<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?><rss version="2.0"
	xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
	xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
	xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
	xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
	xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
	xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/"
	>

<channel>
	<title>Ecos del Balón &#187; Brindisi</title>
	<atom:link href="http://www.ecosdelbalon.com/tag/brindisi/feed/" rel="self" type="application/rss+xml" />
	<link>http://www.ecosdelbalon.com</link>
	<description>En fútbol nadie tiene razón.</description>
	<lastBuildDate>Thu, 30 Dec 2021 13:58:18 +0000</lastBuildDate>
	<language>es-ES</language>
	<sy:updatePeriod>hourly</sy:updatePeriod>
	<sy:updateFrequency>1</sy:updateFrequency>
	<generator>https://wordpress.org/?v=4.2.38</generator>
	<item>
		<title>Los tiempos de la cometa</title>
		<link>http://www.ecosdelbalon.com/2017/10/argentina-decandencia-la-nuestra-eliminatorias-mundial-1969-peru-la-bombonera/</link>
		<comments>http://www.ecosdelbalon.com/2017/10/argentina-decandencia-la-nuestra-eliminatorias-mundial-1969-peru-la-bombonera/#comments</comments>
		<pubDate>Thu, 05 Oct 2017 08:38:08 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Eduardo José Ustaritz]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Vinilo]]></category>
		<category><![CDATA[Ardizzone]]></category>
		<category><![CDATA[Argentina]]></category>
		<category><![CDATA[Brindisi]]></category>
		<category><![CDATA[Ernesto Grillo]]></category>
		<category><![CDATA[Guillermo Stabile]]></category>
		<category><![CDATA[Juan Carlos Lorenzo]]></category>
		<category><![CDATA[Maschio]]></category>
		<category><![CDATA[Minella]]></category>
		<category><![CDATA[Onega]]></category>
		<category><![CDATA[Pedernera]]></category>
		<category><![CDATA[Perú]]></category>
		<category><![CDATA[Peucelle]]></category>
		<category><![CDATA[Renato Cesarini]]></category>
		<category><![CDATA[Rendo]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.ecosdelbalon.com/?p=241776</guid>
		<description><![CDATA[Camisas de seda, noches de baile, tango y cabaret. En un mundo en blanco y negro, donde los ecos de una guerra ajena llegaban en forma de tinta en los periódicos, una bandera sin color comenzaba a pintarse de celeste y blanco con un sol bisoño asomándose en el centro; y Martín Fierro la miraba [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify">Camisas de seda, noches de baile, tango y cabaret. En un mundo en blanco y negro, donde los ecos de una guerra ajena llegaban en forma de tinta en los periódicos, una bandera sin color comenzaba a pintarse de celeste y blanco con un sol bisoño<span id="more-241776"></span> asomándose en el centro; y <a target="_blank" href ="https://www.academia.edu/18353629/Mart%C3%ADn_Fierro_y_la_Identidad_Nacional">Martín Fierro la miraba</a> con millones de pupilas, embriagado. Era Argentina, porteña y propia; tan grande que no cabía dentro de sí&#8230; como su fútbol. Y en Núñez y La Boca, Avellaneda y Boedo, un niño no tenía que alzar la vista para ver los astros: solo tenía que ir a la cancha porque en Argentina cada día nacía uno nuevo. Y la gente iba y en los campos de fútbol abarrotados se escribía un relato sin igual: el mejor fútbol del mundo no necesitaba ganar ninguna copa para serlo. ¿Necesitó <a target="_blank" href ="http://www.lanacion.com.ar/150373-por-que-borges-nunca-obtuvo-el-premio-nobel">Borges el Nobel</a> para ser el <i>mejor escritor de siempre</i>?</p>
<p style="text-align: justify">La década de 1940 en Argentina fue como una velada de <i>speakeasy</i> en <i>La Prohibición</i>, <a target="_blank" href ="https://lh5.googleusercontent.com/-4DMZecz9sF4/TY2O0AQrhqI/AAAAAAAABoc/O90c-jd5C5M/s1600/maquina+con+musica.jpg">selecta y ostentosa</a> a espaldas de un mundo gris. Mientras en Europa se lanzaban bombas y en Brasil aprendían a jugar, en Buenos Arias, La Plata y Rosario descosían la pelota más allá de la imaginación: <i>«todo lo que veo ahora ya lo vi, pero lo que veía antes no lo veo más»</i>. <a target="_blank" href ="https://www.diarioregistrado.com/opinion/el-futbol-que-yo-vi-y-este-mundial_a54a7660442b51e2eea0145e8">¿De qué carajos hablaba Pedernera?</a> ¿De qué filigranas perdidas cual Atlántida fueron testigos sus ojos que pronto no habrá nadie que las recuerde? Como si de un secreto que debía ser guardado con celo, finalizada la guerra y llegado el Mundial, Argentina decidió no jugarlo. O no pudo. Otra vez la Atlántida: en 1949, la huelga, un maremoto, se lo llevó todo. Nos quedó <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/12/alfredo-di-stefano-evolucion-como-futbolista-recorrido-river-plate-millonarios-real-madrid-jugador-total/">Di Stéfano</a> como prueba de que existió una vez un lugar en el que &#8216;La Saeta&#8217; no era un dios ni brillaba más fuerte que nadie en el firmamento. </p>
<blockquote><p>No hay grabaciones de fútbol argentino de la década de 1940, solo testimonios</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">O eso es lo que dice la leyenda: ¿Cómo saberlo? Subcampeones en Uruguay 1930, pero reyes de América de el 27&#8242; y el 29&#8242;; primera fase de 1934, pero los suyos bañados de oro y billetes enfundados en la bandera de la <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2017/06/juventus-carcano-historia-quinquennio-de-oro-agnelli/">Italia fascista</a>. Y pasarían veinticuatro años para que quisieran volver a jugar, recelosos de un tesoro que convertía el cuero en diamantes. Quizás tenían razón. Eso también es parte del mito: lo que pasó en 1958 en <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2015/06/argentina-carasucias-analisis-derrota-mundial-1958-causas-y-consecuencias/">Suecia no debió ocurrir jamás</a>. En el país mundial de los culpables, las sentencias fueron repartidas. Jugadores, cuerpo técnico, la AFA y hasta Perón fueron declarados responsables. La lógica del periodismo era la contradicción: Argentina había perdido porque se había aislado, jugando apenas un puñadito de partidos entre 1949 y 1954, cayendo su fútbol en la obsolescencia y el desfase técnico y táctico, pero también había perdido por abrirse al mundo y no nacionalizar su fútbol como se había pedido tras el <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=50HA5Xp1KIw">gol imposible de Grillo</a> a Inglaterra en 1953. Por ello, ni Sívori, ni Angelillo, ni Maschio, ni Domínguez ni el mismo Grillo fueron a la Copa del 58&#8242;, arrebatados por el dinero europeo a quienes eran sus legítimos dueños. Culpables porque sí y porque no. </p>
<p style="text-align: justify">Lo cierto es que <i>&#8216;El desastre de Suecia&#8217;</i> estaba dentro de las cábalas de Stábile, el eterno seleccionador argentino, y las razones para ello no eran ninguna de las citadas por la prensa. Para empezar, el aislacionismo no era tal: si bien la selección sí que se había prácticamente borrado del mapa durante un lustro, los clubes argentinos y Millonarios, colombiano pero argentino en alma y cuerpo, sí organizaron varias giras internacionales en las que su calidad quedó demostrada. <i>&#8216;El Ballet Azul&#8217;</i> cambió para siempre la historia del Real Madrid y meses después, con Di Stéfano, Molowny y Gento en plantilla, <a target="_blank" href ="http://static.unosanrafael.com.ar/adjuntos/213/imagenes/019/075/0019075561.jpg">fue vapuleado 0-6 por el Independiente</a> de Grillo, la gran estrella argentina de la década. Por otro lado, cuando la selección volvió a competir, fue campeona del sudamericano del 55&#8242;, subcampeona del 56&#8242;, campeona inenarrable en el 57&#8242; y campeona otra vez, ahora contra Pelé, en el 59&#8242;. Las décadas de 1930 y 1940 en Argentina habían dado a luz a equipos vanguardistas en lo técnico, en lo táctico y en lo físico, y el fútbol argentino de mitad de siglo era hijo de aquel. Si Argentina no había querido adoptar las doctrinas tácticas europeas, como si hiciese por ejemplo Brasil, <a target="_blank" href ="http://labfutbol.blogspot.it/2007/09/argentina-campen-del-sudamericano-57-el.html">era porque no había querido</a>: veían ese fútbol como un rígido al lado del suyo, ágil, flexible, elástico y alegre. ¿Si era así por qué lo de Suecia era previsible? Porque la AFA y sus manejos interesados, en lugar de darle rienda suelta al místico equipo de Lima, cambió tanto a los jugadores migrantes como a los que se quedaron por uno roído y veterano cuya base era el River Plate crepuscular de la época, y con ellos el fútbol carasucia se veía lento y demacrado incluso ante el más flemático de los europeos. </p>
<blockquote><p>En su regreso a los Mundiales, Argentina perdió 6-1 contra Checoslovaquia</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">La debacle en la Copa movió los cimientos del fútbol argentino. Derogó <i>&#8216;La Nuestra&#8217;</i> y los envolvió en una cruzada europeísta por la modernización del juego y la táctica en el país. De España llegó Juan Carlos Lorenzo como científico evangelizador. Discípulo de Helenio Herrera, Lorenzo se convirtió en la cara más visible de una revolución que revolcó la identidad del fútbol argentino, fracturándola hasta nuestros días. El repliegue y el contragolpe no eran conceptos nuevos en Argentina. En <a target="_blank" href ="http://perio.unlp.edu.ar/pd/sites/perio.unlp.edu.ar.pd/files/archivos/file/dantepanzeri.pdf"><i>«Táctica y Estrategia»</i></a>, Carlos Peucelle confiesa que el celebrado River campeón de 1931, del que formó parte, tomó la decisión de jugar de esa manera contra Independiente y Estudiantes porque era la mejor forma de hacer frente a sus portentosas delanteras. En Italia, que dichas estrategias pudiesen ser usadas por los clubes grandes fue una revelación; en Argentina, Perogrullo. La distinción entre lo de Lorenzo y lo de antes radicaba en que antaño ese estilo de juego estaba enmarcado en la escala de valores y virtudes del fútbol argentino clásico y lo de Lorenzo no: con él había una estela especulativa y antitécnica que en otros tiempos era <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/10/platinismo-futbol-argentino-bien-jugado-pedernera-enrique-garcia-dante-panzeri/">sinónimo de vergüenza</a>. Sin embargo, en 1960, en una Argentina herida en el orgullo, insegura y miedosa, aquello encajó de maravilla y se entendió como una característica vinculante del fútbol moderno.</p>
<p style="text-align: justify">Mientras tanto la AFA, en su afán de reivindicación, había perdido los estribos. Entre 1939 y 1958, el seleccionador había sido Guillermo Stábile. Entre 1959 y 1970, en cambio, diecisiete entrenadores fueron en su momento nombrados como directores técnicos de la selección, con nombramientos múltiples de D&#8217;Amico, Lorenzo y Minella. Fue entonces que jugar para la selección comenzó a verse como una forma de perder prestigio. Mientras los clubes contaban con cierto grado de éxito, que iría a más para finales de la década, la selección era un ente fantasmal. La renovación llevada a cabo por Lorenzo de cara al Mundial de 1962 fue un fiasco y Argentina otra vez se devolvió en primera ronda. Para la Copa de las Naciones de 1964, un torneo amistoso organizado por Brasil en el que querían celebrar su dominio del universo fútbol, invitando a Inglaterra, padres de la criatura, Portugal, madre patria, y a los argentinos, que les habían enseñado a jugar, el cargo de seleccionador recayó en José María Minella, el hombre River, el autor detrás de <a target="_blank" href ="https://es.wikipedia.org/wiki/La_Maquinita"><i>&#8216;La Maquinita&#8217;</i></a> de fútbol brillante campeona de 1947. Argentina fue la ganadora del título del 64&#8242; pero su actuación no fue una remembranza de la gran época de <i>&#8216;La Nuestra&#8217;</i> sino todo lo contrario: con un 4-2-4 que al estilo de la Brasil de 1962 se convertía en 4-3-3 asimétrico gracias al <i>puntero ventilador</i> que retrocedía hasta el mediocampo, el triunfo argentino estuvo marcado por adjetivos como sacrificado, organizado, combativo e inteligente en un sentido que <a target="_blank" href ="http://www.elgrafico.com.ar/coberturas-historicas/1964-argentina-en--la-copa-de-las-naciones-detalle.php">Osvaldo Ardizzone definiría</a> como <i>«cálculo especulativo»</i>. Lo más celebrado del torneo fue el marcaje de Rattín a Pelé, símbolo de la nueva era: <i>&#8216;La Nuestra&#8217;</i> había muerto.</p>
<p style="text-align: justify">Y de las cenizas nacería una flor. Ermindo <i>&#8216;El Ronco&#8217;</i> Onega era una de las últimas joyas del semillero de River. Apenas unos años menor que Sívori, <a target="_blank" href ="http://www.elgrafico.com.ar/2016/02/26/C-8980-ermindo-onega-el-idolo-que-llego-tarde.php">Onega era un coletazo de entonces</a>. Un delantero con un pique fenomenal, había sido uno de los jugadores más importantes en el título de 1964, pero en enero del año posterior sufrió una lesión que lo dejó meses sin poder jugar y cuando volvió, ya no era el mismo. Había perdido potencia en la arrancada y velocidad en los metros finales, las características que hacían demoledor su fútbol. Renato Cesarini, el mito y director técnico de River entonces, en toda su sabiduría, supo darle la vuelta al tema: retrasó la posición de Onega y lo convirtió en un mediocampista cerebral. En lugar de matar, ahora ordenaba muertes. Y así se inmortalizaría. Ahí jugaría en el renovado equipo de Minella que clasificó al Mundial de 1966 con Onega de enlace en el 4-3-3 asimétrico; y también lo haría en la Copa, con Lorenzo por impostura gubernamental de seleccionador, aunque esta vez bajo un 4-3-1-2 que Argentina acogería como sistema predilecto durante la segunda mitad del siglo XX, y que bien puede ser atribuido como invención gaucha: el primer equipo en jugar bajo esa disposición, aunque entonces no fuese catalogado así, fue el Boca Juniors de Deambrossi de 1963, y paralelamente a la Argentina de Lorenzo, el <a target="_blank" href ="http://www.telam.com.ar/notas/201611/170971-racing-campeon-50-anos-equipo-de-jose-pizzuti-1966.html">Racing de Juan José Pizzutti</a> desarolló su propia versión con Humberto Maschio de enganche. Argentina había encontrado un nuevo tótem. <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=h24D87SqaLQ"><i>The Times They Are a-Changin&#8217;</i></a> también debutó aquel año.</p>
<blockquote><p>El enganche personificó el fútbol argentino durante medio siglo</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">El enganche no era nada nuevo: en Brasil, de hecho, con el advenimiento de los nuevos sistemas europeos se lo había desechado y en Argentina, ya en la década de 1940, <a target="_blank" href ="https://books.google.it/books?id=BSYBAgAAQBAJ&amp;pg=PT15&amp;lpg=PT15&amp;dq=armando+el+chueco+farro&amp;source=bl&amp;ots=qR6BwjgS8d&amp;sig=bXbBgRtadCfggCUxbs_r3rOSRHM&amp;hl=es&amp;sa=X&amp;ved=0ahUKEwjh-ve5idnWAhUuS5oKHaTUBpYQ6AEIZDAP#v=onepage&amp;q=armando%20el%20chueco%20farro&amp;f=false">Armando &#8216;El Chueco&#8217; Farro</a>, del San Lorenzo de Almagro, había jugado con maestría en ese rol. Sin embargo, no era en Argentina una figura venerada. Incluso, cuando Pedernera hacía las veces de mediocampista creador por detrás de los delanteros, se lo acusaba de esconderse. Solo hasta Onega fue que la posición alcanzó verdadero prestigio. Y a ella se entregaría Argentina tras los fracasos en el Mundial de 1966 y la Copa América de 1967. El elegido como nuevo seleccionador fue Cesarini, pero no duraría mucho en el cargo. El tumultuoso presente político argentino enmarañaba aun más a la AFA: Renato dirigió cinco partidos. Su reemplazo, de nuevo Minella, seis en 1968 antes de ser reemplazado por Maschio, que se había retirado como jugador a finales de ese año y ya a principios del 69&#8242; fue designado como seleccionador. <a target="_blank" href ="http://www.telam.com.ar/notas/201409/76476-hace-45-anos-argentina-era-eliminada-por-peru-y-quedaba-afuera-del-mundial-70.html">Duró cuatro juegos</a>. Ante el advenimiento de las Eliminatorias para el Mundial de México 1970, la AFA decidió reemplazarlo por Adolfo Pedernera, el mejor futbolista argentino de los 40&#8217;s e ideólogo del Millonarios de 1950 y el Boca de Deambrossi. </p>
<p style="text-align: justify">Con apenas semanas de preparación, Pedernera se entregó a un niño de 18 años que jugaba en Huracán. <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=sNSowJSk5CI">Miguel Ángel Brindisi</a>, enganche y artista, había debutado con Maschio en junio y ya para julio era prácticamente un indiscutible en el seleccionado, sentando a jugadores consagrados en el banquillo. Emparejada con Perú y Bolivia, y con las Libertadores del 67&#8242;, el 68&#8242; y el 69&#8242;, y las dos últimas Intercontinentales en el bolsillo, Argentina tenía todo para clasificar y no lo hizo. El primer partido fue en La Paz y <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=BKur8OcRF7c">Argentina perdió</a> por 3-1. Cambió medio equipo para jugar en Lima y volvió a peder: 1-0 contra una Perú jovencísima que todavía no sabía que era de oro y haría historia. Un 1-0 en La Bombonera contra Bolivia dio oxígeno a los de Pedernera, aunque sin Brindisi y cuatro delanteros no había habido conexión entre el mediocampo y el ataque. A falta de un partido como local, una victoria en casa de Boca contra Perú obligaba a un desempate tripartirta. Otro resultado dejaba, por primera vez, a Argentina fuera de la cita orbital en contra de su voluntad. Pedernera se la jugó de nuevo por Brindisi, con Rulli y Pachamé de guardianes por detrás de él. Donde antes habían cinco hombres, ahora había un niño. El clima en La Bombonera era de ansiedad, nervios y entusiasmo. De histeria. Y al final hubo silencio: Argentina, jugando mal pero con jugadores brillantes, solo logró, y sobre el final con un golazo de Alberto <i>&#8216;El Toscano&#8217;</i> Rendo, otro de esos jugadores de otro tiempo, un empate. <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=6aci-zZYC2U">Perú iba al Mundial y ellos no</a>.</p>
<blockquote><p>Cincuenta años después, Argentina, Perú y un Mundial en juego en La Bombonera</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Han pasado casi cincuenta años y ha querido el fútbol que la historia vuelva a encontrarse consigo misma. Otra vez la AFA en ruinas. Otra vez baile de entrenadores. Otra vez Perú. <a target="_blank" href ="http://www.lanacion.com.ar/2069032-argentina-peru-epica-redencion-y-bombonera">Otra vez La Bombonera</a>. Siempre Argentina. Hoy juegan y el Mundial está sobre la mesa&#8230; otra vez. Tras aquel fatídico partido, Argentina tardó casi treinta años en volver a jugar en el estadio de Boca. Hoy, cuando la histeria está a reventar, alguien en la AFA decidió revivir los fantasmas y decidió que el encuentro ante Perú se jugase allí. ¿No le avisaron a Napoleón que Rusia era inconquistable? Y aun así fue. Hace cincuenta años, Perú y La Bombonera fueron para Argentina <a target="_blank" href ="http://www.elgrafico.com.ar/coberturas-historicas/1969-argentina-afuera-de-mexico-70.php">el epitafio</a>, como escribió Ardizzone, del fútbol de las camisetas de seda. El fin de los tiempos de la cometa. ¿Para Messi podrá ser también el fin? ¿O será un inicio? Esta noche seremos testigos.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.ecosdelbalon.com/2017/10/argentina-decandencia-la-nuestra-eliminatorias-mundial-1969-peru-la-bombonera/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>19</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>El loco y el globo</title>
		<link>http://www.ecosdelbalon.com/2013/12/huracan-campeon-1973-menotti-houseman-estetica-futbol/</link>
		<comments>http://www.ecosdelbalon.com/2013/12/huracan-campeon-1973-menotti-houseman-estetica-futbol/#comments</comments>
		<pubDate>Tue, 03 Dec 2013 03:00:08 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Chema R. Bravo]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Vinilo]]></category>
		<category><![CDATA["Coco" Basile]]></category>
		<category><![CDATA[Agentina]]></category>
		<category><![CDATA[Avallay]]></category>
		<category><![CDATA[Babington]]></category>
		<category><![CDATA[Brindisi]]></category>
		<category><![CDATA[CA Huracán]]></category>
		<category><![CDATA[Francisco Russo]]></category>
		<category><![CDATA[Houseman]]></category>
		<category><![CDATA[Larrosa]]></category>
		<category><![CDATA[Menotti]]></category>
		<category><![CDATA[Roganti]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.ecosdelbalon.com/?p=99141</guid>
		<description><![CDATA[abían escuchado muy poco acerca de él. Apenas, que tenía un apellido de sonido alemán, inglés o quizá eslovaco, que había marcado 16 goles en la C con Defensores de Belgrano, que los había convertido con 19 años, que era puntero derecho y que el Flaco lo había pedido a la dirigencia como regalo navideño [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><span class="dropcap">H</span>abían escuchado muy poco acerca de él. Apenas, que tenía un apellido de sonido alemán, inglés o quizá eslovaco, que había marcado 16 goles en la C con Defensores de Belgrano, que los había<span id="more-99141"></span> convertido con 19 años, que era puntero derecho y que el <i>Flaco</i> lo había pedido a la dirigencia como regalo navideño en ese comienzo de 1973. Decía <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/12/labor-menotti-a-cargo-seleccion-argentina-exclusion-maradona/">el <i>Flaco</i></a> que con ese chico el equipo se redondeaba. De pronto, se abrió la puerta de la caseta de Huracán y apareció. Y lo vieron entrar: huesudo, con los ojos vivos, juguetones y saliéndose para afuera, el pelo arremolinado, la piel parda, desgastada de la calle, y un aspecto desordenado. ¿Y el <i>Flaco</i> lo había pedido? ¿A ése? El <i>Flaco</i> se había metido media primavera austral persiguiéndolo por las canchas porteñas, donde exhibía un juego pícaro, descarado, irreverente y tempestuoso. A <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=RHcrbVlkSVg">René Orlando Houseman</a> le abrieron la puerta de la caseta por primera vez ese día. Cuando se la abrieron siete años después para despedirle, la cruzó como una leyenda de Huracán, como la mejor expresión individual del juego rebelde que expuso ese equipo, como el extremo derecho más divertido y espectacular de la historia del fútbol argentino, como un mito de la calle y como un alma melancólica para la que el fútbol solo tenía un significado: la felicidad. </p>
<blockquote><p>René Orlando Houseman se convirtió en leyenda del fútbol argentino con un brillante CA Huracán campeón en el 73.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Houseman fue la guinda de ese Huracán del 73, un equipo que fue <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=j_-G4toov9o">campeón del torneo Metropolitano</a> con un vendaval de juego ofensivo, goleador, emocionante, fluido, solidario, libertario y armonioso, y que se ha sacado boleto en la historia del fútbol no por sus largos triunfos, que no los tuvo, ni por un dominio extenso y tiránico, que tampoco, sino porque fue un canto romántico en medio de un periodo en el que Argentina necesitaba<span class="pullquote_right">Aquel Huracán no fue un equipo tiránico, pero fue clave en la historia del fútbol argentino</span> exactamente eso: una señal. Sin embargo, había mucho más que Houseman en aquel Huracán. A René en su primer día en el barrio de Parque Patricios, entre Boedo y La Boca, le dieron la bienvenida los demás futbolistas que conformaron el coro del <i>Flaco</i>, <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=19Zo0DG9oYU">César Luis Menotti</a>. Estaba el portero, Roganti, eficaz y templado. El lateral derecho le correspondía a Nelson <i>«Buche»</i> Chabay, bueno por arriba y con nervio. El <i>Buche</i> había fichado también esos días desde Racing Club, igual que recién llegado era, pero de Rosario Central, el lateral izquierdo, Jorge <i>«el Lobo»</i> Carrascosa, elegante y con buen pie.  De centrales titulares cabe hablar algo más despacio. A Buglione le tenían por el duro en la marca. Típico central de aquella época en Argentina: cumplidor, pegajoso y disciplinado. Pierna o pelota. El otro era el de calidad. <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=9N8POkVWCUk">Alfio <i>«Coco»</i></a> Basile operaba de líder de la línea. Mandaba en el campo y afuera. Ya era veterano, había lanzado su carrera en Racing Club. La rodilla ya le apretaba de dolor. Defendía sereno, con anticipación y quite. Y cuidaba de todos. Su voz cavernosa avisaba de un entrenador. Para sus compañeros era una vitamina esencial: se atendían sus consejos y órdenes, funcionaba como un seguro confidente y  velaba por la salud del grupo, organizando asados o discutiendo las primas. Por eso lo llamaron el <i>Manija</i>. </p>
<p style="text-align: justify">El centro del campo, de tres hombres, guardaba la fórmula mágica de aquel equipo. Francisco Russo era el guardaespaldas: corte y confección. Todo sencillo y con cobertura a todo riesgo. Siempre estaba en el sitio, corriendo y llegando. Por eso lo llamaron <i>Fatiga</i>. Los volantes decodificaban el juego ideado por Menotti. <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=KdCQclXFsG8">Brindisi era el derecho</a>. Uno de los más grandes de la historia del fútbol argentino también. Era creativo, habilidoso, con pisada al área y gol, un despliegue oceánico y profundidad. Le acompañaba el volante izquierdo, el único zurdo del equipo, <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=Feu2WH8gAOY">el <i>«Inglés»</i> Babington</a>, más talentoso, elegante, fino, contenido en lo posicional y con una precisión sobresaliente en los pases cortos, medios y largos. Arriba, por la izquierda, arrancaba Omar Larrosa, un falso extremo con muchos litros de sudor, inteligencia táctica y puntualidad en el gol. Por el centro, Roque Avellay era el delantero, aunque marcaba menos que Larrosa o Brindisi. Y en el <i>wing</i> derecho estaba Houseman, a quien todos conocieron ese mismo día, antes de cambiarse para el primer entrenamiento. En esa práctica, Houseman tiró quiebros y caños a todos. Y esto relata el articulista Elías Perugino en <a target="_blank" href ="http://www.elgrafico.com.ar/2013/10/12/C-4946-disparador-el-equipo-del-quijote.php">El Gráfico del pasado octubre</a>, cuando se cumplieron 40 años del título de Huracán en 1973, que dijeron sus nuevos compañeros después: <i>“¿Cómo puede ser que a este no lo haya visto nadie antes?”</i> Y Perugino recuerda la sentencia de Babington: <i>“Llegó René y explotó todo”</i>. </p>
<p style="text-align: justify">La mecha venía encendida. Cuando Houseman se subió al <i>Globo</i>, Huracán ya había firmado un tercer puesto en el Metropolitano del 72 con Brindisi (21) y Avallay (17) como  máximos artilleros del torneo. Menotti había llegado un año antes. Había cogido al equipo en la jornada 11 de la campaña del 71. Tenía 34 años y su experiencia<span class="pullquote_left">El club había pasado de las manos de Zubeldia a las del &#8216;Flaco&#8217; Menotti en cuestión de días</span> en los banquillos no pasaba de haber sido ayudante y tutelado en Newell’s Old Boys de Miguel <i>«Gitano»</i> Juárez. Luis Seijo, el presidente de Huracán, había despedido a Osvaldo Zubeldia, el gran entrenador argentino de la década anterior con el <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/03/estirpe-brujas-veron-estudiantes-de-la-plata/">multicampeón Estudiantes de La Plata</a>. Seijo era un dirigente particular, ambicioso, y que apuntaba todo lo alto que los sueños y el dinero le permitían. Lo de Zubeldía había salido mal, diez partidos duró, y viajó a Rosario a por Menotti. Este tipo de decisiones dice mucho de Seijo, pero más dice aún sobre la coherencia con la que las tomaba. Menotti era a Zubeldia lo que el día a la noche. O a la inversa. Pero el disparo al aire salió bien. Hasta entonces, Huracán apenas había dicho nada en el profesionalismo argentino. Había gozado de cierto éxito en la era amateur, con buenos futbolistas, como <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=GmGll8w7bJg">Guillermo Stabile</a> (primer pichichi de una Copa del Mundo) y algunos títulos en los años 20, algo después de la fundación, cuando lo bautizaron en honor a <i>‘Huracán’</i>, el célebre globo aerostático con el que el aviador y aventurero Jorge Newbery emprendió varias de sus travesías y epopeyas. El club le cogió el nombre y también el apodo: <i>el Globo</i> o <i>el Globito</i>. También los llaman los <i>Quemeros</i>, una herencia de la época en la que en Parque Patricios se alojaba uno de los mayores vertederos de basura de Buenos Aires. </p>
<p style="text-align: justify">Menotti fue armando el equipo en las campañas del 71 y del 72, en permanente evolución, explorando, probando y desmarcándose cada vez más del discurso imperante en Argentina. Al <i>Flaco</i> se le han discutidos <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/12/labor-menotti-a-cargo-seleccion-argentina-exclusion-maradona/">muchas cosas</a> en su carrera y no hablaremos aquí de ellas. Es un personaje controvertido y tan singular que necesita su enciclopedia. Más allá de filias y adhesiones, de cuáles, cuántos y cómo fueron sus éxitos, Menotti siempre ha contado con dos ojos privilegiados para detectar el buen fútbol y sobre todo el talento. Quizá lo entrenara peor o mejor, pero su intuición para encontrarlo es indudable. Ahí está Houseman y todos sus compañeros del equipo: excepto Brindisi y Babington, que eran del barrio y de la casa, a todos los demás los fue reclutando por Argentina para que se sumaran a su idea. Huracán fue creciendo hasta que rompió el cascarón con el título del 73. Pero no fue esa copa la que le dio eternidad, sino cómo la ganó y en qué contexto.</p>
<blockquote><p>Tan importante como el triunfo fue el significado con el que se acogió en el fútbol argentino.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Estamos en la Argentina futbolística a la que tanto se opuso Dante Panzeri. La Argentina del Estudiantes de Zubeldia, del Racing de Juan José Pizzutti, de la selección de Juan Carlos Lorenzo, de futbolistas soldado como Rattin o Bilardo… Aquellos equipos y jugadores fueron la reacción alérgica a <i>La Nuestra</i>, la ideología de juego predominante en Argentina hasta que en la Copa del Mundo<span class="pullquote_right">Argentina vivía un periodo con un acento en lo táctico y, sobre todo, en lo práctico</span> de Suecia 1968 la albiceleste encajó <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=gXVvUUEfJoo">un 6-1 de Checoslovaquia</a>. Aquella derrota despertó las pasiones revisionistas dentro del fútbol argentino y se giró en sentido contrario a <i>La Nuestra</i>, la filosofía de juego criollo que había nacido en las páginas de la revista <i>El Gráfico</i> como contraposición al estilo inglés que se jugaba en varios clubes argentinos del primer cuarto de siglo pasado, un fútbol rígido, académico y previsible.  ¡<i>La Nuestra</i> fue la bandera de los mejores equipos argentinos de la época, como <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2009/08/filogenesis-blanca-vii/">La Máquina de River en los 40</a> o la selección de los Carasucias en los 50, y defendía el juego como una manifestación artística: la picardía, la gambeta, la imaginación individual, la libertad, la cultura callejera y del potrero… La debacle de Suecia arrasó ese modo de entender el juego y Argentina abrió paso a un periodo de fútbol regresivo, con acento en lo táctico, en lo práctico, en la mecánica colectiva, en los atajos hacia el resultado, el cinismo, la intimidación, la provocación… Los valores de disciplina, orden y sacrificio que impuso la dictadura militar durante los años 60 también influyeron en esa reinterpretación del juego. Los clubes se hicieron menos ricos al terminar de recibir los subsidios del peronismo. Y los mejores futbolistas se fueron a Europa, casi todos a Italia, como Maschio, Sívori o Angelillo. Pasó a jugarse más lento, se reforzó la defensa con un cuarto hombre y la cultura de <i>La Nuestra</i> acabó diluyéndose.</p>
<p style="text-align: justify">A la larga, los resultados se resintieron. Argentina no fue a la Copa del Mundo del 70 y aquello fue visto como un punto crítico. Pensadores del fútbol del país, como el periodista Dante Panzeri reclamaron una batalla al <i>antifútbol</i> desde dentro de las estructuras del fútbol argentino. Y así<span class="pullquote_left">El Huracán de Menotti fue un equipo que conectó muy rápido con el futbolero argentino</span> apareció Menotti, rebelado contra esa mentalidad decadente y considerada contranatural. El <i>Flaco</i> le puso el rostro al intento por devolverle al juego argentino las esencias de <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/09/analisis-crisis-futbol-argentino/"><i>La Nuestra</i></a>: lo impensado, lo ofensivo, lo atractivo, lo emocionante, lo estético, lo artístico… Huracán fue esa primera tabla de ensayo, aunque en los años 60 algunos equipos como San Lorenzo, el rival histórico del <i>Globito</i>, había formulado apuestas similares. Así que el Huracán coronado en 1973 no fue solo la manifestación de un estilo diferente y reformista, de un grito en el cielo, sino que significó algo más: una actitud contrarrevolucionaria, casi intelectual, lo que Menotti proclamó como <i>“una bandera ideológica”</i>. <i>“Nuestro juego estaba en sintonía con el gusto popular de los argentinos”</i>, dijo también Babington. Y es cierto, el fútbol nacional no solo se había recogido sobre sí mismo y se había encapsulado, sino que se había alejado del paladar lujosamente educado durante tantos años en el público. Por eso, a Huracán lo aplaudían en su estadio y en los demás, como en la cancha de Rosario Central después de meterle un 0-5. Las otras aficiones se identificaron rápido con <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=j_-G4toov9o">ese equipo divertido</a>, travieso y apasionante. Era la fórmula tantas veces repetidas por Menotti: la capacidad de emocionar a través del juego. </p>
<p style="text-align: justify">Ese Huracán recuperó, con fuerza y sentido, el camino perdido. Tuvo ese aroma de ángel salvador. ¿En qué vigas se apoyaba su fútbol? Menotti potenció el 4-3-3 de sello holandés, con Russo de clásico 5, Brindisi de 8 y Babington de 10. Aunque en el desarrollo del juego Brindisi era más 10, más cercano al área, más habilidoso, que Babington, más 8 por la izquierda, más retrasado y volanteador. Abierto a la derecha, cerca de la cal, de 7, estaba Houseman. De 11, aunque no como <i>wing</i> puro, sino más diagonal quedaba Larrosa, apoyo cercano en el sector de Babington, por quien solía salir el juego. Y el 9 era clásico punta, Avallay, más bregador que rematador. Algunos de los fundamentos principales que convirtieron ese equipo en algo diferente fueron sobre todo la marca zonal, el achique de espacios y la presión alta. De Huracán se recuerda su <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=4KPmDdA7cmw">dimensión estética con la pelota</a> o su inteligencia coral, pero impuso, desde luego, algunas novedades históricas en el plano táctico. Luego, venía la letra gorda: velocidad de toque, pases cortos, cambios de ritmo, escrupulosa circulación, futbolistas muy juntos, apoyos constantes para avanzar el juego y lo más genuino, la libertad creativa, la imprevisibilidad, la inspiración, las cadenas sueltas para el talento de cada uno. La catequesis de Panzeri. <i>“Orden y aventura”</i>, lo resumía Menotti. </p>
<blockquote><p>El Loco, un apodo preciso y certero para definir la forma de sentir el juego de Houseman.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Houseman era la mejor expresión de esto. El <i>Loco</i> jugaba como era. Y Huracán jugaba en cierto modo como jugaba y era el <i>Loco</i>. Siempre fue un espíritu libre y rebelde, indisciplinado y opuesto a los regímenes de mando de los entrenadores. Houseman no jugaba al fútbol para vivir, sino que vivía para jugar al fútbol. El profesionalismo y todo lo que exigía y lo rodeaba le resbalaba por la piel. Buscaba, básicamente, la alegría y la delicia. Por eso su juego desde el extremo derecho coleccionaba gambetas, fintas, paradas y arrancadas, quiebros, pisadas y túneles. Nadie ha tirado los caños jamás en el fútbol como Houseman. <a target="_blank" href ="http://www.teaydeportea.edu.ar/houseman-a-pele-lo-enfrente-y-le-hice-un-cano/"><i>“Pelé no fue tanto: yo lo enfrenté y le hice un caño”</i></a>, ha recordado alguna vez. A René habían comenzado a llamarle sus compañeros <i>Hueso</i> por la flaqueza de sus piernas. Se lo puso Russo. Pero no tardaron en rebautizarlo como <i>Loco</i> por ese juego irreflexivo, instintivo, extravagante y espontáneo. Al extremo derecho que le discute a Houseman los poderes de la posición en la historia del fútbol argentino, Orestes Omar Corbatta, también le habían puesto <i>Loco</i>.</p>
<p style="text-align: justify">La genialidad de Houseman se había alimentado de las villas, las barriadas de chabolas de Buenos Aires. El <i>Loco</i> creció así, entre miseria, suciedad, despreocupaciones… Siempre dice que su profesión favorita era la vaguería. Era y es un villero. Una anécdota que cuenta Ángel Cappa en uno de sus libros lo define bien. Huracán estaba concentrado<span class="pullquote_right">Houseman sentía placer por el fútbol de barrio</span> en su hotel, pero faltaba René. La gente se espantó porque faltaba poco para el partido. Pero no era la primera vez que se escapaba por las ventanas. <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/12/labor-menotti-a-cargo-seleccion-argentina-exclusion-maradona/">Menotti, el entrenador</a>, calmó a todo el mundo porque sabía adónde estaba. El <i>Flaco</i> y su ayudante Poncini subieron desde Parque Patricios al Bajo Belgrano, en la otra punta de Buenos Aires, y donde el <i>Loco</i>, pese a los consejos para que se mudara cerca de Huracán a una residencia mejor, había crecido y seguía viviendo. Llegaron y vieron que se había organizado un picado, un partidillo barrial, pero el <i>Flaco</i> no reconoció al <i>Loco</i>. Pensó que al menos esta vez se había equivocado él. Pero no. Allí estaba. Sentado en el banquillo, esperando, olvidado de Huracán. Menotti se acercó a Houseman y le regañó. Y el <i>Loco</i>, más loco que nunca, pensando que el <i>Flaco</i> le amonestaba por ser suplente, lanzó: <i>“¡Viste cómo juega el 11!”</i>. Aquellos partidos callejeros, con los <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/12/labor-menotti-a-cargo-seleccion-argentina-exclusion-maradona/">amigos del barrio</a> y en los que se ponían varios pesos en juego, como siempre se había hecho, eran los partidos que de verdad le daban placer a Houseman. Ese era su modo de sentir suyo el fútbol, como un villero. Y por eso jugaba en los campos como en los potreros: sin ataduras, con la libertad del perro callejero. </p>
<p style="text-align: justify">Aquel Huracán quizá no hubiera florecido igual sobre otra tierra. En la identidad de ese equipo estaba también almacenada la genética de Parque Patricios, un barrio de tradición tanguera, muy frecuentado por Gardel en sus orígenes y donde pasó su adolescencia Santos Discépolo, un barrio de vida bohemia, rebeldes, poetas y poesías… Durante el histórico Metropolitano del 73, las clases bajas<span class="pullquote_left">Aquel Huracán del 73, la más fiel representación del sueño que tenía Cesar Luis Menotti</span> de Parque Patricios se montaron en el <i>Globo</i> de sus sueños. El Palacio, el estadio Tomás Adolfo Ducó, acunó a un equipo que en los cinco primeros partidos del campeonato marcó 21 goles. Su potencial ofensivo durante la primera vuelta fue asombroso: marcó 46 en 16 jornadas, recibiendo 20 y solo perdiendo 2 encuentros. Los festines guiaban la agenda: 6-1 a Argentinos, 5-2 a Atlanta, 5-0 a Racing, 0-5 a Rosario Central, 5-2 a Ferro… En la segunda vuelta, bajó el pistón. Convirtió menos –sólo 16 goles-, pero apenas encajó: únicamente 10. Huracán tenía coartada; durante más de un mes, entre septiembre y octubre, su juego se resintió porque perdió a los internacionales que debían disputar el torneo eliminatorio para la Copa del Mundo del 74 y entonces el fútbol nacional no frenaba. Menotti no contó con Brindisi, Avallay y Babington y el fondo de armario no tenía el destello de los once fijos. Aun así, resumiendo: 46 puntos, sólo cinco derrotas, 62 goles anotados y 30 encajados. Todo un campeón del Metropolitano. Argentina celebró esa conquista por la forma y por el fondo. El Gráfico tituló: <i>“El campeón al que todos debemos aplaudir”</i>. Y una nota del <a target="_blank" href ="http://www.telam.com.ar/notas/201307/25385-10-cuentos-del-negro-fontanarrosa-para-escuchar.html">Negro Fontanarrosa</a> describió el alcance de ese juego heroico: <i>“Nos alegra el triunfo de Huracán por la manera que lo consiguió y por el ejemplo que deja. Que es volver, un poco, a una verdad más antigua que los 45 años que debió esperar (Huracán para campeonar): jugar con alegría”</i>. <i>La Nuestra</i> estaba de vuelta.  Aquel equipo constituye la obra mejor acabada por Menotti. Fue la primera y última vez que consiguió que un colectivo plasmara con tanta exactitud y fidelidad todos sus postulados. El lirismo de Menotti, toda su literatura, no volvió a cuajar tanto y tan bien en ningún equipo, ni siquiera en la Argentina que ganó el Mundial del 78. Si alguien quiere descubrir al Menotti romántico, poético, al Menotti de verdad, hecho fútbol debe acudir a ese Huracán.</p>
<blockquote><p>Tras la marcha de Menotti, Huracán no volvió a ganar nada más pese a sus buenos futbolistas.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Apenas un año después, tras <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/11/ghana-cruyff-beckenbauer-cronologia/">el Mundial de 1974</a>, a Menotti le dieron la selección. Huracán no volvió a ganar nada más, ni alcanzó las notas sublimes de ese año 73. Aun así, se mantuvo un tiempo arriba, mientras incorporaba, además, futbolistas como Osvaldo Ardiles o Héctor Baley. Fue semifinalista de la Copa Libertadores 74 y subcampeón de los Metropolitano 75 y 76. Aunque ese Huracán del 73 queda como un rugido solitario, su legado se extendió en forma de internacionales argentinos: Carrascosa, Brindisi –mejor futbolista sudamericano de 1973, por delante de Pelé-, Babington y Houseman en el Mundial 74. Y Ardiles, Baley, Houseman y Larrosa (ya jugador de Independiente) en el triunfal Mundial 78. Esa Copa, en casa, en Argentina, fue la meta de la carrera iniciada por Menotti siete años antes en Parque Patricios. Otro juego fue posible de nuevo y gozó del mayor reconocimiento al que se aspira: la Copa del Mundo. Y quedó el <i>Loco</i>.</p>
<p style="text-align: justify">Huracán convirtió a Houseman en un personaje de leyenda. Su vida más allá del fútbol jugaba tanto o más. Se agarró a la botella, absorbía garrafas de café, fumaba <a target="_blank" href ="http://2.bp.blogspot.com/_pWSS_g2uXbc/TKMw64QjL5I/AAAAAAAAC_c/x-8I7p00Wm4/s1600/Gitanes.jpg">Gitanes, unas bombas cilíndricas</a> de alquitrán, y nunca se separó de la vida callejera. Le salieron canciones en las gradas: <i>“Olé, olé, olé, ¿cómo lo paran a René?”</i>. Afloraron las fábulas sobre sus adiciones, la bebida, las fiestas y las borracheras. Ésta refleja lo más genuino del <i>Loco</i> y la narra él mismo, ya sanado del alcoholismo: <i>“Una tarde me presenté en el estadio para jugar el partido directo desde un cumpleaños de la noche anterior, con, por supuesto, un estado de ebriedad total. Cuentan que me hicieron duchar como una decena de veces… y tomar varios litros de café. Jugábamos de local <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/01/river-plate-boca-juniors/">contra River</a>. Entre lo que más o menos recuerdo y lo que me contaron… Cero a cero el partido, cuarenta y un minutos del segundo tiempo: parece que fui a buscar una pelota, proveniente de un pase de Russo… avanzando en diagonal de derecha a izquierda eludí a uno (a Héctor Osvaldo López), la tiré larga entre los dos defensores centrales (uno era Perfumo y el otro Ártico), y cuando desde el arco me salió Fillol, en el mano a mano, amagué, lo eludí y la crucé suavemente con la pierna derecha. Modestamente, un golazo. Luego dicen que quedé tirado en el piso riéndome. Tras eso me hice el lesionado, pedí el cambio y me fui directo a dormir a mi casa. Comentan que la gente (ignorando incluso mi situación de ese momento) me despidió con su tradicional: “Y chupe, chupe, chupe… / No deje de chupar… / El <i>Loco</i> es lo más grande / del fútbol nacional”… ¡Hice un gol borracho!”</i>.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.ecosdelbalon.com/2013/12/huracan-campeon-1973-menotti-houseman-estetica-futbol/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>14</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Denominación de origen</title>
		<link>http://www.ecosdelbalon.com/2013/03/historia-futbolista-canario-exitos-las-palmas-diablillos-amarillos/</link>
		<comments>http://www.ecosdelbalon.com/2013/03/historia-futbolista-canario-exitos-las-palmas-diablillos-amarillos/#comments</comments>
		<pubDate>Fri, 29 Mar 2013 03:00:10 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Miguel Quintana]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Vinilo]]></category>
		<category><![CDATA[Brindisi]]></category>
		<category><![CDATA[Carnevali]]></category>
		<category><![CDATA[Germán Dévora]]></category>
		<category><![CDATA[Guedes]]></category>
		<category><![CDATA[José Manuel León]]></category>
		<category><![CDATA[Miguel Muñoz]]></category>
		<category><![CDATA[Molowny]]></category>
		<category><![CDATA[Morete]]></category>
		<category><![CDATA[Nauzet Alemán]]></category>
		<category><![CDATA[Paco Castellano]]></category>
		<category><![CDATA[Pierre Sinibaldi]]></category>
		<category><![CDATA[Quique Wolff]]></category>
		<category><![CDATA[Rubén Castro]]></category>
		<category><![CDATA[Silva]]></category>
		<category><![CDATA[Teodoro Fernández]]></category>
		<category><![CDATA[Tonono]]></category>
		<category><![CDATA[UD Las Palmas]]></category>
		<category><![CDATA[Valerón]]></category>
		<category><![CDATA[Viera]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.ecosdelbalon.com/?p=57521</guid>
		<description><![CDATA[n Canarias, desde que eres pequeño, si no eres estético, si no eres técnico, parece que quedas señalado». Estas palabras únicamente pertenecen a Toni Ruiz, actual mano derecha de Mendilibar en Osasuna y otrora técnico de las categorías inferiores de la UD Las Palmas, pero la sensación que describe es compartida por todo aquel que [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><i><span class="dropcap">«E</span>n Canarias, desde que eres pequeño, si no eres estético, si no eres técnico, parece que quedas señalado»</i>. Estas palabras únicamente pertenecen a <a target="_blank" href ="http://www.diariodenavarra.es/20110222/deportes/la-mano-derecha-mendilibar.html?not=2011022201505966&#038;dia=20110222&#038;seccion=deportes&#038;seccion2=osasunaFutbol">Toni Ruiz</a>, actual mano derecha de Mendilibar en Osasuna y <i>otrora</i> técnico de<span id="more-57521"></span> las categorías inferiores de la UD Las Palmas, pero la sensación que describe es compartida por todo aquel que ha dado un par de patadas a un balón en, especialmente, la provincia de Las Palmas. No es de extrañar, por tanto, que sus futbolistas tengan denominación de origen. Técnicos, habilidosos y elegantes, así son. Y si no, pensadlo. Da igual de ayer (Jorge Larena y Guayre) o de hoy (<a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=V4cDQ3Rfg4A">Rubén Castro</a> y Nauzet Alemán), con más (Silva y <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=1bK4IT8NTHg">Viera</a>) o menos (Momo y David González) nombre, todos comparten la misma forma de sentir el fútbol porque así se lo enseñaron. Un deje cultural en el que, como reflexiona Toni, influyen varios factores: <i>«En Canarias el clima te permite jugar en la calle once meses, por no decirte los doce. Además, todavía se sigue jugando en las plazas o en la playa, que es lo que hace que el futbolista canario sea técnicamente muy bueno»</i>. Ese fútbol de barrio, ese fútbol canchero de callejuela y asfalto, añade un matiz al <i>cocktail</i>: la pausa. Más presente en unos que en otros, lo cierto es que <i>«allí nadie tiene miedo a pararse y estar dos o tres segundos con el balón»</i>. Así están seguros, cómodos, en lo cierto. Lo saben y no necesitan pensarlo. Es una certeza que unos <i>«diablillos»</i> ganaron hace ya muchos años y, desde entonces, ellos han heredado con tanta naturalidad como su acento. Sin su hazaña, <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=4jT-_xAatFo">Juan Carlos Valerón</a>, el mejor símbolo posible de la forma que tienen de entender este bendito deporte, no sería el mismo jugador que todos conocemos. Hubiera sido imposible que sintiera como siente y, por ende, jamás habría podido jugar como juega.</p>
<div class="wp-caption aligncenter" style="width: 685px; max-width: 685px; "><img alt="" src="http://www.ecosdelbalon.com/alterblog/wp-content/uploads/2013/03/diablillos-molowny.jpg" class="alignleft"/><p class="wp-caption-text">Luis Molowny dirigiendo una sesión de entrenamiento de la selección juvenil de Las Palmas en 1962 | Archivo de Antonio de Armas</p></div>
<h4>La generación juvenil que revolucionó a toda una provincia</h4>
<p style="text-align: justify">La hazaña de los <i>«Diablillos Amarillos»</i> se remonta a 1962, año en el que la selección juvenil de Las Palmas se proclamó <a target="_blank" href ="http://www.canarias7.es/multimedia/galeria.cfm?id=7907&#038;n=1">campeona de España</a> por primera vez en su historia. Un éxito que no se puede contemplar con ojos de aficionado al fútbol en 2013, porque no tendría sentido alguno. Hace 50 años el fútbol era muy diferente, sobre todo a nivel cultural y estructural. En aquella época, no resultaba nada extraño que futbolistas en edad juvenil protagonizaran fascinantes leyendas que, aún sin haber debutado en la élite, ya conocía toda la ciudad. Era lo normal. La afición acudía en masa a los partidos de los más jóvenes y, evidentemente, cuando llegaba el campeonato de España por regiones, el fervor se disparaba. De esta manera se puede comprender que los <i>«Diablillos Amarillos»</i> jugaran sus partidos ante 30.000 espectadores y que, posteriormente, su victoria paralizara la ciudad como jamás ha vuelto a suceder.</p>
<blockquote><p>En principio, a esta generación le faltaba «la estrella» que otros años sí que había tenido.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Santiago; Rafael, Paco, Mújica; Lasso, Oscar; Oramas, Martín, Germán, Lolín y León. De carrerilla y sin dudar, éste era el once que todo futbolero de la provincia recitaba durante 1962. La <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=73acFpZ7jGA">leyenda de este equipo</a> comenzó a edificarse en la primera ronda del campeonato,<span class="pullquote_right">Los «Diablillos» no sólo hicieron historia por su triunfo, sino por el fútbol desplegado</span> cuando, con un brillante 5-2 en El Insular, lograron remontar el 3-1 que les había endosado en la ida su bestia negra, la selección tinerfeña. Con Germán como goleador y estrella, los <i>«diablillos»</i> conseguían llegar a la final tras derrotar a Cantabria y Andalucía. El éxito ya era mayúsculo, pero aún quedaba la gran cita ante la selección de Castilla con Grosso como líder. Aquel 1 de mayo, los 20.000 espectadores que asistieron a La Condomina quedaron obnubilados por el espectacular fútbol de los <i>«Diablillos Amarillos»</i>. Toque, ataque y gol. De forma brillante e imparable, los canarios se impusieron por 5-3 con doblete de Germán y toda la provincia abandonó la radio para salir a la calle. Lo que sucedió en las horas y días posteriores, resulta más complicado de explicar. Antonio de Armas, historiador oficial de la UD Las Palmas, <a target="_blank" href ="http://www.canarias7.es/articulo.cfm?Id=255442">detalla</a> cómo desde su llegada al aeropuerto de Gando hasta su desplazamiento al centro de la ciudad, decenas de miles de aficionados invadían las cunetas e incluso la calzada para devolver el júbilo que aquellos jóvenes muchachos les habían provocado. Ya nadie les podría olvidar.</p>
<div class="wp-caption aligncenter" style="width: 685px; max-width: 685px; "><img alt="" src="http://www.ecosdelbalon.com/alterblog/wp-content/uploads/2013/03/diablillos-celebrando.jpg" class="alignleft"/><p class="wp-caption-text">Los Diablillos Amarillos celebrando el título conseguido por las calles de Las Palmas de Gran Canaria | Archivo de Antonio de Armas</p></div>
<p style="text-align: justify"><i>«Más que un equipo, lograron crear una auténtica familia. Antes y después de los partidos, durante los mismos, en el hotel, en el avión, de paseo, en el vestuario&#8230; Nos llevábamos de maravilla y eso permitió que pudiéramos explotar mejor nuestras cualidades»</i>, <a target="_blank" href ="http://www.canarias7.es/">comentaba</a> Paco años más tarde acerca del clima que habían generado Luis Molowny y Antonio Velázquez, los exitosos entrenadores de aquella prodigiosa generación. Por suerte para el fútbol de Las Palmas y de todos sus aficionados, la relación entre <i>«El Mangas»</i> y varios de sus jugadores no había hecho nada más que comenzar.</p>
<h4>La mejor y más canaria UD Las Palmas de la historia</h4>
<p style="text-align: justify">Con su llegada al primer equipo y el inexorable paso del tiempo, dos de aquellos futbolistas ganaron apellido y un sitio privilegiado en la historia de la Unión Deportiva Las Palmas. Germán pasó a ser <a target="_blank" href ="http://www.udlaspalmas.es/club-historia-recuerdos-113">Germán Dévora</a>, máximo goleador del club y actual presidente de honor; y Paco se convirtió en <a target="_blank" href ="http://www.udlaspalmas.es/club-historia-recuerdos-117">Paco Castellano</a>, el futbolista que más partidos ha defendido la camiseta amarilla en Primera. Sus carreras dibujan en paralelo y a la perfección la mejor etapa del fútbol canario, que llegó a tener a cinco representantes en la Selección, y de una UD Las Palmas que disputó de forma brillante varias Ligas al Real Madrid de Miguel Muñoz.</p>
<p style="text-align: justify">Sin embargo, los <i>«Diablillos Amarillos»</i> nacieron con la UD Las Palmas en Segunda División. Su incorporación al primer equipo fue progresiva, pero no sería hasta su regreso a Primera (1964/1965) cuando sus principales figuras (José Manuel León, Germán Dévora y Paco Castellano) se unieron al completo con Juan Guedes y Tonono, las estrellas de la generación inmediatamente anterior. En <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=IXUFeT1Miks">el primer partido</a> de aquella temporada, el debut de estos cinco jugadores en la máxima categoría, el rival al que se enfrentaban era el Fútbol Club Barcelona. Lo complicado del oponente y la juventud de aquel equipo podían hacer presagiar lo peor, pero aquellos jugadores tenían algo mágico. El espectacular marcaje de Paco Castellano a Sandor Kocsis y los dos goles de Germán Dévora en el arranque del encuentro, dieron a la UD Las Palmas la primera victoria de las muchas que estaban por llegar.</p>
<blockquote><p>Pese a no jugar como delantero nato, Germán siempre terminaba encontrando el camino del gol.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">El equipo se asentó con cierta comodidad en Primera durante las tres primeras temporadas, superando con éxito las ausencias de varios de sus futbolistas a causa del servicio militar, importando aún más talento canario procedente de la vecina Tenerife y matizando su esquema hasta encontrar su composición ideal, pero todavía faltaba <i>algo</i>.<span class="pullquote_left">Con Molowny, el equipo despegó y peleó la Liga 67/68 hasta el final con un gran fútbol</span> El nombre que daba sentido a todo, la figura que ya había exprimido el tierno talento de estos jugadores, el padre futbolístico de aquella brillante generación. Faltaba Luis Molowny, <i>«El Mangas»</i>. Con diez canarios en el once titular (Ulacia, el portero, era vasco como mandaba la tradición), la UD Las Palmas jugó un fútbol brillante durante toda la temporada 67/68. Aquel era un equipo virtuoso en lo técnico, comenzando por <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=LdrnUZ_X_bY">Juan Guedes</a>, el motor que lideraba el centro del campo a bajas revoluciones con la espalda recta y un golpeo de balón exquisito. A su lado estaba el recién llegado Justo Gilberto, un todoterreno tinerfeño que, desde el puesto de interior derecho, daba sentido al sistema (un 4-3-3 con diferentes alturas) al combinar perfectamente su posición con la de los ofensivos Dévora, Gilberto, José Juan y León. Juntos tocaban, se asociaban y desequilibraban. Como una parsimoniosa melodía de piano, el equipo se gustaba lentamente con el balón en los pies hasta que el camino del gol se despejaba, algo que terminó sucediendo hasta en 56 ocasiones, récord del curso. Sin embargo, gran parte del buen funcionamiento de aquel equipo residía en la parte de atrás. Escoltados por Aparicio y Martín Marrero, la pareja canaria de centrales se convirtió en inexpugnable. <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/03/historia-tonono-las-palmas-central-elogiado-beckenbauer/">Tonono fue reconocido</a> como uno de los mejores líberos europeos, y Paco Castellano, además de imponer su poderoso físico y de ser un excelente marcador, aportaba una especial relación con el gol. Uno de ellos, el último del año, fue en el Bernabéu, donde Las Palmas se jugaba el título tras estar todo el año en las primeras posiciones. Llegaban a 4 puntos del Real Madrid a falta de dos partidos, pero una victoria volteaba el <i>goalaverage</i> y hacía viable el milagro. Con 1-1 en el marcador y los madridistas replegados, Martín Marrero disparó al palo. Ahí se esfumaron las opciones amarillas, pues poco después Pirri anotaba el gol que, de forma matemática, teñía el campeonato de blanco. Los de Molowny <a target="_blank" href ="http://www.bdfutbol.com/es/t/t1967-68.html">terminaban terceros</a> con un cierto sinsabor por lo injusta de la derrota, pero a su magnífico año aún le quedaba una dulce recompensa.</p>
<div class="wp-caption aligncenter" style="width: 685px; max-width: 685px; "><img alt="" src="http://www.ecosdelbalon.com/alterblog/wp-content/uploads/2013/03/castellano-madrid.jpg" class="alignleft"/><p class="wp-caption-text">Paco Castellano despeja un balón ante la presión de los madridistas Amancio y Santillana | Archivo personal de Paco Castellano</p></div>
<p style="text-align: justify">La selección española estaba inmersa en la compleja fase de clasificación de la Eurocopa de Italia 68 y, para disputar unos amistosos previos, puso sus ojos en el fútbol insular. La convocatoria contaba con siete futbolistas originarios del archipiélago canario, lo que ya suponía un gran éxito, pero fue <a target="_blank" href ="http://www.siguealaroja.es/partido/suecia-1-espana-1-amistoso-02-05-1968/">en Malmö</a>, ante Suecia, donde obtuvo su justo reconocimiento cuando cinco de ellos (Tonono, Castellano, Guedes, Dévora y el zaragocista Santos) coincidieron al unísono sobre el campo. El resultado fue de 1-1 con un gol del propio Paco Castellano, pero lo histórico de aquel día quedó retratada en una <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/alterblog/wp-content/uploads/2013/03/Selección-en-Las-Palmas-5-canarios.jpg">foto para el recuerdo</a>.</p>
<p style="text-align: justify">El bloque se mantuvo la temporada siguiente, el estilo se consolidó y las buenas noticias siguieron llegando. Tonono se hizo indiscutible en la Selección junto a Gallego, León se destapó como goleador con once tantos, Martín Marrero se asentó en el lateral&#8230; y, como consecuencia, el equipo <a target="_blank" href ="http://www.bdfutbol.com/t/t1968-69.html">volvió a estar muy arriba</a>. En esta ocasión no pudo pelearle la Liga al Madrid hasta el final, pero ascendió un escalón y terminó como subcampeón. Un meritorio e histórico puesto que permitió a la UD disputar su primera eliminatoria europea ante el Hertha de Berlin, con quien cayó eliminado por la mínima. El Insular de Las Palmas era testigo directo de los hitos que estaba viviendo el club y los chicos que los protagonizaban eran aún increíblemente jóvenes, pero la desgracia golpeó por partida doble al equipo de Molowny.</p>
<h4>Talento argentino como respuesta a la inesperada tragedia</h4>
<p style="text-align: justify">Tres meses después de jugar su último partido, Juan Guedes fallecía el 9 de marzo de 1971 a causa de un cáncer de colon. Cuando dejó huérfano al vestuario, al club y a la provincia, el exquisito centrocampista<span class="pullquote_right">Su calidad, carácter y jerarquía convirtieron a Guedes en un jugador inmortal en Las Palmas</span> canario únicamente tenía 28 años. Era demasiado pronto. Siempre es demasiado pronto. La mejor prueba de <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=667PtPwRvJ0">lo honda que fue su huella</a> son las palabras que sus compañeros, años después, siguen dedicándole. <i>«No he conocido a un jugador de su jerarquía, y no sólo por su calidad futbolística. Quizá Valerón podría estar a la altura de sus pases, pero lo que hacía a Guedes diferente era su personalidad, su carácter en el terreno de juego»</i>, <a target="_blank" href ="http://tinta-amarilla.blogspot.com.es/2011/03/aparicio-guedes-impresionaba.html">comentaba</a> Aparicio, su primer capitán. <i>«Sabía muchísimo de fútbol. En el campo, si veía que yo tenía que marcar a un jugador que me estaba creando muchos problemas, venía y me decía que él se encargaba. Entonces le daba una castaña sin que se notara. Era un artista»</i>, <a target="_blank" href ="http://tinta-amarilla.blogspot.com.es/2011/03/castellano-guedes-era-un-padre-para-el.html">afirmaba</a> Paco Castellano. En la misma línea, José Manuel León <a target="_blank" href ="http://tinta-amarilla.blogspot.com.es/2011/03/el-futbol-era-mas-facil-con-guedes.html">reflexionaba</a> sobre cómo <i>«encontrar un nuevo Guedes no fue posible»</i>. Y es que su ascendencia sobre sus compañeros y el dolor por su pérdida eran tales, que aquel año el equipo acabó a dos puntos del descenso.</p>
<blockquote><p>La pérdida de su referencia, tanto espiritual como futbolística, trajo consigo una serie de cambios.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Con Molowny ya fuera del club desde el año anterior, la directiva de Las Palmas confío el nuevo proyecto deportivo a Pierre Sinibaldi, <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/12/historia-sinibaldi-anderlecht/"><i>«un corso revolucionario que ya había ganado en Waterloo»</a></i>. En su primer año el equipo recuperó sensaciones, se hizo más complejo en lo táctico y terminó en una notable quinta posición que le permitía volver a competir en Europa. Aun así, Niz, el eterno recambio natural de Guedes, parecía insuficiente para llenar su vacío en el centro del campo. El club, ante la falta de relevo autóctono, decidió buscar en el mercado sudamericano. Al fin y al cabo, en lo futbolístico, son primos hermanos <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/03/diego-armando-maradona-potrero-fiorito/">por parte de cancha</a>. Las gambetas, la excelsa técnica, la elegancia y pausa, ya unían a Las Palmas y Sudamérica mucho antes, incluso, de que el fichaje del paraguayo Soto resultara positivo doce meses antes, pero ésta fue su confirmación. El elegido para reforzar la medular fue el argentino Teodoro Fernández, que junto al canario Trona seguía acompañando a Justo Gilberto. En su paso por Las Palmas, Teodoro dejó varios goles importantes. El más recordado por todos, con casi toda seguridad, es el que <a target="_blank" href ="http://www.resultados-futbol.com/noticia/40-anos-eliminacion-slovan-bratislava-ud-palmas-uefa">anotó ante el Slovan de Bratislava</a> en la Copa de la UEFA 72/73, ya que supuso la clasificación para unos octavos de final que significaban su mejor actuación europea, aunque luego se perdiera contra el Twente holandés.</p>
<p style="text-align: justify">Conforme se sucedían las temporadas en la mitad baja de la tabla, siguieron llegando jugadores de <i>la Argentina</i>. Verde pasó sin mucho ruido y menos goles, pero Carvenalli se asentaría en la portería canaria durante los siguientes seis cursos. Luego llegó Quique Wolff, quien destacaría sobremanera en una zaga que, de nuevo en forma de tragedia, perdía a su gran referencia. Tonono, central <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/03/historia-tonono-las-palmas-central-elogiado-beckenbauer/">elogiado por el mismísimo Beckenbauer</a> y símbolo inolvidable del club, fallecía el 9 de junio de 1975, cuatro años después de su amigo Guedes. Dos golpes demasiado duros y demasiado seguidos azotaban por sorpresa a una provincia que se había acostumbrado a ser feliz a un ritmo tan lento que parecía driblar a la preocupación. Días antes de <i>marcharse</i>, Tonono había sido titular en el decisivo partido ante el Celta de Vigo. Era la última jornada y Las Palmas necesitaba vencer para mantener la categoría. Con un 3-1, el conjunto canario selló la permanencia ante su afición en lo que, de forma inesperada, fueron los últimos minutos de Tonono en El Insular.</p>
<div class="wp-caption aligncenter" style="width: 685px; max-width: 685px; "><img alt="" src="http://www.ecosdelbalon.com/alterblog/wp-content/uploads/2013/03/tonono-seleccion.jpg" class="alignleft"/><p class="wp-caption-text">Tonono conversa de forma distendida con sus compañeros de la Selección, donde se convirtió en un fijo entre 1967 y 1972</p></div>
<p style="text-align: justify">Ese mismo verano, León decidió retirarse tras trece años en el club, y Sinibaldi abandonó la isla. Era 1975 y ya sólo quedaban dos <i>«Diablillos Amarillos»</i> en el club. Ellos eran, como no, Germán Dévora y Paco Castellano. Les acompañaba Martín Marrero y otros muchos jugadores de la tierra, pero el cambio de acento ya era evidente. A Carvenalli, Wolff, Teodoro Fernández<span class="pullquote_left">En la última temporada de Dévora y Castellano, Las Palmas llegó a su primera final de Copa</span> y Verde se le unía el bonaerense <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=6EOOrYqZ3Kc">Carlos Manuel Morete</a>, un goleador insaciable que incidía en una argentinización del club que fue completa cuando, en la siguiente temporada, además de llegar el <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=ZGoGc_ChHgo">elegante Brindisi</a>, Roque Olsen ocupó el banquillo. Las Palmas recuperó sensaciones y volvió a practicar un fútbol exquisito, lo que le llevó a ocupar la cuarta posición final y a clasificarse para disputar su tercera competición europea en diez años. Tras ese gran curso, Roque Olsen se marchó al Elche y llegó Miguel Muñoz, el técnico que privó a Las Palmas del título de Liga de 1978 y el que, a la postre, escribiría la última página brillante, aunque con poca tinta, de la carrera de Germán y de Paco. En líneas generales, el año fue bueno en Liga, con Brindisi deslumbrando, pero en Copa del Rey fue aún mejor. Tras eliminar a Málaga, Español, Cadiz, Atlético de Madrid y Sporting de Gijón, el equipo canario se clasificó para su primera final de la historia. La sede de la esperada cita volvería a ser el Bernabéu, pero en esta ocasión el rival era el Barcelona de Johan Cruyff y no el Madrid de Pirri. Los azulgranas dominaron por completo el partido y el temprano 2-0 apagó la energía <i>canarioargentina</i>, que sólo pudo reducir distancias por medio de Brindisi antes de que Rexach pusiese el definitivo 3-1. La derrota <a target="_blank" href ="http://vimeo.com/4433519">fue inapelable</a>, pero no podía empañar lo mágico del momento para un club que, en cierta manera, ponía el broche de oro a su etapa más brillante. Y es que, aunque Dévora y Castellano no disputaron un sólo minuto en la final, los <i>«Diablillos Amarillos»</i>, 16 años después de su nacimiento, volvían a estar presentes en un éxito del club. Parecían eternos. Y así lo fueron.</p>
<h4>Veinticinco años con más lágrimas que sonrisas</h4>
<p style="text-align: justify">Cuando era jugador, Guedes ya pensaba en el <a target="_blank" href ="http://tinta-amarilla.blogspot.com.es/2011/03/aparicio-guedes-impresionaba.html">futuro</a> del club de sus amores. <i>«Siempre decía que un día iba a ser presidente de la UD Las Palmas y que se vería fumando puros con Santiago Bernabéu en el palco del Real Madrid. Desde ese cargo, había decidido que Tonono sería el secretario técnico del club, y que Germán y León serían los entrenadores. Yo le preguntaba qué es lo que tenía previsto para mí &#8230; y, ya ves, he estado treinta y un años como masajista»</i>, recordaba Aparicio. Por desgracia, aquel romántico plan de Juan no pudo cumplirse. No al menos al 100%, porque Germán Dévora y José Manuel León, <a target="_blank" href ="http://www.as.com/futbol/articulo/vidales-destituido-paco-castellano-sera/20090525dasdasftb_61/Tes">al igual que Paco Castellano</a>, sí que fueron técnicos del club. Sobre todo como interinos, intentando rescatar al club en los malos momentos, lo que les hizo coleccionar más derrotas que cuando eran futbolistas. </p>
<p style="text-align: justify">Y es que Las Palmas, desde aquellos días de vino y rosas, sólo ha recuperado la sonrisa de forma puntual: el ascenso de 1985 con Roque Olsen, el de 2000 con Kresic después de pelear cuatro años en el barro de la Segunda B, los primeros coletazos de <a target="_blank" href ="http://servifutbol.com/noticias/ruben-castro-cabeza-visible-de-la-quinta-del-insular-116158/"><i>«La quinta de El Insular»</i></a> en la temporada siguiente&#8230; y poco más. No ha sido fácil, desde luego. El fútbol ha cambiado mucho desde 1962 y los Rubén Castro, Jorge Larena, Guayre, Ángel López y Carmelo no tuvieron el tiempo necesario para dar relevo a los <i>«Diablillos Amarillos»</i>. Ni Silva a Tonono, ni Valerón a Guedes. En realidad, calidad nunca ha faltado. Ni falta. Puede que evolucione el físico del futbolista canario hacia uno más potente (Vitolo o Jesé son un buen ejemplo), pero la esencia permanece porque en Las Palmas el fútbol es ofensivo, técnico, elegante y de gol. Y Lobera, lo está demostrando. Aún es muy pronto, pero <a target="_blank" href ="https://twitter.com/MoralesJAlmeida/status/315895835806269440">ya se vuelven a escuchar</a> las bocinas de los coches. Quien sabe, quizás éste sea el inicio de una historia que debamos recordar dentro de cincuenta años.</p>
<p>&nbsp;<br />
&nbsp;</p>
<blockquote><p>«Ecos del Balón» quiere agradecer enormemente a Enrique Castellano el haber pensado en nosotros para contar la fascinante historia de esta Unión Deportiva Las Palmas que tuvo a su tío como eje vertebrador. De la misma manera, también queremos mandar un afectuoso saludo a Toni Ruiz por la amabilidad y disposición mostrada para hablar con nosotros sobre el fútbol canario.</p></blockquote>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.ecosdelbalon.com/2013/03/historia-futbolista-canario-exitos-las-palmas-diablillos-amarillos/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>19</slash:comments>
		</item>
	</channel>
</rss>
