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	<title>Ecos del Balón &#187; Vavá</title>
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	<description>En fútbol nadie tiene razón.</description>
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		<title>Una de indios</title>
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		<pubDate>Tue, 22 Apr 2014 01:59:56 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Sergio Vilariño]]></dc:creator>
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				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><span class="dropcap">C</span>uarenta años han pasado desde la última vez y, ciertamente, no mucha gente puede decir que se lo esperase. Si bien desde hace casi un lustro la presencia del Atlético de Madrid en la competición europea es brillante,<span id="more-119532"></span> merced a sus dos triunfos en la Europa League, no es menos cierto que una larga andadura en la Champions League es harina de otro costal. Pero el conjunto de <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/01/recorrido-historia-simeone-como-entrenador/">Diego Simeone</a> ha forjado un grupo de hierro, con una moral a prueba de bombas y fútbol por arrobas. No hay tres equipos en el mundo más en forma que el Atlético y hay serias dudas de que haya alguno con más hambre. Así pues, parece que <i>cuarenta años no es nada</i>. Y los <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/10/diego-costa-jugador-atletico-madrid-de-los-100-puntos/">Diego Costa</a>, Koke, Filipe Luis, Arda Turan o Courtois parecen más que dispuestos a no ser menos que los colchoneros que disputaron las tres semifinales que, de momento, adornan el historial rojiblanco en la máxima competición continental.</p>
<p style="text-align: justify">A finales de los 50, con la Copa de Europa dando sus primeros –y firmes- pasos, el Atlético tuvo que lidiar con el dominante <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2009/07/filogenesis-blanca-recopilatorio/">Real Madrid de Alfredo di Stefano</a>. Eclipsado por su rival ciudadano, el conjunto colchonero debía buscarse<span class="pullquote_right">Con Daucik el Atlético hizo frente al Real</span> las habichuelas en dura pugna con un poderoso Barcelona y un excelente Athletic de Bilbao. En la temporada 56-57, una espantosa derrota contra el Barça en Copa del Generalísimo (global de 13-3) provocó el cese del entrenador Antonio Barrios. Para la temporada siguiente, la 57-58, los atléticos se hicieron con los servicios del prestigioso entrenador Ferdinand –Fernando- Daucik. El checoslovaco, también conocido por ser el suegro de <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=UR8wZxloxjU">Kubala</a>, había ganado varias Ligas y Copas con el Barcelona y el Athletic. En la competición liguera, un Atleti reforzado estableció una dura pugna con el Real Madrid, que se decantó del lado blanco en las últimas jornadas. No obstante, gracias a que el cuadro madridista ganó la Copa de Europa, el subcampeonato atlético le valió la clasificación para la siguiente edición del máximo trofeo del continente.</p>
<p style="text-align: justify">La temporada 58-59 llegaba con el debut del club en competición europea. Debido a ello, el Atlético se reforzó con jugadores de la talla de Vavá –delantero centro del Brasil campeón del mundo-, el creativo interior Mendonça o el guardameta Madinabeytia. Daucik, conocido defensor del fútbol de ataque, formó una delantera sensacional compuesta por Miguel, Mendonça, Vavá, <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=PVmLWhqGRKY">Joaquín Peiró</a> y Enrique Collar. Peiró un excelente jugador de ataque, tanto como interior como incluso de delantero centro –como demostrará en su etapa italiana, que incluyó pasos por la Roma y el gran Inter de Helenio Herrera-, mientras que Collar era uno de los mejores extremos izquierdos del mundo. Para desgracia suya, compartía puesto con Gento, lo cual limitó su presencia en la selección nacional y, por tanto, su repercusión. Pero era un jugador de una habilidad superior a la del cántabro, más fino, mientras que la velocidad y la tremenda capacidad física de <a target="_blank" href ="http://www.rtve.es/alacarta/videos/estudio-estadio/gento-galerna-del-cantabrico/1203897/"><i>«la Galerna del Cantábrico»</i></a>, marcaban la diferencia a favor del madridista.</p>
<blockquote><p>Aquel Atlético de Madrid rindió fenomenalmente bien en la Copa de Europa.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">En Liga la trayectoria fue mediocre, pero en la Copa de Europa el conjunto de Daucik dio lo mejor de sí. La primera eliminatoria deparó un rival de escaso nivel, el Drumcondra irlandés, que fue apalizado por 8-0 y 1-5. En un abarrotado Estadio Metropolitano, Joaquín Peiró marcó a los dos minutos de empezar el que fue el primer gol del Atlético en Europa. El estadio madrileño viviría momentos de gloria antes de dar paso al nuevo estadio del Manzanares, cuya construcción se había aprobado a comienzos de temporada. </p>
<p style="text-align: justify">Tras la perita en dulce irlandesa, el bombo deparó un rival más duro para el Atlético, en la figura del <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=AfnCRCRfT6M">buen CDNA Sofía</a> –antiguo CSKA-, un equipo muy disciplinado tácticamente. El Atleti tuvo que jugar la ida en el Bernabéu, pues el Metropolitano no disponía de iluminación artificial. A pesar de jugar en terreno hostil,<span class="pullquote_left">Enrique Collar, decisivo en toda la Copa, metió a su equipo en cuartos</span> los de Daucik ganaron 2-1 –Vavá y Peiró-, en un encuentro que presagiaba que la visita al Vasil Levski de Sofia no iba a ser un paseo. Allí, el equipo del ejército búlgaro se hizo fuerte y arrancó una victoria por 1-0. Como no existía el valor doble de los goles ni nada que se le pareciese, se decretó que el partido de desempate se jugase en Ginebra. Allí, en el estadio de Les Charmilles, todo se puso en contra del Atlético. Los búlgaros se adelantaron rápido y poco después fue expulsado Rafa. Por si fuese poco, Vavá erró un penalti y Callejo, uno de los puntales de la defensa atlética, se lesionó. No había cambios, así que, con un equipo totalmente mermado, Collar se echó el equipo a la espalda y su actuación fue tildada de legendaria. <i>El Niño</i> se salió, jugó por tres hombres y el Atlético se recuperó para ganar 3-1 en la prórroga. Vavá mostró también <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=tmuKgbMPAy8">su categoría</a> haciendo un doblete y Callejo, lesionado pero que se había quedado en el campo, como era habitual en la época, marcó <i>el gol del cojo</i>, que sería el que finalmente se tornaría decisivo.</p>
<p style="text-align: justify">Los cuartos de final llevaron al Atlético a Alemania. El Schalke 04 se suponía un rival durísimo, pero el conjunto colchonero dio buena cuenta de ellos en el Bernabéu –una vez más- por 3-0 y, aunque un gol a los 10 segundos en el Kampfbahn, aguantó sin problemas y selló el pase a semis donde esperaba un Madrid que venía de aplastar <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=F3RhzVTGO-Q">al Wiener SC</a>.</p>
<p style="text-align: justify">Reconoce Di Stefano en su autobiografía que, junto a la eliminatoria contra el Partizan en la primera Copa de Europa y la final de la Tercera contra el Milan, ese enfrentamiento contra el Atlético fue el más difícil de todo el ciclo. El partido de ida en el Bernabéu <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=WSfDnY1Wefg">vio como Chuzo</a> ponía por delante a los visitantes, aunque Rial empató inmediatamente. En un partido muy igualado, fue la efectividad en los penaltis lo que decidió: Vavá falló ante Rogelio Domínguez, el espigado portero argentino, y Puskás no lo hizo ante el ágil Pazos. El primer asalto era para los campeones de Europa.</p>
<p style="text-align: justify">En el Metropolitano se jugó un partido de pierna dura, arbitrado por el famoso Mr. Leafe, en el que Puskás estuvo ausente –su lugar fue ocupado por Mateos-, al igual que Mendonça. Un gol de <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=dGUGxv9nzco">Enrique Collar, una vez más, fue decisivo</a>. Como también lo fue Pazos, autor de una gran parada ante Kopa, que hubiera supuesto la clasificación blanca. Había que ir al desempate, que se jugaría en Zaragoza y a donde se desplazaron millares de madrileños. Bajo la dirección del no menos famoso Mr. Ellis, y con los equipos de gala en ambos bandos, se jugó un emocionantísimo partido en el que un Collar pletórico empató con rapidez el gol de Di Stefano. Puskás, de vuelta al equipo, volvió a ser capital, marcando con un disparo cruzado ¡con la derecha! el gol que llevaba al Madrid a su cuarta final. Para el Atlético quedaba el consuelo de una buena actuación y la sensación de que había equipo para competir en Europa.</p>
<blockquote><p>Los años 60 vieron como el Atlético saboreaba las mieles nacionales y europeas.  </p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Efectivamente, el liderazgo de Collar, la inventiva de Mendonça y la aparición de otros jugadores como Adelardo o Luis mantuvieron al Atlético en una posición de privilegio durante toda la década. Dos Ligas, dos Copas del Generalísimo y <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=iw-a2aedl_I">una Recopa</a> –más otra final- son buena muestra de ello. En la temporada 66-67, los colchoneros volvían a la Copa de Europa, en un escenario ya conocido: compartían competición con el Real Madrid, vigente campeón. Como en la última ocasión. Pero esta vez lo hacían ya en su flamante estadio a la ribera del Manzanares. Se eliminó bien al Malmoe, pero la <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=1CLH0r6RBro">sorprendente Vojvodina</a>, eliminó al Atlético tras remontar un 2-0 adverso en el desempate. Adelardo y Collar habían marcado antes del minuto seis, pero un inspiradísimo Silvester Takac –que luego haría fortuna en el Standard de Lieja de Raymond Goethals-, dio la victoria al cuadro yugoslavo.</p>
<p style="text-align: justify">Habría que esperar poco para la siguiente experiencia, sólo hasta la 70-71. El Atleti regresaba y lo hacía con un quinteto atacante de lujo, el formado por Ufarte, Luís Aragonés, <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2010/04/aristocracia-en-rojo-y-blanco-jose-eulogio-garate/">Eulogio Gárate</a>, Irureta y Alberto. Rebosaba clase en ataque y poderío físico en defensa, una combinación que siempre había dado buenos resultados a los rojiblancos. Precisamente Luis y Gárate fueron los protagonistas de la primera eliminatoria de la Copa de Europa ante el Austria de Viena. Un tanto cada uno en el 2-0 del Calderón y otro por cabeza en el 1-2 del Prater. En esta eliminatoria también destaca el que será uno de los líberos más destacados del panorama europeo durante los 70, Eddie Krieger. </p>
<p style="text-align: justify">Tras los austríacos el sorteo deparó una bomba: el Cagliari italiano. Los sorprendentes campeones de la Serie A, que contaban en sus filas con un contigente de internacionales italianos de calidad como Albertosi, Cera, Gori o Domenghini, pero que, sobre todo, tenían <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=jOr0cwUjqPE">a Gigi Riva</a>, uno de los mejores y más temidos goleadores de Europa. Aún así, el entrenador italiano Scopigno se ponía la piel de cordero. <i>«El Atlético vale por dos Saint Etienne»</i>, en referencia al rival francés al que habían eliminado en la anterior ronda. Scopigno, viejo zorro, sabía de la experiencia que atesoraban los Calleja, Adelardo, Luís o Ufarte, a pesar de que en Europa no tuviesen un gran nombre. En el Sant’Elia Riva y Gori <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=apVBme7Q0zs">subieron el 2-0</a> justo antes del descanso, y sólo un gol de Luis a falta de 10 minutos salvó los muebles del Atleti. Para la vuelta, la suerte se alió con los rojiblancos. Riva, en un estado de forma excepcional, se lesionó jugando con Italia ante Austria, y no pudo estar en el Calderón. Sin <i>«Rombo di tuono»</i>, el Cagliari sólo pudo asistir a uno de los mejores partidos de la historia del Atlético, y en concreto a <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/02/luis-aragones-impacto-trascendencia-historia-atletico-de-madrid-glorioso/">la exhibición de Luís Aragonés</a>, autor de los tres tantos de su equipo. A estas alturas de su carrera, Luis era un jugador que entendía el juego como pocos, bajaba hasta el medio del campo para dirigir el ataque de su equipo y conservaba una buena llegada a gol, lo que le reportó numerosos tantos.</p>
<p style="text-align: justify">Después de eliminar a los campeones italianos el nombre del Atlético empezó a sonar por Europa. Los siguientes en lidiar con ellos fueron los polacos del Legia de Varsovia. Si el Atlético era la sorpresa de este año –junto con el Panathinaikos-, el club del ejército polaco lo había sido en la edición anterior, donde había perdido en semifinales ante los eventuales<span class="pullquote_right">No sin sufrimiento, el Atlético se metió en su segunda semifinal tras eliminar al Legia</span> campeones, el Feyenoord. Seguían conservando la base del equipo, y ahí destacaban especialmente <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=GTGkcakXEE0">Kazimierz Deyna</a> y Robert Gadocha, dos jugadores que serán decisivos en el crecimiento del fútbol polaco a lo largo de toda la década. El primero un centrocampista excepcional, con un rango de pase excelente, jerarquía y presencia en la zona ancha. El Overath polaco, pero con más llegada a gol. El segundo, un extremo fantasioso, no excesivamente rápido, pero muy habilidoso. Muy parecido a lo que sería Bruno Conti en los 80. Tras salir <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=yXMH40pSSxg">con una victoria</a> del Manzanares, merced a un gol de Adelardo, el Atlético se preparó para sufrir en la ratonera que era el estadio del Legia. <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=ryzkwdiSURU">Salcedo adelantó</a> pronto a los rojiblancos y parecía sentenciar la eliminatoria, pero los goles de Pieszko y Stachurski dieron gran emoción a los instantes finales. La epopeya colchonera continuaba. En el resto de eliminatorias, el Ajax daba buena cuenta del Celtic, el Panathinaikos daba la sorpresa en Goodison Park y eliminaba al Everton mientras que el Estrella Roja aplastaba al Carl Zeiss Jena en Belgrado. En este partido, Dzajic fue expulsado y sancionado con cuatro encuentros, con lo cual se perdería el resto de la competición. Era un golpe mortal para el Estrella Roja, que se estaba confirmando como uno de los mejores equipos de la competición. </p>
<p style="text-align: justify">Mientras los yugoslavos lidiaban con la UEFA pidiendo perdón para su estrella y veían como el Panathinaikos <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=pVT27dUuVW4">remontaba</a> un 4-1 adverso en la ida para colarse sorprendentemente en la final de Wembley, el Atlético bailaba con la más fea. Un grupo de peludos con patillas enormes y fútbol de otro siglo –futuro- se cernía sobre el continente y nadie parecía poder pararlos. Lo hizo el Atlético en la ida, merced a un buen planteamiento de Marcel Domingo y a un gol de Irureta. Cruyff estuvo tan discreto que hasta Rinus Michels lo cambió por Blankenburg para apuntalar el equipo. El <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=YbBc78v5qGs">gol de Irureta</a> valía a ambos, al parecer.</p>
<p style="text-align: justify">En la vuelta no hubo caso. Lo que el Atlético sufrió en el Olímpico de Amsterdam fue una de las primeras serias exhibiciones <i>ajacied</i> en Europa. Incluso con un Cruyff muy discreto. El astro holandés sufrió un aparatoso corte en la oreja tras un choque con el portero Rodri y, básicamente, desapareció del campo. Aún así, Piet Keizer y Wim Suurbier tomaron las riendas del equipo y Johan Neeskens, jovencísimo, fue un ciclón. <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=BhIF1PftAEs">El 3-0 reflejaba</a> el advenimiento de un nuevo fútbol. La diferencia entre el Fútbol Total y el Fútbol <i>Normal</i>. Algo que ni mucho menos debería avergonzar a nadie, a juzgar por lo que el Ajax hizo en Europa en los siguientes años.</p>
<blockquote><p>A veces la vida da una última oportunidad. Y eso sucedió a muchos jugadores del Atlético de Madrid.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Cuando parecía que varios de los veteranos colchoneros no volverían a saborear lo que era jugar en Copa de Europa, el Atlético lo volvió a hacer. Campeones de liga 72-73 de la mano de <i>«Mister Látigo»</i> Max Merkel y un último intento para los Adelardo y Luís.</p>
<p style="text-align: justify">El prestigioso técnico argentino Juan Carlos Lorenzo tomó el mando del equipo, y con la apertura al fichaje de jugadores extranjeros llegaron sus compatriotas Heredia y <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=B2Ygwr0Wnvg">Ayala</a>. Un tractor y una bala que dejarán gran recuerdo en el Calderón. La liga española se internacionaliza, y llegan Cruyff, Netzer, Óscar Mas, <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=dtX8CQ90360">Sotil</a>, Salif Keita… Es un período de renovación tras unos años oscuros en los que el nivel había decrecido.</p>
<p style="text-align: justify">El Atlético empieza la andadura europea contra el Galatasaray. Lo que debería haber sido una eliminatoria plácida se torna un infierno. Los turcos son una muralla infranqueable y se llevan un empate a cero del Calderón. Lo mismo sucede en Estambul, donde los locales parecen no tener ni la más mínima intención de atacar. Sólo en la prórroga, en un contraataque, <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=W0r--D-LzSg">Salcedo consigue marcar</a> y dar el pase a los octavos de final. Se sufre, pero se pasa. Igual que el Bayern contra los suecos del Atvidaberg, el Liverpool contra los luxemburgueses del Jeunesse Desch o el Benfica ante Olympiakos. Los grandes sudan el pase y algunos ni lo logran como la Juve, que suma su enésimo fracaso en Europa tras ser eliminado por el Dinamo Dresde. Los subcampeones del año anterior están fuera. Además, y a pesar de quedar eliminado, Europa empieza a conocer el nombre de Gregorz Lato, el diabólico atacante polaco. Faltaba poco menos de un año para que nadie más lo olvidase.</p>
<p style="text-align: justify">Es noviembre del 73, y tras tres años de dominio tiránico, el CSKA de Sofía acaba con el Ajax, huérfano de Cruyff. Se despejan caminos para nuevos equipos. ¿Por qué no el Atleti? Los colchoneros exhiben en Bucarest <i>el ataque de los tres puñales</i>, con Ayala, Gárate y Becerra, pero sufren en el Calderon, donde el Dinamo marca por dos veces y sólo Capón y  <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=cvGt62-V-KM">Ayala –con un gran cabezazo-</a> salvan el desaguisado. Gárate juega excelentemente en esta eliminatoria, casi de falso 9, lanzando a sus veloces compañeros de ataque, arrastrando a sus marcadores y creado peligro constante. Pudo haber ganado el partido de vuelta para su equipo, pero su remate lo sacó el guardameta Raducanu.</p>
<p style="text-align: justify">Se había acostumbrado el Atlético a viajar al este de Europa y allí volvió para los cuartos de final. El Estrella Roja de <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=cFHVYYSWWb0">Dragan Dzajic</a> se había cargado al Liverpool y se presentaba como gran outsider de la competición. Sin embargo el Atlético hizo un partido muy práctico en Belgrado. Luis Aragonés adelantó a los colchoneros a los diez minutos de la primera parte y eso calmó los ánimos en el estadio. El jugador rojiblanco aprovechó un pase de Adelardo para batir por bajo al guardameta Petrovic. El Estrella Roja se vino arriba, especialmente tras el descanso, y el Atlético tuvo que emplearse a fondo para contener sus ataques. Finalmente, los de Juan Carlos Lorenzo se hicieron con los mandos del encuentro y Gárate conectó un espectacular cabezazo en plancha que puso el definitivo 0-2 en el marcador. El <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=M6O9oFe_A-o"><i>«ingeniero del área»</i></a>, como a lo largo de toda la competición, fue decisivo y su mejor fútbol llegó en los momentos más oportunos para los madrileños. Para el Estrella Roja esta derrota supuso el final del camino de toda una generación. El club licenció a varios de sus mejores jugadores como Karasi, Jankovic y, sobre todo, Dzajic, que se irá a jugar a Europa occidental –Bastia-, por fin.</p>
<blockquote><p>A la tercera semifinal fue la vencida, aunque en la final sobraría un minuto.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Por tercera vez en la historia el Atleti pisaba las semis. Tenía que ser la buena, y el Toto Lorenzo sabía que habría que matarlos para quitarles la final. El rival era uno de los mejores equipos europeos de la última década, el Celtic de Glasgow, campeón, finalista y habitual de las últimas rondas en los últimos años, con una base de jugadores sólida y una mezcla de veteranos y jóvenes que los convertía en un equipo a tener en cuenta al inicio de cada campaña europea. David Hay y <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=EetwFCFWTa4">Danny McGrain</a>, dos carrileros de élite mundial, Billy McNeill el legendario capitán y líbero, el diablo <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=Bm6-pf5Fhtk">Jimmy Johnstone</a> en la banda derecha y el aguerrido Bobby Lennox en la izquierda, y la nueva perla, Kenny Dalglish, en el centro del ataque.</p>
<p style="text-align: justify">No es muy aventurado comparar esta eliminatoria con lo que puede ser la que nos van a deparar Atlético y Chelsea esta noche. La situación de ambos conjuntos es similar y, desde luego, dudamos que el nivel vaya a estar muy alejado. El partido de Celtic Park, un fortín en<span class="pullquote_right">El partido en Glasgow tuvo de todo: lesiones, peleas y polémica</span> Europa como lo es Stamford Bridge, pasó a la historia como un escándalo tremendo. El <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=47GTBqBlpXk">encuentro planteado</a> por Lorenzo fue a cara de perro. Un gol anulado a Dalglish provocó los primeros calentones y durante los 90 minutos el Atlético paró al Celtic de todas las formas posibles. Fueron expulsados Ayala, Panadero Díaz y Quique. Miguel Reina fue decisivo con varias paradas de mérito cuando el Celtic era capaz de completar ataques. Johnstone se tuvo que retirar lesionado y se formó un tumulto impresionante entre jugadores, auxiliares y policías. Los escoceses acusaron al árbitro rumano Babacan de permitir el juego violento y amenazan con recurrir a la UEFA. El partido tendrá una enorme repercusión en Europa y acarreará graves sanciones para el Atlético. Jock Stein declaró que el partido debería repetirse como se había hecho un par de años atrás el famoso Moenchengladbach &#8211; Inter del botellazo a Boninsegna. France Football metió presión a la UEFA con las sanciones publicando que <i>«de ellas depende el futuro de una competición que ha podido morir en Glasgow»</i>.</p>
<p style="text-align: justify">En Madrid el partido se <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=oa38B14U76U">mantuvo igualado</a> durante la mayor parte del mismo, y sólo cuando Gárate –¿quién si no?- rompió la igualdad el Celtic se vino arriba, y eso lo aprovechó Adelardo para marcar a falta de cinco minutos y acabar con las esperanzas de los escoceses. ¡A la final!</p>
<p style="text-align: justify">Dos equipos novatos en esas lides se plantaron en Bruselas para el partido decisivo de la edición de 1974. Bayern y Atlético había sufrido tremendamente para durante la competición para llegar a esas instancias. Reina, Melo, Heredia, Eusebio, Capón, Adelardo, Luis Aragonés, Irureta, Salcedo, Ufarte y Gárate son los once colchoneros que se baten el cobre con sus homónimos alemanes.   Altísimo nivel, incluso físico, cuando la final se fue a la prórroga. Cuando el trencilla francés Loraux señaló una falta cerca del borde del área del Bayern en el minuto 114, Luis sabía que estaba en la posición ideal. Siempre había sido un lanzador excelente, y no falló. El gol más importante de su vida, seguramente. Un gol que dejaba al Atlético a un paso de la gloria. Una gloria que no llegaría y que deja la historia del Atlético y la Copa de Europa aún abierta. Tan abierta como estaba esa final <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=bcwTmfsbW58">cuando Schwarzenbeck</a> recibió la pelota en aquel minuto 120 en una noche en la capital de Europa.</p>
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		<title>El camino de los gigantes</title>
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		<pubDate>Tue, 31 Dec 2013 03:00:36 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[ada pueblo tiene su catástrofe nacional, algo así como su Hiroshima. Nuestra catástrofe nacional, nuestro Hiroshima fue la derrota frente a Uruguay en 1950&#8243;. La frase del autor brasileño Nelson Rodrigues resumen perfectamente el sentimiento que invadió al pueblo brasileño tras el Mundial de 1950. Aquel Waterloo provocado por los goles de Schiaffino y Ghiggia, [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><i><span class="dropcap">«C</span>ada pueblo tiene su catástrofe nacional, algo así como su Hiroshima. Nuestra catástrofe nacional, nuestro Hiroshima fue la derrota frente a Uruguay en 1950&#8243;</i>. La frase del autor brasileño Nelson Rodrigues resumen<span id="more-103057"></span> perfectamente el sentimiento que invadió al pueblo brasileño tras el Mundial de 1950. Aquel Waterloo provocado por los goles de <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=6pMmRFKKZfk">Schiaffino y Ghiggia</a>, por el <i>«los de afuera son de palo»</i> de Obdulio Varela y por la tarde más negra de Bigode, Juvenal y Barbosa, borró de un plumazo todos los avances del fútbol brasileño en más de 50 años. Mientras los celestes levantan casi a escondidas la Copa Jules Rimet, Ary Barroso, el <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=C5pvdIf50Ag">locutor</a> más famoso del país se retiraba –aunque no fue definitivo-, el seleccionador Flávio Costa se disfrazaba de mujer para salir vivo de Maracaná, muchos brasileños se suicidaban y millones de periódicos impresos con <i>«Brasil campeao mundial»</i> se iban a enormes pilas para quemar. La samba <i>«Brasil vitoriosa»</i> nunca se tocaría y, en Tres Coraçoes, un niño de nueve años prometía a su desolado padre que él ganaría la Copa del Mundo para Brasil. ¿Quién sabe cuántas veces se hizo esa promesa a lo largo del país tras la tragedia?</p>
<p style="text-align: justify">Esa victoria en el Mundial quedaba más lejos que nunca en el verano de 1950. Brasil se había ido afianzando poco a poco como uno de las selecciones más fuertes del mundo antes de la guerra. Especialmente en el campeonato <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=xTJcfzPNzy4">disputado en Francia</a> se presentó como uno de las favoritas. De la mano del genio <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=Om5GFSBlNOU">Leónidas</a> llegaron a unas semifinales donde se medían a los campeones, Italia. En un ejercicio de soberbia pocas veces igualado, Brasil hizo descansar a muchos de sus mejores jugadores, entre ellos el propio <i>Diamante Negro</i>, y los envió a París desde Marsella para que estuviesen descansados para la eventual final. Partido que nunca jugarían ya que los hombres de Vitorio Pozzo les vencieron y acabaron con su trayectoria mundialista.</p>
<p style="text-align: justify">Tras doce años, y no habiendo sufrido las consecuencias de la Segunda Guerra Mundial, Brasil fue el único país que presentó candidatura para el certamen de 1950. Construyó un estadio faraónico en Rio de Janeiro, para unos doscientos mil espectadores, y reunió a un fantástico equipo que aglutinaba a los<span class="pullquote_right">Brasil llegaba a su cita como máximo favorito</span> mejores jugadores de Brasil. Algo no tan habitual hasta entonces, por las continuas disputas entre Río y Sao Paulo. La selección brasileña, que por entonces vestía de blanco principalmente, venía de ganar la Copa América de 1949, y contaba con el longilíneo atacante de Vasco da Gama <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=S8MtldObH7Q">Ademir como estilete</a>. Por detrás de él, Jair y, sobre todo, Zizinho eran los creadores de juego. Friaça por la derecha y Chico por la izquierda eran dos diablos en las bandas. Carlos Bauer imponía su jerarquía en el medio junto a Danilo Alvim  y, aunque la defensa flojeaba, contaba con jugadores fiables como el capitán Augusto, Bigode y Juvenal, además de un portero ágil y elástico, como era Moacyr Barbosa. Amparada en los goles de Ademir, la magia de <i>Mestre Ziza</i>, las diabluras de Chico y el impresionante ambiente de Maracaná, Brasil llegó al último partido de la liguilla final necesitando sólo un empate para ganar el Mundial. Lo que siguió fue una de las <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=t29i1CdHdNM">tardes más dantescas</a> de la historia del fútbol, la tarde del <i>silencio atronador</i>, como lo definiría el propio Rimet, la tarde en que, cuando más necesitaba la selección su aliento, Maracaná se quedó mudo.</p>
<blockquote><p>Brasil quiso hacer borrón y cuenta nueva tras el doloroso Maracanazo de 1950 frente a Uruguay</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Como dijimos anteriormente, la derrota contra Uruguay sumió al país en una depresión y eliminó de un plumazo todo lo logrado por el equipo nacional. Incluso se le cambió el uniforme a la selección, pasando del blanco y azul a uno que representase los colores de la bandera.<span class="pullquote_left">Después del «desastre» nació la canarinha</span> Nacía la mundialmente famosa <i>canarinha</i>. Incluso los miembros del equipo de 1950 fueron sustituídos con la mayor celeridad posible. Augusto, Juvenal y Bigode, tres de los más señalados nunca más jugaron con Brasil, al igual que Chico. Jair desapareció de la misma hasta 1956. Friaça y Ademir aguantaron hasta 1952, Danilo y <a target="_blank" href ="http://en.wikipedia.org/wiki/Moacir_Barbosa_Nascimento">Barbosa</a> hasta 1953. Bauer fue uno de los supervivientes para la siguiente Copa del Mundo. Básicamente, la losa de esa derrota nunca les abandonaría, siendo el caso de Barbosa uno de los más trágicos, constantemente señalado y repudiado –se le prohibió visitar a la selección de USA 94 porque le consideraban gafe-, e incluso llegó a quemar los palos de la portería de Maracaná en su casa. Zizinho fue un caso especial, era un maestro, una figura reverenciada, y siguió apareciendo en la selección de manera irregular. Además, protagonizaría un increíble <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=X5OVN0ZkbRY">retorno a la élite</a>, avanzada la década, con el Sao Paulo de Bela Guttmann.</p>
<p style="text-align: justify">El caso es que el fútbol brasileño debía renacer de sus cenizas. La primera señal de recuperación fue el segundo puesto en la Copa América de 1953, donde Ademir y Zizinho todavía eran figuras importantes. Claro que para ser segundo hay que perder, en este caso un desempate ante Paraguay, así que el mito de que Brasil era <i>incapaz</i> de ganar se mantuvo un poco más. Es curioso como los dos países que más Mundiales han ganado soportaron durante gran parte de su historia la etiqueta de <i>no saber ganar</i>. Italia lo sufrió tras la guerra y hasta que consiguieron el título europeo en 1968.</p>
<p style="text-align: justify">Para el Mundial celebrado en Suiza en 1954 la renovación de la selección ya era total. Entre los 22 hombres que viajaron a Europa, sólo  cinco habían estado en 1950 –Baltazar, Nilton Santos, Castilho, Ely y Bauer-, y sólo el capitán Bauer había estado en el césped ante Uruguay. Había nuevas figuras, como el lateral Djalma Santos, fuerte y siempre dispuesto a proyectarse al ataque, el mariscal del mediocampo Didí, un jugador lento, pero de absoluto dominio del juego, y el fantástico extremo derecho <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=cDBjtMJjQZc">Julinho Botelho</a>, que haría fortuna en Europa con la Fiorentina y el motivo por el que Garrincha tardó tanto en despuntar con la selección. El equipo de Zezé Moreyra –hermano de Aymoré, que ganará para Brasil el segundo Mundial-, como vemos, contaba con destacados jugadores, pero todavía no era un conjunto capaz de ganar el Mundial. Brasil <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=1Gx3Adcw6Fo">aplastó a Mexico</a> en la primera fase y logró un empate ante una gran Yugoslavia. Pasó primera de grupo con un Didí espectacular, pero los cuartos de final deparaban un impresionante enfrentamiento en Berna contra los grandes favoritos, la Hungría de los Magiares Mágicos. </p>
<p style="text-align: justify">El partido, que posteriormente sería recordado como la <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=p9yJFpbcgcE">Batalla de Berna</a>, hizo honor a su apodo. Competido y violento. Hungría, aún sin Puskas, se puso 2-0 antes de los diez minutos, en su típico arranque en tromba. Brasil respondió a los goles de Kocsis e Hidegkuti gracias a un penalti transformado por Djalma Santos. Tras el descanso, Gyula Lorant, que ya estaba sufriendo en defensa ante Julinho, transformó un penalti colocando el 3-1, lo cual llevó a<span class="pullquote_right">La derrota ante los húngaros junto a la influencia de Guttman tuvieron consecuencias</span> una invasión de campo por parte de los periodistas y miembros del staff brasileño que tuvo que ser desalojada por la policía. Este fue el momento en el que el partido empezó a degenerar en una sucesión de faltas violentas y marrullerías varias. En medio del caos, un gol de Julinho ponía el 3-2. El brasileño estaba martirizando a Lorant, algo que ni Stanley Matthews, ni Bernard Vukas, ni Alfred Schaefer habían conseguido hasta la fecha. Tras este gol, Boszik recibió una criminal falta de un Nilton Santos fuera de sí. Ambos se enzarzaron a golpes y fueron expulsados. Boszik jugaría las semis igualmente, porque, sorprendentemente, argumentó que siendo miembro del Parlamento Húngaro tenía inmunidad diplomática y la FIFA no podía castigarle. La FIFA se lavó las manos en todo este asunto y no sancionó a nadie. Poco después, Kocsis marcó el cuarto y definitivo gol húngaro. Los últimos momentos fueron, básicamente, una <a target="_blank" href ="http://www.fifa.com/classicfootball/matches/world-cup/match=1248/">batalla campal</a> en la que, casualmente, a veces había un balón de por medio. El atacante Humberto Tozzi también fue expulsado por una patada al omnipresente Lorant y el partido terminó con un enfrentamiento a botellazos en los vestuarios. Curiosamente fue Puskas, cojo, el que lanzó el primer proyectil. La aventura mundial del nuevo Brasil terminaba con otra vergonzosa imagen.</p>
<p style="text-align: justify">Los cuatro años que pasaron desde la Batalla de Berna hasta la siguiente cita mundialista supusieron, ahora sí, un significativo cambio en el fútbol brasileño. A pesar del lamentable espectáculo vivido ante los húngaros, Brasil sacó en limpio que su 3-2-5 necesitaba una revisión y ellos mismos habían comprobado, al igual que el resto del mundo, que el <a target="_blank" href ="http://www.fifa.com/classicfootball/matches/world-cup/match=1248/">4-2-4 funcional</a> de los húngaros podía ser la solución. Los magiares combinaban de manera excepcional las bajadas de Zakarias desde el medio a la defensa y de Hidegkuti en la posición de falso 9 –de hecho era más bien un centrocampista ofensivo-, para contar con superioridad en todas las zonas del campo y destrozar los sistemas rivales. Con Zakarias incrustándose en la línea defensiva, esta pasaba a tener 4 hombres y esto se traducía en menos espacio para los extremos rivales, que pasaban a ser casi inefectivos –salvo actuación excepcional como la de Julinho en Berna-. Además, <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/09/magiares-magicos-honved-wolves-creacion-copa-de-europa/">Hidegkuti</a> operaba en la zona de mediapuntas, arrastrando a sus marcadores u moviéndose libremente porque estos no se atrevían a salir de su posición. Fuese cual fuese la decisión tomada por los rivales, el resultado era terrible, ya que Hidegkuti llegaba desde atrás, te castigaba con su fantástico disparo de media distancia y filtraba pases para los interiores Puskas y Kocsis –que eran realmente los delanteros del equipo- que entraban en superioridad ante la línea defensiva, especialmente cuando los extremos Budai y Czibor fijaban a sus pares.</p>
<p style="text-align: justify">La influencia húngara en Brasil durante estos años tuvo el nombre de <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/05/historia-benfica-campeon-europa-guttmann-eusebio/ ">Bela Guttmann</a>, que hizo del Sao Paulo uno de los mejores equipos del país, y recuperó a Zizinho, que ya tenía 36 años, como el cerebro de su formación. Esto le valió al <i>Mestre Ziza</i> una vuelta a la selección nacional, donde destacó en la <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=791M3gn-mos">Copa América de 1957</a>, combinando excelentemente con Didí. Las ascensión del Santos, gracias a una gran generación de jugadores, entre los que estaba un jovencísimo Pelé, aportó también mucho a este período del fútbol canarinho. Brasil fue de nuevo segunda en esa Copa América, por detrás de la Argentina de los Carasucias, pero presentaba otra vez credenciales para el Mundial que se celebraría en Suecia.</p>
<blockquote><p>El viaje hacia la Copa del Mundo de Suecia supuso para la selección brasileña una revolución táctica</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">El camino hacia el Mundial empezaba por las clasificatorias. Brasil fue encuadrada en un grupo con Perú y Venezuela, con sólo una plaza para el Mundial en juego. Con la retirada de los venezolanos, la cosa se quedó en una liguilla de dos partidos contra los peruanos. La ida<span class="pullquote_left">La preparación para afrontar el Mundial de Suecia fue muy estricta</span> en Lima terminó con un 1-1, gracias a un gol de Índio, delantero del Flamengo. Faltaba el partido de Maracaná y Osvaldo Brandao, seleccionador brasileño, sacó al mismo equipo que en Lima. El partido fue cerradísimo pero se resolvió de manera legendaria. Didí, la indiscutible figura de Brasil, marcó el gol de la victoria gracias a una falta directa en la que se presentó al mundo su <a target="_blank" href ="http://3.bp.blogspot.com/-CvqvSkCXX9I/TnJjL_l8SaI/AAAAAAAACLU/nuKikMNQbIw/s400/vvv.jpg">famosa <i>folha seca</i></a>. Brasil viajaba a Suecia, pero todavía quedaba muchísimo trabajo por hacer. Brandao fue sustituído por Vicente Feola, que había trabajado con Guttmann en el Sao Paulo. Feola, fuertemente influenciado por el húngaro, trabajó en pos de adaptar a la selección a un sistema similar al utilizado en su club, uno más parecido a aquel que los Mágicos Magiares habían usado en el Mundial de 1954. Feola sabía que, tras ser incluído en un grupo con la URSS, Austria e Inglaterra, Brasil debería llegar perfectamente preparada a la cita. Todo se preparó al milímetro, desde el lugar de concentración hasta la alimentación, los vuelos, etc. Brasil implantó el modelo que hoy siguen la gran mayoría de selecciones del mundo ante un campeonato de estas características.</p>
<p style="text-align: justify">Los rivales eran formidables. Los soviéticos participaban por primera vez en un Mundial, tras romper su aislamiento con el torneo. Eran los <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=5J00MaMHDtw">campeones olímpicos de 1956</a> y contaban con un excepcional conjunto en el que destacaban el guardameta Lev Yashin, el cerebro del centro del campo Igor Netto y un fabuloso atacante joven, <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=c3EU_fVpTZ4">Eduard Strelsov</a>, quien sería apodado el <i>Pelé ruso</i>. Rápido, técnico y muy goleador, el del Torpedo de Moscú estaba llamado a ser una de las mayores figuras del Mundial sueco. Austria, por su parte, venía de quedar tercera en el Mundial de Suiza y contaba con un grupo de veteranos  como Alfred Körner –uno de los máximos goleadores de aquella Copa del Mundo-, Karl Koller, uno de los mejores centrocampistas del mundo y los legendarios Ernst Happel y Gerhard Hannappi, dos jugadores de categoría mundial en multitud de puestos. Dos monstruos en peligro de extinción. Por su parte, Inglaterra contaba con una nueva generación liderada por los Busby Babes del Manchester United,  los veteranos Billy Wright y <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=JFFcgJx3f0Y">Tom Finney</a>, y el brillante genio del Fulham Johnny Haynes.</p>
<p style="text-align: justify">Así pues, Feola dejó fuera a Zizinho, Julinho y <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=NPJoV-zI8wE">Canhoteiro</a> –letal extremo zurdo del Sao Paulo, el Garrincha de la banda izquierda- entre otros y comenzó a trabajar con un 4-2-4 nominal, al estilo del que utilizaba en el Sao Paulo. Evidentemente, no muchos jugadores podían asumir los roles de Zakarias<span class="pullquote_right">Brasil no tendría ni a Zakarias ni a Hidekguti</span> e Hidegkuti –los que realmente hacían especial el sistema húngaro-, así que el brasileño optó por usar a Mario Zagallo, el extremo del Botafogo, conocido por su sacrificio y capacidad de trabajo en el campo, para que actuase como <i>wing ventilador</i> -como lo llamaban en Argentina-. Zagallo bajaba hasta el medio campo, pasando la formación a un 4-3-3 que daba superioridad en esa parte del terreno de juego. Además, los laterales Nilton de Sordi –le ganó el puesto a Djalma Santos- y Nilton Santos se proyectaban al ataque al más puro estilo de Lorant. Feola, además, incluyó por primera vez un psicólogo en la expedición que llevó a Suecia. Este personaje se convertiría en una celebridad, al argumentar que tanto Pelé como <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=MYKP4aAknT0">Garrincha</a> eran demasiado infantiles como para aguantar la presión del torneo y que, por ello, debían ser dejados fuera del equipo. Feola no le hizo caso, pero ambos estuvieron en el banquillo durante los dos primeros partidos de la competición.</p>
<p style="text-align: justify">Contra <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=VxkFxymglas">Austria</a>, Feola reforzó aún más el medio del campo. La inclusión de Dino Sani, un centrocampista que ejercía como <i>regista</i> y que haría carrera en el Milan, además de un De Sordi más defensivo que Djalma Santos, las bajadas de Zagallo, la presencia de Didí y el rol de Dida como enganche. La jugada le salió perfecta y Brasil ganó holgadamente gracias a un gol de Nilton Santos y un doblete de Mazzola, a quien todos conoceríamos posteriormente por sus hazañas en Europa bajo el nombre de <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=U_J4f-s23Ro">Altafini</a>. El segundo partido del torneo mediría a Brasil contra Inglaterra. El enemigo formidable que pintaba un año antes había quedado reducido a cenizas, al igual que el avión que transportaba al United en el aeropuerto de Munich. La tragedia de los Busby Babes mermó sensiblemente a la <i>Three Lions</i>, especialmente con las muertes del todoterreno Duncan Edwards y el gran goleador Tommy Taylor. Con <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=Yv3efEdaXOw">Johnny Haynes</a> como principal figura, apoyado por su compañero del Fulham Bobby Robson, Inglaterra puso las cosas muy difíciles a una selección brasileña que, repitiendo once, no estuvo tan brillante como contra Austria. El empate a cero hacía que Brasil se jugase el primer puesto contra la URSS en el último partido. </p>
<p style="text-align: justify">Los soviéticos habían pegado un <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=j6kJLYuXviQ">baño a Inglaterra</a> –a pesar del empate a dos- y derrotado a Austria. Estaban dando muy buena imagen en su primera participación en un Mundial, pero aún así se echaba de menos la presencia del que era su mayor atracción antes del campeonato. Eduard Streltsov,<span class="pullquote_left">En Brasil se comenzó a pedir la titularidad de Garrincha y de Pelé</span> un genio irreverente y que se salía de los estándares de la <i>corrección</i> para la Nomenklatura soviética, se había negado a abandonar el Torpedo para unirse al club del ejército –CSKA- o al de la policía secreta –Dinamo-. Poco después, en una fiesta, faltó al respeto a una miembro del Politburó. No pasó mucho tiempo hasta que fue acusado de violación. Cuando como medida para permitirle ir al Mundial le exigieron que reconociese su culpabilidad, Streltsov cayó en la trampa de las <i>confesiones</i> soviéticas. Fue enviado al gulag ocho años y su sueño mundialista se acababa. Su puesto en el equipo durante el campeonato lo ocupaba una bola de demolición armenia, el legendario y veterano Nikita Simonyan, más ortodoxo, más adepto y más querido por el Partido, indudable categoría futbolística aparte. Brasil, mientras, vivía una pequeña revuelta interna. Los jugadores más veteranos exigieron a Feola la presencia de Garrincha y Pelé en el equipo. Ellos sabían que ambos serían clave para romper a los físicamente poderosos y organizados soviéticos. Garrincha era conocido un driblador imparable, mientras el jovencísimo Pelé, con 17 años, ya había debutado un año antes con la selección y era una figura indiscutible de un gran equipo del Santos. Además de ellos, también entró en el equipo Vavá, sustituyendo a Mazzola en la punta del ataque.</p>
<p style="text-align: justify">Lo que se vio en Goteborg esa tarde fue una aparición milagrosa. El <a target="_blank" href ="http://www.thehardtackle.com/2011/tht-rewind-brazil-vs-ussr-1958-the-greatest-three-minutes-of-footballing-history/">inicio del partido</a> es recordado como <i>“los tres minutos más grandes de la historia del fútbol”</i>. La consigna era darle el balón a Garrincha tanto como se pudiese. Y este haría el resto. El genio de Pau Grande no decepcionó. <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=ovbU5HrciCU">Destrozó a su par</a>, a las ayudas que recibía, llegó a línea de fondo y envió un cañonazo sin ángulo al poste que dejó a Yashin temblando y sirvió el primer gol a Vavá. En esos tres minutos Brasil demostró que lo suyo era otro fútbol. El resto del partido fue un dominio absoluto de Garrincha, de Pelé –que no marcó pero dejó una impresión imborrable-, de Didí en el medio campo y de Vavá, autor de un doblete. Brasil pasaba a cuartos de final sin perder y sin encajar ningún gol. La URSS eliminaría a Inglaterra en el desempate.</p>
<blockquote><p>La fase final del Mundial de Suecia iba a suponer un cambio de era en todo el fútbol mundial</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Gales fue un rival mucho más rocoso de lo esperado en cuartos de final. Definitivamente los equipos británicos se les atragantaban a los brasileños.  Los galeses se atrincheraron en torno al magnífico guardameta del Arsenal, Jack Kelsey y al creativo interior Ivor Allchurch, uno de los jugadores más destacados del campeonato. Brasil recuperó a Mazzola en este partido, pero la actuación de Pelé lo ensombreció.  El joven de 17 años se volvió a salir y marcó <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=sQbIdyg9LM4">su primer gol</a> –golazo- en un Mundial. Brasil ganaba unos cuartos de final con dos chavales de 19 y 17 años en punta, pero este partido dejó claro que ambos jóvenes no se entendían bien. La sentencia de muerte de Mazzola como internacional brasileño. Poco después viajaría a Italia para firmar por el Milan y adoptar la nacionalidad para jugar con la Azzurra.</p>
<p style="text-align: justify">Las semifinales del Mundial enfrentaron a <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=LStkSa_DiWM ">Suecia y Alemania</a>, por una parte y a Francia y Brasil por otra. En la primera los anfitriones suecos dieron buena cuenta de los actuales campeones, una Alemania envejecida de la que seguían tirando Helmut Rahn, Hans Schaefer y Fritz Walter -38 años- y en la que hacía su primera aparición mundialista un delantero de 21 años llamado<span class="pullquote_right">El partido ante Francia sería un duelo Didí-Kopa hasta que apareció Pelé</span> Uwe Seeler. Francia, por su parte, había llegado a estas instancias jugando un fútbol espectacular. Supervivientes de un grupo con los siempre potentes yugoslavos, los sorprendentes paraguayos y un flojo equipo escocés, también habían eliminado fácilmente a Irlanda del Norte en los cuartos de final. La selección gala estaba formada con la base de jugadores del poderoso Stade Reims de la época y su seleccionador Albert Batteux era también el entrenador de ese club. En <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=CbXlsCoXQvc/">Raymond Kopa</a> tenía un excelente organizador de juego, seguramente el mejor de Europa, mientras que Robert Joncquet aportaba jerarquía en la fase defensiva y Roger Piantoni era un complemento perfecto para la creatividad de Kopa. En la banda, Jean Vincent era un diabólico extremo izquierdo, y se entendía a la perfección con el mayor activo atacante del equipo, un Just Fontaine que había comenzado el torneo como suplente, pero que a estas alturas llevaba ya ocho goles. El <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=lhimTK3RB6k">partido</a> se jugó en el Rasunda Stadion de Estocolmo, y los espectadores suecos asistieron a una demostración de fútbol de más alto nivel. Brasil recuperó a Vavá y este respondó a la confianza rápido, adelantando a su selección a los dos minutos. Pero Fontaine no tardó en hacer aparición y a antes de los diez minutos ya había regateado a Gilmar y empatado el partido para Francia.</p>
<p style="text-align: justify">Tras este inicio fulgurante, el ritmo del partido bajó un poco, y se convirtió en un duelo de creadores <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=bUu72xdSyHk">entre Kopa y Didí</a>, durante gran parte del primer período. Fue el brasileño quien rompió la igualdad con un cañonazo impresionante a la escuadra poco antes del descanso. En la media parte, a pesar de la ventaja brasileña, el resultado no estaba nada claro. Ambos equipos estaban muy parejos. Se necesitaba algo especial para decantar la balanza. Y en esas, con apenas cinco minutos jugados de la segunda parte, hizo aparición <i>O Rei</i>. Su explosión durante los 25 minutos siguientes es un momento de los que cambian la historia del fútbol. Edson Arantes do Nascimento dejó de existir y en su lugar <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=NokfaCdVCV8">se alzó Pelé</a>. Tres goles sin respuesta: el primero tras aprovechar un error del guardameta Abbes, el segundo tras jugada de Garrincha, sombrerito mediante a Joncquet y remate con el exterior del pie derecho, y el tercero tras el enésimo destrozo de Mané, controlando su centro con el pecho y rematando de volea. 5-1 para Brasil. El tardío gol de Piantoni no ensombreció el gran día del fútbol brasileño. Francia quedaba fuera, pero aún le quedaban fuerzas para meterle seis goles a Alemania por el tercer puesto. Una Alemania a la que Suecia había remontado en Goteborg, para ganar por 3-1 y lograr una plaza en la final de su Mundial.</p>
<p style="text-align: justify">Así pues, el 28 de junio de 1958, Brasil se volvía a citar con la historia. Llegaba el momento de demostrar que los brasileños sí sabían ganar. Los suecos habían completado un torneo fantástico. George Raynor, su seleccionador británico, había vuelto a lograr que Suecia fuese competitiva. Ya habían ganado los Juegos Olímpicos del 48 con él gracias a la<span class="pullquote_left">Suecia tenía en el trío Gre-No-Li a su gran aval</span> célebre delantera Gre-No-Li, y también habían sido terceros en el <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=f_JcazKkXdA">Mundial 50</a> con un equipo totalmente renovado. El fútbol sueco sólo permitía ser internacionales a los jugadores amateurs y que jugasen en Suecia. Así pues, las figuras que se iban a ganar dinero –a Italia especialmente-, tenían que renunciar a la selección. Para este Mundial, Raynor consiguió que se pudiesen llamar a profesionales. Ya no estaba Nordahl y Gren y <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=2VmLZSep-KE">Liedholm</a> tenían ya 37 y 35 años. Pero el gran central Bergmark y el portero Svensson seguían en el equipo, el centrocampista Bengt Gustavsson volvió desde Italia para ser clave durante el torneo. Además, jóvenes talentos que también estaban en la Serie A, como Hamrin, Selmosson y Skoglund, unidos al delantero centro Agne Simonsson formarán el grueso del equipo nacional. Quedaba por ver cómo aguantarían el centro del campo Liedholm y Gren, junto a Gustavsson y Parling. Feola, sorpresivamente, dio entrada a Djalma Santos en lugar de De Sordi. Con Nilton y Djalma, dos superdotados físicamente, buscaba contrarrestar a los centelleantes Hamrin y Skoglund.</p>
<p style="text-align: justify">El <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=3f3qSwJdmTQ">partido</a> no comenzó bien para los intereses de Brasil, ya que Liedholm abrió el marcador a los cuatro minutos. Aunque Vavá empató pronto, a los nueve. Estos arranques fulgurantes son una característica del fútbol de los 50. Es el momento del cambio de tácticas, en el que cualquier ligero retoque puede destruir todo un planteamiento. Así pues, mientras los equipos se ajustan al esquema del rival, el marcador no suele salir intacto. Tras este inicio, bastante en la línea del partido contra Francia, el juego se igualó, ya con los equipos bien plantados ante la propuesta del contrario. Una vez más, el duelo Didí-Liedholm fue clave para el devenir del partido, y su dominio sobre el mismo propició el gol de Vavá a la media hora, llegando con ventaja Brasil al entretiempo.</p>
<p style="text-align: justify">La segunda parte fue, de nuevo, el <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=3f3qSwJdmTQ">show de Pelé</a>, que marcó un golazo impresionante al hacer un sombrero sobre su defensor, recibir una durísima entrada con los tacos en el muslo, aguantarla y remachar con una volea inapelable. Fue el golpe que demostró la superioridad de la canarinha. El titulo mundial estaba muy cerca y más aún cuando Zagallo marcó el cuarto gol. Era un gran premio para el hombre que, cumpliendo a la perfección con su decisivo rol, había sido capital en el buen funcionamiento del equipo. A los 80 minutos, Simonsson dio algo de emoción al partido, pero Pelé, con un gol de cabeza en el último minuto, certificó la victoria por 5-2. Diez goles entre las semis y la final de un Mundial. Una demostración impresionante de que Brasil sí podía ganar. Una nueva era comenzaba en el fútbol mundial, la de Brasil y <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=KnZR_eW2IIM">su Rey</a>.</p>
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		<title>«La historia del fútbol»: episodio 12</title>
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		<pubDate>Mon, 03 Dec 2012 02:45:38 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[ras haber logrado superar las terribles secuelas del Maracanazo cuatro años antes, Brasil gozaba por fin de su status de emperador. A ello sumaban la consolidación absoluta del indiscutible mejor jugador del mundo, Pelé. La cosa pintaba inmejorable, hasta que en el segundo partido del torneo, O´Rei caía lesionado. Del problema, la Canarinha haría solución. [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><span class="dropcap">T</span>ras haber logrado superar las terribles secuelas del <i>Maracanazo</i> cuatro años antes, Brasil gozaba por fin de su status de emperador. A ello sumaban la consolidación absoluta del indiscutible <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/05/king-stays-the-king/">mejor jugador del mundo</a>, Pelé.<span id="more-38277"></span> La cosa pintaba inmejorable, hasta que en el segundo partido del torneo, <i>O´Rei</i> caía lesionado. Del problema, la <i>Canarinha</i> haría solución. Fue el Mundial de Mané Garrincha. El mítico extremo, con 4 goles y multitud de acciones inolvidables, condujo a la <i>verdeamarelha</i> al bicampeonato, con la ayuda anotadora de hombres como Vavá o Amarildo (reemplazo de Pelé), autores de un gol cada uno en la final ante Checoslovaquia. Los sudamericanos vencían por 3-1 en el partido decisivo. Los mejores, también sin el mejor.</p>
<p><iframe width="460" height="300" src="http://www.youtube.com/embed/uw8KRK8v7og" frameborder="0" allowfullscreen></iframe></p>
<p style="text-align: justify"><i>«El fútbol son once contra once y al final siempre gana Alemania»</i>. La sentencia de Gary Lineker, una de las más famosas de la historia del fútbol, parecía no tener fin. Tras ganar el <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/11/ghana-cruyff-beckenbauer-cronologia/">Mundial del 74</a> y disputar la final de la Eurocopa del 76, llegó el pequeño traspiés de Argentina 1978. Había que resarcirse cuanto antes, y la Euro de Italia-80 era el escenario ideal. Fue la cita de la consagración de nombres como Rummenigge, Balón de Oro aquella temporada, y especialmente, un jovencísimo Bernd Schuster. A sus 20 años, <i>El Rubio</i> impactó por la calidad de su fútbol. En la final, los alemanes derrotaban a la selección belga por 2-1, con dos goles de Hrubesch.</p>
<p><iframe width="460" height="300" src="http://www.youtube.com/embed/_ZDsz6W23rg" frameborder="0" allowfullscreen></iframe><br />
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