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	<title>Ecos del Balón &#187; Santamaría</title>
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		<title>Defender al otro lado del Atlántico</title>
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		<pubDate>Wed, 31 Jan 2018 02:49:24 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Eduardo José Ustaritz]]></dc:creator>
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				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify">Yerry Mina ha fichado por el FC Barcelona tras casi dos años de seguimiento muy cercano de su evolución desde la casa culé. Ha llegado en enero dado que tanto club como jugador han pensado que era el momento, muy a pesar de un Palmeiras<span id="more-247640"></span> que quería seguir manteniéndolo en sus filas. No era para menos: son muchos quienes afirman que se trata del defensa central más dominante de América en los últimos años. Por lo menos, el mejor del Brasileirao. Con esas credenciales, sin embargo, un velo de duda ha caído sobre el fichaje. No tanto por su nivel, que también es un misterio para gran parte de la crítica, sino por su adaptabilidad al contexto Barcelona, un club bandera táctica europea que ha tardado más de un lustro en volver a contar con una batería de centrales compuesta por jugadores con esa denominación de origen.</p>
<p style="text-align: justify">¿Tiene sentido tanto escepticismo? El trasvase entre las culturas futbolísticas de Sudamerica y Europa siempre fue motivo de discusión. Hay algo entre la experiencia, la genética y la sensibilidad que produce formas muy diversas de expresar y sentir el mismo juego, aun hoy dentro del mundo globalizado. Sudamerica y Europa, como epicentros del fútbol que hemos conocido, separadas por un océano inmenso, durante todo el siglo XX tuvieron un entendimiento disímil del fútbol, más allá de una <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2017/06/evolucion-defensas-marcajes-zonas-mixtas-individuales-futbol-historia/">evolución táctica</a> paralela que los llevó bien por caminos distintos al mismo lugar, o a lugares diferentes a través del mismo camino. En el archivo del blog de este medio, otros articulistas han explorado varias de esas teorías e historias, especialmente centradas en la relación del sudamericano con la pelota y como se diferencia de la que tiene el europeo con el balón. El <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=4MTSOglnSlw">fichaje de Yerry Mina</a> sirve de excusa para revisar cómo en ambas culturas se entiende algo dispar por defender.</p>
<h3>LA MARCACIÓN ELÁSTICA</h3>
<p style="text-align: justify">El fútbol moderno empezó con el cambio de la regla del fuera de juego en 1925, que eliminaba la necesidad de tener por delante a tres futbolistas rivales para no caer en él. Desde allí se desencadenó todo: los repliegues, por ejemplo. Como ya no era tan fácil dejar en offside a los rivales, los equipos comenzaron a retroceder para organizarse cerca de la portería. O los marcajes al hombre. En <i>&#8216;Táctica y Estrategia&#8217;</i>, Carlos Peucelle cuenta como antes del cambio del reglamento, el sistema piramidal funcionaba básicamente con cuatro defensores, un medio-centro que creaba juego y otros cinco delanteros. Era un sistema estándar. Con el <a target="_blank" href ="http://www.elmundo.es/deportes/2014/12/22/54973abbca47416d238b457d.html">cambio de reglamentación</a>, los sistemas de juego se diversificaron para afrontar la nueva realidad defensiva. En Inglaterra, y por influencia británica en el resto de Europa, se comenzó a defender con marcajes individuales muy de cerca y comúnmente ordenados por pares numéricos, potenciado esto por la afiliación de la mayoría del continente a la &#8216;WM&#8217; de Herbert Chapman.</p>
<p style="text-align: justify">Pero en Sudamerica las cosas no fueron tan sencillas. El viejo sistema piramidal había convertido a los center-half sudamericanos en jugadores tótem del juego. Ni en Brasil ni en Argentina estuvieron prestos a adoptar el sistema inglés. Entre el orgullo y la razón, se negaron a abrazar la &#8216;WM&#8217;. Sí vieron con buenos ojos quitarle responsabilidades de llegada al mediocentro y se mantuvieron adeptos al 2-3-5, con muchas otras variantes y organizaciones, que incorporaban incluso alineaciones con cuatro defensas, pero siempre partiendo desde esa formación reina. ¿Cómo hicieron entonces en Sudamerica para afrontar los retos defensivos que traía consigo el cambio normativo de 1925? Peucelle, en el mismo libro, da la respuesta: la marcación elástica.</p>
<blockquote><p>Sudamerica encontró sus propias soluciones al cambio de regla</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Del otro lado del Atlántico, se siguió defendiendo en zona y se idearon una serie de ajustes colectivos para defender hombres, pelota y espacio sin que eso implicase perder a la emblemática figura del <i>centrojás</i>. Los jugadores del sistema defensivo no estaban obligados a centrarse en un jugador rival o un pedazo de césped, sino que eran obligados a leer y responder a las exigencias de la jugada, incluso a veces dejando algún hombre libre puesto que su peligrosidad, dadas las condiciones de ese momento particular, eran las menos, y alentando a cuidar a los jugadores más inmediatamente relacionados con la acción y sus posibilidades de tiro y acercamiento al área. En su exposición, <a target="_blank" href ="http://perio.unlp.edu.ar/pd/sites/perio.unlp.edu.ar.pd/files/archivos/file/dantepanzeri.pdf">Peucelle entra en el detalle absoluto</a>: es imperdible.</p>
<p style="text-align: justify">Pero la marcación elástica no solo era la forma de organizarse, hacer permutas y tomar decisiones. También tenía que ver con la aproximación técnica al arte defensivo. Mientras las marcaciones al hombre de Europa promovían un atleticismo acentuado y un juego físico, en Sudamerica se promovía uno más de lectura, inteligencia y gesto técnico. En la apropiación que se hizo en el continente del <i>foot-ball</i>, el dribbling se convirtió en parte idiosincrática del juego sudamericano. Los atacantes sudamericanos eliminaban contrarios con mucha más facilidad que los europeos a través de su arte con el balón en movimiento. Peucelle, por ello, era muy receloso del jugador que iba a buscar al atacante, a riesgo de ser eliminado, y valoraba más aquel que esperaba, llevaba al delantero a una situación de la que no podía salir y así le quitaba el balón o este lo perdía por quedarse sin opciones.</p>
<p style="text-align: justify">En una <a target="_blank" href ="http://www.elmundo.es/elmundodeporte/especiales/2002/02/centenario/1953_2.html">entrevista recién llegado a España</a> en 1953, Alfredo Di Stéfano es preguntado sobre las diferencias entre los sistemas europeos y sudamericanos, a lo que, tras explicar muy parcialmente el mecanismo de permutas en la defensa zonal, destaca brevemente que el defensor europeo es más rígido y el sudamericano más elástico, pues este dejaba dominar la pelota al contrario. La consciencia del defensor sudamericano de la destreza de sus pares ofensivos lo llevó a entregar algo de espacio y tiempo a costa de no perderlo todo, llevando el juego a un duelo de lectura y engaño antes que a una contienda atlética.</p>
<h3>LÍBEROS Y STOPPERS</h3>
<p style="text-align: justify">Los sonados fracasos de las grandes tradiciones futbolísticas de Sudamerica durante la primera mitad de la década de 1950, más allá del triunfo uruguayo en la final del Mundial de Brasil, abrieron el camino de la importación de conceptos tácticos europeos. En realidad, los popularizaron puesto que ya en la década de los treintas algún centro europeo había llegado a sembrar semillas de europeísmo en ese lado del Atlántico. Si para el ataque se miró el legado húngaro, para defender se buscó el espejo suizo <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/11/historia-del-catenaccio-antecedente/">e italiano</a>. En Argentina se habla de decadencia por la cada vez más masiva adopción de sistemas defensivistas, los marcajes pierden elasticidad y se hacen más fuertes, desembocando en una era de violencia que en Buenos Aires pone al fútbol como prisionero y que en Brasil corta las carreras de sus mejores jugadores. El defensor sudamericano se volvió duro. Violento y cínico, aunque no por ello abandonó su estilo. Quizás el más brillante defensor argentino de su generación, Roberto Perfumo, fue preguntado en 2002 sobre cuál de los defensas argentinos de entonces veía más parecido a él. Nombró a Walter Samuel y <a target="_blank" href ="http://www.elgrafico.com.ar/2008/03/10/C-108-homenaje-al-mariscal-el-100x100-a-roberto-perfumo.php">subrayó que a él</a> le gustaba <i>«cuando el defensor hace que el delantero vaya a él, cuando se lo chupa»</i>.</p>
<p style="text-align: justify">A nivel de sistema, las defensas de cuatro se convierten en el marco común. Aunque se siguió prefiriendo la zona, los marcajes al hombre, que antes eran extraños, por influencia extranjera se convirtieron en algo usual. Pero no se tardaría mucho en adoptar el sistema que en Italia y Alemania causaba furor: el del líbero. Un hombre detrás de la defensa que se encargaba de corregir todos los desajustes posibles del sistema de marcaje individual. Seguramente no fue Osvaldo Zubeldía el primero en traer el líbero, pero sí el de más éxito: con Ramón Aguirre Suárez de escoba y Raúl Madero por delante, Estudiantes le dio un giro al catenaccio: ellos tiraban el off-side. Achicaban. Se lo <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=jR6vLrohxxI">llamó antifútbol</a> y era deplorado, pero creó escuela cuando ganó y no dejó de ganar. </p>
<p style="text-align: justify">La formula del líbero y el stopper se multiplica por Argentina y por Sudamerica. No solo por el éxito de Estudiantes, sino por el de la Holanda de Rinus Michels, que, de uno modo más extremo, <a target="_blank" href ="https://elfutboldegons.wordpress.com/2011/06/21/especial-alrededor-holanda-1974/">aplicaba el mismo concepto</a>: Arie Haan de líbero y Rijsbergen de stopper. Y achicando. En la Colombia de Yerry Mina, donde Zubeldía llegó en 1976 cambiándolo todo para siempre, se usó a rajatabla: el Nacional campeón del propio Osvaldo con el argentino Miguel Ángel López de líbero y, atención, Francisco Maturana de stopper, o más tarde el Deportivo Cali, subcampeón de Libertadores con Bilardo en el banquillo, con Miguel Escobar de líbero y Henry <i>&#8216;La Mosca&#8217;</i> Caicedo, a quien el futuro técnico campeón del mundo apodaría <i>El stopper de América&#8217;</i> por delante.</p>
<blockquote><p>Tanto en Europa como en América, las defensas de &#8216;4&#8217; se popularizaron</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">La fiebre del líbero y el stopper en defensas de cuatro estaba en todos lados&#8230; menos en Brasil. Quizá encandilados por sus triunfos mundialistas, los brasileños no tomaron tan a la ligera la nueva disposición estándar. Primero porque el culto al <i>volante cabeça-da-área</i>, el mediocentro, seguía existiendo, y segundo porque dentro del gen brasileño estuvieron desde el inicio los defensas que atacaban. Una de las observaciones típicas de europeos que veían el fútbol brasileño antes de que fuera el emperador del mundo era asombrarse de que en un momento dado alguno de los defensas tomara la pelota, subiera por el campo y terminara la jugada con un trallazo desde treinta metros a la escuadra. ¿Anarquía? Libertad y orden. El sistema del líbero y el stopper daba la opción a solo uno de los suyos de subir por normal general y el brasileño no estaba dispuesto a ello. </p>
<p style="text-align: justify">Es algo que queda realmente claro si se recogen declaraciones como la del genial Mário Sergio, fallecido en la tragedia del Chapecoense, y Fred, jugadores del Botafogo en 1977, quienes en una <a target="_blank" href ="https://books.google.it/books?id=e4Cwkoo6jJcC&amp;pg=PA64&amp;lpg=PA64&amp;dq=libero+futebol+brasileiro&amp;source=bl&amp;ots=_wdXYLsjop&amp;sig=CDOS_91OgHDXGzZI6XMWP3uoaTk&amp;hl=es&amp;sa=X&amp;ved=0ahUKEwiXnq-m0YDZAhVqDcAKHXgeBAA4FBDoAQhfMAg#v=onepage&amp;q=libero%20futebol%20brasileiro&amp;f=false">entrevista conjunta</a> afirmaron que <i>«Brasil no podía dejar de jugar con el <i>volante cabeça-da-área</i></i> y que aquello sería <i>«como si los europeos aboliesen el líbero»</i>. O las del ex jugador de Barcelona y Real Madrid, Evaristo de Macedo, ya en su época de entrenador, <a target="_blank" href ="https://books.google.it/books?id=B_AVd0iN0jUC&amp;pg=PA25&amp;lpg=PA25&amp;dq=libero+futebol+brasileiro&amp;source=bl&amp;ots=UMOSU4VE72&amp;sig=OLCIEJdOkBKdH8_w7HqCQ9ZZZ7I&amp;hl=es&amp;sa=X&amp;ved=0ahUKEwjNgumd0oDZAhXIKcAKHV3sBgg4HhDoAQgmMAA#v=onepage&amp;q=libero%20futebol%20brasileiro&amp;f=false">criticó la decisión de Lazaroni</a> de jugar con líbero afirmando que no había ningún equipo en inferiores ni en todo Brasil que usara la figura. Cuando se le confrontó porque él en algún momento lo había hecho en el Fluminense, estuvo rápido en decir que <i>«el equipo que tenía era tan malo que no podía hacer otra cosa»</i> y que apenas pudo reforzarlo, abandonó toda idea de líbero.</p>
<p style="text-align: justify">Los únicos ejemplos prominentes de líberos en Brasil fueron los dos centrales de Brasil durante la Copa de Alemania 74&#8242;, Marinho Peres y <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=NuuAtlBPyzE">Luís Pereira</a>. Ambos bajo la dirección técnica de Rubéns Minelli y ambos con un pasado común. Marinho jugó de líbero en el Internacional de Minelli de finales de los 70&#8217;s tras volver de Barcelona donde, en la manera europea, había jugado de líbero. Luis Pereira, el más brillante de los defensas brasileños de la década, vivió una experiencia similar en el Atlético de Madrid, incluso jugando en defensas de tres, y cuando volvió a Brasil en los 80&#8217;s, coincidió con Minelli en el Palmeiras y este lo puso a jugar de líbero.</p>
<blockquote><p>El fútbol brasileño siempre dio espacio a los defensores que atacan</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Marinho y Pereira fueron de los primeros defensores sudamericanos en ir a Europa. La transferencia de delanteros, aunque no era común, tampoco era extraña en la era en blanco y negro, pero la de gastar el dinero en traer defensores era raro. El más destacado fue seguramente José Emilio Santamaría, que dijese sobre su paso por España que <i>«quizá esperaban que fuese más contundente, pero aquella no era mi forma de jugar»</i>. Parecido se pensaría de los brasileños, que impresionaron al público español con sus subidas al ataque, tranquilidad y pachorra para jugar, muy lejos del juego físico y áspero al que asociaban el defender. <a target="_blank" href ="http://ilusion-mundial.blogspot.it/2014/02/testimonios-1974-iv.html">Lo mismo pasó con Ramón Heredia</a>, central en San Lorenzo, pero convertido en líbero a su llegada al Atlético de Madrid, donde sorprendió que <i>«siempre saliese jugando»</i> y de donde destacó una mejora física para darle más contundencia a su juego como única mejora respecto al jugador que se fue de Argentina.</p>
<p style="text-align: justify">Esa narrativa se seguiría viendo por lo menos durante una década más. Por ejemplo, el brasileño Edinho tuvo un paso fenomenal por el durísimo Calcio italiano de los 80s. En Brasil, jugando con el Fluminense, Edinho se hizo famoso por sus subidas y su vocación goleadora, una fogosidad que incluso era extrema para el paladar brasileño. Tras tres años en Italia, fue <a target="_blank" href ="https://books.google.it/books?id=KRq4rbWlz_4C&amp;pg=PA24&amp;lpg=PA24&amp;dq=Edinho+libero+udinese&amp;source=bl&amp;ots=VY49IUd2KR&amp;sig=21zxa6tGtgvwchjF577TIqO9dzY&amp;hl=es&amp;sa=X&amp;ved=0ahUKEwiCgNio_4DZAhXLEVAKHTmeD4k4ChDoAQgmMAA#v=onepage&amp;q=Edinho%20libero%20udinese&amp;f=false">entrevistado por Placar</a> y anotó que en Italia lo habían adaptado a la posición de líbero, desde la que seguía incorporándose al ataque, pero ahora era un jugador mucho más <i>«consciente a nivel táctico»</i> y que, no solo se había adaptado al sistema de marcas al hombre, guardando la espalda de los creativos, sino a <i>«guardar energías»</i> para cuando sus idas al ataque tuvieran sentido. </p>
<h3>LA LÍNEA</h3>
<p style="text-align: justify">Habíamos dicho que Sudamerica y Europa avanzaron paralelamente a nivel táctico y quizás no hay ejemplo más claro de ello que la superación de la defensa al hombre. Desde sus inicios, el marcaje individual había causado disgustos. Y aunque la fórmula del líbero y el stopper se hizo regla, hubo quiénes o bien se negaron a ella, <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/12/labor-menotti-a-cargo-seleccion-argentina-exclusion-maradona/">como Menotti</a>, o decidieron partir de allí para trabajar en algo nuevo. </p>
<p style="text-align: justify">La oposición a la marcación individual no podía ser la del marcaje en zona. Esa discusión había tenido su momento treinta o cuarenta años antes y al final había ganado tracción la primera y no la segunda al descubrirse que se podía defender hacia adelante y cuidar los desajustes defensivos que podría causar sin renunciar a ese extra que te daba ese tipo de marcaje. Sin embargo, el ejemplo de Holanda 74&#8242;, dio pie a que promotores de la defensa en zona tuviesen voz. El famoso <i>«la mayoría de los goles son por no achicar»</i> de Menotti no era el grito al aire de un Quijote sino un sentimiento muy generalizado.</p>
<blockquote><p>Sudamerica tuvo sus versiones autóctonas del fútbol total</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">La clave la tuvo una escuela de entrenadores uruguayos dirigida por <a target="_blank" href ="http://www.eltiempo.com/archivo/documento/CMS-7307650">José Ricardo de León</a> y que tendría ramificaciones en Paraguay con Aníbal Ruíz y muy especialmente en Colombia. Entrenado por Zubeldía, el mismo Ruíz y por Luis Cubilla, además de admirar a De León, un muy joven Francisco Maturana se le dio por la dirección técnica en 1986 y tuvo un éxito inmediato. Su discurso de juego, que conectaba la sensibilidad estética del fútbol sudamericano con las necesidades tácticas históricas que este tenía entonces y había tenido en el pasado, lo llevó a las plataformas de Atlético Nacional y la selección Colombia, causando furor. El modelo de juego de Maturana no solo rompía con el molde líbero-stopper, y apostaba por la zona, sino que le daba un nuevo giro: se debía defender en línea. </p>
<p style="text-align: justify">Además de defender teniendo más en cuenta el espacio y la pelota que a los jugadores rivales, Maturana <a target="_blank" href ="http://realvalladolid.elnortedecastilla.es/noticias/2011-09-25/linea-maturana-20110925.html">había diseñado un sistema defensivo</a> que se movía como una coreografía, al unísono, y que daba flexibilidad de presionar más o menos y a diferentes alturas del campo. La que prefería Maturana, no obstante, era la más alta posible&#8230; siempre y cuando tuviera al portero líbero más extremo que había visto el fútbol, y que tardaría veinticinco en años en volver a ver algo similar, en la portería. René Higuita era el complemento ideal para el invento, pues permitía reducir el campo a sus mínimas proporciones sin miedo a dejar mucho espacio activo a la espalda de la línea.</p>
<p style="text-align: justify">En Europa, al mismo tiempo, Sacchi hacía sus cosas con el Milan, en una versión mucho más agresiva en el pressing y de un nivel físico superior. Y quizá por ello el italiano estaba tan maravillado con la obra de Maturana: no necesitaba de las piernas bestiales de sus futbolistas para lograr el mismo efecto. La postal de la célebre Intercontinental de Tokyo, jugada en muchos momentos con ambos conjuntos en un espacio no superior a treinta metros donde los veinte jugadores de campo operaban para hacer caer a su contrario en fuera de juego una y otra, y otra vez. </p>
<p style="text-align: justify">Con la zona en línea, la preocupación del central pasaba menos sobre el duelo individual y más sobre la disciplina táctica y la lectura de juego para llevar a cabo las tareas del sistema. En Colombia, la idea fue rápidamente acogida por todas salvo por los <a target="_blank" href ="http://www.eltiempo.com/archivo/documento/MAM-138532">discípulos de Bilardo</a> y en Sudamerica tardó entre poco y nada en ser acogida por todos. El dominio de los clubes que la aplicaban en la Copa Libertadores, bien los colombianos o los paraguayos, era notorio. En Europa, el éxito del Milan hizo lo propio. ¿Significaba eso que los defensas europeos y sudamericanos estaban en sintonía táctica por primera vez? <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/09/walter-samuel-trayectoria-virtudes-defectos/">Puede que sí</a>.</p>
<blockquote><p>Maturana fue el nombre bandera de toda una escuela de entrenadores sudamericanos</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Con excepciones, la línea de cuatro se tomó el fútbol de todas las latitudes y en menos de diez años el marcaje al hombre pasó a verse como obsoleto. En relación a la adaptabilidad del defensor sudamericano al juego europeo, significó un alivio: las principales críticas del europeo no aplicaban más: por un lado, la pérdida del marcaje rígido había acabado con la necesidad de excesivo roce con la que el sudamericano no se sentía cómodo, además de que el desembarque de cada vez más atacantes sudamericanos a Europa daba sentido al estilo elástico a la hora de defenderlos; y por otro, la organización sincronizada reducía la sensación de anarquía y desorden que generaba dudas en el europeo. Así, <a target="_blank" href ="http://www.eltiempo.com/archivo/documento/MAM-138532">jugadores como Lucio</a> eran mejor recibidos porque ya de fábrica traían un mayor sentido de la responsabilidad táctica y la disciplina de cuidar la posición, quedando simplemente en manos de sus entrenadores en Europa el moldear su madurez. </p>
<h3>UN MUNDO NUEVO</h3>
<p>No obstante, la progresiva pérdida de calidad en el fútbol sudamericano producto de la imparable fuga de estrellas que causó Bosman, más pronto que tarde supusieron un cambio en ese status quo adquirido. La baja calidad generó un fútbol en el que la organización inicial desapareció, transformando los campos de fútbol de América en latifundios enormes que nada tenían que ver con los espacios mucho más cerrados con los que se jugaba la Champions League. El ritmo, las edades de los jugadores, la preparación física y un sinfín de factores volvieron a disparar las diferencias culturales. El defensor sudamericano de repente pasó a ser un hombre de área, que sufre lejos de la misma, y nada fiable, per se y en general, dentro del ecosistema europeo.</p>
<p>El caso que mejor puede ejemplificar esa transformación es el de <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/04/analisis-empate-2-2-paris-saint-germain-barcelona/">Thiago Silva</a>. Con un talento y un carácter de campeón que lo llevó a ser considerado en algún momento como el mejor central del mundo en la época de Sergio Ramos, Silva tuvo que regresar a Brasil rápidamente tras su primera aventura en Europa por no haberse adaptado. Luego, tuvo que recalar en el fútbol de élite más rezagado del viejo continente para poder brillar, lo que no evitó que un vez salió de allí sus carencias quedasen retratadas cuando fue expuesto a escenarios más modernos.</p>
<blockquote><p>Sudamerica se está comenzando a adaptar a los nuevos modelos de juego</p></blockquote>
<p>Asimismo, las revoluciones europeas de la última década han tocado fieramente el rol del central en Europa y lo que significa la posición. Valores como la anticipación sempiterna y lejana o la salida de balón sistematizada han ganado peso frente a virtudes antiguas como la defensa del área o el mano a mano puro donde los sudamericanos solían ser reyes. Y allá apenas se están poniendo al día.  </p>
<p>&nbsp;<br />
&nbsp;</p>
<p style="text-align: right">Foto: David Ramos/Getty Images</p>
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		<title>Un café en casa de Bernabéu</title>
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		<pubDate>Tue, 14 Apr 2015 01:56:26 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[os primeros años de Di Stefano en el Real Madrid se vieron sacudidos por una bestia negra, una implacable amenaza, surgida de la mente de un antiguo preparador del Atlético de Madrid: el Sevilla de Helenio Herrera. Cuando el propio HH quiso explicar en sus primeras memorias («Yo») las virtudes que le habían permitido obtener [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><span class="dropcap">L</span>os primeros años de <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/12/alfredo-di-stefano-evolucion-como-futbolista-recorrido-river-plate-millonarios-real-madrid-jugador-total/">Di Stefano en el Real Madrid</a> se vieron sacudidos por una bestia negra, una implacable amenaza, surgida de la mente de un antiguo preparador del Atlético de Madrid: el Sevilla de Helenio Herrera. Cuando el<span id="more-163601"></span> propio HH quiso explicar en sus primeras memorias (<i>«Yo»</i>) las virtudes que le habían permitido obtener tan buenos resultados ante un contrario teóricamente de clase superior, determinó que ellos habían opuesto un fútbol <i>«basado en el nervio y la rapidez»</i>, y por tanto <i>«más moderno»</i>. Aparentemente, Helenio valoraba la velocidad por encima de cualquier otra cosa, hasta el punto haber pronunciado, según su entonces amanuense <a target="_blank" href ="http://www.arcadiespada.es/wp-content/uploads/cronicas/mgirard-29-abr-94.pdf">Girard</a>, el siguiente axioma: <i>«El fútbol moderno es velocidad. Juega rápido, corre rápido, piensa rápido, marca y desmárcate con rapidez»</i>. </p>
<p style="text-align: justify">Si tomamos en consideración que la fuerza y la rapidez eran, precisamente, las dos virtudes que más destacaba Herrera de su propio juego -cuando se refería a su periplo como jugador-, y que estas le parecían cualidades más <i>«oportunas para el juego defensivo»</i>, podemos especular con que había una cierta proyección de sus propias características personales en las que luego iban a ser sus propuestas. </p>
<p style="text-align: justify">A raíz de este detalle, incluso se había permitido bromear en su autobiografía [1], respecto a su alta predisposición a jugar en puestos defensivos, comparándolo con lo que le había sucedió cuando el alto mando francés le ubicó en las Ardenas (1939), ante la amenaza de una hipotética invasión alemana. Sabedor de que el ejercito alemán había roto el frente (1918) precisamente por ese punto, Helenio porfió y porfió para que la empresa de espejos y vidrios para la que trabajaba le reclamase en calidad de empleado civil útil. El futuro técnico, con mucho gracejo, explicaba la anécdota como un intento de los militares de que jugase <i>«en punta»</i>, mientras que él desesperadamente intentaba que le alineasen <i>«atrás»</i>. Su criterio demostró ser el correcto puesto que los alemanes volvieron a utilizar <a target="_blank" href ="http://www.exordio.com/1939-1945/militaris/batallas/francia.html">el Bosque de las Ardenas</a> como punto de entrada para la invasión de Francia y ningún hombre de la compañía a la que había sido asignado Helenio Herrera sobrevivió al asalto. </p>
<p style="text-align: justify">A través de este suceso, quizás también podemos olfatear el origen de otra de las claves de su metodología de preparación de equipos. La obsesión por la información. Helenio quería conocer los puntos débiles de todo el mundo. Ya fuesen los de <a target="_blank" href ="http://web.archive.org/web/20101225154233/http://www.ecosdelbalon.com/?p=3008">sus rivales</a> como los de sus subalternos, a los que llegaba a poner detectives para luego airear sus intimidades en el vestuario. Había nacido, según Helenio, el fútbol superprofesionalizado. </p>
<blockquote><p>«La escuela francesa para preparación de atletas y futbolistas, si no es la mejor se la considera entre las primerísimas», Yiyo Carniglia.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Durante el conflicto bélico, <a target="_blank" href ="http://www.artehistoria.com/v2/contextos/3904.htm">el régimen de Vichy</a> organizaba el campeonato de fútbol francés y exigía que cada profesional actuase en un colegio, un par de veces a la semana, en calidad de profesor de educación física. A Helenio la experiencia como docente le encantó y le serviría para encontrar su verdadera vocación. Mientras aun jugaba con el Stade Français hizo el cursillo de entrenador, esmerándose hasta alcanzar la secretaria de la comisión técnica de la <a target="_blank" href ="http://www.fff.fr/">Federación Francesa de Fútbol</a>, y también se titularía como practicante (actual enfermería) y masajista. Todas estas maestrías iban destinadas a fortalecer su propuesta futbolística, caracterizada desde el principio por <i>«el juego de desmarque y la preparación física de mi equipo»</i>. Las cualidades que, según Herrera, impresionaron en Madrid cuando visitó la capital para medirse contra el Atlético con el Stade. Y que precipitaron su llegada al equipo rojiblanco junto a Ben Barek y Marcel Domingo. </p>
<p style="text-align: justify">Si bien tenemos indicios para creer que la inclinación de Herrera era conatural a su talante, también habría que precisar que estaba en el lugar idóneo para desarrollar sus inquietudes. Según recogió Alejandro Scopelli en su primer manual para técnicos (1957), era precisamente un francés, <a target="_blank" href ="http://biblioteca.figc.it/72/">Maurice Baquet</a>, quien más había contribuido a definir un <i>«sistema de preparación adaptado especialmente al fútbol»</i>, lo que nos permite identificar a la escuela francesa de preparación atlética como una de las más cualificadas en aquel momento, y a Herrera como su discípulo más famoso.</p>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_right">La rapidez seguía siendo la clave de H.Herrera</span>A través de los años y en todos los equipos españoles por los que Helenio transitó, hubo un mantra repetido hasta alterar las conciencias: <i>«¿De que les valdrá su técnica si vosotros sois siempre los primeros en llegar al balón?»</i>. Hubo obviamente otros factores, el propio HH destacaba sus virtudes como animador, motivador, y obviamente como estratega, con especial atención a cerrar líneas y no ofrecer huecos, según se le pudo leer <a target="_blank" href ="http://www.kaisermagazine.com/retroblog/muerte-eduardo-teus-san-mames/">al crítico Eduardo Teus</a>. No obstante, la velocidad seguía siendo su piedra filosofal y cuando llegó al equipo sevillista se encontró con que nadie tenía más de esta que el central asturiano Campanal II, sobrino de uno de los componentes de la célebre delantera <a target="_blank" href ="http://www.sevillacf.com/100anyosdevida/capitulo7.htm">de Los Stuka</a>, y en palabras de Herrera <i>«el mejor atleta-jugador que he conocido»</i>. Según el propio Campanal, que en realidad se apellida Vaquero, en aquellos tiempos fue capaz de batir varios récords de atletismo nacional, si bien estos nunca fueron homologados. Por ejemplo, corría tan rápido como el plusmarquista de cien metros lisos, Javier Llana, quien cubría ese espacio en 10&#8217;8 segundos. Y en una exhibición celebrada en Sevilla (1957) fue capaz de superar a los campeones nacionales de longitud y de triple salto. </p>
<p style="text-align: justify">La cruz del proyecto, igual que en Barcelona sería para Kubala y en el Inter para Angelillo, la iba a acarrear <a target="_blank" href ="http://sevilla.abc.es/hemeroteca/historico-01-07-2001/sevilla/Deportes/ramoni-un-toque-de-balon-increible-en-el-sevilla-de-los-50_5474.html">el melillense Ramoní</a>, un jugador dotado de una clase excepcional con el que HH no contaba. Ramoní pasó al banquillo, según explicó en una entrevista, porque lo suyo no era <i>«pegar patadas»</i>. <i>«A mí tenían que marcarme»</i>, decía Ramoní, recurriendo a un argumento que presupone, como decía Czibor, que en el fútbol hay obreros e ingenieros, y que los primeros deben trabajar para los segundos. Una concepción del fútbol que chocaba radicalmente con las ideas de Herrera, para quien todos debían trabajar sin jerarquías, y que preconizaba la fuerza, la rapidez y la buena voluntad como valores esenciales. </p>
<blockquote><p>La sustitución del modelo de preparación física español por el famoso training francés.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Aun cuando Helenio quiso, en el cenit de sus triunfos, diferenciar su metodología de trabajo de la madridista, aduciendo que el conjunto blanco representaba un <i>«fútbol retórico»</i> de pases cortos (muchos inútiles), técnica magnífica, táctica floja y preparación física mediocre, en comparación con el <i>«fútbol moderno»</i> que pregonaba HH, lo cierto es que el Real si había procurado estar bien preparado en el aspecto atlético, disponiendo para ello de buenos profesionales. </p>
<p style="text-align: justify">Si partimos del primer técnico que tuvo Alfredo Di Stefano en el club, el uruguayo Enrique Férnandez, veremos que este había contado con el eximio José Villalonga como preparador físico del equipo. Pepe Villalonga ya había desempeñado dicho cargo la temporada anterior, bajo las ordenes de Juan Antonio Ipiña, y suponía una autoridad en la materia, hasta el punto de ser elegido como coautor del <i>«Manual del preparador»</i> de la F.E.F. (1951) en el apartado de preparación física y atlética del jugador de fútbol. El libro se completaba con un tratado técnico, táctico y estratégico a cargo del célebre <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/11/real-sociedad-epoca-dorada-anos-80-semifinales-copa-de-europa-ormaetxea/">Benito Díaz</a> y un apartado de medicina deportiva por el eminente traumatologo <a target="_blank" href ="http://www.mapfre.com/fundacion/html/revistas/trauma/v22n4/eponimos.html">don Joaquín Cabot Boix</a>, lo que nos da una buena medida de la dimensión que se le atribuía como especialista al propio Villalonga. </p>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_left">Villalonga abandonó el Real Madrid en 1957</span>Tras ganar su segunda Copa de Europa, Villalonga abandonó el club para pasar a servir en la Escuela Nacional de Educación Física en Toledo, en un giro sorprendente de acontecimientos, que lejos de ser un cese se consumo en la forma de una renuncia. Aunque se habló <a target="_blank" href ="http://hemeroteca.mundodeportivo.com/preview/1957/07/03/pagina-4/642964/pdf.html#&#038;mode=fullScreen">de contactos avanzados</a> para renovar su contrato por una temporada más, poco después se desencadenó un conflicto interno, según parece por la voluntad del club de que el entrenador supeditase sus decisiones a la autoridad del delegado (Ipiña), cosa a la que Villalonga se opuso. Hubo una contraferta por parte del técnico, ofreciéndose a recuperar su rol original como preparador físico, pero esta no fue aceptada por la directiva. </p>
<p style="text-align: justify">A partir de ahí empezaron a sonar distintos nombres para optar a la dirección del campeón, empezando por el brasileño Otto Gloria (Benfica) y continuando por Helenio Herrera, que tras la muerte de Sánchez Pizjuán había discutido con la directiva sevillista y se enfrentaba a una sanción federativa por incumplimiento de contrato. Helenio confirmó en su autobiografía que el interés (recíproco) existió, pero que aquello contribuyo a que la directiva andaluza se opusiese a su marcha. Se le ofreció entonces el puesto al capitán del equipo, <a target="_blank" href ="http://hemeroteca.mundodeportivo.com/preview/1957/07/17/pagina-4/637079/pdf.html#&#038;mode=fullScreen">Miguel Muñoz</a> -que estaba de viaje de novios- y este tampoco aceptó las condiciones que había rechazado Villalonga. </p>
<blockquote><p>Luis Carniglia, yuxtaposición de la técnica y carácter sudamericano con la atlética europea.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">El ¿codiciado? trabajo fue a parar finalmente, de forma harto sorpresiva, a manos de <a target="_blank" href ="http://hemeroteca.mundodeportivo.com/preview/1957/08/07/pagina-4/637556/pdf.html#&#038;mode=fullScreen">Luis Carniglia</a>, que técnicamente no podía ocupar la posición por carecer del título de entrenador expedido por la Escuela Nacional de Preparadores de Fútbol. De esta manera se produjo al fin el ansiado mestizaje técnico y, mientras Ipiña aportaba el título de entrenador, figurando como delegado y preparador del equipo, el argentino actuaba en calidad de <a target="_blank" href ="http://hemeroteca-paginas.mundodeportivo.com/EMD02/HEM/1957/10/18/MD19571018-003.pdf"><i>«asesor técnico y físico»</i></a>. Si bien la logística interna era otra distinta. </p>
<p style="text-align: justify">Carniglia llevaba pocos tiempo entrenando, pero se había formado en la prestigiosa Escuela Gimnástica Aix-le-Provence (1953), mientras aun jugaba con el Niza, y alardeaba de su doble condición como Director Técnico y simultáneamente preparador físico, algo que según su biógrafo, <a target="_blank" href ="http://www.nacionalypopular.com/index.php?option=com_content&#038;task=view&#038;id=4533">Diego Lucero</a>, puso él de moda. Al <i>«Yiyo»</i>, variante del diminutivo «<i>Gigi»</i>, le iba a tocar trabajar en Madrid en unas condiciones particularmente complicadas, aquellas que el propio Diego Lucero definió como <i>«el furioso trajín del equipo más viajado de Europa»</i>. En efecto, el Real Madrid se sometía cada temporada a un alud de compromisos (75-80) que incluían no solo las competiciones oficiales, sino también a una larga ristra de amistosos internacionales, que resultaban indispensables para sostener económicamente a la sociedad. Además, había que lidiar con el temor a la decadencia de Alfredo Di Stefano, que ya tenía 31 años y al que la temporada anterior habían firmado un teórico sucesor, el francés Kopa. </p>
<p style="text-align: justify">La clave de todo estaba en la velocidad. Según el cotidiano Marca: <i>«Di Stéfano es un jugador de facultades que sostiene sobre su propia velocidad todo el armazón de virtudes auxiliares. (&#8230;) Hace falta saber solamente a qué edad semejante perfección futbolística perderá la velocidad que hoy le convierte en irresistible»</i>. Así que Kopa, que ocupaba su mismo rol como <i>«delantero ambulante»</i>, presuponía tanto una hipotética solución como un interrogante táctico: ¿Se podía hacer coexistir a dos jugadores de características distintas pero conceptualmente similares? <a target="_blank" href ="http://www.elmundo.es/elmundodeporte/especiales/2002/02/centenario/1956_5.html">La propuesta del diario</a> era que Alfredo sacrificase su juego <i>«metiéndose en el área para dejar su brillante papel de la última temporada al recién llegado Raymond»</i>. Si bien la solución finalmente propuesta por Carniglia iba a ser otra distinta. </p>
<blockquote><p>«Los partidos del domingo se ganan en la semana. Que esto se lo graben bien los profesionales», Yiyo.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_right">Carniglia era el primero en realizar la carrera</span>Lo primero era diseñar un plan de entrenamiento que se ajustase al apretado calendario, esta vez utilizando la escuela francesa de training, la misma que empleaba como base, por ejemplo, Helenio Herrera. Los jugadores se quejaron de la dureza de los entrenos y, a través <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/07/historia-carrera-jugador-alfredo-di-stefano-river-plate-millonarios-real-madrid-estrella/">de Alfredo Di Stefano</a> [2], que había sido el padrino de Carniglia en el club, le llegó el recado de que tenían pensando <i>«quemar las maderas»</i>, refiriéndose a las vallas. No era una situación fácil, pero Yiyo tenía una larga experiencia como jugador y conocía bien la psicología del vestuario. Sabía que era importante no acarrear fama de hipócrita o <i>«vendedor de humo»</i>, así que tenía por costumbre <i>«ponerse al frente del pelotón corriendo a la par que los jugadores»</i> La convivencia con los futbolistas, siendo uno más en el gimnasio, en la cancha y en las concentraciones, le parecía esencial por dos motivos. Obviamente como fuente de primera mano del valor de cada uno de los elementos del equipo, que es algo necesario para tenerlos a punto cuando llega el periodo crucial, pero también como un modo de que el jugador se sienta cercano al técnico. </p>
<p style="text-align: justify">La necesidad de que el preparador se gane el ser autorizado por el jugador, la ilustraba Yiyo con una de esas anécdotas tempranas que quedan grabadas indeleblemente. Formando parte de Boca Juniors tuvieron un entrenador que, una vez por semana, les convocaba para darles una clase teórica de fútbol, que a ellos les aburría soberanamente. El hombre, armado con una tiza, disertaba sobre los caminos para hacer gol, hasta que un día <a target="_blank" href ="http://es.wikipedia.org/wiki/Pedro_Arico_Su%C3%A1rez">Arico Suárez</a>, seguramente harto, se levantó y le preguntó que en esa pizarra donde estaban los contrarios. Un balde de agua fría. Lo siguiente fue que los jugadores, que habían detectado que ese <i>«técnico»</i> nunca tocaba la pelota con el pie, le tiraron una pelota <i>«con mucho efecto»</i> y al intentar pararla este con el pie le dio de punta ante el regocijo de la plantilla. Un mes después tuvieron que relevarlo. </p>
<p style="text-align: justify">El entrenamiento de base propuesto por Yiyo era la carrera en sus cuatro versiones (souplesse, sostenida, alargando progresivamente y sprint) con el objetivo de trabajar los tres aspectos fundamentales: pique (cambio de ritmo), velocidad y resistencia. Su escolarización francesa le había convencido de que el fútbol era un juego basado en <i>«aspectos atléticos sobre la carrera»</i>, es decir <i>«no se puede jugar parado»</i>. Aunque seguía concediendo a la parte técnica la mayor percentual de importancia en el juego (60%), Carniglia se desmarca del modelo argentino, considerando que existía un defecto reiterado en su fútbol, lo que él llama <i>«paseítos intrascendentes que algunos quieren confundir, alegando que es técnica»</i>. Cuando el Yiyo desglosaba la planilla de actividades semanales que proponía a sus futbolistas, hacía hincapié en que la intensidad no podía decaer en ningún momento. Por ejemplo, cuando se refiere a la hora de técnica individual con la pelota, incide en que esta debe siempre realizarse <i>«con mucho movimiento y sin respiro»</i>. </p>
<blockquote><p>«Las vidas extraordinarias merecen ser noveladas para sacar provecho de sus experiencias», D.Lucero.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Existen un par de episodios de la biografía de Luis Carniglia que bien pudieran ayudarnos a comprender esa enorme fe en el ejercicio y la transpiración. Mientras jugaba con Boca Juniors, durante un partido contra Rosario Central (1941), el salvaje de <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/07/historia-carrera-jugador-alfredo-di-stefano-river-plate-millonarios-real-madrid-estrella/">Rodolfo De Zorzi</a> le segó entrando con los pies por delante y provocándole una fractura múltiple en la pierna izquierda, más un acortamiento de 12 centímetros de la extremidad. Hubo riesgo, primero de amputación, luego de cojera permanente, y ya de lo de volver a jugar ni se hablaba hasta que <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/07/historia-carrera-jugador-alfredo-di-stefano-river-plate-millonarios-real-madrid-estrella/">su amigo Gandulla</a> le llevó a ver al doctor Augusto Covaro, hincha y doctor de River Plate, y este le aseguró que sí podría volver a hacerlo. A pesar del acertado desempeño de los doctores implicados, todos reconocieron que solo la enorme fuerza de voluntad y pasión por el fútbol del jugador hicieron posible el milagro de volver a jugar. Tras un duro entrenamiento en solitario, durante el verano de 1945, consiguió volver a hacerlo profesionalmente, aunque en esta ocasión con Chacarita. El primer partido, como no, contra Rosario Central, rival contra el que se lesionó, y aun así el Yiyo consiguió marcar un gol y arrancar un empate.</p>
<p style="text-align: justify">Tras un periplo accidentado que incluyó salir campeón en el campeonato pirata mexicano, enrolarse como jugador-entrenador en Tigre o participar en la huelga que propició <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/07/historia-carrera-jugador-alfredo-di-stefano-river-plate-millonarios-real-madrid-estrella/">El Dorado colombiano</a>, a Luis Carniglia le llegó la oportunidad tardía de jugar en Europa. Llevaba un año sin competir profesionalmente, tenía sobrepeso y él mismo dudaba de que a sus 35 primaveras pudiese volver a engrasar la maquinaria que le había convertido en un atleta. Al comenzar los partidos de prácticas enseguida comprobó que no podía coger el ritmo. Los jóvenes franceses le resultaban inalcanzables y su talento con la pelota no le alcanzaba. «Había perdido la noción de lo que era la velocidad en una cancha» dijo el Yiyo, lamentándose de su falta de flexibilidad en la cintura. Hubo no obstante una espoleta que inflamó su espíritu competitivo, cuando el director deportivo, Lardi, le preguntó si él había jugado alguna vez al fútbol como profesional. <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/07/historia-carrera-jugador-alfredo-di-stefano-river-plate-millonarios-real-madrid-estrella/">A Carniglia</a>, que había sido internacional en el Panamericano de Dallas (1937) y campeón con Boca, cuando el campeonato argentino andaba cuajado de cracks, aquello le debió de doler en el alma. Se compró una sudadera, un jersey de punto y unas zapatillas, y se iba todas las mañanas a correr entre nueve y diez kilómetros, luego quince minutos de gimnasia y por la tarde a entrenar con el resto del equipo. Acabó jugando y conquistando Liga y Copa [3], lo que él agradeció a la escuela francesa de preparación. </p>
<p style="text-align: justify">Estas experiencias ayudaron a componer la fe de Yiyo Carniglia en su metodología de entrenamiento, a la francesa, y compusieron la base de sus críticas a la preparación argentina. No obstante, en lo que al Real Madrid respeta, destacaron de manera más fulgurante las decisiones que tomó para regenerar el juego del equipo que los ejercicios y sacrificios propuestos para sostener el ritmo. </p>
<blockquote><p>«Es indispensable arremeter contra esos monstruos de los equipos campeones y suplantarlos por elementos más jóvenes», Diego Lucero.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Yiyo recibió una invitación a tomar café en casa de <a target="_blank" href ="http://es.wikipedia.org/wiki/Santiago_Bernab%C3%A9u">Don Santiago Bernabeu</a>. El patriarca blanco le preguntó sobre como se iba desarrollando su estancia en el club, y tras comprobar que todo iba bastante bien, le preguntó por como veía al equipo. Carniglia le contestó con absoluta sinceridad que lo notaba falto de fuerza de conjunto. Había, sí, buenas individualidades, pero no un equipo. Bernabeu le señaló, usando una pintoresca metáfora taurina, que <i>«allí estaba el toro»</i> y dio por terminada la entrevista. Al Yiyo le creció una inmensa admiración por la forma en la que el presidente le había puesto frente a su responsabilidad y decidió tomar las medidas que entendía necesarias. Había que cambiar a un equipo campeón de Europa. </p>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_left">Miguel Muñoz suponía un pequeño problema para el plan del técnico</span>Uno de los problemas que Carniglia señaló como freno del equipo era el juego en el mediocampo que realizaban Muñoz y Kopa. Según el preparador, Kopa se retrasaba para apoyar a Muñoz, ya muy lento, y ambos se encerraban en una pequeña parcela, haciendo un juego de pases intrascendentes que apagaba a todo el conjunto. Muñoz, al que ese mismo año habían ofrecido la dirección del equipo, aseguraba que todavía estaba bien para jugar, pero las hemerotecas documentan que a principios de temporada se estaba intentando <a target="_blank" href ="http://hemeroteca-paginas.mundodeportivo.com/EMD02/HEM/1957/10/18/MD19571018-003.pdf">firmar a Nestor Rossi</a>, según comentó Carniglia en Mundo Deportivo. El astro argentino, compañero de Alfredo en River y Millonarios, había manifestado su deseo de incorporarse al club, pero River Plate no consintió. El teórico puesto de Pipo en el módulo 2-3-5 era mediocentro, posición que en el Madrid ocupaba originalmente Marquitos, un jugador de características bien distintas.  Esto se debe a que la aplicación argentina de las marcas a lo WM determinaban que fuera el antiguo defensa derecho de la pirámide invertida (2-3-5) quien tomase al delantero centro, mientras que el defensor izquierdo se corría un poco más hacia su banda y el medio derecho -que siempre tuvo competencias a la hora de perseguir a los interiores y a los punteros-, retrocedía un poco más. A diferencia de la aplicación de la marcación europea, el mediocentro sudamericano quedaba exento de la tarea gris de policía del área y conservaba la función de <i>«ser un hombre de empuje, de aguante, (que) cubre una gran zona»</i>, según <a target="_blank" href ="http://www.elmundo.es/elmundodeporte/especiales/2002/02/centenario/1953_2.html">la explicación</a> que dio Alfredo Di Stefano cuando le preguntaron sobre el tema. </p>
<p style="text-align: justify">Un dato este que nos permite especular con que seguramente el interés por Pipo Rossi estaba dirigido, desde el principio, a ubicarle en el rol del veterano Miguel Muñoz. De hecho, durante la temporada 1957-58, el rol de mediocentro lo acabó cubriendo el uruguayo Emilio Santamaría, que había actuado en Uruguay principalmente <a target="_blank" href ="http://hemeroteca.mundodeportivo.com/preview/1957/05/29/pagina-3/640863/pdf.html#&#038;mode=fullScreen">como defensa central</a>, lo que resultaba compatible con el rol del mediocentro en la aplicación de la WM a la europea. </p>
<blockquote><p>El difícil ejercicio de la osadía, la conciencia y la honestidad profesional.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">A falta del jugador argentino, Carniglia apostó por un elemento de las inferiores, Santisteban, <a target="_blank" href ="http://www.elmundo.es/elmundodeporte/especiales/2002/02/centenario/1957_6.html">al que Moleiro</a> había reclutado del juvenil del Bétis y reubicado en el puesto de medio derecho. El experimento fue un éxito y para muestra un botón, cuando Didí llegó al Real Madrid, dos temporadas después, comparó a Santisteban con su compañero Zito en la Copa del Mundo de 1958. </p>
<p style="text-align: justify">Por su parte, Kopa, continuaba con su tendencia a jugar junto a Di Stefano en posición retrasada, que era el espacio que él ocupaba en el Reims y en la selección francesa. Carniglia tuvo que realizar un gran esfuerzo de sugestión para convencerle de que su juego, de regate y finta, se iba a explotar mejor jugando como extremo derecho. Una proposición a la que el francés se había resistido incluso cuando nominalmente vestía el siete. El definitivo pase de Kopa a dicha posición suponía además la exoneración de otro veterano, <a target="_blank" href ="http://hemeroteca.abc.es/nav/Navigate.exe/hemeroteca/madrid/abc/1956/11/14/041.html">Joseíto</a>, que generalmente ocupaba ese rol, y en su lugar se le daba chance a un joven interior, Marsal, que según el Yiyo tenía en contra al 99% de la hinchada. La prensa, las tribunas y las peñas protestaron. El diario ABC se chanceaba de los técnicos a los que apodaba <a target="_blank" href ="http://hemeroteca.abc.es/nav/Navigate.exe/hemeroteca/madrid/abc/1958/01/08/046.html"><i>«el binomio»</i></a>, proponiendo todo tipo de sobrenombres a los distintos cambios en la configuración del once. Así pudimos conocer la <i>«Operación polvora mojada»</i> o la, también operación, <i>«Cambio caprichoso»</i>, e incluso se temían que llegase la <i>«Operación número nueve»</i>. </p>
<p style="text-align: justify">Diego Lucero describe en la biografía de Carniglia esta necesidad de regeneración como una encrucijada característica del técnico, cuando <i>«el cuadro campeón se va anquilosando y las grandes figuras se enquistan y adquieren carácter de inconmovibles»</i>. Las sustituciones se justificaban por motivos estratégicos, y el Yiyo va desgranando en su comentarios las verdaderas razones de cada uno. Marquitos era desde el mediocentro una <i>«representación de la furia»</i>, un <i>«jugador motor»</i>, pero <i>«desordenado»</i>. <a target="_blank" href ="http://www.sefutbol.com/que-es-jose-emilio-santamaria">Santamaría</a> en cambio era más cerebral y tenía más calidad. Kopa se explotaba mejor yendo <i>«al frente junto a Alfredo»</i>, porque reforzaba el ataque <i>«en tromba»</i> de la Saeta. Y a ambos les resultaba más eficaz tener un peón alimentador como Marsal, que tenía habilidad y dinamismo. </p>
<p style="text-align: justify">Aquella renovación del equipo permitió sumar una Liga y dos Copas de Europa más, incluyendo partidos inolvidables como la final contra <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/10/ac-milan-decada-50-copa-de-europa-rivalidad-real-madrid/">el Milán</a> o las celebres semifinales <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/04/historia-atletico-de-madrid-copa-europa-tres-semifinales/">contra el Atlético de Madrid</a>. El Atlético&#8230; que era, precisamente, el primer club español que se interesó por Carniglia, cuando este aun estaba en Niza, y que a su vez es el equipo que acabó fichando al año siguiente, como técnico, al anterior entrenador del Real Madrid, don José Villalonga. Casi como si el fútbol quisiese demostrar la vigencia de aquella sentencia del religioso indio Ramakrishna: <i>«Los hombres, aunque ellos lo ignoren, hagan lo que hagan, sigan los caminos que sigan, inevitablemente llegará el día en que quedarán apresados dentro del círculo rojo»</i>.</p>
<p>&nbsp;</p>
<blockquote><p>[1] La firmaba HH pero la escribió Martín Girard/Gonzalo Suárez.<br />
[2] Alfredo confirmó en su biografía «Gracias, vieja» que Bernabeu le preguntó por Carniglia. Ambos habían coincidido en la Asociación de Futbolistas Argentinos durante la Huelga.<br />
[3] Su último título como jugador es la Copa de Francia de 1954 conquistada contra el OM de Ben Barek.</p></blockquote>
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		<title>La garra y los tres leones</title>
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		<pubDate>Thu, 19 Jun 2014 01:58:54 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Sergio Vilariño]]></dc:creator>
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				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><span class="dropcap">E</span>n muchos aspectos podemos mirar a la Copa del Mundo de 1954 como una de las mejores de siempre. Fue la primera en la que los partidos fueron televisados, hubo más goles<span id="more-127768"></span> por partido que en ninguna otra edición de la historia y ¿qué decir de ese apoteósico fin de fiesta en Berna? En este torneo vimos el famoso partido <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=XI6jQUV2ch8">entre Austria y Suiza</a> que terminó 7-5 para los austríacos tras ir ganando los helvéticos por 3-0. Sin embargo, el encuentro más destacado del Mundial fue aquel que dirimieron húngaros y uruguayos en Lausana. Este partido tuvo todo lo que se le pedía a una Copa del Mundo. Los campeones mundiales y olímpicos jugaron un partido de poder a poder, alejados de la violencia que se vio en muchas de las eliminatorias anteriores.</p>
<p style="text-align: justify">Antes del Mundial, y a lo largo del mismo, había pocas dudas sobre quién era el favorito. Los <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/09/magiares-magicos-honved-wolves-creacion-copa-de-europa/">Magiares Mágicos</a>, campeones olímpicos del 52, no habían perdido un partido desde 1950. En esa extraordinaria racha destacaban sobremanera las victorias contra Inglaterra, <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=zMu5_2wHqUo">3-6 en Wembley</a> y 7-1 en Budapest. Estos resultados, principalmente ese de Londres, terminaron por liquidar el aura de invencibilidad de Inglaterra, ya muy maltrecho tras su fracaso en el Mundial de Brasil. Los ingleses, sin embargo, presentaban un buen equipo, pleno de jugadores fantásticos que parecían querer redimirse durante el torneo en Suiza.</p>
<blockquote><p>Uruguay vino a Europa con una bien ganada fama.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Uruguay también llegó bien preparado al Campeonato del Mundo. A pesar de haber terminado <i>solo</i> terceros en la Copa América del año anterior –donde Paraguay consiguió una sorprendente victoria-, la Celeste conservaba el núcleo del equipo que había sorprendido a Brasil<span class="pullquote_right">Uruguay mantenía gran parte del conjunto que había ganado en Brasil</span> en 1950, entre los que se incluían el interior izquierdo <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=IlEbayJdVqY">Juan Alberto Schiaffino</a> y el centrocampista Obdulio Varela. Estos dos fenomenales jugadores eran los líderes de un equipo muy completo, mejor que el del 50 dirían muchos. Seguía en la portería el veteranísimo Máspoli, que disputó otro gran Mundial. Un nuevo central, Jose Emilio Santamaría, se había asentado como líder de la zaga. Santamaría era un genuíno representante de la garra charrúa. Por esta época todavía no era el jugador marrullero que veríamos luego en el Real Madrid, donde la edad y un físico cada vez más limitado le llevaron a recurrir a ciertas tretas <i>de veterano</i>. Arriba había donde elegir, desde el arrojo de Juan Hohberg y el olfato de gol de Juan Míguez y Julio Borges, hasta la extraordinaria <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=MvQ6kQIoyxg">habilidad de Abbadie</a>, Pérez o Ambrois. Eso sí, faltaba Ghiggia, el héroe de Maracaná. Esta era la primera vez que los uruguayos se dignaban a tomar parte en un Mundial celebrado en Europa y, dado que habían ganado la Jules Rimet cada vez que habían participado, su presencia en el Viejo Continente levantó mucha expectación.</p>
<p style="text-align: justify">Su ruta hacia la segunda ronda fue sencilla. Los uruguayos no estaban en un grupo demasiado fácil, pero el sistema de competición les benefició. Suiza 54 se caracterizó por una absurda liguilla con grupos de cuatro equipos en los que sólo se jugaban dos partidos. Así pues, aún compartiendo grupo con Austria, Checoslovaquia y Escocia, los uruguayos solo se midieron a los dos últimos, evitando un enfrentamiento con un equipo austríaco plagado de talento, con Walter Zeman -el mejor del mundo, aunque poco lo demostraría en Suiza- en la portería, los polivalentes Happel y Hannappi en defensa, los hermanos Körner en ataque y, sobre todo, <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=C8vQOxpGopI">el gran Ernst Ocwirk</a>, el único hombre que podía competir con Bozsik por el título de mejor centrocampista del mundo. Un auténtico fenómeno de precisión, que se ganó adecuadamente el apodo de <i>«Clockwork»</i>.</p>
<p style="text-align: justify">Uruguay abrió su participación contra los poderosos checoslovacos, que estaban entrenados por el famoso Oldrich Nejedly, el cual había liderado como jugador a su país a la final del Mundial 20 años antes. Los checos eran un conjunto con una preparación física muy buena, pero lejos del nivel<span class="pullquote_left">La primera ronda la solventó con claridad y mucha contundencia</span> de talento que demostrarían posteriormente. Aguantaron bien el ritmo uruguayo hasta bien entrada la segunda parte, cuando Míguez abrió la lata y Schiaffino les dio la puntilla. El partido <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=CUBaRx8Tmu8">ante los escoceses</a> se presentaba interesante. A pesar de la derrota mínima ante Austria, Escocia había dado imagen de buen equipo. La <i>Tartan Army</i> había ganado el Campeonato Británico, que en aquel momento servía también para otorgar dos plazas en el Mundial. Los escoceses habían renunciado en el Mundial anterior alegando que sólo acudirían al campeonato del mundo si eran los campeones británicos. No había fallo en este caso. Sí lo hubo en su preparación para el encuentro. Suiza 54 fue un campeonato disputado bajo un infernal calor, y llevar la equipación de invierno no fue la decisión más brillante tomada por la Federación Escocesa en toda su historia. Tampoco es que, tal como jugó Uruguay, ir de manga corta fuese a salvar a los hombres liderados por <a target="_blank" href ="http://en.wikipedia.org/wiki/Tommy_Docherty">Tommy Doherty</a>. Lo cierto es que cinco de los goles marcados por la Celeste ante Fred Martin, el desdichado guardameta del Aberdeen, cayeron en la segunda parte.  Carlos Borges marcó un hattrick y Óscar Míguez –que fue uno de los mejores jugadores del torneo- y Julio Abbadie dos por cabeza. En definitiva, un 7-0 absolutamente brutal que sigue siendo considerado como uno de los resultados más inesperados e impactantes de la historia de la Copa del Mundo.</p>
<blockquote><p>Inglaterra buscaba desesperadamente la redención tras ser atropellada por Hungría.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Después de la debacle ante los magiares, el entrenador <a target="_blank" href ="http://en.wikipedia.org/wiki/Walter_Winterbottom">Walter Winterbottom</a> comenzó a insistir más y más en la necesidad de que se eliminase el Comité de Selección. Winterbottom no podía elegir a qué jugadores llevar a la selección, sino que era un grupo de miembros de la FA quienes elegían a los futbolistas –parecía más un equipo all-stars que una selección para competir en el Mundial-, y él simplemente trabajaba con ellos. En muchos casos incluso los miembros del Comité elegían a los titulares.</p>
<p style="text-align: justify">Se buscó que los seleccionados trabajasen con tiempo antes de viajar a Suiza, y el equipo se concentró en Roehampton. Era una preselección de 27 jugadores, pero <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=qpaPQaTC-J0">Matthews</a> pidió un descanso tras una gira europea con el Blackpool y Tom Finney estaba recuperándose de una lesión en el muslo. La FA anunció primero 17 nombres que estarían en el equipo y una semana después los cinco restantes. Esto ya causó malestar entre los jugadores, como también el hecho de que Matthews y Finney tampoco entrenasen ni un solo día con el equipo. Todos eran iguales, pero unos era más iguales que otros. El equipo inicial para el primer partido fue anunciado de manera oficial una semana antes del mismo. Cómo hemos cambiado.</p>
<p style="text-align: justify">Inglaterra tuvo un grupo en tierras suizas que incluía a los anfitriones, Italia y Bélgica. Un grupo engañoso, ya que los belgas tenían un equipo peligroso en ataque, aunque con una defensa ciertamente débil, los suizos eran un hueso gracias a su sistema del <i>Verrou</i> y los italianos presentaban un equipo talentoso, ya recuperado de la sombra de Superga, pero tan desorganizado como los ingleses. También tenían problemas en la selección de equipo, entre otras cosas porque tenían tres Secretarios Técnicos. Los seleccionadores de toda la vida, que se peleaban entre ellos por poner a los jugadores que más les convenían. Una jaula de grillos. Pero Inglaterra no se enfrentaría a ellos.</p>
<p style="text-align: justify">El primer encuentro fue <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=Rm9CxBKQtnw">contra Bélgica</a>, e Inglaterra una vez más presentaba un equipo que jamás había jugado junto.  Una de las decisiones más extrañas fue la de hacer jugar al interior izquierdo Ivor Broadis por la derecha. Broadis, acostumbrado a jugar al lado de Tom Finney, viviría la diferente experiencia que<span class="pullquote_right">La prensa inglesa se cebó con el empate a tres contra los belgas</span> era hacerlo al lado de Matthews.  Finney, un extremo excelente, de tremenda habilidad, era un jugador combinativo, que gustaba de tirar paredes, de involucrar a sus compañeros. A Matthews había que darle la pelota y esperar a que él acabase de hacer su jugada. Broadis se quejó amargamente tras el partido, algo impensable en la época. ¡Dudar de Matthews! Y más cuando el propio Broadis se había aprovechado del juego del que sería <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=54HRpvcRn0w">primer Balón de Oro</a> para marcar dos goles que ponían a Inglaterra 3-1 arriba a falta de 15 minutos. Bélgica, sin embargo, siguió luchando y se aprovechó de la lesión del centrocampista Syd Owen. Se llegó al descuento con 3-3 en el marcador, y aún así Inglaterra se volvió a adelantar sólo para dejarse empatar de nuevo. Fue un resultado descorazonador. La prensa inglesa no perdió oportunidad de hacer leña de un árbol al que los húngaros habían casi derribado. El Times abrió con un <i>«Inglaterra tira la victoria»</i>, para luego dar un par de lecciones: <i>«Inglaterra dominó durante más de una hora con un fútbol puro, para ponerse por delante y debería haber conseguido una merecida victoria»</i>. Con fútbol puro se referían a <i>kick and rush</i>, y pelotas a los extremos y esas cosas. Achacaba el rotativo el empate belga a que hubo <i>«demasiado toque artístico cuando dominábamos en el marcador»</i>.</p>
<p style="text-align: justify">La peor noticia para los ingleses era, sin embargo, la lesión de Owen, que era su mejor centrocampista pero que, por esas cosas de la vida, permitió descubrió a <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=kxgpwC_7tJ8">Billy Wright como un formidable centre-half</a>. Inglaterra pareció más sólida en su segundo partido y, a pesar de jugar sin Matthews y Lofthouse, consiguió una convincente victoria ante los suizos por 2-0. Aún así la  confianza para afrontar el reto de derrotar por primera vez un Mundial a los uruguayos era bastante baja.</p>
<blockquote><p>El St.Jakob Park de Basilea vivió otro apasionante duelo de cuartos.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Si por algo es recordada esta Copa del Mundo es por el tremendo nivel de sus eliminatorias finales. Desde los cuartos de final, los siete partidos hasta la final dejaron momentos para el recuerdo. Desde la muy famosa Batalla de Berna entre Hungría y Brasil, hasta la sorpresa de los alemanes eliminando a <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=NzRwImM7OxY">un talentoso equipo yugoslavo</a>, que había conquistado muchos elogios merced al juego de Vladimir Beara, Rajko Mitic, Vujadin Boskov o Branko  Zebec. Sin olvidarnos del ya mencionado 7-5 de Austria a Suiza en el horno de La Pontaise, en Lausana.</p>
<p style="text-align: justify">El partido entre uruguayos e ingleses en Basilea no iba a ser menos. Matthews y Lofthouse volvían al equipo inglés y <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=NYBfVss4CFI">junto a Finney</a> conformaban una línea de ataque a temer.  Cierto es que había serias dudas sobre el rendimiento que podía ofrecer un Matthews de 40 años en las condiciones del Mundial de Suiza. Winterbottom hizo caso omiso de las dudas y salió con Merrick, Byrne, Stainforth y Wright, Dickinson y McGarry, Matthews, Broadis, Lofhtouse, Wilshaw y Finney. Por su parte, Juan López hizo lo propio con Máspoli, Santamaría, Martínez y Andrade, Varela y Cruz, Abbadie, Borges, Miguez, Schiaffino y Ambrois.</p>
<p style="text-align: justify">El comienzo <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=v1nElO54ZsY">fue decepcionante</a> para los ingleses, ya que vieron como con apenas cinco minutos de juego Carlos Borges ya había perforado su red. Borges venía de hacerle un hat trick a los escoceses y estaba en racha. Pero en vez de venirse abajo, Inglaterra luchó por volver a meterse en el partido con un Matthews que era la clave de los ataques ingleses. El empate se hizo esperar diez minutos y llegó de la mano de Nat Lofthouse. Los dos hombres que habían sido puestos en duda en la víspera del partido eran ahora los mejores jugadores sobre el césped. Inglaterra continuó dominando el partido merced a un Matthews desatado y a quien la defensa uruguaya sufría para parar –no siempre por las buenas-. El segundo gol parecía estar cerca y Wilshaw a punto estuvo de materializarlo con una vaselina que se fue muy cerca de la portería de Máspoli.</p>
<p style="text-align: justify">Pero a los 39 minutos, y ante el intenso dominio inglés, emergió la figura del <i>«Negro Jefe»</i>. Líder natural de esta generación uruguaya, <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=vz0CT7P6hTc">Obdulio Varela</a> recogió la pelota y avanzó con ella evitando rivales antes de lanzar<span class="pullquote_left">Obdulio Varela brilló, ganó y, luego, se lesionó</span> un trallazo cruzando ante el que nada pudo hacer Gil Merrick. Fue su última contribución a la selección uruguaya, porque en el esfuerzo de la jugada y el tiro, Varela sufrió un desgarro que lo apartaría del Mundial. Fue un golpe durísimo para el equipo de Winterbottom, que lo dejó <i>groggy</i> y a merced del dominio de unos charrúas que jugaban con diez jugadores. Al inicio de la segunda parte, otro de los <a target="_blank" href ="http://agenciasanluis.com/notas/wp-content/uploads/2014/06/maracanazo3.jpg">héroes de 1950</a>, Schiaffino, se fue de Byrne y batió a Merrick con un disparo raso que se coló bajo la mano derecha del infortunado guardameta inglés. Queda la duda de si Varela, que seguía en el campo cojeando ostensiblemente, sacó la falta que dio origen a la jugada de Schiaffino simplemente dejando caer la pelota y golpeándola sin estar esta parada. Es posible, dado que agacharse o estirar la pierna era ahora una proeza para el capitán uruguayo. Para entonces Uruguay ya tenía un par de lesionados más, así que con ocho hombres era momento de sufrir.</p>
<p style="text-align: justify">Con 3-1 abajo en el marcador cualquier otro equipo quizá se hubiese rendido, pero estos jugadores ingleses ya habían sufrido suficientes humillaciones así que decidieron morir matando. En el minutos 67, el habilidoso Tom Finney se aprovechó de un balón suelto para batir la portería celeste y marcar el 3-2. Los ingleses apretaron los dientes y pusieron en aprietos a Máspoli, que tuvo que realizar intervenciones de mérito, siempre ayudado por los expeditivos Santamaría y Andrade. Cuando parecía que el empate inglés era un posibilidad, Ambrois realizó una tremenda conducción a lo largo de la práctica totalidad del campo para disparar a la cepa del poste, donde Merrick jamás podría llegar. Era el gol que liquidaba el partido en el terreno de juego, pero no en la grada. Un pequeño roce entre Martinez y <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=9HbX9DYy7dc">Lofthouse</a> llevó a un grupo de aficionados uruguayos a montar un tumulto en la grada que tuvo que ser reducido por la policía. No podía pasar un partido de cuartos de este Mundial sin que hubiese un incidente de este tipo.</p>
<p style="text-align: justify">El resultado final dejó a los ingleses fuera del torneo, pero con la sensación de haber hecho un buen partido, tuteado a un equipo fantástico y haber devuelto, en cierto modo, algo de orgullo a la camiseta de los Tres Leones. La propia prensa se deshizo en elogios hacia el espíritu de lucha de sus hombres, y en especial hacia el <i>siempre joven</i> Stanley Matthews. Uruguay, por su parte, seguía invicta en la Copa del Mundo y se preparaba, sin Varela, Miguez y Abbadie, tres jugadores fundamentales, para enfrentarse <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=pC1po6Y1_nI">a los Magiares Mágicos</a> en el partido más deseado por todo el mundo en este torneo. Sería otra batalla de proporciones épicas.</p>
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