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	<title>Ecos del Balón &#187; Cesare Maldini</title>
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	<description>En fútbol nadie tiene razón.</description>
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		<title>El Portero</title>
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		<pubDate>Sat, 03 Jun 2017 02:00:43 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Miguel Quintana]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[“Tenía 12 años* cuando te di la espalda. Renegué de mi pasado para asegurar tu futuro. Una decisión de corazón. Una decisión de instinto. El mismo día que dejé de mirarte a la cara, sin embargo empecé a amarte. A protegerte. A ser tu primer y último instrumento de defensa. Me prometí a mí mismo [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<blockquote><p>“Tenía 12 años* cuando te di la espalda. Renegué de mi pasado para asegurar tu futuro. Una decisión de corazón. Una decisión<span id="more-233030"></span> de instinto. El mismo día que dejé de mirarte a la cara, sin embargo empecé a amarte. A protegerte. A ser tu primer y último instrumento de defensa. Me prometí a mí mismo hacer todo lo posible para no cruzarme con tu mirada. O para hacerlo lo menos posible. Pero cada ocasión fue un sufrimiento, debía darme la vuelta para entender que te había desilusionado. Todavía. Todavía Una vez más. Siempre hemos sido opuestos y complementarios, como la Luna y el Sol. Condenados a vivir uno al lado del otro, pero sin acariciarnos. Compañeros de vida a quienes se niega el contacto. Hace más de 25 años hice mis votos: juré protegerte y guardarte. He sido el escudo contra tus enemigos. Siempre he pensado en tu bien, anteponiéndolo al mío. Y todas las veces que me he girado a mirarte intenté sostener tu decepción con la cabeza alta pero sintiéndome en parte culpable. Tenía 12 años* cuando le di la espalda a la portería. Y continuaré haciéndolo. Mientras las piernas, la cabeza y el corazón aguanten”,<br />
de Gianluigi Buffon para la portería por su vigésimo quinto aniversario de feliz relación. (2016)</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Mira a <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/tag/buffon/">Gianluigi Buffon</a>. Es fuerte, alto y robusto. Su espalda es ancha, sus piernas fuertes y sus brazos largos. Fíjate en su mirada, en esa convicción y seguridad que transmite sin necesitar alterar el gesto. Piensa en la facilidad con la que ha realizado cada una de las acciones que le han ido caracterizando a lo largo de su exitosa carrera. Esos manos a mano en los que nunca concedía espacio, esas estiradas al ángulo que acababan con el balón blocado con las dos manos, esas salidas por alto en las que el área parecía abrírsele a su paso. Y recuerda ese grito. Ese <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/alterblog/wp-content/uploads/2017/05/buffon-slider.jpg">maldito grito</a> con el que celebraba haberle negado la felicidad a los rivales. ¿Ya tienes bien presente quién es exactamente Buffon, no? Pues bien, ahora ten en cuenta que cuando a los 13 años firmó por el Parma lo hizo en condición de centrocampista.</p>
<p style="text-align: justify">Porque desde hace tiempo a Buffon habría que estar llamándole <i>«el Portero»</i> con la misma naturalidad con la que se conoce a <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=_XCVnV5CGh0">Frank Sinatra</a> como <i>«la Voz»</i>, pero lo cierto es que Gianluigi no hizo más que renegar de la portería hasta los 14 años*, momento en el cual ya no pudo escapar más de su destino.</p>
<h3>Los inicios de Gianluigi Buffon</h3>
<p style="text-align: justify">Gianluigi nació en el seno de una familia de deportistas. Sus padres habían sido lanzadores de peso, su tío fue jugador de baloncesto, sus dos hermanas serían jugadoras de voleibol y el primo de su abuelo, <a target="_blank" href ="https://es.wikipedia.org/wiki/Lorenzo_Buffon">Lorenzo Buffon</a>, llegó a ser portero de la <i>Azzurra</i>. <i>«Supongo que criarme rodeado de tanto deportista me dio una ventaja mental y física para competir al máximo nivel. Pero nunca hubo envidias o presiones en casa. Sus logros fueron una espoleta, pero nunca una obsesión”</i>, apunta Gianluigi. Sin embargo, aun con el precedente de Lorenzo, él no quería parar goles, quería marcarlos: <i>«Quería ser delantero, pues al final todo se trata de marcar goles. Después, desde los seis o siete años jugué como centrocampista, incluso de líbero, y me gustaba mucho para ser honesto»</i>. Así, como centrocampista <a target="_blank" href ="http://www.corrieredellosport.it/news/calcio/2016/04/23-10823472/veltroni_intervista_buffon_juve_per_sempre/"><i>«bravino»</i></a>, como suele decir, dio sus primeros pasos hacia la élite. Con seis años entra en Canaletto, un club amateur. Con ocho pasa al Perticata. Con diez juega su primer gran partido en San Siro como miembro de la selección regional de la Toscana, en la cual también estaban Cristiano Zanetti o Marco Rossi. Con doce ficha por el Bonascola, de su ciudad natal. Y ya con trece, el 13 de julio de 1991, firma por el Parma.</p>
<p style="text-align: justify">El club <i>«gialloblù»</i> paga por su traspaso quince millones de liras, una cifra que, aunque no sea tanto como parece, muestra bastante bien como Gianluigi Buffon no sólo era centrocampista, sino que era un buen centrocampista con cierta proyección. Algo que queda remarcado por el hecho de que el Bologna FC y el AC Milan también <a target="_blank" href ="http://www.espnfc.com/italian-serie-a/12/blog/post/2390065/parma-legend-gianluigi-buffon-prepares-to-return-with-juventus">estuvieran interesados</a> en incorporarle a sus canteras. Lo que sucedió es que el fútbol no podía perderse a un portero tan prodigioso. Y a partir de varios sucesos encadenados, entre ellos sendas lesiones de los porteros de su equipo, Buffon termina bajo palos en un entrenamiento. </p>
<blockquote><p>La actuación de N&#8217;Kono en el Mundial de 1990 marcó brutalmente a Buffon.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Ya por aquel entonces la portería le había ido llamando la atención. Su padre, Adriano Buffon, no paraba de insistirle. <i>«Gigi, inténtalo simplemente un año y luego ya vuelves al ataque»</i>, le decía. Pero tuvieron que ser las actuaciones de <a target="_blank" href ="http://www.espnfc.com/italian-serie-a/12/blog/post/2390065/parma-legend-gianluigi-buffon-prepares-to-return-with-juventus">Thomas N’Kono</a> en el Mundial de Italia 1990, sobre todo a partir de esas espectaculares salidas con los puños, las que le hicieron sentir una primera fascinación por la posición. <i>«Fue Thomas N’Kono quien me hizo amar este puesto. Rápidamente se convirtió en mi ídolo, y a mi hijo lo llamé “Louis Thomas” para rendirle homenaje»</i>, <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=ybXHDX8cLKI">confirma</a> siempre que le preguntan. A partir de esa semilla sembrada por N&#8217;Kono, de su espectacular físico y de las desafortunadas lesiones de sus dos compañeros comenzaría todo. A los 14 años, de manera inesperada y de forma accidental llegó. Pero una vez lo hizo, todo lo demás fluiría con una velocidad y naturalidad históricas. Desproporcionadas. </p>
<h3>Un ascenso meteórico hasta la élite</h3>
<p style="text-align: justify">No sólo a las dos semanas de probar el puesto se convertiría de forma oficial en el primer portero de los cadetes del Parma, sino que ya a los pocos meses acudiría como guardameta titular de la selección italiana <a target="_blank" href ="http://www.espnfc.com/italian-serie-a/12/blog/post/2390065/parma-legend-gianluigi-buffon-prepares-to-return-with-juventus">Sub-15 al Europeo de Turquía</a> (1993). Allí, además de marcar un penalti, detendría dos en la tanda de semis ante España y otros tres en la final contra la República Checa. Este campeonato sería su primer salto a la fama. El primer momento en el que su nombre comenzó a sonar. De hecho, a su regreso ya era tan conocido que cuando tuvo que coger el tren de Roma a Parma para volver a casa no importó nada que hubiera extraviado el ticket. Era Buffon, <i>«el portero del que hablaban los periódicos»</i>. </p>
<p style="text-align: justify">Todo había transcurrido muy rápido. El talento, las personalidad, las condiciones&#8230; En gran parte todo era innato en Gigi. Pero para que estas cualidades florecieran y cogieran forma de forma adecuada, <a target="_blank" href ="http://www.parmateneo.it/?p=8816">la figura de Ermes Fulgoni</a>, su primer entrenador, fue fundamental. Buffon progresaba con cada turno de disparos, con cada ronda de centros. Era incontenible. Tenía la materia prima, un maestro perfecto y una ambición desaforada. <i>«Serás titular en Serie A cuando tengas 20 años»</i>, le soltó un día Fulgoni para animarle. <i>«¿Y qué haré hasta entonces?»</i>, respondió Buffon. La anécdota sirve para evidenciar lo que era Gigi como adolescente. Pero es que Gigi tenía razón. Porque la premonición de Fulgoni se iba a quedar demasiado corta. Tras haber hecho la pretemporada con el primer equipo el verano anterior aprovechando que Bucci acababa de disputar el Mundial 1994, Buffon debutó en Serie A con 17 años.</p>
<blockquote><p>Su debut, ante el Milan, fue todo un acontecimiento en Parma. Y en Italia.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Era el 19 de noviembre de 1995 y los dos porteros que tenía por delante se habían vuelto a lesionar. <i>«Sentía que podía jugar si Bucci no se recuperaba. Aquella semana hice cosas extraordinarias en los entrenamientos. Cada día acudía al campo más convencido en mi talento. Y, al final, no cometí un solo error en toda la semana»</i>, <a target="_blank" href ="http://www.espnfc.com/italian-serie-a/12/blog/post/2390065/parma-legend-gianluigi-buffon-prepares-to-return-with-juventus">recordaba Buffon</a>. Pero es que aquel partido no era uno más. El Parma de Cannavaro, Dino Baggio, Stoichkov o Zola, que ya llevaba varios años asentado en Europa, recibía al Milan de Fabio Capello, y eso significaba que delante iban a estar <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2017/03/roberto-baggio-entrenadores-sospecha-carrera/">Roberto Baggio</a> y George Weah. <i>«No podía esperar a que el árbitro tocara el silbato y yo pudiera demostrar mi calidad. No podía esperar a que los fans salieran y dijeran: &#8216;Este es Buffon'»</i>, proseguía Gigi recordando aquel histórico primer día.</p>
<p style="text-align: justify">Y la rompió. Vaya que si la rompió. Buffon completó su primera gran actuación, hizo su primera gran parada a Baggio, dejó por primera vez su portería a cero y recibió su primer gran elogio por parte de Dino Zoff. <i>«Jamás he visto un debut con tanta personalidad y calidad como él ha demostrado»</i>, dijo el histórico portero italiano. Buena nota de ello tomó también otro mito de la <i>Azzurra</i>, Cesare Maldini, que como padre de Paolo y seleccionador absoluto estaba viendo aquel partido en directo. A pesar de no mantener la titularidad en el Parma (jugaría 9 partidos, encajando sólo 6 goles) tras la recuperación de Bucci, Cesare decidió llevárselo al Europeo Sub-21 que se iba a disputar en España. No sería titular, no encajaría <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=olRZsmjFqqk">aquel golazo de falta de Raúl</a>, pero así quemaría otra etapa. Conviviría por primera vez con Nesta, Panucci, Totti, Cannavaro o Del Piero. Celebraría otro título internacional con Italia. Y, además, se confirmaría como el favorito del propio Cesare Maldini, quien le diría que <i>«podía llegar a al menos los 150 partidos internacionales»</i>. Él, como el bueno de Fulgoni, también se iba a terminar quedando corto.</p>
<h3>El portero más caro de la Historia</h3>
<p style="text-align: justify">La temporada siguiente, cuando llega Carlo Ancelotti en compañía también de Willian Vecchi, Gianluigi se haría con la propiedad de la portería del Parma. Tenía todavía 18 años, pero ya rendía como uno de los mejores guardametas del mundo. En realidad, es que Buffon en 1996 ya es un portero hecho y derecho por más que cuatro años antes quisiera ser el nuevo <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=YvAyT0i59fY">Lothar Matthäus</a>, el otro ídolo de su infancia. Porque el Gianluigi Buffon del Parma ya se hace grande. Gigante. Es muy intuitivo ante los disparos, muy agresivos ante los balones divididos en el área, muy decidido ante cualquier centro lateral que sobrevuele su área. Brilla en los manos a mano como compendio de todo esto, atacando siempre los pies del rival. Y además es rápido. No rapidísimo, pero sí rápido. Decide antes, llega antes y gana antes. No es perfecto, pero ya está en camino de serlo. Aquella temporada 1996/1997 Gigi sólo recibe 17 goles, deja su portería imbatida en 15 encuentros y el Parma queda segundo a dos puntos de la <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=rnhMe98ywn4">Juventus de Lippi</a>. A sus 19 años Buffon es una incipiente estrella del Calcio, y Maldini no tarda en hacerle debutar con Italia -mediante lesión de Pagliuca- en toda una repesca para el Mundial de 1998.</p>
<blockquote><p>Tras varios años en Parma, con una de la Copa UEFA Incluida, firma por la Juventus de Lippi.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Su confirmación es progresiva. Se afianza en un notable Parma, gana la UEFA de 1999 ante el Marsella, adelanta a Francesco Toldo cuando Trapattoni llega a Italia, es nombrado mejor portero del Calcio en 2001 y, finalmente, firma un traspaso absolutamente histórico. <i>«Fue una satisfacción muy grande para mí. Realmente no tengo ningún problema con todo lo que se ha pagado por mí. [&#8230;] La Juventus vino un día a verme, pensó que era un fenómeno y decidió pagar. No importa que sean cinco millones o cuarenta y cinco. El mercado determina el precio. Un buen portero es vital para un buen equipo. Debe ser tan valioso como un buen delantero»</i>, <a target="_blank" href ="https://www.fourfourtwo.com/features/gianluigi-buffon-one-one-you-have-be-a-real-masochist-play-goal-and-a-bit-perverse">explica al recordar</a> los 54 millones de euros que pagaría la Juventus en 2001. Aquel verano sería uno de los más movidos de la década. Mientras Rui Costa marchaba rumbo Milan, Zinedine Zidane abandonaba Turín para firmar por el Real Madrid de Florentino Pérez. Y esto lo cambió todo, porque el conjunto bianconero, con el dinero en la caja, decidió fortalecer todas sus líneas en pos de volver a una final de la Copa de Europa. Lillian Thuram llegaría para la defensa, Pavel Nedved para el centro del campo y Gianluigi Buffon para la portería que antes ocupaba Edwin van der Sar. No obstante, el Fútbol Club Barcelona había estado muy interesado en ficharle, pero el dinero que entró por Zidane fue suficiente para convencer al Parma -y dejar vía libre a Víctor Valdés-. </p>
<p style="text-align: justify">La adaptación de Buffon a la Juventus no fue del todo inmediata, pero sí muy rápida. Tras un inicio algo titubeante, el toscano se convertiría en un activo competitivo brutal para una Juventus que no parecía acusar en demasía la marcha de Zidane. El genio francés había sido campeón de la Copa de Europa en su primer año en Madrid, pero en la siguiente edición la Juve demostraría que su reconstrucción había sido prácticamente perfecta. Sobre todo por Gigi, que pararía un <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=oWY5rXQslt8">penalti decisivo a Luis Figo</a> en semifinales. Sin embargo, como siempre, el problema para la Juve llegaría en la final. Y no por él. Buffon completó un partido perfecto, deteniendo <a target="_blank" href ="https://youtu.be/VXDAL2-luHU?t=1m40s">un cabezazo brutal de Inzaghi</a>, un penalti a Seedorf y otro a Kaladze, pero la tanda final sonreiría al AC Milan de Carlo Ancelotti. Y la derrota hundiría al portero.</p>
<p style="text-align: justify"><i>“Mucha gente sufre una depresión y pensar que el dinero y la riqueza te salva es un tontería. Descubrí que yo era más frágil de lo que pensaba y afronté mi depresión a mi manera, a veces un tanto alocada. Nunca tomé medicación. Busqué otros estímulos fuera del fútbol y no me avergüenzo hablar de ello abiertamente. Seguí siendo dueño de destino, lo que a la postre fue la llave (para superarlo todo)”</i>, <a target="_blank" href ="http://www.mundodeportivo.com/futbol/fc-barcelona/20170320/421042749168/buffon-explosivo-me-dan-envidia-los-porteros-que-la-cagan-a-menudo.html">reconocía unos cuantos años más tarde</a>. A Buffon le llegó a asustar saltar al campo. Tenía miedo. Un miedo real. Incontrolable. Y aunque la historia ha acabado bien, por el camino hubo un momento en el que parecía que aquel último penalti lanzado por Shevchenko había sido el principio de su fin. Ya en sus inicios Buffon se había mostrado tendente a los excesos. En sus primeros años en el Parma había sido incontrolable para sus entrenadores. Sus actos de indisciplina, el desafortunado dorsal que eligió para comenzar, las apuestas ilegales en las que se vería envuelto poco más tarde&#8230; <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/tag/buffon/">Gianluigi Buffon</a> no siempre fue lo que parecía. Pero quizás fue exactamente esto lo que al final le hizo ser quien es hoy.</p>
<h3>La decisión que marcó su carrera</h3>
<blockquote><p>«Yo nunca he pensado que el capitán era solamente el que lucía el brazalete sobre el césped. El verdadero capitán es el que asume un papel importante para el equipo sobre el terreno de juego, pero también en los vestuarios; independientemente de la posición que luego ocupe en el campo».</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">A partir de lo ocurrido en sus primeros cinco años como bianconero se puede entender también la decisión de permanecer en el club pese a haber perdido la categoría tras el Calciopoli (2006). <i>«Yo de pequeño no era seguidor de la Juve, pero después de cinco años en una sociedad que te ha dado todo, hay afecto hacia quien te ha querido»</i>, <a target="_blank" href ="http://www.libertaddigital.com/deportes/buffon-confirma-que-jugara-con-la-juventus-en-la-serie-b-gracias-a-la-juve-soy-campeon-del-mundo-1276285723/">explicaba en su día</a> ante el asombro de la prensa. Gigi no sería el único que se quedaría. Nedved (34), Del Piero (32) o Camoranesi (30) también lo harían. Pero, claro, mantenerse fiel al club no significaba lo mismo para él que para los demás. Buffon en aquel verano tenía sólo 28 años, acababa de ser ¡campeón del mundo! frente a la Francia de Zidane y era unánimemente reconocido como el mejor portero del mundo. La suya era una apuesta más arriesgada que la del resto. Ni era un hombre de la casa ni su fin estaba próximo. Y esto último era clave. Porque lo normal es que la Juventus sólo estuviera un año lejos de la Serie A, pero seguramente iba a pasar bastante más tiempo hasta que retomara su lugar entre la aristocracia europea. Y él era <a target="_blank" href ="https://es.wikipedia.org/wiki/Bal%C3%B3n_de_Oro_2006">el actual Balón de Plata</a>. Pero le dio igual: <i>«Estoy feliz como todos los años. Esta vez voy a hacer una cosa nueva: ganar la Serie B»</i>.</p>
<p style="text-align: justify">La decisión de permanecer en la Juventus tendría un valor instantáneo, pero iría cogiendo todavía más importancia según pasaran los años. Recientemente, con mejores palabras y un tono mucho más reflexivo, Gianluigi Buffon <a target="_blank" href ="https://www.sportyou.es/noticias/buffon-juventus-serie-b-591561">respondía de esta manera</a> la sorprendente duda de un niño de Parma: <i>“Elegí descender junto a la Juventus porque pensé en vosotros, chavales, y pensé en vosotros porque creo que hay ocasiones en las que tienes que dejar de hablar y actuar. Hay un montón de rumores en el fútbol y en otros terrenos, a la gente le encanta predicar y luego comportarse muy mal, sin hacer grandes declaraciones. Decidí que era una gran oportunidad para enviar un mensaje a los que querían escuchar, porque, por supuesto, hay algunas personas que no quieren. Pero el hecho de que me hayas hecho esta pregunta muestra que uno de los objetivos que tenía en mente cuando tomé esa decisión fue correcto”</i>.</p>
<h3>La perfección hecha guardameta</h3>
<p style="text-align: justify">Esta elección por supuesto tendría un coste: prestigio, fama, títulos y, también, la consideración como mejor portero del mundo. Porque mientras hasta 2006 la mayoría de galardones eran para él, a partir de dicha fecha, sobre todo <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=dYz3znIsOiA">tras el duelo de 2008</a>, el gran grueso de reconocimientos recaerían en Casillas.</p>
<p style="text-align: justify">Este enfrentamiento no tendría más consecuencia que el continuo intercambio de elogios en ambas direcciones. Sin embargo, a partir de las diferencias estilísticas que les separan, que desde luego sí resultan casi insalvables, se estableció un nuevo canon para los porteros que estaban por venir. Los guardametas ya no sólo eran buenos o no tan buenos, sino que además pertenecían a la escuela de Buffon o a la de <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=q4Lqx8go-FQ">Iker Casillas</a>. Y es precisamente esta dicotomía sobre cómo debe defenderse la portería la que nos permite empezar a hablar de las condiciones y la evolución del cancerbero italiano.</p>
<blockquote><p>No había aspecto del juego que se le resistiera al gran Gianluigi Buffon.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">A Gianluigi Buffon hay que llamarle <i>«El Portero»</i> porque simplemente es perfecto. Física, técnica, táctica y mentalmente es el guardameta más capacitado de todos los que ha visto el fútbol. De ahí que acotar su talento a un par de criterios sea imposible. No es que Buffon no resista análisis, es que el análisis no resiste a Buffon. Brilla por colocación, por su dominio del área, por su capacidad para acudir a todos los ángulos, por su determinación achicando&#8230; Por todo. Al existir la comparación constante con Iker Casillas, un arquero completamente diferente, se han tendido a infravalorar varias de sus condiciones, como su vuelo o sus reflejos, pero en realidad éstas también han sido grandes virtudes que le han ido acompañando a lo largo de toda su carrera. Basta con ver <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=OKxa5ZYeNdI">un par de simples vídeos</a> de su etapa más esplendorosa para entender que igual Buffon no tenía la magia de Iker, que igual no tuvo apariciones tan brillantes y determinantes en momentos tan concretos -porque nadie en la Historia los tuvo como él-, pero que era capaz de hacer todo lo que hiciera no sólo Casillas, sino cualquier portero del mundo.</p>
<p style="text-align: justify">Y todo esto lo ha logrado cometiendo muy pocos errores. Porque, <a target="_blank" href ="http://www.uefa.com/uefachampionsleague/news/newsid=2433175.html">como decía Marcelo Lippi</a>, cuando un portero falla nadie dice nada, pero cuando falla Buffon es noticia. <i>«Lo más importante es la seguridad que transmita al equipo. El portero debe controlar lo que realmente tiene en su interior. Incluso cuando no estás seguro, tienes que proyectar a los demás que tienes todo bajo control y que pueden confiar en ti. Un portero inseguro hace un equipo inseguro. Para ello se necesita mucha fuerza mental»</i>, <a target="_blank" href ="http://www.corrieredellosport.it/news/calcio/2016/04/23-10823472/veltroni_intervista_buffon_juve_per_sempre/">explicaba</a> el propio Buffon. Esta cualidad todavía pesa en la actualidad. Desde que llegara Conte al equipo, la cualidad que ha distinguido a la Juventus sobre el resto de las cosas ha sido su defensa del área. Ésta ha sido la zona en la que la Juventus se ha vuelto a sentir grande. Y el foco se ha puesto, con justicia, en la BBC. Pero antes de Barzagli, Bonucci y Chiellini ha estado siempre el mismo. Gianluigi Buffon.</p>
<blockquote><p>Su inteligencia le ha ayudado a compensar la pérdida de velocidad, potencia y reflejos fruto de la edad.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">A su vez su evidente inteligencia, <a target="_blank" href ="http://deportes.elpais.com/deportes/2017/05/02/actualidad/1493750333_877318.html">la cualidad que más destacaba N&#8217;Kono de él</a>, le ha permitido ir adaptándose a dos procesos irreversibles: el deterioro de su condición física y la evolución de fútbol. Frente a lo primero, Buffon tenía una cualidad innata: su interpretación de la posición. Su lectura siempre ha sido perfecta. Su colocación es siempre impoluta. La parada a Iniesta, que posiblemente cambia el transcurso de dicha eliminatoria, muestra además como cada paso que da Buffon con 39 años es un paso sabio. Un paso inteligente. No desaprovecha ni un centímetro. No corrige nada&#8230; Porque no podría. Sólo actúa. <i>“Yo digo siempre que cuando un deportista rebasa la treintena pasa a ser como los perros: ¡cada año vale por siete!”</i>, decía recientemente. Y frente a lo segundo, frente a la evolución del fútbol, Buffon contaba con un proceso ilógico: su condición de centrocampista. Así lo <a target="_blank" href ="http://www.marca.com/2015/09/29/futbol/1443512466.html">explicaba</a> él mismo: <i>«Mi comienzo como como medio me ayudó ya en la época del Parma con Malesani, Scala y Ancelotti. Ahí ya actuaba de líbero, con la línea muy arriba. Hablo de hace casi 20 años. Por eso, la revolución de jugar con los pies no ha sido traumática en mí. La única diferencia, personalmente, es que el portero ahora debe ser más preciso en el arranque del juego posicional. En eso sí he debido entrenarme más, en entender cómo mi equipo se mueve en el inicio de la jugada, y pasar correctamente</i>.</p>
<h3>La gloria esquiva de la Champions</h3>
<blockquote><p>«Confieso que los últimos años cada dos semanas pienso ‘a tomar por culo, lo dejo’. Pienso ‘¿por qué te haces esto?’. Pero justo ese conflicto interno, ese desafío psicológico es lo hace que a mis 39 años salte al campo motivado semana tras semana. La portería hará que algún día acabe en el manicomio».</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Gianluigi Buffon, a medida que iba cumpliendo años, iba haciendo Historia. Era tan fácil como eso. Y como ya tiene unos cuantos, las páginas brillantes se han ido acumulando. La llegada de Antonio Conte le devolvió la hegemonía del fútbol italiano, dando así por bueno ese duro y largo proceso de seis años que había comenzado con la apuesta de permanecer en el club de su vida. Por eso, tras ganar el Scudetto en 2011, además de a su familia <a target="_blank" href ="http://www.abc.es/20120507/deportes-futbol/abci-italia-juventus-scudetto-201205070842.html">le dedicó el título</a> a Del Piero, Camoranesi, Nedved y Trezeguet. Aquel día todo cobró sentido. Pero fue duro. Muy duro. Oficialmente, entre la Supercopa 2003 y el Scudetto 2012 en su palmarés de clubes sólo figura la Serie B de 2007. Pero le salió a cuenta. También en lo que a títulos se refiere. Porque tras Antonio Conte llegó <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2017/04/massimiliano-allegri-carrera-estilo-filosofia-milan-juventus-entrenador/">Massimiliano Allegri</a>, y a los tres Scudetti del primero le sucedieron otros tantos del segundo. Más dos finales de la Copa de Europa. Y todas llevaron el sello que siempre ha reportado éxitos a la Juventus: el de la fortaleza defensiva.</p>
<p style="text-align: justify">Y es la Champions, precisamente, lo único que le queda por ganar a un Gianluigi Buffon que lo ha hecho todo, que lo ha sido todo. <i>“No es una obsesión, pero es algo que me motiva. Me gusta, y le guiño el ojo. Si ya lo hubiera ganado todo ya estaría aburrido del fútbol”</i>, decía hace unos meses a Kicker. Hoy, de nuevo, la Copa se pondrá ante sus ojos. Como en 2003, como en 2015. Hoy, de nuevo, Gianluigi Buffon cruzará su destino con el de <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2017/05/analisis-liga-real-madrid-zinedine-zidane/">Zinedine Zidane</a>. Como en 2001, como en 2006. Pero pase lo que pase en el partido de esta noche, el niño que dejó de soñar con ser Lothar Matthaüs para poder ser Thomas N&#8217;Kono ya habrá dejado su huella en la Historia de Italia, de la Juve, del fútbol y de la portería.</p>
<p>&nbsp;<br />
&nbsp;<br />
&nbsp;</p>
<blockquote><p>* Según la entrevista, el artículo y el protagonista, la edad a la que Buffon pasó a ser portero va cambiando. Aunque Gianluigi citara los 12 en su carta a sí mismo, teniendo en cuenta que no ficha por el Parma hasta junio de 1991 (13 años y medio) y que tarde unos meses en pasar a la portería, lo más acertado parece dar por bueno los 14 a los que apunta su padre o sus entrenadores en varias entrevistas. </p></blockquote>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: right">Foto: Stuart Franklin/Getty Images</p>
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		<title>Persiguiendo sombras</title>
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		<pubDate>Fri, 02 Jun 2017 01:55:15 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Sergio Vilariño]]></dc:creator>
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				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify">¿Cuál es la mejor manera de defender? ¿Cómo parar a ese jugador brillante que nos trae de cabeza? ¿Qué hacemos para mejorar nuestra defensa sin perder efectividad en ataque? Estás preguntas son tan viejas como el mismo juego<span id="more-233397"></span>. Las respuestas, sin embargo, van a variar tanto como las fechas en que las formulemos. En 2017 es casi impensable la existencia de un marcaje individual, no ya específico, sino en casi cualquier circunstancia del juego. Pero, ¡ay si preguntásemos en los 60 en Italia! O en una tarde nublada de noviembre a las afueras de Wembley. O en esa tarde nublada de noviembre a las afueras de Wembley <i>después</i> del partido. <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=ezx0aJ6s66I">O durante el Inglaterra-Escocia que lo inició casi todo</a>. Nadie tiene una respuesta definitiva. El marcaje es puro fútbol. Cuestión de opinión, pero sobre todo de evolución.</p>
<h3>Al principio fue la zona</h3>
<p style="text-align: justify">Es habitual relacionar el fútbol <i>clásico</i> con marcajes individuales, pero si nos vamos al inicio del juego descubriremos, no demasiado sorprendentemente, que la zona se utilizaba desde el comienzo del juego. Con aquellas delanteras pobladísimas y las exiguas <i>líneas</i> defensivas, la posibilidad de marcar al hombre ni se discutía. La zona, aunque parezca increíble por ser símbolo de modernidad, es el estado natural del marcaje en el fútbol. Así se empezó a jugar en el siglo XIX y así se volvería, con más o menos reticencias, durante el siglo siguiente. Hemos usado la palabra <i>natural</i> de manera intencionada, por cierto. Piénsalo, cuando estás jugando un partido con tus amigos, si un tipo pasa cerca de donde tú estás, lo natural es echarle un ojo. Si tienes que seguirlo hasta cuándo va a echar un trago de Gatorade es, generalmente, porque hay alguien influyendo en tu forma de jugar. Ese alguien suele ser el entrenador. O llegado a ciertos niveles un periodista. El marcaje al hombre, pues, viene por influencia de los que están fuera del rectángulo de juego.</p>
<p style="text-align: justify">Con la evolución del fútbol y los esquemas táctico las líneas de los equipos, aunque permanecen predominantemente atacantes, se tienden a equilibrar. Y cuando en los años 30 el entrenador de uno de los mejores equipos del mundo decide retrasar a su mediocentro hasta convertirlo en un tercer central dando inicio al famoso W-M, el advenimiento de la era del marcaje individual se confirma. Hablábamos del entrenador y la prensa como los mayores ejemplos de injerencia en la naturalidad del fútbol. Y en esa época, nadie tenía más poder que <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=45lLlx7rpmw">Herbert Chapman, entrenador y arquitecto del Arsenal</a>. Chapman creo un módulo a su estilo y, como todos los ganadores, creó escuela. Y esa escuela ganadora captó adeptos, especialmente en los medios de comunicación y en las directivas. De repente, la W-M era innegociable. Se jugaba así o no se jugaba, y la uniformización del juego, sobre todo en las Islas Británicas -que al fin y al cabo eran las que cortaban el bacalao a nivel mediático y en los despachos- alcanzó niveles insospechados. El marcaje individual había llegado casi sin hacer ruido. Todo el mundo jugaba igual, los equipos encajaban como un guante, y cada jugador tenía su rival asignado en el campo. Era una constante batalla uno contra uno. El lateral derecho buscaba a su extremo, el mediocentro a su centrocampista ofensivo, el central a su delantero centro. Ni que decir tiene que cuando los dorsales hicieron su aparición el emparejamiento fue aún más automático. Y los futbolistas se convirtieron en autómatas. Dejaron de pensar a tales niveles que un simple cambio de dorsal, descuadraba a un equipo. ¿Quiénes eran esos transgresores, esos tramposos, que ponían el 9 a un central y el 4 a un delantero centro? <i>«¿Voy a arriesgarme yo a cometer un error saliendo a buscar al jugador que lleva el número que supuestamente debería perseguir? No, nunca. Que lo decida el míster»</i>.</p>
<blockquote><p>Una vez se atacó la W-M, los que decidieron innovar obtuvieron una ventaja histórica.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Así es como en una <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=YBk82pNWAwk">nublada tarde de noviembre</a> los húngaros reventaron a los ingleses. Así es como un pequeño equipo de la frontera entre Italia y Yugoslavia, la Triestina, revolucionó el Calcio. Así fue como una selección centroeuropea, Suiza, cansada de ser apaleada por los grandes se protegió con un candado, al igual que lo hacía el club de las fuerzas aéreas soviéticas en otras latitudes. Cambiando jugadores de lugar, reforzando zonas débiles, usando espacios baldíos, renovando roles. Fútbol.</p>
<h3>El auge de nuevas visiones del juego</h3>
<p style="text-align: justify">Mientras los británicos se enrocaban en sus tradiciones, el resto del mundo se movía. Ya hemos visto que la zona y el intercambio de posiciones danubiano va a crear problemas que alguien debería resolver. Los italianos habían tomado la vía abierta por Karl Rappan en Suíza, con la adaptación del famoso candado o cerrojo. Gipo Viani y Nereo Rocco van a ser los grandes adalides del Catenaccio, antes del advenimiento de Helenio Herrera y su <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=60b3uSUXkN0">Grande Inter</a>. La gran novedad es la del <i>battitore libero</i> -Ivano Blason es el primer gran nombre-. Situado a la espalda de los marcadores al hombre, el líbero va a ser la red seguridad que sus equipos tenderán ante posibles errores de la línea defensiva. Los líberos serán figuras de corte cavernario hasta bien entrados los 70, aunque algunos como Armando Picchi harán de ello un arte. Ser líbero es casi practicar un deporte distinto al que todos los demás jugadores de fútbol están jugando, pues requiere de un control espacial y una inteligencia posicional como pocos otros roles futbolísticos. Mientras el resto de jugadores libran batallas individuales, el líbero participa de las batallas de todos, pero sin la posibilidad de ser herido. </p>
<p style="text-align: justify">Un líbero que falla mata a su equipo. Un líbero inteligente y astuto da vidas extra a sus aguerridos marcadores. Picchi será uno de estos, Cesare Maldini también, como lo será Scirea más adelante. El líbero italiano hará de defensores rugosos como Tagnin, Bugnich, Rosato o Gentile jugadores de culto. Para <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=isGtWdcLFmc">Gianni Brera</a>, el gran adalidad del juego defensivista italiano, la combinación de líbero y marcadores aporta una solidez defensiva superior y compensa una supuesta carencia física del futbolista italiano de la época. Rocco irá incluso más allá que Herrera, añadiendo muchas veces una línea de tres centrocampistas de marca -mediani- para proteger <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=yO5eaSaBzzU">al cerebro Rivera</a>, cuya clase genera prácticamente todo el caudal ofensivo de un Milan que gana títulos en Italia y Europa de la mano de Rocco y el <i>«Bambino d’oro»</i>. Rivera tenía permitido fallar, se le pedía que arriesgase siempre en sus pases -si uno ve un partido de Rivera con ojos actuales se sorprenderá de que siempre juegue en vertical y buscando el espacio fallando, por tanto, muchos pases-, porque Rocco sabía que acertaría los suficientes para que los Altafani, Prati, Sormani, Hamrin o Combin tuviesen su buena ración de oportunidades cada partido.</p>
<blockquote><p>El fútbol en Sudamérica tomaba otros derroteros diferentes por la técnica.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Mientras, en Sudamérica, la zona va tomando forma. En un fútbol más técnico e individualista, los marcajes al hombre -casi siempre con la consabida complacencia arbitral- pierden su sentido. Es peligroso reducir el juego a un constante uno contra uno cuando tu adversario puede superarte casi siempre. Vigilar una parcela de campo, buscar ayudas e intentar crear superioridades en ciertas zonas del campo -ya sea con un falso 9 o un wing-ventilador- se convierten en el pan de cada día al otro lado del charco. Así <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=rkUE1GuH2o0">se mantendrá en Brasil</a>, en parte gracias a la época de éxitos que vivirán durante la era de Pelé. La línea de cuatro defensores permanecerá inalterada hasta prácticamente la actualidad -experimentos de Lazaroni y Scolari aparte-, los laterales larguísimos se convertirán en seña de identidad, y la defensa con balón será siempre la mejor defensa para el fútbol canarinho. Argentina, por su parte, se verá arrastrada en una espiral de violencia en los años 60 de la que nunca se librará totalmente -viejos fantasmas checoslovacos y un clima social cambiante por el ascenso de los militares y nuevos valores-, y algo parecido sucederá en la otra orilla del Río de la Plata.</p>
<h3>El pressing y la muerte del fútbol clásico</h3>
<p style="text-align: justify">Con el advenimiento de los años 70 el fútbol cambia para siempre. Habíamos visto a Brasil ganar el Mundial en color en México con lo que se suponía que era la cúspide de la evolución futbolística pero este sueño se fue tan rápido como apareció. Brasil 70 duró un mes, aquel del calor asfixiante y la altitud azteca, pero fue una ilusión. El fútbol caminaba en otra dirección más rápida, más física y más agresiva. <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=1MSyqyTFKcE&#038;t=51s">En Holanda</a> y al otro lado del Telón de Acero se trabajaba en visiones parecidas de la misma idea. El intercambio de posiciones, la presión, la circulación de la pelota a velocidades vertiginosas y la trampa del fuera de juego. Nada de esto era humanamente posible en México, pero cuando el planeta fútbol acabó con el cigarro post-climax en verano de 1970, la pelota ya nunca volvería a ser la misma. </p>
<p style="text-align: justify">El <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=6Df0FpXBdaw">Fútbol Total</a> ha llegado y de repente ya no hay lugar para otra cosa. El Ajax fulmina a los catenaccistas del Inter y la Juve con su presión asfixiante, su inacabable tanque de combustible, su falso 9 que dejaba a los legendarios marcadores italianos persiguiendo sombras y su batería de recursos inagotable. La zona innegociable, <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=hfqTy2bJzmU ">la línea del fuera de juego</a> tirada a alturas suicidas, los laterales larguísimos y con capacidad para jugar, las diagonales de los extremos que se convierten en goleadores, lo cañones de artillería llamados Arie Haan y Johan Neeskens. Si marcas al hombre, no hay hombre que marcar. Si aguantas atrás, te matan con disparos lejanos. Si sales a atacar, te dejan en fuera de juego. Lo tienen todo y todos les copian. Pero nadie más los tiene a ellos -Brasil se pierde en su búsqueda del Santo Grial precisamente por esta razón aunque Claudio Coutinho lo niegue-. Quienes triunfan son los que crean su propia versión. Los polacos, con una fantástica generación, adaptan los conceptos de movilidad en ataque y cuentan con un excepcional director de juego en Kazimierz Deyna, los soviéticos desarrollan patrones predefinidos que son capaces de realizar casi de manera instintiva, con Blokhin como estilete y los alemanes mezclarán un poco de todo. Jugadores totales como Hoeness y Breitner aparecen por todo el campo creando superioridades, Overath es la torre de control perfecta en la base de la juega, mientras Netzer convierte en oro todo lo que toca en zona de aceleración. Y cuando este no está es su espacio vacío el que es aprovechado por los demás para crear una zona de libre circulación de jugadores que será decisiva en su conquista mundial. Pero sobre todo es la figura de Franz Beckenbauer la que le da un lavado de cara al fútbol defensivo a nivel mundial. </p>
<blockquote><p>Franz Beckenbauer toma el relevo de Cruyff. El Bayern Munich toma el relevo del Ajax.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Centrocampista de formación, hombre libre por convicción. El Kaiser retrasa su posición pasando de ser uno de los mejores medios del planeta a ser el jugador más decisivo de su generación. Con él, la figura del líbero deja atrás ese halo siniestro y oscuro. <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=YbXq8ntNkxw">Beckenbauer</a> crea desde atrás y cubre a su fiel escudero, el marcador Schwarzenbeck. También sube hacia el medio del campo y toma la batuta del equipo, combina con Overath, llega arriba y manda a todo campo. Es el equivalente defensivo de Cruyff. Y está rodeado de jugadores totales y de élite en cada posición. Alemania Federal, en el bienio 1972-74 mezcla estilos con una eficacia que nadie más podría. Y todavía les da para mantener la sana y vieja costumbre de marcar al hombre a esos jugadores <i>especiales</i> que pudiesen tener los demás. Berti Vogts era un marcador de clase mundial, y de ello pueden dar fe Johan Cruyff o Dragan Dzajic.</p>
<p style="text-align: justify">Europa marca la pauta en esta época y quien se queda atrás tendrán que renovarse. Brasil y Argentina lo harán mirando a la zona más que nunca, con Cesar Luis Menotti y Telé Santana, que producirán equipos destacables gracias a dos generaciones de futbolistas fantásticas. Especialmente Telé producirá maravillas con su Brasil que, aunque no gane nada, dejará la imprenta de lo que será el fútbol del futuro. Un equipo totalmente zonal, con muy pocos puestos asignados y de un nivel técnico como habrá pocos. Un jugador clave de ese equipo será Falcao, que también sentará cátedra en Italia junto a Niels Liedholm, adalid de la zona pura -casi un sacrilegio en el país transalpino-, pero que abrirá las puertas a la modernidad en el Calcio.</p>
<h3>Italia, elcentro del ingenio táctico mundial en los 80</h3>
<p style="text-align: justify">Los italianos van a reaccionar a los tiempos duros de los 70 con la reinvención de su sistema defensivista. La <i>zona mista</i> va a combinar el viejo módulo de los dos marcadores -a veces tres- y el líbero con un centro del campo de marcaje zonal donde al menos dos jugadores van a necesitar de un despliegue físico fuera de lo común. Estos dos jugadores van a ser el mediocentro, representado en la figura de Oriali o Benetti, más posicional y atento a las coberturas, y un centrocampista de ida y vuelta que va a encontrar su mejor ejemplo en el gran Marco Tardelli. El regista -Antognoni, Platini, Beccalossi-, va a tener más libertad para buscar su espacio en el campo, desde donde generar peligro. </p>
<p style="text-align: justify">El espíritu de Rocco y Rivera seguía muy vivo. No podía ser de otra manera, porque el primero había sido la mayor influencia del gran Papa de la <i>zona mista</i>, Giovanni Trapattoni. <I>Il Trap</i> va a crear una Juventus poderosísima, que será embrión de la selección campeona Mundial de Enzo Bearzot -mismos jugadores, mismo módulo- y que dominará el fútbol italiano durante una década. Sin embargo, la Juve será aquí ejemplo de las debilidades de la <i>zona mista</i> más que de sus virtudes, por todos conocidas. En 1983, Trapattoni conjuntó un equipo con seis campeones del mundo -Zoff, Gentile, Cabrini, Scirea, Tardelli y Rossi-, más Roberto Bettega, Michel Platini y Zbigniew Boniek. Esta constelación de estrellas llegó a la <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=poWBes_O_U8">final de la Copa de Europa</a> con la misión de llevarse por primera vez la Orejona a Turín y era favoritísima ante un buen equipo del Hamburgo. Poco podía contar Trapattoni con que el zorro austríaco Ernst Happel daría una de las mayores exhibiciones tácticas de todos los tiempos aquella noche. El técnico italiano planteó el partido cegado por su obsesión por la movilidad del excelente punta danés Lars Bastrup. Había aprendido mucho de la selección italiana en el Mundial 82. El constante movimiento de ciertos jugadores había provocado grandes problemas a la <i>zona mista</i> de Bearzot, conformada en gran parte por juventinos, aunque <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=iOwRx3DK2Xw">un colosal Scirea</a> había sido capaz de minimizar casi cada fallo de sus compañeros. No es exageración si decimos que el Mundial del líbero italiano es quizá el torneo más difícil al que se haya enfrentado un jugador, ya que tuvo que resolver situaciones muy complicadas, hacer coberturas y subsanar fallos de marcaje casi de manera intuitiva ante algunos de los mejores jugadores de todos los tiempos. Trapattoni no quería ese nivel de estrés para su líbero. Así que envió a su mejor perro de presa, Claudio Gentile, a marcar a Bastrup. Pero Happel cambió al danés de lado, sacándolo de la zona de Gentile -que lo siguió por todo el campo-, acumulando hombres en la zona izquierda de la defensa de la Juve -impidiendo que Cabrini pudiese subir, liberando así a Kaltz- y creando un boquete espectacular en la derecha que Magath podía aprovechar. Si Tardelli basculaba para tapar el hueco dejado por Gentile, el boquete se abría en el centro donde el propio Magath o alguno de los llegadores alemanes, como Groh o Milewski, creaba peligro. </p>
<blockquote><p>El marcaje especial sobre Platini mostró otro de los problemas inherentes a la zona mista.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Este era uno de los mayores puntos débiles de la <i>zona mista</i>, y ni Scirea podía solucionarlo. El otro era su dependencia en el cerebro del equipo. Y Happel lo aprovechará también. Para anular <a target="_blank" href ="https://soundcloud.com/radio-38ecos/codigo-cambridge-1x05-michel-platini">a Michel Platini</a> no manda a ningún jugador sobre él. El austríaco instruye a Jürgen Milewski, un centrocampista internacional famoso por su constante ida y vuelta, para que marque el espacio donde Platini genera peligro. Milewski va a atacar al francés sólo si pisa esa zona. Cuando está muy retrasado o escorado <i>Platoche</i> no es una amenaza y Milewski puede permitirse atacar -generalmente usando el boquete que Tardelli, en sus mil coberturas, ha dejado en el centro del campo Juventino-. Cuando esto sucede es otro tragamillas, Jürgen Groh, quien se encarga de patrullar el centro del campo. Platini pasa desapercibido, Rossi queda desconectado del juego, y Bettega y Boniek pierden a su mejor socio. El Hamburgo gana la Copa de Europa y la Juventus vuelve a quedarse con la miel en los labios. La <i>zona mista</i> no es inabordable.</p>
<h3>La era de la zona llega sin avisar</h3>
<p style="text-align: justify">Como ya habíamos dicho, cada vez había más voces que señalaban los defectos del marcaje individual. Nils Liedholm se había hecho un nombre en Italia por predicar la zona pura, aquella sin líbero a la italiana. El sueco alineará una línea de cuatro que marcará en zonalmente, con un jugador como Di Bartolomei, antiguo centrocampista, liderándola. El capitán romano dirigirá la línea en sus salidas para hacer la trampa del fuera de juego y proveerá al equipo de una salida de balón muy limpia que facilitará el trabajo de Falcao y Prohaska o Cerezo. Los éxitos de la Roma solo serán un pequeño adelante de la revolución de Arrigo Sacchi. El técnico de Fusignano, un mitómano del Fútbol Total, ejecutará en Milán una propuesta tan radical como la de Rinus Michels quince años antes. La línea Tassoti-Baresi-Costacurta-Maldini se convertirá en un mantra repetido por los futboleros en las décadas venideras y la famosa presión ejercida por los rossoneri les reportará tremendos éxitos a nivel nacional e internacional. El fútbol se reduce <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=3Dnx16-tEF4">a escasos 30 metros</a> y la regla del fuera de juego -el posicional también lo es- le beneficia. El Milan, al grito de Baresi, tira la línea como lo hacían los holandeses, estrechando el campo a niveles nunca vistos. Asfixia a sus rivales con dos líneas de cuatro perfectamente coordinadas que cortan pases y generan dos contra uno continuos. El Milan no caza en pequeños grupos como los chicos de Michels. El Milan caza en manada. Y a partir de Sacchi se cazará en manada o no se cazará. </p>
<p style="text-align: justify">Nada pasa de la noche a la mañana, pero la sentencia de muerte del marcaje al hombre viste de rojinegro. Italia resistirá, fiel a su vieja tradición e incluso en la época de <i>su</i> Mundial, el mundo parece caer enamorado del 5-3-2/3-5-2 que populariza Bilardo, y que pregona la presencia de un líbero por detrás de dos marcadores, pero es el último brillo de una estrella que se apaga. Alemania y sus clubes seguirán <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=a7KeFOdpRPY">jugando así</a> casi toda la década, pero la zona avanza a pasos agigantados. <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=9sVbDI-TsSE&#038;t=156s ">Johan Cruyff</a> es otro de sus adalides, como no podía ser de otra manera, aunque incluso él recurre al viejo marcaje individual de vez en cuando. Ejemplos famosos son el de Ferrer sobre Vialli y el -fantasma- de Juan Carlos sobre Lombardo en la final de Wembley o el de Popescu sobre Laudrup en un Barça-Real Madrid. Pero incluso el gran genio de la intuición futbolística era incapaz de eliminar todos los peligros de la marca al hombre. Ese ejemplo de Juan Carlos y Lombardo es paradigmático, con el lateral blaugrana persiguiendo a un hombre que no juega <i>donde debería</i> y creando más problemas a su equipo que al contrario.</p>
<blockquote><p>La defensa en zona parece haber llegado para quedarse mucho, pero que mucho tiempo&#8230;</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Así pues, hemos vuelto al inicio. La zona lo domina todo, incluso hasta la defensa a balón parado, donde el marcaje al hombre parecía tener un dominio indiscutible. Ya nadie piensa en el marcaje al hombre como algo viable aunque de vez en cuando haga un cameo exitoso para recordarnos que sigue ahí. Así fue en <a target="_blank" href ="www.youtube.com/watch?v=wZDHLltOeVc">verano de 2004</a>, cuando la selección griega, jugando prácticamente un Catenaccio moderno -tres marcadores y líbero no se veían en un torneo de gran perfil internacional desde 1982- dio la sorpresa del siglo y se proclamó ganadora de la Eurocopa. El mundo se había olvidado de cómo lidiar con algo que consideraba muerto y enterrado. Pero ninguna vacuna es eterna y, quizá, en algunos años vivamos un nuevo cambio de paradigma. La cantidad de información que se maneja en la actualidad hace difícil pensar que el viejo marcador individual vuelva, pero cosas más raras se han visto. Que se lo pregunten a aquellos que estaban en Wembley en un nublado día de noviembre.</p>
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		<title>Baggio bajo sospecha</title>
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		<pubDate>Fri, 03 Mar 2017 03:50:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Eduardo José Ustaritz]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[La coleta entrecana y el adriático de la mirada lleno de melancolía; como una canción que se perdió en el viento y llegó a Brescia cuando ya nadie la quería escuchar, pero terminó sonando en un vinilo gastado entre sombras y vino, suspiros y risas. Dijo Gianni Brera, el hombre que los vio a todos, [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify">La coleta entrecana y el adriático de la mirada lleno de melancolía; como una canción que se perdió en el viento y <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=zDBpYD51G_0">llegó a Brescia</a> cuando ya nadie la quería escuchar, pero terminó sonando en un vinilo gastado entre sombras y vino, suspiros<span id="more-226849"></span> y risas. Dijo <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2016/03/archivo-articulos-espresso-historias-futbol/">Gianni Brera</a>, el hombre que los vio a todos, a Meazza, Mazzola padre y Gianni Rivera, el del fútbol erótico como diría <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/author/david-mata/">David Mata</a>, que Baggio fue el mejor. El dieciséis de mayo del 2004, ante un San Siro repleto y jugando contra el Milan, el chico de Caldogno dijo adiós ante una ovación general y merecida. Italia lo despidió rendida ante sus pies. <i>Il più bello, il più grande</i>&#8230; sí, pero jugando por la salvación.</p>
<blockquote><p>Baggio terminó jugando en el pequeñísimo Brescia</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">A Baggio lo quisieron retirar dos veces. Eran las semanas posteriores al <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=fpbkRApq9qY">incidente de Pasadena</a>, ese que se fijó en su historia como una cruz eterna. Roberto Baggio era el mejor futbolista del planeta y jugaba en el gigantesco club de la FIAT: la Juventus de Turín. Aquel verano, Marcello Lippi hacía su arribo a la entidad bianconera con un slogan que marcaría su trayectoria: quería hacer que la Juventus no fuese tan «Baggio-dependiente». Las lesiones, esas que lo acompañaron fielmente durante sus más de veinte años de carrera, y la ascensión de <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=l_dFeh3vu3Y">Mercurio renacido, Alessandro Del Piero</a>, fueron la excusa perfecta para que el club le pidiese que para renovar se rebajase su sueldo a la mitad. ¿Cómo iban a hacerle eso a él? Decidió abandonar Turín y mudarse a Milan, seducido por el poderío del equipo de Berlusconi. Allí, enfrentado a Capello, <a>Savicevic</a>, Boban y las malditas lesiones, nunca encontró su lugar. Tampoco lo haría con Óscar Wasington Tabárez. El mítico entrenador uruguayo diría que en el fútbol «no había lugar para poetas». Tenía tan solo treinta años.</p>
<p style="text-align: justify">Fuera de la selección italiana, con la que solo había jugado 130 minutos en casi tres años, y <a target="_blank" href ="http://www.football-italia.net/41550/ancelotti-crazy-reject-baggio">rechazado por el Parma</a> porque Carlo Ancelotti dijo que no tenía hueco en su sistema 4-4-2 para el genial fantasista, Baggio fichó por el Bologna, un equipo de medio tabla. Allí, cobijado por la pasión de los <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=Gjf0lguqYCY">hinchas del Renato dall&#8217;Ara</a>, &#8216;Il Codino&#8217; alcanzó su mejor cifra de goles anotados en una temporada de liga, 22, superando los 21 que había conseguido en la temporada 92-93, año en el que ganó el Balón de Oro. Su equipo terminó octavo en la Serie A y el Milan&#8230; décimo. Los viejos rockeros nunca mueren y la poesía es el fútbol mismo, Óscar.</p>
<blockquote><p>En el Milan, Baggio nunca encontró la confianza de sus entrenadores</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Su grandísima temporada lo devolvió a la élite. &#8217;10&#8217; en la espalda, jugando de trecuartista y el mejor Ronaldo con Zamorano por delante. El Inter de Milán. Y la suerte, como a todo lo que ocurre en el lado neroazzurro de Milán, lo maldijo. Entre lesiones, jugó y dejó muestras de su innegable clase, sobre todo en un trepidante <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=KG1kan_sQu4">4-5 ante la Roma</a> en que él y Ronaldo parecieron el mejor ataque del mundo. Quizá lo eran. Pero Lippi, el villano original, no pensó lo mismo. Cuando se hizo cargo del equipo en 1999, envió a Baggio al ostracismo. Es <a target="_blank" href ="http://thesefootballtimes.co/2016/01/17/baggio-versus-lippi-the-anatomy-of-a-feud/">famosa la anécdota</a> en la que Marcello reunió a la plantilla en un entrenamiento para decirle que Roberto ya no era lo suficientemente bueno para jugar en el Inter. Tenía treinta y dos años. </p>
<p style="text-align: justify">Aunque parezca absurdo, Baggio siempre estuvo bajo sospecha. No de los aficionados, que lo adoraban, ni de los directivos, que suspiraban por él, ni de sus compañeros, que vivían en fascinación perpetua con su fútbol, <a target="_blank" href ="http://www.jotdown.es/2012/10/los-renglones-torcidos-de-roberto-baggio-y-ii/">sino de los entrenadores</a>. Y si lo ocurrido con Lippi en Juventus e Inter, y Capello, Tabárez y Sacchi en el Milan, no es muestra suficiente, nada más hay que recordar su trayectoria por la nazionale.</p>
<blockquote><p>Con Lippi, Baggio tuvo muchísimos altercados</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Era 1990 y Roberto Baggio ya era el jugador más caro de la historia. La Juventus había roto todos los récords y maneras para arrebatárselo a la Fiorentina. Y aun así, aunque seguramente era el sucesor de Maradona como <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=CSyrnV2RBSM">mejor futbolista del Calcio</a> y del mundo, Baggio era suplente para Vicini. A pesar de su <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=_OQhQiGB1Rc">gol a Holanda</a>. A pesar del destrozo que le <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=7icU5h9itys">hizo a Checoslovaquia</a>. A pesar de todo, Baggio solo jugó un partido completo en ese mundial y solo entró hasta el 73&#8242; en el partido decisivo contra Argentina. Cuatro años más tarde, Italia había perdido el primer partido del mundial contra Irlanda y a los veintiún minutos del primer tiempo del segundo juego, contra Noruega, fue expulsado Pagliuca. Ante la perplejidad de todos, <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=FLtoBDMb0N4">Sacchi sustituyó a &#8217;10&#8217;</a> para dar entrada al portero suplente, a pesar de que se jugaban la clasificación. Meses después, Arrigo borraría a Baggio de las convocatorias italianas y no lo llamaría para la Eurocopa de Inglaterra. Sí iría al Mundial de Francia con Maldini en el banco, pero no sería titular, en enfrentamiento directo con Del Piero pues «solo podía jugar uno». Algo similar a lo que ocurriría en la Eurocopa 2000, cuando Dino Zoff lo acusó de no estar en forma y apuntó que ya tenía a Del Piero, Totti y Fiore, y en 2002, cuando Trapattoni no sucumbió al clamor popular y dijo exactamente lo mismo que su antecesor dos años antes.</p>
<blockquote><p>A pesar de su recorrido con la selección, Baggio no fue indiscutible</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Cuando se le preguntó a Baggio, después de su retiro, porque encontró tanto recelo en tantos entrenadores, los acusó de estar celosos de él, del amor que despertaba en los fans y de que ellos creían que él les estaba robando el show. Vicini, Lippi, Sacchi, Capello, Tábarez, Maldini, Zoff y Trapattoni. Ocho entrenadores que nunca confiaron en el hechizante fútbol de &#8216;La Coleta Divina&#8217;. <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=jj7eR9ocNxo">La condición del genio</a>.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: right">Foto: Grazia Neri/ALLSPORT</p>
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		<title>El diablo que no se nombra</title>
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		<pubDate>Wed, 24 Oct 2012 02:00:55 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Sergio Vilariño]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[n 1954, cuando la selección húngara se disponía a asaltar el trono mundial en el Mundial de Suíza, solo dos equipos se presentaban como una seria alternativa a su poder. Uno era el campeón en título, Uruguay, con quien los magiares acabarían teniendo una épica batalla en semifinales. El otro equipo, desgraciadamente, no existía. O [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><span class="dropcap">E</span>n 1954, cuando <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/09/magiares-magicos-honved-wolves-creacion-copa-de-europa/">la selección húngara</a> se disponía a asaltar el trono mundial en el Mundial de Suíza, solo dos equipos se presentaban como una seria alternativa a su poder. Uno era el campeón en título, Uruguay, con quien los magiares<span id="more-30991"></span> acabarían teniendo una épica batalla en semifinales. El otro equipo, desgraciadamente, no existía. O mejor dicho, no le dejaban existir. La federación sueca seguía manteniendo la política –la abandonaría cuatro años más tarde- de que sólo jugadores amateurs podían defender la casaca nacional. Los suecos habían ganado el oro olímpico en el 48, basados en su magnífica tripleta atacante –Gren, Nordahl y Liedholm-. Muchos miembros de este equipo firmaron contratos profesionales, y los tres grandes se fueron al Milan. Aún así, bajo <a target="_blank" href ="http://en.wikipedia.org/wiki/George_Raynor">la dirección de George Raynor</a>, Suecia se las ingenió para reconstruir el equipo y alcanzar una magnífica tercera posición en la Copa del Mundo de 1950, en Brasil. De nuevo, el equipo fue <i>esquilmado</i> por los profesionales, y no fue capaz de crear una nueva generación capaz de llevar a la <i>«Tre Kronor»</i> al mundial suízo. Con todos los profesionales, como demostrarían <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=LStkSa_DiWM">en 1958</a> (cuatro años más viejos y sin algunos de los mejores, ya retirados), eran el segundo mejor equipo europeo. Lo sueco –lo nórdico en general- estaba de moda a comienzos de los 50, y en la Serie A más que en ningún otro lugar.</p>
<p style="text-align: justify">El Milan no sólo no fue ajeno a esta fiebre nórdica, sino que se hizo con el mejor <i>pack</i>. Durante el primer lustro de la década de los años 50, <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=LStkSa_DiWM">el trío <i>Gre-No-Li</i></a>, aquel que había impresionado en los juegos de Londres, fue la punta de lanza de un Milan dominador del Calcio.  Junto a ellos también estaban en Italia –marcando diferencias- Karl Erik Palmer (Legnano, Juventus), Lennart Skoglund (Inter, Sampdoria, Palermo),  Bengt Gustavsson (Atalanta), Arne Selmonsson (Lazio), Kurt Hamrin (Juve, Milan, Padova, Fiorentina). El caso es que, en torno a los tres suecos, el Milan formó un equipo dominante que permitió a los rossoneri establecerse como uno de los mejores equipos de Europa. <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=_TmvTzKkvRo">Tres Scudetti</a> –con otros tres subcampeonatos-, la prestigiosa Copa Latina en dos ocasiones –más un subcampeonato-, y torneos a lo largo del mundo, incluyendo la Mitropa Cup, hacían del Milan el equipo con más experiencia y roce internacional de la época –junto al Honved de Budapest-. No sólo dejaron trofeos en las vitrinas, su manera de combinarse quedó marcada en los aficionados italianos. Gren y Liedholm eran dos interiores cerebrales, con una visión del fútbol fantástica, lo que les permitió reciclarse como centrocampistas al final de sus carreras. Nordahl es el cañonero por antonomasia de la Serie A, un rematador nato que ganó cinco veces en seis años el título de <i> capocanoniere</i>.</p>
<blockquote><p>La creación de la Copa de Europa era la oportunidad del club para refrendar su poderío.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Con las nuevas competiciones creadas por la UEFA, un universo de posibilidades y oportunidades de nuevo prestigio se presentaba ante  el equipo milanés. El equipo de los suecos seguramente había alcanzado su punto máximo durante el tiempo en que <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/04/de-muchos-uno/">el trotamundos Bela Guttmann</a> lo dirigió. Para el comienzo de la primera Copa de Europa, el húngaro<span class="pullquote_right">El Milan perdió a Gunnar Gren, pero incorporó al mejor interior del mundo: Schiaffino</span>, fiel a su costumbre de no pasar más de dos años en un equipo –<i>“las terceras temporadas son las peores”</i>&#8211; se había ido al Vicenza, en busca de nuevos retos. De forma polémica, todo hay que decirlo, porque fue cesado por desavenencias con la junta directiva, ya que el equipo iba líder del campeonato. Para sustituirle había llegado el uruguayo Héctor Puricelli, que ganó la liga y afrontó la primera edición de la Copa de Europa. Con Gunnar Gren ya en la Fiorentina, el interior argentino Héctor Ricagni había tomado su lugar en el equipo. Lorenzo Buffon era un seguro en la puerta, Cesare Maldini se estaba haciendo un nombre como central y Gigi Radice –que sería luego un célebre entrenador- era el dueño del centro del campo, que compartía con Liedholm, que solía dejarse caer por esa zona cada vez más a menudo. Nordahl seguía siendo la referencia arriba, bien asistido por Dal Monte, extremo izquierda. La incorporación más significativa era, de todos modos, la del gran <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=Zxsy_2PacCE">Juan Alberto Schiaffino</a>, el mejor interior del mundo y seguramente el mejor jugador uruguayo de todos los tiempos. Había sido la inspiración de La Celeste durante el Mundial de 1950, y rayado a gran altura durante el campeonato en Suiza. Con una clase sensacional formaba una pareja creativa excelente con Ricagni, recibiendo la ayuda de Liedholm desde el centro del campo.</p>
<p style="text-align: justify">Se sufrió en la primera eliminatoria, con el campeón del Sarre –que por entonces era independiente-, el Saarbrücken dando la sorpresa en San Siro por 3-4. Afortunadamente, el Milan dio la vuelta fuera de casa, con un inapelable 1-4 que tuvo como máxima figura al suplente Valentino Valle. Para  la eliminatoria de cuartos de final, el sorteo le deparó un plato fuerte, el potente Rapid vienés, que acabaría convirtiéndose en un enemigo clásico del cuadro milanista. Los verdiblancos contaban con la base de la selección nacional semifinalista del mundial, con Walter Zeman en la portería, Ernst Happel y Gerhard Hanappi como auténticos jugadores <i>all rounder</i> -jugaban en al menos 5 posiciones diferentes-, Dienst y los hermanos Körner en ataque… y lograron un empate a uno en casa, con el Milan jugando a la defensiva,  pero en San Siro el cuadro de Puricelli dio su primera exhibición europea. <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=i4LOhDJJaZU">7-1 con Nordahl y Schiaffino </a>rayando al más alto nivel. Estaba claro que al bombardero sueco aún le quedaba algo de fútbol en las piernas, a pesar de su veteranía.</p>
<p style="text-align: justify">En las semis llegaba el plato fuerte, un Real Madrid- Milan que centraba toda la atención, ya que en la otra parte del cuadro todo el mundo esperaba <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=Gx1R64daxxU">la victoria del Stade Reims sobre el Hibernian</a>, campeón escocés, como así se produjo. Los franceses, guiados por Raymond Kopa, iban lanzados hacia la final de París, y en la otra semifinal se esperaba una guerra. Un año antes, los tres equipos habían participado en la Copa Latina, así que había cuentas pendientes –los milanistas incluso habían perdido la final dos años antes ante los franceses-.</p>
<p style="text-align: justify">El Madrid todavía distaba de ser el equipo dominador de años posteriores, pero ya había formado un equipo más que competitivo y contaba con Di Stefano. En el Bernabeu, el Milan apareció ya con Lieholm en el centro del campo junto a Radice, haciendo sitio para que Ricagni y Schiaffino ocupasen de manera definitiva los puestos de interior.<span class="pullquote_left">Los Milan &#8211; Madrid se caracterizaron por las grandes actuaciones de sus mejores figuras</span> La primera parte fue un torrente de goles. Rial adelantó al Madrid al cuarto de hora, pero en el 19 <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=dv5Uv8yA8mI">respondió Nordhal</a>. En el minuto 25 Joseíto ponía a los blancos por delante otra vez, pero Schiaffino tardó sólo cinco minutos en nivelar el encuentro. Si por algo se caracterizarán todos los enfrentamientos entre estos Milan y Madrid será por la brutal respuesta que las figuras de ambos tuvieron en el terreno de juego. Apareciendo siempre. Poco antes del descanso el argentino Roque Olsen hacía el 3-2 para el Madrid, y en la segunda parte Di Stefano impuso su ley, sellando el 4-2 definitivo que daba aire al conjunto dirigido por Villalonga. Más aire aún tomó el Madrid cuando pasada la hora de juego <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=T3awnhI2yyU">en San Siro</a> Joseíto anotaba el 0-1, pero dos penalties transformados por Dal Monte dieron emoción hasta el último segundo. El Madrid salía vencedor y viajaba a Paris para la final, donde comenzaría su leyenda. El Milan, habiendo dejado una grata impresión en el torneo, se quedó a las puertas, y en la Serie A, la Fiorentina del célebre <i>muro viola</i> -era habitual ver a toda la unidad defensiva de la Fiore jugando junta para la <i>azzurra</i>&#8211; conseguía el título y sería el representante italiano en la Copa de Europa del 57, donde <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=P2psVMjXiRk ">sería la víctima del equipo de Di Stefano</a>.</p>
<blockquote><p>1958. La vuelta del Milan al gran escenario europeo.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Dos años más tarde, volvía el Milan a la gran competición europea. Y volvía con toda la intención de dejar su huella en el torneo, hasta tal punto que no cedió jugadores a la selección de Milan que debía disputar la Copa de Ferias, siendo finalmente el Inter como club quien asumiese esa representación. El equipo había cambiado, comenzando por el banquillo, al que había llegado el padre del catenaccio en Italia, <a target="_blank" href ="http://it.wikipedia.org/wiki/Giuseppe_Viani">Gipo Viani</a>. Buffon y Maldini seguían creciendo como futbolistas, Bergamaschi se había asentado al lado de Radice en el centro del campo y Liedholm, ya el único sueco que quedaba en el equipo, volvía a la posición de interior. Junto a él, aparecía el internacional argentino <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=5dHcxaq8oz4&#038;feature=relmfu">Ernesto Grillo</a>, y había un nuevo extremo izquierdo internacional, Cucchiaroni, que formaría una extraordinaria sociedad con él y el omnipresente Schiaffino. Había equipo y había hambre.</p>
<p style="text-align: justify">Y la ronda previa ya deparó un bombazo: <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=VbFIGGqYf8k">el reencuentro con el Rapid de Viena</a>. Los dos equipos se tenían ganas, porque lo que siguió fue una lluvia de goles. Los milanistas arrollaron 4-1 en casa, pero los vieneses, que llevaron el partido al Prater, se recuperaron, y con un hat trick de Ernst Happel endosaron un 5-2 inapelable,<span class="pullquote_right">La eliminatoria ante el Rapid de Viena de Ernst Happel volvió a ser espectacular</span> que hizo saltar por los aires el planteamiento defensivo de Viani. Tocaba desempate que se jugaría en el Hardturm de Zurich, donde el resultado se mantuvo muy apretado hasta ocho minutos del final, cuando Bean hizo el definitivo 4-2 para el Milan. Se había pasado una prueba muy dura y que daba fe del potencial del equipo. Comparada con esta, la eliminatoria de octavos contra el Rangers fue un paseo, resuelto con un 6-1 global. Schiaffino, Grillo y Liedholm fueron los más destacados de este emparejamiento. Los cuartos vieron al Milan  viajar al campo del campeón alemán, el Borussia Dortmund, donde el Milan jugó a la defensiva, como era habitual  en esas circunstancias, y arrancó un valioso empate a 1-1 que le permitía decidir la eliminatoria en San Siro. Cucchiaroni, Grillo, Schiaffino y Liedholm sentenciaron a los germanos con un 4-1 incontestable.</p>
<p style="text-align: justify">Las semifinales deparaban un enfrentamiento muy emotivo. El Manchester United, que se había cargado a un magnífico Estrella Roja en cuartos, y que acababa de sufrir la <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=BdWRO7up2kw">tragedia de Munich</a>, fue capaz de derrotar en Old Trafford a los italianos, aún jugando, como era lógico, con un equipo de circunstancias. Gregg, Foulkes, Morgans y Viollet eran los supervivientes del accidente que jugaron ese primer partido. Bobby Charlton todavía no estaba recuperado. El resultado de 1-0 fue una tremenda sorpresa, pero la vuelta no sería tan fácil para un United que <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=KO6RlrSavuo">se llevó cuatro goles</a> cortesía de Schiaffino –doblete-, Liedholm y el nuevo extremo derecha que se había asentado en la formación de Viani, Luigi Danova. Mientras, en la otra semifinal, el ya bicampeón Real Madrid derrotaba sin paliativos al Vasas de Budapest, representante húngaro, y se plantaba en la final. Buena ocasión para la revancha.</p>
<p style="text-align: justify">En Bruselas, con el espectacular Atomium de fondo, <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=xyu_Iz1f9SM&#038;playnext=1&#038;list=PLEEAEE475054EB267&#038;feature=results_video">Madrid y Milan brindaron un partido</a> que las crónicas recogen como uno de los mejores de todos los tiempos. No era para menos, dado que la calidad de ambos conjuntos era soberbia. La primera parte fue disputadísima, con un Liedholm que parecía estar dando sus últimas clases de fútbol<span class="pullquote_left">Una carrera de Gento en la prorroga de la Final dio la tercera Copa al Real Madrid</span> –luego jugaría un gran Mundial en su país-, y que dio lugar a una de las grandes anécdotas del ciclo ganador del Real Madrid. Cuenta Di Stefano en su biografía que, en el descanso, un desesperado Rial se dirigió a  Di Stefano contándole que no sabía cómo parar al sueco: <i>“El tipo me desequilibra con los ojos, Alfredo. Mueve una ceja y ya me ha superado”</i>. <i>“Pues mirá la bola, pelotudo”</i>, fue la respuesta del 9 del Madrid, mientras realizada su clásico rito de poner la muñecas en agua fría para que se le deshinchasen. El caso es que, mirando a los ojos o a la bola, Liedholm se escapó de Rial en el minuto 59, combinó con Grillo, y la pelota llegó a Schiaffino que, de volea, la envió al fondo de la meta de Juanito Alonso. El Milan parecía dominar el partido, y el Madrid tardó 15 minutos en reaccionar, cuando Di Stefano, entre dos jugadores, sacó un potente disparo que batió al guardameta milanés. No duró mucho la alegría porque escasos tres minutos después Schiaffino encontró a Grillo y este no perdonó el 1-2. Estas explosiones goleadores en pocos minutos son algo bastante habitual del fútbol clásico, y a demostrarlo contribuyó el propio Rial cuando igualó sólo dos minutos más tarde del gol de Grillo. En la prórroga, y por lo que comentan los madridistas, el Milan estaba mucho más fresco físicamente, mientras los blancos se encomendaron a <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=zr_tgAMtmjg">la velocidad y los pulmones de Paco Gento</a>, jugada que les salió a pedir de boca. En el minuto 107, combinación entre Kopa y Di Stefano –tres Balones de Oro entre ambos- y la pelota llegó al extremo cántabro, que disparó entre un mar de piernas logrando el gol de la victoria sin que Soldan, titular en la final, pudiese hacer nada.</p>
<p style="text-align: justify">De nuevo el Milan se quedaba a las puertas, dejando gran impresión, pero sin trofeo, que es lo que cuenta, y pasarían varios años hasta que volvió a participar en la máxima competición continental, ya bajo las órdenes del mítico Nereo Rocco y <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=TqcQJgb8_gg">el liderazgo de Gianni Rivera</a>. Otra época totalmente distinta, en la que Cesare Maldini ejercerá de vínculo con este gran equipo de los 50.</p>
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