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	<title>Ecos del Balón &#187; Uli Hoeness</title>
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	<description>En fútbol nadie tiene razón.</description>
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		<title>Generación Imperial</title>
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		<pubDate>Tue, 29 Apr 2014 07:14:49 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Sergio Vilariño]]></dc:creator>
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				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><span class="dropcap">D</span>urante los últimos 40 años, decir el nombre del Bayern Munich ha sido sinónimo de echarse a temblar para todos los clubes del fútbol europeo. Pero, aunque parezca increíble a ojos<span id="more-119529"></span> de 2014, cuando el fútbol alemán decidió profesionalizar su campeonato, el club bávaro no fue tomado en cuenta para ser uno de los miembros originales de la Bundesliga. Es cierto que el Bayern había tocado algún trofeo en el borroso fútbol de entreguerras, pero para cuando la nueva máxima categoría del fútbol teutón fue creada los rojos de Munich tuvieron que conformarse con reubicarse en segunda división. La capital bávara ya tenía un gran equipo y este vestía de celeste. Los célebres Leones del 1860 Munich, que no tardarían en ganar el título y <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=2iwKT8KHGbI">acariciar las mieles</a> de la competición europea. </p>
<p style="text-align: justify">La historia cambió cuando una generación de jóvenes jugadores liderada por Franz Beckenbauer, Sepp Maier y Gerd Müller, llegó al cuadro dirigido por el yugoslavo Zlatko Cajkovski. Los muniqueses compartieron temporadas en segunda con el Borussia Moenchengladbach, un equipo en crecimiento y cuya historia estará íntimamente<span class="pullquote_right">El destino unió a Franz Beckenbauer, Sepp Maier y Gerd Müller en un Bayern aún terrenal</span> ligada a la del Bayern en los siguientes años. Así pues, los tres protegidos de <i>Tschik</i>, junto a veteranos como Werner Olk, legendario capitán del club, ascendieron a la Bundesliga en 1965 –de la mano de los Potros, por cierto-, y al año siguiente reabrieron las vitrinas de la sede social del club al ganar la Copa alemana ante el MSV (actual Duisburg). Poco sabían por aquel entonces, queremos pensar, que esas vitrinas ya no se cerrarían más y que, incluso, habría que ampliarlas y cambiarlas a nuevas instalaciones. Seguían siendo el segundo club de la ciudad, pero recortaban terreno a pasos agigantados. Ese verano del 66 vio como Beckenbauer y Maier viajaban a Inglaterra para jugar la Copa del Mundo con Alemania. El portero todavía a la sombra del veterano Hans Tilkowski, del Borussia Dortmund, pero el por entonces centrocampista sí jugó como titular. Franz se consagró <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=KEiQ8QOjMzI">como una estrella mundial</a> y con apenas 21 años Europa empezó a estar pendiente de él. Algo se movía en el sur de Alemania, y ya no eran los Leones de Brunnemeier y Konietzka. En la primavera de 1967 el Bayern daba su primer golpe en Europa: <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=UfzbhLpow08">la Recopa</a>, ganada al Rangers escocés con un gol de otro de los <i>jóvenes de Cajkovski</i>, Franz Roth. Añadamos al poderoso central Hans Georg Schwarzenbeck y ya tenemos el núcleo de un equipo legendario. </p>
<p style="text-align: justify">Para más inri, Beckenbauer había elegido el Bayern por un enfrentamiento contra el 1860 cuando era un chavalín de apenas 13 años. Un jugador de ese equipo le abofeteó en un partido. Franz, que ya había decidido ir a jugar al equipo del que era seguidor, cambió de parecer al igual que todos sus compañeros. Y se enrolaron en el Bayern. Allí se juntó con el portero al que nadie quería por su carácter irascible y el delantero al que su primer entrenador recomendó no hacerse ilusiones porque <i>«era demasiado bajito y rechoncho para ser jugador de fútbol profesional»</i>. Y el resto, como se suele decir, es historia.</p>
<blockquote><p>A finales de los 60 el Bayern se sitúa como uno de los clubes de referencia en el Continente.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">El segundo quinquenio de los 60 es el de la apoteosis del fútbol británico. La selección inglesa ha ganado <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=3T6IY2fz_Mc">el Mundial</a> con una magnífica generación de futbolistas, sus clubes son referencia europea y muchas de las más reconocibles figuras e instituciones del mundo de las Islas. Jugadores como <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=39eScEkGdlw">Bobby Charlton</a>, Dennis Law, Bobby Moore, George Best, Gordon Banks o Jimmy Johnstone, técnicos como Alf Ramsey, Jock Stein o Don Revie y clubs como el United de Matt Busby, el West Ham de <i>The Academy</i> o el Celtic de los <i>Lisbon Lions</i>. El fútbol latino está en declive, y el Norte y Este de Europa toman el relevo. Se está gestando también el advenimiento del <i>«Fútbol Total»</i>. Holanda bulle, revolucionaria, en los terrenos de juego. Lo mismo ocurre al otro lado del Telón de Acero, en Kiev, en Praga, en Sofía, Varsovia o Bratislava. Se vienen los 70, tiempos de físico, táctica y calidad, combinados no siempre en ese orden.</p>
<p style="text-align: justify">Para entonces, el Bayern es ya un club septuagenario. Desde su fundación, por John Franz, hasta el reinado, curiosamente, del <i>«Kaiser»</i> Franz –como ya era aclamado Beckenbauer tras aquella famosa foto en Viena con la estatua de Franz Josef I- el camino ha sido enrevesado<span class="pullquote_left">En los setenta, Alemania se convierte en la gran potencia del fútbol</span> y, ciertamente, oscuro. Pero los 70 se presentan brillantes para los bávaros. Sus buenos resultados a finales de los 60 sitúan al Bayern como referente en Alemania y, con el cambio de entrenador (Branko Zebec asume el cargo), el Bayern va a conquistar su primera Bundesliga –doblete al conseguir también la Copa- y a iniciar una rivalidad que durará más de una década con el Borussia Moenchengladbach, el otro equipo en alza del fútbol teutón y que también reúne a las nuevas estrellas del fútbol alemán, como Berti Vogts, <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/05/historia-juup-heynckes-futbolista-entrenador-bayern-munich/">Jupp Heynckes</a> y Gunther Netzer. La gran rivalidad de ambos clubes, siempre reforzándose, siempre innovando en su manera de jugar llevó a la selección alemana a aglutinar un <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=1fpjYdedFw4">increíble equipo</a> que le permitió dominar el panorama mundial durante los setenta (campeones de Europa 1972, campeones del mundo 1974, subcampeones de Europa 1976). Además, paralelo a este crecimiento, la Bundesliga atrae a los mejores jugadores del norte, centro y este de Europa, convirtiéndose en el campeonato doméstico más potente del mundo y sus clubes son habituales en las rondas finales de cualquier competición internacional. </p>
<p style="text-align: justify">A comienzos de los 70, con Europa dominada por el <i>totaalvoetbal</i> del Ajax, el Bayern sigue creciendo e incorpora a dos jóvenes figuras de los equipos juveniles de la selección alemana que habían trabajado ya con el nuevo entrenador, Udo Lattek. Uli Hoeness es un centrocampista derecho o mediapunta y Paul Breitner un lateral izquierdo <i>universal</i>, con influencia en todo el campo, que se convertirá en una referencia como centrocampista a mediados de la década. Se comienza a ver al Bayern como un aspirante a ganar la Copa de Europa pero, en 1973, es aplastado por el tiránico Ajax, en una célebre eliminatoria, en el camino de los holandeses hacia su tercer entorchado consecutivo. El <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=1MSyqyTFKcE">4-0 recibido en De Meer</a> es el mayor correctivo recibido nunca por esta generación de fenómenos. Y estará siempre presente en sus mentes.</p>
<blockquote><p>Sin Cruyff, el Ajax se diluye y el Kaiser no rehuye la posibilidad de ceñirse la corona.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">El Bayern venía de dominar la Bundesliga los tres años anteriores, <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=_V8OUAVMRJU">en el 72</a> firmando números de récord -101 goles-, pero Europa se les atragantaba. Lattek, que había sido fichado para dotar de más solidez defensiva al alegre equipo de Cajkovski, había ya conseguido maximizar las virtudes de sus cuatro o cinco fueras de serie. Nadie evoluciona más en este período que Franz Beckenbauer, que definitivamente se asienta como líbero. Por aquel entonces, los líberos eran figuras de corte cavernario, jugadores sombríos y defensivos, a imagen y semejanza de lo que había construido Helenio Herrera en su <i>Grande Inter</i>. Pero <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=zja4yAHjfAg">Beckenbauer</a> iba a encargarse de lavar la cara al puesto y adaptarlo a él. En el Bayern, el <i>Kaiser</i> Franz empezó a jugar en la línea de defensa, proyectándose hasta el medio del campo y más allá, y llevando el mando de las operaciones siempre que pudiese. Ese <i>“siempre que pudiese”</i> poco a poco se convirtió en <i>“siempre que quisiese”</i>, y eso refleja su tremenda ascendencia en cualquier partido disputado por él.</p>
<p style="text-align: justify">Desde esa posición retrasada, Beckenbauer lanza medidos balones largos, merced a su excelente toque con el exterior de la pierna derecha, que baten líneas y dejan a sus extremos en posiciones inmejorables para montar una contra. En defensa, qué se puede decir, un jugador no excesivamente rápido en distancias cortas, pero sí tremendamente intuitivo para los cambios de ritmo, para el posicionamiento y en el 1 vs 1. </p>
<p style="text-align: justify">Además de esto, Beckenbauer adelanta su posición muy a menudo para compartir la base de la jugada con Roth, en una variante tremendamente explotada por este equipo del Bayern. Si desde la defensa, el capitán alemán es capaz de batir líneas con facilidad gracias a su toque de balón, lo mismo podemos decir cuando su presencia<span class="pullquote_right">La gran virtud de Franz Beckenbauer era hacer mejor a sus compañeros</span> es en la base de la jugada o tres cuartos de campo. Además, Beckenbauer conserva cierta capacidad de desborde de su época como centrocampista ofensivo, y su disparo de lejos es muy bueno. Debemos añadir, que llegado a tres cuartos de campo -la zona de aceleración, que se suele decir-, <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=nngSmWVdMAQ">sus combinaciones</a> con Gerd Müller eran extraordinarias, especialmente <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=TXiG6E2DIyw">sus paredes</a>, capaces de desarbolar cualquier entramado defensivo. Y estamos hablando de un jugador no extremadamente habilidoso como <i>«der Bomber»</i>. Éste es otro mérito de Beckenbauer, hacer mejores a sus compañeros, maximizar sus virtudes. Es decir, el Kaiser, condiciona a su equipo y al contrario sea cual sea su posición en el campo. Por último, en el aspecto mental, Beckenbauer era un ganador, era un líder, un animal competitivo. El más grande de su época junto a Johan Cruyff. Beckenbauer condicionaba también desde ese nivel mental y así lo sufrieron auténticos diablos para otras defensas como fueron Rensenbrink, Lato, Gárate, Rocheteau o el mismo Ralf Edstroem. Cuando veían llegar al capitán germano, se apagaban las luces, se bajaba la persiana, y el balón desaparecía.</p>
<p style="text-align: justify">El Bayern, además de acumular títulos, crecía como institución: dejaba el viejo estadio de Grunwald y se trasladaba al faraónico –y terriblemente frío- <a target="_blank" href ="http://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/f/f0/Olympiastadion_Muenchen.jpg">Olympiastadion</a>. Construía además una nueva sede e instalaciones en la Säbenerstrasse. Se estaban convirtiendo en un modelo de modernidad para toda Europa. Pero faltaba la coronación que sólo la <i>«Orejona»</i> podía dar. En 1974 el Bayern iniciaba un nuevo asalto al cetro continental con el Mundial en casa de fondo. Sin embargo, lo que sería un gran año estuvo a punto de ser un desastre desde el inicio. Cuando el equipo fichó a Jupp Kapellmann, un prometedor y técnico interior que sería campeón del mundo con la selección, se cometieron irregularidades que conllevaron una sanción económica por parte de la Federación Alemana. Se debían pagar 800 mil marcos al Colonia. El Bayern, incapaz de sufragar tamaño gasto, tiene que jugar 17 partidos en 23 días (entre amistosos para recaudar dinero, y competición oficial). Estos 17 partidos incluyen una goleada en contra por 1-5 contra el Real Madrid y la casi eliminación a manos de los <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=BS0XzJuZ1OY">desconocidos suecos del Atvidabergs</a>. Al final, el Bayern consigue pagar, elimina a los suecos en los penalties, y no solo eso, sino que descubre a Conny Torstensson, que será un jugador importante en las temporadas siguientes para el club muniqués. </p>
<blockquote><p>La historia de la Copa de Europa de 1974 pudo ser mucho diferente desde el inicio.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Tras superar este primer mal trago, llega otro. El bombo depara un enfrentamiento con el Dinamo Dresde, a la sazón campeón de <i>“la otra Alemania”</i>. Polémica política por todo lo alto. El viaje a la RDA fue una odisea para el Bayern, más preocupado por los espías de la Stasi y las amenazas –muchas veces imaginarias- que por medirse a un buen conjunto. El fútbol germano-oriental vivía un gran momento, con la selección de Georg Buschner recién clasificada para el Mundial. El Dinamo, además, venía de eliminar a la Juventus, subcampeona de Europa, en la ronda anterior. Los discípulos de Walter Fritsch a punto estuvieron de dar la campanada de nuevo, pero el Bayern consiguió salvar <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=GACDUoE2sQs">un empate en la ida</a>. Los goles de Uli Hoeness y Gerd Müller se tornarían decisivos para el futuro de la eliminatoria. Sin su figura, Hans Jurgen Kreische –jugador del año en la RDA, lesionado en un partido internacional contra Rumanía-, el Dinamo <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=Xtd3Fj28D-E">fue derrotado 4-3</a> en el Olympiastadion, pero dejó una gran imagen ante un Bayern que no podía sufrir más. Pero estaban ya en cuartos, y el odiado Ajax había sido eliminado por los rocosos búlgaros del CSKA de Sofía.</p>
<p style="text-align: justify">Un CSKA que sería el siguiente rival del Bayern. En casa, una tarde de gloria de Conny Torstensson, autor de un doblete, parece sellar el pase a semifinales gracias al 4-1 que reflejaba el marcador. Torstensson a punto había estado de eliminar al Bayern con su equipo sueco, pero ahora acababa de salvarle el pellejo. En la actualidad un jugador no puede actuar con dos equipos distintos en una misma temporada europea, pero entonces sí era posible. En la vuelta, el CSKA gana 2-1 y el gol del Bayern lo marca Breitner de penalti. Será un buen indicador para lo que pasará en la final del Mundial.</p>
<p style="text-align: justify">En las semifinales se enfrentan el Celtic y el <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/04/historia-atletico-de-madrid-copa-europa-tres-semifinales/">Atlético de Madrid por un lado</a>, y el Bayern y el Ujpest Dozsa húngaro por otro. El Ujpest venía de eliminar al Spartak Trnava, uno de los conjuntos de moda en Europa –y seguramente el más físico junto al CSKA de Sofía- y de retirar a Eusébio del Benfica en rondas anteriores. Era un equipo con experiencia y jugadores técnicos, como Ferenc Bene, Laszlo Fazekas y los hermanos Dunai. Afortunadamente para el Bayern, Antal Dunai, uno de los mejores goleadores europeos, no estará presente. De nuevo Torstensson es decisivo en el Nepstadion de Budapest, adelantando al Bayern, aún cuando los húngaros empatarán por medio de Fazekas. <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=lCCtbTtERps">En la vuelta</a> no hay historia. Torstensson abre la lata, Horvath en propia puerta acaba con las ilusiones de los magiares y Müller añade una muesca más a su cuenta. 3-0 y a la final, donde esperaba el Atlético de Madrid, que se había plantado en ella <i>a sangre y fuego</i> –literalmente-, contra el Celtic.</p>
<p style="text-align: justify">Es una final rara, empezando porque la UEFA había decidido volver al método del partido de desempate en caso de igualada. El miércoles 15 de mayo, en Bruselas, <a target="_blank" href ="http://www.dailymotion.com/video/x1newr9_fc-bayern-vs-atletico-madrid-1-1-15-5-1974_sport">Luis Aragonés</a> marca su gol más importante con una falta directa en la prórroga. El Bayern nunca ha logrado imponer su juego y en el minuto 119 se salva de la derrota con un increíble gol de Schwarzenbeck, que tenía un cañón en sus botas, aunque muy poco reconocido. El portero Miguel Reina pone su granito de arena también. El Atleti está roto y no se recuperará nunca. El viernes, <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=IVhb7C-t3ZQ">día de la repetición</a>, el Bayern arrasa a los españoles con dos goles de Müller y dos de Hoeness, inspirados por los pequeños Kapellmann y Torstensson, los dos hombres que a punto habían estado de destrozar las ilusiones del Bayern a inicios de año.</p>
<blockquote><p>Lo más difícil para un campeón es siempre defender el título.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Tras la coronación en tierras belgas, terreno propicio para los jugadores del Bayern, ya que algunos se habían proclamado campeones de Europa de selecciones dos años antes en Bruselas, llegó el momento del Mundial disputado en casa. El grupo del Bayern, siempre en equilibrio de fuerzas con el de Moenchengladbach, toma el poder de la selección tras varios motines y la RFA se proclama <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=W4Ljs-WVwX0">campeona del mundo</a>. La larga temporada 73-74 no puede tener mejor balance. El verano, sin embargo, ve como uno de los hombres clave del equipo, el joven radical, rebelde, <a target="_blank" href ="http://estaticos.elperiodico.com/resources/jpg/8/2/1363971515828.jpg">maoísta afro</a>, activista político y enamorado del dinero, Paul Breitner se va al Real Madrid. Un contratazo, la actitud paternal de Santiago Bernabeu, la presencia de Netzer, el sol y el interés sociológico por ver cómo se vivía bajo una dictadura fueron las razones que le llevaron al Madrid. Razones muy de Breitner, desde luego.</p>
<p style="text-align: justify">El Bayern sufre una pequeña renovación, y el estado físico de sus mejores jugadores está bajo sospecha. Comienzan la temporada de manera horrible e incluso el <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=84z29iWBzWQ">Kickers Offenbach</a> les mete seis. Esa pequeña crisis pone en duda incluso la continuidad de Lattek, aunque este renovará. La buena noticia reside en los galones que asume Kapellmann, cuya labor en el centro del campo hace olvidar temporalmente a Breitner.</p>
<p style="text-align: justify">El Bayern, como campeón, queda exento de la primera ronda eliminatoria, pero luego el bombo lo vuelve a llevar a la RDA. Nunca lo pasará bien el club bávaro en la Alemania comunista, y en este caso sólo Gerd Müller le salva ante el Magdeburgo, campeón de la Recopa y base de la selección germano-oriental que había<span class="pullquote_left">La Copa de Europa de 1975 estuvo repleta de equipos muy coquetos</span> derrotado a la RFA en el Mundial. El Bayern remontó un <a https://www.youtube.com/watch?v=S8HRarKhu7c ">0-2 adverso en el Olympiastadion</a> y sufrió en el Ernst-Grube de Magdeburgo ante un conjunto en el que Jürgen Sparwasser destacó en toda la eliminatoria, marcando en ambos partidos. Mientras el campeón se lamía las heridas, Europa disfrutaba del Leeds United –ya sin Brian Clough, tras sus nefastos 44 días-, que eliminaba al Ujpest, semifinalista el año anterior, aplaudía la solidez del Barcelona de Cruyff y Neeskens, que pasaba con suficiencia ante el potente Feyenoord –intenso duelo entre los dos estandartes del Ajax y van Hanegem-, redescubría a Rob Rensenbrink –que con un hat trick trituraba al Olympiakos- y se mordía las uñas ante el duelo de dos de los equipos más excitantes de Europa: el Hajduk Split <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=kkDEQjccaCE">ganaba 4-1</a> al St.Etienne en casa mientras que los franceses remontaban en el Geoffroy Guichard <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=kZRJOJm2FII">por 5-1</a>.</p>
<p style="text-align: justify">El Ararat Erevan, campeón soviético, esperaba en cuartos. Un equipo eminentemente defensivo y que tenía en el goleador Eduard Markarov a su mayor amenaza. El 2-0 de Munich puso al Bayern en buena situación, <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=wOF7l6Pzojc ">pero Andreasian adelantó</a> pronto al Ararat en la vuelta y, cómo no, los alemanes acabaron pidiendo la hora. Pero vivos. Mientras, el Leeds eliminaba al Anderlecht –último partido de Paul van Himst en Europa- y el St. Etienne salía vivo de Polonia con un 3-2 en contra que remontaría en casa. A mediados de los 70, Chorzow era uno de los campos más difíciles y la selección inglesa puede dar buena cuenta de ello. Por su parte, el Barcelona, que había sido emparejado con la perita en dulce, el Atvidaberg, pagó 75000 dólares a los suecos y jugó los dos partidos en el Camp Nou: 2-0 y 3-0. Aunque había sido una práctica habitual para los partidos de desempate o para una eliminatoria ya sentenciada, no lo era antes de empezar una eliminatoria.</p>
<p style="text-align: justify">Antes de las semifinales el Bayern cesó a <a target="_blank" href ="http://www.marca.com/2011/07/09/futbol/futbol_internacional/bundesliga/1310236355.html">Udo Lattek</a>. El equipo no tenía buenos resultados en liga, sufría ante cualquier rival y además, estaba enfrentado con Beckenbauer. Su sustituto fue Dettmar Cramer, un auténtico estudioso táctico, que en ese momento trabajaba para la FIFA, pero que<span class="pullquote_right">Dettmar Cramer cogió las riendas del Bayern a mitad de temporada</span>  había sido asistente de Helmut Schön durante años en la selección. La prueba de fuego para Cramer era enfrentarse al St.Etienne en la Copa de Europa. Nadie iba con el Bayern. Los franceses habían conquistado al pública con su espectacular fútbol, muy técnico, lleno de pasión, y con el ambiente en su estadio. En la ida en Francia el Bayern jugó mal. Plano y defensivo, lo volvió a salvar la figura de Sepp Maier. Excepcional en los balones por alto y genial en dos disparos de Triantafilos y Larqué. No había mejor portero que él en partidos de alta presión. <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=DGEDBzXieZQ">En la vuelta</a>, la magia de Beckenbauer decidió la semifinal. En el primer minuto de partido unió elegancia y contundencia en una de sus subidas al ataque con el balón controlado. Presionado por Larqué, y con el resto de defensores franceses esperando el centro, el <i>Kaiser</i> lanzó un disparo inapelable que Curkovic sólo pudo ver pasar. Aquel antológico gol marcó la diferencia y <i>les Verts</i> no supieron recuperarse en el resto del encuentro. Volverían, pero no este año. El Bayern defendería en París su corona Europea.</p>
<p style="text-align: justify">Fue ante el Leeds, ganador de una bronca <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=OSqTePM5ssA">eliminatoria contra el Barcelona</a>. Los ingleses, que habían sufrido una gran crisis a inicios de año con la contratación de Brian Clough, eran ahora un equipo con una sola misión: coronarse campeones de Europa y cerrar el ciclo victorioso de Don Revie –aunque ahora este fuese seleccionador inglés y el entrenador fuese Jimmy Armfield, el Leeds seguía siendo el equipo de Revie-. Un equipo veterano y contundente, pero también buenísimo, personificado en <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=uO1m-_UVZkc">Billy Bremner</a>, Norman Hunter y Johnny Giles. El protagonista, sin embargo, fue el colegiado del encuentro, el francés Kitabdjian, que perjudicó claramente a los ingleses, a los que escamoteó un penalti clarísimo de Beckenbauer a Allan Clarke. El Leeds dominó claramente ante un Bayern defensivo y dubitativo, lastrado por las lesiones de Bjorn Andersson –agredido por Terry Yorath- y Uli Hoeness en la primera parte. Los ingleses no se cortaron a la hora de <i>marcar territorio</i>, y Joe Jordan, el <i>«Tiburón»</i>, abrió una ceja a Beckenbauer de un codazo. Partido bronco, de pierna dura, resuelto por los de siempre: Franz Roth –el D’Artagnan del Bayern, el tipo del que nadie habla pero siempre está- y Gerd Müller. Increíblemente, los bávaros retenían el título.</p>
<blockquote><p>El camino a la tercera corona también estuvo salpicado de baches. Una prueba de carácter.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">La edición 1976 de la Copa de Europa presentaba un reto formidable. Para el Bayern, cuyos jugadores ya habían ganado todo, significaba asentarse como uno de los conjuntos más dominantes de la historia. Además, el nivel era alto, ya que<span class="pullquote_left">La Copa de Europa de 1976 reunía a los tres campeones europeos</span> esta edición contaba con los tres campeones continentales: el propio Bayern, el <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=_R0XS1zR06Y">Dinamo de Kiev de Valeri Lobanovskiy</a>, campeón de la Recopa y el <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=HaUr10F_6Tk">Borussia Moenchengladbach</a>, campeón de la UEFA y ganador de la Bundesliga. Además estaba el equipo favorito de Europa, el St.Etienne, el muy buen Derby County –que se había reforzado excelentemente, Charlie George incluído- o el Real Madrid. Por si no hubiese pocas rivalidades y alicientes ya, el Dinamo vapuleó al Bayern en la Supercopa de Europa, con una auténtica exhibición de <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=PsyIPPBdQgM">Oleg Blokhin</a>, el futbolista más en forma del Continente. Por si los problemas no fuesen pocos, Gerd Müller se rompe para varios meses en la vuelta contra el Dinamo y el Bayern tendrá que aprender a vivir sin él.</p>
<p style="text-align: justify">Una vez más exento de la primera ronda, el Bayern se encomendó a Conny Torstensson para superar al rocoso Malmoe. En el resto de partidos, el Benfica superaba al Ujpest tras una lluvia de goles (6-5 el global), la Juventus parecía no tomarle la medida a la Copa de Europa y caía ante el Borussia Moenchengladbach, el Real Madrid protagonizaba una de sus primeras noches de <i>«Miedo Escénico»</i> para remontar ante el Leeds, el Dinamo ni se despeinaba ante el modesto Akranes, el espectacular Hajduk Split de Ivan Buljan, Ivica Surjak y Slavisa Zungul derrotaba a los campeones belgas del Molenbeek, el PSV daba un golpe de autoridad en Chorzow y el St. Etienne eliminaba al Rangers con más suficiencia en el terreno del juego que en el marcador.</p>
<p style="text-align: justify">Tras el parón invernal, los cuartos de final se disputaron en marzo, y el Bayern estaba ya prácticamente descartado en la liga. Al menos Müller había vuelto a jugar y Karl-Heinz Rummenigge, de 19 años, era la nueva sensación en la delantera muniquesa. Beckenbauer había declarado que lo habían pasado mal, pero que esta sería <i>«la primavera del Bayern»</i>. No pareció equivocarse cuando los de Dettmar Cramer, desatados, vapulearon al Benfica por 5-1 en el Olympiastadion para sellar su pase a semifinales. Allí <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=lYANF5kP0wg">esperaba el Real Madrid</a>, verdugo de un Moenchengladbach que era una locomotora y lideraba la Bundesliga muy por encima del Bayern. Por el otro lado iban el <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=GAHrWXezQws">St.Etienne</a>, victorioso en una épica eliminatoria contra el Dinamo de Kiev –partido en el barro de Simferopol incluído- y el PSV que había remontado un 2-0 adverso ante el Hajduk.</p>
<p style="text-align: justify">Esas semifinales son el primer episodio de una <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/04/pares-o-nones-rivalidad-madrid-bayern/">rivalidad legendaria</a>, una de las pocas de magnitud continental que se conocen. El <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=9WG-SZBAFAQ">Bayern y el Madrid</a> se midieron de poder a poder en el Bernabeu. Breitner no pudo jugar, pero los demás rindieron admirablemente, desde<span class="pullquote_right">Las semifinales ante el Madrid fue el primer episodio de su rivalidad</span> un motivado Netzer –viejas rencillas- al veterano Amancio, que disputaba su última temporada. El Bayern, que alineaba una delantera con Hoeness, Müller y Rummenigge por delante de un centro del campo eminentemente trabajador –Horsmann, Roth, Durnberger y Kapellmann-, empató el gol de Roberto Martinez poco antes del descanso. En la segunda parte hizo su aparición <i>«el Loco del Bernabeu»</i>, un aficionado que intentó agredir al colegiado Linemayr y que fue reducido con contundencia por un Sepp Maier que nunca estaba de broma. <a target="_blank" href ="http://www.dailymotion.com/video/xyyicb_1976-fc-bayern-munich-as-saint-etienne-loire-1st-half_animals Bayern vs ASSE 1976">En la vuelta</a>, con Breitner, un doblete de Gerd Müller antes de la media hora liquidó al Madrid. Amancio se hizo expulsar a un minuto del final al pegarle un patadón al balón cuando no estaba en juego. Nunca más pisaría la Copa de Europa. El Bayern, por su parte, continuaba vivo y viajaría a Glasgow para su tercer final consecutiva. Esta vez contra el equipo que representaba el estilo opuesto al alemán, el Saint Ettiene de Robert Herbin.</p>
<p style="text-align: justify">Los franceses habían derrotado en una eliminatoria cerradísima al PSV, donde Jan van Beveren, el excelente guardameta al que Cruyff había vetado en la selección, fue un muro tras recibir el gol de Jean Michel Larqué a los quince minutos del partido de ida. No hubo más.</p>
<p style="text-align: justify">En la final, <i>les Verts</i> dominaron al Bayern casi por completo. Larqué era el cerebro de un equipo en el que los hermanos Revelli eran claves en ataque, mientras Janvion y, sobre todo, el argentino Osvaldo Piazza cerraban la defensa. Incluso tenían su joven figura atacante en Dominique Rocheteau, aunque este solo entró en el tramo final del partido. <a target="_blank" href ="http://www.dailymotion.com/video/xyyicb_1976-fc-bayern-munich-as-saint-etienne-loire-1st-half_animals Bayern vs ASSE 1976">No hubo mucha historia</a>. Los franceses dominaron la pelota, intentaron aplicar su ritmo y su estilo atacante, pero este era el que mejor le iba al Bayern, que se sintió cómodo esperando atrás salvo en contadas ocasiones –como el cabezazo al larguero de Jacques Santini- y saliendo a la contra. Incluso reclamaron gol en un remate que Ivan Curkovic paró en la línea de gol. Finalmente, faltando media hora, una falta se tornó decisiva. Franz Roth, por tercera final en su carrera, marcaba un gol decisivo con un potente disparo ante el que el guardameta yugoslavo poco pudo hacer. Se clamó por la injusticia del fútbol, pero el Bayern había sellado su tercer año de dominio inapelable. Y lo corroboraría conquistando la Intercontinental ante el <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=3Oc9XefKz7M ">Cruzeiro de Jairzinho</a>, en lo que sería su primera participación tras haber renunciado en sus dos primeras oportunidades.</p>
<blockquote><p>El inevitable declive mermó al Bayern, a sus arcas, y abrió Europa a nuevos equipos.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">La paulatina marcha de sus figuras, ya envejecidas, impedirá al Bayern mantener su dominio a nivel continental, y también a nivel nacional, ya que emergen nuevas potencias en la Bundesliga, como el Colonia y el Hamburgo. Beckenbauer se va al Cosmos de Nueva York en 1976 dejando al equipo huérfano de liderazgo, Müller sigue sus pasos en 1979 (se incorpora al Fort Lauderdale Strikers), justo en el año en que Hoeness sufre una grave lesión y Maier un accidente de tráfico que los lleva al retiro. Sólo la vuelta de Paul Breitner (tras su paso por Real Madrid y Eintracht Braunschweig) y la consolidación de <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=0eEheIUXj6c">Karl-Heinz Rummenigge</a> permiten al Bayern mantener el tipo durante la travesía del desierto en los últimos 70 y primeros 80. <i>«Breitnigge»</i> mantendrá al Bayern en la pomada durante esta época, e incluso se jugará una nueva final de Copa de Europa, perdida sorprendentemente contra el Aston Villa. El club incluso pasa por una crisis económica que el traspaso de Rummenigge al Inter en 1984 aliviará.</p>
<p style="text-align: justify">Sin embargo, el momento que mejor definirá este momento de declive, y el papel del Bayern como ogro eterno del fútbol europeo que la generación imperial de Beckenbauer moldeó se dio en 1978. El Bayern fue el invitado al partido de <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=Sb0BvJne2-0">despedida de Johan Cruyff</a> en el Ajax. Lo que se esperaba fuese un plácido amistoso para despedir a la leyenda holandesa fue aprovechado por los bávaros para saldar viejas cuentas: el Bayern aplastó al Ajax por 0-8, ante la atónita mirada de los presentes en estadio <i>ajacied</i>. Porque el Bayern, como buen ogro, como buen malo de película, gane o pierda, no olvida.</p>
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		<title>Buscando el camino</title>
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		<pubDate>Tue, 23 Apr 2013 01:50:51 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Sergio Vilariño]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[6 de mayo de 1982. Hacía ya un lustro que el Kaiser Beckenbauer había dejado de vestir la camiseta muniquesa camino de probar la nueva experiencia del astroturf norteamericano. Para más inri, no sólo había vuelto a Alemania tras triunfar en la NASL, sino que lo había hecho al mayor rival que tenía el club [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><span class="dropcap">2</span>6 de mayo de 1982. Hacía ya un lustro que <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=uGYpqi-pKWI">el Kaiser Beckenbauer</a> había dejado de vestir la camiseta muniquesa camino de probar la nueva experiencia del <i>astroturf</i> norteamericano. Para más inri, no sólo había vuelto a Alemania<span id="more-63723"></span> tras triunfar en la NASL, sino que lo había hecho al mayor rival que tenía el club muniqués en la época, el Hamburgo, y acababa de ganarle una liga su club de toda la vida. Cuando Franz dejó el club, una nueva etapa se abría, y por una u otra circunstancia, tras él salieron los principales pilares del equipo que había dominado la década de los 70 con tres Copas de Europa consecutivas. <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=Sk8x30uM_Ig">Gerd Müller</a>, el terrible goleador, siguió los pasos de Beckenbauer y se embarcó en los Fort Lauderdale Strikers –donde se uniría, entre otros, a Jan Van Beveren, Elías Figueroa, Teófilo Cubillas o George Best- en 1979, el mismo año en que un accidente de tráfico hacía colgar definitivamente las botas al veterano <i>Gato de Anzig</i>, Sepp Maier y una lesión cortaba la carrera del volcánico Uli Hoeness a los 27 años. La cosa pintaba negra para poderoso club bávaro, que a inicios de los 80 se encontraba buscando el camino que le llevase a ser grande de nuevo.</p>
<blockquote><p>El cambio de década trae la ascensión de una sociedad que hará fortuna en la Bundesliga.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Para el Bayern, el paso a los años ochenta significó dejar definitivamente atrás la dependencia de sus grandes y veteranos mitos. Ya no estaban, y cinco años sin ganar la liga eran muchos. El equipo que entrenaba el húngaro Pal Csernai representaba al imperante modelo alemán de la época, en el que la técnica de la generación 1972-74 había dejado paso al puro músculo. <span class="pullquote_right">El Bayern de Breitner y Rummenigge no tenía grandes genios, pero sí mucho trabajo y sudor</span>Jugadores como Horsmann, Durnberger o Dremmler representaban este estilo más industrial que se estaba apoderando de la liga y la selección. En el resto del país florecían futbolistas con más cuerpo de decatleta que otra cosa, como <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=6hG_INurl5w">Briegel</a> o Bongartz. Para el Bayern, afortunadamente, Rummenigge, que se había criado bajo la sombra de los grandes mitos de los 70, había florecido como un espectacular atacante, con una velocidad endiablada y un cañón en ambas piernas. En el bienio 1980-81 se convierte en el mejor jugador europeo, ganando dos Balones de Oro y la Eurocopa. Junto a él, tras su paso por el Real Madrid y una breve experiencia en el Eintracht Braunschweig, había vuelto <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=ENdUhsqRgnA">Paul Breitner</a>, uno de los jugadores más influyentes de su generación. Todos le recordaban como el jovencísimo lateral izquierdo omnipresente de la selección campeona de Europa en el 72 y del Mundo en el 74. Junto a Uli Hoeness había revolucionado el fútbol europeo, pero ahora, ya veterano, se había reconvertido a centrocampista organizador. Su carácter y su calidad estaban intactas, y junto a Rummenigge formó una sociedad que llevaría a los bávaros a dos títulos de liga en 1980 y 1981: había nacido el <i>FC Breitnigge</i>. Ellos dos, junto <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=0DJuaDuuaxg">al líbero Klaus Augenthaler</a> y el hermano de Hoeness –Dieter- una auténtica bola de demolición en la punta del ataque, formaba la columna vertebral de un equipo que, a falta de grandes genios, tenía trabajo y sudor en cantidades industriales.</p>
<p style="text-align: justify">Como ya dijimos, 1982 es un año difícil para el Bayern, que ve como Beckenbauer gana la liga con cinco puntos de ventaja sobre ellos, pero se gana una legendaria final de Copa de Alemania. La <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=AaaAzc4ey7g">final del Olympiastadion berlinés</a> es un derby bávaro contra el Nuremberg, que además se adelanta 2-0 en el marcador. El Bayern, lejos de rendirse, liderado por <i>Breitnigge</i> protagoniza una portentosa remontada en la segunda mitad, donde los goles de ambos jugadores y de Wolfgang Kraus le permiten ponerse por delante en el marcador a falta de menos de veinte minutos para el final. Nada representa mejor el estilo de ese equipo que un Dieter Hoeness marcando el cuarto gol en el último minuto con la cabeza vendada y ensangrentada.</p>
<p style="text-align: justify">Faltaba, eso sí, el premio gordo de la temporada. Ese 26 de mayo del 82 el Bayern jugaba su cuarta final de Copa de Europa. Había ganado las anteriores, y era favorito para alzar su cuarta Orejona en Rotterdam. Había tenido el equipo un camino contundente hacia el último partido del torneo<span class="pullquote_left">El Bayern se plantó en la final de la Copa de Europa de 1982 como gran favorito frente al Aston Villa inglés</span>. Rummenigge y Breitner estaban a un nivel colosal, y ni el Östers sueco (6-0), ni <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=xRzbCELl3rk">el Benfica (4-1)</a> supusieron mayor problema. Hoeness, además, andaba en una racha goleadora que le llevaría a ser el pichichi del torneo –superando a los propios Breitner y Rummenigge-. La Universitatea de Craiova, sorprendente equipo campeón rumano, arrancó un empate en Munich, pero cuando la eliminatoria iba ya 3-0 para el Bayern. Las semifinales estaban servidas y la crítica europea esperaba que el campeón alemán superase al CSKA de Sofía y se viese las caras con el Anderlecht, equipo más en forma del continente, que se medía al Aston Villa. El partido de ida, en Sofía, fue una encerrona, y el Bayern <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=mCgPNGLepkQ">salió vivo apenas</a> del estadio Vasil Levski. 3-0 y 4-1 llegó a tener a su favor el cuadro búlgaro, violento en sus acciones para contrarrestar la mayor potencia física alemana. Dürnberger, Hoeness y Breitner salvaron los muebles y en la vuelta Breitnigge funcionó a pleno rendimiento: dos goles cada uno, 4-0 y a la final donde esperaba, sorprendentemente, el Villa.</p>
<p style="text-align: justify">Las cosas no pintaban mal para el Bayern, que <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=Z0TIcNm3Eys">partía como favorito ante un Aston Villa</a> sin demasiados jugadores destacados, con una plantilla cortísima y sin apenas internacionales. La parte más floja de los muniqueses era la portería. Sin duda lo había sido desde la retirada de Maier, y ni el joven y otrora prometedor Walter Junghans –muy joven había sido designado el sucesor de Maier y con el bajo palos se ganaron las ligas del 80 y el 81- ni el jornalero Manfred Müller habían hecho olvidar al mítico guardameta. Junghans había comenzado la temporada, pero una serie de actuaciones más bien mediocres le hizo dar con sus huesos en el banquillo. Para la final jugaría Müller, con su pelo a lo afro, sus medias bajas y su aspecto desganado. Quizá lo estuviese. Pasara lo que pasara, el Bayern ya había firmado <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=79XzB72Qhv4">al gran Jean Marie Pfaff</a>, uno de los mejores porteros del mundo.</p>
<p style="text-align: justify">Increíblemente, aunque el Bayern alineaba a su equipo más fuerte, el Villa salió vencedor del pleito. Incluso cuando su portero titular, Jimmy Rimmer –un veterano que había sido campeón europeo con el Manchester United- se lesionó, nada cambió. Excepto la carrera de un jovencísimo Nigel Spink, que con una serie de fantásticas paradas contuvo los ataques muniqueses y mantuvo con vida a los villanos. En el 67, una buena combinación entre Gary Williams, Tony Morley y Peter Withe acababa en el fondo de las mallas bávaras, llevando la Copa de Europa, por sexto año consecutivo a tierras británicas. Ese verano, por si fuera poco, varios jugadores del Bayern, entre ellos Rummenigge y Breitner, perdieron <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=IQ5YexBh31I">la final de la Copa del Mundo en España</a>. </p>
<blockquote><p>Tras perder la final, la reconstrucción vistió de rojo-Bayern a grandes jugadores.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">La temporada de 1983 supuso dos hitos para el club: la llegada del gran Jean Marie Pfaff, que sería una leyenda absoluta en Munich –tanto como en su país-  merced a sus grandes actuaciones y a su divertida personalidad –que le hacían un contrapunto ideal al mejor portero alemán del momento, Toni Schumacher-, y el último año en activo del siempre polémico Paul Breitner. Aparte de eso, poco más se puede destacar de esa mediocre temporada, coronada con un cuarto puesto en la Bundesliga. El Bayern, en el verano de 1983 decidió repatriar a uno de sus más exitosas leyendas: <a target="_blank" href ="http://www.marca.com/2011/07/09/futbol/futbol_internacional/bundesliga/1310236355.html?a=ORAdade696dd86ef55686e9b0c3ad92163d&#038;t=1366674077">Udo Lattek</a> volvió de Barcelona para retomar los mandos del club y poner algo de orden. Permanecería hasta 1987 y bajo su mando el cuadro muniqués construyó un formidable equipo que poco a poco fue recuperando un sitio de honor en el campeonato alemán.</p>
<p style="text-align: justify">Como luego sería costumbre, el Bayern hizo uso del efecto aspiradora, para fichar a algunos de los mejores jugadores de Alemania. Si bien Rummenigge se fue tras la primera temporada de Lattek para probar suerte en el Inter de la todopoderosa Serie A, al equipo fueron llegando gente como <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=zeEe7-qGSbw">Lothar Mätthaus</a>, Andreas Brehme, Hans Pflugler, Norbert Eder y <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=bfgmCXzj_z0">Soren Lerby</a>. Una combinación excelente de potencia física, versatilidad y calidad que facilitaron el camino hacia tres victorias consecutivas en la Bundesliga, y el ascenso de la gran mayoría de sus jugadores a la internacionalidad absoluta bajo la dirección de Franz Beckenbauer –que había sustituído a Jupp Derwall tras la Euro 84-. Incluso había salido una pequeña –literalmente, media 1.67- esperanza con el extremo Ludwig Kögl y el hermano de Rummenigge, Michael, asentándose en el primer equipo.</p>
<p style="text-align: justify">El premio más grande, sin embargo, se le negó repetidamente a Lattek y el Bayern. Lo más cerca que estuvieron fue en 1987, sin Lerby –que se había ido al Monaco por desavenencias con Matthäus-, pero con el poderoso Roland Wohlfhart en el ataque, y Hans Dorfner reforzando el<span class="pullquote_right">En el 1987, el Bayern de Múnich volvería a estar cerca de levantar su cuarta Copa de Europa</span> centro del campo. El camino hacia el Prater vienés, sede de la final, fue duro como el propio Bayern. Lattek había creado una roca sin sentimientos, que aunque ahora siga siendo un tópico injustificadamente aplicado al fútbol alemán por aquel entonces era cierto, y el bombo no les deparó un camino de rosas. Se sufrió en la primera ronda para eliminar al campeón holandés, el PSV liderado por Ruud Gullit. <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=50r2Djyf7LM">Dos goles de Reinhold Mathy</a> –un jugador que nunca cumplió las expectativas que había generado al inicio de su carrera- en Eindhoven liquidaron la eliminatoria. Más plácido fue el doble enfrentamiento contra el Austria de Viena antes de Navidades. Tras el parón invernal, en marzo, el Bayern demostró todo su potencial arrollando a un magnífico Anderlecht que encajó 7 goles en la eliminatoria. Los belgas, con Lozano, Nilis, Scifo, Vercauteren o Grün fueron aplastados sin piedad en el Olympiastadion.</p>
<p style="text-align: justify">Nada mejor que una buena victoria como aperitivo para el plato fuerte de las semis, donde el Madrid de la Quinta del Buitre suponía un desafío aún mayor. La mezcla de generaciones que había dado a los blancos dos Copas de la UEFA seguía funcionando y en Munich se vio un partido de poder a poder. El Bayern sacó lo mejor de sí, espoleado por la famosa expulsión de Juanito –el pisotón a Matthäus- y <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=i9ECNdkpIrs">consiguió un 4-1</a> que dejaba la eliminatoria encarrilada para Madrid. El Bernabeu ardió en la vuelta. Más aún cuando Santillana, otro miembro de la vieja guardia, adelantaba al Madrid. Pero no fue suficiente y, a pesar del hostil ambiente, el Bayern resistió y selló su pase a la final. Augenthaler, genio y figura, aún tuvo tiempo de sacarle <a target="_blank" href ="http://buelna.incondicionales.com/media/reportero/1848/1/1/6/6/n_20120405193759_bayern_madrid_es_la_guerra.jpg"><i>los cuernos</i></a> a la afición madridista.</p>
<p style="text-align: justify">Como en 1982, el Bayern se topó en la final con alguien inesperado. Si cinco años atrás el Anderlecht era el favorito ante el Villa, mucho más lo era en 1987 el poderoso Dinamo de Kiev de Valery Lobanovskiy ante <a target="_blank" href ="http://buelna.incondicionales.com/media/reportero/1848/1/1/6/6/n_20120405193759_bayern_madrid_es_la_guerra.jpg">el Porto de Artur Jorge</a>. Pero fueron los portugueses quienes jugaron con maestría y viajaron a Viena.<span class="pullquote_left">Pese a adelantarse, el Bayern fue superado por el Porto de Artur Jorge, Juary y Futre</span> De nuevo el Bayern era favoritísimo, a pesar de las bajas. Augenthaler, Wohlfhart y Dorfner se perdieron el encuentro, pero la alineación presentada por Lattek era sólida. Con Pfaff guardando la portería, Winklhofer, Eder, Pflugler y el líbero Nachtweih –alemán oriental fugado-, Flick, Matthäus y Brehme en el medio, y Hoeness en el centro del ataque, flanqueado por Michael Rummenigge y Kögl. Parecía más que suficiente para contrarrestar las acometidas de Madjer y Futre, las grandes amenazas lusas. >Más aún cuando el pequeño <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=tXv9p45PyM0">Kögl cabeceaba a la red el primer tanto</a> del partido y ponía al Bayern en ventaja. No parecía que el Porto, sin su mejor delantero, el lesionado Fernando Gomes –varias veces Bota de Oro europea- pudiese resolver el problema. Sin embargo, la solución la encontró en un pequeño y ratonil jugador brasileño, Juary, que salió en el descanso y revolucionó el partido. Con un gol, el de la victoria, y con presencia en el gol del empate, via magistral taconazo, de Rabah Madjer. Estos dos jugadores, junto a las <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=TCOnVCj84SE">cabalgadas de Futre</a> por la banda volvieron loco al equipo de Lattek, que perdía su segunda final de la década.</p>
<p style="text-align: justify">Fue esta final el canto del cisne de esta generación en el Bayern. Lattek abandonó el club y le sustituyó, como había hecho en Moenchengladbach, Jupp Heynckes, que tuvo que afrontar el trance de recuperar a unos jugadores muy tocados por la derrota en la final y que vió como Matthäus, Brehme, Eder, Mark Hughes, Michael Rummenigge y Pfaff dejaban el equipo. El actual técnico muniqués, reconstruyó el conjunto bávaro, con una plantilla menos brillante –llegaron jóvenes como Thon, Köhler o Reuter-, pero que ganó dos Bundesligas y siguió dando guerra en Europa, allanando el camino para lo que en los 90 sería conocido como el <i> FC Hollywood</i>, el Bayern moderno –<a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=5cgLqfdAgK4">y en aquel momento polémico</a>&#8211; que conocemos ahora.</p>
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		<title>«La historia del fútbol»: episodio 25</title>
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		<pubDate>Sat, 19 Jan 2013 02:55:21 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Equipo de Ecos]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[n el Hampden Park de Glasgow, el Bayern Munich certificaba ante más de 50.000 espectadores su dominio del continente al derrotar por un gol a cero, tanto obra de Franz Roth, al Saint-Etienne francés. El conjunto alemán, entrenado por Dettmar Cramer, contaba con algunos futbolistas ya considerados leyendas vivientes como Franz Beckenbauer o Gerd Müller, [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><span class="dropcap">E</span>n el Hampden Park de Glasgow, el Bayern Munich certificaba ante más de 50.000 espectadores su dominio del continente al derrotar por un gol a cero, tanto obra de Franz Roth, al Saint-Etienne francés. El conjunto<span id="more-45354"></span> alemán, entrenado por Dettmar Cramer, contaba con algunos futbolistas ya considerados leyendas vivientes como Franz Beckenbauer  o Gerd Müller, a los que se habían sumado <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/01/la-importante-gestion-uli-hoeness-bayern-munich/">gente como Uli Hoeness</a> o Karl-Heinz Rummenigge (posterior ganador de dos Balones de Oro). Era la tercera Copa de Europa consecutiva de la entidad germana. Como anécdota, el hoy entrenador del Bayern, Jupp Heynckes, fue el máximo goleador de aquella edición del torneo.</p>
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<p style="text-align: justify">En el marco incomparable de Anfield, Liverpool y Arsenal iban a jugarse la liga en el último partido. Los locales llegaban a la fecha final con tres puntos de ventaja sobre los <i>gunners</i> y con la tranquilidad de saber que incluso una derrota por la mínima les daba el campeonato. Con 0-0 al descanso, todo parecía indicar que <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/12/zaragoza-arsenal-recopa-liverpool-gerrard-champions/"><i>los reds</i></a> iban a celebrar la conquista del título en su estadio, pero un tempranero gol tras la reanudación llevaba la emoción a Anfield. Pasaban los minutos y el 0-2 no llegaba. Fue en el alargue cuando ocurrió el milagro. Tras un rebote afortunado, Michael Thomas batía a Grobbelaar, dando la, por entonces, novena liga al cuadro londinense.</p>
<p><iframe width="460" height="300" src="http://www.youtube.com/embed/4jiBIdtUKhs" frameborder="0" allowfullscreen></iframe><br />
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		<title>El último servicio de Uli</title>
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		<pubDate>Thu, 17 Jan 2013 03:00:19 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Guillermo Valverde]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Equipos]]></category>
		<category><![CDATA[FC Bayern Munich]]></category>
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				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><span class="dropcap">M</span>únich es una ciudad injustamente valorada. Encasillada en el masificado, desvirgado y cada vez más carente de encanto cultural <a target="_blank" href ="http://blog.otel.com/wp-content/uploads/2012/02/Munich-Oktoberfest.jpg"><i>Oktoberfest</I></a>, y quizá penalizada por no ser la capital de su país, o por no contar apenas con rasgos culturales<span id="more-45026"></span> propios que la distingan del resto de su nación, lo cierto es que su encanto pasa totalmente desapercibido y vive en un absoluto segundo plano entre los destinos turísticos elegidos por el europeo medio. Los que viajan a la capital bávara acostumbran a hacerlo por motivos laborales o de estudio. Su primera e involuntaria estación suele ser la permanentemente bulliciosa Hauptbahnhof, la estación central, el punto que conecta a la ciudad con todos sus rincones y a la vez con sus ciudades vecinas. Entre puestos de fast food, mochileros que hacen tiempo y presuntuosos  transeúntes, un cartel publicitario gigante con la figura de Uli Hoeness (Ni Ribery, ni Schweini, ni Robben, Hoeness) da la bienvenida a los que pasan por allí. Este hecho, lejos de ser anecdótico, ilustra el respeto casi reverencial que le tiene una ciudad al hombre más importante de la historia de su inherente equipo, <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/tag/bayern-munich/">el Bayern de Múnich</a>.</p>
<p style="text-align: justify">Uli Hoeness pertenece a la generación de alemanes que se ha encargado de construir el inherente tópico sobre su carácter que las generaciones<span class="pullquote_right">Cuando llegó, el Bayern tenía problemas</span> venideras se encargarán de destruir. El de alemán disciplinado, obsesionado con el trabajo, inflexible, forjado casi con total seguridad por los tiempos en los que le tocó vivir. Probablemente fue esa mentalidad la que le hizo hacerse cargo del equipo <a target="_blank" href ="http://www.dw.de/uli-hoeness-una-vida-dedicada-al-bayern-m%C3%BCnchen/a-15647924">como manager</a> cuando, con 27 años, una lesión de rodilla acabó con su carrera. Un club, el Bayern, que contaba por aquel entonces con una deuda de siete millones de marcos y llevaba seis años sin ganar la Bundesliga. Su estadio, el detestado por los hinchas <a target="_blank" href ="http://mw2.google.com/mw-panoramio/photos/medium/5579768.jpg">Olimpiastadion</a>, estaba muy lejos de llenarse habitualmente.</p>
<p style="text-align: justify">En los 20 años siguientes el club sería 16 veces campeón de liga, entre otros muchos trofeos. Su labor sería, en un principio, principalmente económica.<span class="pullquote_left">El Allianz fue el culmen de su obra en el club</span> Más tarde, su reconocida figura le permitiría tener extrema influencia en temas deportivos. Seriedad infinita, disciplina, austeridad e innovación; Hoeness ideó, con varios años de antelación, el adalid de club moderno europeo del Siglo XXI construído sobre una sólida base económica. Pionero en conceptos como la esponsorización, el marketing o las <i>fan-shops</i>, centró su atención en atraer y fidelizar una gran masa social a partir de la cual el club pudiera crecer. El culmen a su obra fue la construcción de esa maravilla arquitectónica y funcional llamada <a target="_blank" href ="http://good-wallpapers.com/wallpapers/19823/1600_Allianz%20Arena.%20Munchen.jpg">Allianz Arena</a>, de cuya realización fue el principal responsable.</p>
<p style="text-align: justify">Lo que hoy es el Bayern no se puede entender sin él. Su estadio, su masa social, su solvencia económica, la seriedad asociada a su marca son herencia directa de la gestión del ahora presidente. Sin embargo, el fútbol se ha modernizado mucho desde entonces y ya no se concibe que un entrenador tenga que discutir con él para cambiar un sistema o a un jugador, como tuvo que <a target="_blank" href ="https://twitter.com/willy_sagnol/status/291582698689011713">hacer Van Gaal</a>. El nombramiento de Sammer primero, y Guardiola después, parecen relegar a la leyenda a un absoluto segundo plano, lejos de las decisiones deportivas, del día a día de <a target="_blank" href ="http://www.spox.com/de/sport/fussball/bundesliga/0903/Bilder/bayern-internat-514.jpg">la <i>Säbener Strasse</i></a>. La figura del entrenador manager que a todas luces representa Pep, casi inédita hasta ahora en el club bávaro, no puede cohabitar con la figura que siempre ha representado Uli y así parece haberlo entendido él. Su último servicio.</p>
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