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	<title>Ecos del Balón &#187; Peter Shilton</title>
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	<description>En fútbol nadie tiene razón.</description>
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		<title>Brian Clough, larger than life (II)</title>
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		<pubDate>Thu, 31 Dec 2015 03:00:17 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Sergio Vilariño]]></dc:creator>
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				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify">Aquella noche en que nuestro protagonista dudó de la capacidad como portero de Jan Tomaszewski fue la última de Alf Ramsey como entrenador de la selección inglesa. El portero polaco hizo un gran partido –poco ortodoxo, pero muy<span id="more-192658"></span> eficaz- e Inglaterra se quedó fuera del Mundial &#8217;74. El reinado de Ramsey se terminaba y la F.A. tuvo que buscarle sustituto. Hubo quien pidió a Clough, que estaba en el paro y había demostrado capacidad para jugar un fútbol atractivo y competitivo al mismo tiempo. Pero los directivos de la federación eligieron al técnico más exitoso de la anterior década: <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=-5wFqZ6cEvY">Don Revie</a>, el gran rival de Clough. Un brillante ex-jugador que había tomado las riendas de un Leeds que sufría en Segunda y al que convirtió en el rey de la regularidad, quedando siempre entre los cuatro primeros en liga, ganando finales y perdiendo otras, tanto en Inglaterra como en Europa. Era una decisión lógica, aunque cabían ciertas dudas acerca de cómo iba a encajar su meticuloso estilo, basando en el estudio más minucioso del rival, y el uso de las concentraciones para crear un equipo. ¿Conseguiría recrear el espíritu familiar de su Leeds en la selección nacional? </p>
<p style="text-align: justify">El caso es que para Clough, la salida de Ramsey y Revie abrió un hueco en el Leeds United. Y a pesar de que había seguido a Peter Taylor en una aventura en el sur del país, <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=Wi9EzQpZVb8">con el Brighton</a> de Third Division –que tenía un ambicioso proyecto amparado en un dueño con bastante poder económico-, las cosas no iban demasiado bien y Clough no se lo pensó cuando recibió la oferta de Manny Cussins, el nuevo presidente del Leeds. Y, como es lógico, todo el planeta fútbol se echó las manos a la cabeza.</p>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_right">Clough dura 44 días en el todavía de Don Revie</span>Era un <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=29zaRqX7fk8">proyecto destinado a fallar</a>. El Leeds era el equipo de Revie y aunque este ya no estaba allí, su legado seguía presente en cada esquina de Elland Road. En ningún lugar era esto más acusado que en el vestuario. Los hombres que había trabajado para Revie recibieron a Clough con escepticismo y este no les hizo cambiar de idea cuando en su primer día de trabajo reafirmó todas las acusaciones que había hecho contra ellos en los años anteriores. No había caso y ese grupo de hombres nunca iba a comprar sus ideas, aunque Clough se hubiera llevado consigo a McGovern y O’Hare. Sólo Duncan McKenzie, un talentoso atacante también fichado por Clough, se adaptó medianamente bien. El equipo no solo no ganaba partidos sino que en algunos partidos el espectáculo dado por sus jugadores era bochornoso, como aquel de Billy Bremner liándose a golpes con Kevin Keegan <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=Zcl0wWR3QSc">en la Charity Shield</a>. Clough duró 44 días –los mismos que duraría en el mismo club otro grande como Jock Stein, lo cual habla a las claras de lo difícil que era asumir el legado de Revie-, y se fue al paro. Pero lo hizo con una indemnización enorme que le dio seguridad económica y le permitió tomarse un tiempo para disfrutar de la familia y la vida. <i>«Hoy es un día triste… para el Leeds United»</i>, dijo. Y además luego se despachó a gusto <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=mI6A02KmpEk">con el club y con Revie</a> en un momento histórico de la televisión británica. Y luego en otra ni más ni menos que <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=9B5M-QZvvKM">con David Frost</a>. Lo dicho, <i>«larger tan life»</i>.</p>
<blockquote><p>Su etapa en Leeds United no será más que un pequeño intervalo en la gran ascensión de Clough.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Enero de 1975 significó la vuelta de Clough a los banquillos, esta vez solo, y a uno de los históricos rivales de <i>su</i> Derby County, el Nottingham Forest. El equipo estaba en la parte baja de la Second Division y allí siguió hasta el final de temporada, acabando decimosexto. Ya había buenos mimbres, como Viv Anderson, Martin O’Neill y John Robertson. Y, por supuesto, los dos flamantes fichajes de Clough: John McGovern y John O’Hare. El técnico mira con ambición a su primer curso completo en el club, pero este pasa sin pena ni gloria, quedando el Forest en octava posición tras un año mediocre, que ni siquiera trae el típico fichaje resultón o la polémica por declaraciones de su lenguaraz entrenador. Incluso mediada la temporada del 77 se especula con que Clough puede abandonar el club y recorrer de nuevo el camino hacia Derby, donde Dave MacKay había sido despedido. Los rumores incluso le sitúan como el más firme candidato a suceder a Don Revie en el banquillo de la selección inglesa. </p>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_left">A Revie no le va nada bien en Inglaterra, pero la FA no quiere a Clough</span>La etapa del ex-entrenador del Leeds como seleccionador nacional no puede ser más triste. Inglaterra no levanta cabeza y el estilo de Revie no se adapta nada bien al del equipo nacional. Revie prueba muchos jugadores y varios estilos de juego pero nada parece funcionar. Si juega al estilo inglés no saca lo mejor de futbolistas técnicos como Keegan, Trevor Francis o Trevor Brooking, si juega un estilo más continental Holanda le da un repaso en Wembley e Italia lo deja sin Mundial 78. Revie lidia mal con los veteranos, se apoya en algunos de sus jugadores del Leeds y le cuesta dar confianza a los jugadores más técnicos y rebeldes del panorama inglés, como Stan Bowles o Charlie George. Sus grandes apuestas son Malcolm Macdonald y Gerry Francis, dos jugadores de buen nivel, pero nunca verdaderas estrellas internacionales. Así pues, Clough se vio en este año 77 con la posibilidad de dirigir a la Three Lions, y nunca más cerca del puesto estará. Se <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=NuxxFy8kIrw">entrevista con los gerifaltes de la F.A.</a> pero finalmente no consigue el puesto. La Federación quería pegar un pequeño cambio de rumbo en el estilo de juego de la selección, pero no sorprendió a nadie que las decadentes autoridades del fútbol inglés no quisiesen saber nada de un tipo tan políticamente incorrecto como Clough. Un señor que ya no solo creaba tendencia cuando hablaba de fútbol, sino también cuando lo hacía de política. El Reino Unido se encaminaba hacia una crisis terrible y hacia el Thatcherismo, y las ideas socialistas de Clough estaban cada vez menos aceptadas. Así pues, fue Ron Greenwood, creador de la Academia del West Ham, el designado como nuevo entrenador del equipo nacional. Siempre quedará la duda de qué podría haber hecho Clough con toda una generación de talentos ingleses que dominaron la Copa de Europa en términos competitivos y los espacios de highlights en términos de calidad pura. Clough nunca iba a dejar de perseguir a los jugadores más técnicos y rebeldes del panorama británico. Seguramente se veía reflejado en ellos, y cada vez que podía ofertaba por Bowles, George, Francis, etc… Y los acabaría entrenando en <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=v1IG2hhPg5c">una aventura casi milagrosa</a>.</p>
<p style="text-align: justify">El caso es que en ese año 77 el Forest rinde y Clough parece estar centrado en su proyecto a pesar de todas las noticas que se mueven a su alrededor. A sus pretorianos ha ido añadiendo elementos de buen nivel. Larry Lloyd, un poderoso central ex del Liverpool se va a convertir en el baluarte de su defensa. Lloyd era fuerte y duro, aunque no excesivamente dotado con la pelota, razón por la que Bill Shankly lo descartó, en su obsesión por buscar un juego más continental, con centrales capaces de armar el juego desde atrás. En ataque, que era la parte más débil del conjunto, se hace con el gigantón Peter Withe y el joven Tony Woodcock, dos hombres a los que la Copa de Europa reportará momentos de gloria en el siguiente lustro, aunque ellos ni podían imaginárselo. También se saca de la manga a Garry Birtles, un chaval de veinte años que llega por dos mil libras de un equipo aficionado. Con todas estas cartas, el Forest asciende como tercero, tras Wolves y Chelsea, y Clough vuelve por fin al lugar de donde nunca debió salir: la First Division.</p>
<blockquote><p>El ascenso del 77 es el inicio de la <i>autopista hacia el cielo</i> de Clough y su Forest.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Siguiendo el modelo creado por el propio Clough con su Derby County, lo más difícil del trayecto estaba ya completado. Y, como había dicho a inicios de los 70 con los Carneros, Clough confiaba en su equipo para no sufrir, pero nunca para ganar el título. Pero sus movimientos en el mercado indicaban otras ideas. Ficha a Kenny Burns, un central escocés que completará con Lloyd la versión Forest del McFarland-Todd. Para el centro del campo llega Archie Gemmill, uno de los favoritos de Clough y a finales del verano se da un golpe en la mesa y se ficha <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=XS6mf1ZeWMs">al mejor portero inglés, Peter Shilton</a>. Es el fichaje del guardameta el que Clough considera será más importante y dará un salto de calidad a la plantilla. Y lo paga como tal, convirtiéndole en el portero más caro del mundo. El equipo, hombre por hombre, es muy bueno, pero no debemos olvidar que vivimos en la época del gran Liverpool de Bob Paisley, campeón europeo, dueño de un primoroso estilo de juego –<a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/07/liverpool-fc-identidad-historia-evolucion-shankly-paisley-fagan-dalglish/">el <i>«passing game»</i></a>&#8211; y que acaba de fichar a Kenny Dalglish.  Pero el Forest tiene un quintento defensivo de hierro con Shilton, Anderson, Burns, Lloyd y el veterano Frank Gray. La rotación de McGovern, Gemmill, Martin O’Neill –el verdadero cerebro del equipo-, el duro Ian Bowyer y el chaparro John Robertson en la izquierda no tiene nada que envidiar a ninguna en Inglaterra. Arriba, un cuarteto que combina juego aéreo, juego de espaldas, velocidad, técnica y oportunismo: Peter Withe, Garry Birtles, Tony Woodcock y John O’Hare.</p>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_right">Su Nottingham Forest logra batir al gran Liverpool varias veces</span>El Forest vuela. Juega mejor y más rápido que nadie, en casa y fuera. No pega ni la mitad que el resto de la liga –bueno, Lloyd tiene sus detallitos- y no protesta. En marzo se gana <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=Jj4LcTwL1_4&#038;spfreload=10">la Copa de la Liga</a> tras un replay contra el Liverpool, que se decide por un penalti de Robertson. Un mes más tarde cae la del <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=_tTjjYu3YcU">título liguero</a>, con siete puntos de ventaja sobre los de Bob Paisley. Shilton es nombrado mejor jugador del año para la asociación de futbolistas, dando la razón a la apuesta de Clough a inicios de temporada. Y lo refrendan los periodistas dándole el premio al mejor jugador de año a Kenny Burns. Woodcock es el mejor joven. Todos se rinden al sorprendente Nottingham Forest. Clough lo ha hecho de nuevo, y no se quiere parar aquí. Si de algo siempre ha pecado es de ambicioso y quiere la copa de las grandes orejas. Es un momento en que es posible, ya que el mapa del fútbol europeo está cambiando. Hay un cambio de guardia en casi todo el continente y equipos dominadores como Ajax, Bayern Munich, Benfica, Celtic o Real Madrid pasan por un período de transición. Inglaterra tiene al mejor equipo del continente, el Liverpool, que viene de ganar su segunda Copa de Europa consecutiva y con el que el Forest ha creado una rivalidad encarnizada durante todo el año. Ahora ambos representarán al fútbol inglés en la máxima competición continental.</p>
<p style="text-align: justify">En pretemporada, Clough da un golpe de efecto, primero dejando salir a Peter Withe, su mejor delantero en la temporada del título. Withe se va al Newcastle y su cita con la Copa de Europa tendrá un ligero retraso. Llegará, y de qué manera, con el Aston Villa. El sorprendente movimiento se completa con la llegada <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=8Y29yHWgb3U">de Trevor Francis</a>, por el que el Forest para un millón de libras –primer jugador de la historia en costar esa cifra-. Francis es un atacante joven, habilidoso y con carisma. Se espera de él que sea el contrapeso perfecto a Kenny Dalglish, con el que rivaliza en movilidad y entendimiento del juego. Clough, en uno de sus golpes de genio, se asegura de quitar presión al fichaje en su presentación: <i>«Venga chicos, hagamos esto rápido. Hay cosas más importantes que hacer hoy»</i>, aseveró <a target="_blank" href ="http://squashbloglife.com/wp-content/uploads/2013/08/Brian-Clough-and-Squash-Racket.jpg">Clough vestido para jugar al squash</a>. <i>«¡Me voy en 20 minutos!»</i>, cerró. Pero Francis se lesiona pronto y de gravedad. Se perderá toda la temporada. Es un mazazo para el equipo, y más aún cuando el tan esperado sorteo de la Copa de Europa arroja un bombazo: Forest vs Liverpool.</p>
<blockquote><p>La Copa de Europa se había convertido en la particular obsesión del técnico inglés.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify"><a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=6sdvoqb3JnU">En la ida</a>, en el City Ground, Clough apuesta por la movilidad de Woodcock como segundo punta acompañando a Birtles. El pelirrojo atacante cae a la derecha y combina bien con las llegadas de McGovern. En la izquierda Robertson es un diablo. No es rápido, ni mucho menos, pero lleva la pelota atada al pie y cambia de ritmo cuando quiere. Y necesita muy poco para preparar esos centros medidos tan característicos de su juego. El Forest, que parece inferior a un Liverpool en el que Souness y McDermott forman una pareja insuperable en el centro del campo mientras Dalglish domina el frente de ataque, sorprende al mundo. Primero Birtles y casi al final del partido Barrett ponen un 2-0 que el equipo defenderá perfectamente en Anfield, merced a una gran actuación –otra más- de Peter Shilton. ¿<a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=NVB7QTeNU-A">Cuándo iba a dejar de sorprendernos este equipo</a>? No sería en la siguiente ronda, donde se arrasó al AEK Atenas entrenado por Ferenc Puskás. Tampoco será en cuartos contra el Grasshoppers del talentoso Claudio Sulser. A estar alturas el Forest ha estado invicto 42 partidos de liga seguidos, rompiendo un record de más de cincuenta años de antigüedad. Un buen reflejo de la regularidad de este equipo. </p>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_left">La remontada ante el Colonia fue un momento clave en su carrera</span>Las semis de la Copa de Europa son otra historia. Se enfrentan a otro representante de ese cambio de guardia del que hablábamos anteriormente. El Colonia había ganado la Bundesliga rompiendo así el duopolio de Bayern y Moenchengladbach. A estas alturas, con la otra semifinal enfrentando al sorprendente Malmö y al renacido Austria de Viena, ya se hablaba de que el campeón de Europa saldría del vencedor entre ingleses y alemanes. Y en la ida, en un embarrado estadio inglés, los alemanes <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=4n5MYKkFC4s">salieron a mil por hora</a>. Capitalizaron sendos errores defensivos del Forest para poner un 0-2 que pintaba las cosas muy negras para los de Brian Clough. El belga van Gool y el internacional alemán Dieter Müller fueron dos pesadillas para la defensa inglesa, que se mostró muy dubitativa esa noche, incluído un anormalmente nervioso Shilton. Pero el Forest mostró carácter y Birtles recortó distancias antes de la media hora. Aprovechando del pésimo estado del césped, ambos equipos optaron por un juego mucho más directo que el que normalmente practicaban y la épica hizo su aparición. Los de casa se abalanzaron sobre la portería alemana y Harald Schumacher completó una actuación excelente, pero los campeones de Inglaterra consiguieron dar la vuelta al marcador. Bowyer y Robertson llevaron el delirio a las gradas, sólo para que esta euforia fuese apagada por un gol a última hora de Okudera, sorprendente atacante japonés del Colonia. Clough consideró este resultado como positivo dada la actitud de sus jugadores. Para Weisweiler fue una pequeña decepción tras tener la victoria tan franca. Y este mismo espíritu fue el que quedó representado <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=2_L2jpO67Fw">en el Estadio Müngersdorfer</a> de Colonia. Los alemanes salieron agobiados, como si fueran perdiendo la eliminatoria, atacando a lo loco, mientras los chicos de Clough mantuvieron la compostura y en el minuto 65 de nuevo Ian Bowyer marcaba el gol que los enviaba a la final de la Copa de Europa.</p>
<p style="text-align: justify">Hay que volver a Alemania, a Munich. Ya nadie piensa en el título de liga que no pudo defenderse ante un Liverpool imperial. Sólo hay <a target="_blank" href ="">ojos para la Orejona</a>. Y para Trevor Francis, que vuelve de su lesión y parte como titular ya que Martin O’Neill y Archie Gemmill no están disponibles. En frente están los suecos del Malmö, que hicieron el camino a Munich gracias a su tremendo trabajo defensivo, pero que llegan también con bajas importantes. Los ingleses son favoritos y como favoritos salen a jugar. Dominan sin crear excesivo peligro y el Malmö se ve impotente. Los suecos se limitan a encerrarse atrás, y aún así no son capaces de evitar un tiro al palo de John Robertson, al que Clough había pronosticado un gol en la final de la Copa de Europa. Pero en la segunda parte <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=2Rrx3JgGROE">Robertson supera de nuevo a su par</a> y lanza un centro hacia el segundo palo al que parece imposible que llegue nadie. Pero de repente la camiseta roja con el número siete aparece en escena, lanzándose en plancha y haciendo explotar a un Olympiastadion repleto de seguidores ingleses. Para esto había venido Trevor Francis. ¡Campeones de Europa!</p>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_right">Al año siguiente, en 1980, Brian Clough volvió a llevar a su Nottingham Forest a la gran cima</span>La confirmación del milagro fue el momento culmen de la vida de Clough. En Madrid, junto a su inseparable Peter Taylor, <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=4Wq8s8d-12c">defendía su título de campeón europeo ante el Hamburgo</a>. Los alemanes, que vivían su época dorada, eran liderados por la –todavía- gran figura del fútbol inglés, Kevin Keegan, y eran considerados los favoritos tras aplastar al Real Madrid en las semifinales. Con el estadio semivacío ya que los aficionados madrileños no acudieron ante la decepción de no ver a su equipo en el partido, el Forest planteó un partido defensivo, algo no muy común con Clough. Formó con un centro del campo de cinco hombres y sólo Garry Birtles, el ariete indiscutible de toda esta epopeya, el chico al que Clough había descubierto en los amateurs unos años antes. Woodcock se había ido al Colonia y estaba triunfando en la Bundesliga, Francis estaba de nuevo lesionado, Charlie George, uno de los viejos anhelos del entrenador apenas duró cuatro partidos en el club y <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=MgPNPpEeQvw">Stan Bowles</a>, al que Clough por fin había echado el guante, tampoco estaba disponible. Bowles sólo duró un año en el equipo, siendo básicamente el suplente de Francis y manteniendo un constante tira y afloja con Clough. El técnico, decepcionado, ya le estaba buscando susituto –Ian Wallace, del Coventry-, antes del final de temporada. Pero nada de esto importó, porque la defensa inglesa domó a Keegan como pocas veces había pasado y John Robertson todavía tenía reservado aquel gol en la final de la Copa de Europa que Clough le había dicho. Partiendo desde la izquierda se fue al centro, amagó el tiro, dejó atrás al hombre que le salió al paso y se sacó un disparo con la derecha que botó justo antes de superar la estirada de Rudi Kargus. No había sido una casualidad. El Forest repetía título y dejaba una marca en la Historia que seguramente ya nunca sea superada.</p>
<blockquote><p>El momento de mayor gloria supuso el inicio de una decadencia inevitable.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Dicen que cuando alguien consigue lo imposible, la obsesión por repetirlo causa más daño que motivación. Es algo que ha ocurrido a clubes históricos como el Real Madrid, el Benfica o el Ajax, pero qué no iba a sufrir el Nottingham Forest, bicampeón europeo y club con limitaciones claras al mismo tiempo, porque los héroes de sus grandes gestas empezaron a abandonar el club, buscando otras aventuras económicamente más productivas –Birtles al Manchester United- o simplemente por el paso de los años –Gemmill-. Todavía quedaba asaltar el mundo en Japón <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=4-rJLuGcOs4">contra Nacional de Montevideo</a>, pero el equipo había cambiado de cara. Sin Birtles, sin O’Neill, sin O’Hare. Con nuevos jóvenes prometedores como Steve Hodge y con un nuevo cerebro del medio campo como el suizo Raimondo Ponte. Los chicos de Clough viajaron a Japón sin demasiada motivación, y el técnico, obsesionado con que sus hombres no se desacostumbrasen al horario europeo les ordenó seguir viviendo y entrenando a las horas habituales. El resultado fue bastante desastroso y Nacional se coronó campeón mundial gracias a un gol de Waldemar Victorino, un delantero tocado por los dioses en 1980. Pocos meses antes había dado también el título de la Copa de Oro de Campeones Mundiales –el famoso Mundialito de 1980- a Uruguay.</p>
<p style="text-align: justify">El equipo se va rompiendo, los fichajes como Asa Harford o Justin Fashanu no acaban de rendir y el equipo empieza a bajar el rendimiento alarmantemente. La relación entre Clough y Taylor se había ido agriando y este proceso culmina con la renuncia del segundo, que abandona el club. Fichará por el Derby County y en verano del 83 fichará a John Robertson <i>«a traición»</i>, según Clough, que efectivamente acaba con cualquier tipo de relación con <i>«esa serpiente»</i>. Nunca más Clough y Taylor se reconciliarían. En 1989, un año antes de morir, Taylor escribió un artículo en el que urgía a Clough a retirarse antes de que un presidente como Sam Longson lo echase o de que su salud le obligase a hacerlo por los sufrimientos que el fútbol de élite le suponía. Clough nunca respondió y siempre se arrepentirá de no haberse reconciliado con Taylor. Cuatro años después de la famosa carta de su ex asistente, <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=iORkt2RrsLU">Clough se retiraba</a> tras descender con el Forest. Habían pasado trece años desde la final de Madrid, y el club ganó más títulos y volvió a Europa, pero Clough había ya descendido al abismo del alcohol y las salidas de tono más graves. Sus guerras ideológicas, agudizadas por la bebida, le hacían ir más lejos que nadie y estaba muy decepcionado con el rumbo que tomaba el juego. Clough sufría como propias las <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=RVRl9U0MSzo">salvajadas de los hooligans</a>, y sentía como las televisiones que iban a controlar el fútbol inglés estuviesen comprando partes de su vida. El mito de Clough se fue en un momento difícil, dejando a su adorado Forest en segunda, pero en ningún momento se ha dudado de su legado, ni de su figura. En ninguno de los dos lados de la M1. Ese es su mayor mérito. Nadie es <i>«el nuevo»</i> Clough.<br />
&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify">_<br />
Entregas anteriores:<br />
<a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2015/12/brian-clough-carrera-jugador-entrenador-inicios-derby-county/">Brian Clough, larger than life (I)</a></p>
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		<title>Oi, England!</title>
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		<pubDate>Tue, 23 Dec 2014 02:55:05 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[unca el fútbol inglés vivió, ni antes ni después, un período de tal esplendor como el de finales de los 70 y principios de los 80. En términos competitivos, la liga inglesa dominó Europa con mano de hierro durante este período. Durante las épocas de dominio de Ajax y Bayern Munich, con el apogeo del [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><span class="dropcap">N</span>unca el fútbol inglés vivió, ni antes ni después, un período de tal esplendor como el de finales de los 70 y principios de los 80. En términos competitivos, la liga inglesa dominó Europa con mano de hierro durante este período. Durante las<span id="more-149471"></span> épocas de dominio de Ajax y Bayern Munich, con el apogeo del fútbol total, parecía que el fútbol británico no veía la salida al final del túnel. Seguían llegando lejos en Europa, claro, pero nadie consideraba ya al fútbol de la Islas un referente. Sin embargo, cuando el brillo de Cruyff y Beckenbauer se apagó, fueron los conjuntos salidos de Gran Bretaña, y especialmente los ingleses, quienes crecieron y controlaron Europa. Primero con un Liverpool que venía avisando durante toda la década <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/07/liverpool-fc-identidad-historia-evolucion-shankly-paisley-fagan-dalglish/">con su <i>passing game</i></a>. Dos Copas de Europa cayeron en 1977 y 78, derrotando a dos genuínos representantes del fútbol moderno, de intercambio de posiciones, de fuera de juego tirado <i>científicamente</i>, de despliegue físico abrumador&#8230; El Moenchengladbach y el Brujas cayeron ante los <i>reds</i>, como ya lo habían hecho anteriormente en sendas finales de la Copa de la UEFA. Tras los rojos de Liverpool, llegó el turno de Clough de hacer historia en Europa. Se había quedado a las puertas con su Derby County en 1973, y volvió a la carga con un aún más <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=NVB7QTeNU-A">sorprendente Nottingham Forest</a>. Se la había pegado bien con un magnífico equipo del Leeds que nunca le perteneció, pero construyó un Forest poderoso, atacante, desafiante, que acabó primero con el Liverpool y, luego, con una hornada de nuevas potencias que surgían en Europa por aquel entonces, empezando por la nueva guardia alemana, representada por el Colonia y el Hamburgo. Caído el Forest, volvió el Liverpool e, incluso representados por un <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=2Un9heyuDtA">sorpresivo Aston Villa</a> –quizá el peor campeón de la historia de la Copa de Europa, el fútbol inglés siguió llevándose la Orejona a casa año tras año. El Liverpool volvería un par de años después y, hasta el fatídico 29 de mayo del 85 en Heysel, el fútbol inglés siguió mandando Europa, aún con el HSV y la Juve haciendo exitosos <i>cameos</i>. </p>
<p style="text-align: justify">Más allá de los triunfos en los terrenos de juego, ésta fue una época difícil para Gran Bretaña. El país se debatía en medio de una tremenda <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=AGrBIwt1YMg">inestabilidad</a> que abarcaba todos los sectores de la vida. Empezando por una situación de guerra civil en Irlanda del Norte, con <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=on7v6h5_4eI">trabajadores protestando</a> contra la situación laboral y el paro alcanzando el 15%, las ciudades se vieron salpicadas por terribles enfrentamientos callejeros, y finalmente con el país yendo a la guerra contra Argentina por un pequeño grupo de islas perdidas en el Atlántico sur al que todavía hoy nadie sabe como referirse. <i>”¡Malvinas argentinas! Do you mean the Falklands?”</i>. Incluso el Papa visitó por primera vez las Islas para tratar de resolver el conflicto entre las iglesias Católica y Anglicana. Poco lo notó la sociedad. Por momentos el país parecía que se caía a pedazos, aunque luego intentasen dar una falsa impresión de unidad con eventos tan pomposos <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=vUIn9_Q5jsc">como las bodas reales</a> de los miembros de la familia Windsor.</p>
<p style="text-align: justify">En medio de todo esto, situamos la <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/tag/copa-del-mundo-1982/">Copa del Mundo de 1982</a>. Para los ingleses es sólo otro más de una larga lista de torneos decepcionantes, pero en realidad tuvo la importancia de ser el punto de inicio de una nueva era, una que terminó una noche turinesa de 1990, en la que la selección inglesa volvió a ser élite mundial. Este Mundial empezó con pocas expectativas por parte de la afición inglesa, pero terminó con una selección volviendo a casa invicta, aunque sin el trofeo, obviamente.</p>
<blockquote><p>Los clubes ganaban y gustaban. La selección ni uno ni lo otro. El eterno sino de la «Three Lions».</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Inglaterra había pasado los 70 tropezando continuamente en cuanta piedra encontraba en el camino. En 1970 habían viajado a México como campeones del mundo, con un equipo impresionante, probablemente mejor que el que les había permitido levantar la Copa, y de hecho fueron la selección que más cerca estuvo de batir a la mágica selección brasileña de los cinco dieces. Luego llegaron dos decisivas derrotas ante Alemania. Primero el equipo dirigido por Alf Ramsey <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=xw3HEblRyd8">fue eliminado del Mundial</a> por Gerd Müller, Beckenbauer y los suyos tras haber dominado el partido. A pesar de que esta derrota dolió, muchos aficionados la disculparon amparándose en la ausencia de Gordon Banks y en la extraña sustitución de Bobby Charlton <i>«para descansar para las semifinales»</i>. Fueron dos elementos clave, pero no hasta el punto de olvidar lo demás. No volvería a pasar decían. Y pasó. Sólo dos años después.</p>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_right">Brian Clough optó, de nuevo, a suceder a Revie</span>Y además <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=JohAuMB2ZQM">ocurrió en Wembley</a>. Inspirados por un imparable Günter Netzer, los alemanes dominaron a los de Ramsey y los eliminaron de la Eurocopa en esos cuartos de final a doble partido que se jugaban entonces. Esta derrota, y la manera en que fueron dominados, dejó muy tocada a la selección inglesa. Y lo peor estaba por llegar. En 1973, una sorprendente <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=noL1Yk7D2FY">Polonia les dejaba fuera</a> del Mundial, también en Wembley. Ramsey fue cesado y sustituido por Don Revie, el técnico inglés más exitoso de la época, que venía realizando un excelente trabajo con su –<i>Dirty</i>&#8211; Leeds desde hacía más de diez años. Pero en vez de levantar el vuelo, la selección se estancó. Los continuos cambios de Revie –para cambiar nada- dejaron a Inglaterra sin Mundial en 1978 también. A Revie le faltó tiempo para huir a Oriente Medio a conseguir sus últimos enormes cheques. El obvio sucesor de Revie era su gran rival, Brian Clough, quien pregonaba un fútbol muy distinto al suyo y hubiera supuesto un soplo de aire fresca en una institución que olía a polilla y cerrado. </p>
<p style="text-align: justify">Pero ni en broma. El lenguaraz Clough era uno de los peores enemigos de los conservadores dirigentes de la FA y, aunque incluso llegó a ser <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=NuxxFy8kIrw">entrevistado para el puesto</a>, este finalmente fue a parar a Ron Greenwood, el técnico del West Ham. Greenwood era el genuíno representante de <i>«la Academia»</i>, conocido por practicar un fútbol muy atractivo. Además, uno de los pesos pesados del equipo nacional, a la par que uno de sus talentos más infrautilizados, era la estrella <i>hammer</i>, Trevor Brooking, un centrocampista de ida y vuelta con muchísima más clase que pulmones –de los que tampoco iba falto-.</p>
<p style="text-align: justify">En 1980 Inglaterra se clasificó finalmente para otro torneo internacional, la Eurocopa de Italia. El torneo, uno de los más tristes que se recuerdan, tampoco fue un nuevo amanecer glorioso para la <i>«Three Lions»</i>, sino más bien otro fracaso. Derrotada <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=GWJJa_k3AnE">por los italianos</a>, controlada por los sorprendentes belgas y sólo capaz de batir a España en un tercer partido que ya no servía para absolutamente nada.</p>
<blockquote><p>¿Qué pasaba con la selección? ¿No era capaz de montarse en la ola de éxitos creada por sus clubes?</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Como ya dijimos, lo más extraño de todo esto es que, mientras la selección se la pegaba una y otra vez, los clubes ingleses eran potencia. Y además Inglaterra contaba con Kevin Keegan, el dos veces Balón de Oro, uno de los reyezuelos del fútbol mundial en el período entre Cruyff y Maradona. Una de las respuestas es que muchos de los jugadores clave de los exitosos clubes ingleses no podían jugar con Inglaterra. Eran escoceses, galeses o irlandeses. <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=LB2nwwFgZy4">Dalglish</a>, Souness, Robertson, Wark, <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=mQpT5V6hKG8">Rush</a>, Jennings, Whiteside, etc. eran una bendición para sus clubes, pero una maldición para la más poderosa de las <i>«Home Nations»</i>.</p>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_left">Polonia casi les deja fuera de España 1982</span>Así pues, cuando comenzó la clasificación para España 82, nadie esperaba gran cosa de los ingleses. Keegan se hacía viejo e incluso había dejado el Hamburgo para volverse a casa con el sorprendente Southampton, Brooking renqueaba y Trevor Francis se pasaba más tiempo en la enfermería que en el campo. Inglaterra quedó encuadrada en un grupo duro, pero superable, con Noruega, Rumanía, Suiza y Hungría. Y la cosa empezó fatal. Se ganó fácil a los noruegos en Wembley, pero luego llegaron derrotas ante un físico equipo rumano y ante la sorprendente Suíza de René Botteron y Claudio Sulser. Inglaterra, al borde de la eliminación, consiguió <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=p6QD4LDTT9E">una grandísima victoria</a> en el Nepstadion de Budapest gracias a unos fantásticos Keegan y Brooking. Era quizá la salida más difícil del grupo e Inglaterra respiraba aliviada. Pero, en una de las mayores sorpresas de la historia de la selección, Noruega venció 2-1 en casa e Inglaterra parecía de nuevo eliminada y acumulaba seis derrotas en sus últimos diez partidos. Histórico <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=PqZTP8-8wIs">es el relato</a> del comentarista noruego: <i>«Admirante Lord Nelson… Winston Churchill… Maggie Thatcher… ¡¡vuestros chicos se han llevado una buena paliza!!»</i>. Lo que pareció una simple, pero brillante, muestra de euforia ante una inesperada victoria se convirtió en un comentario que martilleó a Mr. Greenwood y sus jugadores durante las siguientes semanas. La prensa inglesa no hace prisioneros.</p>
<p style="text-align: justify">Cuando todo parecía perdido, Rumanía perdió en casa con Suiza. Inglaterra había recibido un último aliento. El Mundial iba a incluir por primera vez a 24 equipos, así que Europa tendría 13 representantes, con los primeros y segundos de grupo clasificándose. Inglaterra ya no podía ser primera, pero sí segunda si batía a Hungría otra vez. Por primera vez desde la guerra, la jornada de liga de la semana anterior fue suspendida. Noventa mil espectadores se apelotonaron en Wembley, millones convirtieron la retransmisión televisiva en un récord e Inglaterra <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=Bsfg4702m04">jugó su mejor partido</a> en más de una década. Hungría nunca tuvo una oportunidad –tampoco es que estuviesen excesivamente motivados, con su billete para España bajo el brazo-. Aún con todo, sólo hubo un gol, el del gigantón Mariner tras un saque de falta. Inglaterra volvía a la Copa del Mundo.</p>
<p style="text-align: justify">Tras colarse en el Mundial por la gatera nadie esperaba nada bueno del mismo. El propio Ron Greenwood anunció su renuncia una vez más –lo hizo no menos de cinco veces durante sus años de mandato- y la prensa siguió metiendo presión sobre él y sus jugadores. Del hombre alegre y su fútbol vistoso en el West Ham no quedaban ni las virutas. Greenwood sufría cada día en el cargo, recibiendo constantes críticas por su confianza en <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=8NtyDsd3WB4">veteranos como Keegan</a> y Brooking. El primero, egocéntrico como él sólo, incluso tiraba balones fuera que dañaban más a Greenwood, mientras que Brooking, su ojito derecho, era tan enfermizamente educado que no decía nada para no enfadar a ninguna de las partes. Enfadando a ambas. Finalmente, las aguas se calmaron un poco cuando la FA contrató a Don Howe, un sargento de la vieja escuela, conocido por su trabajo en el Arsenal, para encargarse de la defensa.</p>
<blockquote><p>Inglaterra viajó a España envuelta en mil problemas, y no sólo futbolísticos.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Tras clasificarse sin brillo, Inglaterra sorprendentemente permanecería sus siguientes 13 partidos invicta, ganando nueve y encajando sólo tres goles. El trabajo de Howe parecía dar sus frutos. De hecho, esta racha los puso en disposición de luchar por la Copa del Mundo, algo que mirado con ojos de 2014 parece ciencia ficción. El problema es que en 1982 a nadie pareció importarle, ya que los británicos estaban ocupados en cosas más importantes. </p>
<p style="text-align: justify">Los altercados en los barrios obreros a lo largo de todo el país crecían sin parar, más a menudo y más violentos que nunca. La economía se tambaleaba y millones de trabajadores se iban al paro, echando más leña al fuego de la protestas. Las <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=g9mCm7ufas0">políticas de Margaret Thatcher</a> estaban enviando a una generación entera al abismo, y el abismo, como suele decirse, le miró a los ojos y protestó. Y luego, casi a final de temporada, con el Aston Villa consiguiendo un sorprendente título de campeón de Europa, y el Liverpool y el Ipswich de Bobby Robson luchando por el título hasta casi la jornada 41, a Argentina se le ocurrió invadir las Malvinas, asestando un terrible golpe al orgullo británico, que ya de por sí estaba bajo mínimos. Parecía que ya nadie estaba orgulloso del <i>«red, white and blue»</i>, aunque <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=eU8P0Ufwpl8">los <i>«Cock Sparrer»</i></a> no opinasen lo mismo.</p>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_right">Los temidos hooligans les siguieron a España</span>Casi para escapar de toda esta locura, 25 mil jóvenes ingleses <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?feature=player_detailpage&#038;v=-GAMMhGn5Sc#t=2405">viajaron al norte de España</a> -muchos de ellos vía ferry desde el sur de la Isla- para ver jugar a Inglaterra en el Mundial. Incluso la participación de Inglaterra estuvo en duda. El gobierno se preguntaba cómo podía Inglaterra jugar en el mismo torneo que Argentina cuando cientos de soldados británicos y argentinos morían en el Atlántico Sur. La guerra terminó justo un día antes de que el Mundial comenzase, precisamente con el partido de Argentina y un par de días antes del debut inglés en San Mamés ante los franceses. Muchos de estos jóvenes llevaban tatuado el bulldog que la FA había convertido en mascota para este Mundial y que, por arte de magia, se volvió un matón y acabó convertido en un <a target="_blank" href ="https://www.google.es/search?q=Bulldog+hooligan&#038;source=lnms&#038;tbm=isch&#038;sa=X&#038;ei=VyyKVP1zya1TiMeAkA8&#038;ved=0CAgQ_AUoAQ&#038;biw=1366&#038;bih=660">símbolo hooligan</a> a lo largo del mundo. Pobre <a target="_blank" href ="http://www.badgecollectorscircle.co.uk/assets/badges/user/18_1304781724_6218_300_300.JPG">Bobby</a>, parecía un buen perro.</p>
<p style="text-align: justify">La previa del encuentro estuvo llena de dudas. Primero sobre la competitividad de los de Michel Hidalgo. Se decía que eran talentosos, pero blandos, y que nunca ganarían nada si no ponían un poco de músculo en su mezcla de talento y juego atacante. Por parte inglesa, la duda era quién jugaría en ataque, ya que Keegan estaba lesionado y Brooking, en el medio, también. Inglaterra contaba con una plantilla larga y con experiencia competitiva a nivel de club. <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=-lpIgLYETPI">Peter Shilton</a> y Ray Clemence guardaban la puerta, protegidos por la espigada presencia de Terry Butcher, las subidas al ataque de los laterales  Kenny Sansom y Viv Anderson y el oficio del capitán Mick Mills y Phil Thompson. El centro del campo tenía mucha calidad aún sin Brooking. Ray Wilkins era un joven organizador cotizado en Europa, el torrencial <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=ZBilBa5n2wY">Bryan Robson</a> era la quintaesencia del box-to-box, Steve Coppell, en la derecha, un jugador muy técnico, excelente en el toque de balón, aunque no rápido. Y luego estaba <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=YlCwz4O85Y8">Glenn Hoddle</a>, del Tottenham, una maravilla de centrocampista atacante, siempre asediado por los críticos debido a su reticencia a trabajar defensivamente y a quien Greenwood parecía no tenerle excesiva fe. Arriba, el tanque Mariner, los rapidísimo Tony Woodcock y Graham Rix y el talentoso <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=m6J3Lk3dP0U">Trevor Francis</a>, además del lesionado Keegan. Había habido polémica por la decisión de Greenwood de dejar fuera a Gary Shaw y Tony Morley, los hombres más creativos del Aston Villa campeón europeo, que vio su representación reducida al gigantón Peter Withe como delantero centro.</p>
<p style="text-align: justify">Otra preocupación en torno a Inglaterra eran sus aficionados. En el apogeo de la era del hooliganismo, la <i>impecable</i> organización del Mundial español vendió entradas a ingleses que terminaron en sector francés. Las batallas campales en las gradas comenzaron en el mismo momento en que ambas aficiones se encontraron, con un tercer invitado repartiendo palos a diestro y siniestro, en forma de Policia Nacional. No contentos con sus típicos cánticos sobre la Segunda Guerra Mundial, Irlanda del Norte o Argentina, muchos aficionados ingleses empezaron a hacerse con ikurriñas y a aprender canciones nacionalistas vascas, lo cual, mezclado con cantidades industriales de alcohol, los hizo aún menos populares entre la Policia.</p>
<p style="text-align: justify">Con las primeras páginas de los periódicos ingleses dominadas por la Guerra de las Malvinas, la violencia en España apenas tuvo eco. Miles de hooligans ingleses <a target="_blank" href ="http://flashbak.com/wp-content/uploads/2014/04/PA-9361534.jpg">volvieron a casa</a> con ojos morados, narices rotas y algunos incluso fueron apuñalados y hospitalizados. Tan pronto como los problemas empezaron, grupos de fascistas españoles empezaron también la caza del hincha inglés, y la actitud de la Policia de pegar primero y preguntar después, especialmente si el grupo de hinchas era pequeño, no resolvió muchas cosas. Cuando Inglaterra viajó a Madrid para la segunda fase, los problemas no podían sino crecer.</p>
<blockquote><p>La aventura mundialista de los ingleses empezó con unas sensaciones inmejorables.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">En el partido en sí, Inglaterra superó a Francia claramente en el césped de San Mamés. El estadio era un horno y el despliegue físico de los de Greenwood fue tan bestial que casi nadie daba posibilidades a los franceses de pasar incluso el grupo. Bryan Robson <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=74GwAtU3jtM">marcó a los 27 segundos</a> con una volea llegando desde atrás tras un saque de banda. Sólo en los minutos que precedieron al gol francés, marcado por Soler desde un ángulo bastante difícil, parecieron los galos poder hacer daño. Michel Platini apenas tocó bola, dominado por Robson y Wilkins, una de las parejas más dinámicas del Mundial. Hasta el tosco Paul Mariner, que jugó arriba acompañado de Trevor Francis, pareció un jugador de clase mundial. El resultado de 3-1 prometía tanto que hasta los hooligans pararon de pelearse para celebrar brevemente. Las reservas de cerveza no notaron la diferencia.</p>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_left">Inglaterra gustó en sus dos primeros partidos</span>La victoria, y el modo de conseguirlo, supusieron un subidón de moral. Seguramente el mejor partido de la selección desde aquel contra Brasil en Guadalajara doce años antes. Greenwood se aprovechó de la inercia de esta magnífica actuación. Aún sin Brooking, Keegan y con Robson lesionado, Inglaterra <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=_ZpXpc6hGQE">controló perfectamente a los checoslovacos</a> y dos goles de Mariner y Francis aseguraron la victoria. Sorprendentemente, Inglaterra era el primer equipo europeo en clasificarse para la segunda fase. Mientras, en casa, el fútbol iba adueñándose poco a poco de las noticias. Se había ganado la guerra y se estaba ganando en el Mundial, ¿qué más podía pedir Margaret Thatcher y su campaña para elevar la moral de sabe dios quien? El tercer partido fue un poco anticlímax. Con un montón de suplentes –Foster, Neal, Hoddle-, sólo se pudo <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=NXhGcLlDH4E">ganar 1-0 a Kuwait</a>, pero nadie le dio mucha importancia. Sin embargo, pequeños problemas iban apareciendo. Pequeños. De momento.</p>
<p style="text-align: justify">La segunda fase, que todavía se disputaba con una absurda liguilla, esta vez de tres equipos, trajo para Inglaterra un premio envenenado a su brillante primer puesto de grupo. España, los anfitriones, y Alemania, <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/12/brasil-garrincha-alemania-schuster/">los campeones de Europa</a>, habían rendido bastante por debajo de lo esperado, y se encuadraron junto a los de Greenwood en un grupo en el Santiago Bernabéu. El ganador iría a las semifinales en Sevilla.</p>
<p style="text-align: justify">Todavía sin Robson, Brooking y Keegan –algunos empezaban a preguntarse por qué se había seleccionado a los dos últimos-, Grenwood seguía resistiéndose al clamor popular que pedía a Glenn Hoddle para aportar la creatividad de la que el equipo carecía en el centro del campo. Contrariamente a lo que se le suponía cuando se le contrató, el entrenador siguió confiando en la defensa. La influencia de Don Howe era cada vez mayor. Sólo habían encajado tres goles en el último año, y Mariner y Francis había marcado diez entre ambos en los últimos diez partidos. ¿Quién podía culparle?</p>
<p style="text-align: justify">Fuera del campo, y siguiendo la ola del inesperado buen rendimiento del equipo, miles de hinchas ingleses llegaban a España, algo que la organización no podía ya controlar. Apenas quedaban plazas hoteleras, con lo cual los ingleses vivían en la calle –con todo lo que ello conllevaba, especialmente con bandas de neonazis cazando todas las noches-, e increíblemente, los hooligans seguían consiguiendo entradas cuya única consecuencia era tener a grupos de vándalos campando descontroladamente por zonas de los estadios donde no deberían estar. Con la policía no pudiendo controlar a la afición inglesa, estos comenzaron a moverse en grupos enormes. Muchos todavía llevaban las banderas vascas que había conseguido en Bilbao, a pesar de que ello te convertía en blanco perfecto para ser atacado por policías, fascistas o ambas cosas en muchos casos. Esta gente de inocente no tenía un pelo, de hecho sabían exactamente lo que hacían. Pelearse y buscar problemas era parte de la <i>«fan culture»</i> inglesa desde hacía más de diez años. Dos años antes, en la Eurocopa, los carabinieri <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=rHxBr9Rhw8E&#038;feature=player_detailpage#t=839">tuvieron que usar gas lacrimógeno</a> para controlarlos, con tan mala suerte de que el viento llevó parte del humo –y sus consecuencias- al campo, provocando que un partido tuviese que ser parado. La violencia de estos hinchas, animados directa o indirectamente por la propia Federación, siguió acompañando a Inglaterra durante más de una década. </p>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_right">El duelo ante Alemania estuvo marcado por el calor y la igualdad</span>Cuatro días después de derrotar a Kuwait, Inglaterra jugó contra Alemania en el Santiago Bernabeu. Con incidentes entre ingleses y españoles en las calles, los aficionados dentro del estadio iban mayormente con Alemania. Greenwood había recuperado a Robson, pero este no estaba al cien por cien. Robson apenas se proyectó en ataque, lo cual era una de sus características más peligrosas, y se dedicó a aguantar el centro del campo junto a Wilkins. Quizá hubiera sido el momento perfecto para usar a Hoddle, especialmente viendo que Graham Rix no estaba jugando bien. Pero Greenwood mantuvo su apuesta defensiva. Keegan y Brooking, por supuesto, seguían lesionados. El partido comenzó con ambos equipos demostrando mucha cautela. Alemania era uno de los grandes favoritos para el Mundial antes del comienzo del mismo, siendo campeones europeos y jugando un gran fútbol los dos años anteriores bajo el mando de Jupp Derwall. Pero tras su <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/06/argelia-mundial-espana-1982-gran-generacion-madjer-dahleb/">sorprendente derrota contra Argelia</a> en el primer partido, parecieron perder toda su confianza. Su rendimiento en el Mundial estaba siendo decepcionante, con muchos problemas físicos y un vestuario roto por los enormes egos que por allí pululaban: ninguno más grande que el de Paul Breitner.</p>
<p style="text-align: justify">La temperatura era increíblemente alta para un partido nocturno –este Mundial se disputó en el verano más caluroso de España en 50 años- y <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=C-tBGlHNSPA">el partido fue tedioso</a> hasta el extremo. Al igual que Robson, Rummenigge arrastraba una lesión que estaba afectando a su rendimiento. Francis y Mariner fueron perfectamente controlados por los hermanos Förster, al igual que la defensa inglesa hizo con Manni Kaltz, que no pudo hacer gala de sus perfectos y medidos centros. Hasta los últimos 15 minutos no cobró vida el partido. Breitner se hizo con los mandos del centro del campo y Littbarski revolucionó el ataque cuando entró. Rummenigge estrelló un balón contra el poste y Robson tuvo la mejor ocasión inglesa, pero Schumacher desvió su cabezazo. El empate a cero dejó contentos a ambos equipos, ya que los dos contaban con derrotar a España. </p>
<blockquote><p>Contra España se trataba de ganar, y hacerlo por el mayor margen posible para Alemania e Inglaterra.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Greenwood tenía seis días para recuperar a Brooking y Keegan. Ambos estaban cerca de la recuperación, pero el atacante había pasado tanto tiempo lesionado que, aún apto para jugar, no estaba en forma. Hacía tres años de su segundo Balón de Oro, cinco de sus tiempos de gloria en Liverpool y sólo había marcado dos goles con Inglaterra desde 1980. De hecho, tanto Mariner como Francis seguían siendo mejores opciones. Pero seguía siendo famoso y el capitán del equipo. Era difícil dejarle fuera si no estaba lesionado o sancionado. Todavía tenía esa capacidad de los jugadores especiales para condicionar defensas sólo con su presencia. Brooking era, de hecho, mucho más importante que Keegan. En los últimos tres años había estado jugando muy bien con Inglaterra, mucho mejor que cuando era joven. Era, sin duda, el motor, el cerebro del mediocampo inglés, y su conexión con Francis y Keegan había dado muchos réditos en el pasado. Con él junto a Robson y Wilkins en el medio incluso se podría encontrar espacio para el poco sacrificado pero talentoso Hoddle. O <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=ZA6802lhtco">para usar a Coppell</a> o Rix en su posición natural en la banda, quitándoles la obligación de venir al centro para ayudar a los del United. El veterano Brooking daba ese puntito extra que transformaba a Inglaterra de un buen equipo a un gran equipo. Desafortunadamente, era imposible que pudiese jugar el partido completo. </p>
<p style="text-align: justify">Los seis días se hicieron eternos dentro y fuera del equipo inglés. Dentro, la presión sobre Greenwood aumentaba por parte de la prensa. Fuera, los soldados de las Falkland estaban de vuelta y las noticias giraban en torno a los incidentes de los aficionados. La policía española había comenzado a usar armas electrificadas para lidiar con los hooligans, y no pasaba un día en que un grupo de ellos no fuese apalizado o detenido. O ambas. El problema es que no sólo hooligans recibían este tratamiento. Aficionados no violentos –sólo borrachos- no solían librarse de las caricias de una policía que, a estas alturas de torneo, vivía en un estado de fibrilación contínua. El ambiente en el Bernabéu era hostil hacia ellos. No hubieran estado más incómodos ni en Buenos Aires.</p>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_left">Pese a jugar contra una España KO, Inglaterra no se pudo clasificar</span>El partido decidía el pase a semifinales. España estaba eliminada <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=bQbSWdVIzdM">al ser derrotada 2-1 por Alemania</a>, por lo tanto Inglaterra necesitaba un mínimo de dos goles de diferencia para enfrentarse en semis con los franceses, quienes habían despertado y arrasado en su grupo de cuartos con un fútbol fantástico. Todos iban en contra de los ingleses. Entre otras cosas porque eliminarles significaba enviar a casa a todos los hooligans. España salió con su habitual equipo lleno de jugadores de garra y poco más. Inglaterra estaba sin Coppell, lesionado, lo cual restaba aún más creatividad a su centro del campo. Greenwood, aún así, no puso a Hoddle, sino a Woodcock, optando por un 4-3-3, usando a Rix en una posición poco habitual como volante. Como venía siendo habitual, la defensa se mostró firme gracias al fantástico trabajo de Don Howe. A largo plazo su trabajo perjudicó a Inglaterra, ya que fue llamado por Bobby Robson y Graham Taylor durante sus etapas para solucionarles la papeleta de la línea defensiva. Sus ideas funcionaron en 1982, como lo había hecho en el Arsenal en los &#8217;70, pero sus férreos planteamientos fueron superados avanzados los &#8217;80 y &#8217;90. Así pues, <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=sXcqGIQzUIk">Inglaterra estaba bien asentada</a> y España empezó muy nerviosa –el que más, como durante todo el torneo, Arconada-. Parecía que el peso del fracaso total empezaba a aplastarles. Los ingleses crearon algunas oportunidades pero el gol se resistía. Con media hora por jugar, Greenwood jugó su última baza, haciendo entrar a Keegan y Brooking.</p>
<p style="text-align: justify">La presencia del capitán del West Ham se notó inmediatamente. Encontró espacios donde nadie más los había visto y rápidamente se fabricó una oportunidad de gol. Con un movimiento fuera-dentro en el vértice del área descargó un cañonazo que <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/03/una-fortiva-lagrima/">obligó a Arconada</a> a hacer un paradón. Seguramente el único de todo el campeonato. Inglaterra siguió creando ocasiones. En la más clara, Robson irrumpió desde segunda línea, puso un centro medido a la cabeza de Keegan y este la envió fuera. El tiempo se acababa, al igual que la Copa del Mundo para selección inglesa. Alemania se enfrentaría a Francia en un legendario partido en la semifinal de Sevilla. Un partido que Inglaterra, al menos esta, jamás hubiera podido jugar.</p>
<blockquote><p>La imagen no fue mala e Inglaterra no conoció la derrota, pero no habría título mundial. Otra vez.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Los de Greenwood se volvían a casa imbatidos, encajando sólo un gol y marcando seis. Pero a casa igualmente. Su cuenta de goles, como bien se decía en <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=Ram3zmK0-rI&#038;list=PLP4vcmYmoiu5RvugnQgi89YS1W1j6ClEe">la película oficial del Mundial</a>, parecía una cuenta regresiva en Cabo Cañaveral –¿Kennedy?-: tres, dos, uno… CERO. Números inexplicables, como toda su trayectoria en un Mundial donde empezaron jugando como un aspirante al título para luego evaporarse sin dejar rastro ni en la memoria del aficionado más entusiasta. Fue la definición de anticlímax. Inglaterra volvió a casa haciendo el mínimo ruido y el equipo rápidamente se disgregó. El capitán Mick Mills, una roca en la defensa del Ipswich Town, Brooking y Keegan nunca más jugaron con la selección. Steve Coppell tuvo que retirarse poco después por una lesión y jugó su último partido internacional en aquella noche contra Alemania en el Bernabéu. En apenas dos años, los que tardarían los clubes ingleses en alzar su última Copa de Europa en este ciclo glorioso, sólo Peter Shilton, Kenny Sansom, Terry Butcher, Glenn Hoddle, Bryan Robson y Ray Wilkins sobrevivían de entre los 22 que viajaron a España. Cuando Inglaterra <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=mNZkblqlUJY">jugó contra Alemania</a> las semifinales de Italia 90 en Turín, sólo Shilton quedaba de este equipo. </p>
<p style="text-align: justify">Quizá fue debido a los muchos y rápidos cambios que el nuevo seleccionador Bobby Robson hizo en el equipo que el recuerdo de este grupo se perdió. Esos dos estériles partidos jugados en la capital española durante el verano del 82 tampoco ayudan, como tampoco lo hace el recuerdo violento de Bilbao y Madrid. En apenas tres años, los clubes ingleses estarían sancionados en Europa, debido al desastre de Heysel. La violencia <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=-AfvKkQbg1Q">se tornaría incontrolable</a> en Inglaterra, provocó un movimiento que <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=iORjkuClnMo">eliminó las <i>terraces</i></a> y creó estadios sin localidades de pie. La cultura hooligan debía desaparecer y poco a poco lo hizo, llevando a Inglaterra hacia una nueva etapa, la de la Premier League, dejando los oscuros días de los setenta y ochenta en el –nunca grato- recuerdo.</p>
<p style="text-align: justify">En todo caso, éste fue <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=PXO8KYOTHx8">el segundo equipo</a> que volvió a Inglaterra invicto tras un Mundial y debe tener un huequecito en la historia. Después de España, la FIFA eliminó las liguillas, así que la próxima selección inglesa invicta casi seguro que traerá también la Copa del Mundo consigo. Por suerte o por desgracia, es imposible que la aventura española de Ron Greenwood y los suyos vuelva a repetirse.</p>
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