>
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		<pubDate>Thu, 02 Apr 2020 08:06:59 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Sergio Vilariño]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[n estos tiempos en los que para la selección francesa, tras superar la oscura época de Raymond Domenech, se abre una nueva etapa de esperanza con Laurent Blanc al mando, consideramos interesante volver la mirada atrás y echar un vistazo al estilo que encumbró al fútbol francés entre los más destacados del planeta fútbol. Después [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span class="dropcap">E</span>n estos tiempos en los que para la selección francesa, tras superar la oscura época de Raymond Domenech, se abre una nueva etapa de esperanza con Laurent Blanc al mando, consideramos interesante volver la mirada atrás y echar un vistazo<span id="more-271978"></span> al estilo que encumbró al fútbol francés entre los más destacados del planeta fútbol.  Después de más de una década de estar en  un lugar preponderante en el plano internacional, habiendo disfrutado de su <i>generación dorada</i> y ganando todo lo ganable, nos preguntamos qué es lo que falla para que el actual y excelente grupo de jugadores no rindiese al nivel que todos esperamos de él. Quizá el problema sea el estilo de juego. La <a target="_blank" href ="http://es.fifa.com/worldcup/archive/edition=1013/overview.html">generación dorada francesa</a> es la de Zidane, Djorkaeff, Henry, Pires, jugadores técnicos en la mejor línea de la escuela francesa. Pero también es la Deschamps, Vieira, Desailly, Makelele, Thuram, Petit, etc, es decir, cemento puro y duro. En ello se sustentó el estilo de juego de toda una década, y en ello intenta basarse la actual selección francesa. Pero los resultados no son tan satisfactorios como debieran, a pesar de la expectación que el conjunto comandado por el ex técnico del Girondins de Burdeos está generando al comienzo de esta Eurocopa.</p>
<p style="text-align: justify;"><a target="_blank" href ="http://www.eurocopa.com/selecciones/francia">El plantel con el que cuenta Blanc</a>, con una buena batería de hábiles centrocampistas (Ribery, Nasri, Cabaye, Ben Arfa, Martin), debería dejar de abusar del músculo que le proporcionan las colonias y volver a los orígenes, al estilo que, desde siempre, ha caracterizado al fútbol francés. El llamado <i>«football champagne»</i>. Este es el estilo que hizo célebres a los franceses, allá por finales de los 70 y comienzos de los 80, y que venían practicando desde hacía más de 30, con mayor o menor resultado, pero siempre fieles a ellos mismos y a la manera de jugar que más les convenía.</p>
<blockquote><p>El estilo lo forja un equipo de leyenda…</p></blockquote>
<p style="text-align: justify;">El primer gran equipo francés a nivel internacional data de  mediados de los 50. Albert Batteux había tomado las riendas del seleccionado galo, a la par que las del mejor conjunto del momento, el Stade de Reims. En torno a los jugadores de su propio club, construyó una selección que jugaba un fútbol de seda y cuya actuación en el mundial del 58, en Suecia, maravilló al mundo. Fueron terceros, solo batidos por el <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=upxN8isH0Lc">Brasil de Pelé, Garrincha y Didí</a>, y además Fontaine destrozó todos los récords anotando 13 goles en los 6 partidos del torneo. Tal era el caudal ofensivo de este equipo.</p>
<p style="text-align: justify;">Disfrutaba, en este caso de un <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=Nrh6t1mZYt8">frente de ataque de lujo</a> con el genio Raymond Kopa, el implacable goleador Just Fontaine, el hábil extremo Jean Vincent y, la clave del conjunto, los interiores Roger Piantoni y Michel Hidalgo. Todos en algún momento de sus carreras formaron parte del Stade de Reims, doble subcampeón de la Copa de Europa, y este último, en su etapa como técnico y 20 años después,<span class="pullquote_right">Tras la época dorada de Kopa y Fontaine, el fútbol francés entró en crisis</span> plasmó el ideal que buscaba Batteux con la selección del mediocampo mágico.</p>
<p style="text-align: justify;">Sin embargo, tras el abandono de Batteux, el fútbol francés entró en crisis. Durante los 60 sus equipos seguían jugando muy bien y estrellas no faltaban, como el veloz delantero Coussou (un prototipo de Henry) o el goleador Combin, pero faltaba un cerebro del mediocampo. Todo ello se solucionó años más tarde, a mediados de los 70. Y, como ya había pasado con el Reims, al amparo de un poderoso club francés que destaca en Europa, en este caso, el Saint Ettiene. Este club, <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=Y-bGO51_mnI">subcampeón europeo en 1976</a>, formaba un armazón perfecto para la selección gala con Janvion, Larios, Bathenay, los hermanos Revelli, o el veloz <i>«ange vert»</i> Dominique Rocheteau. A ellos se unió en el XI del Gallo el genial líbero Marius Tresor, del Olympique de Marsella, todo un portento físico y técnico. Además, el veterano atacante Henri Michel del Nantes o el goleador del Lyon Bernard Lacombe. Juntos formaban un esqueleto magnífico para un equipo competitivo, pero faltaban el corazón y el cerebro. Y eso es lo que aportó la nueva generación.</p>
<blockquote><p>La generación de Michel Platini.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify;">Para el mundial del 78, en Argentina, el seleccionador Michel Hidalgo comenzó a contar con una serie de jóvenes que cambiarían el rumbo del, por entonces, acomplejado fútbol francés. Un joven defensa del Metz, Patrick Battiston, un escurridizo y polémico atacante del Lens, Didier Six, un potente carrilero del Nantes, Maxime Bossis y, sobre todo, el número 10 del Nancy que había ganado la Copa de Francia, Michel Platini. El hombre más influyente de la historia del fútbol galo. Los franceses deslumbran con su juego en los campos argentinos, pero caen en un grupo muy complicado con los anfitriones, Italia y la poderosa selección húngara de Nyilasi y Torocsik. Francia se va en primera ronda, pero es señalada como uno de los conjuntos a seguir del Mundial.</p>
<p style="text-align: justify;">Se espera mucho de ellos en la Eurocopa del 80, pero caen en la fase de clasificación. Sin embargo, en esta serie de partidos entran en el equipo otros jugadores que marcarán el destino del combinado nacional. El pequeño cerebro del Girondins Alain Giresse, el potente centrocampista del cuadro bordelés Jean Tiganá y el nº10 (aunque siempre usase el 9), del Sochaux, <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=n2i4tllXT-I">Bernard Genghini</a>. Llegador excepcional desde segunda línea y un excelso tirador de libres directos, tan bueno como Platini, y que fue opacado, como todos sus compañeros, por el brillo del astro de Joeuf. Pero aquí reside la grandeza de esta selección:<span class="pullquote_left">Había grandísimas estrellas, pero todos estaban a disposición del colectivo</span> la subordinación al equipo de jugadores que podrían haber sido la <i>«vedette»</i> en cualquier otro.</p>
<p style="text-align: justify;">Francia llega al Mundial de España con su mejor equipo. Una defensa de lujo y un medio del campo espectacular. La portería genera dudas (ni Castaneda, ni Dropsy, ni Baratelli, ni Ettori son guardametas de garantías), y la delantera presenta una fantástica movilidad pero poca contundencia. Aún así, en conjunto la selección francesa promete mucho. Comienza mal, perdiendo contra Inglaterra en Bilbao, pero a partir de ahí, los galos desarrollan un juego de toque, preciso y veloz que les lleva en volandas hacia la segunda fase, donde se enfrentan a Austria e Irlanda del Norte en el Vicente Calderón. Aquí despega definitivamente el <i>«fútbol champagne»</i>. Platini da clinic tras clinic, especialmente en el partido en que <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=B0S9waOQn1g">Francia destruye a los rocosos norirlandeses</a> y, aún sin él –sancionado-, el medio campo francés, liderado por Genghini, avasalla a una buena selección austríaca. <i>«Les bleus»</i> se aseguran el pase a la semifinal de Sevilla donde se enfrentarán a un equipo completamente antagónico: la Alemania más poderosa físicamente que se recuerda.</p>
<p style="text-align: justify;">Y aquí, <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&#038;v=bka-sSgADwE">en uno de los mejores partidos del siglo</a>, contra un conjunto que ponía en el campo kilos y kilos con jugadores como Dremmler, Förster, Briegel, Hrubesch, etc… Hidalgo arranca sin medio defensivo. Con cuatro jugadores de toque como eran Tigana, Giresse, Genghini y Platini: tres números 10 más un volante mixto. Osadía total.<span class="pullquote_right">Frente a una poderosa y pesada Alemania, Michel Hidalgo jugó sin medio defensivo</span> Y los franceses dominan totalmente, solamente el fondo físico del equipo alemán les permite seguir el ritmo de un conjunto donde el balón se movía a la velocidad de la luz, donde sus tres números 10 rotaban posiciones con total naturalidad, y sus laterales Amorós y Bossis se comían la banda ellos solos, mientras Tresor y Janvion aseguraban la defensa. Littbarski adelanta a los alemanes, gol rápidamente contestado por Platini. En la segunda parte llega el punto clave del partido, la brutal entrada de Schumacher al recién entrado Battiston. Se llegó a creer que el francés había muerto. El golpe anímico es tremendo, también el táctico. Hidalgo debe gastar una sustitución más que le impide dar aire a su medio del campo. El partido termina 1-1 y se va a la prórroga, donde Francia literalmente arrasa a Alemania. 3-1, con tantos de Giresse y Tresor. Es aquí donde la falta de cambios empieza a afectar a Francia. Y quizá también el mal de altura, el miedo a ganar. Alemania, renacida y liderada un fresco Rummenigge y las acrobacias de Klaus Fischer, empata. En los penaltis, ocurre lo inevitable… La derrota más dolorosa de toda una generación.</p>
<blockquote><p>Caer para levantarse más fuerte.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify;">Quedaba la incógnita de cómo superaría el equipo la derrota, pero el propio Hidalgo lo dejó claro: <i>«Francia no cambiará su estilo de juego, así hemos llegado hasta aquí, donde nunca habíamos estado. No nos estamos equivocando»</i>. En 1984, los franceses organizaban por segunda vez la Eurocopa y el torneo se presentaba como la reválida para el fútbol champagne. <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=3Q7NQzVO7HM&#038;feature=results_video&#038;playnext=1&#038;list=PLD0036EE83D790DAE">Francia arrasó</a>, ganando el torneo con el mejor juego que se había visto en el Viejo Continente. El equipo había encontrado un gran guardameta en la figura de Joel Bats, Battiston se había afianzado en la defensa tras superar la rotura de vértebra y los meses en el hospital que le había producido la entrada de Schumacher en el Mundial, Genghini pasó a ser el jugador nº12 y su lugar en el campo lo ocupó Luis Fernández, un centrocampista mixto que se compenetraba a la perfección con Tiganá y permitía a los genios Giresse y Platini crear a su antojo. Estos cuatro formaron el conocido <i>«carré magique»</i>, expresión que haría fortuna para denominar al centro del campo francés. Y arriba, la gran lacra del fútbol francés era no contar con un implacable goleador, pero Bellone y Six se las arreglaban bien.</p>
<p style="text-align: justify;">El caso es que esa supuesta falta de gol la eliminó Platini de un plumazo. <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&#038;v=qza4Gn05DRQ#!">Hizo un torneo perfecto</a>, dando la mayor exhibición individual que se recuerda -junto a la posterior de Maradona en el 86-, y demostró que en aquel año 84 era indiscutiblemente el mejor ymás completo jugador del mundo. 9 goles, ¡9!,<span class="pullquote_left">Ante la falta de un delantero goleador, apareció Michel Platini con nueve goles</span>  tres con la derecha, tres con la izquierda y tres de cabeza. PERFECTO.</p>
<p style="text-align: justify;">Ese mismo verano del 84, la selección olímpica -en aquel entonces jugaba jugadores que NO habían disputado nunca una Copa del Mundo-, dirigida por Henri Michel ganaba la <a target="_blank" href ="
http://www.youtube.com/watch?v=KfZrxItkES4">medalla de oro de los JJ.OO. de Los Ángeles</a>, jugando el mismo estilo que la absoluta, y derrotando a la Brasil de Bebeto y Dunga. Tras el éxito de la Euro, el ya veterano Hidalgo dejó la selección, pero su lugar lo tomó el más indicado, el propio Henri Michel. Esos años 84, 85 y 86 son los que culminan un estilo de juego. Francia gana, gusta y se afianza como el mejor equipo del mundo. Aunque los años ya pesan (sobre todo a Giresse, y también a Genghini, que como todos sabemos, es un poco <i>«el D’Artagnan»</i> de este cuarteto, el que nadie nombra pero siempre está ahí), el carré magique sigue maravillando. Llegan a México 86 en un gran estado de forma y con dos jugadores, provenientes del equipo olímpico, que parece pueden solucionar el tema de la delantera: el espigado y veloz Yannick Stopyra y el implacable Jean Pierre Papin.</p>
<p style="text-align: justify;">Francia abre juego contra Canadá en lo que se prevé una goleada por parte de los campeones de Europa. Ni mucho menos, los canadienses se hacen fuertes en torno al guardameta Paul Dolan y su líbero, la leyenda de la NASL Bobby Lenarduzzi, y salen a la contra velozmente con el atacante Igor Vrablic, que juega en Bélgica. Francia domina, asedia durante casi 70 minutos la puerta canadiense sin éxito. Finalmente, Papin rompe su defensa y marca el definitivo 1-0. El segundo partido es contra la poderosa URSS, que venía de destruir a la Hungría de Lajos Detari por 6-0 y que no tarda en adelantarse con un trallazo marca de la casa de Vassili Rats. Francia saca su casta de campeón y <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=unNDcYwN-ZE">consigue el empate 1-1</a>. El último partido de grupo lo ganan fácilmente contra los húngaros. Pero la delantera sigue sin funcionar y todo el peso sigue recayendo sobre el cuadrado mágico, que parece cada vez más afectado por el infernal calor mexicano. Sólo el joven Luis Fernández mantiene el ritmo, corriendo de un lado para otro sin parar.</p>
<p style="text-align: justify;">Los octavos de final preparan un plato fuerte. <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=Y_-3H7Nyadc">Francia vs Italia</a>, a quien los galos no han derrotado oficialmente en 50 años. En este partido <i>«Les Bleus»</i> renacen e imparten otra lección de fútbol. Platini y el cuestionado Stopyra dejan el 2-0 definitivo. Y espera Brasil. <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=Zio9L3rCUtg">El partido es una oda al fútbol</a>, no puede ser menos dada la acumulación de talento de ambos conjuntos. Además, tiene de todo. Se adelanta Brasil por medio de Careca, empata Francia por medio del inevitable Platini, vuelve a dominar Brasil. La segunda parte pertenece a los galos pero la <i>«canarinha»</i> creó mucho peligro en las contras y, casi al final, Zico dispone de un penalti para ganar el partido. ¡Pero Bats lo detiene! Y aquí comienza el partido de su vida. El guardameta del PSG<span class="pullquote_right">En una verdadera oda al fútbol, Bats frenó a la Brasil de Zico para llegar a la final</span> para todo lo que le echan en una actuación espectacular. Incluídos dos penaltis en la tanda, donde Michel Platini falló el único penalti de su carrera, que envían a Francia a las semis por segundo mundial consecutivo.</p>
<p style="text-align: justify;">El cuadro de partidos de Francia en México es aterrador. Por si fuera poco haberse medido con la URSS, Italia y Brasil, las semis les regalan de nuevo a Alemania y, al fondo en una hipotética final, la Argentina de Maradona. Francia juega en el estadio Jalisco agotada física y mentalmente, Bats falla estrepitosamente en un lanzamiento de falta de Andy Brehme -un poco al estilo de Arconada en la final 84… ¿Justicia poética?- y <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=3GPyYbtcnE0">los galos caen 2-0</a>. Adiós al sueño de ganar un mundial para gran parte de sus componentes.</p>
<p style="text-align: justify;">Tras el mundial, la selección pierde a Platini, Giresse y Genghini. Battiston y Bossis se retiran poco después. Los galos vagan sin rumbo por los campos de Europa. No se clasifican para defender su título europeo en el 88, tampoco acuden a Italia 90. Sí recuperan un poco de su antiguo brillo en las clasificatorias de la Euro 92. Platini está ahora al mando del equipo como seleccionador y el número 10 lo luce un veterano Luis Fernández, el menos brillante del legendario cuarteto. Esto es un signo de cómo van las cosas. <a target="_blank" href ="http://europelotas.wordpress.com/2011/04/20/jean-pierre-papin/">Papin está en el mejor momento de su carrera</a>. ¡Lo que hubiese dado Platini por ese Papin en esas semifinales contra Alemania! Francia arrasa en la clasificación, fieles a su estilo con Papin, Sauzee, Deschamps, Cantoná… pero queda fuera en la primera fase, en un grupo con Inglaterra, Dinamarca y Suecia.</p>
<p style="text-align: justify;">Con la eliminación de USA94 muere definitivamente el futbol champagne. Aimé Jacquet, el creador de un Girondins de Burdeos que representó mejor que nadie ese estilo en los 80, le da el golpe de muerte. Adiós Cantoná, adiós Sauzee, adiós Ginolá, adiós Papin. Hola Karembeu, hola Vieira, hola Petit, hola Djorkaeff, hola Zizou. La transición hacia la nueva Francia, la <i>Francia multicolor</i> era un hecho.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p align="right">Texto publicado el 12 de junio de 2012</p>
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		<title>Anatomía de un intento de resurrección (I)</title>
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		<pubDate>Tue, 30 Jan 2018 02:59:25 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Abel Rojas]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[En 1986, un club que había ganado 10 ligas italianas y dos Copas de Europa se propuso convertirse en el mejor de la historia. Sonaba a quimera, si bien tenía lo requerido para intentarlo: una masa social suficiente, un potencial económico importante y, sobre todo, un plan entre manos. El primer paso consistió en remodelar [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify">En 1986, un club que había ganado 10 ligas italianas y dos Copas de Europa se propuso convertirse en el mejor de la historia. Sonaba a quimera, si bien tenía lo requerido para intentarlo: una masa social suficiente, un potencial<span id="more-248036"></span> económico importante y, sobre todo, un plan entre manos. El primer paso consistió en remodelar su ciudad deportiva diseñando y construyendo un centro de entrenamiento sin comparativa en el fútbol mundial. 31 años más tarde, multitud de entidades de <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2018/01/luces-de-ciudad-podcast-futbol-alexis-sanchez-con-mourinho/">la Champions League</a> pensarían estar viajando al futuro si viajasen al pasado y visitasen Milanello. Por sus dimensiones, por su organización y hasta por detalles tan mimados como el hecho de que cada trabajador del complejo estuviera no ya sólo debidamente uniformado, sino uniformado con clase. Pero lo más alucinante difería del aspecto, y radicaba en que aquella presentación de cine no era espuma: era la fortaleza necesaria para crear, guardar y proteger el secreto de lo sagrado. El secreto del juego. El secreto del propio fútbol.</p>
<p style="text-align: justify">Arrigo Sacchi y Fabio Capello fueron las mentes pensantes de la revolución balompédica. No procede profundizar en sus hallazgos y méritos porque en esta misma web ya se ha hecho más y mejor en textos de Chema R. Bravo (<a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/04/25-aniversario-del-milan-5-0-real-madrid-arrigo-sacchi/"><i>«El hombre del saco»</i></a>), David Mata (<a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2015/09/arrigo-sacchi-relacion-con-van-basten-historico-milan/"><i>«El profeta y su diablo»</i></a>) y Sergio Vilariño (<a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2017/06/evolucion-defensas-marcajes-zonas-mixtas-individuales-futbol-historia/"><i>«Persiguiendo sombras»</i></a>), y para mayor extensión, se recomienda el nuevo libro del periodista Irati Prat, <a target="_blank" href ="https://www.amazon.es/El-Milan-Berlusconi-1986-2017-Radiograf%C3%ADa/dp/8417103503/ref=sr_1_1?s=books&#038;ie=UTF8&#038;qid=1517005770&#038;sr=1-1"><i>«El Milan de Berlusconi: 1986-2017&#8243;</i></a>. Sólo cabe recordar que, en un margen de dos décadas, hubo un Milan de Sacchi, Baresi, Maldini, Rijkaard, Gullit y Van Basten, uno de Capello, Baresi, Maldini, Desailly, Boban, Savicevic y Papin, uno de Capello, Baresi, Maldini, Desailly, Albertini, Roberto Baggio y Weah, uno de Zaccheroni, Costacurta, Maldini, Boban, Weah y Bierhoff, uno de Ancelotti, Maldini, Chamot, Gattuso, Rui Costa y Shevchenko y uno de Ancelotti, Dida, Nesta, Maldini, Cafu, Pirlo, Seedorf, Kaká y Shevchenko. Siete Scudettos y cinco Copas de Europa fueron los títulos recolectados. Nadie se acercó a competir como el AC Milan en aquellas 20 supertemporadas. Pero de repente, el proyecto se deshizo.</p>
<blockquote><p>La crisis de producción de talento que ha sufrido la selección italiana entorpeció la reconstrucción.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Resultaría cínico negar la mayor: uno de los principales motivos del hundimiento estribó en que la inversión dejó de ser la misma. San Siro había sido la casa de los mejores futbolistas del mundo (hasta siete veces fue el Balón de Oro para una de sus estrellas y hasta cinco cracks que lo ganaron en otros clubes acabaron vistiendo la camiseta <i>rossonera</i>), y llegó un instante en el que de golpe y porrazo dejó de poder acceder a ellos. En parte, esto estuvo motivado por <a target="_blank" href ="https://es.wikipedia.org/wiki/Calciopoli">el estallido del Calciopoli</a>, aquella red de influencia sobre el colectivo arbitral por parte de una serie de entidades deportivas de la Serie A que manchó la honestidad y el nombre del mismo desencadenando años negros para el fútbol italiano a todos los niveles. Y lo peor derivó de que la formación de entrenadores y talentos en el Calcio no iba a estar preparada para frenar el golpe. De hecho, tendió a agravarlo. La selección italiana, campeona del mundo en 2006, recibió en ahí en adelante la llegada de dos únicos talentos incontestables, el central Leonardo Bonucci y Marco Verratti -quien tampoco es que haya alcanzado el estatus de los Buffon, Cannavaro, Pirlo, De Rossi, Del Piero, Totti y compañía-. De igual modo, y pese a que a nivel local entrenadores como Maurizio Sarri han protagonizado movimientos de relevancia, a título internacional ha habido un solo técnico en levantar la voz, Antonio Conte. Quizá por ello sentase las bases del único equipo italiano que ha sido una fuerza en Europa desde el Inter de Milan de Jose Mourinho en la 09/10.</p>
<blockquote><p>El AC Milan pudo confundir la manera de seguir estando en el primer plano del fútbol internacional.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Enmarcado en este solar mediático y de tan poco talento, el AC Milan estaba forzado a encadenar acierto tras acierto para mantener el nivel, y no pudo hacerlo. Acostumbrado a vivir en la burbuja más pomposa del deporte, dedicó sus recortados presupuestos a la captación de superestrellas venidas a menos para intentar mantenerse en ese escalafón mediático (Beckham, Ronaldo, Ronaldinho), algo que provocó la creación de un ambiente anti-deportivo -donde el fútbol no parecía la máxima prioridad o en el que, al menos, se había dejado de opositar a ser los número uno del planeta- que se llevó por delante los últimos resquicios de aquella época en la que también la dirección deportiva había marcado la diferencia con su captación de jóvenes potenciales (<a target="_blank" href ="https://c1.staticflickr.com/6/5042/5213518388_b4232bc5e8.jpg">Kaká, Alexandre Pato, Thiago Silva</a>). El paréntesis abierto en el verano de 2010 -fueron reclutados los mágicos Ibrahimovic y Robinho y rodeados de hombres capacitados como el holandés Van Bommel- simbolizó el forzado, y cogido con pinzas, canto del cisne de la antigua manera de hacer las cosas. Después de la desmantelación de aquel proyecto enderezado por la cordura y el pragmatismo de Massimiliano Allegri, se produjo la refundación absoluta.</p>
<p style="text-align: justify">Clarence Seedorf, Filippo Inzaghi, Sinisa Mihajlovic, Cristian Brocchi, Vincenzo Montella y Genaro Gattuso han sido los seis entrenadores que el AC Milan ha sentado en su banquillo en un margen de cuatro años. La inestabilidad salta a la vista y, entre tanta falta de coherencia y ante la carencia de una línea deportiva clara, la captación de futbolistas interesantes recrudece su complicación. Enfundarse la casaca <i>rossonera</i> no perdió su significado, pero su significado sí perdió su proyección. Justo lo que le ocurrió a otros clubes de alcance impresionante que malograron su posición en el mapa jerárquico del fútbol. <a target="_blank" href ="https://soundcloud.com/radio-38ecos/la-aventura-original-3x04-simeone-latido-a-latido">¿Se puede salir de esto? Sí</a>. El Atlético de Madrid, la Juventus FC o el FC Bayern Múnich lo han demostrado muy recientemente. Y el Liverpool FC y el Manchester United, en un contexto distinto y con ventajas y contras autóctonas, están sembrando un cultivo prometedor. Sobre estos casos particulares de regreso a la vida se hablará en las próximas entregas de <i>«Anatomía de un intento de resurrección»</i>.</p>
<p>&nbsp;<br />
&nbsp;</p>
<p style="text-align: right">Foto: Tom Dulat/Getty Images for Laureus</p>
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		<title>El hombre sin límites</title>
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		<pubDate>Tue, 22 Oct 2013 01:59:29 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Sergio Vilariño]]></dc:creator>
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				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><span class="dropcap">E</span>l deporte lleva al primer plano mediático a los personajes más dispares. No importa lo importantes que fuesen antes, el deporte profesional siempre los pone a otro nivel. Así pues, podemos encontrarnos con un empresario<span id="more-92470"></span> de éxito, emprendedor, político y cantante, actor o presentador de televisión ocasional. No hay caso, se le recordará por lo que hizo en el deporte.</p>
<p style="text-align: justify">Obviamente podríamos estar hablando de Silvio Berlusconi, quien en los últimos 30 años ha sido portada de los medios por todas estas cosas y algunas más –<i>bunga bunga</i>-, pero realmente nos estamos refiriendo a su contraparte francés.</p>
<p style="text-align: justify">La primera vez que el gran público oyó hablar de Bernard Tapie fue en el Tour de Francia. Tapie era un hombre éxito en su país, especialista en comprar empresas en bancarrota y llevarlas de nuevo al éxito. Y de repente, le vimos montado en un coche <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=2VSYb0kyuMc">de director ciclista</a>. Su equipo, <i>La Vie Claire</i> –tomaba su nombre por una marca de cosméticos- acababa de fichar al gran Bernard Hinault, gran figura de la bicicleta francesa y cuádruple campeón del Tour. Hinault había tenido problemas en su equipo de siempre , el Renault-Elf, por la presencia de otra gran estrella gala, Laurent Fignon, y Tapie lo reclutó para su equipo. Hinault era veteranísimo ya, pero tenía entre ceja y ceja convertirse en pentacampeón, algo que bajo la dirección de Tapie consiguió. Además, el empresario consiguió una enorme cuota de pantalla gracias a la rivalidad de Hinault con su compañero de equipo, el joven lobo Greg Lemond, que ganaría la ronda francesa al año siguiente. Así pues, en dos años, Tapie, el especialista en convertir proyectos muertos en referencias mundiales, lo había conseguido otra vez. Era 1986 y tocaba asumir un nuevo reto.</p>
<blockquote><p>El Olympique Marsella era un gran nombre del fútbol francés, pero un peso pluma a nivel europeo</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">El Olympique marsellés, representante de la gran ciudad del sur de Francia, siempre había sido una referencia del fútbol galo. <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=GvtPsYnkeCA">Su época de éxitos quedaba lejos</a>, cuando a finales de los 60 y principios de los 70 había intentado dar un salto de calidad y buscó la gloria europea, primero de la mano de Roger Magnusson –un extremo internacional sueco, auténtico mago del regate- y <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=x6InCP3foeg">Josip Skoblar</a> –el implacable goleador yugoslavo, Bota de Oro europea-, piezas fundamentales de un equipo campeón de Francia y derrotado por el gran Ajax en la Copa de Europa. El segundo asalto se dio con las contrataciones de los campeones mundiales brasileños <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=Y4Jg3ZmM1_U">Jairzinho</a> y Paulo César, que tuvieron un paso más bien decepcionante. Al fin y al cabo, salvo en los honrosos casos del Stade de Reims de los 50 y el Saint Ettiene de los 70, esa era la historia de los clubes franceses en el continente. Nunca daban la talla. Sangrante era el caso de Monaco y Nantes, a cada cual más decepcionante en sus salidas europeas o mismamente la huérfana capital francesa, que a finales de los 70 aún intentaba construír un equipo decente.</p>
<p style="text-align: justify">Ahora, en 1986, la capital no tenía un buen equipo sino dos. El PSG venía de ganar la liga y el Racing de Paris, bajo los auspicios de Matra, estaba inmerso en un proyecto faraónico. Mientras, los clásicos poderes del fútbol galo empezaban a cambiar. El Saint Ettiene había entrado en decadencia tras 15 años de gran rendimiento y eran Monaco y <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=C-DxMi2xVRU">Girondins</a> de Burdeos los que cortaban el bacalao, con dos equipos que aglutinaban gran parte de la selección nacional, que vivía un momento espléndido.</p>
<p style="text-align: justify">Así pues, en abril de 1986,  gracias a la mediación del alcalde de Marsella, Bernard Tapie se hace con la presidencia del Olympique. Su objetivo no puede ser otro que el de llevar a un equipo mediocre &#8211; apenas han pasado dos años desde su vuelta a la primera división- a grandes cotas.</p>
<blockquote><p>En 1986, Bernard Tapie accedía a los mandos del Olympique, dando paso a los mejores años del club</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Apenas una semana después, el OM disputa la <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=nlu09NVHIpg">final de la Copa de Francia</a> ante el Girondins, el conjunto de Aimé Jacquet que es el mejor de Francia. El Marsella es un equipo luchador, pero no brillante, y los bordeleses presentan una formación de once internacionales.  A pesar del penalti fallado por Bernard Lacombe ante Joseph Antoine Bell en la primera parte y que el cuadro marsellés se adelanta gracias a un gol de Diallo desde el punto fatídico, los de Jacquet empatan por medio de Tiganá y se impondrán en la prórroga gracias a un golazo de Alain Giresse.</p>
<p style="text-align: justify">Ese verano, mientras toda Francia vibra con la <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=5trI4xfd3Pc">aventura de su selección nacional</a> en México, Tapie prepara su entrada en el mercado con la vista puesta en asaltar el campeonato liguero. México 86 deja de nuevo una sensación agridulce en el público francés, y algunos de<span class="pullquote_right">Giresse o J.Pierre Papin llegarían con Tapie</span> los miembros del equipo de Henri Michel serán protagonistas del mercado de fichajes. El más sonado es el pase de Luis Fernandez del PSG al rival ciudadano, el Racing. Un Racing que también se hace con Littbarski y Francescoli. Tapie, ni corto ni perezoso, sigue el modelo de su homólogo Lagardère, y ficha a una figura de la selección, Alain Giresse, y a una figura alemana, el central <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=XcLOzNl7gPA">Karl Heinz Förster</a>, proveniente del Stuttgart y una de las referencias europeas en su posición. Además, rescata del Brujas a <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=OgTMXQ2mtfA">Jean Pierre Papin</a>, que no había brillado en exceso en el Mundial, pero que se revelaría capital en el futuro del proyecto-Tapie. Gérard Banide, un entrenador que ya había ganado Liga y Copa con el Monaco, es el primero de la era Tapie. Durará dos años.</p>
<p style="text-align: justify">A pesar del golpe que supuso la pérdida de Giresse, el Girondins de Burdeos se recupera bien. Firma a los gemelos yugoslavos Zoran y Zlatko Vujovic, el técnico centrocampista Jean Marc Ferreri, que se convertirá en el sustituto de Giresse y va a formar una excelente pareja con Tiganá, y también llegan los atacantes Vercruysse, Fargeon y José Touré. Todos internacionales. Con ellos, y a pesar de la excelente campaña del OM, el Girondins realizará la mejor temporada de su historia, ganando la liga con cinco puntos de ventaja sobre los marselleses, que se verán derrotados de nuevo por los propios bordeleses en la Copa de Francia. No sólo eso, al inicio de la temporada de 1988, el Girondins vencerá también la supercopa francesa, completando un excelente año 87 ganando los tres títulos nacionales.</p>
<blockquote><p>El Olympique comenzó a reforzarse con nombres importantes como los de Giresse o Jean Pierre Papin</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">La campaña de 1988 es decepcionante para las huestes de Tapie, a pesar de una increíble campaña de fichajes, que incluía a los defensas internacionales Ayache, Domergue y Le Roux para acompañar a Förster. Como complementos de Giresse llegan Abedí Pelé, Jean Claude Durand y <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=n2i4tllXT-I">Bernard Genghini</a> –el D’Artagnan del fútbol francés-, mientras que la delantera se refuerza con la presencia de Klaus Allofs. Papin y Allofs se entienden a las mil maravillas y marcan 32 goles entre ambos. Son la delantera más letal de un campeonato que vive un momento de resurrección y cuenta con atacantes como <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=Pg7AI57QxMI">Mark Hateley</a>, Roger Milla, Phillippe Fargeon, <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=MHXMnDerLuk">Maurice Johnston</a>, François Oman-Biyick, Erwin Vandenbergh o Bruno Bellone. El Marsella, de todos modos, no carbura, encaja demasiados goles y termina séptimo 11 puntos del Monaco de Glenn Hoddle y Arsene Wenger, campeón nacional. Esta temporada significó el final de la era Banide. Gérard Gili asumiría el banquillo de los albicelestes.</p>
<p style="text-align: justify">Gili, con una plantilla mucho más modesta en cuanto a nombres –no están ya Giresse, Bell o Genghini, entre otros-, pero apoyándose en la llegada y consolidación de jóvenes como Eric di Meco, Bruno Germain, Phillippe Vercruysse o Frack Sauzée, forma un equipo muy sólido y que cuenta con el implacable Papin arriba. JPP vuelve a ser el máximo goleador y el OM gana el campeonato peleando hasta el final con el PSG y el Mónaco, en el que <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=3xz3uRITYI8">Hoddle</a> juega al mejor nivel de su carrera –marca 18 goles- y hace su debut <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=9WRddyONkOs">George Weah</a>. El presidente Tapie había conseguido su primer objetivo: recuperar el trono de campeón francés, en el que los marselleses no se sentaban desde 1972.</p>
<blockquote><p>Droit au but: tras el primer título, el OM quiere la consolidación y hacerse un nombre en Europa</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Volvía el Olympique a la Copa de Europa y quería volver a lo grande. El verano de 1989, el de la consolidación, es frenético en las oficinas del club. Aprovechando el hundimiento del proyecto del Racing de Paris, Tapie se hace con los servicios de Enzo Francescoli. El uruguayo debe ser la pieza que dé el salto de calidad necesario para ser un equipo a tener en cuenta en Europa. Es la guinda y la perla de un proyecto que refuerza todas sus líneas. La portería con el internacional francés Jean Castaneda. La defensa con el mejor lateral europeo, Manuel Amorós, uno de los mejores defensas jóvenes de Francia, Alain Roche y el líbero brasileño Mozer. El centro del campo suma al jovencísimo Alain Boghossian, al futuro capitán Didier Deschamps, al veterano Jean Tigana y al espectacular extremo inglés Chris Waddle.</p>
<p style="text-align: justify">En la Copa de Europa, la consolidación de Papin como goleador de referencia en Europa, sumado a la sorpresa que es el rendimiento de Vercruysse, le permiten al OM pasar eliminatorias con relativa facilidad. Deschamps cumple las expectativas que se tenían de él en Nantes y Sauzeé se confirma como un <i>box to box</i> con excepcional llegada a puerta. Brondby y AEK<span class="pullquote_left">El Olympique se quedó a un pasito de la Copa de Europa ante el Benfica</span> de Atenas no representan amenaza alguna para el campeón francés, que avanza con paso firme también en la liga, donde el Burdeos vuelve a ser el gran rival. Los cuartos de final contra el CSKA de Sofía, ya en marzo, confirman la magnífica forma en la que se encuentran Sauzée. De entre las grandes contrataciones, <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=zC67tFYfmQs">Waddle</a> se revela como un tremendo acierto: su juego pegado a la cal es desequilibrante, sus <i>driblings</i>, sus amagos y su carácter le convierten en un ídolo del Velódromo. Tiganá cumple con lo que se esperaba, imponiendo su experiencia y jerarquía en el campo, mientras <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=ICKACVHI_aM">Francescoli</a> decepciona. Las <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=7nHCkMaUyFo">semifinales</a> emparejan al OM con el Benfica. En el Velódrome los portugueses se adelantan, pero –quienes si no- Sauzée y Papin dan la vuelta al resultado. No es el más cómodo para viajar al Estadio Da Luz, pero los hombres de Gili resisten bien hasta el minuto 82, cuando en un córner, <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=dsZn0C3FG3w">Vata</a> empuja la pelota a la red con el antebrazo. El árbitro no lo ve y ese gol elimina a los franceses. Los jugadores se vuelven locos, pero Tapie lo acepta como gajes del oficio. <i>«El Benfica es un gran club europeo, con mucha experiencia, mientras que nosotros somos unos novatos que han pagado por ello. No hay consuelo para mis jugadores ahora mismo pero…hay que volver a empezar»</i>. Declaraciones mesuradas de un hombre que para nada lo aparentaba. Como consuelo, el equipo vuelve a ganar el campeonato francés, con Papin como máximo goleador con 30 tantos.</p>
<blockquote><p>En 1990, el Olympique cayó en semis de la Copa de Europa por valor doble de los goles en campo rival</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Tras el Mundial de Italia, <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=lT-yOaGY1BE">Tapie</a>, cuya carrera política llega a su punto más álgido –está en primera línea del gobierno francés-, también da un golpe de mano haciéndose con la presidencia de una Adidas que no pasa por su mejor momento. Indirectamente, su recién adquirido poder sobre uno de los símbolos de Alemania, le facilita la llegada de otro: Franz Beckenbauer, el seleccionador campeón del mundo, se convierte en el entrenador del Marsella. Forma un curioso organigrama con el viejo zorro belga Raymond Goethals y el también alemán Holger Osieck. En los siguientes tres años, veremos como Goethals aparece y desaparece de escena pero, podemos decir sin temor a equivocarnos que, a partir de enero del 91, el OM es el equipo de Goethals.</p>
<p style="text-align: justify">Muchos golpes de mano en un solo verano, pero en el plano deportivo la gestión de Tapie sigue teniendo una única dirección: reforzar al máximo la plantilla de su equipo. Abandona Marsella Francescoli, destino Italia, y desde Italia se esperaba que llegase el gran golpe de mano del presidente francés. Había alcanzado un acuerdo por Diego<span class="pullquote_right">Maradona estuvo cerca del Olympique en 1990</span> Armando Maradona. El astro argentino había recibido la promesa de Corrado Ferlaino –presidente del Napoli- de que le traspasaría al Marsella si daba al club un título europeo. Dado que los partenopeos habían ganado la UEFA ante el Stuttgart el año anterior, la cosa parecía estar hecha –durante dos veranos seguidos-, pero finalmente no fue así. Por lo tanto, Tapie movió sus hilos para traer a otros de los números 10 más cotizados del continente: <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=oaxcdUgHm74">Dragan Stojkovic</a>. La gran figura del Estrella Roja de Belgrado y la selección yugoslava. Un talento impresionante que haría olvidar a Francescoli. Junto a él llegó Pascal Olmeta, joven guardameta considerado el más talentoso del país, aunque ciertamente era un portero muy heterodoxo que nunca cumplió todo su potencial. Basile Boli, un central con una impresionante presencia física fue la incorporación estrella para la defensa, mientras que la consolidación de <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=BsTeLWOJLRg">Abedí Pelé</a>, y la llegada de los internacionales Laurent Fournier y Bernard Pardo eran las grandes noticias en la parcela ancha. Arriba, Eric Cantoná, un volcánico pero talentosísimo atacante y trotamundos del fútbol francés. Nadie adivinaba, eso sí, lo que llegaría a ser el joven Eric. Por entonces no era más que <i>un Balotelli</i> cualquiera.</p>
<blockquote><p>Tras desvanecerse el sueño de Diego Armando Maradona, el Olympique fue a por Dragan Stoijkovic</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Había que volver, como había declarado Tapie, y el OM comenzó su camino de vuelta aplastando al <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=4-sIiEvg9Io">Dinamo de Tirana</a> con un hat trick de Papin, que seguía a un enorme nivel, bien secundado por Vercruysse y Cantoná. En la segunda ronda el equipo sufrió lo indecible en su visita al <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=ofVwQvfgjWA">Lech Poznan</a>, campeón polaco, que le tuvo contra las cuerdas en un ambiente durísimo. Llegaron a estar 3-1 arriba los polacos liderados por el juvenil Andrzeij Juskowiak, pero finalmente el 3-2 fue un mal menos para los franceses. En el Velódromo no hubo color y el <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=w0BWAyvS3NE">OM fue una apisonadora</a>. Uno tras otro seis goles cayeron en las redes de los polacos, destacando el hat trick de un Vercruysse que seguía en estado de gracia. Papin no faltó a su cita, tampoco Cantoná. Además, Basile Boli anotaría el sexto con un cabezazo de los suyos, una jugada que le daría momentos de gloria en el sur de Francia.</p>
<p style="text-align: justify">Los cuartos de final presentaron el gran desafío para el equipo de Tapie. El bombo les cruzó con el invencible Milan que venía de ganar dos Copas de Europa seguidas. En la ida, el Olympique realizó seguramente su partido más brillante y sólido de toda la era Tapie. Se sacó un empate, pero se pudo incluso ganar. Y Tapie definió la situación a la perfección: <i>“Eras la víctima clara. Como quien va a la Scala de Milan a tocar con un grupo de acordeones. Pero al final los acordeones no sonaron tan mal”</i>. Faltaba la vuelta, que pasaría a la historia.</p>
<p style="text-align: justify">En el Velodrome, el <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=LjYg5Fv0u1Q">ambiente era impresionante</a> desde dos horas antes. El partido más importante de la historia del OM estaba en juego, contra el rival más grande posible. El OM salió enchufado, <span class="pullquote_left">La eliminatoria frente al AC Milan, inolvidable</span>sin dejar maniobrar a los italianos, que además tenían importantes bajas. Además, el empate de la ida, conforme pasaba el tiempo, más les pesaba a los de rossoneri. En el minuto 75, Chris Waddle, que hizo un fantástico partido, remató de volea –¡con la derecha!-, batiendo a Rossi y dando una ventaja casi definitiva al equipo marsellés. Poco más tarde, realizó una jugada maradoniana que acabó con un tropezón fatal que le impidió marcar. Así era el estilo de Waddle, capaz de maravillas y de las situaciones más ridículas. Poco después, la luz se fue en las torres de iluminación del Velódromo y, aunque poco a poco se fue recuperando, los jugadores del Milan se negaron a seguir jugando, en una actitud incomprensible.  ¡El OM pasaba de nuevo a semifinales! Habían eliminado al mejor equipo del mundo, de una forma un poco deslucida por la retirada de los milanistas, pero después de haber jugado dos excelentes partidos. Al Milan la cosa le saldría cara: un año fuera de toda competición europea. Así pues, la 91-92 abriría las puertas a otros equipos sin su presencia.</p>
<blockquote><p>Los cuartos de final ante el gran AC Milan fueron históricos por cómo se desarrollaron los partidos</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Pero el OM no quería esperar al año siguiente. Pasó como un ciclón por encima del Spartak de Moscú, que había sorprendido a Europa eliminando a Napoli y Real Madrid. 5-2 y a la final de Bari. ¡Los marselleses volaban!</p>
<p style="text-align: justify">El talentoso Estrella Roja, el ex club de un Stojkovic al que las lesiones estaban amargando, era el rival para <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=W3tKTIGkcvI">la final</a>. Se esperaba un bonito partido entre dos equipos con gusto por el vértigo, uno desde el dominio de la pelota y otro desde las contras. Pero Ljupko Petrovic planteó el escenario que Goethals –y Beckebauer, excepcionalmente sentado en el banco- jamás había planteado. Los yugoslavos cedieron la pelota y se cerraron a cal y canto. Los franceses, que solo la querían para matarte a la contra, se encontraron con un objeto extraño y no sabían muy bien qué hacer. Tuvieron alguna buena oportunidad, especialmente una de Papin, pero en general el partido fue decepcionante y muy aburrido. Se decidió en los penalties, donde Stojanovic era un gran especialista y sus compañeros excelentes tiradores. No hubo caso, no dieron opción a Olmeta y el fallo de Amoros condenó al Marsella. Otra vez más a las puertas y otra vez el desconsuelo. Tapie quiso de nuevo poner la visión optimista, pero ni él mismo podía en esta ocasión. Para más inri, apenas una semana después, el <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=1f5uw5dm-YQ">Monaco</a> les derrotaba en la final de Copa. Pero la liga francesa, ganada una vez más, les daba un intento más al año siguiente.</p>
<blockquote><p>El asalto definitivo a la Copa de Europa se llevó a cabo en el bienio comprendido entre 1991 y 1993. </p></blockquote>
<p style="text-align: justify">1991-92 era la temporada que muchos grandes clubes europeos esperaban. Sin el Milan, el cetro europeo estaba abierto. Los grandes favoritos venían de España y Francia. Eran el Barcelona y el OM. La Sampdoria, campeona de Italia era el outsider,<span class="pullquote_right">La eliminación del 92 fue dolorosa para el OM</span> mientras que los campeones del Estrella Roja, además de sufrir importantes bajas, debían hacer frente a una sanción que les impedía jugar partidos en casa. La guerra en los Balcanes ya había comenzado. Los campeones alemán e inglés, Kaiserslautern y Arsenal quedarían por el camino hacia la liguilla que, por primera vez, hacía acto de presencia en la Copa de Europa. Los últimos 8 equipos se dividirían en dos grupos y el primero de cada grupo iría a la final de Wembley. No importaba mucho en Marsella. El <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=p5uueNoyXkI">8 de noviembre de 1991</a>, en el estadio Letna de Praga, el OM quedaba sorprendentemente fuera de Europa. Tras dos años rozando el trofeo era una decepción absoluta y parecía llenar de dudas todo el proyecto de Tapie. El Balón de Oro de Papin a final de año parecía un pequeño recordatorio de la grandeza que tan cerca había estado y finalmente no llegó. ¿Había pasado ya el mejor momento del equipo?</p>
<p style="text-align: justify">En liga, desde luego, no. El Olympique se llevó su cuarto título francés consecutivo, con Papin marcando 27 goles y siendo máximo goleador una vez más. La Copa francesa se suspendió ese año 92 tras el desastre del estadio Furiani de Bastia, donde murieron 16 personas y más de 2.300 resultaron heridas.</p>
<p style="text-align: justify">En la temporada 92-93, la Copa de Europa pasó a denominarse Champions League. Volvía el Milan, más fuerte si cabe, ya que se habían transformado en <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=9wSrJgdheoY"><i>Gli Invincibili</i></a>&#8211; venían de ganar el Scudetto invictos y permanecería<span class="pullquote_left">Waddle o Papin dejaron Marsella ese verano</span> así 49 partidos-. El OM reestructuró la plantilla. No estaban ya Chris Waddle ni Papin –traspasado por una cifra record al Milan-, y habían llegado <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=ZJRqG769XJc">Rudi Völler</a> y Alen Boksic. También se habían consolidado el lateral Jocelyn Anglomá y el central Marcel Desailly, ex compañero de Deschamps en Nantes. También Jean Marc Ferreri, el veterano centrocampista estaba ahora en Marsella, Stojkovic había vuelto de una cesión y sus lesiones también, e incluso la otrora promesa rusa Igor Dobrovolski estaba en plantilla. Siempre se estuvo esperando una explosión que prometía descubrir al mayor talento salido de la URSS, <i>el Futre soviético</i>, pero nunca la vimos. Olmeta seguía siendo el portero, pero su joven suplente, Fabien Barthez, le arrebataría el puesto. Por lo demás, Deschamps y Sauzée seguían siendo clave en el centro del campo, Basile Boli era el hombre más destacado en la defensa y Abedi Pelé seguía siendo un peligro en el ala izquierda.</p>
<blockquote><p>Boksic, Rudi Völler, Angloma o Desailly, nuevos nombres dentro de un equipo que buscó remodelarse</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">La escuadra de Raymond Goethals tiene dos enfrentamientos fáciles en las dos primeras rondas contra el Glentoran y el Dinamo de Bucarest, clasificándose para los grupos sin grandes problemas. La gran sorpresa viene del vigente campeón<span class="pullquote_right">El Olympique volvía a la final de la Champions</span>, el Barcelona, que es increíblemente eliminado por el débil CSKA de Moscú. En el grupo de semifinales, el Marsella se encuentra con el Brujas, el CSKA y el Glasgow Rangers, que se revelará como el rival más fuerte. En el primer partido los franceses se quedan cerca de una importantísimo victoria en Ibrox Park. Con una ventaja <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=Nk8l5EMrTR0">de 2-0</a> se dejan remontar al final por los escoceses, que en cuatro minutos ponen el 2-2 definitivo. El OM supera después al Brujas y concluye la primera vuelta con un empate en Moscú. La vuelta comienza con un tenístico resultado contra los rusos, <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=otkTAxY1hgg">seis a cero</a>. Mientras, el Rangers derrota al Brujas y se confirma como el enemigo a batir para estar en la final de Munich. Ambos equipos empatan en el Velodrome y dejan todo para la última jornada, a la que el OM llega con la diferencia de goles favorable en caso de empate a puntos. En Brujas <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=NZfiqhuSpUY">Boksic</a>, la auténtica revelación de la temporada, marca a los dos minutos de partido y el Marsella vive de rentas el resto del partido. Dos años después el OM vuelve a la final.</p>
<p style="text-align: justify">El rival será ni más ni menos que el Milan, que se ha mostrado como una apisonadora durante todo el torneo, ganando sus 10 partidos y dando auténticas demostraciones en algunos de ellos. <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=PGkda6AMQ_I">Van Basten</a> parece estar en mejor forma que nunca, y para la historia queda su repoker de goles, a cada cual más difícil, contra el Goteborg de Thomas Ravelli.</p>
<p style="text-align: justify">El <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=3RbcZsKkGOw ">partido</a> comienza ya con polémica, dado que Capello deja fuera a Gullit pocos minutos antes del pitido inicial. El Milan sale a por todas y asume el control del partido, como se esperaba, pero no parece el equipazo imparable que era a comienzos de temporada. El Marsella, poco a poco va liberándose de la presión ejercida por los italianos. El Milan, con su enorme plantillón, ha impuesto en las dos últimas temporadas el sistema de rotaciones, pero hacia final de la temporada 92-93, este parece empezar a tener consecuencias negativas. Muchos jugadores necesitan un ritmo más continuado de encuentros para mantener una buena forma. Donadoni es el más afectado por ello. Van Basten, tan impresionante durante los primeros seis meses de la campaña, arrastra problemas en los tobillos y, de hecho, esta final sería el último partido de su carrera –aunque nadie en aquella tarde de mayo del 93 podía sospecharlo-. Papin, en medio de un duelo sentimental con el club que le hizo grande, no fue titular tampoco. Además, el sustituto de Gullit, el siempre versátil Massaro, falló varias ocasiones muy claras. Por otra parte, Desailly y Boli mantenían la solidez en defensa y Abedí Pelé era un diablo por su banda.</p>
<blockquote><p>El Olyimpique de Marsella volvía a verse las caras con el AC Milan, esta vez en el partido decisivo</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Así fue como se llegó al minuto 44, justo antes del descanso, <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=0jnHC3xttpU">Basile Boli</a> se elevó sobre la defensa italiana, y con él lo hicieron los sueños de una ciudad que vive el fútbol como pocas. A contrapié, Rossi no pudo hacer nada. Un gol psicológico, justo antes del descanso, que mató el partido y permitió a los franceses controlar plácidamente la segunda parte a pesar de los furiosos envites de Papin.</p>
<p style="text-align: justify"><a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=9gnn09FQei0">Marsella era campeona de Europa</a> al fin. Tras 4 años asentando y proyecto y otros cuatro de desilusiones europeas. Barthez, con pelo, y Deschamps se convertían en el portero y el capitán más joven hasta la fecha en ganar una Copa de Europa, sólo el anticipo de lo que les depararían sus lustrosas carreras.</p>
<p style="text-align: justify">Pocos meses después de alzar la copa de las grandes orejas un <a target="_blank" href ="http://www.europeancuphistory.com/bribe.html">terremoto</a> sacudió los cimientos del fútbol francés. Varios jugadores del Valenciennes denunciaron un intento de compra de su partido contra el OM. El fin de semana anterior a la final contra el Milan, el Marsella se enfrentaba al Valenciennes, y Jean Jacques Eydelie contactó con varios jugadores suyos  -entre ellos el campeón mundial Jorge Burruchaga-, para intentar amañar el partido: que el OM ganase y asegurase el título liguero antes de la última jornada y que el Valenciennes no lesionase a nadie con vistas a la final.</p>
<blockquote><p>La alegría duró poco. El escándalo de Valenciennes salpicó al equipo.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">El escándalo salpicó a todos los estamentos del club, que inmediatamente fue desposeído del título francés, el quinto consecutivo, que había ganado el año anterior. Además, fue descendido a segunda división. Por si fuera poco la UEFA, en una de sus absurdas sanciones, le privó de jugar la Supercopa de Europa, la Intercontinental y le sancionó sin poder defender su título de Campeón de Europa. Todo esto por un caso que nada tuvo que ver con sus actuaciones europeas, ya que no hay pruebas que afecten a sus partidos en el continente.</p>
<p style="text-align: justify">El OM bajó a los infiernos, el equipo fue desmantelado, y sólo los más veteranos y jóvenes de la cantera permanecieron para volver a llevarlo arriba. Los últimos 20 años en el Velodróme han sido de gran inestabilidad, con un club que quiere volver a sus días de gloria, pero al que le han cambiado el terreno. Al menos, el OM vuelve a estar entre los grandes de Francia, luchando por títulos y con presencia europea. Ni las declaraciones de <a target="_blank" href ="http://elpais.com/diario/2006/01/23/deportes/1137970824_850215.html">Eydelie</a> sobre que todos los jugadores –excepto Völler- iban dopados en la final del 93 parecieron causar gran revuelo a un club acostumbrado desde el 93 a que todo es circunstancial y lo único que permanece es el escudo y el orgullo de Marsella. <i>Droit au but</i>.</p>
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		<title>La fiebre del oro</title>
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		<pubDate>Tue, 27 Aug 2013 02:00:24 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Sergio Vilariño]]></dc:creator>
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				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><span class="dropcap">T</span>oca a su fin un verano futbolístico caracterizado por la explosión del mercado de fichajes. Los clubes se han lanzado a comprar jugadores como si no hubiese mañana, y el montante de cada traspaso supera al anterior. Se apunta<span id="more-84312"></span> que falta el más enorme, al padre de todos ellos, pero sin ninguna duda las operaciones de <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/08/historia-identidad-as-monaco-proyecto-millonario-rybolovlev/">Falcao</a>, James Rodriguez, Willian, Moutinho, Higuain, Isco, Cavani, Neymar, Navas, Negredo, Soldado, Götze, <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/07/thiago-por-que-se-va-bayern-munich/">Thiago</a>, Mkhitaryan y alguno más nos ha retrotraído a los de mi generación a aquellos veranos de finales de los 90. A los de <i>“La Liga de las Estrellas”</i>. Desgraciadamente, el mercado de la Liga Española no ha sido el más activo en el ámbito de los supertraspasos –Madrid y Barça aparte, claro-, ya que nuestro fútbol, como el país, no pasa por sus momentos más boyantes.</p>
<p style="text-align: justify">Este verano de 2013 recuerda bastante al que vivió la Serie A en 1992. Fue aquel un mercado de traspasos –el tan famoso calciomercato- vivo, salvaje, con nuevos ricos entrando en escena, con grandes clubes acumulando talento de manera casi obscena y con algunas entidades que nada tienen que ver con esta bendita locura –la Iglesia, la clase política- protestando por los dispendios desde sus púlpitos dorados. Fue hace 21 años, pero suena increíblemente actual.</p>
<blockquote><p>Sólo grandes figuras o condiciones muy concretas movían traspasos enormes.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">La evolución del precio de los fichajes ha sido siempre difícil de argumentar, pero cuando uno echa un vistazo a la lista de los <a target="_blank" href ="http://en.wikipedia.org/wiki/World_football_transfer_record">traspasos más caros de la historia</a> en su momento va a encontrar tres pautas bien fáciles de ver. Hasta los 50, la cosa se mueve en Inglaterra, donde el fútbol profesional lleva cuerpos de ventaja. Con el crecimiento económico de la posguerra, Italia se convertirá en la referencia durante otros 40 años y actualmente los récords están ligados a la aparición de grandes magnates dispuestos a invertir dinero en sus nuevos juguetes/pasatiempos/pasiones: sus clubes de fútbol.</p>
<p style="text-align: justify">Durante los 50 hay dos movimientos que revolucionan el mercado internacional. Dos grandes figuras sudamericanas cruzan el Charco –recordemos, algo no tan común como la gente piensa- para venir a Italia. El primero es <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=IlEbayJdVqY">Juan Alberto Schiaffino</a>, interior de clase mundial, campeón con la Celeste en la Copa del Mundo de Brasil, héroe de Peñarol y uno de los mejores jugadores del orbe. Tras el Mundial suizo empezará a jugar con el Milan, donde dejará un magnífico recuerdo y numerosos éxitos. Fue capital en un excelente conjunto rossonero a finales de la década. Su record estará vigente tres años hasta que la Juventus, hambrienta de gloria nacional y europea, firma a la más rutilante figura del fútbol argentino. El líder de los Carasucias, un diablo de cuerpo desproporcionado y talento más absurdo aún, campeón de América y futuro Balón de Oro: <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=72BNyaQ3Fqg">Enrique Omar Sívori</a>.</p>
<p style="text-align: justify">No será hasta el 61 cuando el tercer grande de Italia, el Inter, entre en el juego. El presidente Moratti busca consolidar a su equipo como referencia en el Calcio y firma a Helenio Herrera del Barcelona. El Mago, se traerá consigo a su hombre de confianza, un centrocampista sobre el que edificará su obra maestra. <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=SPSdX-odTxc">Luís Suárez</a> rompe todos los récords, supera en un 70% el coste del fichaje de Sívori y será durante más de 10 años el hombre más caro del fútbol español. El Inter paga el equivalente a 25 millones de pesetas. Sólo para hacerse a la idea de la enormidad de su fichaje, hay que decir que el anterior récord español lo tenían los 6 millones que el Barcelona había pagado al Athletic de Bilbao por Jesús Garay, defensor central indiscutible de la selección española y que dará nombre a una tribuna de San Mamés ampliada con el dinero de su traspaso.</p>
<p style="text-align: justify">La constante lucha entre los grandes italianos hará que poco a poco los precios vayan subiendo a lo largo de los 60. A comienzos de la década de los 70, el Barcelona rompe todos los récords para fichar a Johan Cruyff. Se acerca al millón de libras y prácticamente<span class="pullquote_right">Cerrar el mercado disparó los precios en el Calcio se los setenta</span> dobla al montante que llevó al delantero de la selección azzurra Pietro Anastasi a la Juventus procedente del Varese. Parecía una marca destinada a durar, pero el cierre de fronteras en la Serie A provocó un aumento del precio de los fichajes. Con la imposibilidad de fichar jugadores extranjeros de calidad, los equipos italianos se enzarzan en luchas feroces por conseguir a los mejores talentos nacionales. Así es como se entiende que <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=-BTQ6KefQRk">Giuseppe Savoldi</a> costase 1.25M de libras, más que Cruyff, más que Netzer y Breitner combinados. Savoldi era un buen delantero de la Serie A, ídolo del Bolonia, pero no era un jugador de clase internacional. Mercado pequeño, poca oferta y mucha demanda. Y además goleador, lo más escaso en el Calcio. Savoldi valía <i>lo que quisiese</i> el Bolonia. Y si Savoldi costaba eso, cómo nos va a extrañar que <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=T-gvKLZmnUw">Paolo Rossi</a> –incluso un Rossi de 1976- lo superarse. Mismas condiciones de mercado, más nivel.</p>
<blockquote><p>Los 80, la década prodigiosa y el camino hacia el año 92.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Con la llegada de la nueva década, la Serie A reabre sus fronteras a los extranjeros y, a pesar de que los inicios de los 80 son difíciles en los futbolístico –<a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=02Xea7U5yFM">Totonero</a>-, tras el victorioso Mundial del 82, la Serie A explota. Hay dinero, hay prestigio y hay un país loco por el fútbol. Los mejores jugadores del mundo peregrinan a Italia que convierte su campeonato en, básicamente, la NBA del fútbol. No eras nadie si no jugabas en Italia. La Serie A marcaba si eras un jugador de clase mundial o sólo uno bueno. Traspasos altos, sueldos generosos e incluso clubes pequeños que pueden competir económicamente con los gigantes del país. La limitación de extranjeros a sólo dos por equipo es un acierto. Todos los grandes jugadores quieren ir al mejor campeonato, al que tiene los mejores sueldos, pero no hay sitio para todos en los mejores equipos. Así que eso le abre las puertas a los más humildes. Y <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=iRUYn0iICsQ">Zico</a> juega en el Udinese, Sócrates y Passarella en la Fiorentina, Dirceu en el Avellino, Briegel y Elkjaer en el Verona y, sobre todo, Diego Armando Maradona va a Nápoles.</p>
<p style="text-align: justify">Los partenopeos rompen, destruyen, el record que el propio <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2009/11/el-diego/">Maradona</a> tenía en su pase de Boca al Barcelona -3 millones de libras, 800 millones de pesetas-. Pagan 5 millones por el mayor talento del mundo en 1984. Las cifras son muy grandes, pero comprensibles. Se paga por el mejor, por alguien que es especial, por ese jugador que te hará ir al siguiente nivel. </p>
<p style="text-align: justify">El dinero sigue fluyendo por Italia más que por ningún otro país. En España, por ejemplo, sigue siendo muy raro un fichaje de millón o millón y medio de libras. Sin embargo, nadie se acerca al precio de Maradona. Además, pasado 1986, Diego adquiere una categoría mítica que hace que pagar por un jugador más que por D10S se antoje difícil. Pero en 1987, Silvio Berlusconi,<span class="pullquote_left">El fichaje de Ruud Gullit por el Milan trasciende más allá del tema futbolístico</span> un hombre que no conocía las palabras presión o difícil, el hombre más exitoso de Italia en ese momento decide dar el golpe de efecto que necesita su moribundo Milan para reverdecer laureles pasados. Berlusconi paga 6 millones de libras por Ruud Gullit, un holandés nacido en Surinam, capaz de jugar en 6 ó 7 posiciones, físicamente superior al 99% de jugadores del planeta, y con una calidad y un carisma que se venden solos. Será la primera pieza de su Milan de leyenda. <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=MijEYSGWR7o">Gullit no solo triunfa dentro del campo</a>, donde será Balón de Oro, sino también fuera. Se convierte en un icono deportivo y social. Una de las imágenes definitiorias de esa década mágica del Calcio es la de los aficionados yendo al campo disfrazados de Gullit. El <i>«Tulipán Negro»</i> es, además del más completo futbolista del mundo, una marca. Gullit canta reggae, es comprometido con muchas causas sociales, anuncia coches, viste Lotto, bebe Gatorade, es simpático, cautiva al público con manera de hablar italiano y, sobre todo, gana. Y ganar es lo que más les gusta a todas las familias que, en ese momento, controlan, son dueñas y viven para sus equipos de Serie A. Los Agnellis, Berlusconis, Mantovanis, Ferlainos, Violas, Pellegrinis y demás querían sus Gullits y, en la víspera del Mundial de Italia, el que debía representar toda la grandeza de la capital mundial del fútbol, estaban dispuestos a pagar por ello.</p>
<p style="text-align: justify">Los Agnelli lo encontraron rápido. Joven, habilidoso, con un futuro brillante, e italiano. <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=rXJxJ6X29RE">Roberto Baggio</a> firmó por la Juve en las vísperas de sus noches mágicas en el Mundial. 8 millones de libras para la nueva figura del país y el hombre que debía hacer retornar a la Juve a la senda victoriosa perdida tras la retirada de Platini. Lo consiguió en buena parte. La primera mitad de los 90 es la era de Baggio, que conduce a la Juve a éxitos europeos –Copa UEFA- y le dará a los bianconeri el tan ansiado Scudetto en el año 95. Y a nivel personal se convertirá en absoluta referencia para todo el país y en Balón de Oro en 1993. ¿Qué tienen en común todos estos recordman? Todos triunfaron y colmaron, en mayor o menor medida, las expectativas generadas con sus fichajes. Todos justificaron su caché y su fama dentro de sus posibilidades. Eso es algo que cambiará en el verano de 1992.</p>
<blockquote><p>1992: el año que cambió para siempre el calciomercato.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">El verano del 92 supone la entrada en una nueva era para el mundo del fútbol. Mientras Barcelona disfruta de sus Juegos Olímpicos y vive todavía la resaca de ver al Barça campeón de Europa por primera vez; mientras el <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=kNCXTCtvcLQ">Sao Paulo de Telé Santana</a> hace su primer cameo por tierras europeas aplastando a Real Madrid y al propio Barcelona avisando de lo que vendrá en el futuro; mientras Europa se preparaba para la entrada en vigor del Tratado de Maastricht, que cambiaría para siempre las relaciones intracontinentales –e indirectamente en 1996, las futbolísticas, via Jean Marc Bosman-; los clubes italianos se preparaban para una nueva temporada en la mejor liga del mundo. Entraba en vigor la regla de la <i>“cesión”</i>, que haría cambiar también la manera de jugar al fútbol, el marcaje al hombre era cada vez más escaso y el pressing y el Sacchismo seguían en boga.</p>
<p style="text-align: justify">La Juve iniciaba su enésimo asalto al Scudetto firmando a <a target="_blank" href ="
http://www.youtube.com/watch?v=4wkbPX6u1qQ">Andy Möller</a> -3 millones de libras- y David Platt, figura del Mundial italiano y de la última liga inglesa por 6.5 millones. Se unían así a Köhler y Julio Cesar como el cuarteto de extranjeros de los bianconeri. Además, reforzarían el medio campo con Dino Baggio -7 millones- y la delantera con Fabrizio Ravanelli -2 millones-. Faltaba aún el golpe final.</p>
<p style="text-align: justify">El Inter, por su parte, decía adiós a su triunvirato alemán y a la herencia de Trapattoni, y renovaba su equipo con Matthias Sammer -6 millones-, <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=YKo5d35GypU">Ruben Sosa</a> -6 millones-, Totó Schillaci -2 millones-, además del experto Luigi de Agostini, el prometedor <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=CZUikw86eAI">Igor Shalimov</a> y el racial Antonio Manicone. Pero el golpe del mercado interista fue el fichaje del goleador de moda en el continente. Por 7 millones de libras fichaba al Bota de Oro europeo Darko Pancev, un jugador que fracasará estrepitosamente en el Calcio. Como vemos, los grandes ya rondaban peligrosamente esos 8 millones de Baggio, que seguía siendo el récord. Y ninguno de esos jugadores estaba cerca de ser el mejor del mundo. El mercado estaba cambiando, y si querías especialistas que complementases a tus figuras, tenías que pagarlos. Por decirlo de otro modo: te costaban casi tan caros los cuchillos de cortar jamón, como el propio jamón cinco jotas con el que querías impresionar a tus invitados.</p>
<p style="text-align: justify">Entre los aspirantes a subir un escalón también circulaba el dinero abundantemente. Los Cecchi Gori, ambiciosos propietarios de la Fiorentina, complementaban con Effenberg -4 millones-, Ciccio Baiano -2 millones-, Brian Laudrup -5M- y Fabrizio di Mauro -4 millones- al ya ídolo florentino Batistuta y al siempre irregular –por no decir decepcionante-<span class="pullquote_right">La marcha de Detari al Olympiakos adelanta parte de lo que ahora es el mercado estival</span> Diego Latorre.  El Parma se hacía con <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=sGyfkZJGE9U">Faustino Asprilla</a> y la Roma con Caniggia. El recién ascendido Ancona, por su parte, firmaba al centrocampista húngaro Lajos Detari, que venía de jugar muy bien en el Bolonia. Detari, considerado el último gran talento salido de Hungría, había sido portada de los medios internacionales en 1988, cuando firmó su traspaso desde el Eintracht de Frankfurt al Olympiakos griego por el equivalente a 8.5 millones de euros, por entonces, el tercer mayor traspaso de la historia, tras Maradona y Gullit. No sólo eso, sino que además fue el jugador mejor pagado del mundo. Fue un movimiento que se salía de la <i>“lógica”</i> del mercado en aquellos momentos, pero que, sin embargo, anticipaba lo que vendría en el futuro. <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=ZnUm25F1XVg">Detari</a> era un excelente centrocampista y el nuevo multimillonario dueño del club griego quiso tener a su figura al precio que fuera. Algo que nos parece muy común hoy en día, y que nos hace pensar en casos <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/03/proyecto-anzhi-kerimov-roberto-carlos-etoo-hiddink-willian/">como el del Anzhi ruso</a>. Por dar un ejemplo más concreto, el caso Detari sería muy parecido al caso Hulk. Jugador muy bueno, pero no superélite mundial, pero que es lo máximo que tiene al alcance un club rico y que quiere crecer. Detari fue un poco Marty McFly, y en 1988 le dejó ver al mundo cómo sería el fútbol en 2013.</p>
<p style="text-align: justify">Como estamos hablando de nuevos ricos, tan en boga en nuestro fútbol de jeques y rusos que inyectan enormes cantidades de dinero en clubes de segunda fila, debemos hacer referencia a que el verano del 92 es el momento en que hace acto de presencia en el calcio Sergio Cragnotti, el agresivo empresario que llevará la manija de la Lazio durante más de una década y que conseguirá poner al club romano en un primer plano europeo. Al final de su mandato, además de un club en un estado económico ruinoso, habrá dejado a una Lazio con experiencia en varias finales europeas y títulos italianos. En 1992 reforzará a su club con grandes jugadores y la clara intención de ser, al menos en principio, el primer club de Roma. Llegan <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=x04B4qfqP0o">Paul Gascoigne</a> -5.5 millones-, Aron Winter -3 millones-, Beppe Signori -4 millones-, Thomas Döll -3 millones- y Giovanni Stroppa. La Lazio inmediatamente se situará ente los mejores conjuntos italianos y Signori será el capocannoniere del calcio durante tres años consecutivos. Un modelo que, seguramente, no disgustaría al señor <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/08/historia-identidad-as-monaco-proyecto-millonario-rybolovlev/">Dmitry Rybolovlev</a>, dueño del Mónaco.</p>
<p style="text-align: justify">Ante este aluvión de fichajes, los clubes más humildes, como el <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=EK6cnByELQU">milagroso Foggia de Zdenek Zeman</a> vieron como sus mejores jugadores se iban a otros equipos y tuvieron que reconstruir sus plantillas. Afortunadamente para los diablos, la jugada les salió bien. Vendieron a Codispoti y Matrecano a Atalanta y Parma respectivamente, y se deshicieron de su delantera que había causado sensación el año anterior: el extremo derecha Francesco Baiano se fue a Florencia, el delantero centro Signori a la Lazio y el extremo izquierda Roberto Rambaudi a Bérgamo para jugar con el Atalanta. El Foggia, a pesar de las pérdidas, se salvó del descenso en la temporada 92-93. Crear, vender y reconstruir, el pan de cada temporada para muchos equipos modestos.</p>
<blockquote><p>Berlusconi, el Milan de los Invencibles y el record mundial.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Como habíamos dicho anteriormente, los traspasos de ese verano del 92 se acercaban peligrosamente a las cifras de aquel de Roberto Baggio que marcaba el tope histórico en la materia. Berlusconi, aquel que había roto el mito de Maradona con su fichaje de Gullit, estaba, cinco años después, en la cima del mundo. Había construido el equipo más fuerte del planeta, ganado<span class="pullquote_left">Sacchi y Fabio llevaron al Milan a las cotas más altas de su historia</span> todo lo ganable y además con un estilo innovador y que causaba admiración en todo el mundo del fútbol. Pero un año antes había perdido al arquitecto de ese equipo faraónico, Arrigo Sacchi, que se había embarcado en la aventura de ser seleccionador italiano. El hombre encargado de llevar a cabo la pequeña transición tras Sacchi fue un conocido de la casa, Fabio Capello, que no sólo no tuvo problemas sino que ganó el Scudetto de una manera absolutamente aplastante. Había nacido el <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=57NhozjPhps"><i>«Milan de los Invencibles»</i></a>. En 1992 los rossoneri tenían una de las mejores plantillas de todos los tiempos, con la inigualable línea defensiva creada por Sacchi –Tassotti, Baresi, Costacurta, Maldini-, como base del equipo, y con los tres holandeses siendo su columna vertebral. Y obviamente, también seguían los Donadoni, Albertini, Evani o Massaro. Sebastiano Rossi estaba en la puerta y su suplente era el también fiable Antonioli, los veteranos internacionales Fernando de Napoli y Aldo Serena eran lujosas opciones de rotación y hasta los últimos hombres del banquillo como Filippo Galli o Stefano Nava eran jugadores que podían ser titulares en otros equipos de la parte alta de la Serie A. Y además estaba el joven Marco Simone, de quien se esperaba mucho en el futuro para jugar en la delantera. </p>
<p style="text-align: justify">Capello había decidido innovar y crear un sistema de rotaciones que le permitiría mantener frescos a todos sus jugadores y poder alinear equipos que no se resentirían de las bajas. A comienzos de verano contrató a Stefano Eranio, un hombre que podía ocupar cualquier posición en la derecha y que era visto como un fantástico recambio para Tassotti y Donadoni.<span class="pullquote_right">Berlusconi quiso fichar a Papin, Savicevic y Boban pese a tener a los tres holandeses</span> Llegaría a ser internacional. Tal era la ambición del equipo que incluso se olvidaron del límite de 4 extranjeros de la Serie A. Los holandeses ocupaban las tres obvias plazas de jugadores no nacionales en el once titular, pero como ese concepto ya no existiría para Capello, Berlusconi buscó al cuarto mejor del mercado. Lo encontró en el Balón de Oro de 1991, el gran <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=OgTMXQ2mtfA">Jean Pierre Papin</a>, uno de los más temidos cazagoles del último lustro en Europa y la gran figura de la selección francesa. Y Don Silvio lo volvió a hacer. Diez millones de libras y el record de Baggio había caído. No era el mejor jugador del mundo, pero sí era élite mundial en su puesto. Con sus cuatro extranjeros ya fichados, Belusconi compró a <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=hriHFA1nv1s">Dejan Savicevic</a>, gran figura del Estrella Roja y del fútbol yugoslavo, por 9.4 millones y a Zvonimir Boban, otra luminaria del fútbol balcánico, que vuelve tras estar cedido en el Bari y había sido comprado el año anterior por 7 millones. Así pues, este Milan tenía 6 extranjeros, que entraban y salían libremente de la convocatoria y del once titular, no permitiendo que lesiones como la de Van Basten o baja forma como la de Gullit afectasen al rendimiento del equipo. El sistema fue un éxito y el Milan ganó la liga sin despeinarse, y arrasará en la Champions League ganando todos sus partidos hasta la final, donde sufrirá una increíble derrota contra el Marsella.</p>
<p style="text-align: justify">Lo que no contaba Berlusconi era que su récord durase tan poco. Pocas semanas después del traspaso de Papin, la Juve daba el último retoque a su plantilla añadiendo a un jugador de prestigio. <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=TBBONHmA1Ks">Gianluca Vialli</a> dejaba la Sampdoria tras un largo culebrón –ya incluso cuando jugó la final de Wembley se sabía que era su último partido-, y firmaría con el club turinés. Era un jugador adorado en Italia, cuya etapa en la selección había quedado atrás por discrepancias con Sacchi pero al que todo el mundo seguía considerando el mejor delantero del país. Se separaría de Mancini, pero se uniría a Baggio, y el montante de la operación fueron 12 millones de libras que lo convertían en el jugador más caro del mundo. Una vez más, no era el mejor jugador, pero sí era un top de su posición y, sobre todo, un jugador con cartel en el mercado más importante del mundo. </p>
<p style="text-align: justify">La escalada de precios y la cantidad de dinero gastada en este verano loco ya empezaba a levantar ampollas en ciertos sectores de la sociedad. Incluso el Papa se quejó de ello, calificándolo de obsceno. No nos imaginamos cuál sería la reacción de <i>Su Santidad</i> cuando poco después de que Vialli llegase a Turín, el Cavaliere Berlusconi, emperrado en tener al más caro, al más famoso y al más de moda en su todopoderoso equipo, pagó un millón más por Gianluigi Lentini de lo que había pagado la Juve por la gran figura de la Sampdoria.</p>
<p style="text-align: justify"><a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=Vc9ZqqI-rsw">Gianluigi Lentini</a>. La estrella ascendente del Torino, un extremo habilidoso, rápido, con estilo. Un tipo moderno, un guaperas, ¿por qué no decirlo? El jugador de moda de la liga más grande del mundo. El que iba a desbancar a Roberto Baggio de su pedestal. Suena bastante familiar. 13 millones de libras que se mantendrán como récord hasta que el Newcastle pague 15 por Shearer cuatro años después y la sentencia Bosman y el dinero de las televisiones acaben por revolucionar el fútbol y con él, los traspasos. Cuatro años en los que habrá también miedo a pagar una cantidad pantagruélica por un jugador, ya que ni Papin ni, sobre todo, Lentini triunfarían plenamente en el Milan. El francés suplió bien a Van Basten durante sus lesiones, pero salió por la puerta de atrás hacia Munich. El italiano tuvo un accidente de coche y nunca volvió a ser el mismo del Torino. Aparecía el fantasma de lo extradeportivo y estaría bastante vigente durante unos cuantos años.</p>
<p style="text-align: justify">En 2013 no creemos en fantasmas. Por lo visto.</p>
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		<title>La Francia de «Le Carré»</title>
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		<pubDate>Fri, 15 Jun 2012 02:29:50 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Sergio Vilariño]]></dc:creator>
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				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span class="dropcap">E</span>n estos tiempos en los que para la selección francesa, tras superar la oscura época de Raymond Domenech, se abre una nueva etapa de esperanza con Laurent Blanc al mando, consideramos interesante volver la mirada atrás y echar un vistazo<span id="more-15400"></span> al estilo que encumbró al fútbol francés entre los más destacados del planeta fútbol.  Después de más de una década de estar en  un lugar preponderante en el plano internacional, habiendo disfrutado de su <i>generación dorada</i> y ganando todo lo ganable, nos preguntamos qué es lo que falla para que el actual y excelente grupo de jugadores no rindiese al nivel que todos esperamos de él. Quizá el problema sea el estilo de juego. La <a target="_blank" href ="http://es.fifa.com/worldcup/archive/edition=1013/overview.html">generación dorada francesa</a> es la de Zidane, Djorkaeff, Henry, Pires, jugadores técnicos en la mejor línea de la escuela francesa. Pero también es la Deschamps, Vieira, Desailly, Makelele, Thuram, Petit, etc, es decir, cemento puro y duro. En ello se sustentó el estilo de juego de toda una década, y en ello intenta basarse la actual selección francesa. Pero los resultados no son tan satisfactorios como debieran, a pesar de la expectación que el conjunto comandado por el ex técnico del Girondins de Burdeos está generando al comienzo de esta Eurocopa.</p>
<p style="text-align: justify;"><a target="_blank" href ="http://www.eurocopa.com/selecciones/francia">El plantel con el que cuenta Blanc</a>, con una buena batería de hábiles centrocampistas (Ribery, Nasri, Cabaye, Ben Arfa, Martin), debería dejar de abusar del músculo que le proporcionan las colonias y volver a los orígenes, al estilo que, desde siempre, ha caracterizado al fútbol francés. El llamado <i>«football champagne»</i>. Este es el estilo que hizo célebres a los franceses, allá por finales de los 70 y comienzos de los 80, y que venían practicando desde hacía más de 30, con mayor o menor resultado, pero siempre fieles a ellos mismos y a la manera de jugar que más les convenía.</p>
<blockquote><p>El estilo lo forja un equipo de leyenda…</p></blockquote>
<p style="text-align: justify;">El primer gran equipo francés a nivel internacional data de  mediados de los 50. Albert Batteux había tomado las riendas del seleccionado galo, a la par que las del mejor conjunto del momento, el Stade de Reims. En torno a los jugadores de su propio club, construyó una selección que jugaba un fútbol de seda y cuya actuación en el mundial del 58, en Suecia, maravilló al mundo. Fueron terceros, solo batidos por el <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=upxN8isH0Lc">Brasil de Pelé, Garrincha y Didí</a>, y además Fontaine destrozó todos los récords anotando 13 goles en los 6 partidos del torneo. Tal era el caudal ofensivo de este equipo.</p>
<p style="text-align: justify;">Disfrutaba, en este caso de un <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=Nrh6t1mZYt8">frente de ataque de lujo</a> con el genio Raymond Kopa, el implacable goleador Just Fontaine, el hábil extremo Jean Vincent y, la clave del conjunto, los interiores Roger Piantoni y Michel Hidalgo. Todos en algún momento de sus carreras formaron parte del Stade de Reims, doble subcampeón de la Copa de Europa, y este último, en su etapa como técnico y 20 años después,<span class="pullquote_right">Tras la época dorada de Kopa y Fontaine, el fútbol francés entró en crisis</span> plasmó el ideal que buscaba Batteux con la selección del mediocampo mágico.</p>
<p style="text-align: justify;">Sin embargo, tras el abandono de Batteux, el fútbol francés entró en crisis. Durante los 60 sus equipos seguían jugando muy bien y estrellas no faltaban, como el veloz delantero Coussou (un prototipo de Henry) o el goleador Combin, pero faltaba un cerebro del mediocampo. Todo ello se solucionó años más tarde, a mediados de los 70. Y, como ya había pasado con el Reims, al amparo de un poderoso club francés que destaca en Europa, en este caso, el Saint Ettiene. Este club, <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=Y-bGO51_mnI">subcampeón europeo en 1976</a>, formaba un armazón perfecto para la selección gala con Janvion, Larios, Bathenay, los hermanos Revelli, o el veloz <i>«ange vert»</i> Dominique Rocheteau. A ellos se unió en el XI del Gallo el genial líbero Marius Tresor, del Olympique de Marsella, todo un portento físico y técnico. Además, el veterano atacante Henri Michel del Nantes o el goleador del Lyon Bernard Lacombe. Juntos formaban un esqueleto magnífico para un equipo competitivo, pero faltaban el corazón y el cerebro. Y eso es lo que aportó la nueva generación.</p>
<blockquote><p>La generación de Michel Platini.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify;">Para el mundial del 78, en Argentina, el seleccionador Michel Hidalgo comenzó a contar con una serie de jóvenes que cambiarían el rumbo del, por entonces, acomplejado fútbol francés. Un joven defensa del Metz, Patrick Battiston, un escurridizo y polémico atacante del Lens, Didier Six, un potente carrilero del Nantes, Maxime Bossis y, sobre todo, el número 10 del Nancy que había ganado la Copa de Francia, Michel Platini. El hombre más influyente de la historia del fútbol galo. Los franceses deslumbran con su juego en los campos argentinos, pero caen en un grupo muy complicado con los anfitriones, Italia y la poderosa selección húngara de Nyilasi y Torocsik. Francia se va en primera ronda, pero es señalada como uno de los conjuntos a seguir del Mundial.</p>
<p style="text-align: justify;">Se espera mucho de ellos en la Eurocopa del 80, pero caen en la fase de clasificación. Sin embargo, en esta serie de partidos entran en el equipo otros jugadores que marcarán el destino del combinado nacional. El pequeño cerebro del Girondins Alain Giresse, el potente centrocampista del cuadro bordelés Jean Tiganá y el nº10 (aunque siempre usase el 9), del Sochaux, <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=n2i4tllXT-I">Bernard Genghini</a>. Llegador excepcional desde segunda línea y un excelso tirador de libres directos, tan bueno como Platini, y que fue opacado, como todos sus compañeros, por el brillo del astro de Joeuf. Pero aquí reside la grandeza de esta selección:<span class="pullquote_left">Había grandísimas estrellas, pero todos estaban a disposición del colectivo</span> la subordinación al equipo de jugadores que podrían haber sido la <i>«vedette»</i> en cualquier otro.</p>
<p style="text-align: justify;">Francia llega al Mundial de España con su mejor equipo. Una defensa de lujo y un medio del campo espectacular. La portería genera dudas (ni Castaneda, ni Dropsy, ni Baratelli, ni Ettori son guardametas de garantías), y la delantera presenta una fantástica movilidad pero poca contundencia. Aún así, en conjunto la selección francesa promete mucho. Comienza mal, perdiendo contra Inglaterra en Bilbao, pero a partir de ahí, los galos desarrollan un juego de toque, preciso y veloz que les lleva en volandas hacia la segunda fase, donde se enfrentan a Austria e Irlanda del Norte en el Vicente Calderón. Aquí despega definitivamente el <i>«fútbol champagne»</i>. Platini da clinic tras clinic, especialmente en el partido en que <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=B0S9waOQn1g">Francia destruye a los rocosos norirlandeses</a> y, aún sin él –sancionado-, el medio campo francés, liderado por Genghini, avasalla a una buena selección austríaca. <i>«Les bleus»</i> se aseguran el pase a la semifinal de Sevilla donde se enfrentarán a un equipo completamente antagónico: la Alemania más poderosa físicamente que se recuerda.</p>
<p style="text-align: justify;">Y aquí, <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&#038;v=bka-sSgADwE">en uno de los mejores partidos del siglo</a>, contra un conjunto que ponía en el campo kilos y kilos con jugadores como Dremmler, Förster, Briegel, Hrubesch, etc… Hidalgo arranca sin medio defensivo. Con cuatro jugadores de toque como eran Tigana, Giresse, Genghini y Platini: tres números 10 más un volante mixto. Osadía total.<span class="pullquote_right">Frente a una poderosa y pesada Alemania, Michel Hidalgo jugó sin medio defensivo</span> Y los franceses dominan totalmente, solamente el fondo físico del equipo alemán les permite seguir el ritmo de un conjunto donde el balón se movía a la velocidad de la luz, donde sus tres números 10 rotaban posiciones con total naturalidad, y sus laterales Amorós y Bossis se comían la banda ellos solos, mientras Tresor y Janvion aseguraban la defensa. Littbarski adelanta a los alemanes, gol rápidamente contestado por Platini. En la segunda parte llega el punto clave del partido, la brutal entrada de Schumacher al recién entrado Battiston. Se llegó a creer que el francés había muerto. El golpe anímico es tremendo, también el táctico. Hidalgo debe gastar una sustitución más que le impide dar aire a su medio del campo. El partido termina 1-1 y se va a la prórroga, donde Francia literalmente arrasa a Alemania. 3-1, con tantos de Giresse y Tresor. Es aquí donde la falta de cambios empieza a afectar a Francia. Y quizá también el mal de altura, el miedo a ganar. Alemania, renacida y liderada un fresco Rummenigge y las acrobacias de Klaus Fischer, empata. En los penaltis, ocurre lo inevitable… La derrota más dolorosa de toda una generación.</p>
<blockquote><p>Caer para levantarse más fuerte.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify;">Quedaba la incógnita de cómo superaría el equipo la derrota, pero el propio Hidalgo lo dejó claro: <i>«Francia no cambiará su estilo de juego, así hemos llegado hasta aquí, donde nunca habíamos estado. No nos estamos equivocando»</i>. En 1984, los franceses organizaban por segunda vez la Eurocopa y el torneo se presentaba como la reválida para el fútbol champagne. <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=3Q7NQzVO7HM&#038;feature=results_video&#038;playnext=1&#038;list=PLD0036EE83D790DAE">Francia arrasó</a>, ganando el torneo con el mejor juego que se había visto en el Viejo Continente. El equipo había encontrado un gran guardameta en la figura de Joel Bats, Battiston se había afianzado en la defensa tras superar la rotura de vértebra y los meses en el hospital que le había producido la entrada de Schumacher en el Mundial, Genghini pasó a ser el jugador nº12 y su lugar en el campo lo ocupó Luis Fernández, un centrocampista mixto que se compenetraba a la perfección con Tiganá y permitía a los genios Giresse y Platini crear a su antojo. Estos cuatro formaron el conocido <i>«carré magique»</i>, expresión que haría fortuna para denominar al centro del campo francés. Y arriba, la gran lacra del fútbol francés era no contar con un implacable goleador, pero Bellone y Six se las arreglaban bien.</p>
<p style="text-align: justify;">El caso es que esa supuesta falta de gol la eliminó Platini de un plumazo. <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&#038;v=qza4Gn05DRQ#!">Hizo un torneo perfecto</a>, dando la mayor exhibición individual que se recuerda -junto a la posterior de Maradona en el 86-, y demostró que en aquel año 84 era indiscutiblemente el mejor ymás completo jugador del mundo. 9 goles, ¡9!,<span class="pullquote_left">Ante la falta de un delantero goleador, apareció Michel Platini con nueve goles</span>  tres con la derecha, tres con la izquierda y tres de cabeza. PERFECTO.</p>
<p style="text-align: justify;">Ese mismo verano del 84, la selección olímpica -en aquel entonces jugaba jugadores que NO habían disputado nunca una Copa del Mundo-, dirigida por Henri Michel ganaba la <a target="_blank" href ="
http://www.youtube.com/watch?v=KfZrxItkES4">medalla de oro de los JJ.OO. de Los Ángeles</a>, jugando el mismo estilo que la absoluta, y derrotando a la Brasil de Bebeto y Dunga. Tras el éxito de la Euro, el ya veterano Hidalgo dejó la selección, pero su lugar lo tomó el más indicado, el propio Henri Michel. Esos años 84, 85 y 86 son los que culminan un estilo de juego. Francia gana, gusta y se afianza como el mejor equipo del mundo. Aunque los años ya pesan (sobre todo a Giresse, y también a Genghini, que como todos sabemos, es un poco <i>«el D’Artagnan»</i> de este cuarteto, el que nadie nombra pero siempre está ahí), el carré magique sigue maravillando. Llegan a México 86 en un gran estado de forma y con dos jugadores, provenientes del equipo olímpico, que parece pueden solucionar el tema de la delantera: el espigado y veloz Yannick Stopyra y el implacable Jean Pierre Papin.</p>
<p style="text-align: justify;">Francia abre juego contra Canadá en lo que se prevé una goleada por parte de los campeones de Europa. Ni mucho menos, los canadienses se hacen fuertes en torno al guardameta Paul Dolan y su líbero, la leyenda de la NASL Bobby Lenarduzzi, y salen a la contra velozmente con el atacante Igor Vrablic, que juega en Bélgica. Francia domina, asedia durante casi 70 minutos la puerta canadiense sin éxito. Finalmente, Papin rompe su defensa y marca el definitivo 1-0. El segundo partido es contra la poderosa URSS, que venía de destruir a la Hungría de Lajos Detari por 6-0 y que no tarda en adelantarse con un trallazo marca de la casa de Vassili Rats. Francia saca su casta de campeón y <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=unNDcYwN-ZE">consigue el empate 1-1</a>. El último partido de grupo lo ganan fácilmente contra los húngaros. Pero la delantera sigue sin funcionar y todo el peso sigue recayendo sobre el cuadrado mágico, que parece cada vez más afectado por el infernal calor mexicano. Sólo el joven Luis Fernández mantiene el ritmo, corriendo de un lado para otro sin parar.</p>
<p style="text-align: justify;">Los octavos de final preparan un plato fuerte. <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=Y_-3H7Nyadc">Francia vs Italia</a>, a quien los galos no han derrotado oficialmente en 50 años. En este partido <i>«Les Bleus»</i> renacen e imparten otra lección de fútbol. Platini y el cuestionado Stopyra dejan el 2-0 definitivo. Y espera Brasil. <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=Zio9L3rCUtg">El partido es una oda al fútbol</a>, no puede ser menos dada la acumulación de talento de ambos conjuntos. Además, tiene de todo. Se adelanta Brasil por medio de Careca, empata Francia por medio del inevitable Platini, vuelve a dominar Brasil. La segunda parte pertenece a los galos pero la <i>«canarinha»</i> creó mucho peligro en las contras y, casi al final, Zico dispone de un penalti para ganar el partido. ¡Pero Bats lo detiene! Y aquí comienza el partido de su vida. El guardameta del PSG<span class="pullquote_right">En una verdadera oda al fútbol, Bats frenó a la Brasil de Zico para llegar a la final</span> para todo lo que le echan en una actuación espectacular. Incluídos dos penaltis en la tanda, donde Michel Platini falló el único penalti de su carrera, que envían a Francia a las semis por segundo mundial consecutivo.</p>
<p style="text-align: justify;">El cuadro de partidos de Francia en México es aterrador. Por si fuera poco haberse medido con la URSS, Italia y Brasil, las semis les regalan de nuevo a Alemania y, al fondo en una hipotética final, la Argentina de Maradona. Francia juega en el estadio Jalisco agotada física y mentalmente, Bats falla estrepitosamente en un lanzamiento de falta de Andy Brehme -un poco al estilo de Arconada en la final 84… ¿Justicia poética?- y <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=3GPyYbtcnE0">los galos caen 2-0</a>. Adiós al sueño de ganar un mundial para gran parte de sus componentes.</p>
<p style="text-align: justify;">Tras el mundial, la selección pierde a Platini, Giresse y Genghini. Battiston y Bossis se retiran poco después. Los galos vagan sin rumbo por los campos de Europa. No se clasifican para defender su título europeo en el 88, tampoco acuden a Italia 90. Sí recuperan un poco de su antiguo brillo en las clasificatorias de la Euro 92. Platini está ahora al mando del equipo como seleccionador y el número 10 lo luce un veterano Luis Fernández, el menos brillante del legendario cuarteto. Esto es un signo de cómo van las cosas. <a target="_blank" href ="http://europelotas.wordpress.com/2011/04/20/jean-pierre-papin/">Papin está en el mejor momento de su carrera</a>. ¡Lo que hubiese dado Platini por ese Papin en esas semifinales contra Alemania! Francia arrasa en la clasificación, fieles a su estilo con Papin, Sauzee, Deschamps, Cantoná… pero queda fuera en la primera fase, en un grupo con Inglaterra, Dinamarca y Suecia.</p>
<p style="text-align: justify;">Con la eliminación de USA94 muere definitivamente el futbol champagne. Aimé Jacquet, el creador de un Girondins de Burdeos que representó mejor que nadie ese estilo en los 80, le da el golpe de muerte. Adiós Cantoná, adiós Sauzee, adiós Ginolá, adiós Papin. Hola Karembeu, hola Vieira, hola Petit, hola Djorkaeff, hola Zizou. La transición hacia la nueva Francia, la <i>Francia multicolor</i> era un hecho.</p>
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<a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/06/el-aguijon-bleu/">El aguijón bleu</a></p>
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