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	<title>Ecos del Balón &#187; yomequedoencasa</title>
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	<description>En fútbol nadie tiene razón.</description>
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		<title>Fabio sí leyo a Arthur C. Clarke #yomequedoencasa</title>
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		<pubDate>Mon, 30 Mar 2020 07:11:03 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Eduardo José Ustaritz]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[«Yo he visto cosas que vosotros no creeríais. Atacar naves en llamas más allá de Orión. He visto Rayos-C brillar en la oscuridad cerca de la puerta de Tannhäuser&#8230;» le dijo Roy Batty a Deckard mientras moría en el final de Blade Runner, la maravillosa películade Ridley Scott de 1982. Si hubiese tenido más tiempo, [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><i>«Yo he visto cosas que vosotros no creeríais. Atacar naves en llamas más allá de Orión. <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=2YGWT8hRm0I">He visto Rayos-C brillar en la oscuridad cerca de la puerta de Tannhäuser</a>&#8230;»</i> le dijo Roy Batty a Deckard mientras moría en el final de Blade Runner, la maravillosa película<span id="more-271970"></span>de Ridley Scott de 1982. Si hubiese tenido más tiempo, el replicante seguro le hubiera hablado de él. <i>«He visto cosas que no creeríais&#8230; he visto a Roberto Carlos»</i>. Después de todo, aunque el mundo de Blade Runner estuviese ambientado en un futurista y semi distópico 2019, la audiencia no dejaba de ser la misma que meses más tarde vería a Italia coronarse campeona del mundo con un sistema de marcas al hombre y Gentile y <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=T382spmYDjI">Cabrini</a> como defensores más externos. Visto en aquel momento, lo de Roberto Carlos era ciencia ficción pura y dura. ¿A ojos de 2017? También, por mucho que nos podamos hacer la imagen a la mente como un tipo de 1969, habiendo visto la llegada del hombre a la luna, pensase que en algún momento aquello sería como irse de viaje a Australia.</p>
<blockquote><p>Roberto Carlos fue un acontecimiento único, distinto al de sus antecesores</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Roberto Carlos no fue una revolución. La unicidad de su talento le regaló al universo fútbol una quimera que disfrutó como la gente del siglo XX hizo lo propio con la obra de Asimov y Clarke, o <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=CWFef_YAG0c">las aventuras fílmicas de Scott</a> o Lucas. Lo del paulista no era un lateral que atacaba, algo que dicen que se inventó el fútbol brasileño en los 50s con Nilton Santos, aunque para la misma época el abuelo de <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=Agk7wBbzGWE">Marcos Alonso</a> ya hacía incursiones ofensivas y de juego interior en el Real Madrid de las cinco Copas de Europa y Lostau, el de La Máquina de River, ya jugaba en la posición que el nieto de Marquitos ocupa hoy día en el Chelsea diez años antes. Roberto Carlos era una especie totalmente nueva. Después del mundial de 1958, Brasil se convirtió en adalid del uso ofensivo de los laterales y fue el país que más invirtió talento en la posición, el único que realmente vio el potencial que tenía que tus defensas de banda poseyesen un arsenal técnico capaz de sumar en ataque. Y así llegaron Marco Antonio y Carlos Alberto en el 70, Marinho Chagas, <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=c6DHhfn-CBw">Nelinho</a> y su golazo en el mundial, los cerebrales Junior y Leandro, Josimar, Branco, Cafu y, en 1992, el que sería el eterno número &#8216;3&#8217; del Real Madrid.</p>
<p style="text-align: justify">Para cuando llegó su debut en la selección, que un brasileño con la calidad técnica del crack de cualquier otro país jugase en la línea defensiva no era ninguna novedad. Junior había sido el <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=EfVTZ4Bcm-4">&#8216;playmaker&#8217; del Torino en los 80s</a> y durante años recorrió la banda izquierda del Maracanã enfundado en los colores del Flamengo. Lo que sí era nuevo era la forma en la que lo hacía ese jovenzuelo del União São João. No era ya que llegase al espacio y apoyase las acciones ofensivas con desborde, centros, pases y disparos, o que se sumase al mediocampo como un activo más, sino que el fútbol de Roberto Carlos era propio de un delantero. Sus equipos en posicional simplemente contaban con un tercer o cuarto atacante que rompía en el desmarque con <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=h8s2nkPhI2A">velocidad supersónica</a>, estiraba el campo en transición y llegaba a situaciones de remate intimidando desde su chut imparable. La histeria colectiva que generó su alter ego del International Superstar Soccer, <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=HzdAOZeBUa0">Roberto Larcos</a>, jugando como delantero estrella de Brasil, por delante de Ronaldo, estaba sustentada en la realidad. </p>
<blockquote><p>Su fútbol era el de un delantero partiendo desde el lateral</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">La poderosísima máquina económica y futbolística que era la Parmalat de los 90s no tardó en darse cuenta y durante unos años, la banda izquierda del Palmeiras la ocupó Roberto Carlos, dirigido por el modernísimo y revolucionario Vanderlei Luxemburgo. Zinho, el volante zurdo de <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=gIIMKkYlWGI">aquel Palmeiras</a>, abandonaba la banda y se la entregaba toda al lateral izquierdo para que hiciese su juego. Su incontestable calidad pronto se adueñó del puesto en la selección brasileña tras el mundial de Estados Unidos y llamó la atención de la Serie A. Un Inter de Milán en crisis se hizo con sus servicios en 1995 pensando en el naciente proyecto del inglés Roy Hodgson, encargado de llevar la vanguardia de la zona a la parte neroazzurra de San Siro. <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=DaKIYxHRxzc">Aquello no funcionó</a>. El bueno de Roy nunca entendió qué era exactamente lo que tenía en su poder. Para él, que no era lector entusiasta de ciencia ficción, Roberto Carlos era uno más de una estirpe que ya era global. Mismamente, esa temporada le habían traído a Javier Zanetti para la otra banda y en la posición del brasileño, los vecinos <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=DaKIYxHRxzc">tenían a Paolo Maldini</a>, ese ser perfecto que aunque doblaba al extremo con puntualidad y alevosía, era uno de los mejores defensas del mundo. El suyo, Roberto Carlos, no lo era y se daba muchas alegrías subiendo. Eso no le gustaba.</p>
<p style="text-align: justify">La historia dice que Roberto Carlos y Hodgson terminaron enfrentados. El entrenador lo ponía en el mediocampo o directamente en la delantera y el jugador, preocupado por su posición en la selección brasileña, <a target="_blank" href ="http://www.skysports.com/football/news/11835/2221908/roberto-carlos-roy-forced-me-out-of-inter">tuvo que pedir a Massimo Moratti</a> que interviniese y le exigiera al inglés que lo usase en la zaga. No sucedió. Fabio Capello, elegido por Lorenzo Sanz para confeccionar y liderar el primer Real Madrid post Ley Bosman, se fijó en él y se lo llevó para Concha Espina. El transalpino venía de dirigir a Maldini durante cinco temporadas y había decidido que el lateral izquierdo de su Madrid iba a ser el brasileño puesto que había visto en él algo especial. ¿Sabía entonces Capello que esa banda siniestra del Bernabéu la iban a <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2015/11/como-jugaba-raul-gonzalez-blanco-real-madrid/">ocupar Roberto Carlos y Raúl</a>? </p>
<blockquote><p>Su relación primero con Raúl, y después con Zidane, es historia del madridismo</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Durante sus años en Madrid, Roberto Carlos eclosionó como estrella mundial y recibió el tratamiento de un fenómeno. En 1997 fue escogido por la FIFA como el segundo mejor jugador del mundo por detrás de Ronaldo; estuvo en las votaciones del Balón de Oro seis veces entre ese año y 2003, ganando el Balón de Plata en 2002, tras su primera temporada con Zinedine Zidane, <a target="_blank" href ="http://www.skysports.com/football/news/11835/2221908/roberto-carlos-roy-forced-me-out-of-inter">su pareja de baile favorita</a>, inmortalizada con aquel gol de Glasgow. No hubo nadie antes que jugara como él ni lo ha habido desde entonces, toda vez que Gareth Bale no tuvo la oportunidad de intentarlo. La velocidad y precisión de su fútbol, de sus pases, de sus cambios de frente, de sus disparos, de sus carreras y de sus tiros libres no produjo imitadores porque era imposible. Quizá en un futuro sí sea replicable, cuando viajar a Marte sea normal y su gol a Francia tenga explicación lógica. Mientras tanto, para verlo, toca rememorar las galopadas que <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=JXsjYq8rt8I">el Bernabéu disfrutó</a> porque Fabio sí leyó a Arthur C. Clarke.</p>
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		<title>La Quinta del Buitre: futuro, presente, pasado (I)</title>
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		<pubDate>Sat, 28 Mar 2020 03:00:55 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Sergio Vilariño]]></dc:creator>
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		<category><![CDATA[Real Madrid]]></category>
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		<description><![CDATA[Pocos momentos provocan en el aficionado al fútbol las sensaciones del camino al estadio. Aun más cuando juegan los dos primeros equipos de la clasificación en un partido altamente anticipado. Ochenta mil personas haciendo el mismo peregrinaje, dirigiéndose a su puerta, abarrotando las gradas, animando al conjunto blanco, líder en la Liga, que se enfrenta [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify">Pocos momentos provocan en el aficionado al fútbol las sensaciones del camino al estadio. Aun más cuando juegan los dos primeros equipos de la clasificación en un <a target="_blank" href ="https://elpais.com/diario/1983/12/03/deportes/439254003_850215.html">partido altamente anticipado</a>. Ochenta mil personas<span id="more-271947"></span> haciendo el mismo peregrinaje, dirigiéndose a <i>su</i> puerta, abarrotando las gradas, animando al conjunto blanco, líder en la Liga, que se enfrenta a su oponente bilbaíno, segundo y pisándole los talones. Los merengues llevan toda la temporada impresionando con su juego, y los leones no le andan a la zaga. El partido es de poder a poder y el Bernabéu, absolutamente lleno, disfruta a pesar de que los locales no cuentan con dos de sus mejores centrocampistas. Esa temporada es mágica para los madridistas, que a 3 de diciembre no solo son primeros sino que ya han eliminado de la Copa del Rey al Betis. Pocas semanas antes el buen juego de los locales metió 60 mil espectadores en el coliseo blanco para un derbi madrileño. En la eliminatoria contra el Betis y en un partido contra el Deportivo la gente también responde en grandes cantidades. El momento clave llega en un saque de falta cabeceado a la red por el menudo delantero madridista, ese del que todos hablan maravillas y que no hace tanto fue muy alabado en la prensa. El equipo vuela y con él la imaginación de una afición que siempre exige cotas mayores. Estos chicos serán clave en el futuro del primer equipo más pronto que tarde.</p>
<p style="text-align: justify">Efectivamente, el futuro. Porque el presente, ese 3 de diciembre de 1983, es un partido de Segunda División. El filial del Real Madrid, el Castilla, finalista de Copa hace tres años, es ahora líder de la categoría y se enfrenta a un Bilbao Athletic repleto de buenos futbolistas que ya alimenta a su equipo mayor, el conjunto dominante del fútbol español en esa época. El Betis, un <i>primera</i>, había caído ante los castillistas en Copa, y sesenta mil almas se juntaron en el Bernabéu para verles jugar ante el Atlético Madrileño, filial rojiblanco. Faltan dos de los mejores centrocampistas del equipo, Sanchís hijo -pasará un tiempo antes de que pueda deshacerse de la coletilla- y Martín Vázquez, que han viajado a Murcia para debutar con el primer equipo, pero todavía está Míchel en la banda derecha, el diablillo Pardeza en la izquierda -recibiendo entradas criminales de Bolaños- y el autor del gol de la victoria, Emilio Butragueño, el Buitre, en la punta del ataque. Apenas tres semanas antes, el 15 de noviembre, <a target="_blank" href ="https://elpais.com/elpais/2013/11/14/icon/1384450140_310238.html">Julio César Iglesias les había bautizado</a> como la <i>«Quinta del Buitre»</i>. Por aquello de tener todos la misma edad, pero al mismo tiempo refiriéndose a esa quinta velocidad que tenía Emilio. En aquella época casi todos los coches tenían cuatro velocidades, así que la quinta era algo así como un extra. Pero ya habrá tiempo de hablar de ese tema.</p>
<h2>¿DÓNDE SE CRIA LA QUINTA?</h2>
<p style="text-align: justify">Los inicios de los 80 en España fueron una época curiosa e interesante en casi todos los ámbitos. El país daba pasitos de recién nacido en su nueva condición de democracia lo que conllevaba, como con todos los bebés, algún que otro tropezón &#8211;<a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=5E6fIfTz2d4">¡se sienten, coño!</a>&#8211; y modelitos cuanto menos señalables, como aquellas <a target="_blank" href ="http://estaticos.elmundo.es/assets/multimedia/imagenes/2014/10/16/14134510153047.jpg ">chaquetas de pana</a> que nuestro flamante presidente socialista lucía con el mismo orgullo con que su segundo al mando llevaba las gafas estilo chica del <i>«Un, Dos, Tres»</i>. Son etapas de la vida y hay que pasar por ellas. Futbolísticamente esos primeros años de la década supusieron también una ruptura con lo anterior, ya que dos equipos vascos, la Real Sociedad y el Athletic de Bilbao se tornaron dominadores del balompié patrio. Con un fútbol aguerrido, físico -no mucho más que la media española, vamos a romper ya ese mito- y no exentos de calidad, los de Ormaetxea y Clemente firmaron cuatro años de impasse en el tradicional dominio madridista, lo que unido a un Atlético de Madrid que ya no era el mismo que en la década anterior creo, una vez mas, un escenario casi inédito en otro ámbito de la vida española. Caso aparte era el Barcelona, a quien nunca faltó el dinero y que bajo la dirección de su nuevo presidente José Luis Núñez estaba dispuesto a hacer saltar la banca y seguir trayendo a las más rutilantes figuras del fútbol internacional, como era tradicional del club. Así pues, desembarcará Schuster y también Maradona, tomándole el relevo a Krankl y Simonsen. Quini, goleador de categoría, cambiará su amado Molinón por el Camp Nou, pero los resultados en Liga no llegarán hasta el mandato de Terry Venables, un técnico británico sin la cabeza de ladrillo de Weisweiler o Lattek. De entrenadores tampoco fueron nunca faltos los blaugranas. Esta época del fútbol español coincidió <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=xp_1I2YtX8o">con nuestro Mundial</a>, donde esta mezcla de caracteres que iban desde el aguerrido Camacho, hasta el pequeño diablo López Ufarte pasando por Arconada, José Ramón Alexanko, Juanito, Santillana, Quini, el inclasificable fenómeno que era Gordillo y la clase de Zamora en el medio del campo, parecieron abocados al fracaso desde el principio, aplastados por la presión de la cita y su propia falta de nivel en un campeonato en el que, precisamente, sobró calidad y equipos de categoría. </p>
<p style="text-align: justify">En este ambiente el Castilla, equipo filial del Real, vivió sus años dorados. Ya en el año 80 sorprendió a propios y extraños con su extraordinaria andadura en la Copa del Rey. Un equipo en el que sólo Ricardo Gallego -y el portero Agustín en cierto modo- llegaría a hacer carrera en el primer equipo se plantó en la final eliminando a cuatro equipos de Primera División. Y no unos cualquiera, además del Hércules, el Athletic de Bilbao, la Real Sociedad que no tardaría en ganar la Liga dos años seguidos y un Sporting de Gijón que contaba con Quini, Maceda, Cundi o Ferrero, un conjunto de campanillas en la época. Así pues, los castillistas <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=vy7w0wAl4ZU">se plantaron en la final</a>, algo que nunca será igualado, donde sucumbieron ante el primer equipo en una fiesta totalmente blanca en el Bernabéu. Aun así, el gran aporte del Castilla durante la década todavía estaba por llegar. Entre el año 81 y el 85 dará a luz a un grupo de jugadores que cambiará el fútbol español, no solo por su manera de jugar sino también a nivel cultural y mental. </p>
<h2>LA QUINTA, EL FUTURO</h2>
<p style="text-align: justify">En aquel horno a fuego lento que era el filial, ninguno de los componentes de esta generación pasó tanto tiempo como Míchel, nombre futbolístico que será pronunciado de mil maneras por locutores de todo el mundo, y que será el primero en debutar en la máxima categoría del fútbol nacional. Fue en circunstancias especiales, durante una huelga de futbolistas que obligó a los filiales a jugar en una jornada de Liga. Como si tuviese que ir marcando territorio, Míchel anotó el gol de la victoria de su equipo. Tardaría algo más de dos años en volver a pisar esos pastos, algo que le frustró, consciente de la calidad que atesoraba. Su pierna derecha era un guante y se sentía en casa jugando como centrocampista diestro, aunque lo veremos de lateral, de interior e incluso de líbero.</p>
<p style="text-align: justify">Con Míchel llegó al Castilla un menudo delantero centro que se convertiría en el yerno ideal de todas las madres de España. Pelo rubio y rizado, ojos claros y, quiero pensar que olía de maravilla, aunque solo fuese porque su padre tenía una perfumería. Estudiante en un prestigioso colegio madrileño y madridista de cuna. Emilio Butragueño, un as dentro del área, capaz de librarse de sus marcadores en los espacios más cortos y con una habilidad natural para rapiñar goles en el área. Con ese apellido y ese don, el Buitre había nacido y ni él mismo se imaginaba lo que representaría durante la siguiente década. Tras marcar 40 goles en el filial, Alfredo di Stefano <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=r18k7-zpwEg">le dio la alternativa</a> en el primer equipo en la temporada 83-84 y ya nunca miró atrás. A Míchel y el Buitre, ya para la posteridad pareja de baile, dúo artístico, se les unió en el 82 un menudo extremo onubense, rápido como él solo y que iba a recibir las peores patadas de todo el grupo. Miguel Pardeza era el complemento de Butragueño en ataque, el recurso del Castilla cuando no había recursos, como lo había sido Paco Gento décadas atrás para el Madrid de las Copas de Europa. <i>«Si no sabes qué hacer, dásela a Miguel, él se irá por velocidad, inventará algo o recibirá una tarascada y forzaremos una falta»</i>. Pardeza nunca se consolidará en el primer equipo, pero tendrá una destacada carrera como jugador profesional.</p>
<p style="text-align: justify">En la 83-84, pasan fugazmente por el filial madridista los otros dos componentes de la futura Quinta. Como un visto y no visto, Manolo Sanchís hijo y <a target="_blank" href ="http://www.libertaddigital.com/deportes/futbol/2014-05-09/martin-vazquez-me-ire-a-la-tumba-sin-saber-por-que-mendoza-me-abrio-la-puerta-de-salida-1276518084/">Rafael Martín Vázquez</a>, llegan, aportan su tremenda calidad a un Castilla histórico, y suben al primer equipo. El primero un centrocampista que también puede jugar de central, con calidad para jugar la pelota y carácter. Siempre con la camiseta por fuera del pantalón, sus subidas al ataque, en el estilo de los mejores líberos, le verán convertirse en uno de los jugadores que más veces se ha puesto la camiseta blanca -y uno de los más laureados-. Será tan grande que conseguirá algo muy poco común: que su padre, famoso jugador madridista y campeón de Europa, pasase a ser simplemente eso, el padre de Sanchís.  Vázquez, que era su nombre futbolístico por entonces, era el jugador del que todos hablaban maravillas. Joven prodigio del mediocampo, demostró su calidad en torneos internacionales con los juveniles del Madrid y las categorías inferiores de la selección española. Con una visión de juego fantástica, aglutinaba también las características de los clásicos centrocampistas de la década anterior, con un buen despliegue en el campo y capacidad para jugar en corto y en largo. Le costó adaptarse, fue discutido, pero su calidad acabó por darle el status que merecía. En el segundo plano se movía con comodidad y así, en segundo plano, quedó el hecho de que también a él fue el mismo Julio César Iglesias el que le cambió el nombre. El periodista recordó que había habido un torero de nombre Rafael Martín Vázquez y le pareció adecuado incorporar el primer apellido. Rafael pasó a ser nuestro <i>Gigiriva</i>. <i>Martinvázquez</i>.</p>
<blockquote><p>El fútbol nunca fue tan físico como en ese comienzo de la década de los ochenta.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Como ya habíamos dicho, estos primeros ochenta fueron años de contradicciones para el club blanco. Corto de dinero y de talento en muchos casos, el club no olió una liga durante la época de dominio vasco y, para colmo, tampoco después porque el Barcelona de Venables se impuso en el campeonato del 85. Pero con un equipo en el que destacaban los jugadores raciales como Camacho, Stielike o Juanito -estos dos últimos muy buenos jugadores, debemos añadir, más allá de lo volcánico de su carácter-, el ariete Santillana y el portero que tocase, fuese Miguel Ángel, fuese García Remón, se las arreglaron para llegar a una <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=8MTkNeEgqik ">final de la Copa de Europa</a>, aquella de 1981, donde plantaron cara al gran ogro europeo de la época, el Liverpool de Bob Paisley. El año anterior solo una desafortunada noche en Hamburgo les había privado de disputar la final en el Bernabeu. El Madrid era un noble de buen linaje venido a menos, pero todavía conservaba uno o dos buenos trajes para las grandes ocasiones. Más decepcionante fue la terrible <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=jczRWhlh0ls">final de la Recopa del 83</a>, en Goteborg, donde en un partido malísimo fueron batidos por el correoso Aberdeen de Alex Ferguson. Para el inicio de la temporada 84-85, los madridistas competían en la Copa de la UEFA, un torneo de un nivel tremendamente alto, por la cantidad de equipos competitivos y por la duración del torneo, un mata-mata de seis rondas donde errar normalmente se pagaba con la vida. El Madrid, eso sí, se saltará esta máxima varias veces de manera milagrosa en el siguiente bienio.</p>
<p style="text-align: justify">El fútbol de los ochenta era abrasivo. Invadido por los residuos del fútbol total -todavía había equipos que lo perseguían o que lo habían modificado a su manera-, con una importancia capital del juego sin balón y con una preocupación por el poderío físico como no se había visto nunca. El marcaje al hombre seguía vivito y coleando y la violencia era parte inexcusable del juego. Seguramente el dominio inglés, italiano y alemán ayudó, claro. En todo caso la afición se dividía entre los artistas como Zico, Maradona o Platini con sus regates inverosímiles y su excelente toque de balón y los no menos efectivos y espectaculares Rummenigge, Elkjaer Larsen o Briegel, con su velocidad endiablada, sus cañones en cada pierna y sus pulmones para exportar. En el caso de Chamartín, todo solía acabar en la cabeza de Santillana, previo pelotazo o jugada de Juanito –<i>que la prepara y Santillana mete gol</i>, <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=oxBLr5tuFnE">tonadilla clásica</a> del coliseo blanco-. Y ahí es donde los chavales de la Quinta, aquellos de los ochenta mil en el Bernabéu en Segunda División, hicieron su entrada.</p>
<p style="text-align: justify">Los blancos iniciaron la temporada con una mezcla de veteranos y noveles, nada más propio, y con intención de recuperar el título liguero. Cuatro de los cinco componentes de la Quinta eran ya miembros del primer equipo -aunque Martín Vázquez, junto a Pardeza, se pasó una parte de la temporada haciendo el servicio militar-. Seguían las viejas glorias en el equipo, Chendo ocupaba el lateral derecho, Gallego se había hecho fijo en un medio del campo donde no se acababa de asentar el talentoso Juan Lozano, y arriba llegaba también ese año un espigado delantero argentino <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=9aaFVUnCmbU">llamado Jorge Valdano</a>. En el banquillo Alfredo di Stefano dio paso al padre de la Quinta, Amancio Amaro, que subió del Castilla pero nunca fue capaz de reproducir su éxito del filial. El Madrid empezó mal el año y siguió siendo irregular en el campeonato de Liga, que fue a parar al Barcelona, al que Terry Venables sacó de una sequía de más de una década. El Madrid acabó quinto, incluso superado por un buen Sporting de Gijón. Amancio fue cesado faltando una jornada. Tras un año en el protagonizó unas cuantas anécdotas interesantes, como aquella  de bajarse los pantalones en White Hart Lane, mostrando las cicatrices de las tarascadas que recibió como jugador para infundir valentía a sus jugadores, o el incidente en Milán donde descubrió a Juanito y Butragueño con compañía femenina antes de un partido contra el Inter. El <i>gallego brujo</i> dejó el equipo con la misión cumplida de haber servido de puente para la integración de sus polluelos del Castilla en el primer equipo. El hombre que le sustituyó fue el apagafuegos de la Casa Blanca, Luis Molowny. <i>«El Mangas»</i> llegó a tiempo para levantar el poco prestigioso trofeo de la Copa de la Liga ante el Atlético y también para culminar una histórica trayectoria en la Copa de la UEFA, qué será la gran narrativa de esta temporada merengue.</p>
<blockquote><p>El Real Madrid encontró en la UEFA una forma de revivir y crear sus grandes noches europeas.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Tras liquidar al Wacker Innsbruck austríaco y al Rijeka yugoslavo -el día que un jugador mudo fue expulsado del Bernabeu- en los dos primeros cruces, el sorteo puso al Madrid ante un equipo imponente en los octavos de final. El fútbol belga vivía su época dorada y el Anderlecht era su mejor exponente. El Madrid recibió una <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=IYt5GQ8D6_g">buena lección en el Parc Astrid</a>, especialmente en la segunda parte, donde fueron incapaces de contener a Frank Vercauteren, que fue un puñal en la banda derecha belga y especialmente a un jovencísimo Enzo Scifo, que había tomado el relevo del madridista Lozano como cerebro de <i>«les mauves» </i> y mandó en el partido como si fuese un veterano de mil batallas. El 3-0 parecía liquidar la eliminatoria y casi casi la temporada blanca.</p>
<p style="text-align: justify">Pero <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=r0ruiZfGE5U">en el Bernabeu</a>, convertido en una olla a presión, el Madrid salió convencido de la remontada. Atacar, atacar y atacar era la receta y a la media hora la eliminatoria estaba igualada. Sanchís no dio apenas tiempo para asentarse en el campo a los belgas, marcando en el minuto dos. Butragueño, esta noche sí titular, comenzaba su primera gran exhibición con un gol en el 16, mientras Valdano añadía un tercero en el 30. El Bernabéu enmudeció por unos segundos cuando el joven danés Per Frimann marcó el 3-1, dando algo de aire al Anderlecht. Pero apenas cinco minutos más tarde Valdano, que jugaba en un tridente con el Buitre y Santillana, les vacunaba por cuarta vez. En la segunda parte, recital de Butragueño, que añadió dos goles más a su cuenta, cerrando un 6-1 histórico que dio la vuelta a Europa. No es nada exagerado decir que en aquel momento el Anderlecht tenía más caché que el Madrid en Europa y verles caer de esa manera mandó un aviso al resto de conjuntos y al propio vestuario blanco: se podía volver a ganar en Europa. Como ya habíamos dicho, la Copa de la UEFA era un torneo durísimo, y en cuartos de final el campeón en título, <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=YQJ4jOQDVGo">los ingleses del Tottenham</a>, con Glenn Hoddle y Osvaldo Ardiles a la cabeza, se cruzaron en el camino del Madrid. Fue una eliminatoria muy cerrada y muy dura, de ahí la anécdota de las cicatrices de Amancio. El Madrid la superó con un solitario gol para llegar a semifinales y medirse con otro hueso, el Inter de Milán. En Italia, los interistas liderados por Rummenigge sometieron al conjunto madridista. Su defensa, con un joven Zenga en la puerta y los rocosos Bergomi, Beppe Baresi, Marini y Mandorlini por delante cerró el partido a cal y canto. Liam Brady y Alessandro Altobelli hicieron el resto. 2-0 y la perspectiva de un cerrojazo en Madrid que había que hacer saltar. Lo <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=cbShj4yqJuE">hizo el Madrid</a>, sin Butragueño, y con un Santillana en modo héroe, marcando dos goles con Michel añadiendo el tercero. </p>
<p style="text-align: justify">Tras los últimos cruces, el rival de la final pareció un pequeño regalo. Los húngaros del Videoton, un conjunto sin figuras que se abrió pasó hasta la final -dejando en el camino a Dukla, PSG, Partizan y Manchester United entre otros-, no fueron rivales y <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=6sd-WH853lw">el 0-3</a> que el Real Madrid consiguió en la ida en Hungría selló el triunfo en la Copa de la UEFA. El primer título europeo que volaba al Bernabéu desde la lejana Copa de Europa ganada al Partizan.</p>
<p style="text-align: justify">Ese verano de 1985, con Ramón Mendoza ya como presidente, el Madrid da un salto de calidad enorme. El necesario para recuperar la Liga y, viendo la prometedora generación que la cantera le había brindado, aspirar a más en Europa. Con el ascenso de Pardeza al primer equipo, la Quinta jugará completa en Primera y además solo hay una baja importante, la de Uli Stielike. Todos los demás siguen. Pero serán tres fichajes los que acapararán toda la atención: Antonio Maceda, Rafael Gordillo y Hugo Sánchez, tres figurones a los que el mexicano bautizará como la <a target="_blank" href ="http://3.bp.blogspot.com/-LxapSq5KG7U/UzHa12m3fBI/AAAAAAAAAMk/KzHH9qBJDV0/s1600/quintamachos.jpg"><i>«Quinta de los Machos»</i></a>. Sería como fichar hoy a Hummels, Alaba y Lewandowski de una tacada. Maceda venía del Sporting de Gijón, y era un líbero con una clase como había pocos. Se había consagrado en la Euro 84 con su colocación, y su capacidad para sacar el balón jugado e incorporarse al ataque. Estaba llamado a ser el líder de la zaga. Hugo Sánchez venía del Atlético de Madrid y llegó con no poca polémica. Era un goleador de área, genio del remate a un toque. Había comenzado de extremo y le veremos caer hacia esa zona durante el quinquenio mágico del equipo en la segunda mitad de los 80. Tenía una zurda que era un cañón y carácter para enfrentarse a todo y todos. Con él el Madrid completaba un ataque que reunía todos los perfiles imaginables. Sería el mejor complemento para el Buitre. Por último, <i>«el Gordo»</i>, que llegaba del Betis ya con 28 años y mucha experiencia. Un jugador que hizo de la banda izquierda <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=9125X_sgXYA">el salón de su casa</a>. Normalmente catalogado como carrilero izquierdo, podía ocupar cualquier posición en esa banda y será, tácticamente, el jugador más especial y decisivo de ese equipo. Llegaremos a eso.</p>
<blockquote><p>La segunda de la Copa de la UEFA selló el final de la primera etapa de la Quinta.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Con Molowny al mando, y con un once tipo en el que Ochotorena y Agustín compartieron la meta, con Chendo, Sanchís, Maceda y Camacho por delante, Gallego, Míchel y Gordillo en el medio y Hugo Sánchez, Butragueño y Valdano arriba, el Madrid arrasa en la Liga. Once puntos de ventaja al Barcelona subcampeón de Europa. Hugo es el máximo goleador, Valdano el mejor jugador y Míchel el mejor jugador español. Martín Vázquez entra poco a poco en un centro del campo en el que las posiciones dejan de ser fijas, con Míchel metiéndose muy al medio y Gordillo haciendo un poco de todo, que es lo que sus pulmones y su clase le permitían. Todavía hay muchísimos minutos para Juanito y Santillana se confirma con el revulsivo. Los tres de arriba le cierran el paso al veterano favorito del Bernabéu, y Hugo, Valdano y el Buitre se entienden a las mil maravillas, intercambian posiciones y aparecen desde todos los frentes. Son una pesadilla.</p>
<p style="text-align: justify">En Europa, el campeón de la UEFA elimina a AEK de Atenas y Chernomorets Odessa en las dos primeras rondas. El equipo funciona muy bien, pero una noche de noviembre en Moenchegladbach se da de bruces con la realidad. El Borussia aplasta 5-1 a un Madrid inusualmente timorato, que salió a no perder y lo perdió casi todo. Ese solitario gol de Gordillo valdrá oro, aunque supo a poco ante tal varapalo. Dos semanas después, con el Bernabéu de nuevo encendido esperando una hazaña como las del año anterior, Molowny <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=j0ut9evL3Zk">no se guardó nada</a>. Incrustó a Juanito en medio campo y lanzó a su equipo al ataque. ¿Los héroes?, los mismos que en la remontada contra el Inter seis meses antes: Valdano y Santillana. Dos goles por cabeza y la histórica imagen de <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=VybNV4BIBZ4">Juanito saliendo de campo</a> a botes de pura alegría. Remontar se estaba convirtiendo en tradición. </p>
<p style="text-align: justify">Pero el equipo gustaba de las emociones fuertes y tras golear al Neuchatel suizo en la Castellana a punto estuvo de ser remontado en la vuelta. A un gol se quedaron los helvéticos de igualar el 3-0 de la ida. De nuevo en semis y de nuevo el Inter era el enemigo a batir. Y como el año anterior había salido una buena película, ¿por qué no repetirlo? El Inter había añadido a Riccardo Ferri a su defensa, un jugador que sería un marcador de élite en Europa durante los siguientes seis o siete años. También a Tardelli en el medio del campo. Y allí seguía el tridente formado por Liam Brady, Alessandro Altobelli y Karl-Heinz Rummenigge. Más el veloz Pietro Fanna en el flanco derecho. Un gran equipo que gracias a dos goles de Tardelli y uno de Salguero en propia puerta se llevaba a Madrid un 3-1 muy positivo. Pero el Bernabéu <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=CHbDmUdyWK8">vivió la enésima noche mágica</a>. Costó abrir el cerrojo italiano, pero Hugo Sánchez lo consiguió al borde del descanso. La segunda parte vio llegar el segundo gol, de Gordillo, que unido al que había marcado Valdano en Milán, clasificaba al Madrid. Pero un penalti de Brady volvía a poner las cosas cuesta arriba. Hugo, de nuevo, marcó para igualar la eliminatoria y llevarla a la prórroga. Ahí surgió la figura de Santillana, que empeñado en ser el protagonista de ambas victorias en la UEFA, se marcó un doblete y liquidó los sueños de los nerazzurri. ¡A la final! Allí esperaba el Colonia alemán, que había llegado a esta instancia mostrando una buena capacidad realizadora, peor sin enfrentarse a ningún rival de verdadera categoría. Tenían cinco internacionales alemanes en el once inicial, entre ellos el gran guardameta Schumacher y los atacantes Littbarski y Allofs. Y a un pequeño diablo saliendo del banquillo, Thomas Hässler. Pero se les cayó el mundo encima en el Bernabéu. Como había hecho el año anterior, el Madrid no les dio opción. Tras curtirse durante todo el año en eliminatorias muy duras, la final fue una fiesta. Hugo Sánchez, Gordillo, un doblete de Valdano y Santillana sellaron <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=eFDs2fW_U-Y ">un 5-1</a> que los alemanes no pudieron remontar en la vuelta. El segundo título sella un bienio mágico para el Madrid. No solo porque se vuelve a ganar sino porque deja unos recuerdos y una experiencia que jamás serán olvidados por el club. Pero con ambas Quintas entendiéndose tan bien y una plantilla fantástica, es momento de pedir más. Hay que aspirar a la tan deseada Copa de Europa. Michel y el Buitre disputan su primer Mundial con España en Mexico y el delantero se consagra como una estrella con sus cinco goles y su sonada actuación ante Dinamarca en Querétaro. España queda eliminada en cuartos, pero las perspectivas son brillantes. El futuro es hoy.</p>
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		<title>Amado líder #yomequedoencasa</title>
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		<pubDate>Wed, 25 Mar 2020 02:55:03 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Adrián Blanco]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[El protagonista de este texto sigue aún en activo. Y eso agranda todavía más el mito. Este tipo de complexión fuerte y tez morena, una estatura imponente y una cuantía importante de tatuajes entre los brazos y el cuello es toda una leyenda en su país, y para el fútbol de selecciones. Su carrera, a [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">El protagonista de este texto sigue aún en activo. Y eso agranda todavía más el mito. Este tipo de complexión fuerte y tez morena, una estatura imponente y una cuantía importante de tatuajes entre los brazos y el cuello es toda una leyenda en su país, y para el<span id="more-271895"></span> fútbol de selecciones. Su carrera, a diferencia de otros muchos paisanos con los que comparte nacionalidad y hemisferio en el planeta, se ha desarrollado al revés de como suele ser habitual: él emergió en Europa y hace ya unos cuantos años decidió coger el vuelo de vuelta para aterrizar en Sudamérica&#8230; ¿Ya sabéis quién es?</p>
<blockquote>
<p style="text-align: justify;"><em>Empezó en Europa y ha acabado jugando en Sudamérica</em></p>
</blockquote>
<p style="text-align: justify;">Más cerca de los cuarenta que de los treinta en su carnet de identidad, este futbolista que siempre se ha desempeñado como delantero en todos sus equipos ha hecho carrera en dos países y cinco equipos verdaderamente importantes en todo el mundo. Se trata de un ‘9’ que ha vivido de principio a fin la evolución de su demarcación en lo particular, así como del propio fútbol en general. Y esta suma de experiencias, combinadas con un carácter indomable y un liderazgo realmente incorruptible, han alimentado y han dado forma a uno de los delanteros más infravalorados a nivel de clubes desde hace años, especialmente en este lado del charco.</p>
<p style="text-align: justify;">Mentar su nombre es invocar la figura de un futbolista que nació y se hizo en la calle. Con los suyos. Y ese vínculo que mantiene son sus raíces le hace ser capaz de cualquier cosa si se trata de la selección. Pero si llegados a este punto aún no sabéis de quién se trata, diremos que sobre el césped tiene tantísimo fútbol como carácter. Es el carisma hecho futbolista. Y esa identidad gamberra, guerrera, adereza una mezcla estimulante cuando uno le ve moviéndose lejos del área. Es uno de esos viejos nuevos delanteros. Un martillo pilón en el remate y un estilista bastante plástico en el desmarque de apoyo. Una combinación que, por si aún hay alguien que no ha descubierto su nombre, fue una verdadera incógnita hasta el último momento en la última Copa del Mundo. Aunque esta es otra historia. Porque todas las leyendas tienen su capítulo aparte.</p>
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		<title>También sabía de candados #yomequedoencasa</title>
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		<pubDate>Tue, 24 Mar 2020 09:25:08 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Alejandro Arroyo]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[Cuenta quien mucho lo ha vivido y admirado que en una de sus conversaciones con uno de los discípulos más aventajados de nuestro escondido de hoy este pupilo le confesó que siempre pensaba en él cuando tenía que tomar una decisión importante ante una circunstancia límite. «En esos momentos siempre me pregunto lo mismo, ¿qué [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">Cuenta quien mucho lo ha vivido y admirado que en una de sus conversaciones con uno de los discípulos más aventajados de nuestro escondido de hoy este pupilo le confesó que siempre pensaba en él cuando tenía que tomar una decisión importante ante<span id="more-271861"></span> una circunstancia límite. <i>«En esos momentos siempre me pregunto lo mismo, ¿qué haría él en esta situación?»</i>. Es difícil cuantificar el grado de relevancia que su personalidad y sus ideas alcanzaron para quienes le vieron, le siguieron y le escucharon, pues como todos los genios, primero, y muchas veces después, fue tachado de loco, por hereje o irreverente, para terminar cambiando el modo de pensar del individuo. Sí, cambió los pensamientos que discurren en silencio en la mente de las personas. Tan increíble como cierto. </p>
<p style="text-align: justify;">Y lo hizo jugando, aunque después lo hiciera mandando. Suficiente legado hubiera dejado si tras jugar su último minuto como jugador se hubiera ido al monte a talar árboles, como hiciera Roberto Baggio. Lo suyo era un talento natural, puro como el agua, que incluso sin ninguna idea ni pensamiento propio, despojado de movimiento intelectual, ya habría sido visto como una estrella inagotable. En sus piernas, no obstante, ya había lenguaje suficiente para interpretar lo que vendría después. Habia fintas, engaños, cambios de ritmo; de parado a trote, de galope a frenado en seco. Era un genio del balón, de su control y su dominio, en la relación íntima que define al futbolista. Pero lo más gordo no era esta relación, él iba mucho más allá. Su lugar en el mundo del fútbol dibujaba una paradoja mágica, arrebatadora. Él razonaba sobre cosas universales pero al amparo de la más rutinaria espontaneidad.</p>
<p style="text-align: justify;">Cuenta también el que ya contaba cosas en el primer párrafo que entrenando nuestro protagonista a uno de sus equipos, tras un partido jugado de noche, la expedición llegó de madrugada al estadio y este se encontraba cerrado, sin nadie para abrir la reja por donde tenía que pasar el autobús. Y allí bajó él a echar un vistazo, porque un vistazo suyo no era uno más. No se sabe si como broma o asombro pero ya resultaba significativo que un jugador exclamara en voz alta: <i>«¿También sabe de candados?»</i>. Desde lo más nimio a lo más hondo, siempre estaba él. No sabemos cuantas revoluciones siguieron a la suya ni cuantos hijos habrá engendrado uno de los grandes padres del fútbol moderno. Y ya con esto el círculo se acota de tal manera que va a ser difícil esconder a quien, aún hoy, está presente en todas partes. Su figura es transversal.</p>
<blockquote><p>«El swing no es (&#8230;) sino un don del alma, cuya gracia no se adquiere a ningún precio. Se tiene o no se tiene. Las personas privilegiadas que tienen swing lo transfieren sin darse cuenta a cualquier acto cotidiano de su vida con una especie de ondulación espiritual. El swing se manifiesta al caminar, al sentarse o levantarse del sillón, al dar la mano a un amable desconocido, al llamar al camarero, al contar una historia a los amigos en la sobremesa sirviendo al mismo tiempo el vino, al agradecer con una sonrisa irónica un elogio merecido, al bostezar (&#8230;). Ante cualquier ser que uno se tropiece en la vida bastará un sólo movimiento para descubrir si ha sido elegido por los dioses.» </p>
<p align="right">Manuel Vicent.</p>
</blockquote>
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		<title>El amigo del capitán #yomequedoencasa</title>
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		<pubDate>Wed, 18 Mar 2020 02:55:47 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Adrián Blanco]]></dc:creator>
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		<category><![CDATA[Futbolistas]]></category>
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		<description><![CDATA[Enric González le dedicó varios capítulos de su libro ‘Historias del Calcio’ a nuestro personaje. Y eso ya lo dice todo: no existe mejor homenaje para un jugador que una columna firmada por el maestro. La historia de este futbolista es la de aquel que pudo haberlo sido todo, con un lugar destacadísimo entre los mejores, y [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">Enric González le dedicó varios capítulos de su libro ‘Historias del Calcio’ a nuestro personaje. Y eso ya lo dice todo: no existe mejor homenaje para un jugador que una columna firmada por el maestro.<span id="more-271709"></span></p>
<p style="text-align: justify;">La historia de este futbolista es la de aquel que pudo haberlo sido todo, con un lugar destacadísimo entre los mejores, y en cambio acabó conformándose con ser la mitad -y siendo benévolos, porque posiblemente ni eso- de lo que su fútbol le hubiese permitido. Este jugador, oficialmente delantero aunque oficiosamente tendrá un currículo para el que no hay grapa ni clip que se le resista, retirado hace no demasiado tiempo, llamó la atención de todo el mundo hace ya más de quince años por su personalidad dentro y fuera del campo. De lo que sucedió fuera no vamos a hablar en este texto, porque no conocemos ni la mitad y porque si lo supiésemos seguramente daría para un serial con bastantes capítulos, pero lamentablemente para todos (y, por supuesto, para él más que nadie) lo que dejó sobre el campo no ocuparía muchos minutos de la trama si es que Netflix o Amazon se lanzasen a hacer un documental sobre este fantástico delantero. (Que por cierto, si hay alguien ahora mismo trabajando en ello, es el momento de lanzarlo).</p>
<p style="text-align: justify;">Durante el tiempo que estuvo en España se publicaron cientos de cosas. Y de hecho, de vez en cuando, aún se sigue recurriendo a su figura para rememorar viejos tiempos o hablar de alguien en el presente, porque su nombre (o mejor dicho, su primer apellido) pasó a ser un adjetivo mundialmente reconocido. Porque el caso de este futbolista será siempre recordado como uno de los mayores ‘sí pero no’ de toda la historia. En su favor ha de decirse que toda la literatura publicada en su nombre no siempre ha sido justa con él. Sobre todo aquella que hace referencia a su etapa cuando jugaba en su propio país. De esos años se han escrito muchos textos, y gracias a él pusimos nombre en el mapa a una ciudad costera que cuenta con poco más de 300.000 habitantes. Pero durante un tiempo todos quisimos haber nacido allí para poder haber sido de mayores tan buenos como él. Porque, por encima de todas las cosas, él era un futbolista especial. Él era de los buenos, de verdad.</p>
<blockquote><p><em>Hablamos de un atacante realmente talentoso con el balón</em></p></blockquote>
<p style="text-align: justify;">Especial fue siempre, pero especialmente al principio y al final de su carrera. Enric González escribía con pasión su nombre en sus columnas como corresponsal. De él dijo que era el mejor amigo del capitán de su equipo, que además durante un tiempo estuvo considerado posiblemente como el mejor del mundo, y con el que ganó su primer título a nivel profesional. Y en él puso el ojo para advertir que su fútbol, escrito en verso, podría estar dramáticamente maldito. La calidad técnica de este tipo siempre estuvo muy por delante de los códigos que comprendieron el fútbol en aquellos años. Y raro sería que hoy, casi dos décadas después de todo aquello, en algo pudiese desentonar en los mejores (clubes) y jugando con los mejores (futbolistas). <em>“Un tipo como él no puede crear tanta belleza y quedar impune”</em>. Y razón no le faltó a Enric. Hizo goles, levantó trofeos… y para siempre dejará el recuerdo de que, cuando quería, jugaba como el mejor. Cosas de los genios. Todavía hoy, ya retirado y completamente alejado del campo y el banquillo, y del sol en los <i>&#8216;entrenos&#8217;</i>, él sigue pagando la penitencia.</p>
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		<title>Qué manera de pararse #yomequedoencasa</title>
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		<pubDate>Tue, 17 Mar 2020 09:17:31 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Alejandro Arroyo]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[Nuestro protagonista de hoy sería más valorado ahora que en su época. Y ya es decir, porque nos hizo disfrutar una barbaridad. La época es la siguiente y nadie la vio venir. El fútbol iba a cambiar drástica y muy rápidamente. Y no sabemos si con el ánimo de que ese cambio se convierta, en [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">Nuestro protagonista de hoy sería más valorado ahora que en su época. Y ya es decir, porque nos hizo disfrutar una barbaridad<span id="more-271677"></span>.</p>
<p style="text-align: justify;">La época es la siguiente y nadie la vio venir. El fútbol iba a cambiar drástica y muy rápidamente. Y no sabemos si con el ánimo de que ese cambio se convierta, en presente, en algo cotidiano, o únicamente signifique y haya significado en la historia del fútbol un pico elevadísimo y mantenido en la gráfica que no se pueda sostener después, pero el caso es que <i>aquellos</i> dos jugadores, en lugar de transformar la iconografía de una posición concreta, lo que hicieron fue implosionar dos conceptos: el de estrella del fútbol y el del encargado del gol. Y ninguno era, ni es, delantero centro. A pocos meses de que esto comenzara a suceder, las estrellas eran extraordinarias pero, dentro de su excepcionalidad, eran terrenales, en el sentido de acaparar un solo color en el arco iris. <i>Yo doy el último pase, usted organiza al equipo, y aquel marcará los goles</i>.</p>
<blockquote><p>Él es uno de esos casos con los que su posición se comenzó a ver y valorar de otra manera y no solo por la más evidente de todas.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify;">Así, en los albores de esa época que estaba a punto de comenzar, en una de las grandes ligas europeas, lo que también nació fue un modelo futbolístico que es un modelo de club, que aún perdura, y mira que han llovido mares, al que llegaban y llegan jugadores más desconocidos a ojos del gran público. Plantillas confeccionadas en los despachos que con asombrosa continuidad se convertirían en equipazos de fútbol como el que su protagonista ayudó, y de qué manera, a dar forma. Como las victorias legitiman las propuestas y las convierten en identidad, debe decirse que ese modelo terminó creando escuela en su estadio y no se puede discutir que hay algo común en el juego de todos sus ciclos ganadores, no solo una manera de acudir al mercado y darle herramientas al entrenador.</p>
<p style="text-align: justify;">El modelo de juego siempre fue directo, con mucha predominancia por las bandas. De hecho, el ritmo al que jugaba aquel equipo puede decirse que por norma no le pertenecía a su país, haciendo de uno de sus laterales un fenómeno histórico. Jugando en casa, sus extremos y sus laterales abrasaban al rival, lo giraban contra la pared y lo zarandeaban en oleadas de carisma y fútbol ofensivo donde los traspasos multiplicaban su valor. El fútbol, que todavía no se había dirimido entre la cultura del pase y su posterior reacción como respuesta, seguía teniendo en los costados una fuente natural para desequilibrar, y veía en los laterales, ya sí, a elementos fundamentales en la construcción del juego y el cambio de ritmo. Pero para dotarles de sentido, alguien tenía que pararse antes.</p>
<blockquote><p>Con mediocentros más trabajadores y bandas demoledoras, alguien tenía que pararse. Y nadie se paraba como él.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify;">Iba a tener todo el sentido del mundo lo que rodeaba a este genial jugador. Los mediocentros no tenían demasiada incidencia en la elaboración ni en las decisiones importantes relativas a lo que el equipo sería con el balón en su poder. Y si el equipo era de estilo directo, no era necesario ni recomendable que la pelota se parara en varios futbolistas. Con uno solo bastaba, pero debía ser muy bueno en sus intervenciones. Un balón largo o un envío en corto, no importaba el cómo, que allí estaba él para bajarla, administrarla y mandarle al equipo el mensaje correcto. Había en sus acciones un rasgo evidente de su tremenda relevancia en aquel equipo y en aquella Liga, que a punto estuvieron de ganar, y es que todos los jugadores del equipo debían mirarle a los ojos cuando recibiera la pelota, porque él iba a modificar la jugada y desatar la furia de sus extremos o la llegada a gol de su compañero de delantera o la llegada del segundo pivote. Ninguno de los que compartían posición con él entendía dicha demarcación de esa manera.</p>
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		<title>Crónica de un &#8216;Piojo&#8217; #yomequedoencasa</title>
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		<pubDate>Mon, 16 Mar 2020 09:35:30 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Alejandro Arroyo]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[Yo era el molesto del barrio. Yo era el molesto, terminaba los deberes y me gustaba molestar, entonces a los chicos les gustaba salir a la calle y se juntaban con la pelota, y ahí iba el &#8216;piojín&#8217;, entre media de todos, a molestar. Y cuando no aparecía, me venían a buscar, llamaban al timbre&#8230; [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<blockquote><p>Yo era el molesto del barrio. Yo era el molesto, terminaba los deberes y me gustaba molestar, entonces a los chicos les gustaba <span id="more-271672"></span>salir a la calle y se juntaban con la pelota, y ahí iba el &#8216;piojín&#8217;, entre media de todos, a molestar. Y cuando no aparecía, me venían a buscar, llamaban al timbre&#8230; Y ahí empezaron con &#8216;el piojín&#8217;, &#8216;el piojin&#8217;. Mi madre ya ni se acuerda de que me llamo Claudio.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">La historia de Claudio, el &#8216;Piojo&#8217; López, va indiscutiblemente ligada a un apodo ilustrativo de lo que su figura fue durante sus años de esplendor. El delantero argentino elevó el contragolpe a una altura determinante, llegando a penetrar en según que mentes que llegaron a entender que, en dicho momento y de forma literal y categórica, no podían defenderle. Tanto en España como en Italia, el &#8216;Piojo&#8217; hizo de su mayor virtud un altavoz diferencial, pues fue siempre el martillo que golpeaba a los equipos grandes. Y nada como eso para hacerse un nombre. <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=whv_boj5Zng">Claudio López era el &#8216;Piojo&#8217;</a> porque había nacido para molestar. Llegado a Europa desde Racing de Avellaneda, en el que se despidió con un fantástico torneo Clausura de 1996, Claudio aterrizó en Valencia en mitad de un contexto que va a condicionar y construir su periplo en Mestalla. Su relato en Valencia debe citar a cuatro personajes especialmente relevantes: Jorge Valdano, Ariel Ortega, <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2016/05/leicester-city-claudio-ranieri-campeon-premier-league-2015-2016/">Claudio Ranieri</a> y Gaizka Mendieta. Entre ellos emergió la figura del mejor &#8216;Piojo&#8217;. que tuvo que convencer a una afición de que su concurso y su titularidad compensaba más que la del &#8216;Burrito&#8217;. Ambos, figuras relevantes de aquella generación argentina post Maradona, compartieron plantilla pero no pudieron convivir juntos.</p>
<blockquote><p>Valdano: «La aficion del Valencia se merecía un jugador como Ariel Ortega»</p></blockquote>
<p style="text-align: justify"><a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/08/ariel-ortega/">Ariel Ortega</a> era uno de esos mediapuntas que casaban bien con el ritmo y las ideas que habían caracterizado a Jorge Valdano en Tenerife y Madrid. No había nadie tan talentoso ni imaginativo para ocupar una zona y desempeñar un rol tan necesario en un equipo que se entendía desde ahí. Valdano y Ortega eran las cabezas visibles de un proyecto concreto, de una idea que los haría indispensables mientras estuvieran juntos. El fútbol, que de paciencia entiendo bien poco, observó el declive de aquella obra, que no duró excesivamente demasiado. El &#8216;Piojo&#8217;, que no era el punta más potenciado dentro de su periodo de adaptación, con menos espacios para su arrancada, vio el cielo abierto con la llegada de Claudio Ranieri, seguramente el polo opuesto de Jorge Valdano. Tanta lejanía en los postulados de uno u otro iba a tener un significado determinante en el presente de las dos figuras argentinas. &#8216;Burrito&#8217; y &#8216;Piojo&#8217; intercambiaron los papeles. La simetría y el orden de Ranieri descubrirían <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=F050Wt5ZHFM ">al verdadero &#8216;Piojo&#8217; López</a>, al que todos recuerdan y al que cuyo apodo con más justicia le definiría. El contexto no era sencillo porque los métodos de Ranieri carecían de recursos para generar ilusión y encontrar soluciones en partidos de ritmo bajo y creación de espacios. El debate estaba latente: la afición pedía a Ortega. Un &#8216;Burrito&#8217; que en 12 partidos de la temporada anterior había anotado 7 goles y dado 4 asistencias. Pero el prisma y la opinión cambiaron cuando el Valencia salía de Mestalla y chocaba con los mejores. Ahí, en un contexto táctico y anímico muy concretos, Ranieri y Claudio López se movieron mejor que nadie. Claudio molestaba como ninguno.</p>
<blockquote><p>Con Ranieri se vio al mejor &#8216;Piojo&#8217;, el que dejó a van Gaal sin soluciones</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">En su trayectoria en España, pocas cosas se recuerdan tanto como lo que supuso para <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/07/historia-louis-van-gaal-entrenador-barcelona-doblete-debate-rivaldo-filosofia-sistema/">el Barcelona de Louis van Gaal</a> enfrentarse al delantero argentino. El fútbol de la escuela holandesa, muy posicional y programado, contaba en aquel Barcelona con una zaga no del todo preparada para una perdida prematura o de mala calidad. Enumerar los tres centrales con los que contaba el técnico neerlandés resume a la perfección lo que terminó convirtiéndose en una auténtica pesadilla: Frank de Boer, Abelardo Rodríguez y Mauricio Pellegrino, todos de poca cintura y similar punta de velocidad. En apenas nueve días, con una eliminatoria de Copa del Rey y un encuentro de liga, Claudio López anotó seis goles en tres partidos, dejando a van Gaal sin argumentos: «No tengo a nadie que pueda pararlo». Aquel Valencia, en cualquier caso, no sólo era la velocidad del &#8216;Piojo&#8217;, aunque su motor bastara para castigar tantísimo a los culés. <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=0N-3lyZ1CNQ">La figura de Mendieta</a> fue fundamental para que el Valencia representara la mejor transición de la Liga. El vasco complementó como nadie la velocidad del sudamericano, ayudado por Javier Farinós lanzando y Miguel Ángel Ángulo alternando llegada con profundidad. </p>
<blockquote><p>Protagonista de dos Mundiales con Argentina, junto a Ortega, Crespo y Batistuta. Casi nada</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Ello tuvo continuidad en el Mundial de Francia, ante la Holanda de Guus Hiddink y Frank de Boer. Paradigmático fue uno de sus goles más importantes, aunque no tuviera un significado mayor. Argentina terminó cayendo ante Holanda, con <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=uPkHutTygMY">un gol memorable de Dennis Bergkamp</a>, pero el &#8216;Piojo&#8217;, suplente de Crespo y Batistuta pero titular aquella tarde ante la ofensiva Holanda, con Passarella detectando bien esa posible debilidad, consumó un gol que lo define en una jugada, realizando una ruptura marca de la casa ante la recepción de un mediapunta. Cuajando buenos años en la superLazio campeona del Calcio, López afianzó y acercó su estatus al de dos rematadores de clase mundial, Hernán Crespo y <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2017/03/analisis-gabriel-batistuta-inicios-carrera/">Gabriel Batistuta</a>. Junto al mismo Ortega, y en aquella convocatoria que acabó en inconsolable tristeza en el Mundial de 2002, tras unas eliminatorias superlativas, Claudio López fue considerado un delantero de primerísimo nivel que supo encajar sus mejores virtudes en equipos que aprovecharon lo que nunca le faltó: correr y molestar como un <i>piojo</i>.</p>
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