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	<title>Ecos del Balón &#187; Dejan Savicevic</title>
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	<description>En fútbol nadie tiene razón.</description>
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		<title>Yugoslavo</title>
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		<pubDate>Fri, 22 Nov 2013 03:54:35 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Eduardo José Ustaritz]]></dc:creator>
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				<content:encoded><![CDATA[<div class="three_fourth"><span class="dropcap">H</span>ay ruido, bengalas y banderas. La noche yugoslava es iluminada por la ardiente tribuna que alienta a los suyos con fuego y pasión que va más<span id="more-97717"></span> allá de los sentidos. Los Balcanes, ese pedazo de Europa con alma sudamericana, es cuna de mentes y cuerpos sin par. El mito del deportista balcánico se extiende sobre diversas disciplinas, pero ninguna como el fútbol para explicar su exótico genio. Desde el trepidante Sekularac, extremo de mil piernas, hasta la divina estela de <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=b5T3EBoVe9o">Dragan Stojkovic</a>, los futbolistas de la antigua Yugoslavia perpetuaron en los campos del mundo una imagen imborrable de fantasía etérea.</p>
<p>Los volátiles entes balcánicos se esfumaron durante un lustro, espantados por Bosman y la fragmentación de su nación ficticia. Hoy resurgen como flores en un jardín alguna vez incinerado. De todos hay uno que guarda la esencia vesánica de aquellos que regateaban sin parar y se imaginaban las más antinaturales y armónicas jugadas vistas por el hombre. Montenegrino como aquel despiadado &#8217;10&#8217; del AC Milan, <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=mzpE7G4lcRE">Stevan Jovetic</a> juega al fútbol con la misma fuerza inusitada de los que alguna vez fueron sus compatriotas, efigie de un espíritu indómito y solitario, del niño que aún hoy juega en las abarrotadas calles de Belgrado con un balón de mentira. Hay que disfrutarlo.</div>
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		<title>La fiebre del oro</title>
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		<pubDate>Tue, 27 Aug 2013 02:00:24 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Sergio Vilariño]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[oca a su fin un verano futbolístico caracterizado por la explosión del mercado de fichajes. Los clubes se han lanzado a comprar jugadores como si no hubiese mañana, y el montante de cada traspaso supera al anterior. Se apunta que falta el más enorme, al padre de todos ellos, pero sin ninguna duda las operaciones [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><span class="dropcap">T</span>oca a su fin un verano futbolístico caracterizado por la explosión del mercado de fichajes. Los clubes se han lanzado a comprar jugadores como si no hubiese mañana, y el montante de cada traspaso supera al anterior. Se apunta<span id="more-84312"></span> que falta el más enorme, al padre de todos ellos, pero sin ninguna duda las operaciones de <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/08/historia-identidad-as-monaco-proyecto-millonario-rybolovlev/">Falcao</a>, James Rodriguez, Willian, Moutinho, Higuain, Isco, Cavani, Neymar, Navas, Negredo, Soldado, Götze, <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/07/thiago-por-que-se-va-bayern-munich/">Thiago</a>, Mkhitaryan y alguno más nos ha retrotraído a los de mi generación a aquellos veranos de finales de los 90. A los de <i>“La Liga de las Estrellas”</i>. Desgraciadamente, el mercado de la Liga Española no ha sido el más activo en el ámbito de los supertraspasos –Madrid y Barça aparte, claro-, ya que nuestro fútbol, como el país, no pasa por sus momentos más boyantes.</p>
<p style="text-align: justify">Este verano de 2013 recuerda bastante al que vivió la Serie A en 1992. Fue aquel un mercado de traspasos –el tan famoso calciomercato- vivo, salvaje, con nuevos ricos entrando en escena, con grandes clubes acumulando talento de manera casi obscena y con algunas entidades que nada tienen que ver con esta bendita locura –la Iglesia, la clase política- protestando por los dispendios desde sus púlpitos dorados. Fue hace 21 años, pero suena increíblemente actual.</p>
<blockquote><p>Sólo grandes figuras o condiciones muy concretas movían traspasos enormes.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">La evolución del precio de los fichajes ha sido siempre difícil de argumentar, pero cuando uno echa un vistazo a la lista de los <a target="_blank" href ="http://en.wikipedia.org/wiki/World_football_transfer_record">traspasos más caros de la historia</a> en su momento va a encontrar tres pautas bien fáciles de ver. Hasta los 50, la cosa se mueve en Inglaterra, donde el fútbol profesional lleva cuerpos de ventaja. Con el crecimiento económico de la posguerra, Italia se convertirá en la referencia durante otros 40 años y actualmente los récords están ligados a la aparición de grandes magnates dispuestos a invertir dinero en sus nuevos juguetes/pasatiempos/pasiones: sus clubes de fútbol.</p>
<p style="text-align: justify">Durante los 50 hay dos movimientos que revolucionan el mercado internacional. Dos grandes figuras sudamericanas cruzan el Charco –recordemos, algo no tan común como la gente piensa- para venir a Italia. El primero es <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=IlEbayJdVqY">Juan Alberto Schiaffino</a>, interior de clase mundial, campeón con la Celeste en la Copa del Mundo de Brasil, héroe de Peñarol y uno de los mejores jugadores del orbe. Tras el Mundial suizo empezará a jugar con el Milan, donde dejará un magnífico recuerdo y numerosos éxitos. Fue capital en un excelente conjunto rossonero a finales de la década. Su record estará vigente tres años hasta que la Juventus, hambrienta de gloria nacional y europea, firma a la más rutilante figura del fútbol argentino. El líder de los Carasucias, un diablo de cuerpo desproporcionado y talento más absurdo aún, campeón de América y futuro Balón de Oro: <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=72BNyaQ3Fqg">Enrique Omar Sívori</a>.</p>
<p style="text-align: justify">No será hasta el 61 cuando el tercer grande de Italia, el Inter, entre en el juego. El presidente Moratti busca consolidar a su equipo como referencia en el Calcio y firma a Helenio Herrera del Barcelona. El Mago, se traerá consigo a su hombre de confianza, un centrocampista sobre el que edificará su obra maestra. <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=SPSdX-odTxc">Luís Suárez</a> rompe todos los récords, supera en un 70% el coste del fichaje de Sívori y será durante más de 10 años el hombre más caro del fútbol español. El Inter paga el equivalente a 25 millones de pesetas. Sólo para hacerse a la idea de la enormidad de su fichaje, hay que decir que el anterior récord español lo tenían los 6 millones que el Barcelona había pagado al Athletic de Bilbao por Jesús Garay, defensor central indiscutible de la selección española y que dará nombre a una tribuna de San Mamés ampliada con el dinero de su traspaso.</p>
<p style="text-align: justify">La constante lucha entre los grandes italianos hará que poco a poco los precios vayan subiendo a lo largo de los 60. A comienzos de la década de los 70, el Barcelona rompe todos los récords para fichar a Johan Cruyff. Se acerca al millón de libras y prácticamente<span class="pullquote_right">Cerrar el mercado disparó los precios en el Calcio se los setenta</span> dobla al montante que llevó al delantero de la selección azzurra Pietro Anastasi a la Juventus procedente del Varese. Parecía una marca destinada a durar, pero el cierre de fronteras en la Serie A provocó un aumento del precio de los fichajes. Con la imposibilidad de fichar jugadores extranjeros de calidad, los equipos italianos se enzarzan en luchas feroces por conseguir a los mejores talentos nacionales. Así es como se entiende que <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=-BTQ6KefQRk">Giuseppe Savoldi</a> costase 1.25M de libras, más que Cruyff, más que Netzer y Breitner combinados. Savoldi era un buen delantero de la Serie A, ídolo del Bolonia, pero no era un jugador de clase internacional. Mercado pequeño, poca oferta y mucha demanda. Y además goleador, lo más escaso en el Calcio. Savoldi valía <i>lo que quisiese</i> el Bolonia. Y si Savoldi costaba eso, cómo nos va a extrañar que <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=T-gvKLZmnUw">Paolo Rossi</a> –incluso un Rossi de 1976- lo superarse. Mismas condiciones de mercado, más nivel.</p>
<blockquote><p>Los 80, la década prodigiosa y el camino hacia el año 92.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Con la llegada de la nueva década, la Serie A reabre sus fronteras a los extranjeros y, a pesar de que los inicios de los 80 son difíciles en los futbolístico –<a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=02Xea7U5yFM">Totonero</a>-, tras el victorioso Mundial del 82, la Serie A explota. Hay dinero, hay prestigio y hay un país loco por el fútbol. Los mejores jugadores del mundo peregrinan a Italia que convierte su campeonato en, básicamente, la NBA del fútbol. No eras nadie si no jugabas en Italia. La Serie A marcaba si eras un jugador de clase mundial o sólo uno bueno. Traspasos altos, sueldos generosos e incluso clubes pequeños que pueden competir económicamente con los gigantes del país. La limitación de extranjeros a sólo dos por equipo es un acierto. Todos los grandes jugadores quieren ir al mejor campeonato, al que tiene los mejores sueldos, pero no hay sitio para todos en los mejores equipos. Así que eso le abre las puertas a los más humildes. Y <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=iRUYn0iICsQ">Zico</a> juega en el Udinese, Sócrates y Passarella en la Fiorentina, Dirceu en el Avellino, Briegel y Elkjaer en el Verona y, sobre todo, Diego Armando Maradona va a Nápoles.</p>
<p style="text-align: justify">Los partenopeos rompen, destruyen, el record que el propio <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2009/11/el-diego/">Maradona</a> tenía en su pase de Boca al Barcelona -3 millones de libras, 800 millones de pesetas-. Pagan 5 millones por el mayor talento del mundo en 1984. Las cifras son muy grandes, pero comprensibles. Se paga por el mejor, por alguien que es especial, por ese jugador que te hará ir al siguiente nivel. </p>
<p style="text-align: justify">El dinero sigue fluyendo por Italia más que por ningún otro país. En España, por ejemplo, sigue siendo muy raro un fichaje de millón o millón y medio de libras. Sin embargo, nadie se acerca al precio de Maradona. Además, pasado 1986, Diego adquiere una categoría mítica que hace que pagar por un jugador más que por D10S se antoje difícil. Pero en 1987, Silvio Berlusconi,<span class="pullquote_left">El fichaje de Ruud Gullit por el Milan trasciende más allá del tema futbolístico</span> un hombre que no conocía las palabras presión o difícil, el hombre más exitoso de Italia en ese momento decide dar el golpe de efecto que necesita su moribundo Milan para reverdecer laureles pasados. Berlusconi paga 6 millones de libras por Ruud Gullit, un holandés nacido en Surinam, capaz de jugar en 6 ó 7 posiciones, físicamente superior al 99% de jugadores del planeta, y con una calidad y un carisma que se venden solos. Será la primera pieza de su Milan de leyenda. <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=MijEYSGWR7o">Gullit no solo triunfa dentro del campo</a>, donde será Balón de Oro, sino también fuera. Se convierte en un icono deportivo y social. Una de las imágenes definitiorias de esa década mágica del Calcio es la de los aficionados yendo al campo disfrazados de Gullit. El <i>«Tulipán Negro»</i> es, además del más completo futbolista del mundo, una marca. Gullit canta reggae, es comprometido con muchas causas sociales, anuncia coches, viste Lotto, bebe Gatorade, es simpático, cautiva al público con manera de hablar italiano y, sobre todo, gana. Y ganar es lo que más les gusta a todas las familias que, en ese momento, controlan, son dueñas y viven para sus equipos de Serie A. Los Agnellis, Berlusconis, Mantovanis, Ferlainos, Violas, Pellegrinis y demás querían sus Gullits y, en la víspera del Mundial de Italia, el que debía representar toda la grandeza de la capital mundial del fútbol, estaban dispuestos a pagar por ello.</p>
<p style="text-align: justify">Los Agnelli lo encontraron rápido. Joven, habilidoso, con un futuro brillante, e italiano. <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=rXJxJ6X29RE">Roberto Baggio</a> firmó por la Juve en las vísperas de sus noches mágicas en el Mundial. 8 millones de libras para la nueva figura del país y el hombre que debía hacer retornar a la Juve a la senda victoriosa perdida tras la retirada de Platini. Lo consiguió en buena parte. La primera mitad de los 90 es la era de Baggio, que conduce a la Juve a éxitos europeos –Copa UEFA- y le dará a los bianconeri el tan ansiado Scudetto en el año 95. Y a nivel personal se convertirá en absoluta referencia para todo el país y en Balón de Oro en 1993. ¿Qué tienen en común todos estos recordman? Todos triunfaron y colmaron, en mayor o menor medida, las expectativas generadas con sus fichajes. Todos justificaron su caché y su fama dentro de sus posibilidades. Eso es algo que cambiará en el verano de 1992.</p>
<blockquote><p>1992: el año que cambió para siempre el calciomercato.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">El verano del 92 supone la entrada en una nueva era para el mundo del fútbol. Mientras Barcelona disfruta de sus Juegos Olímpicos y vive todavía la resaca de ver al Barça campeón de Europa por primera vez; mientras el <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=kNCXTCtvcLQ">Sao Paulo de Telé Santana</a> hace su primer cameo por tierras europeas aplastando a Real Madrid y al propio Barcelona avisando de lo que vendrá en el futuro; mientras Europa se preparaba para la entrada en vigor del Tratado de Maastricht, que cambiaría para siempre las relaciones intracontinentales –e indirectamente en 1996, las futbolísticas, via Jean Marc Bosman-; los clubes italianos se preparaban para una nueva temporada en la mejor liga del mundo. Entraba en vigor la regla de la <i>“cesión”</i>, que haría cambiar también la manera de jugar al fútbol, el marcaje al hombre era cada vez más escaso y el pressing y el Sacchismo seguían en boga.</p>
<p style="text-align: justify">La Juve iniciaba su enésimo asalto al Scudetto firmando a <a target="_blank" href ="
http://www.youtube.com/watch?v=4wkbPX6u1qQ">Andy Möller</a> -3 millones de libras- y David Platt, figura del Mundial italiano y de la última liga inglesa por 6.5 millones. Se unían así a Köhler y Julio Cesar como el cuarteto de extranjeros de los bianconeri. Además, reforzarían el medio campo con Dino Baggio -7 millones- y la delantera con Fabrizio Ravanelli -2 millones-. Faltaba aún el golpe final.</p>
<p style="text-align: justify">El Inter, por su parte, decía adiós a su triunvirato alemán y a la herencia de Trapattoni, y renovaba su equipo con Matthias Sammer -6 millones-, <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=YKo5d35GypU">Ruben Sosa</a> -6 millones-, Totó Schillaci -2 millones-, además del experto Luigi de Agostini, el prometedor <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=CZUikw86eAI">Igor Shalimov</a> y el racial Antonio Manicone. Pero el golpe del mercado interista fue el fichaje del goleador de moda en el continente. Por 7 millones de libras fichaba al Bota de Oro europeo Darko Pancev, un jugador que fracasará estrepitosamente en el Calcio. Como vemos, los grandes ya rondaban peligrosamente esos 8 millones de Baggio, que seguía siendo el récord. Y ninguno de esos jugadores estaba cerca de ser el mejor del mundo. El mercado estaba cambiando, y si querías especialistas que complementases a tus figuras, tenías que pagarlos. Por decirlo de otro modo: te costaban casi tan caros los cuchillos de cortar jamón, como el propio jamón cinco jotas con el que querías impresionar a tus invitados.</p>
<p style="text-align: justify">Entre los aspirantes a subir un escalón también circulaba el dinero abundantemente. Los Cecchi Gori, ambiciosos propietarios de la Fiorentina, complementaban con Effenberg -4 millones-, Ciccio Baiano -2 millones-, Brian Laudrup -5M- y Fabrizio di Mauro -4 millones- al ya ídolo florentino Batistuta y al siempre irregular –por no decir decepcionante-<span class="pullquote_right">La marcha de Detari al Olympiakos adelanta parte de lo que ahora es el mercado estival</span> Diego Latorre.  El Parma se hacía con <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=sGyfkZJGE9U">Faustino Asprilla</a> y la Roma con Caniggia. El recién ascendido Ancona, por su parte, firmaba al centrocampista húngaro Lajos Detari, que venía de jugar muy bien en el Bolonia. Detari, considerado el último gran talento salido de Hungría, había sido portada de los medios internacionales en 1988, cuando firmó su traspaso desde el Eintracht de Frankfurt al Olympiakos griego por el equivalente a 8.5 millones de euros, por entonces, el tercer mayor traspaso de la historia, tras Maradona y Gullit. No sólo eso, sino que además fue el jugador mejor pagado del mundo. Fue un movimiento que se salía de la <i>“lógica”</i> del mercado en aquellos momentos, pero que, sin embargo, anticipaba lo que vendría en el futuro. <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=ZnUm25F1XVg">Detari</a> era un excelente centrocampista y el nuevo multimillonario dueño del club griego quiso tener a su figura al precio que fuera. Algo que nos parece muy común hoy en día, y que nos hace pensar en casos <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/03/proyecto-anzhi-kerimov-roberto-carlos-etoo-hiddink-willian/">como el del Anzhi ruso</a>. Por dar un ejemplo más concreto, el caso Detari sería muy parecido al caso Hulk. Jugador muy bueno, pero no superélite mundial, pero que es lo máximo que tiene al alcance un club rico y que quiere crecer. Detari fue un poco Marty McFly, y en 1988 le dejó ver al mundo cómo sería el fútbol en 2013.</p>
<p style="text-align: justify">Como estamos hablando de nuevos ricos, tan en boga en nuestro fútbol de jeques y rusos que inyectan enormes cantidades de dinero en clubes de segunda fila, debemos hacer referencia a que el verano del 92 es el momento en que hace acto de presencia en el calcio Sergio Cragnotti, el agresivo empresario que llevará la manija de la Lazio durante más de una década y que conseguirá poner al club romano en un primer plano europeo. Al final de su mandato, además de un club en un estado económico ruinoso, habrá dejado a una Lazio con experiencia en varias finales europeas y títulos italianos. En 1992 reforzará a su club con grandes jugadores y la clara intención de ser, al menos en principio, el primer club de Roma. Llegan <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=x04B4qfqP0o">Paul Gascoigne</a> -5.5 millones-, Aron Winter -3 millones-, Beppe Signori -4 millones-, Thomas Döll -3 millones- y Giovanni Stroppa. La Lazio inmediatamente se situará ente los mejores conjuntos italianos y Signori será el capocannoniere del calcio durante tres años consecutivos. Un modelo que, seguramente, no disgustaría al señor <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/08/historia-identidad-as-monaco-proyecto-millonario-rybolovlev/">Dmitry Rybolovlev</a>, dueño del Mónaco.</p>
<p style="text-align: justify">Ante este aluvión de fichajes, los clubes más humildes, como el <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=EK6cnByELQU">milagroso Foggia de Zdenek Zeman</a> vieron como sus mejores jugadores se iban a otros equipos y tuvieron que reconstruir sus plantillas. Afortunadamente para los diablos, la jugada les salió bien. Vendieron a Codispoti y Matrecano a Atalanta y Parma respectivamente, y se deshicieron de su delantera que había causado sensación el año anterior: el extremo derecha Francesco Baiano se fue a Florencia, el delantero centro Signori a la Lazio y el extremo izquierda Roberto Rambaudi a Bérgamo para jugar con el Atalanta. El Foggia, a pesar de las pérdidas, se salvó del descenso en la temporada 92-93. Crear, vender y reconstruir, el pan de cada temporada para muchos equipos modestos.</p>
<blockquote><p>Berlusconi, el Milan de los Invencibles y el record mundial.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Como habíamos dicho anteriormente, los traspasos de ese verano del 92 se acercaban peligrosamente a las cifras de aquel de Roberto Baggio que marcaba el tope histórico en la materia. Berlusconi, aquel que había roto el mito de Maradona con su fichaje de Gullit, estaba, cinco años después, en la cima del mundo. Había construido el equipo más fuerte del planeta, ganado<span class="pullquote_left">Sacchi y Fabio llevaron al Milan a las cotas más altas de su historia</span> todo lo ganable y además con un estilo innovador y que causaba admiración en todo el mundo del fútbol. Pero un año antes había perdido al arquitecto de ese equipo faraónico, Arrigo Sacchi, que se había embarcado en la aventura de ser seleccionador italiano. El hombre encargado de llevar a cabo la pequeña transición tras Sacchi fue un conocido de la casa, Fabio Capello, que no sólo no tuvo problemas sino que ganó el Scudetto de una manera absolutamente aplastante. Había nacido el <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=57NhozjPhps"><i>«Milan de los Invencibles»</i></a>. En 1992 los rossoneri tenían una de las mejores plantillas de todos los tiempos, con la inigualable línea defensiva creada por Sacchi –Tassotti, Baresi, Costacurta, Maldini-, como base del equipo, y con los tres holandeses siendo su columna vertebral. Y obviamente, también seguían los Donadoni, Albertini, Evani o Massaro. Sebastiano Rossi estaba en la puerta y su suplente era el también fiable Antonioli, los veteranos internacionales Fernando de Napoli y Aldo Serena eran lujosas opciones de rotación y hasta los últimos hombres del banquillo como Filippo Galli o Stefano Nava eran jugadores que podían ser titulares en otros equipos de la parte alta de la Serie A. Y además estaba el joven Marco Simone, de quien se esperaba mucho en el futuro para jugar en la delantera. </p>
<p style="text-align: justify">Capello había decidido innovar y crear un sistema de rotaciones que le permitiría mantener frescos a todos sus jugadores y poder alinear equipos que no se resentirían de las bajas. A comienzos de verano contrató a Stefano Eranio, un hombre que podía ocupar cualquier posición en la derecha y que era visto como un fantástico recambio para Tassotti y Donadoni.<span class="pullquote_right">Berlusconi quiso fichar a Papin, Savicevic y Boban pese a tener a los tres holandeses</span> Llegaría a ser internacional. Tal era la ambición del equipo que incluso se olvidaron del límite de 4 extranjeros de la Serie A. Los holandeses ocupaban las tres obvias plazas de jugadores no nacionales en el once titular, pero como ese concepto ya no existiría para Capello, Berlusconi buscó al cuarto mejor del mercado. Lo encontró en el Balón de Oro de 1991, el gran <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=OgTMXQ2mtfA">Jean Pierre Papin</a>, uno de los más temidos cazagoles del último lustro en Europa y la gran figura de la selección francesa. Y Don Silvio lo volvió a hacer. Diez millones de libras y el record de Baggio había caído. No era el mejor jugador del mundo, pero sí era élite mundial en su puesto. Con sus cuatro extranjeros ya fichados, Belusconi compró a <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=hriHFA1nv1s">Dejan Savicevic</a>, gran figura del Estrella Roja y del fútbol yugoslavo, por 9.4 millones y a Zvonimir Boban, otra luminaria del fútbol balcánico, que vuelve tras estar cedido en el Bari y había sido comprado el año anterior por 7 millones. Así pues, este Milan tenía 6 extranjeros, que entraban y salían libremente de la convocatoria y del once titular, no permitiendo que lesiones como la de Van Basten o baja forma como la de Gullit afectasen al rendimiento del equipo. El sistema fue un éxito y el Milan ganó la liga sin despeinarse, y arrasará en la Champions League ganando todos sus partidos hasta la final, donde sufrirá una increíble derrota contra el Marsella.</p>
<p style="text-align: justify">Lo que no contaba Berlusconi era que su récord durase tan poco. Pocas semanas después del traspaso de Papin, la Juve daba el último retoque a su plantilla añadiendo a un jugador de prestigio. <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=TBBONHmA1Ks">Gianluca Vialli</a> dejaba la Sampdoria tras un largo culebrón –ya incluso cuando jugó la final de Wembley se sabía que era su último partido-, y firmaría con el club turinés. Era un jugador adorado en Italia, cuya etapa en la selección había quedado atrás por discrepancias con Sacchi pero al que todo el mundo seguía considerando el mejor delantero del país. Se separaría de Mancini, pero se uniría a Baggio, y el montante de la operación fueron 12 millones de libras que lo convertían en el jugador más caro del mundo. Una vez más, no era el mejor jugador, pero sí era un top de su posición y, sobre todo, un jugador con cartel en el mercado más importante del mundo. </p>
<p style="text-align: justify">La escalada de precios y la cantidad de dinero gastada en este verano loco ya empezaba a levantar ampollas en ciertos sectores de la sociedad. Incluso el Papa se quejó de ello, calificándolo de obsceno. No nos imaginamos cuál sería la reacción de <i>Su Santidad</i> cuando poco después de que Vialli llegase a Turín, el Cavaliere Berlusconi, emperrado en tener al más caro, al más famoso y al más de moda en su todopoderoso equipo, pagó un millón más por Gianluigi Lentini de lo que había pagado la Juve por la gran figura de la Sampdoria.</p>
<p style="text-align: justify"><a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=Vc9ZqqI-rsw">Gianluigi Lentini</a>. La estrella ascendente del Torino, un extremo habilidoso, rápido, con estilo. Un tipo moderno, un guaperas, ¿por qué no decirlo? El jugador de moda de la liga más grande del mundo. El que iba a desbancar a Roberto Baggio de su pedestal. Suena bastante familiar. 13 millones de libras que se mantendrán como récord hasta que el Newcastle pague 15 por Shearer cuatro años después y la sentencia Bosman y el dinero de las televisiones acaben por revolucionar el fútbol y con él, los traspasos. Cuatro años en los que habrá también miedo a pagar una cantidad pantagruélica por un jugador, ya que ni Papin ni, sobre todo, Lentini triunfarían plenamente en el Milan. El francés suplió bien a Van Basten durante sus lesiones, pero salió por la puerta de atrás hacia Munich. El italiano tuvo un accidente de coche y nunca volvió a ser el mismo del Torino. Aparecía el fantasma de lo extradeportivo y estaría bastante vigente durante unos cuantos años.</p>
<p style="text-align: justify">En 2013 no creemos en fantasmas. Por lo visto.</p>
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		<title>«La historia del fútbol»: episodio 39</title>
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		<pubDate>Sat, 09 Mar 2013 02:45:39 +0000</pubDate>
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				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><span class="dropcap">E</span>l AC Milan lograba la primera Recopa de Europa de su historia al vencer por 2-0 al Hamburgo alemán en Rotterdam, ante más de 50.000 espectadores. El conjunto entrenado por Nereo Rocco contaba con jugadores destacados como Gianni<span id="more-53959"></span> Rivera o Pierino Prati. El héroe de la final iba a ser Kurt Hamrin, autor de los dos tantos de la final en apenas 20 minutos de partido. El primero de oportunismo, esperando en el punto de penalti para rematar; el segundo, en cambio sería fabuloso. Hamrin agarró la pelota y tras sortear de manera preciosa a dos rivales, batía al portero Ozcan con un tiro raso. La escuadra italiana <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/11/milan-europa-flamengo-zico/">ganaría al año siguiente</a> la Copa de Europa prácticamente con el mismo equipo titular.</p>
<p><iframe width="460" height="300" src="http://www.youtube.com/embed/AN-WWP4D1VE" frameborder="0" allowfullscreen></iframe></p>
<p style="text-align: justify">Uno de los dos clubes se proclamaría campeón de la Copa de Europa por vez primera. En el San Nicola de Bari se enfrentaron Marsella y Estrella Roja. Los franceses iniciaban un ciclo victorioso que les llevaría a repetir final <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/12/marsella-milan-ronaldo-brasil/">dos años después, ante el AC Milan</a> de Van Basten y Fabio Capello. Quizás por eso el destino les privó de la victoria. El conjunto yugoslavo, repleto de jóvenes promesas como Prosinecki, Savicevic, Jugovic o Mihajlovic, se imponía en la tanda de penaltis, logrando así el máximo título continental. Tras terminar el tiempo reglamentario y la prórroga sin goles, el fallo de Manuel Amoros desde los once metros fue definitivo. El Estrella Roja se mostró muy sereno al no errar ni uno de sus cinco penaltis.</p>
<p><iframe width="460" height="300" src="http://www.youtube.com/embed/qw5co4ztXtQ" frameborder="0" allowfullscreen></iframe><br />
&#8211;<br />
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<p><a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/11/milan-europa-flamengo-zico/">ganaría al año siguiente</a></p>
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		<title>Estrella Roja, el orgullo de la Europa del Este</title>
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		<pubDate>Fri, 17 Aug 2012 02:00:29 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Sergio Vilariño]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[a nueva temporada de la madre de todas las competiciones está cada vez más cerca y ya se notan las ansias por volver a ver fútbol de élite, aunque éste cada vez se vea menos a menudo en el contexto europeo actual. Las diferencias económicas y la Ley Bosman han focalizado casi todo el talento [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><span class="dropcap">L</span>a nueva temporada de la madre de todas las competiciones está cada vez más cerca y ya se notan las ansias por volver a ver fútbol de élite, aunque éste cada vez se vea menos a menudo en el contexto europeo actual.<span id="more-22768"></span> Las diferencias económicas y <a target="_blank" href ="http://www.elfutbolin.com/diccionario-de-futbol/ley-bosman">la Ley Bosman</a> han focalizado casi todo el talento en dos o tres ligas y, aunque la cosa no es tan exagerada como hace cinco o seis años, los tiempos en que el Campeón de Europa podía llegar de cualquier punto del <i>Viejo Continente</i> están ya muy lejanos. Ni los agentes, ni las televisiones ni la propia UEFA (con sus formatos cada vez más enrevesados y teledirigidos), lo permitirían. La nostalgia por la Copa de Europa se hace presente, en parte por el inevitable atractivo de pensar que <i>todo tiempo pasado fue mejor</i>, en parte porque los torneos puros de Copa tienen un carisma que jamás podrán alcanzar los engendros con liguillas de por medio y, en parte, porque la mera idea de la existencia de un sorteo puro nos parece una utopía en los tiempos que corren. Todo eso lo reunía la vieja competición continental.</p>
<p style="text-align: justify">Europa era un continente más pequeño –qué fácil era estudiar geografía para nuestros padres…-, el espacio detrás del <i>Telón de Acero</i> producía jugadores de alto nivel al mismo ritmo que misiles intercontinentales y las leyes comunistas permitían que las grandes figuras orientales permaneciesen durante los mejores<span class="pullquote_right">Las grandes estrellas de Europa del Este sólo podían abandonar su país pasada cierta edad</span> años de su carrera en su país. En la actualidad, no sería extraño ver a gente como Blokhin y Dassaev, Deyna y Lubanski, Georgi Asparukhov, Viktor y Nehoda, Martin Hoffmann y Hans Jurgen Dörner, Florian Albert y Tibor Nyilasi (<a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=0mTnWfbXk28">con Gica Hagi</a>, Marius Lacatus o el propio Dassaev pudimos comprobarlo gracias a los avatares de la política internacional), jugar en equipos de media tabla en una de las grandes ligas. Lo importante es la liga donde juegas, no el club –craso error en mi opinión-. Entonces no era posible. Sólo pasada cierta edad –los 28, los 30, los 32, dependiendo del país- las mayores figuras, que ya habían hecho sus servicios a la patria, podían salir y disfrutar del <i>infierno</i> capitalista. Por tanto, el nivel de las ligas nacionales se mantenía alto. Se comprobaba, cuando algunos de ellos venían a la Europa Occidental, que marcaban diferencias ya veteranos (Dzajic en Bastia, los polacos en Bélgica, <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=b5-X1NsLHqU">Deyna en el Manchester City</a>…). Por tanto, en la antigua Copa de Europa, los viajes al extranjero se convertían en odiseas, y visitar Belgrado, Bucarest, Lodz o Sofía, lo que hoy son viajes casi de placer, se convertía en todo un desafío. No está de más, pues, recordar al último campeón de la Copa de Europa en su formato clásico. El último club que alzó la <i>«Orejona»</i>, tras superar eliminatoria tras eliminatoria, sorteos puros y ganar en un torneo donde sólo participaban campeones. </p>
<blockquote><p>Forjando un equipo de leyenda. Europa conoce al Estrella Roja.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Llevaba ya unos cuantos años el club del ejército yugoslavo dando avisos del potencial que tenía. El club había pasado momentos gloriosos a finales de los 50 y principios de los 60 con un buen equipo liderado por Vladimir Beara –al que Yashin se refería como el mejor portero europeo- y Dragoslav Sekularac –uno de los interiores creativos más brillantes de su generación-, y también en la <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=fTAICt9Etxs&#038;feature=related">segunda mitad de los 70</a>, con los últimos coletazos del gran Dzajic y la eclosión de un Vladimir Petrovic que ilusionaba al <i>«Pequeño Maracaná»</i>. Pero durante los 80 la travesía del desierto fue larga, aunque el club fue regenerándose poco a poco. <a target="_blank" href ="http://www.google.com/url?q=http%3A%2F%2Fwww.youtube.com%2Fwatch%3Fv%3DLjEECAkk1-E">En la temporada 1988/89</a>, el Milan de Gullit, Rijkaard y Van Basten no había podido ganarles y los terminó eliminando en los penalties, en un partido que se había suspendido por niebla, ante 95.000 personas en el <i>«Pequeño Maracaná»</i> de Belgrado. En aquél equipo ya despuntaban Dragan <i>«Pixie»</i> Stojkovic y Dejan Savicevic &#8211;<i>«Il genio»</i>, como años más tarde lo bautizaría Silvio Berlusconi-.</p>
<p style="text-align: justify">El equipo que llegaría a lo que ningún otro equipo yugoslavo jamás llegó fue armado poco a poco, en un plan a cinco años, por el presidente Dragan Dzajic y el manager Vladimir Cvetkovic. Por ejemplo, el club consiguió firmar al gran goleador del Vardar Skopje, <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=8URNKzA2QpQ">Darko Pancev</a>, adelantándose a sus rivales del Partizan, que también lo pretendían. Ese mismo<span class="pullquote_left">Con un objetivo a cinco años, el Estrella Roja se hizo con los mejores jugadores posibles</span> verano, en dura pugna con el propio Partizan y el Hajduk Split (que incluso había llegado a acordar los términos del contrato con el jugador), <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=uZk-7fKzyBY&#038;feature=related">Dejan Savicevic</a> pasó a formar parte del Estrella Roja, proveniente del club de su ciudad natal, el Buducnost de Titogrado –actualmente Podgorica-. El Dínamo Zagreb había dejado de lado al hijo de alemanes Robert Prosinecki, que a los 19 años de edad ya realizaba auténticas maravillas, y pronto se convirtió en indiscutible del centro del campo del Estrella Roja, junto a Savicevic y Stojkovic. A los mayores talentos de Macedonia, Montenegro y Croacia, el Red Star sumó a Stevan Stojanovic, Slobodan Marovic, Vlada Stosic y Vladimir Jugovic, que venían de las categorías inferiores. Por último, como la guinda del proyecto, también llegó el experimentado líbero rumano Miodrag Belodedici, ya campeón de Europa sorpresivamente con el  Steaua de Bucarest en 1986. Fue este un traspaso sin precedentes en la Europa del Este. Por si fuera poco, el veterano medio Dragisa Binic volvió del Levante y del campeón yugoslavo de 1989, la Vojvodina, vinieron un chaval que le pegaba <i>regular</i> a la pelota, el temperamental <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=AVP-4toOmnM">Sinisa Mihajlovic</a>, y el técnico Ljupko Petrovic. Con estos mimbres, los rojiblancos ganaron un par de ligas y una copa, y a pesar de haber perdido a su máxima estrella y capitán, Stojkovic, que partió al Olympique de Marsella en el verano de 1990, el Estrella Roja afrontó la temporada 90-91 convencido de poder hacer grandes cosas en Europa. Pancev, Savicevic y Prosinecki, que habían jugado el mundial Italia ’90 dejando una muy buena imagen, eran reconocidos ya como figuras a nivel continental.</p>
<p style="text-align: justify">El primer escollo europeo fue el modesto Grasshoppers de Suiza en el Maracaná. El partido terminó 1-1 y hubo muchas críticas al equipo rojiblanco. En la revancha en el Hardturm Stadium, el equipo jugó uno de los mejores partidos del año y <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=dnVOI4VFF28">venció como visitante 4-1</a>. En Octavos de Final, se enfrentaban al siempre difícil Glasgow Rangers, que contaba con el inglés Chris Woods en la meta, un buen puñado de internacionales escoceses como Malpas, Gough y McCall, y una mortal delantera formada por Maurice Johnstone y Alistair McCoist, que lo habían llevado a ser el campeón de Escocia. <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=_JZGu4hYM9c">El 3-0 como local</a> dejó casi todo definido. El 1-1 de la revancha en Glasgow es recordado por un fantástico gol de Darko Pancev de media tijera, después de pararla de pecho tras un centro de Prosinecki.</p>
<p style="text-align: justify">Ya en cuartos de final, el Red Star tuvo que enfrentar al sorprendente Dínamo Dresden de Alemania del Este, y, otra vez con el  estadio lleno (90.000 almas), <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=Op3COIf6Q18&#038;feature=related">ganó 3-0</a> con goles de Prosinecki al convertir una falta directa -se consolidaba como el mejor jugador joven de Europa-, Binic y Savicevic -golazo, regateando a tres jugadores-. En la vuelta, los rojiblancos perdían 1-0, consiguieron remontar hasta el  2-1 y a falta de 10 minutos, el árbitro tuvo que detener el partido por disturbios en las tribunas, con lo que la UEFA le dio ganado el partido al Estrella Roja 3-0. En semifinales, el equipo de la capital yugoslava se enfrenta al primer gigante del torneo: el Bayern Munich. Fue una edición plena de resultados sorpresa, y eso influyó. Otros grandes animadores de Europa habían caído: el Napoli contra el Spartak de Moscú por penaltis, <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=-dXN_UEuK9I">el Madrid también contra el Spartak</a>, el Porto ante el propio Bayern… Los resultados contra todo pronóstico y los caprichos que siempre deparaba el sorteo puro conformaron unas semifinales en las que estaban el Olympique de Marsella -que venció al Milan en los despachos, ya que los <i>rossoneri</i> no quisieron presentarse a reanudar el partido tras un apagón-, el Estrella Roja, el Bayern y el sorprendente Spartak de Shalimov, Radchenko, Mostovoi y Karpin, en el canto del cisne del fútbol soviético.</p>
<blockquote><p>Haciendo historia. Desde Belgrado hasta Bari.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">El primer partido fue en el Olímpico de Munich. El campeón alemán contaba con jugadores contrastados como Olaf Thon, Raimond Aumann, Klaus Augenthaler o Jürgen Köhler, todos mundialistas en el torneo disputado en Italia el verano anterior Y también destacaba la presencia de un joven Stefan Effenberg.<span class="pullquote_right">Para jugar su primera final de la Copa de Europa, los yugoslavos debían batir al Bayern</span> <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=EsLW7iJXGsI">En dos contras fulminantes</a>, el Crvena Zvezda  da la vuelta al inicial gol muniqués. Dos goles  como visitante, en uno de los triunfos más importantes en la historia del club. Primero <i>«la Cobra»</i> Pancev a centro de Binic en una salida rapidísima a la contra.  Sin darle tiempo a reaccionar al conjunto de Heynckes, y en otro contragolpe mortal, el joven Savicevic superó en velocidad a Köhler y  fusiló a Aumann con un zurdazo cruzado y bajo después de correr 30 metros. <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=mi5QfffJNGQ">La revancha</a>, quince días más tarde, sería emotiva y plena de alternativas.El equipo yugoslavo se puso 1-0 con un golazo de Sinisa Mihajlovic en lo que siempre fue su especialidad, un tiro libre, desde 25 metros. Pero el Bayern era el Bayern, y se puso 2-1 en un instante. A falta de dos minutos, cuando los penaltis estaban cerca de llegar, con los locales lanzados al ataque empujados por un ambiente fenomenal -casi cien mil personas con banderas y bengalas, gritando todo el partido-, un centro raso de Mihajlovic otra vez, fue mal rechazado por el líbero Klaus Augenthaler. La pelota salió alta y hacia atrás, y superó el mal posicionamiento del portero Aumann al que se le coló por arriba. El Estrella Roja jugaría su primera final de la Copa de Europa. El Red Star ya había jugado una final de UEFA a finales de los 70, perdiendo contra el Borussia Moenchengladbach.</p>
<p style="text-align: justify"><a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=A9ovEFPOG8A ">La final</a> se disputaría en el San Nicola de Bari, el estadio más bello del Mundial 90. El rival: el Olympique de Marsella de Dragan Stojkovic, el mayor ídolo de la afición rojiblanca, que como ya habíamos dicho, fue firmado por Bernard Tapie para  reemplazar a Enzo Francéscoli en el todopoderoso campeón francés. El equipo dirigido por el mago belga Raymond Goethals había llegado a las semis el año anterior perdiendo ante el Benfica con un gol de Vata con la mano. Y ganaría la Copa en 1993 venciendo al Milan. En suma, el Estrella Roja enfrentaría a un equipo que era <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=NsWm5IJ4PKw">animador frecuente en Europa</a>, con jugadores como Chris Waddle, Jean Pierre Papin, Manuel Amorós, el brasileño Mozer, Basile Boli y el propio <i>Pixie</i> Stojkovic.Los rojiblancos llegaron a Bari una semana antes, para aislarse de la locura que invadía a los hinchas en el país.</p>
<p style="text-align: justify">Por primera vez en la temporada, el técnico Petrovic decidió jugar un poco más cerrado atrás y darle la pelota al rival. Fue una decisión sin precedentes y que levantó no pocas críticas en el seno del equipo, pero tenía su lógica. El OM tenía una batería ofensiva impresionante pero gustaba de convertir los partidos en un toma y daca constante, confiado en la solidez de su defensa y el poderío que le otorgaban Waddle y <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=uMcrFsspFeA">Adedí Pelé</a> en las bandas y el infalible Papin en el centro del ataque. El Estrella Roja, que ya había demostrado en Munich que a la contra podía ser mortal, se aplicó a este plan durante toda la final.</p>
<p style="text-align: justify">Stevan Stojanovic; Miodrag Belodedici; Illia Najdoski, Refik Sabanadzovic, Slobodan Marovic; Vladimir Jugovic, Sinisa Mihajlovic, Robert Prosineki, Dragisa Binic; Dejan Savicevic, Darko Pancev fue el equipo que sacó Ljupko Petrovic. Así, aguantando agazapados atrás –el OM dio muchas menos<span class="pullquote_left">Aguardando atrás y buscando la contra, el Estrella Roja consiguió mantenerse imbatido</span> oportunidades de contragolpear de las que suponía el técnico yugoslavo- a pesar de nunca haberlo hecho en la temporada, el partido fue casi soporífero y se llegó a la prórroga, donde Papin marcó un gol de cabeza que fue anulado. 0-0. <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=LQodfuVfJPg">Penaltis</a>. El drama se hace presente pronto, cuando Prosinecki convierte el suyo, burlando a Olmeta y Stojanovic, le ataja su lanzamiento al internacional francés Manuel Amorós, como había predicho su técnico, que tenía fe ciega en las capacidades desde los 11 metros de su veterano portero. Después Binic, Casoní, Belodedici, Papin, Mihajlovic y Mozer convirtieron sus respectivos tiros, dejando el último penalty de la serie para el macedonio Darko Pancev, un hombre en su momento más alto, pleno de confianza, que no falla y le da el máximo título máximo Europeo al Estrella Roja de Belgrado, primero para un equipo yugoslavo, segundo para un equipo del Este. Un equipo aguerrido, compacto, forrado de talento y personalidad y con un potente contragolpe para jugar de visitante, que apoyado por una multitud en el Maracaná de Belgrado cada vez que tuvo que ir a buscar un buen resultado como local había despachado a todos sus rivales esa temporada. Campeones invictos.</p>
<blockquote><p>La conquista del mundo: Tokio. La guerra y la diáspora.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Después de ganar la Copa de Europa, con el comienzo la Guerra, ningún equipo extranjero puede jugar en el país, por lo que la <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=tWAdAPeNOqA">Supercopa Europea</a> que el equipo debía jugar contra el Manchester United (campeón de la  Recopa), que en esa época era a dos partidos, no pudo completarse. Ya sin su técnico Ljupko Petrovic, su portero Stojanovic, Prosineki, Marovic y Sabanadzovic, sólo se pudo jugar el primero en Old Trafford, dónde el United ganó 1-0 a pesar de hacer un buen partido el equipo yugoslavo. Con la llegada para la temporada 91/92 del nuevo entrenador  Vladica Popovic (curiosamente, el Estrella Roja tuvo 5 entrenadores diferentes durante el ciclo 86-91), y Vasilijevic, Tangja, Ivic, Lekovic, y Jovanovic –jugadores correctos, pero para nada superclases-, el equipo viajó a Tokio para enfrentarse al Campeón de la Copa Libertadores, el Colo Colo chileno, el único equipo de su país en ser campeóncontinental, como nuestro protagonista yugoslavo.</p>
<p style="text-align: justify">El 8 de diciembre de 1991, el Estrella Roja formó con: Milojevic; Belodedici; Radinovic, Nadojski, Vasilijevic; Mihajlovic, Stosic, Jugovic, Ratkovic; Savicevic, Pancev. Colo Colo salió al campo con: Morón; Garrido; Margas, Salvatierra; Ramírez, Vilchez, Mendoza; Barticciotto, Pizarro; Yánez, Martínez. El técnico era conocido en Yugoslavia, el croata creador de la generación dorada, Mirko Jozic. A pesar de perder un hombre (Savicevic, expulsado) en el primer tiempo, con un gran partido de Vladimir Jugovic, <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=hjfPAeAkBPo">el Red Star vapuleó al Campeón de América por 3-0</a> con dos goles de Jugovic y uno de Darko Pancev (que fue Bota de Oro europea la temporada 91/92). Así el Estrella Roja de Belgrado cerraba su fantástico año 91, llevando a lo más alto al fútbol yugoslavo. Pero ¿por qué un equipo bisoño en comparación a los grandes de Europa que dominaron el continente en los 80 y 90 (Liverpool, Juventus, Milan, Barcelona) llegó tan lejos? </p>
<p style="text-align: justify">La explicación hay que buscarla en una extraordinaria camada de grandísimos jugadores que floreció en los Balcanes a mediados de los años ochenta: Dejan Savicevic, Robert Prosineki, Dragan Stojkovic, Sinisa Mihajlovic, Zvonimir Boban, Robert Jarni, Pedrag Spasic, Alen Boksic, Vladimir Jugovic, Dragoljub Brnovic, Pedrag Mijatovic, Davor Suker, Darko Pancev, Slavisa Jokanovic, un jovencísimo Zahovic con apenas 18 años, Srecko Katanec… De hecho, varios de ellos ganaron el <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=_WrJFBMnBtk">Mundial Juvenil de Chile en 1987</a>, entrenados por Mirko Jozic jugando un fútbol de altos quilates. Hay quienes aseguran -y me incluyo- que Yugoslavia hubiera destruído a cualquier equipo europeo en la <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=LU940yJ1bfo">Eurocopa de Suecia ’92</a> (quedó descalificada por la guerra, en una decisión sin precedentes de la UEFA, ya que el equipo se había clasificado tranquilamente con todos esos jugadores y en su lugar fue Dinamarca, a la postre campeón). El equipo ya había hecho sudar a Alemania y Argentina en Italia ’90, jugando contra los hombres de Maradona 60 minutos con uno menos, antes de ser eliminados en los penaltis. También apuesto que hubieran llegado lejos en USA ’94. De todos modos, <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=dKkFMzDRung">Croacia pudo afirmarlo en Francia ’98</a> y Yugoslavia hizo sufrir bastante al mejor equipo del torneo, Holanda. Sin duda, estamos hablando de una generación de oro. Y la mayor y tal vez mejor parte de esa generación (a excepción de Boban, Boksic y Suker), jugó para este fantástico equipo.</p>
<p style="text-align: right">Foto: Simon Bruty/Allsport</p>
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