<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?><rss version="2.0"
	xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
	xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
	xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
	xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
	xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
	xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/"
	>

<channel>
	<title>Ecos del Balón &#187; Juan Alberto Schiaffino</title>
	<atom:link href="http://www.ecosdelbalon.com/tag/juan-alberto-schiaffino/feed/" rel="self" type="application/rss+xml" />
	<link>http://www.ecosdelbalon.com</link>
	<description>En fútbol nadie tiene razón.</description>
	<lastBuildDate>Thu, 30 Dec 2021 13:58:18 +0000</lastBuildDate>
	<language>es-ES</language>
	<sy:updatePeriod>hourly</sy:updatePeriod>
	<sy:updateFrequency>1</sy:updateFrequency>
	<generator>https://wordpress.org/?v=4.2.38</generator>
	<item>
		<title>La garra y los tres leones</title>
		<link>http://www.ecosdelbalon.com/2014/06/inglaterra-uruguay-mundial-1954-historico-partido/</link>
		<comments>http://www.ecosdelbalon.com/2014/06/inglaterra-uruguay-mundial-1954-historico-partido/#comments</comments>
		<pubDate>Thu, 19 Jun 2014 01:58:54 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Sergio Vilariño]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Vinilo]]></category>
		<category><![CDATA[Copa del Mundo 1954]]></category>
		<category><![CDATA[Inglaterra]]></category>
		<category><![CDATA[Ivor Broadis]]></category>
		<category><![CDATA[Juan Alberto Schiaffino]]></category>
		<category><![CDATA[Juan Hohberg]]></category>
		<category><![CDATA[Julio Abbadie]]></category>
		<category><![CDATA[Julio Borges]]></category>
		<category><![CDATA[Lofthouse]]></category>
		<category><![CDATA[Obdulio Varela]]></category>
		<category><![CDATA[Santamaría]]></category>
		<category><![CDATA[Stanley Matthews]]></category>
		<category><![CDATA[Tom Finney]]></category>
		<category><![CDATA[Uruguay]]></category>
		<category><![CDATA[Walter Winterbottom]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.ecosdelbalon.com/?p=127768</guid>
		<description><![CDATA[n muchos aspectos podemos mirar a la Copa del Mundo de 1954 como una de las mejores de siempre. Fue la primera en la que los partidos fueron televisados, hubo más goles por partido que en ninguna otra edición de la historia y ¿qué decir de ese apoteósico fin de fiesta en Berna? En este [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><span class="dropcap">E</span>n muchos aspectos podemos mirar a la Copa del Mundo de 1954 como una de las mejores de siempre. Fue la primera en la que los partidos fueron televisados, hubo más goles<span id="more-127768"></span> por partido que en ninguna otra edición de la historia y ¿qué decir de ese apoteósico fin de fiesta en Berna? En este torneo vimos el famoso partido <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=XI6jQUV2ch8">entre Austria y Suiza</a> que terminó 7-5 para los austríacos tras ir ganando los helvéticos por 3-0. Sin embargo, el encuentro más destacado del Mundial fue aquel que dirimieron húngaros y uruguayos en Lausana. Este partido tuvo todo lo que se le pedía a una Copa del Mundo. Los campeones mundiales y olímpicos jugaron un partido de poder a poder, alejados de la violencia que se vio en muchas de las eliminatorias anteriores.</p>
<p style="text-align: justify">Antes del Mundial, y a lo largo del mismo, había pocas dudas sobre quién era el favorito. Los <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/09/magiares-magicos-honved-wolves-creacion-copa-de-europa/">Magiares Mágicos</a>, campeones olímpicos del 52, no habían perdido un partido desde 1950. En esa extraordinaria racha destacaban sobremanera las victorias contra Inglaterra, <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=zMu5_2wHqUo">3-6 en Wembley</a> y 7-1 en Budapest. Estos resultados, principalmente ese de Londres, terminaron por liquidar el aura de invencibilidad de Inglaterra, ya muy maltrecho tras su fracaso en el Mundial de Brasil. Los ingleses, sin embargo, presentaban un buen equipo, pleno de jugadores fantásticos que parecían querer redimirse durante el torneo en Suiza.</p>
<blockquote><p>Uruguay vino a Europa con una bien ganada fama.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Uruguay también llegó bien preparado al Campeonato del Mundo. A pesar de haber terminado <i>solo</i> terceros en la Copa América del año anterior –donde Paraguay consiguió una sorprendente victoria-, la Celeste conservaba el núcleo del equipo que había sorprendido a Brasil<span class="pullquote_right">Uruguay mantenía gran parte del conjunto que había ganado en Brasil</span> en 1950, entre los que se incluían el interior izquierdo <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=IlEbayJdVqY">Juan Alberto Schiaffino</a> y el centrocampista Obdulio Varela. Estos dos fenomenales jugadores eran los líderes de un equipo muy completo, mejor que el del 50 dirían muchos. Seguía en la portería el veteranísimo Máspoli, que disputó otro gran Mundial. Un nuevo central, Jose Emilio Santamaría, se había asentado como líder de la zaga. Santamaría era un genuíno representante de la garra charrúa. Por esta época todavía no era el jugador marrullero que veríamos luego en el Real Madrid, donde la edad y un físico cada vez más limitado le llevaron a recurrir a ciertas tretas <i>de veterano</i>. Arriba había donde elegir, desde el arrojo de Juan Hohberg y el olfato de gol de Juan Míguez y Julio Borges, hasta la extraordinaria <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=MvQ6kQIoyxg">habilidad de Abbadie</a>, Pérez o Ambrois. Eso sí, faltaba Ghiggia, el héroe de Maracaná. Esta era la primera vez que los uruguayos se dignaban a tomar parte en un Mundial celebrado en Europa y, dado que habían ganado la Jules Rimet cada vez que habían participado, su presencia en el Viejo Continente levantó mucha expectación.</p>
<p style="text-align: justify">Su ruta hacia la segunda ronda fue sencilla. Los uruguayos no estaban en un grupo demasiado fácil, pero el sistema de competición les benefició. Suiza 54 se caracterizó por una absurda liguilla con grupos de cuatro equipos en los que sólo se jugaban dos partidos. Así pues, aún compartiendo grupo con Austria, Checoslovaquia y Escocia, los uruguayos solo se midieron a los dos últimos, evitando un enfrentamiento con un equipo austríaco plagado de talento, con Walter Zeman -el mejor del mundo, aunque poco lo demostraría en Suiza- en la portería, los polivalentes Happel y Hannappi en defensa, los hermanos Körner en ataque y, sobre todo, <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=C8vQOxpGopI">el gran Ernst Ocwirk</a>, el único hombre que podía competir con Bozsik por el título de mejor centrocampista del mundo. Un auténtico fenómeno de precisión, que se ganó adecuadamente el apodo de <i>«Clockwork»</i>.</p>
<p style="text-align: justify">Uruguay abrió su participación contra los poderosos checoslovacos, que estaban entrenados por el famoso Oldrich Nejedly, el cual había liderado como jugador a su país a la final del Mundial 20 años antes. Los checos eran un conjunto con una preparación física muy buena, pero lejos del nivel<span class="pullquote_left">La primera ronda la solventó con claridad y mucha contundencia</span> de talento que demostrarían posteriormente. Aguantaron bien el ritmo uruguayo hasta bien entrada la segunda parte, cuando Míguez abrió la lata y Schiaffino les dio la puntilla. El partido <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=CUBaRx8Tmu8">ante los escoceses</a> se presentaba interesante. A pesar de la derrota mínima ante Austria, Escocia había dado imagen de buen equipo. La <i>Tartan Army</i> había ganado el Campeonato Británico, que en aquel momento servía también para otorgar dos plazas en el Mundial. Los escoceses habían renunciado en el Mundial anterior alegando que sólo acudirían al campeonato del mundo si eran los campeones británicos. No había fallo en este caso. Sí lo hubo en su preparación para el encuentro. Suiza 54 fue un campeonato disputado bajo un infernal calor, y llevar la equipación de invierno no fue la decisión más brillante tomada por la Federación Escocesa en toda su historia. Tampoco es que, tal como jugó Uruguay, ir de manga corta fuese a salvar a los hombres liderados por <a target="_blank" href ="http://en.wikipedia.org/wiki/Tommy_Docherty">Tommy Doherty</a>. Lo cierto es que cinco de los goles marcados por la Celeste ante Fred Martin, el desdichado guardameta del Aberdeen, cayeron en la segunda parte.  Carlos Borges marcó un hattrick y Óscar Míguez –que fue uno de los mejores jugadores del torneo- y Julio Abbadie dos por cabeza. En definitiva, un 7-0 absolutamente brutal que sigue siendo considerado como uno de los resultados más inesperados e impactantes de la historia de la Copa del Mundo.</p>
<blockquote><p>Inglaterra buscaba desesperadamente la redención tras ser atropellada por Hungría.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Después de la debacle ante los magiares, el entrenador <a target="_blank" href ="http://en.wikipedia.org/wiki/Walter_Winterbottom">Walter Winterbottom</a> comenzó a insistir más y más en la necesidad de que se eliminase el Comité de Selección. Winterbottom no podía elegir a qué jugadores llevar a la selección, sino que era un grupo de miembros de la FA quienes elegían a los futbolistas –parecía más un equipo all-stars que una selección para competir en el Mundial-, y él simplemente trabajaba con ellos. En muchos casos incluso los miembros del Comité elegían a los titulares.</p>
<p style="text-align: justify">Se buscó que los seleccionados trabajasen con tiempo antes de viajar a Suiza, y el equipo se concentró en Roehampton. Era una preselección de 27 jugadores, pero <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=qpaPQaTC-J0">Matthews</a> pidió un descanso tras una gira europea con el Blackpool y Tom Finney estaba recuperándose de una lesión en el muslo. La FA anunció primero 17 nombres que estarían en el equipo y una semana después los cinco restantes. Esto ya causó malestar entre los jugadores, como también el hecho de que Matthews y Finney tampoco entrenasen ni un solo día con el equipo. Todos eran iguales, pero unos era más iguales que otros. El equipo inicial para el primer partido fue anunciado de manera oficial una semana antes del mismo. Cómo hemos cambiado.</p>
<p style="text-align: justify">Inglaterra tuvo un grupo en tierras suizas que incluía a los anfitriones, Italia y Bélgica. Un grupo engañoso, ya que los belgas tenían un equipo peligroso en ataque, aunque con una defensa ciertamente débil, los suizos eran un hueso gracias a su sistema del <i>Verrou</i> y los italianos presentaban un equipo talentoso, ya recuperado de la sombra de Superga, pero tan desorganizado como los ingleses. También tenían problemas en la selección de equipo, entre otras cosas porque tenían tres Secretarios Técnicos. Los seleccionadores de toda la vida, que se peleaban entre ellos por poner a los jugadores que más les convenían. Una jaula de grillos. Pero Inglaterra no se enfrentaría a ellos.</p>
<p style="text-align: justify">El primer encuentro fue <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=Rm9CxBKQtnw">contra Bélgica</a>, e Inglaterra una vez más presentaba un equipo que jamás había jugado junto.  Una de las decisiones más extrañas fue la de hacer jugar al interior izquierdo Ivor Broadis por la derecha. Broadis, acostumbrado a jugar al lado de Tom Finney, viviría la diferente experiencia que<span class="pullquote_right">La prensa inglesa se cebó con el empate a tres contra los belgas</span> era hacerlo al lado de Matthews.  Finney, un extremo excelente, de tremenda habilidad, era un jugador combinativo, que gustaba de tirar paredes, de involucrar a sus compañeros. A Matthews había que darle la pelota y esperar a que él acabase de hacer su jugada. Broadis se quejó amargamente tras el partido, algo impensable en la época. ¡Dudar de Matthews! Y más cuando el propio Broadis se había aprovechado del juego del que sería <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=54HRpvcRn0w">primer Balón de Oro</a> para marcar dos goles que ponían a Inglaterra 3-1 arriba a falta de 15 minutos. Bélgica, sin embargo, siguió luchando y se aprovechó de la lesión del centrocampista Syd Owen. Se llegó al descuento con 3-3 en el marcador, y aún así Inglaterra se volvió a adelantar sólo para dejarse empatar de nuevo. Fue un resultado descorazonador. La prensa inglesa no perdió oportunidad de hacer leña de un árbol al que los húngaros habían casi derribado. El Times abrió con un <i>«Inglaterra tira la victoria»</i>, para luego dar un par de lecciones: <i>«Inglaterra dominó durante más de una hora con un fútbol puro, para ponerse por delante y debería haber conseguido una merecida victoria»</i>. Con fútbol puro se referían a <i>kick and rush</i>, y pelotas a los extremos y esas cosas. Achacaba el rotativo el empate belga a que hubo <i>«demasiado toque artístico cuando dominábamos en el marcador»</i>.</p>
<p style="text-align: justify">La peor noticia para los ingleses era, sin embargo, la lesión de Owen, que era su mejor centrocampista pero que, por esas cosas de la vida, permitió descubrió a <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=kxgpwC_7tJ8">Billy Wright como un formidable centre-half</a>. Inglaterra pareció más sólida en su segundo partido y, a pesar de jugar sin Matthews y Lofthouse, consiguió una convincente victoria ante los suizos por 2-0. Aún así la  confianza para afrontar el reto de derrotar por primera vez un Mundial a los uruguayos era bastante baja.</p>
<blockquote><p>El St.Jakob Park de Basilea vivió otro apasionante duelo de cuartos.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Si por algo es recordada esta Copa del Mundo es por el tremendo nivel de sus eliminatorias finales. Desde los cuartos de final, los siete partidos hasta la final dejaron momentos para el recuerdo. Desde la muy famosa Batalla de Berna entre Hungría y Brasil, hasta la sorpresa de los alemanes eliminando a <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=NzRwImM7OxY">un talentoso equipo yugoslavo</a>, que había conquistado muchos elogios merced al juego de Vladimir Beara, Rajko Mitic, Vujadin Boskov o Branko  Zebec. Sin olvidarnos del ya mencionado 7-5 de Austria a Suiza en el horno de La Pontaise, en Lausana.</p>
<p style="text-align: justify">El partido entre uruguayos e ingleses en Basilea no iba a ser menos. Matthews y Lofthouse volvían al equipo inglés y <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=NYBfVss4CFI">junto a Finney</a> conformaban una línea de ataque a temer.  Cierto es que había serias dudas sobre el rendimiento que podía ofrecer un Matthews de 40 años en las condiciones del Mundial de Suiza. Winterbottom hizo caso omiso de las dudas y salió con Merrick, Byrne, Stainforth y Wright, Dickinson y McGarry, Matthews, Broadis, Lofhtouse, Wilshaw y Finney. Por su parte, Juan López hizo lo propio con Máspoli, Santamaría, Martínez y Andrade, Varela y Cruz, Abbadie, Borges, Miguez, Schiaffino y Ambrois.</p>
<p style="text-align: justify">El comienzo <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=v1nElO54ZsY">fue decepcionante</a> para los ingleses, ya que vieron como con apenas cinco minutos de juego Carlos Borges ya había perforado su red. Borges venía de hacerle un hat trick a los escoceses y estaba en racha. Pero en vez de venirse abajo, Inglaterra luchó por volver a meterse en el partido con un Matthews que era la clave de los ataques ingleses. El empate se hizo esperar diez minutos y llegó de la mano de Nat Lofthouse. Los dos hombres que habían sido puestos en duda en la víspera del partido eran ahora los mejores jugadores sobre el césped. Inglaterra continuó dominando el partido merced a un Matthews desatado y a quien la defensa uruguaya sufría para parar –no siempre por las buenas-. El segundo gol parecía estar cerca y Wilshaw a punto estuvo de materializarlo con una vaselina que se fue muy cerca de la portería de Máspoli.</p>
<p style="text-align: justify">Pero a los 39 minutos, y ante el intenso dominio inglés, emergió la figura del <i>«Negro Jefe»</i>. Líder natural de esta generación uruguaya, <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=vz0CT7P6hTc">Obdulio Varela</a> recogió la pelota y avanzó con ella evitando rivales antes de lanzar<span class="pullquote_left">Obdulio Varela brilló, ganó y, luego, se lesionó</span> un trallazo cruzando ante el que nada pudo hacer Gil Merrick. Fue su última contribución a la selección uruguaya, porque en el esfuerzo de la jugada y el tiro, Varela sufrió un desgarro que lo apartaría del Mundial. Fue un golpe durísimo para el equipo de Winterbottom, que lo dejó <i>groggy</i> y a merced del dominio de unos charrúas que jugaban con diez jugadores. Al inicio de la segunda parte, otro de los <a target="_blank" href ="http://agenciasanluis.com/notas/wp-content/uploads/2014/06/maracanazo3.jpg">héroes de 1950</a>, Schiaffino, se fue de Byrne y batió a Merrick con un disparo raso que se coló bajo la mano derecha del infortunado guardameta inglés. Queda la duda de si Varela, que seguía en el campo cojeando ostensiblemente, sacó la falta que dio origen a la jugada de Schiaffino simplemente dejando caer la pelota y golpeándola sin estar esta parada. Es posible, dado que agacharse o estirar la pierna era ahora una proeza para el capitán uruguayo. Para entonces Uruguay ya tenía un par de lesionados más, así que con ocho hombres era momento de sufrir.</p>
<p style="text-align: justify">Con 3-1 abajo en el marcador cualquier otro equipo quizá se hubiese rendido, pero estos jugadores ingleses ya habían sufrido suficientes humillaciones así que decidieron morir matando. En el minutos 67, el habilidoso Tom Finney se aprovechó de un balón suelto para batir la portería celeste y marcar el 3-2. Los ingleses apretaron los dientes y pusieron en aprietos a Máspoli, que tuvo que realizar intervenciones de mérito, siempre ayudado por los expeditivos Santamaría y Andrade. Cuando parecía que el empate inglés era un posibilidad, Ambrois realizó una tremenda conducción a lo largo de la práctica totalidad del campo para disparar a la cepa del poste, donde Merrick jamás podría llegar. Era el gol que liquidaba el partido en el terreno de juego, pero no en la grada. Un pequeño roce entre Martinez y <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=9HbX9DYy7dc">Lofthouse</a> llevó a un grupo de aficionados uruguayos a montar un tumulto en la grada que tuvo que ser reducido por la policía. No podía pasar un partido de cuartos de este Mundial sin que hubiese un incidente de este tipo.</p>
<p style="text-align: justify">El resultado final dejó a los ingleses fuera del torneo, pero con la sensación de haber hecho un buen partido, tuteado a un equipo fantástico y haber devuelto, en cierto modo, algo de orgullo a la camiseta de los Tres Leones. La propia prensa se deshizo en elogios hacia el espíritu de lucha de sus hombres, y en especial hacia el <i>siempre joven</i> Stanley Matthews. Uruguay, por su parte, seguía invicta en la Copa del Mundo y se preparaba, sin Varela, Miguez y Abbadie, tres jugadores fundamentales, para enfrentarse <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=pC1po6Y1_nI">a los Magiares Mágicos</a> en el partido más deseado por todo el mundo en este torneo. Sería otra batalla de proporciones épicas.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.ecosdelbalon.com/2014/06/inglaterra-uruguay-mundial-1954-historico-partido/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>10</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>La fiebre del oro</title>
		<link>http://www.ecosdelbalon.com/2013/08/historia-grandes-traspasos-verano-1992-liderazgo-calcio-italiano-lentini/</link>
		<comments>http://www.ecosdelbalon.com/2013/08/historia-grandes-traspasos-verano-1992-liderazgo-calcio-italiano-lentini/#comments</comments>
		<pubDate>Tue, 27 Aug 2013 02:00:24 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Sergio Vilariño]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Vinilo]]></category>
		<category><![CDATA[Capello]]></category>
		<category><![CDATA[Darko Pancev]]></category>
		<category><![CDATA[Dejan Savicevic]]></category>
		<category><![CDATA[Detari]]></category>
		<category><![CDATA[Dino Baggio]]></category>
		<category><![CDATA[Effenberg]]></category>
		<category><![CDATA[Faustino Asprilla]]></category>
		<category><![CDATA[Franco Baresi]]></category>
		<category><![CDATA[Gabriel Batistuta]]></category>
		<category><![CDATA[Gascoigne]]></category>
		<category><![CDATA[Gianluigi Lentini]]></category>
		<category><![CDATA[Gullit]]></category>
		<category><![CDATA[Helenio Herrera]]></category>
		<category><![CDATA[Jean Pierre Papin]]></category>
		<category><![CDATA[Johan Cruyff]]></category>
		<category><![CDATA[Juan Alberto Schiaffino]]></category>
		<category><![CDATA[Luis Suárez]]></category>
		<category><![CDATA[Möller]]></category>
		<category><![CDATA[Paolo Maldini]]></category>
		<category><![CDATA[Paolo Rossi]]></category>
		<category><![CDATA[Roberto Baggio]]></category>
		<category><![CDATA[Sammer]]></category>
		<category><![CDATA[Savoldi]]></category>
		<category><![CDATA[Signori]]></category>
		<category><![CDATA[Sívori]]></category>
		<category><![CDATA[Van Basten]]></category>
		<category><![CDATA[Vialli]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.ecosdelbalon.com/?p=84312</guid>
		<description><![CDATA[oca a su fin un verano futbolístico caracterizado por la explosión del mercado de fichajes. Los clubes se han lanzado a comprar jugadores como si no hubiese mañana, y el montante de cada traspaso supera al anterior. Se apunta que falta el más enorme, al padre de todos ellos, pero sin ninguna duda las operaciones [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><span class="dropcap">T</span>oca a su fin un verano futbolístico caracterizado por la explosión del mercado de fichajes. Los clubes se han lanzado a comprar jugadores como si no hubiese mañana, y el montante de cada traspaso supera al anterior. Se apunta<span id="more-84312"></span> que falta el más enorme, al padre de todos ellos, pero sin ninguna duda las operaciones de <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/08/historia-identidad-as-monaco-proyecto-millonario-rybolovlev/">Falcao</a>, James Rodriguez, Willian, Moutinho, Higuain, Isco, Cavani, Neymar, Navas, Negredo, Soldado, Götze, <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/07/thiago-por-que-se-va-bayern-munich/">Thiago</a>, Mkhitaryan y alguno más nos ha retrotraído a los de mi generación a aquellos veranos de finales de los 90. A los de <i>“La Liga de las Estrellas”</i>. Desgraciadamente, el mercado de la Liga Española no ha sido el más activo en el ámbito de los supertraspasos –Madrid y Barça aparte, claro-, ya que nuestro fútbol, como el país, no pasa por sus momentos más boyantes.</p>
<p style="text-align: justify">Este verano de 2013 recuerda bastante al que vivió la Serie A en 1992. Fue aquel un mercado de traspasos –el tan famoso calciomercato- vivo, salvaje, con nuevos ricos entrando en escena, con grandes clubes acumulando talento de manera casi obscena y con algunas entidades que nada tienen que ver con esta bendita locura –la Iglesia, la clase política- protestando por los dispendios desde sus púlpitos dorados. Fue hace 21 años, pero suena increíblemente actual.</p>
<blockquote><p>Sólo grandes figuras o condiciones muy concretas movían traspasos enormes.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">La evolución del precio de los fichajes ha sido siempre difícil de argumentar, pero cuando uno echa un vistazo a la lista de los <a target="_blank" href ="http://en.wikipedia.org/wiki/World_football_transfer_record">traspasos más caros de la historia</a> en su momento va a encontrar tres pautas bien fáciles de ver. Hasta los 50, la cosa se mueve en Inglaterra, donde el fútbol profesional lleva cuerpos de ventaja. Con el crecimiento económico de la posguerra, Italia se convertirá en la referencia durante otros 40 años y actualmente los récords están ligados a la aparición de grandes magnates dispuestos a invertir dinero en sus nuevos juguetes/pasatiempos/pasiones: sus clubes de fútbol.</p>
<p style="text-align: justify">Durante los 50 hay dos movimientos que revolucionan el mercado internacional. Dos grandes figuras sudamericanas cruzan el Charco –recordemos, algo no tan común como la gente piensa- para venir a Italia. El primero es <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=IlEbayJdVqY">Juan Alberto Schiaffino</a>, interior de clase mundial, campeón con la Celeste en la Copa del Mundo de Brasil, héroe de Peñarol y uno de los mejores jugadores del orbe. Tras el Mundial suizo empezará a jugar con el Milan, donde dejará un magnífico recuerdo y numerosos éxitos. Fue capital en un excelente conjunto rossonero a finales de la década. Su record estará vigente tres años hasta que la Juventus, hambrienta de gloria nacional y europea, firma a la más rutilante figura del fútbol argentino. El líder de los Carasucias, un diablo de cuerpo desproporcionado y talento más absurdo aún, campeón de América y futuro Balón de Oro: <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=72BNyaQ3Fqg">Enrique Omar Sívori</a>.</p>
<p style="text-align: justify">No será hasta el 61 cuando el tercer grande de Italia, el Inter, entre en el juego. El presidente Moratti busca consolidar a su equipo como referencia en el Calcio y firma a Helenio Herrera del Barcelona. El Mago, se traerá consigo a su hombre de confianza, un centrocampista sobre el que edificará su obra maestra. <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=SPSdX-odTxc">Luís Suárez</a> rompe todos los récords, supera en un 70% el coste del fichaje de Sívori y será durante más de 10 años el hombre más caro del fútbol español. El Inter paga el equivalente a 25 millones de pesetas. Sólo para hacerse a la idea de la enormidad de su fichaje, hay que decir que el anterior récord español lo tenían los 6 millones que el Barcelona había pagado al Athletic de Bilbao por Jesús Garay, defensor central indiscutible de la selección española y que dará nombre a una tribuna de San Mamés ampliada con el dinero de su traspaso.</p>
<p style="text-align: justify">La constante lucha entre los grandes italianos hará que poco a poco los precios vayan subiendo a lo largo de los 60. A comienzos de la década de los 70, el Barcelona rompe todos los récords para fichar a Johan Cruyff. Se acerca al millón de libras y prácticamente<span class="pullquote_right">Cerrar el mercado disparó los precios en el Calcio se los setenta</span> dobla al montante que llevó al delantero de la selección azzurra Pietro Anastasi a la Juventus procedente del Varese. Parecía una marca destinada a durar, pero el cierre de fronteras en la Serie A provocó un aumento del precio de los fichajes. Con la imposibilidad de fichar jugadores extranjeros de calidad, los equipos italianos se enzarzan en luchas feroces por conseguir a los mejores talentos nacionales. Así es como se entiende que <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=-BTQ6KefQRk">Giuseppe Savoldi</a> costase 1.25M de libras, más que Cruyff, más que Netzer y Breitner combinados. Savoldi era un buen delantero de la Serie A, ídolo del Bolonia, pero no era un jugador de clase internacional. Mercado pequeño, poca oferta y mucha demanda. Y además goleador, lo más escaso en el Calcio. Savoldi valía <i>lo que quisiese</i> el Bolonia. Y si Savoldi costaba eso, cómo nos va a extrañar que <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=T-gvKLZmnUw">Paolo Rossi</a> –incluso un Rossi de 1976- lo superarse. Mismas condiciones de mercado, más nivel.</p>
<blockquote><p>Los 80, la década prodigiosa y el camino hacia el año 92.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Con la llegada de la nueva década, la Serie A reabre sus fronteras a los extranjeros y, a pesar de que los inicios de los 80 son difíciles en los futbolístico –<a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=02Xea7U5yFM">Totonero</a>-, tras el victorioso Mundial del 82, la Serie A explota. Hay dinero, hay prestigio y hay un país loco por el fútbol. Los mejores jugadores del mundo peregrinan a Italia que convierte su campeonato en, básicamente, la NBA del fútbol. No eras nadie si no jugabas en Italia. La Serie A marcaba si eras un jugador de clase mundial o sólo uno bueno. Traspasos altos, sueldos generosos e incluso clubes pequeños que pueden competir económicamente con los gigantes del país. La limitación de extranjeros a sólo dos por equipo es un acierto. Todos los grandes jugadores quieren ir al mejor campeonato, al que tiene los mejores sueldos, pero no hay sitio para todos en los mejores equipos. Así que eso le abre las puertas a los más humildes. Y <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=iRUYn0iICsQ">Zico</a> juega en el Udinese, Sócrates y Passarella en la Fiorentina, Dirceu en el Avellino, Briegel y Elkjaer en el Verona y, sobre todo, Diego Armando Maradona va a Nápoles.</p>
<p style="text-align: justify">Los partenopeos rompen, destruyen, el record que el propio <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2009/11/el-diego/">Maradona</a> tenía en su pase de Boca al Barcelona -3 millones de libras, 800 millones de pesetas-. Pagan 5 millones por el mayor talento del mundo en 1984. Las cifras son muy grandes, pero comprensibles. Se paga por el mejor, por alguien que es especial, por ese jugador que te hará ir al siguiente nivel. </p>
<p style="text-align: justify">El dinero sigue fluyendo por Italia más que por ningún otro país. En España, por ejemplo, sigue siendo muy raro un fichaje de millón o millón y medio de libras. Sin embargo, nadie se acerca al precio de Maradona. Además, pasado 1986, Diego adquiere una categoría mítica que hace que pagar por un jugador más que por D10S se antoje difícil. Pero en 1987, Silvio Berlusconi,<span class="pullquote_left">El fichaje de Ruud Gullit por el Milan trasciende más allá del tema futbolístico</span> un hombre que no conocía las palabras presión o difícil, el hombre más exitoso de Italia en ese momento decide dar el golpe de efecto que necesita su moribundo Milan para reverdecer laureles pasados. Berlusconi paga 6 millones de libras por Ruud Gullit, un holandés nacido en Surinam, capaz de jugar en 6 ó 7 posiciones, físicamente superior al 99% de jugadores del planeta, y con una calidad y un carisma que se venden solos. Será la primera pieza de su Milan de leyenda. <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=MijEYSGWR7o">Gullit no solo triunfa dentro del campo</a>, donde será Balón de Oro, sino también fuera. Se convierte en un icono deportivo y social. Una de las imágenes definitiorias de esa década mágica del Calcio es la de los aficionados yendo al campo disfrazados de Gullit. El <i>«Tulipán Negro»</i> es, además del más completo futbolista del mundo, una marca. Gullit canta reggae, es comprometido con muchas causas sociales, anuncia coches, viste Lotto, bebe Gatorade, es simpático, cautiva al público con manera de hablar italiano y, sobre todo, gana. Y ganar es lo que más les gusta a todas las familias que, en ese momento, controlan, son dueñas y viven para sus equipos de Serie A. Los Agnellis, Berlusconis, Mantovanis, Ferlainos, Violas, Pellegrinis y demás querían sus Gullits y, en la víspera del Mundial de Italia, el que debía representar toda la grandeza de la capital mundial del fútbol, estaban dispuestos a pagar por ello.</p>
<p style="text-align: justify">Los Agnelli lo encontraron rápido. Joven, habilidoso, con un futuro brillante, e italiano. <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=rXJxJ6X29RE">Roberto Baggio</a> firmó por la Juve en las vísperas de sus noches mágicas en el Mundial. 8 millones de libras para la nueva figura del país y el hombre que debía hacer retornar a la Juve a la senda victoriosa perdida tras la retirada de Platini. Lo consiguió en buena parte. La primera mitad de los 90 es la era de Baggio, que conduce a la Juve a éxitos europeos –Copa UEFA- y le dará a los bianconeri el tan ansiado Scudetto en el año 95. Y a nivel personal se convertirá en absoluta referencia para todo el país y en Balón de Oro en 1993. ¿Qué tienen en común todos estos recordman? Todos triunfaron y colmaron, en mayor o menor medida, las expectativas generadas con sus fichajes. Todos justificaron su caché y su fama dentro de sus posibilidades. Eso es algo que cambiará en el verano de 1992.</p>
<blockquote><p>1992: el año que cambió para siempre el calciomercato.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">El verano del 92 supone la entrada en una nueva era para el mundo del fútbol. Mientras Barcelona disfruta de sus Juegos Olímpicos y vive todavía la resaca de ver al Barça campeón de Europa por primera vez; mientras el <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=kNCXTCtvcLQ">Sao Paulo de Telé Santana</a> hace su primer cameo por tierras europeas aplastando a Real Madrid y al propio Barcelona avisando de lo que vendrá en el futuro; mientras Europa se preparaba para la entrada en vigor del Tratado de Maastricht, que cambiaría para siempre las relaciones intracontinentales –e indirectamente en 1996, las futbolísticas, via Jean Marc Bosman-; los clubes italianos se preparaban para una nueva temporada en la mejor liga del mundo. Entraba en vigor la regla de la <i>“cesión”</i>, que haría cambiar también la manera de jugar al fútbol, el marcaje al hombre era cada vez más escaso y el pressing y el Sacchismo seguían en boga.</p>
<p style="text-align: justify">La Juve iniciaba su enésimo asalto al Scudetto firmando a <a target="_blank" href ="
http://www.youtube.com/watch?v=4wkbPX6u1qQ">Andy Möller</a> -3 millones de libras- y David Platt, figura del Mundial italiano y de la última liga inglesa por 6.5 millones. Se unían así a Köhler y Julio Cesar como el cuarteto de extranjeros de los bianconeri. Además, reforzarían el medio campo con Dino Baggio -7 millones- y la delantera con Fabrizio Ravanelli -2 millones-. Faltaba aún el golpe final.</p>
<p style="text-align: justify">El Inter, por su parte, decía adiós a su triunvirato alemán y a la herencia de Trapattoni, y renovaba su equipo con Matthias Sammer -6 millones-, <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=YKo5d35GypU">Ruben Sosa</a> -6 millones-, Totó Schillaci -2 millones-, además del experto Luigi de Agostini, el prometedor <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=CZUikw86eAI">Igor Shalimov</a> y el racial Antonio Manicone. Pero el golpe del mercado interista fue el fichaje del goleador de moda en el continente. Por 7 millones de libras fichaba al Bota de Oro europeo Darko Pancev, un jugador que fracasará estrepitosamente en el Calcio. Como vemos, los grandes ya rondaban peligrosamente esos 8 millones de Baggio, que seguía siendo el récord. Y ninguno de esos jugadores estaba cerca de ser el mejor del mundo. El mercado estaba cambiando, y si querías especialistas que complementases a tus figuras, tenías que pagarlos. Por decirlo de otro modo: te costaban casi tan caros los cuchillos de cortar jamón, como el propio jamón cinco jotas con el que querías impresionar a tus invitados.</p>
<p style="text-align: justify">Entre los aspirantes a subir un escalón también circulaba el dinero abundantemente. Los Cecchi Gori, ambiciosos propietarios de la Fiorentina, complementaban con Effenberg -4 millones-, Ciccio Baiano -2 millones-, Brian Laudrup -5M- y Fabrizio di Mauro -4 millones- al ya ídolo florentino Batistuta y al siempre irregular –por no decir decepcionante-<span class="pullquote_right">La marcha de Detari al Olympiakos adelanta parte de lo que ahora es el mercado estival</span> Diego Latorre.  El Parma se hacía con <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=sGyfkZJGE9U">Faustino Asprilla</a> y la Roma con Caniggia. El recién ascendido Ancona, por su parte, firmaba al centrocampista húngaro Lajos Detari, que venía de jugar muy bien en el Bolonia. Detari, considerado el último gran talento salido de Hungría, había sido portada de los medios internacionales en 1988, cuando firmó su traspaso desde el Eintracht de Frankfurt al Olympiakos griego por el equivalente a 8.5 millones de euros, por entonces, el tercer mayor traspaso de la historia, tras Maradona y Gullit. No sólo eso, sino que además fue el jugador mejor pagado del mundo. Fue un movimiento que se salía de la <i>“lógica”</i> del mercado en aquellos momentos, pero que, sin embargo, anticipaba lo que vendría en el futuro. <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=ZnUm25F1XVg">Detari</a> era un excelente centrocampista y el nuevo multimillonario dueño del club griego quiso tener a su figura al precio que fuera. Algo que nos parece muy común hoy en día, y que nos hace pensar en casos <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/03/proyecto-anzhi-kerimov-roberto-carlos-etoo-hiddink-willian/">como el del Anzhi ruso</a>. Por dar un ejemplo más concreto, el caso Detari sería muy parecido al caso Hulk. Jugador muy bueno, pero no superélite mundial, pero que es lo máximo que tiene al alcance un club rico y que quiere crecer. Detari fue un poco Marty McFly, y en 1988 le dejó ver al mundo cómo sería el fútbol en 2013.</p>
<p style="text-align: justify">Como estamos hablando de nuevos ricos, tan en boga en nuestro fútbol de jeques y rusos que inyectan enormes cantidades de dinero en clubes de segunda fila, debemos hacer referencia a que el verano del 92 es el momento en que hace acto de presencia en el calcio Sergio Cragnotti, el agresivo empresario que llevará la manija de la Lazio durante más de una década y que conseguirá poner al club romano en un primer plano europeo. Al final de su mandato, además de un club en un estado económico ruinoso, habrá dejado a una Lazio con experiencia en varias finales europeas y títulos italianos. En 1992 reforzará a su club con grandes jugadores y la clara intención de ser, al menos en principio, el primer club de Roma. Llegan <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=x04B4qfqP0o">Paul Gascoigne</a> -5.5 millones-, Aron Winter -3 millones-, Beppe Signori -4 millones-, Thomas Döll -3 millones- y Giovanni Stroppa. La Lazio inmediatamente se situará ente los mejores conjuntos italianos y Signori será el capocannoniere del calcio durante tres años consecutivos. Un modelo que, seguramente, no disgustaría al señor <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/08/historia-identidad-as-monaco-proyecto-millonario-rybolovlev/">Dmitry Rybolovlev</a>, dueño del Mónaco.</p>
<p style="text-align: justify">Ante este aluvión de fichajes, los clubes más humildes, como el <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=EK6cnByELQU">milagroso Foggia de Zdenek Zeman</a> vieron como sus mejores jugadores se iban a otros equipos y tuvieron que reconstruir sus plantillas. Afortunadamente para los diablos, la jugada les salió bien. Vendieron a Codispoti y Matrecano a Atalanta y Parma respectivamente, y se deshicieron de su delantera que había causado sensación el año anterior: el extremo derecha Francesco Baiano se fue a Florencia, el delantero centro Signori a la Lazio y el extremo izquierda Roberto Rambaudi a Bérgamo para jugar con el Atalanta. El Foggia, a pesar de las pérdidas, se salvó del descenso en la temporada 92-93. Crear, vender y reconstruir, el pan de cada temporada para muchos equipos modestos.</p>
<blockquote><p>Berlusconi, el Milan de los Invencibles y el record mundial.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Como habíamos dicho anteriormente, los traspasos de ese verano del 92 se acercaban peligrosamente a las cifras de aquel de Roberto Baggio que marcaba el tope histórico en la materia. Berlusconi, aquel que había roto el mito de Maradona con su fichaje de Gullit, estaba, cinco años después, en la cima del mundo. Había construido el equipo más fuerte del planeta, ganado<span class="pullquote_left">Sacchi y Fabio llevaron al Milan a las cotas más altas de su historia</span> todo lo ganable y además con un estilo innovador y que causaba admiración en todo el mundo del fútbol. Pero un año antes había perdido al arquitecto de ese equipo faraónico, Arrigo Sacchi, que se había embarcado en la aventura de ser seleccionador italiano. El hombre encargado de llevar a cabo la pequeña transición tras Sacchi fue un conocido de la casa, Fabio Capello, que no sólo no tuvo problemas sino que ganó el Scudetto de una manera absolutamente aplastante. Había nacido el <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=57NhozjPhps"><i>«Milan de los Invencibles»</i></a>. En 1992 los rossoneri tenían una de las mejores plantillas de todos los tiempos, con la inigualable línea defensiva creada por Sacchi –Tassotti, Baresi, Costacurta, Maldini-, como base del equipo, y con los tres holandeses siendo su columna vertebral. Y obviamente, también seguían los Donadoni, Albertini, Evani o Massaro. Sebastiano Rossi estaba en la puerta y su suplente era el también fiable Antonioli, los veteranos internacionales Fernando de Napoli y Aldo Serena eran lujosas opciones de rotación y hasta los últimos hombres del banquillo como Filippo Galli o Stefano Nava eran jugadores que podían ser titulares en otros equipos de la parte alta de la Serie A. Y además estaba el joven Marco Simone, de quien se esperaba mucho en el futuro para jugar en la delantera. </p>
<p style="text-align: justify">Capello había decidido innovar y crear un sistema de rotaciones que le permitiría mantener frescos a todos sus jugadores y poder alinear equipos que no se resentirían de las bajas. A comienzos de verano contrató a Stefano Eranio, un hombre que podía ocupar cualquier posición en la derecha y que era visto como un fantástico recambio para Tassotti y Donadoni.<span class="pullquote_right">Berlusconi quiso fichar a Papin, Savicevic y Boban pese a tener a los tres holandeses</span> Llegaría a ser internacional. Tal era la ambición del equipo que incluso se olvidaron del límite de 4 extranjeros de la Serie A. Los holandeses ocupaban las tres obvias plazas de jugadores no nacionales en el once titular, pero como ese concepto ya no existiría para Capello, Berlusconi buscó al cuarto mejor del mercado. Lo encontró en el Balón de Oro de 1991, el gran <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=OgTMXQ2mtfA">Jean Pierre Papin</a>, uno de los más temidos cazagoles del último lustro en Europa y la gran figura de la selección francesa. Y Don Silvio lo volvió a hacer. Diez millones de libras y el record de Baggio había caído. No era el mejor jugador del mundo, pero sí era élite mundial en su puesto. Con sus cuatro extranjeros ya fichados, Belusconi compró a <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=hriHFA1nv1s">Dejan Savicevic</a>, gran figura del Estrella Roja y del fútbol yugoslavo, por 9.4 millones y a Zvonimir Boban, otra luminaria del fútbol balcánico, que vuelve tras estar cedido en el Bari y había sido comprado el año anterior por 7 millones. Así pues, este Milan tenía 6 extranjeros, que entraban y salían libremente de la convocatoria y del once titular, no permitiendo que lesiones como la de Van Basten o baja forma como la de Gullit afectasen al rendimiento del equipo. El sistema fue un éxito y el Milan ganó la liga sin despeinarse, y arrasará en la Champions League ganando todos sus partidos hasta la final, donde sufrirá una increíble derrota contra el Marsella.</p>
<p style="text-align: justify">Lo que no contaba Berlusconi era que su récord durase tan poco. Pocas semanas después del traspaso de Papin, la Juve daba el último retoque a su plantilla añadiendo a un jugador de prestigio. <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=TBBONHmA1Ks">Gianluca Vialli</a> dejaba la Sampdoria tras un largo culebrón –ya incluso cuando jugó la final de Wembley se sabía que era su último partido-, y firmaría con el club turinés. Era un jugador adorado en Italia, cuya etapa en la selección había quedado atrás por discrepancias con Sacchi pero al que todo el mundo seguía considerando el mejor delantero del país. Se separaría de Mancini, pero se uniría a Baggio, y el montante de la operación fueron 12 millones de libras que lo convertían en el jugador más caro del mundo. Una vez más, no era el mejor jugador, pero sí era un top de su posición y, sobre todo, un jugador con cartel en el mercado más importante del mundo. </p>
<p style="text-align: justify">La escalada de precios y la cantidad de dinero gastada en este verano loco ya empezaba a levantar ampollas en ciertos sectores de la sociedad. Incluso el Papa se quejó de ello, calificándolo de obsceno. No nos imaginamos cuál sería la reacción de <i>Su Santidad</i> cuando poco después de que Vialli llegase a Turín, el Cavaliere Berlusconi, emperrado en tener al más caro, al más famoso y al más de moda en su todopoderoso equipo, pagó un millón más por Gianluigi Lentini de lo que había pagado la Juve por la gran figura de la Sampdoria.</p>
<p style="text-align: justify"><a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=Vc9ZqqI-rsw">Gianluigi Lentini</a>. La estrella ascendente del Torino, un extremo habilidoso, rápido, con estilo. Un tipo moderno, un guaperas, ¿por qué no decirlo? El jugador de moda de la liga más grande del mundo. El que iba a desbancar a Roberto Baggio de su pedestal. Suena bastante familiar. 13 millones de libras que se mantendrán como récord hasta que el Newcastle pague 15 por Shearer cuatro años después y la sentencia Bosman y el dinero de las televisiones acaben por revolucionar el fútbol y con él, los traspasos. Cuatro años en los que habrá también miedo a pagar una cantidad pantagruélica por un jugador, ya que ni Papin ni, sobre todo, Lentini triunfarían plenamente en el Milan. El francés suplió bien a Van Basten durante sus lesiones, pero salió por la puerta de atrás hacia Munich. El italiano tuvo un accidente de coche y nunca volvió a ser el mismo del Torino. Aparecía el fantasma de lo extradeportivo y estaría bastante vigente durante unos cuantos años.</p>
<p style="text-align: justify">En 2013 no creemos en fantasmas. Por lo visto.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.ecosdelbalon.com/2013/08/historia-grandes-traspasos-verano-1992-liderazgo-calcio-italiano-lentini/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>113</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>El diablo que no se nombra</title>
		<link>http://www.ecosdelbalon.com/2012/10/ac-milan-decada-50-copa-de-europa-rivalidad-real-madrid/</link>
		<comments>http://www.ecosdelbalon.com/2012/10/ac-milan-decada-50-copa-de-europa-rivalidad-real-madrid/#comments</comments>
		<pubDate>Wed, 24 Oct 2012 02:00:55 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Sergio Vilariño]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Vinilo]]></category>
		<category><![CDATA[AC Milan]]></category>
		<category><![CDATA[Alfredo di Stéfano]]></category>
		<category><![CDATA[Cesare Maldini]]></category>
		<category><![CDATA[Copa de Europa 1956]]></category>
		<category><![CDATA[Copa de Europa 1958]]></category>
		<category><![CDATA[Ernesto Grillo]]></category>
		<category><![CDATA[Ernst Happel]]></category>
		<category><![CDATA[Gento]]></category>
		<category><![CDATA[Gipo Viani]]></category>
		<category><![CDATA[Gren]]></category>
		<category><![CDATA[Juan Alberto Schiaffino]]></category>
		<category><![CDATA[Nils Liedholm]]></category>
		<category><![CDATA[Nordahl]]></category>
		<category><![CDATA[Rapid de Viena]]></category>
		<category><![CDATA[Real Madrid]]></category>
		<category><![CDATA[Rial]]></category>
		<category><![CDATA[Ricagni]]></category>
		<category><![CDATA[Suecia]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.ecosdelbalon.com/?p=30991</guid>
		<description><![CDATA[n 1954, cuando la selección húngara se disponía a asaltar el trono mundial en el Mundial de Suíza, solo dos equipos se presentaban como una seria alternativa a su poder. Uno era el campeón en título, Uruguay, con quien los magiares acabarían teniendo una épica batalla en semifinales. El otro equipo, desgraciadamente, no existía. O [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><span class="dropcap">E</span>n 1954, cuando <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/09/magiares-magicos-honved-wolves-creacion-copa-de-europa/">la selección húngara</a> se disponía a asaltar el trono mundial en el Mundial de Suíza, solo dos equipos se presentaban como una seria alternativa a su poder. Uno era el campeón en título, Uruguay, con quien los magiares<span id="more-30991"></span> acabarían teniendo una épica batalla en semifinales. El otro equipo, desgraciadamente, no existía. O mejor dicho, no le dejaban existir. La federación sueca seguía manteniendo la política –la abandonaría cuatro años más tarde- de que sólo jugadores amateurs podían defender la casaca nacional. Los suecos habían ganado el oro olímpico en el 48, basados en su magnífica tripleta atacante –Gren, Nordahl y Liedholm-. Muchos miembros de este equipo firmaron contratos profesionales, y los tres grandes se fueron al Milan. Aún así, bajo <a target="_blank" href ="http://en.wikipedia.org/wiki/George_Raynor">la dirección de George Raynor</a>, Suecia se las ingenió para reconstruir el equipo y alcanzar una magnífica tercera posición en la Copa del Mundo de 1950, en Brasil. De nuevo, el equipo fue <i>esquilmado</i> por los profesionales, y no fue capaz de crear una nueva generación capaz de llevar a la <i>«Tre Kronor»</i> al mundial suízo. Con todos los profesionales, como demostrarían <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=LStkSa_DiWM">en 1958</a> (cuatro años más viejos y sin algunos de los mejores, ya retirados), eran el segundo mejor equipo europeo. Lo sueco –lo nórdico en general- estaba de moda a comienzos de los 50, y en la Serie A más que en ningún otro lugar.</p>
<p style="text-align: justify">El Milan no sólo no fue ajeno a esta fiebre nórdica, sino que se hizo con el mejor <i>pack</i>. Durante el primer lustro de la década de los años 50, <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=LStkSa_DiWM">el trío <i>Gre-No-Li</i></a>, aquel que había impresionado en los juegos de Londres, fue la punta de lanza de un Milan dominador del Calcio.  Junto a ellos también estaban en Italia –marcando diferencias- Karl Erik Palmer (Legnano, Juventus), Lennart Skoglund (Inter, Sampdoria, Palermo),  Bengt Gustavsson (Atalanta), Arne Selmonsson (Lazio), Kurt Hamrin (Juve, Milan, Padova, Fiorentina). El caso es que, en torno a los tres suecos, el Milan formó un equipo dominante que permitió a los rossoneri establecerse como uno de los mejores equipos de Europa. <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=_TmvTzKkvRo">Tres Scudetti</a> –con otros tres subcampeonatos-, la prestigiosa Copa Latina en dos ocasiones –más un subcampeonato-, y torneos a lo largo del mundo, incluyendo la Mitropa Cup, hacían del Milan el equipo con más experiencia y roce internacional de la época –junto al Honved de Budapest-. No sólo dejaron trofeos en las vitrinas, su manera de combinarse quedó marcada en los aficionados italianos. Gren y Liedholm eran dos interiores cerebrales, con una visión del fútbol fantástica, lo que les permitió reciclarse como centrocampistas al final de sus carreras. Nordahl es el cañonero por antonomasia de la Serie A, un rematador nato que ganó cinco veces en seis años el título de <i> capocanoniere</i>.</p>
<blockquote><p>La creación de la Copa de Europa era la oportunidad del club para refrendar su poderío.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Con las nuevas competiciones creadas por la UEFA, un universo de posibilidades y oportunidades de nuevo prestigio se presentaba ante  el equipo milanés. El equipo de los suecos seguramente había alcanzado su punto máximo durante el tiempo en que <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/04/de-muchos-uno/">el trotamundos Bela Guttmann</a> lo dirigió. Para el comienzo de la primera Copa de Europa, el húngaro<span class="pullquote_right">El Milan perdió a Gunnar Gren, pero incorporó al mejor interior del mundo: Schiaffino</span>, fiel a su costumbre de no pasar más de dos años en un equipo –<i>“las terceras temporadas son las peores”</i>&#8211; se había ido al Vicenza, en busca de nuevos retos. De forma polémica, todo hay que decirlo, porque fue cesado por desavenencias con la junta directiva, ya que el equipo iba líder del campeonato. Para sustituirle había llegado el uruguayo Héctor Puricelli, que ganó la liga y afrontó la primera edición de la Copa de Europa. Con Gunnar Gren ya en la Fiorentina, el interior argentino Héctor Ricagni había tomado su lugar en el equipo. Lorenzo Buffon era un seguro en la puerta, Cesare Maldini se estaba haciendo un nombre como central y Gigi Radice –que sería luego un célebre entrenador- era el dueño del centro del campo, que compartía con Liedholm, que solía dejarse caer por esa zona cada vez más a menudo. Nordahl seguía siendo la referencia arriba, bien asistido por Dal Monte, extremo izquierda. La incorporación más significativa era, de todos modos, la del gran <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=Zxsy_2PacCE">Juan Alberto Schiaffino</a>, el mejor interior del mundo y seguramente el mejor jugador uruguayo de todos los tiempos. Había sido la inspiración de La Celeste durante el Mundial de 1950, y rayado a gran altura durante el campeonato en Suiza. Con una clase sensacional formaba una pareja creativa excelente con Ricagni, recibiendo la ayuda de Liedholm desde el centro del campo.</p>
<p style="text-align: justify">Se sufrió en la primera eliminatoria, con el campeón del Sarre –que por entonces era independiente-, el Saarbrücken dando la sorpresa en San Siro por 3-4. Afortunadamente, el Milan dio la vuelta fuera de casa, con un inapelable 1-4 que tuvo como máxima figura al suplente Valentino Valle. Para  la eliminatoria de cuartos de final, el sorteo le deparó un plato fuerte, el potente Rapid vienés, que acabaría convirtiéndose en un enemigo clásico del cuadro milanista. Los verdiblancos contaban con la base de la selección nacional semifinalista del mundial, con Walter Zeman en la portería, Ernst Happel y Gerhard Hanappi como auténticos jugadores <i>all rounder</i> -jugaban en al menos 5 posiciones diferentes-, Dienst y los hermanos Körner en ataque… y lograron un empate a uno en casa, con el Milan jugando a la defensiva,  pero en San Siro el cuadro de Puricelli dio su primera exhibición europea. <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=i4LOhDJJaZU">7-1 con Nordahl y Schiaffino </a>rayando al más alto nivel. Estaba claro que al bombardero sueco aún le quedaba algo de fútbol en las piernas, a pesar de su veteranía.</p>
<p style="text-align: justify">En las semis llegaba el plato fuerte, un Real Madrid- Milan que centraba toda la atención, ya que en la otra parte del cuadro todo el mundo esperaba <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=Gx1R64daxxU">la victoria del Stade Reims sobre el Hibernian</a>, campeón escocés, como así se produjo. Los franceses, guiados por Raymond Kopa, iban lanzados hacia la final de París, y en la otra semifinal se esperaba una guerra. Un año antes, los tres equipos habían participado en la Copa Latina, así que había cuentas pendientes –los milanistas incluso habían perdido la final dos años antes ante los franceses-.</p>
<p style="text-align: justify">El Madrid todavía distaba de ser el equipo dominador de años posteriores, pero ya había formado un equipo más que competitivo y contaba con Di Stefano. En el Bernabeu, el Milan apareció ya con Lieholm en el centro del campo junto a Radice, haciendo sitio para que Ricagni y Schiaffino ocupasen de manera definitiva los puestos de interior.<span class="pullquote_left">Los Milan &#8211; Madrid se caracterizaron por las grandes actuaciones de sus mejores figuras</span> La primera parte fue un torrente de goles. Rial adelantó al Madrid al cuarto de hora, pero en el 19 <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=dv5Uv8yA8mI">respondió Nordhal</a>. En el minuto 25 Joseíto ponía a los blancos por delante otra vez, pero Schiaffino tardó sólo cinco minutos en nivelar el encuentro. Si por algo se caracterizarán todos los enfrentamientos entre estos Milan y Madrid será por la brutal respuesta que las figuras de ambos tuvieron en el terreno de juego. Apareciendo siempre. Poco antes del descanso el argentino Roque Olsen hacía el 3-2 para el Madrid, y en la segunda parte Di Stefano impuso su ley, sellando el 4-2 definitivo que daba aire al conjunto dirigido por Villalonga. Más aire aún tomó el Madrid cuando pasada la hora de juego <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=T3awnhI2yyU">en San Siro</a> Joseíto anotaba el 0-1, pero dos penalties transformados por Dal Monte dieron emoción hasta el último segundo. El Madrid salía vencedor y viajaba a Paris para la final, donde comenzaría su leyenda. El Milan, habiendo dejado una grata impresión en el torneo, se quedó a las puertas, y en la Serie A, la Fiorentina del célebre <i>muro viola</i> -era habitual ver a toda la unidad defensiva de la Fiore jugando junta para la <i>azzurra</i>&#8211; conseguía el título y sería el representante italiano en la Copa de Europa del 57, donde <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=P2psVMjXiRk ">sería la víctima del equipo de Di Stefano</a>.</p>
<blockquote><p>1958. La vuelta del Milan al gran escenario europeo.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Dos años más tarde, volvía el Milan a la gran competición europea. Y volvía con toda la intención de dejar su huella en el torneo, hasta tal punto que no cedió jugadores a la selección de Milan que debía disputar la Copa de Ferias, siendo finalmente el Inter como club quien asumiese esa representación. El equipo había cambiado, comenzando por el banquillo, al que había llegado el padre del catenaccio en Italia, <a target="_blank" href ="http://it.wikipedia.org/wiki/Giuseppe_Viani">Gipo Viani</a>. Buffon y Maldini seguían creciendo como futbolistas, Bergamaschi se había asentado al lado de Radice en el centro del campo y Liedholm, ya el único sueco que quedaba en el equipo, volvía a la posición de interior. Junto a él, aparecía el internacional argentino <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=5dHcxaq8oz4&#038;feature=relmfu">Ernesto Grillo</a>, y había un nuevo extremo izquierdo internacional, Cucchiaroni, que formaría una extraordinaria sociedad con él y el omnipresente Schiaffino. Había equipo y había hambre.</p>
<p style="text-align: justify">Y la ronda previa ya deparó un bombazo: <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=VbFIGGqYf8k">el reencuentro con el Rapid de Viena</a>. Los dos equipos se tenían ganas, porque lo que siguió fue una lluvia de goles. Los milanistas arrollaron 4-1 en casa, pero los vieneses, que llevaron el partido al Prater, se recuperaron, y con un hat trick de Ernst Happel endosaron un 5-2 inapelable,<span class="pullquote_right">La eliminatoria ante el Rapid de Viena de Ernst Happel volvió a ser espectacular</span> que hizo saltar por los aires el planteamiento defensivo de Viani. Tocaba desempate que se jugaría en el Hardturm de Zurich, donde el resultado se mantuvo muy apretado hasta ocho minutos del final, cuando Bean hizo el definitivo 4-2 para el Milan. Se había pasado una prueba muy dura y que daba fe del potencial del equipo. Comparada con esta, la eliminatoria de octavos contra el Rangers fue un paseo, resuelto con un 6-1 global. Schiaffino, Grillo y Liedholm fueron los más destacados de este emparejamiento. Los cuartos vieron al Milan  viajar al campo del campeón alemán, el Borussia Dortmund, donde el Milan jugó a la defensiva, como era habitual  en esas circunstancias, y arrancó un valioso empate a 1-1 que le permitía decidir la eliminatoria en San Siro. Cucchiaroni, Grillo, Schiaffino y Liedholm sentenciaron a los germanos con un 4-1 incontestable.</p>
<p style="text-align: justify">Las semifinales deparaban un enfrentamiento muy emotivo. El Manchester United, que se había cargado a un magnífico Estrella Roja en cuartos, y que acababa de sufrir la <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=BdWRO7up2kw">tragedia de Munich</a>, fue capaz de derrotar en Old Trafford a los italianos, aún jugando, como era lógico, con un equipo de circunstancias. Gregg, Foulkes, Morgans y Viollet eran los supervivientes del accidente que jugaron ese primer partido. Bobby Charlton todavía no estaba recuperado. El resultado de 1-0 fue una tremenda sorpresa, pero la vuelta no sería tan fácil para un United que <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=KO6RlrSavuo">se llevó cuatro goles</a> cortesía de Schiaffino –doblete-, Liedholm y el nuevo extremo derecha que se había asentado en la formación de Viani, Luigi Danova. Mientras, en la otra semifinal, el ya bicampeón Real Madrid derrotaba sin paliativos al Vasas de Budapest, representante húngaro, y se plantaba en la final. Buena ocasión para la revancha.</p>
<p style="text-align: justify">En Bruselas, con el espectacular Atomium de fondo, <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=xyu_Iz1f9SM&#038;playnext=1&#038;list=PLEEAEE475054EB267&#038;feature=results_video">Madrid y Milan brindaron un partido</a> que las crónicas recogen como uno de los mejores de todos los tiempos. No era para menos, dado que la calidad de ambos conjuntos era soberbia. La primera parte fue disputadísima, con un Liedholm que parecía estar dando sus últimas clases de fútbol<span class="pullquote_left">Una carrera de Gento en la prorroga de la Final dio la tercera Copa al Real Madrid</span> –luego jugaría un gran Mundial en su país-, y que dio lugar a una de las grandes anécdotas del ciclo ganador del Real Madrid. Cuenta Di Stefano en su biografía que, en el descanso, un desesperado Rial se dirigió a  Di Stefano contándole que no sabía cómo parar al sueco: <i>“El tipo me desequilibra con los ojos, Alfredo. Mueve una ceja y ya me ha superado”</i>. <i>“Pues mirá la bola, pelotudo”</i>, fue la respuesta del 9 del Madrid, mientras realizada su clásico rito de poner la muñecas en agua fría para que se le deshinchasen. El caso es que, mirando a los ojos o a la bola, Liedholm se escapó de Rial en el minuto 59, combinó con Grillo, y la pelota llegó a Schiaffino que, de volea, la envió al fondo de la meta de Juanito Alonso. El Milan parecía dominar el partido, y el Madrid tardó 15 minutos en reaccionar, cuando Di Stefano, entre dos jugadores, sacó un potente disparo que batió al guardameta milanés. No duró mucho la alegría porque escasos tres minutos después Schiaffino encontró a Grillo y este no perdonó el 1-2. Estas explosiones goleadores en pocos minutos son algo bastante habitual del fútbol clásico, y a demostrarlo contribuyó el propio Rial cuando igualó sólo dos minutos más tarde del gol de Grillo. En la prórroga, y por lo que comentan los madridistas, el Milan estaba mucho más fresco físicamente, mientras los blancos se encomendaron a <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=zr_tgAMtmjg">la velocidad y los pulmones de Paco Gento</a>, jugada que les salió a pedir de boca. En el minuto 107, combinación entre Kopa y Di Stefano –tres Balones de Oro entre ambos- y la pelota llegó al extremo cántabro, que disparó entre un mar de piernas logrando el gol de la victoria sin que Soldan, titular en la final, pudiese hacer nada.</p>
<p style="text-align: justify">De nuevo el Milan se quedaba a las puertas, dejando gran impresión, pero sin trofeo, que es lo que cuenta, y pasarían varios años hasta que volvió a participar en la máxima competición continental, ya bajo las órdenes del mítico Nereo Rocco y <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=TqcQJgb8_gg">el liderazgo de Gianni Rivera</a>. Otra época totalmente distinta, en la que Cesare Maldini ejercerá de vínculo con este gran equipo de los 50.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.ecosdelbalon.com/2012/10/ac-milan-decada-50-copa-de-europa-rivalidad-real-madrid/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>9</slash:comments>
		</item>
	</channel>
</rss>
