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	<title>Ecos del Balón &#187; Heskey</title>
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	<description>En fútbol nadie tiene razón.</description>
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		<title>«11 Ciudades», de Axel Torres #yomequedoencasa</title>
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		<pubDate>Thu, 16 Apr 2020 16:20:06 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Equipo de Ecos]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[Con este texto completaremos la experiencia que iniciamos el pasado lunes con «Perder es lo normal», el vídeo-retrato del periodista Axel Torres. Profundizaremos más en el libro y menos en el autor, intentando rescatar y resumir su filosofía y sus principales mensajes. Las temáticas más desarrolladas de la obra no serán especialmente comentadas para no [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify">Con este texto completaremos la experiencia que iniciamos el pasado lunes con <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/05/video-axel-torres-perder-es-lo-normal/">«Perder es lo normal»</a>, el vídeo-retrato del periodista Axel Torres. Profundizaremos más en el libro y menos en el autor, intentando rescatar y resumir su filosofía y sus principales mensajes.<span id="more-272038"></span> Las temáticas más desarrolladas de la obra no serán especialmente comentadas para no caer en el <i>spoiler</i>. Profundizaremos en los asuntos más adyacentes.</p>
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<img src="http://www.ecosdelbalon.com/media/img_axel/axel_cabecera.jpg" width="940px" height="470px"><br />
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<p style="text-align: justify"><span class="dropcap">L</span>a palabra <i>«lejos»</i> tiene sus horas contadas. La explosión comunicativa, el hecho de que sus modos se hayan enriquecido tanto y sean tan accesibles a cualquiera, ha acercado a un click de ratón o un toque del índice los puntos más distantes del planeta. Nuestro tiempo nos ha transformado en seres ubicuos. Somos seres ubicuos en un mundo en el que, pese a su inmensidad, todo está conectado, en el que no hay dos elementos sin relación, que no se puedan encontrar. Las posibilidades son infinitas. De la misma manera que <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/05/solo-para-dar-contigo/">un apretón de manos</a> siempre pudo recordarnos a Shyamalan y el fallo de un portero vasco al arte de <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/03/una-fortiva-lagrima/">un cineasta de Nueva York</a>, hoy estamos a una palmada en el <a target="_blank" href ="http://www.verkami.com/projects/4518-que-pasa-en-israel">hombro de un colega</a> de vivir casi en primera persona el conflicto israelí, o a un follow en Twitter de asistir cada día a <a target="_blank" href ="https://twitter.com/NatGeoSpa">los amaneceres</a> más bellos de la geografía. <i>«11 Ciudades»</i>, el libro de Axel Torres, no va de esto, pero un poco sí. Lo plantea en tono autobiográfico, siguiendo paso a paso, viaje a viaje, los instantes que marcaron su ser y definieron su personalidad. Por el camino, quizás sin pretenderlo, expone cómo sus peripecias se entrelazan de manera inesperada, hasta el punto, por ejemplo, de que apuntarse a una academia de inglés de Sabadell desembocase años después en su primer contacto con José Mourinho: una rueda de prensa en la que presumió por haber fichado a Derlei.</p>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_right"><iframe width="350" height="197" src="http://www.youtube.com/embed/aDxrtyzY0EE" frameborder="0" allowfullscreen></iframe></span><i>«11 Ciudades»</i> incita a dejar de perder el tiempo. Sus primeras páginas recogen tal cantidad de información y de ideas que uno mismo se lanza a recordar y montar su historia. Ayuda la juventud del escritor, pues todos los acontecimientos que presenció y narra en el libro son muy recientes, y también nosotros estuvimos ahí, de un modo u otro. Por ejemplo, en el primer capítulo cuenta las andanzas del buen Leicester City de Martin O&#8217;Neill, y rescata que su joven estrella, el canterano que marcó el gol que dio al club la <i>Football League Cup</i> de 1996, era Emile <a target="_blank" href ="http://www.thisisleicestershire.co.uk/Lie-chester-City-striker-Emile-Heskey-inspiration/story-17782168-detail/story.html">Heskey</a>. El delantero grandote que ganó la UEFA que perdió el Alavés de Karmona, Téllez, Astudillo, Jordi Cruyff y Javi Moreno; quien secundó al Owen del Balón de Oro y luego a Rooney en la selección inglesa. Probablemente el delantero que ha dejado claro que a Inglaterra le ha faltado un delantero. Ferdinand, Terry, Cole, Lampard y Gerrard no pudieron compensar el déficit. En definitiva, <a target="_blank" href ="http://editorialcontra.com/producto/11-ciudades/"><i>«11 Ciudades»</i></a> está inundado de fútbol sincero y apasionado, y edulcorado por un afán de descubrimiento y aprendizaje que contagia. Nos obliga a abrir los ojos, limpiar la mente y encender la imaginación. A aprovechar las oportunidades. El fútbol está ahí para que soñemos. El mundo es lo mismo. Pero mucho más grande.</p>
<blockquote><p>«11 Ciudades» recoge las ilusiones del Axel niño, las conquistas del Axel adolescente y las decepcionantes y esperanzas del Axel adulto.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">El primer capítulo del libro profundiza en el Axel Torres anónimo; y el cuarto, que es Lisboa, en su definitivo desembarco en la profesión con la que siempre jugó, la de periodista deportivo. Éste es un oficio curioso, pues al tiempo que provoca animadversión por su presente da pie a una idealización que consta. El autor catalán suele ser identificado con esta segunda y minoritaria acepción, lo cual explica que muchos aspirantes a comunicadores de fútbol hayan creado una especie de comunidad alrededor de su imagen. Aquel ya lejano año 2004 destapa al Axel que quería ser como Axel; <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&#038;v=GZvAQDtzOoY">el verdadero comienzo de la historia</a>. Fue la Eurocopa de Grecia y la defensa de cinco hombres, pero también la de Rosicky y su República Checa ultra técnica, predecesora a su manera de la fiebre de la primera semana -el primer <i>boom</i>&#8211; que desataría Rusia en los dos torneos posteriores. Arshavin tiene su espacio en <i>«11 Ciudades»</i>, como no podía ser de otra manera, y es que se trata del genio que resume a la perfección este fenómeno en los equipos de Hiddink y Advocaat. Dzagoev y Pavlyuchenko le secundan. Nadie puede decir que su problema era el talento, que fueran escasos del mismo. Este trío acumula exhibiciones propias de un combinado campeón. Pero no. Ganar es algo diferente.</p>
<p style="text-align: justify"><object align="left" width="370" height="222"><iframe width="350" height="197" src="http://www.youtube.com/embed/LMviy3ndtTE" frameborder="0" allowfullscreen></iframe></object>De puntillas se pasa en el capítulo 2 del libro por ese éxito absoluto. La protagonista del fragmento es la capital de Inglaterra, sobre todo por propiciar el nacimiento de Cesc Fábregas -quién sabe si también sus días más felices como jugador-. No mucho antes de su aventura, el distrito de Highbury regaló a Londres el mejor fútbol de su historia. El Arsenal de los Invencibles, el de <a target="_blank" href ="http://elfutbolaldiario.blogspot.com.es/2010/02/recordando-los-invencibles.html">Campbell, Vieira, Ljungberg, Pirés, Bergkamp y Henry</a>, era principalmente un equipo de transiciones. Un colectivo de bloque alto que alternaba breves fases de presión con prolongados periodos de repliegue cuyo pico de brillantez residía en sus ataques más rápidos. O sea, en los que más espacios hallaban. Es decir, en los contragolpes. Por supuesto era un conjunto de claro carácter asociativo, tipos como Robert, Dennis o Thierry rebosaban técnica, pero la velocidad era el signo distintivo sin matices. En aquella época el Arsenal se coreó con la élite de igual a igual, su afición vio cómo Highbury infundía en el rostro del Manchester United o el Liverpool el mismo terror que Old Trafford o Anfield. Y aquélla sensación les sedujo. A cualquiera le hubiera sucedido, y más aún a ellos, que venían de ser el <a target="_blank" href ="http://melibro.com/fiebre-en-las-gradas-nick-hornby/">club más odiado del país en la década de los ochenta</a>. No es que fuesen el antiguo Stoke City, pero se parecían más a los de Toni Pulis que a lo que fueron después. Es posible que ese encantamiento por haberse conocido confundiera el futuro deportivo del club, pues evolucionando hacia un fútbol más y más de balón acabó convirtiéndose en esclavo de la posesión, preso de los achiques rivales y frustrado por la ausencia de metros. La dulce sensación de estar entre los grandes, entre las referencias, no duró demasiado. Axel Torres, en lo suyo, sí llegó para quedarse.</p>
<p><img src="http://www.ecosdelbalon.com/media/img_axel/axel_img2.jpg" width="940px" height="470px"></p>
<p style="text-align: justify"><i>«11 Ciudades»</i> también es un alegato en favor del levantarse y caminar. Imaginar es algo único y la tecnología la gran ventaja de nuestra era, pero si algo de más tiene este mundo globalizado nuestro es que cualquier cosa puede ocurrir en cualquier lugar llegado un momento. Son cada vez más los equipos de la NBA que vienen a jugar a España en pretemporada, los directores de cine que ruedan superproducciones en nuestro país o los grupos de música que dejan por aquí sus canciones. El bolsillo es importante y siempre lo será, es una evidencia que ser el especialista en fútbol internacional de un grupo de comunicación fuerte abre puertas que la mayoría tiene cerradas, pero, <a target="_blank" href ="http://www.obamaworld.es/">por encima de todo, querer es poder</a>. Suceden demasiadas cosas como para que ninguna nos pille físicamente a un paso. Descubrir, conocer y dominar es una cuestión de actitud. De profundizar en todo aquéllo que nos entusiasme y estar preparado para cuando venga a visitarnos. Tarde o temprano, el acercamiento llega.</p>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_right"><iframe width="350" height="197" src="http://www.youtube.com/embed/9byC2oIpv6E" frameborder="0" allowfullscreen></iframe></span>Un buen ejemplo fue la Final de la Copa de la UEFA de 2003, celebrada en la ciudad de Sevilla, y a la que Axel Torres dedica el capítulo 3 de su libro. El FC Porto, que para nuestro país era poco más que el club de Futre, disputaría el último partido del torneo contra el carismático Celtic de Glasgow. Imaginen la suerte que tuvo aquel compatriota nuestro que hubiese estudiado de manera especial el conflicto norirlandés, que pudo fundirse con 80.000 protagonistas a la vera de Torre del Oro. O el joven nuevo entrenador de fútbol, que asistió en primera plana a un espectáculo diferente, más directo y físico, que pudo enriquecer su visión del juego de manera decisiva. O simplemente el aficionado que no hubiese cometido el fallo garrafal de perderse el histórico duelo del <i>«You´re never walk alone»</i>, aquella eliminatoria de cuartos entre el Liverpool y el Celtic <a target="_blank" href ="http://www.guardian.co.uk/football/2003/mar/14/uefa.sport">cuya ida concluyó 1-1</a> (¡gol de Heskey!) y cuya vuelta ya es historia del fútbol. Pequeño, en desventaja y muy probablemente con menos calidad, los escoceses sintieron en Anfield Road el mágico aliento de <a target="_blank" href ="http://www.guardian.co.uk/football/2003/mar/20/minutebyminute.sport">una hinchada verde que en realidad era roja</a>. Cantaban de la misma manera, con la mera distinción del acento, que no se percibía bien entre el sonido del balón volando. 0-2 ganó el equipo de Henrik Larsson, el delantero centro que un trienio después pondría nombre en Barcelona a un rol que el plantel culé no cubre desde que él dijo adiós, tras ganar la segunda Copa de Europa y algo más. Y a ver, entre los presentes, ¿quién no puede ir a Sevilla? Todos hubiésemos podido si hubiéramos tenido claro lo importante que era. Abrir los ojos, limpiar la mente, encender la imaginación y esperar la ocasión. Vivir desde el fútbol es una decisión personal.</p>
<p style="text-align: justify"><object align="left" width="370" height="222"><iframe width="350" height="197" src="http://www.youtube.com/embed/v12XSnZY3r4" frameborder="0" allowfullscreen></iframe></object>Este año hemos tenido la oportunidad de ver tres veces en nuestro país al Borussia Dortmund de Klopp, Hummels, Gündogan, Götze, Reus y Lewandowski, un equipo que se acaba pero que perdurará en nuestra retina, y que deberíamos haber conocido en persona. Hace dos años, cuando aún eran un embrión, visitaron el Ramón Sánchez Pizjuán, donde se pudieron matar dos pájaros de un tiro: disfrutarlos y asistir a la última exhibición europea de Kanouté, una de las joyas más ocultas del fútbol moderno, pues no ganó la Champions League pero en el campo impactaba de tal forma que no palidecía ante Henry, Zidane o Andrés Iniesta. Especialmente en las noches europeas del barrio de Nervión. Pronto se disputará una final de la Copa de Europa con sede en dos países, Inglaterra y Alemania, que merecerá la pena vivir en cualquiera de los mismos. Y estamos a 13 meses de la llamada a convertirse en la cita futbolística más relevante de nuestra existencia: la Copa del Mundo de Brasil 2014. La que puede coronar a Messi como el mejor que jamás hubo, la que puede incluir a Cristiano Ronaldo en el escalón que persigue, la que puede situar a Casillas, Ramos, Xabi Alonso, Xavi, Cesc e Iniesta en un cielo que el fútbol se inventa para ellos solos. <a target="_blank" href ="http://www.lavanguardia.com/deportes/futbol/20130323/54370604977/alcides-ghiggia-ultimo-maracanazo.html">La venganza por Maracaná</a>. El mundo no se detiene, no para de ofrecer momentos extraordinarios para quien quiera vivirlos. Abrir los ojos, limpiar la mente, encender la imaginación y atreverse a ser capaz. Si a alguien le cuesta más de lo normal, que lea <i>«11 Ciudades; viajes de un periodista deportivo»</i>. Será su principio.</p>
<p><img src="http://www.ecosdelbalon.com/media/img_axel/axel_img3.jpg"></p>
<p style="text-align: justify">
Artículos relacionados<br />
<a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/05/video-axel-torres-perder-es-lo-normal/">«Perder es lo normal»</a><br />
Referencias<br />
<a target="_blank" href ="http://editorialcontra.com/?add-to-cart=2648">Comprar «11 Ciudades»</a><br />
<a target="_blank" href ="http://www.tiposinfames.com/">Librería «Tipos Infames»</a><br />
<a target="_blank" href ="http://www.flickr.com/photos/daviddeluis">http://www.flickr.com/photos/daviddeluis</a></p>
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		<title>Liverpool FC (II): La pérdida de la hegemonía</title>
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		<pubDate>Fri, 19 Jul 2013 02:00:28 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Miguel Quintana]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[n 1992 el fútbol inglés cambió. La creación de la Premier League supuso una revolución estructural, mediática y deportiva sin precedentes, logrando globalizar un producto que, partiendo del respeto por su tradición, se erigió en ejemplo de modernidad. Cronológicamente, su tremendo impacto coincide con el primer título del Manchester United en 26 años y con [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><span class="dropcap">E</span>n 1992 el fútbol inglés cambió. La creación de <a target="_blank" href ="http://es.wikipedia.org/wiki/Premier_League">la Premier League</a> supuso una revolución estructural, mediática y deportiva sin precedentes, logrando globalizar un producto que, partiendo del respeto por su tradición, se<span id="more-76587"></span> erigió en ejemplo de modernidad. Cronológicamente, su tremendo impacto coincide con el primer título del Manchester United en 26 años y con la peor liga del Liverpool en 27, pero el paso de la First Division a la Premier League no tenía porque significar un cambio en el liderazgo del fútbol británico. La Premier no nació como el proyecto del <a target="_blank" href ="http://en.wikipedia.org/wiki/Manchester_Ship_Canal">Manchester Ship Canal</a>, que pretendía dar a la ciudad una salida al mar para evitar pagar los impuestos a sus vecinos, pero Sir Alex Ferguson si que resultó ser Daniel Adamson. Mientras él formaba equipos, renovaba vestuarios y se adaptaba a los continuos cambios, el Liverpool echaba por tierra su posición de privilegio al equivocar los términos de su <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/07/liverpool-fc-identidad-historia-evolucion-shankly-paisley-fagan-dalglish/">exitosa fórmula</a>.</p>
<blockquote><p>Simbólicamente, Graeme Souness acabó con «the boot room».</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Tras la marcha de Dalglish y el breve periodo de Moran, el elegido para continuar con el modelo era Graeme Souness, pieza clave del gran Liverpool. Su perfil parecía similar al de <i>«King Kenny»</i>, pero no lo<span class="pullquote_right">Souness quiso romper con la tradición del gran Liverpool</span> era. Souness había jugado en el Calcio, donde se empapó de una forma de entender el fútbol más continental. Más moderna. Su fuerte carácter y el éxito en su <a target="_blank" href ="http://i.dailymail.co.uk/i/pix/2012/05/09/article-2142102-13034083000005DC-178_468x377.jpg">primera aventura</a> como técnico le reafirmaron en sus convicciones: debía dibujar su propio Liverpool. Cambió los métodos de entrenamiento, impuso una nueva disciplina y aplicó una dura exigencia que, a la postre, los jugadores no asumieron <a target="_blank" href ="http://www.dailymail.co.uk/sport/football/article-2322314/John-Barnes-warns-Manchester-United-aware-Graeme-Souness-effect.html">como reconoció</a> hace meses John Barnes, la estrella del equipo. El cambio era tan profundo que, durante su periodo como técnico <i>red</i>, se demolió la histórica <i>boot room</i> para ampliar la sala de prensa. De forma directa o indirecta, su etapa es aquella en la que desapareció el cuarto donde Shankly, Paisley, Fagan y Dalglish habían convertido al Liverpool en el club más grande de Inglaterra. La mística se perdía y, con ella, se perdió todo lo demás.</p>
<p style="text-align: justify">Aunque en su primer año logró alzarse con la FA Cup, el balance no fue bueno. A su operación de corazón y las múltiples lesiones, se le unieron el fracaso de dos fichajes que habían batido todos los registros: el<span class="pullquote_left">La diferencia en el acierto de los fichajes lo marcó todo</span> punta <a target="_blank" href ="http://www.lfchistory.net/players/player/profile/406">Dean Saunders</a> y el defensa Mark Wright. Como si de una irónica consecuencia del fin de la <i>boot room</i> se tratara, el Liverpool pasó del acierto barato al fallo caro. En el primer verano de la historia de la Premier League, los <i>reds</i> apostaron por Paul Stewart (£2,3M) o David James (£1M) y el Manchester United lo hizo por Éric Cantona (£1,2M) o Peter Schmeichel (£500,000). El resultado, claro, no pudo ser más diferente. Mientras Cantona se erigía en <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/05/sir-alex-ferguson-manchester-united/">el símbolo de la Premier</a> y Schmeichel en el mejor portero del mundo, los días de Stewart estarían marcados por las lesiones y los de James por los errores. Una situación que se repitió el año siguiente con Roy Keane frente a Nigel Clough &#038; Julian Dicks. Sir Alex acertaba, el Manchester ganaba y Graeme Souness decía adios en el invierno de 1994. Su etapa había sido un fracaso.</p>
<p style="text-align: justify">En una medida coherente a tenor de lo que había sucedido, el club trató de recuperar <i>«the Liverpool way»</i> con Roy Evans. Llevaba en el club desde que lo contrató Shankly, pero como entrenador ni supo evocar su recuerdo<span class="pullquote_right">A los jóvenes talentos del Liverpool les faltó carácter</span> ni tuvo la suerte necesaria. Un hecho que se resume con un nombre propio y un apodo. Tras ganar la Copa de la Liga en el 95, se fijó <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=a14o0Z2cSkQ">en Stan Collymore</a>. Era alto y potente, técnico con el balón y mortal con su disparo. Era una bomba. Su futuro bien merecía pagar más de ocho millones de libras, adelantando así en la puja a Ferguson y rompiendo un nuevo récord del fútbol inglés. Pero fracasó. Estrepitosamente. <i>«Super Stan is the Man»</i> le cantaban en Nottingham, pero jamás lo escuchó en Anfield. A Roy Evans se le acusó de no saber manejarlo y de ser demasiado paternalista con los futbolistas, propiciando también que a los Robbie Fowler, Steve McManaman, Jamie Redknapp y compañía se les conociera peyorativamente como los <a target="_blank" href ="http://en.wikipedia.org/wiki/Spice_Boys_(footballers)"><i>Spice Boys</i></a>. Estos jugadores tenían la calidad y el talento suficiente para ganar, pero olvidaron la <i>«filosofía Shankly»</i> y siempre estuvieron muy lejos de igualar en carácter, ambición y competitividad a los <i>Fergie Boys</i>. Dos espíritus contrapuestos, dos ligas más para el Manchester United.</p>
<blockquote><p>Houllier significaba la ruptura definitiva con la tradición.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Estos fracasos previos, la revolución pos-<i>Ley Bosman</i> y la falta de alternativas internas, llevó al L&#8217;Pool a emprender un cambio definitivo en el verano del 98. Así, sin pasado <i>red</i> rompiendo la tradición, vino <a target="_blank" href ="http://liverpoolfc.wikia.com/wiki/Gerard_Houllier">Gérard Houllier</a> y se fue el <i>passing game</i>. Esta transición del  <i>«pasársela al de rojo que tuvieses más cerca»</i> al fútbol directo que imperaba en la Premier, no pudo tener mejor símbolo que el fichaje del joven Heskey. Él no era un gran goleador ni tenía el talento de Collymore, pero <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=A2Aoq4oZv7k">sus condiciones</a> encajaban perfectamente en el nuevo estilo del LiverPool. Esta vez su figura, junto a las de Hamman o Hyypiä, sí acompañaron de forma correcta a la nueva camada <i>red</i> protagonizada por Michael Owen, Steven Gerrard y Jamie Carragher. </p>
<p style="text-align: justify">Bajo esta fórmula, la temporada 2000/2001 fue la mejor de la última década al ganar FA Cup, Copa de la Liga, <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=YFIiqpyIzKI">UEFA</a>, Charity Shield y Supercopa de Europa. Un año brillante que, sin embargo, volvió a no tener continuidad por los constantes errores en los fichajes. Houllier, tras no confiar en Anelka, decidió hacerse son <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=YXdm-g_TcOg">El Hadji Diouf (£10M)</a> -además de Salif Diao o Chris Kirkland-, para competir con el Arsenal de Henry o el United de Van Nistelrooy. El mercado, antiguo aliado, volvía a condenar a un Liverpool ya sin <i>boot room</i> ni <i>passing game</i>.</p>
<blockquote><p>Cuando Benítez llegó, sólo quedaban los símbolos de Shankly.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Cuando Rafa Benítez aterrizó en Merseyside, del gran Liverpool sólo quedaba el simbolismo de Anfield y los trofeos. Un recuerdo de grandeza que el español logró que volviera a latir<span class="pullquote_left">Rafa Benítez recuperaba el carácter del gran Liverpool</span> gracias a sus actuaciones en Champions, al corajudo carácter del equipo y al espíritu de Gerrard. De esta manera, tras una pobre temporada, el Liverpool escribía <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=tPEmC3vN-bQ">el 25 de mayo de 2005</a> una página legendaria en la historia del fútbol. La increíble remontada (3-0 a 3-3) culminada en los penaltis ante el Milan le dio a los <i>reds</i> su quinta Copa de Europa y a Rafa el crédito suficiente para continuar con su particular estilo. <a target="_blank" href ="http://liverpooljuan.blogspot.com.es/2009/11/las-cuentas-de-benitez.html">Fichajes</a> de un perfil muy concreto provenientes de fuera del mercado inglés -donde ya no dominaba, con el ejemplo del caso Rooney-, continuas rotaciones en la Premier y máxima competitividad en las eliminatorias. Así fueron llegando Alonso, Reina, Sissoko, Agger, Mascherano, Kuyt, Arbeloa y, sobre todo, Fernando Torres. Y así, en lo deportivo, se logró una FA Cup, una nueva final de la Champions y la mejor clasificación histórica del Liverpool (2009) en la era de la Premier League: un amargo <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=Cev5DC5YE1M">subcampeonato</a> que no pudo evitar el tercer título consecutivo del Manchester de Cristiano. Un balance insuficiente a tenor de su historia; una imagen notable para una afición necesitada de grandes noches.</p>
<p style="text-align: justify">Los problemas con los propietarios, ciertos errores en el mercado (Aquilani &#038; Keane) y el no clasificar al equipo para la siguiente Champions por primera vez en seis temporadas, terminaron con la etapa en la que el Liverpool, más por sensaciones que por resultados, logró recordar al de los años setenta y ochenta. Roy Hodgson nunca llegó a llenar su vacío y Dalglish, pese a lo que representaba y ganar la <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=sxWpr2MUiL8">Copa de la Liga 2012</a>, tampoco tuvo éxito. Con ellos, el Liverpool volvió a desaparecer de la Champions League (6º-8º), se retomó la costumbre de fichar al delantero equivocado con Andy Carroll (el Saunders de Souness, el Collymore de Evans y el Diouf de Houllier) y el club pareció dar síntomas de ir a la deriva en todos los sentidos.</p>
<blockquote><p>En 2012, el Manchester United superó al Liverpool en ligas.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Evidentemente, el resultado de estos 21 años de declive institucional y deportivo no podía ser otro: con su duodécima Premier, en 2012 Sir Alex Ferguson logró bajar de su <i>«fucking perch»</i> al Liverpool. <i>«Lo más importante no es pasarlos a ellos, sino convertirnos en el mejor equipo del país en cuanto a títulos ligueros»</i>, <a target="_blank" href ="http://blogs.bettor.com/Manchester-United-clinches-a-record-19th-English-Premier-League-title-with-a-1-1-draw-against-Blackburn-a69259">dijo en ese momento</a> el mito escocés. Una media verdad; una media mentira. El L&#8217;Pool dejó de ganar con la llegada de la Premier League, pero jamás dejó de ser grande. Sigue portando el mismo escudo en la misma camiseta roja, sigue siendo el gran rival del Manchester United y los clubes que visitan Anfield siguen soñando con un triunfo histórico. Quizás sí es cierto que falta autocrítica en los estamentos del club y quizás lo es también que la afición se ha empapado de ese ambiente depresivo que recorre las calles de la ciudad, pero la realidad es que el Liverpool FC es un gigante. Dormido, pero gigantesco. Y volverá. Nadie lo tiene más claro que el propio Sir Alex, que llegó a <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/05/despedida-sir-alex-ferguson-old-trafford-swansea/">uno similar</a> en 1986: <i>“la historia siempre se repite y el Liverpool volverá de nuevo, no hay duda”</i>. La cuestión es, ¿lo hará de la mano de Brendan Rodgers?</p>
<p>&nbsp;<br />
&nbsp;</p>
<blockquote><p>Este artículo hubiera sido imposible de realizar sin la colaboración de Juan Liverpool, quien con sus conocimientos y vivencias nos ayudó a completar la historia del Liverpool en la Premier League.</p></blockquote>
<p>_<br />
Artículos relacionados:<br />
<a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/07/liverpool-fc-identidad-historia-evolucion-shankly-paisley-fagan-dalglish/">Liverpool FC (I): La fórmula del éxito.</a><br />
_<br />
Entrega final:<br />
02-08-2013. Liverpool FC (III): La idea de Brendan Rodgers. </p>
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		<title>«11 Ciudades»</title>
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		<pubDate>Wed, 08 May 2013 08:46:44 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[Con este texto completaremos la experiencia que iniciamos el pasado lunes con «Perder es lo normal», el vídeo-retrato del periodista Axel Torres. Profundizaremos más en el libro y menos en el autor, intentando rescatar y resumir su filosofía y sus principales mensajes. Las temáticas más desarrolladas de la obra no serán especialmente comentadas para no [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify">Con este texto completaremos la experiencia que iniciamos el pasado lunes con <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/05/video-axel-torres-perder-es-lo-normal/">«Perder es lo normal»</a>, el vídeo-retrato del periodista Axel Torres. Profundizaremos más en el libro y menos en el autor, intentando rescatar y resumir su filosofía y sus principales mensajes.<span id="more-66369"></span> Las temáticas más desarrolladas de la obra no serán especialmente comentadas para no caer en el <i>spoiler</i>. Profundizaremos en los asuntos más adyacentes.</p>
<p style="text-align: justify">
<img src="http://www.ecosdelbalon.com/media/img_axel/axel_cabecera.jpg" width="940px" height="470px"><br />
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<p style="text-align: justify"><span class="dropcap">L</span>a palabra <i>«lejos»</i> tiene sus horas contadas. La explosión comunicativa, el hecho de que sus modos se hayan enriquecido tanto y sean tan accesibles a cualquiera, ha acercado a un click de ratón o un toque del índice los puntos más distantes del planeta. Nuestro tiempo nos ha transformado en seres ubicuos. Somos seres ubicuos en un mundo en el que, pese a su inmensidad, todo está conectado, en el que no hay dos elementos sin relación, que no se puedan encontrar. Las posibilidades son infinitas. De la misma manera que <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/05/solo-para-dar-contigo/">un apretón de manos</a> siempre pudo recordarnos a Shyamalan y el fallo de un portero vasco al arte de <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/03/una-fortiva-lagrima/">un cineasta de Nueva York</a>, hoy estamos a una palmada en el <a target="_blank" href ="http://www.verkami.com/projects/4518-que-pasa-en-israel">hombro de un colega</a> de vivir casi en primera persona el conflicto israelí, o a un follow en Twitter de asistir cada día a <a target="_blank" href ="https://twitter.com/NatGeoSpa">los amaneceres</a> más bellos de la geografía. <i>«11 Ciudades»</i>, el libro de Axel Torres, no va de esto, pero un poco sí. Lo plantea en tono autobiográfico, siguiendo paso a paso, viaje a viaje, los instantes que marcaron su ser y definieron su personalidad. Por el camino, quizás sin pretenderlo, expone cómo sus peripecias se entrelazan de manera inesperada, hasta el punto, por ejemplo, de que apuntarse a una academia de inglés de Sabadell desembocase años después en su primer contacto con José Mourinho: una rueda de prensa en la que presumió por haber fichado a Derlei.</p>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_right"><iframe width="350" height="197" src="http://www.youtube.com/embed/aDxrtyzY0EE" frameborder="0" allowfullscreen></iframe></span><i>«11 Ciudades»</i> incita a dejar de perder el tiempo. Sus primeras páginas recogen tal cantidad de información y de ideas que uno mismo se lanza a recordar y montar su historia. Ayuda la juventud del escritor, pues todos los acontecimientos que presenció y narra en el libro son muy recientes, y también nosotros estuvimos ahí, de un modo u otro. Por ejemplo, en el primer capítulo cuenta las andanzas del buen Leicester City de Martin O&#8217;Neill, y rescata que su joven estrella, el canterano que marcó el gol que dio al club la <i>Football League Cup</i> de 1996, era Emile <a target="_blank" href ="http://www.thisisleicestershire.co.uk/Lie-chester-City-striker-Emile-Heskey-inspiration/story-17782168-detail/story.html">Heskey</a>. El delantero grandote que ganó la UEFA que perdió el Alavés de Karmona, Téllez, Astudillo, Jordi Cruyff y Javi Moreno; quien secundó al Owen del Balón de Oro y luego a Rooney en la selección inglesa. Probablemente el delantero que ha dejado claro que a Inglaterra le ha faltado un delantero. Ferdinand, Terry, Cole, Lampard y Gerrard no pudieron compensar el déficit. En definitiva, <a target="_blank" href ="http://editorialcontra.com/producto/11-ciudades/"><i>«11 Ciudades»</i></a> está inundado de fútbol sincero y apasionado, y edulcorado por un afán de descubrimiento y aprendizaje que contagia. Nos obliga a abrir los ojos, limpiar la mente y encender la imaginación. A aprovechar las oportunidades. El fútbol está ahí para que soñemos. El mundo es lo mismo. Pero mucho más grande.</p>
<blockquote><p>«11 Ciudades» recoge las ilusiones del Axel niño, las conquistas del Axel adolescente y las decepcionantes y esperanzas del Axel adulto.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">El primer capítulo del libro profundiza en el Axel Torres anónimo; y el cuarto, que es Lisboa, en su definitivo desembarco en la profesión con la que siempre jugó, la de periodista deportivo. Éste es un oficio curioso, pues al tiempo que provoca animadversión por su presente da pie a una idealización que consta. El autor catalán suele ser identificado con esta segunda y minoritaria acepción, lo cual explica que muchos aspirantes a comunicadores de fútbol hayan creado una especie de comunidad alrededor de su imagen. Aquel ya lejano año 2004 destapa al Axel que quería ser como Axel; <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&#038;v=GZvAQDtzOoY">el verdadero comienzo de la historia</a>. Fue la Eurocopa de Grecia y la defensa de cinco hombres, pero también la de Rosicky y su República Checa ultra técnica, predecesora a su manera de la fiebre de la primera semana -el primer <i>boom</i>&#8211; que desataría Rusia en los dos torneos posteriores. Arshavin tiene su espacio en <i>«11 Ciudades»</i>, como no podía ser de otra manera, y es que se trata del genio que resume a la perfección este fenómeno en los equipos de Hiddink y Advocaat. Dzagoev y Pavlyuchenko le secundan. Nadie puede decir que su problema era el talento, que fueran escasos del mismo. Este trío acumula exhibiciones propias de un combinado campeón. Pero no. Ganar es algo diferente.</p>
<p style="text-align: justify"><object align="left" width="370" height="222"><iframe width="350" height="197" src="http://www.youtube.com/embed/LMviy3ndtTE" frameborder="0" allowfullscreen></iframe></object>De puntillas se pasa en el capítulo 2 del libro por ese éxito absoluto. La protagonista del fragmento es la capital de Inglaterra, sobre todo por propiciar el nacimiento de Cesc Fábregas -quién sabe si también sus días más felices como jugador-. No mucho antes de su aventura, el distrito de Highbury regaló a Londres el mejor fútbol de su historia. El Arsenal de los Invencibles, el de <a target="_blank" href ="http://elfutbolaldiario.blogspot.com.es/2010/02/recordando-los-invencibles.html">Campbell, Vieira, Ljungberg, Pirés, Bergkamp y Henry</a>, era principalmente un equipo de transiciones. Un colectivo de bloque alto que alternaba breves fases de presión con prolongados periodos de repliegue cuyo pico de brillantez residía en sus ataques más rápidos. O sea, en los que más espacios hallaban. Es decir, en los contragolpes. Por supuesto era un conjunto de claro carácter asociativo, tipos como Robert, Dennis o Thierry rebosaban técnica, pero la velocidad era el signo distintivo sin matices. En aquella época el Arsenal se coreó con la élite de igual a igual, su afición vio cómo Highbury infundía en el rostro del Manchester United o el Liverpool el mismo terror que Old Trafford o Anfield. Y aquélla sensación les sedujo. A cualquiera le hubiera sucedido, y más aún a ellos, que venían de ser el <a target="_blank" href ="http://melibro.com/fiebre-en-las-gradas-nick-hornby/">club más odiado del país en la década de los ochenta</a>. No es que fuesen el antiguo Stoke City, pero se parecían más a los de Toni Pulis que a lo que fueron después. Es posible que ese encantamiento por haberse conocido confundiera el futuro deportivo del club, pues evolucionando hacia un fútbol más y más de balón acabó convirtiéndose en esclavo de la posesión, preso de los achiques rivales y frustrado por la ausencia de metros. La dulce sensación de estar entre los grandes, entre las referencias, no duró demasiado. Axel Torres, en lo suyo, sí llegó para quedarse.</p>
<p><img src="http://www.ecosdelbalon.com/media/img_axel/axel_img2.jpg" width="940px" height="470px"></p>
<p style="text-align: justify"><i>«11 Ciudades»</i> también es un alegato en favor del levantarse y caminar. Imaginar es algo único y la tecnología la gran ventaja de nuestra era, pero si algo de más tiene este mundo globalizado nuestro es que cualquier cosa puede ocurrir en cualquier lugar llegado un momento. Son cada vez más los equipos de la NBA que vienen a jugar a España en pretemporada, los directores de cine que ruedan superproducciones en nuestro país o los grupos de música que dejan por aquí sus canciones. El bolsillo es importante y siempre lo será, es una evidencia que ser el especialista en fútbol internacional de un grupo de comunicación fuerte abre puertas que la mayoría tiene cerradas, pero, <a target="_blank" href ="http://www.obamaworld.es/">por encima de todo, querer es poder</a>. Suceden demasiadas cosas como para que ninguna nos pille físicamente a un paso. Descubrir, conocer y dominar es una cuestión de actitud. De profundizar en todo aquéllo que nos entusiasme y estar preparado para cuando venga a visitarnos. Tarde o temprano, el acercamiento llega.</p>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_right"><iframe width="350" height="197" src="http://www.youtube.com/embed/9byC2oIpv6E" frameborder="0" allowfullscreen></iframe></span>Un buen ejemplo fue la Final de la Copa de la UEFA de 2003, celebrada en la ciudad de Sevilla, y a la que Axel Torres dedica el capítulo 3 de su libro. El FC Porto, que para nuestro país era poco más que el club de Futre, disputaría el último partido del torneo contra el carismático Celtic de Glasgow. Imaginen la suerte que tuvo aquel compatriota nuestro que hubiese estudiado de manera especial el conflicto norirlandés, que pudo fundirse con 80.000 protagonistas a la vera de Torre del Oro. O el joven nuevo entrenador de fútbol, que asistió en primera plana a un espectáculo diferente, más directo y físico, que pudo enriquecer su visión del juego de manera decisiva. O simplemente el aficionado que no hubiese cometido el fallo garrafal de perderse el histórico duelo del <i>«You´re never walk alone»</i>, aquella eliminatoria de cuartos entre el Liverpool y el Celtic <a target="_blank" href ="http://www.guardian.co.uk/football/2003/mar/14/uefa.sport">cuya ida concluyó 1-1</a> (¡gol de Heskey!) y cuya vuelta ya es historia del fútbol. Pequeño, en desventaja y muy probablemente con menos calidad, los escoceses sintieron en Anfield Road el mágico aliento de <a target="_blank" href ="http://www.guardian.co.uk/football/2003/mar/20/minutebyminute.sport">una hinchada verde que en realidad era roja</a>. Cantaban de la misma manera, con la mera distinción del acento, que no se percibía bien entre el sonido del balón volando. 0-2 ganó el equipo de Henrik Larsson, el delantero centro que un trienio después pondría nombre en Barcelona a un rol que el plantel culé no cubre desde que él dijo adiós, tras ganar la segunda Copa de Europa y algo más. Y a ver, entre los presentes, ¿quién no puede ir a Sevilla? Todos hubiésemos podido si hubiéramos tenido claro lo importante que era. Abrir los ojos, limpiar la mente, encender la imaginación y esperar la ocasión. Vivir desde el fútbol es una decisión personal.</p>
<p style="text-align: justify"><object align="left" width="370" height="222"><iframe width="350" height="197" src="http://www.youtube.com/embed/v12XSnZY3r4" frameborder="0" allowfullscreen></iframe></object>Este año hemos tenido la oportunidad de ver tres veces en nuestro país al Borussia Dortmund de Klopp, Hummels, Gündogan, Götze, Reus y Lewandowski, un equipo que se acaba pero que perdurará en nuestra retina, y que deberíamos haber conocido en persona. Hace dos años, cuando aún eran un embrión, visitaron el Ramón Sánchez Pizjuán, donde se pudieron matar dos pájaros de un tiro: disfrutarlos y asistir a la última exhibición europea de Kanouté, una de las joyas más ocultas del fútbol moderno, pues no ganó la Champions League pero en el campo impactaba de tal forma que no palidecía ante Henry, Zidane o Andrés Iniesta. Especialmente en las noches europeas del barrio de Nervión. Pronto se disputará una final de la Copa de Europa con sede en dos países, Inglaterra y Alemania, que merecerá la pena vivir en cualquiera de los mismos. Y estamos a 13 meses de la llamada a convertirse en la cita futbolística más relevante de nuestra existencia: la Copa del Mundo de Brasil 2014. La que puede coronar a Messi como el mejor que jamás hubo, la que puede incluir a Cristiano Ronaldo en el escalón que persigue, la que puede situar a Casillas, Ramos, Xabi Alonso, Xavi, Cesc e Iniesta en un cielo que el fútbol se inventa para ellos solos. <a target="_blank" href ="http://www.lavanguardia.com/deportes/futbol/20130323/54370604977/alcides-ghiggia-ultimo-maracanazo.html">La venganza por Maracaná</a>. El mundo no se detiene, no para de ofrecer momentos extraordinarios para quien quiera vivirlos. Abrir los ojos, limpiar la mente, encender la imaginación y atreverse a ser capaz. Si a alguien le cuesta más de lo normal, que lea <i>«11 Ciudades; viajes de un periodista deportivo»</i>. Será su principio.</p>
<p><img src="http://www.ecosdelbalon.com/media/img_axel/axel_img3.jpg"></p>
<p style="text-align: justify">
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<a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/05/video-axel-torres-perder-es-lo-normal/">«Perder es lo normal»</a><br />
Referencias<br />
<a target="_blank" href ="http://editorialcontra.com/?add-to-cart=2648">Comprar «11 Ciudades»</a><br />
<a target="_blank" href ="http://www.tiposinfames.com/">Librería «Tipos Infames»</a><br />
<a target="_blank" href ="http://www.flickr.com/photos/daviddeluis">http://www.flickr.com/photos/daviddeluis</a></p>
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