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	<title>Ecos del Balón &#187; Bela Guttman</title>
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	<description>En fútbol nadie tiene razón.</description>
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		<title>El camino de los gigantes</title>
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		<pubDate>Tue, 31 Dec 2013 03:00:36 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Sergio Vilariño]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[ada pueblo tiene su catástrofe nacional, algo así como su Hiroshima. Nuestra catástrofe nacional, nuestro Hiroshima fue la derrota frente a Uruguay en 1950&#8243;. La frase del autor brasileño Nelson Rodrigues resumen perfectamente el sentimiento que invadió al pueblo brasileño tras el Mundial de 1950. Aquel Waterloo provocado por los goles de Schiaffino y Ghiggia, [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><i><span class="dropcap">«C</span>ada pueblo tiene su catástrofe nacional, algo así como su Hiroshima. Nuestra catástrofe nacional, nuestro Hiroshima fue la derrota frente a Uruguay en 1950&#8243;</i>. La frase del autor brasileño Nelson Rodrigues resumen<span id="more-103057"></span> perfectamente el sentimiento que invadió al pueblo brasileño tras el Mundial de 1950. Aquel Waterloo provocado por los goles de <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=6pMmRFKKZfk">Schiaffino y Ghiggia</a>, por el <i>«los de afuera son de palo»</i> de Obdulio Varela y por la tarde más negra de Bigode, Juvenal y Barbosa, borró de un plumazo todos los avances del fútbol brasileño en más de 50 años. Mientras los celestes levantan casi a escondidas la Copa Jules Rimet, Ary Barroso, el <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=C5pvdIf50Ag">locutor</a> más famoso del país se retiraba –aunque no fue definitivo-, el seleccionador Flávio Costa se disfrazaba de mujer para salir vivo de Maracaná, muchos brasileños se suicidaban y millones de periódicos impresos con <i>«Brasil campeao mundial»</i> se iban a enormes pilas para quemar. La samba <i>«Brasil vitoriosa»</i> nunca se tocaría y, en Tres Coraçoes, un niño de nueve años prometía a su desolado padre que él ganaría la Copa del Mundo para Brasil. ¿Quién sabe cuántas veces se hizo esa promesa a lo largo del país tras la tragedia?</p>
<p style="text-align: justify">Esa victoria en el Mundial quedaba más lejos que nunca en el verano de 1950. Brasil se había ido afianzando poco a poco como uno de las selecciones más fuertes del mundo antes de la guerra. Especialmente en el campeonato <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=xTJcfzPNzy4">disputado en Francia</a> se presentó como uno de las favoritas. De la mano del genio <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=Om5GFSBlNOU">Leónidas</a> llegaron a unas semifinales donde se medían a los campeones, Italia. En un ejercicio de soberbia pocas veces igualado, Brasil hizo descansar a muchos de sus mejores jugadores, entre ellos el propio <i>Diamante Negro</i>, y los envió a París desde Marsella para que estuviesen descansados para la eventual final. Partido que nunca jugarían ya que los hombres de Vitorio Pozzo les vencieron y acabaron con su trayectoria mundialista.</p>
<p style="text-align: justify">Tras doce años, y no habiendo sufrido las consecuencias de la Segunda Guerra Mundial, Brasil fue el único país que presentó candidatura para el certamen de 1950. Construyó un estadio faraónico en Rio de Janeiro, para unos doscientos mil espectadores, y reunió a un fantástico equipo que aglutinaba a los<span class="pullquote_right">Brasil llegaba a su cita como máximo favorito</span> mejores jugadores de Brasil. Algo no tan habitual hasta entonces, por las continuas disputas entre Río y Sao Paulo. La selección brasileña, que por entonces vestía de blanco principalmente, venía de ganar la Copa América de 1949, y contaba con el longilíneo atacante de Vasco da Gama <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=S8MtldObH7Q">Ademir como estilete</a>. Por detrás de él, Jair y, sobre todo, Zizinho eran los creadores de juego. Friaça por la derecha y Chico por la izquierda eran dos diablos en las bandas. Carlos Bauer imponía su jerarquía en el medio junto a Danilo Alvim  y, aunque la defensa flojeaba, contaba con jugadores fiables como el capitán Augusto, Bigode y Juvenal, además de un portero ágil y elástico, como era Moacyr Barbosa. Amparada en los goles de Ademir, la magia de <i>Mestre Ziza</i>, las diabluras de Chico y el impresionante ambiente de Maracaná, Brasil llegó al último partido de la liguilla final necesitando sólo un empate para ganar el Mundial. Lo que siguió fue una de las <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=t29i1CdHdNM">tardes más dantescas</a> de la historia del fútbol, la tarde del <i>silencio atronador</i>, como lo definiría el propio Rimet, la tarde en que, cuando más necesitaba la selección su aliento, Maracaná se quedó mudo.</p>
<blockquote><p>Brasil quiso hacer borrón y cuenta nueva tras el doloroso Maracanazo de 1950 frente a Uruguay</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Como dijimos anteriormente, la derrota contra Uruguay sumió al país en una depresión y eliminó de un plumazo todo lo logrado por el equipo nacional. Incluso se le cambió el uniforme a la selección, pasando del blanco y azul a uno que representase los colores de la bandera.<span class="pullquote_left">Después del «desastre» nació la canarinha</span> Nacía la mundialmente famosa <i>canarinha</i>. Incluso los miembros del equipo de 1950 fueron sustituídos con la mayor celeridad posible. Augusto, Juvenal y Bigode, tres de los más señalados nunca más jugaron con Brasil, al igual que Chico. Jair desapareció de la misma hasta 1956. Friaça y Ademir aguantaron hasta 1952, Danilo y <a target="_blank" href ="http://en.wikipedia.org/wiki/Moacir_Barbosa_Nascimento">Barbosa</a> hasta 1953. Bauer fue uno de los supervivientes para la siguiente Copa del Mundo. Básicamente, la losa de esa derrota nunca les abandonaría, siendo el caso de Barbosa uno de los más trágicos, constantemente señalado y repudiado –se le prohibió visitar a la selección de USA 94 porque le consideraban gafe-, e incluso llegó a quemar los palos de la portería de Maracaná en su casa. Zizinho fue un caso especial, era un maestro, una figura reverenciada, y siguió apareciendo en la selección de manera irregular. Además, protagonizaría un increíble <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=X5OVN0ZkbRY">retorno a la élite</a>, avanzada la década, con el Sao Paulo de Bela Guttmann.</p>
<p style="text-align: justify">El caso es que el fútbol brasileño debía renacer de sus cenizas. La primera señal de recuperación fue el segundo puesto en la Copa América de 1953, donde Ademir y Zizinho todavía eran figuras importantes. Claro que para ser segundo hay que perder, en este caso un desempate ante Paraguay, así que el mito de que Brasil era <i>incapaz</i> de ganar se mantuvo un poco más. Es curioso como los dos países que más Mundiales han ganado soportaron durante gran parte de su historia la etiqueta de <i>no saber ganar</i>. Italia lo sufrió tras la guerra y hasta que consiguieron el título europeo en 1968.</p>
<p style="text-align: justify">Para el Mundial celebrado en Suiza en 1954 la renovación de la selección ya era total. Entre los 22 hombres que viajaron a Europa, sólo  cinco habían estado en 1950 –Baltazar, Nilton Santos, Castilho, Ely y Bauer-, y sólo el capitán Bauer había estado en el césped ante Uruguay. Había nuevas figuras, como el lateral Djalma Santos, fuerte y siempre dispuesto a proyectarse al ataque, el mariscal del mediocampo Didí, un jugador lento, pero de absoluto dominio del juego, y el fantástico extremo derecho <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=cDBjtMJjQZc">Julinho Botelho</a>, que haría fortuna en Europa con la Fiorentina y el motivo por el que Garrincha tardó tanto en despuntar con la selección. El equipo de Zezé Moreyra –hermano de Aymoré, que ganará para Brasil el segundo Mundial-, como vemos, contaba con destacados jugadores, pero todavía no era un conjunto capaz de ganar el Mundial. Brasil <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=1Gx3Adcw6Fo">aplastó a Mexico</a> en la primera fase y logró un empate ante una gran Yugoslavia. Pasó primera de grupo con un Didí espectacular, pero los cuartos de final deparaban un impresionante enfrentamiento en Berna contra los grandes favoritos, la Hungría de los Magiares Mágicos. </p>
<p style="text-align: justify">El partido, que posteriormente sería recordado como la <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=p9yJFpbcgcE">Batalla de Berna</a>, hizo honor a su apodo. Competido y violento. Hungría, aún sin Puskas, se puso 2-0 antes de los diez minutos, en su típico arranque en tromba. Brasil respondió a los goles de Kocsis e Hidegkuti gracias a un penalti transformado por Djalma Santos. Tras el descanso, Gyula Lorant, que ya estaba sufriendo en defensa ante Julinho, transformó un penalti colocando el 3-1, lo cual llevó a<span class="pullquote_right">La derrota ante los húngaros junto a la influencia de Guttman tuvieron consecuencias</span> una invasión de campo por parte de los periodistas y miembros del staff brasileño que tuvo que ser desalojada por la policía. Este fue el momento en el que el partido empezó a degenerar en una sucesión de faltas violentas y marrullerías varias. En medio del caos, un gol de Julinho ponía el 3-2. El brasileño estaba martirizando a Lorant, algo que ni Stanley Matthews, ni Bernard Vukas, ni Alfred Schaefer habían conseguido hasta la fecha. Tras este gol, Boszik recibió una criminal falta de un Nilton Santos fuera de sí. Ambos se enzarzaron a golpes y fueron expulsados. Boszik jugaría las semis igualmente, porque, sorprendentemente, argumentó que siendo miembro del Parlamento Húngaro tenía inmunidad diplomática y la FIFA no podía castigarle. La FIFA se lavó las manos en todo este asunto y no sancionó a nadie. Poco después, Kocsis marcó el cuarto y definitivo gol húngaro. Los últimos momentos fueron, básicamente, una <a target="_blank" href ="http://www.fifa.com/classicfootball/matches/world-cup/match=1248/">batalla campal</a> en la que, casualmente, a veces había un balón de por medio. El atacante Humberto Tozzi también fue expulsado por una patada al omnipresente Lorant y el partido terminó con un enfrentamiento a botellazos en los vestuarios. Curiosamente fue Puskas, cojo, el que lanzó el primer proyectil. La aventura mundial del nuevo Brasil terminaba con otra vergonzosa imagen.</p>
<p style="text-align: justify">Los cuatro años que pasaron desde la Batalla de Berna hasta la siguiente cita mundialista supusieron, ahora sí, un significativo cambio en el fútbol brasileño. A pesar del lamentable espectáculo vivido ante los húngaros, Brasil sacó en limpio que su 3-2-5 necesitaba una revisión y ellos mismos habían comprobado, al igual que el resto del mundo, que el <a target="_blank" href ="http://www.fifa.com/classicfootball/matches/world-cup/match=1248/">4-2-4 funcional</a> de los húngaros podía ser la solución. Los magiares combinaban de manera excepcional las bajadas de Zakarias desde el medio a la defensa y de Hidegkuti en la posición de falso 9 –de hecho era más bien un centrocampista ofensivo-, para contar con superioridad en todas las zonas del campo y destrozar los sistemas rivales. Con Zakarias incrustándose en la línea defensiva, esta pasaba a tener 4 hombres y esto se traducía en menos espacio para los extremos rivales, que pasaban a ser casi inefectivos –salvo actuación excepcional como la de Julinho en Berna-. Además, <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/09/magiares-magicos-honved-wolves-creacion-copa-de-europa/">Hidegkuti</a> operaba en la zona de mediapuntas, arrastrando a sus marcadores u moviéndose libremente porque estos no se atrevían a salir de su posición. Fuese cual fuese la decisión tomada por los rivales, el resultado era terrible, ya que Hidegkuti llegaba desde atrás, te castigaba con su fantástico disparo de media distancia y filtraba pases para los interiores Puskas y Kocsis –que eran realmente los delanteros del equipo- que entraban en superioridad ante la línea defensiva, especialmente cuando los extremos Budai y Czibor fijaban a sus pares.</p>
<p style="text-align: justify">La influencia húngara en Brasil durante estos años tuvo el nombre de <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/05/historia-benfica-campeon-europa-guttmann-eusebio/ ">Bela Guttmann</a>, que hizo del Sao Paulo uno de los mejores equipos del país, y recuperó a Zizinho, que ya tenía 36 años, como el cerebro de su formación. Esto le valió al <i>Mestre Ziza</i> una vuelta a la selección nacional, donde destacó en la <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=791M3gn-mos">Copa América de 1957</a>, combinando excelentemente con Didí. Las ascensión del Santos, gracias a una gran generación de jugadores, entre los que estaba un jovencísimo Pelé, aportó también mucho a este período del fútbol canarinho. Brasil fue de nuevo segunda en esa Copa América, por detrás de la Argentina de los Carasucias, pero presentaba otra vez credenciales para el Mundial que se celebraría en Suecia.</p>
<blockquote><p>El viaje hacia la Copa del Mundo de Suecia supuso para la selección brasileña una revolución táctica</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">El camino hacia el Mundial empezaba por las clasificatorias. Brasil fue encuadrada en un grupo con Perú y Venezuela, con sólo una plaza para el Mundial en juego. Con la retirada de los venezolanos, la cosa se quedó en una liguilla de dos partidos contra los peruanos. La ida<span class="pullquote_left">La preparación para afrontar el Mundial de Suecia fue muy estricta</span> en Lima terminó con un 1-1, gracias a un gol de Índio, delantero del Flamengo. Faltaba el partido de Maracaná y Osvaldo Brandao, seleccionador brasileño, sacó al mismo equipo que en Lima. El partido fue cerradísimo pero se resolvió de manera legendaria. Didí, la indiscutible figura de Brasil, marcó el gol de la victoria gracias a una falta directa en la que se presentó al mundo su <a target="_blank" href ="http://3.bp.blogspot.com/-CvqvSkCXX9I/TnJjL_l8SaI/AAAAAAAACLU/nuKikMNQbIw/s400/vvv.jpg">famosa <i>folha seca</i></a>. Brasil viajaba a Suecia, pero todavía quedaba muchísimo trabajo por hacer. Brandao fue sustituído por Vicente Feola, que había trabajado con Guttmann en el Sao Paulo. Feola, fuertemente influenciado por el húngaro, trabajó en pos de adaptar a la selección a un sistema similar al utilizado en su club, uno más parecido a aquel que los Mágicos Magiares habían usado en el Mundial de 1954. Feola sabía que, tras ser incluído en un grupo con la URSS, Austria e Inglaterra, Brasil debería llegar perfectamente preparada a la cita. Todo se preparó al milímetro, desde el lugar de concentración hasta la alimentación, los vuelos, etc. Brasil implantó el modelo que hoy siguen la gran mayoría de selecciones del mundo ante un campeonato de estas características.</p>
<p style="text-align: justify">Los rivales eran formidables. Los soviéticos participaban por primera vez en un Mundial, tras romper su aislamiento con el torneo. Eran los <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=5J00MaMHDtw">campeones olímpicos de 1956</a> y contaban con un excepcional conjunto en el que destacaban el guardameta Lev Yashin, el cerebro del centro del campo Igor Netto y un fabuloso atacante joven, <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=c3EU_fVpTZ4">Eduard Strelsov</a>, quien sería apodado el <i>Pelé ruso</i>. Rápido, técnico y muy goleador, el del Torpedo de Moscú estaba llamado a ser una de las mayores figuras del Mundial sueco. Austria, por su parte, venía de quedar tercera en el Mundial de Suiza y contaba con un grupo de veteranos  como Alfred Körner –uno de los máximos goleadores de aquella Copa del Mundo-, Karl Koller, uno de los mejores centrocampistas del mundo y los legendarios Ernst Happel y Gerhard Hannappi, dos jugadores de categoría mundial en multitud de puestos. Dos monstruos en peligro de extinción. Por su parte, Inglaterra contaba con una nueva generación liderada por los Busby Babes del Manchester United,  los veteranos Billy Wright y <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=JFFcgJx3f0Y">Tom Finney</a>, y el brillante genio del Fulham Johnny Haynes.</p>
<p style="text-align: justify">Así pues, Feola dejó fuera a Zizinho, Julinho y <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=NPJoV-zI8wE">Canhoteiro</a> –letal extremo zurdo del Sao Paulo, el Garrincha de la banda izquierda- entre otros y comenzó a trabajar con un 4-2-4 nominal, al estilo del que utilizaba en el Sao Paulo. Evidentemente, no muchos jugadores podían asumir los roles de Zakarias<span class="pullquote_right">Brasil no tendría ni a Zakarias ni a Hidekguti</span> e Hidegkuti –los que realmente hacían especial el sistema húngaro-, así que el brasileño optó por usar a Mario Zagallo, el extremo del Botafogo, conocido por su sacrificio y capacidad de trabajo en el campo, para que actuase como <i>wing ventilador</i> -como lo llamaban en Argentina-. Zagallo bajaba hasta el medio campo, pasando la formación a un 4-3-3 que daba superioridad en esa parte del terreno de juego. Además, los laterales Nilton de Sordi –le ganó el puesto a Djalma Santos- y Nilton Santos se proyectaban al ataque al más puro estilo de Lorant. Feola, además, incluyó por primera vez un psicólogo en la expedición que llevó a Suecia. Este personaje se convertiría en una celebridad, al argumentar que tanto Pelé como <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=MYKP4aAknT0">Garrincha</a> eran demasiado infantiles como para aguantar la presión del torneo y que, por ello, debían ser dejados fuera del equipo. Feola no le hizo caso, pero ambos estuvieron en el banquillo durante los dos primeros partidos de la competición.</p>
<p style="text-align: justify">Contra <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=VxkFxymglas">Austria</a>, Feola reforzó aún más el medio del campo. La inclusión de Dino Sani, un centrocampista que ejercía como <i>regista</i> y que haría carrera en el Milan, además de un De Sordi más defensivo que Djalma Santos, las bajadas de Zagallo, la presencia de Didí y el rol de Dida como enganche. La jugada le salió perfecta y Brasil ganó holgadamente gracias a un gol de Nilton Santos y un doblete de Mazzola, a quien todos conoceríamos posteriormente por sus hazañas en Europa bajo el nombre de <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=U_J4f-s23Ro">Altafini</a>. El segundo partido del torneo mediría a Brasil contra Inglaterra. El enemigo formidable que pintaba un año antes había quedado reducido a cenizas, al igual que el avión que transportaba al United en el aeropuerto de Munich. La tragedia de los Busby Babes mermó sensiblemente a la <i>Three Lions</i>, especialmente con las muertes del todoterreno Duncan Edwards y el gran goleador Tommy Taylor. Con <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=Yv3efEdaXOw">Johnny Haynes</a> como principal figura, apoyado por su compañero del Fulham Bobby Robson, Inglaterra puso las cosas muy difíciles a una selección brasileña que, repitiendo once, no estuvo tan brillante como contra Austria. El empate a cero hacía que Brasil se jugase el primer puesto contra la URSS en el último partido. </p>
<p style="text-align: justify">Los soviéticos habían pegado un <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=j6kJLYuXviQ">baño a Inglaterra</a> –a pesar del empate a dos- y derrotado a Austria. Estaban dando muy buena imagen en su primera participación en un Mundial, pero aún así se echaba de menos la presencia del que era su mayor atracción antes del campeonato. Eduard Streltsov,<span class="pullquote_left">En Brasil se comenzó a pedir la titularidad de Garrincha y de Pelé</span> un genio irreverente y que se salía de los estándares de la <i>corrección</i> para la Nomenklatura soviética, se había negado a abandonar el Torpedo para unirse al club del ejército –CSKA- o al de la policía secreta –Dinamo-. Poco después, en una fiesta, faltó al respeto a una miembro del Politburó. No pasó mucho tiempo hasta que fue acusado de violación. Cuando como medida para permitirle ir al Mundial le exigieron que reconociese su culpabilidad, Streltsov cayó en la trampa de las <i>confesiones</i> soviéticas. Fue enviado al gulag ocho años y su sueño mundialista se acababa. Su puesto en el equipo durante el campeonato lo ocupaba una bola de demolición armenia, el legendario y veterano Nikita Simonyan, más ortodoxo, más adepto y más querido por el Partido, indudable categoría futbolística aparte. Brasil, mientras, vivía una pequeña revuelta interna. Los jugadores más veteranos exigieron a Feola la presencia de Garrincha y Pelé en el equipo. Ellos sabían que ambos serían clave para romper a los físicamente poderosos y organizados soviéticos. Garrincha era conocido un driblador imparable, mientras el jovencísimo Pelé, con 17 años, ya había debutado un año antes con la selección y era una figura indiscutible de un gran equipo del Santos. Además de ellos, también entró en el equipo Vavá, sustituyendo a Mazzola en la punta del ataque.</p>
<p style="text-align: justify">Lo que se vio en Goteborg esa tarde fue una aparición milagrosa. El <a target="_blank" href ="http://www.thehardtackle.com/2011/tht-rewind-brazil-vs-ussr-1958-the-greatest-three-minutes-of-footballing-history/">inicio del partido</a> es recordado como <i>“los tres minutos más grandes de la historia del fútbol”</i>. La consigna era darle el balón a Garrincha tanto como se pudiese. Y este haría el resto. El genio de Pau Grande no decepcionó. <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=ovbU5HrciCU">Destrozó a su par</a>, a las ayudas que recibía, llegó a línea de fondo y envió un cañonazo sin ángulo al poste que dejó a Yashin temblando y sirvió el primer gol a Vavá. En esos tres minutos Brasil demostró que lo suyo era otro fútbol. El resto del partido fue un dominio absoluto de Garrincha, de Pelé –que no marcó pero dejó una impresión imborrable-, de Didí en el medio campo y de Vavá, autor de un doblete. Brasil pasaba a cuartos de final sin perder y sin encajar ningún gol. La URSS eliminaría a Inglaterra en el desempate.</p>
<blockquote><p>La fase final del Mundial de Suecia iba a suponer un cambio de era en todo el fútbol mundial</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Gales fue un rival mucho más rocoso de lo esperado en cuartos de final. Definitivamente los equipos británicos se les atragantaban a los brasileños.  Los galeses se atrincheraron en torno al magnífico guardameta del Arsenal, Jack Kelsey y al creativo interior Ivor Allchurch, uno de los jugadores más destacados del campeonato. Brasil recuperó a Mazzola en este partido, pero la actuación de Pelé lo ensombreció.  El joven de 17 años se volvió a salir y marcó <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=sQbIdyg9LM4">su primer gol</a> –golazo- en un Mundial. Brasil ganaba unos cuartos de final con dos chavales de 19 y 17 años en punta, pero este partido dejó claro que ambos jóvenes no se entendían bien. La sentencia de muerte de Mazzola como internacional brasileño. Poco después viajaría a Italia para firmar por el Milan y adoptar la nacionalidad para jugar con la Azzurra.</p>
<p style="text-align: justify">Las semifinales del Mundial enfrentaron a <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=LStkSa_DiWM ">Suecia y Alemania</a>, por una parte y a Francia y Brasil por otra. En la primera los anfitriones suecos dieron buena cuenta de los actuales campeones, una Alemania envejecida de la que seguían tirando Helmut Rahn, Hans Schaefer y Fritz Walter -38 años- y en la que hacía su primera aparición mundialista un delantero de 21 años llamado<span class="pullquote_right">El partido ante Francia sería un duelo Didí-Kopa hasta que apareció Pelé</span> Uwe Seeler. Francia, por su parte, había llegado a estas instancias jugando un fútbol espectacular. Supervivientes de un grupo con los siempre potentes yugoslavos, los sorprendentes paraguayos y un flojo equipo escocés, también habían eliminado fácilmente a Irlanda del Norte en los cuartos de final. La selección gala estaba formada con la base de jugadores del poderoso Stade Reims de la época y su seleccionador Albert Batteux era también el entrenador de ese club. En <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=CbXlsCoXQvc/">Raymond Kopa</a> tenía un excelente organizador de juego, seguramente el mejor de Europa, mientras que Robert Joncquet aportaba jerarquía en la fase defensiva y Roger Piantoni era un complemento perfecto para la creatividad de Kopa. En la banda, Jean Vincent era un diabólico extremo izquierdo, y se entendía a la perfección con el mayor activo atacante del equipo, un Just Fontaine que había comenzado el torneo como suplente, pero que a estas alturas llevaba ya ocho goles. El <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=lhimTK3RB6k">partido</a> se jugó en el Rasunda Stadion de Estocolmo, y los espectadores suecos asistieron a una demostración de fútbol de más alto nivel. Brasil recuperó a Vavá y este respondó a la confianza rápido, adelantando a su selección a los dos minutos. Pero Fontaine no tardó en hacer aparición y a antes de los diez minutos ya había regateado a Gilmar y empatado el partido para Francia.</p>
<p style="text-align: justify">Tras este inicio fulgurante, el ritmo del partido bajó un poco, y se convirtió en un duelo de creadores <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=bUu72xdSyHk">entre Kopa y Didí</a>, durante gran parte del primer período. Fue el brasileño quien rompió la igualdad con un cañonazo impresionante a la escuadra poco antes del descanso. En la media parte, a pesar de la ventaja brasileña, el resultado no estaba nada claro. Ambos equipos estaban muy parejos. Se necesitaba algo especial para decantar la balanza. Y en esas, con apenas cinco minutos jugados de la segunda parte, hizo aparición <i>O Rei</i>. Su explosión durante los 25 minutos siguientes es un momento de los que cambian la historia del fútbol. Edson Arantes do Nascimento dejó de existir y en su lugar <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=NokfaCdVCV8">se alzó Pelé</a>. Tres goles sin respuesta: el primero tras aprovechar un error del guardameta Abbes, el segundo tras jugada de Garrincha, sombrerito mediante a Joncquet y remate con el exterior del pie derecho, y el tercero tras el enésimo destrozo de Mané, controlando su centro con el pecho y rematando de volea. 5-1 para Brasil. El tardío gol de Piantoni no ensombreció el gran día del fútbol brasileño. Francia quedaba fuera, pero aún le quedaban fuerzas para meterle seis goles a Alemania por el tercer puesto. Una Alemania a la que Suecia había remontado en Goteborg, para ganar por 3-1 y lograr una plaza en la final de su Mundial.</p>
<p style="text-align: justify">Así pues, el 28 de junio de 1958, Brasil se volvía a citar con la historia. Llegaba el momento de demostrar que los brasileños sí sabían ganar. Los suecos habían completado un torneo fantástico. George Raynor, su seleccionador británico, había vuelto a lograr que Suecia fuese competitiva. Ya habían ganado los Juegos Olímpicos del 48 con él gracias a la<span class="pullquote_left">Suecia tenía en el trío Gre-No-Li a su gran aval</span> célebre delantera Gre-No-Li, y también habían sido terceros en el <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=f_JcazKkXdA">Mundial 50</a> con un equipo totalmente renovado. El fútbol sueco sólo permitía ser internacionales a los jugadores amateurs y que jugasen en Suecia. Así pues, las figuras que se iban a ganar dinero –a Italia especialmente-, tenían que renunciar a la selección. Para este Mundial, Raynor consiguió que se pudiesen llamar a profesionales. Ya no estaba Nordahl y Gren y <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=2VmLZSep-KE">Liedholm</a> tenían ya 37 y 35 años. Pero el gran central Bergmark y el portero Svensson seguían en el equipo, el centrocampista Bengt Gustavsson volvió desde Italia para ser clave durante el torneo. Además, jóvenes talentos que también estaban en la Serie A, como Hamrin, Selmosson y Skoglund, unidos al delantero centro Agne Simonsson formarán el grueso del equipo nacional. Quedaba por ver cómo aguantarían el centro del campo Liedholm y Gren, junto a Gustavsson y Parling. Feola, sorpresivamente, dio entrada a Djalma Santos en lugar de De Sordi. Con Nilton y Djalma, dos superdotados físicamente, buscaba contrarrestar a los centelleantes Hamrin y Skoglund.</p>
<p style="text-align: justify">El <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=3f3qSwJdmTQ">partido</a> no comenzó bien para los intereses de Brasil, ya que Liedholm abrió el marcador a los cuatro minutos. Aunque Vavá empató pronto, a los nueve. Estos arranques fulgurantes son una característica del fútbol de los 50. Es el momento del cambio de tácticas, en el que cualquier ligero retoque puede destruir todo un planteamiento. Así pues, mientras los equipos se ajustan al esquema del rival, el marcador no suele salir intacto. Tras este inicio, bastante en la línea del partido contra Francia, el juego se igualó, ya con los equipos bien plantados ante la propuesta del contrario. Una vez más, el duelo Didí-Liedholm fue clave para el devenir del partido, y su dominio sobre el mismo propició el gol de Vavá a la media hora, llegando con ventaja Brasil al entretiempo.</p>
<p style="text-align: justify">La segunda parte fue, de nuevo, el <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=3f3qSwJdmTQ">show de Pelé</a>, que marcó un golazo impresionante al hacer un sombrero sobre su defensor, recibir una durísima entrada con los tacos en el muslo, aguantarla y remachar con una volea inapelable. Fue el golpe que demostró la superioridad de la canarinha. El titulo mundial estaba muy cerca y más aún cuando Zagallo marcó el cuarto gol. Era un gran premio para el hombre que, cumpliendo a la perfección con su decisivo rol, había sido capital en el buen funcionamiento del equipo. A los 80 minutos, Simonsson dio algo de emoción al partido, pero Pelé, con un gol de cabeza en el último minuto, certificó la victoria por 5-2. Diez goles entre las semis y la final de un Mundial. Una demostración impresionante de que Brasil sí podía ganar. Una nueva era comenzaba en el fútbol mundial, la de Brasil y <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=KnZR_eW2IIM">su Rey</a>.</p>
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		<title>A lomos de una Pantera Negra</title>
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		<pubDate>Wed, 15 May 2013 01:55:54 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Sergio Vilariño]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[l pasado sábado vivimos uno de los partidos más emocionantes del año. El gran derbi portugués en el que Porto y Benfica dirimían una vez más la supremacía del fútbol luso. El final, como todos sabemos, nos dejó a un Oporto triunfante que enjugaba una ventaja benfiquista que parecía definitiva. Un guión que viene repitiéndose [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><span class="dropcap">E</span>l pasado sábado vivimos uno de los <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/05/analisis-tactico-porto-benfica-liga-portuguesa/">partidos más emocionantes</a> del año. El gran derbi portugués en el que Porto y Benfica dirimían una vez más la supremacía del fútbol luso. El final, como todos sabemos, nos dejó<span id="more-67928"></span> a un Oporto triunfante que enjugaba una ventaja benfiquista que parecía definitiva. Un guión que viene repitiéndose en los últimos años, pero que para los más veteranos –también los más afortunados- seguidores de <i>as Aguias</i> les traería recuerdos de 1959. Aquella temporada, el club de la capital portuguesa disfrutaba de cinco puntos de ventaja cuando su mayor rival liguero firmó a un húngaro trotamundos que venía de sentar cátedra en Brasil. Bela Guttmann transformó al equipo portista, que comenzó a comer terreno al Benfica hasta terminar por llevarse aquel campeonato. Fue uno de los títulos menos esperados de toda la <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/03/historia-gran-presidente-pinto-da-costa-evolucion-porto-fc/">historia de <i>os Dragoes</i></a>. El poderoso club lisboeta no dudó ese mismo verano. Fue a por Guttmann, sin miedo a enzarzarse en una enorme polémica con su rival norteño. Finalmente, el ex entrenador de Honved y Milan, entre otros, se haría con los mandos de la escuadra del Estadio Da Luz, donde consumaría su obra más perfecta.</p>
<p style="text-align: justify">Guttmann, no es un secreto, era un hombre cosmopolita, acostumbrado a no parar mucho tiempo en el mismo sitio. Un buscador de retos, un entrenador ávido de aprender, aún cuando ya rozaba los 60 años. Huyendo junto con el Honved, al que entrenaba, de la invasión soviética de Hungría, Guttmann se llevó al equipo a jugar una serie de partidos en Brasil.<span class="pullquote_right">Antes de aterrizar en Portugal, Bela modificó el sentido que tenía el sistema 4-2-4 en Brasil</span> Una vez acabada esta gira, el equipo fue básicamente demantelando entre deserciones y sanciones de la FIFA y la UEFA. Guttmann, sin embargo, había decidido quedarse en Brasil, firmando un contrato con el Sao Paulo. Su legado en Brasil, a pesar de que se quedó escasamente un año con el <i>“Tricolor”</i>, fue enorme. Guttmann popularizó el esquema 4-2-4 que posteriormente Vicente Feola adaptaría a la selección brasileña y le daría <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=kjWe7ATSjPU">a la canarinha su primer mundial</a>. El húngaro se había encontrado con que el 4-2-4 estaba siendo ya utilizado como variante en Brasil, pero no al estilo húngaro. Mientras la selección húngara utilizaba al delantero centro para que cayese hacia el centro del campo y desorientar la defensa, en Brasil se utilizaba a uno de los interiores, con la intención de facilitar la creación de juego y servir más balones a los dos delanteros centro. Era un enfoque diferente, pero el zorro magiar pronto lo adaptó a su estilo de juego. Compró al veterano Zizinho, héroe de la Copa Mundial del 50, y lo convirtió en su jugador clave. Le hacía bajar al centro del campo desde su posición de interior, y eso empujaba a Dino Sani, un centrocampista internacional que también jugaría en el Milan, más atrás. Sani no era un jugador de destrucción, más bien todo lo contrario, por lo tanto, con este movimiento, lo que conseguía el entrenador húngaro era tener dos focos de creación, y dos nexos entre líneas. Sani unía la defensa y el medio, Zizinho el medio y el ataque. Algo muy parecido al rol de Pirlo y Kaká en el Milan de Ancelotti. Guttmann ganó <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=X5OVN0ZkbRY">el Paulistao de 1958</a>, asentó esa manera de jugar en Brasil, aprendió cosas que le serían útiles en el futuro y luego se fue. A Portugal. Al Oporto. Y ya conocemos lo que hizo allí.</p>
<blockquote><p>El verano en el que Guttmann sentó las bases de su creación fue el de 1959.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Como ya había demostrado sobradamente a lo largo de su trayectoria, Guttmann no era un hombre de medias tintas. Habiendo visto todos los defectos del equipo benfiquista durante su etapa con el Oporto, Guttmann inmediatamente dio la baja a 20 jugadores y promocionó a todo un grupo de prometedores jugadores juveniles. Muchos de ellos, provenientes de las colonias portuguesas en África. Auténticos atletas, no exentos de calidad. Su dominio en tierras lusas fue incontestable. Ganaría <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=_dPwAAGPRZw ">las ligas del 60</a> y el 61 sin despeinarse, practicando un fútbol ofensivo, técnico y arrollador. Cuando en un partido contra el Sporting de Lisboa uno de sus defensas preguntó a Guttmann cómo parar al delantero centro de <i>os Leoes</i>, el viejo húngaro, despreocupado, respondió <i>marquemos 3 goles, y luego ya veremos</i>.</p>
<p style="text-align: justify">Tras ganar la primera liga para el Benfica en 1960, fue en ese verano cuando Guttmann consiguió quizá su mayor éxito como benfiquista. Por <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=nbB83EfLj60">pura casualidad</a>. Un día, habiendo recibido la visita de Bauer, quien había sido jugador suyo en Sao Paulo, este le advirtió de la existencia de un joven mozambiqueño de 17 años al que el Sampa se había enfrentado en una gira por África. Sabiendo que el Sporting lisboeta también estaba sobre la pista del jugador –el chico en cuestión jugaba para un equipo afiliado del Sporting en la colonia-, Guttmann ofreció al hermano del chico <i>“el doble de lo que le había ofrecido el Sporting”</i>, sin saber de qué cantidades estaba hablando. El Sporting, desesperado por competir con Oporto y Benfica había ofrecido ya una enorme cantidad. Ese niño era Eusebio, y salió barato. Pero todavía no era su momento.</p>
<p style="text-align: justify">En 1961 el Benfica sorprendió al Continente en su andadura por la Copa de Europa. Su poderío ofensivo era tremendo. Liderados por José Augusto, Santana y, sobre todo, José Aguas –entre los tres metieron 21 goles-, y dirigido por un excelente Mário Coluna, los benfiquistas fueron apilando rivales. Cinco goles al Hearts escocés, siete <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/04/de-muchos-uno/">al potente Ujpest Dozsa</a> húngaro, otros siete al AGF danés y cuatro al Rapid de Viena en las semifinales. Un camino impoluto e impresionante para meterse en la final de Berna.</p>
<p style="text-align: justify">Sorprendentemente, el indiscutible rey de Europa, el Real Madrid había sido echado del torneo por sus rivales del Barcelona, en <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=Cnt_Q5Ctaxc">una eliminatoria</a> que levantó ampollas en Madrid y a lo largo del Continente. Pero los<span class="pullquote_left">El FC Barcelona partía como favorito ante el Benfica de Guttmann</span> culés eran también un equipo formidable, con 10 delanteros internacionales en sus filas y la base defensiva de la selección española. Y eran favoritos ante los chicos de Guttmann. Kubala, Kocsis, Evaristo, Luis Suárez y Czibor <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=kL4E5hSkewY">parecían demasiada dinamita</a> para el Benfica. Sin embargo, en lo que se daría por conocer como <i>la final de los postes cuadrados</i>  el Benfica empezaba a escribir las páginas más doradas de su dorada historia. No sin suerte, no sin sufrimiento, pero ante el Barça en aquel estadio maldito para los húngaros, la Victoria y la Gloria, que son los nombres de las águilas que hoy sobrevuelan el nuevo Da Luz, se alzaron majestuosas <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=ItRWNATsaII">del lado luso</a>. Los catalanes estrellaron una infinidad de balones en el poste, Ramallets jugó el peor partido de su carrera y el Benfica dejó de ser, para siempre, un candidato. Había nacido un equipo campeón.</p>
<blockquote><p>El año en que el Benfica defendía su corona europea, Eusebio inició su ascensión al Olimpo.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">En el verano de 1961, Guttmann quedó prendado del chiquillo mozambiqueño que Bauer le había descubierto un año atrás. Eusebio venía destacando con los equipos inferiores. Su tremenda velocidad, su potencia física y su instinto natural para jugar al fútbol <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=eNmp9LxecS4">eran simplemente fantásticos</a>. Guttmann no dudó en incluirlo en el 11 inicial de su Benfica 61-62. Al poco de ser habitual con el primer equipo, el Benfica se mide con el Santos de Pelé en el Torneo de Paris. El Benfica es arrollado y pierde 3-0 cuando el húngaro introduce al joven Eusebio en el campo. Los cambios eran habituales en partidos de este tipo, aunque aún tardarían bastante -1970- en oficializarse. Eusebio deslumbra. Marca un hat trick ante el que es seguramente el mejor equipo del mundo. Pelé, todavía un chaval de 21 años, encoraginado se echa a su equipo a las espaldas y el Santos gana 6-3. Pero todos los ojos son para la <i>Pantera Negra</i>. Al día siguiente, un periódico titula <i>“Eusebio 3-2 Pelé”</i>.</p>
<p style="text-align: justify"><a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=eNmp9LxecS4">Eusebio</a> se aprovechaba de ese descomunal poderío físico para marcar diferencias. Además, su pasión por la pelota era comparable a la del propio Pelé. A pesar de que, bajo los parámetros actuales, se le consideraría un jugador bastante chupón, lo cierto es que para Eusebio lo natural era crearse sus oportunidades por sí mismo. Se convierte en el indiscutible referente atacante del Benfica. En carrera era un tren expreso, y le pegaba a la pelota con furia animal. Ningún ángulo es imposible para Eusebio. Ningún tiro libre está demasiado lejos para él. Como aquellos grandes cañones alemanes de la Gran Guerra, Eusebio es una amenaza desde cualquier punto a menos de 40 metros de la portería rival. <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=pfwBnweMBZI">Dispara y dispara</a>, una y otra vez. Marcará 476 goles en 443 partidos para el Benfica. 59 de ellos en 79 partidos europeos.</p>
<p style="text-align: justify">Eusebio, además, permite a Guttmann sacar lo mejor de <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=NKi6b8Q-Uuc">Mário Coluna</a>. Mozambiqueño como el gran goleador, había llegado antes al Benfica. Su disparo a larga distancia es legendario y comienza jugando como atacante, incluso como delantero centro en la época de Otto Gloria. Pero con Guttmann retrasará su posición al medio del campo. Por decirlo de alguna manera, se convertirá en el Hidegkuti, en el Zizinho, del entrenador húngaro en el cuadro lisboeta. El enlace entre la defensa y el ataque, el cerebro del juego. Dado que su capacidad física era abrumadora también, podía controlar todas las zonas del campo. <i>O monstro sagrado</i> ya era uno de los héroes de Berna –marcó un golazo con una gran volea- y jugará hasta 1970 de rojo.</p>
<p style="text-align: justify">Ese año 62 el Benfica se centrará en defender su cetro europeo, hasta el punto de que es el primer año en que Guttmann no gana la liga portuguesa, que va a parar a las vitrinas de los vecinos del<span class="pullquote_right">Tras ganar su primera Copa de Europa, el único objetivo fue repetir</span> Sporting. A cambio, los benfiquistas llegan a la final del Olimpico de Amsterdam donde se medirán al legendario Real Madrid, ya ganador de cinco campeonatos europeos. Un equipo que, orgullosamente, todavía se consideraba el mejor de Europa. Y, por si fuera poco, <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=PoNZDwcWKrE">Di Stefano</a>, ídolo de Eusebio sigue liderando el ataque madridista. Y también está <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=PoNZDwcWKrE">Puskas</a>, cuya relación de amor-odio con Guttmann marcó la carrera del técnico. En su primera etapa en el Honved, Guttmann sustituyó al padre de Puskas y el joven Ferenc fue factor clave para la renuncia del viejo Bela. En la segunda etapa, con el Honved convertido en <i>el mayor espectáculo del mundo</i>, Puskas era el Mayor que dirigía las huestes de Guttmann. Y obviamente, se conocía de la selección. Todos los grandes jugadores, técnicos, y directivos del fútbol húngaro estaban alrededor del equipo de Gusztav Sebes.</p>
<p style="text-align: justify">Así pues, a pesar de su magnífico bienio, el Benfica no partía favorito ante el equipo más legendario que había conocido el Viejo Continente. El 2 de mayo de 1962, los madridistas alineaban a su equipo de gala. Di Stefano y Puskas ya contaban más de 35 primaveras, pero estaban en gran forma. Junto a Gento habían llevado al Madrid a acumular 24 goles a favor y sólo 2 en contra en la competición. Por su parte, el Benfica rebosaba juventud: Eusebio tenía 20 años, el genial Antonio Simoes 18 y Fernando Cruz 21. Se las habían apañado para eliminar al <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=bIOv3J2ruJs ">Austria vienés</a> (que recibió seis goles), el Nuremberg alemán (siete) y el <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=9Wf2-1hG1xw">Tottenham inglés</a> (cuatro).</p>
<p style="text-align: justify">En el primer tramo <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=m1tubxOCcCc">de la final</a>, la cosa se ajustó al guión esperado. Gento era una bala que percutía el sector derecho de los portugueses y Di Stefano y Puskas combinaron dos veces como ellos sabían hacerlo para poner el 2-0 en el marcador a favor del Madrid. Pero el Benfica se negó a tirar la toalla y José Aguas y Cávem igualaban antes de los 35 minutos. Sólo por esa media hora de juego el partido ya podía ser histórico. Pero quedaba más. Lo mejor, de hecho. Puskas no había dicho su última palabra. El número 10 del Madrid, poco antes del descanso, sumó su tercer gol, en una buena jugada individual en el borde del área. El primer y único jugador en marcar tres o más goles en dos finales de la Copa de Europa.</p>
<p style="text-align: justify">Todo el mundo recordaba la maravillosa exhibición de los blancos en la segunda parte de la final de 1960, pero en esta ocasión la noche pertenecía al Benfica. Mario Coluna, con un disparo marca de la casa, empataba a tres. Puskas y Di Stefano tuvieron buenas oportunidades para adelantar de nuevo a un Real que ya notaba el<span class="pullquote_left">El diferente acierto de los porteros marcó la final conquistada por el Benfica de Eusebio</span> cansancio en sus hombres más veteranos. Pero Costa Pereira, el guardameta portugués, estuvo fantástico. Y es aquí donde se marcó la gran diferencia de la final. Mientras el portero luso hizo intervenciones de mérito, el español Vicente Traín fue un flan bajo los palos madridistas. Y a ello no contribuyó tampoco el nefasto partido de un José Emilio Santamaría al que el encuentro arrolló como un tren de mercancías. <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=pPeoXzxq-8g">Eusebio y sus compañeros olieron la sangre</a> y el Benfica aplastó a los blancos. Primero de penalti, provocado y transformado por la perla mozambiqueña, y después con una falta lanzada por el propio Eusebio que, bote raro mediante, se coló entre los brazos de un desafortunado Vicente. Tras el quinto gol, la imagen que todo el mundo recuerda es la del Benfica celebrando su bicampeonato. Eusebio sacado a hombros por los enfervorecidos hinchas portugueses, entrando en éxtasis con la camiseta de Di Stefano en la mano. <i>“Yo sólo quería la camiseta de Di Stefano. Era todo lo que quería cuando acabó el partido. Era mi ídolo. La agarraba tan fuerte… El trofeo no significaba nada para mí. Mi trofeo era ese”.</i> Unas palabras que definen a ese monstruo futbolístico que, en realidad, era un gatito una vez la pelota dejaba de rodar.</p>
<blockquote><p>Ámsterdam significó el cénit para el equipo lisboeta, que vislumbraba un brillante futuro.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Tras la final, Eusebio se había consagrado como uno de los mejores jugadores del Viejo Continente, casi el equivalente <i>europeo</i> de Pelé. El Benfica tenía ante sí el más prometedor futuro de cuantos equipos había en el fútbol continental. Pero algo se rompió en Lisboa cuando Bela Guttmann salió del club por un contencioso relativo a las primas que debía cobrar por esa segunda conquista europea consecutiva. Los problemas provocados por el dinero fueron siempre una constante en su carrera. El húngaro abandonó Lisboa rumbo a Sudamérica –donde pondría los cimientos de <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=3T1_Yb5SW5E">un Peñarol que conquistaría el mundo</a>-, no sin antes asegurar que el Benfica jamás volvería a ganar una final europea hasta que la deuda fuese saldada.</p>
<p style="text-align: justify">Pero el Benfica era un joven hermoso, sano y fuerte, a imagen y semejanza de su estrella. Alcanzó de nuevo la final europea en la que se mediría al Milán. Aquella tarde londinense, en que Eusebio fue marcado severamente por Trapattoni arrojó alguna nube sobre el futuro benfiquista. El gran goleador no falló a su cita con el gol, pero <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=5YTxdSFWnd8">el Milan</a> se alzó con<span class="pullquote_right">Tras marchar Guttman, el todavía Benfica de Eusebio perdería tres finales europeas más</span> el título. Como lo haría también <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=gQuWF41_MeQ">el Inter</a> dos años más tarde. Un anegado San Siro, un Benfica mermado por la lesión de Germano y posteriormente de Costa Pereira, un gol desgraciado… Se escapaba de nuevo la tercera Copa de Europa. Pero el equipo seguía ganando ligas, hasta 10 bajo la batuta de la Pantera Negra, y compitiendo y siendo una fuerza a tener en cuenta en el Continente. Se perdió todavía una final más en ese ciclo, <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=Yti9aLWQe3A">la del 68</a>, ante un histórico Manchester United, en Wembley de nuevo. Un fallo increíble de Eusebio en el último minuto llevó el partido a la prórroga, donde los portugueses serían arrollados. No era Wembley un estadio propicio para toda una generación de futbolistas lusos precisamente. Allí también habían quedado apeados en las semifinales del Mundial 66. Una selección portuguesa compuesta mayormente por benfiquistas deslumbró durante el torneo, destrozando las ambiciones de la laureada Brasil, cabalgando a lomos de un Eusebio desatado que sería máximo goleador de la Copa del Mundo. Pero ya para entonces, los que pasó en semis, con Eusebio siendo marcado y <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=mNpIv_Pukus ">apaleado por Stiles</a> se había convertido en habitual. La caza al hombre era casi un sinónimo del fútbol de los 60 y el mozambiqueño era una de las víctimas favoritas de los jugadores más duros del fútbol mundial.</p>
<p style="text-align: justify">Llegaron las lesiones y, aunque los goles seguían cayendo a buen ritmo, Eusebio, la ágil Pantera Negra se fue apagando, y con él el Benfica, lastrado por la edad de otros de sus pilares como Coluna, Germano o Costa Pereira. Los portugueses seguían teniendo mística, seguían pasando rondas europeas, pero llegado el momento, parecían el rival propicio para que los nuevos y emergentes equipos del norte de Europa –Manchester United, <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=axcfuD5GJ28">Ajax</a>, Derby County- se valiesen de su leyenda para iniciar la suya. El Benfica era demolido por el fútbol más rápido, agresivo y joven de los holandeses o los ingleses. Nuevos ídolos –<a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=RkNK-9Gr0hA ">Jordao</a>, Manuel Bento, Toni, Nené- salían, pero cuando el mayor de todos los hizo –<a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=3wI2pDSZ_o0">rumbo Estados Unidos</a>-, la orfandad del gran club lisboeta fue tan grande que el duelo dura hasta nuestros días.</p>
<p style="text-align: justify">Hoy, 15 de mayo de 2013, varias finales perdidas después de la despedida de Eusebio, las Águilas <a target="_blank" href ="">vuelven a salir de caza</a>. ¿Qué mejor lugar que el lugar donde el Benfica selló su inmortalidad?</p>
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		<title>Los últimos coletazos del fútbol romántico</title>
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		<pubDate>Thu, 13 Sep 2012 01:33:25 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[primeros de los 50, Europa hervía en partidos amistosos. Los equipos del Este de Europa, por aquello del Telón de Acero, eran todo un acontecimiento cuando viajaban por Europa occidental, y, sin lugar a dudas, la gran estrella de aquel ir y venir de encuentros era la selección húngara, una poderosa máquina de golear que [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><span class="dropcap">A</span> primeros de los 50, Europa hervía en partidos amistosos. Los equipos del Este de Europa, por aquello del Telón de Acero, eran todo un acontecimiento cuando viajaban por Europa occidental, y, sin lugar a dudas, la gran estrella de aquel ir y venir<span id="more-25533"></span> de encuentros era la selección húngara, una <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=vJFQ5wB9jns">poderosa máquina de golear</a> que exhibía su fútbol, mitad arte, mitad precisión inexorable, por todas partes.</p>
<p style="text-align: justify">Entre 1950, cuando reunió a su -segunda- gran generación de jugadores, y 1956, cuando los tanques de la Unión Soviética entraron en Budapest porque a los comunistas soviéticos les pareció que los comunistas húngaros no eran todo lo comunistas que a ellos le gustaría que fueran, aquella tremenda selección encadenó una serie de resultados casi irrepetible: 49 partidos, 42 victorias, 6 empates y una sola derrota. Bien es verdad que la derrota vino a producirse en el partido menos conveniente: <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=Fr9Emwh7aEc&#038;feature=related">la final de la Copa del Mundo</a> contra Alemania en el Wankdorf Stadion de Berna. Pero fue considerada un accidente. De hecho, tras ella, los Magiares Mágicos siguieron apisonando a sus rivales como lo hacían antes de la trágica final contra los hombres capitaneados por Fritz Walter, mientras estos seguían vomitando y sufriendo de hepatitis e ictericia por lo que quiera que fuese el contenido de las <a target="_blank" href ="http://www.smh.com.au/articles/2004/04/01/1080544635018.html?from=storyrhs">jeringuillas</a> encontradas por Walter Brönnimann –delegado del estadio- en su vestuario tras la final.</p>
<blockquote><p>La aparición del fútbol socialista revolucionó un mundo dominado por la WM inglesa.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Tenían los húngaros un equipo repleto de talento, con jugadores excepcionalmente dotados para jugar en cada una de las posiciones  del campo. Casi casi contaban con el mejor jugador del globo en cada posición, y ninguno de ellos estaba considerado por debajo de los 5 mejores, desde el guardameta hasta el centrodelantero.<span class="pullquote_right">Los hungaros no sólo eran los mejores, sino también fueron los más innovadores gracias a Gusztav Sebes</span> Eran además innovadores, gracias a un visionario como <a target="_blank" href ="http://es.fifa.com/classicfootball/coaches/coach=61688/index.html">su entrenador Gusztav Sebes</a>, y entrenaban de una manera que nadie había visto hasta entonces. Todo estaba controlado al milímetro, y en definitiva, eran lo más parecido a un equipo invencible que había existido hasta la fecha y por unas cuantas décadas más. Sebes, que no era un entrenador al uso, sino más bien una especie de Comisionado General del deporte húngaro, organizó todo el fútbol magiar en función de la selección. Cualquier jugador susceptible de ser seleccionado para el equipo nacional debería vivir en Budapest y jugar en un equipo de la capital. Así fue como equipos como <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=AXOTS2Nnrs8">el Kispest (renombrado Honved)</a>, el Ferencvaros, el Vasas o el MTK (renombrado Vörös Lobogó, <i>Bandera Roja</i>), aglutinaron a gran parte de los mejores jugadores del país. Esto fue así porque, gracias a la mediación del poderoso Sebes, todos estos jugadores que estaban en la órbita de la selección entrenaban 4 días por semana, entre 4 y 6 horas, con el equipo nacional, y sólo regresaban a sus clubes para las jornadas de liga en el fin de semana. Obviamente, dado el carácter <i>amateur</i> del fútbol en el mundo comunista, estos horarios de entrenamientos exigían que los jugadores fuesen también dispensados de sus diferentes ocupaciones laborales. Todo muy entre comillas, entendámonos. Además, no contento con esto, Sebes contaba en el organigrama de la selección nacional con algunos de los mejores entrenadores del campeonato local, como Marton Bukovi. Duros entrenamientos a nivel físico, jugadas y movimientos preconcebidos, inicios de las estrategias a balón parado… los Magiares Mágicos iban 10 o 15 años por delante allá en los 50.</p>
<p style="text-align: justify">Esta línea de innovación y talento comienza ya desde la portería. <a target="_blank" href ="http://quefuede.blogia.com/2010/041401-quien-fue...-gyula-grosics.php">Gyula Grosics</a> era un guardameta excepcionalmente ágil, con un físico privilegiado y que gustaba jugar fuera de su área, al contrario de lo que se estilaba en la época. Fue el precursor del portero-líbero. Poseía un juego con los pies más que aceptable, y la manera en que su defensa jugaba, con laterales muy ofensivos y centrales adelantados no le dejaba muchas más opciones. Los enormes defensores eran Geno Buzansky, Gyula Lorant y Mihaly Lantos, tres hombres de tremenda corpulencia, especialmente el primero,  siendo Lantos una especie de carrilero con cuerpo de central -¿Briegel?- que marcó muchos goles para la selección. Les acompañaba, como central nominal, Jozsef Zakarias, que era un jugador que partía desde la defensa, pero al que era habitual ver paralelo a Bozsik en el centro del campo. Sería una de las claves del equipo húngaro, ya que cuando Hidegkuti bajaba al medio había 3 hombres, de tres perfiles totalmente diferentes, que le permitían al equipo de Sebes controlar la zona ancha. En el mediocentro contaban con el <a target="_blank" href ="http://www.myfootballfacts.com/JozsefBoszik.html">número 1 del mundo, Jozsef Boszik</a> (sólo Pipo Rossi, el argentino que dirigía a “La Máquina” de River y posteriormente al famoso Millonarios de Bogotá –Pedernera, Di Stefano-, podía disputarle el puesto), un jugador de excepcional visión de juego y físico de acero, capaz de dominar él solo el medio campo.</p>
<p style="text-align: justify">La delantera contaba con el genio y <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=qU7LzHoCspU">la dinamita de Ferenc Puskas</a>, el mejor goleador del siglo (84 goles en 85 partidos internacionales), el prodigioso remate de cabeza de <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=y_TS2a1rYHo">Sandor Kocsis</a>, el regate de Zoltan Czibor, la calidad y velocidad<span class="pullquote_left">La gran movilidad de su delantera desarbolaba cualquier defensa o esquema táctico</span> de hombres como los hermanos Budai y Peter Palotas, y sobre todo con el prototipo de delantero centro moderno, que se mueve por todo el frente de ataque, baja a recibir, etc, que sería clave en el estilo de juego de la escuela del Danubio: Nandor Hidegkuti. Era un conjunto de ataque al estilo del Fútbol Total de veinte años después, tan pronto aparecían como Budai-Kocsis-Hidegkuti-Puskas-Czibor (sus posiciones lógicas), como Czibor-Budai-Puskas-Kocsis-Hidegkuti, lo que en una época en la que se estilaba el marcaje al hombre, desarbolaba cualquier defensa y cualquier esquema táctico. Ni que decir tiene que el movimiento más devastador para los equipos contrarios era aquel en el que Hidegkuti, como ya hacía en el MTK a las órdenes de Bukovi, retrasaba su posición hasta el centro del campo, sembrando la confusión entre los hombres que, en la rígida WM, debían marcarle.</p>
<p style="text-align: justify">En definitiva, este equipo es el embrión del 4-2-4 que luego aplicaría tan exitosamente la selección brasileña, gracias a Vicente Feola. Un entrenador que aprendió mucho durante el paso de Bela Guttmann por Brasil. Un Bela Guttmann que, antes de <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/04/de-muchos-uno/">convertirse en leyenda con el Benfica</a>, trabajó para el Sao Paulo en Brasil y, efectivamente, viajó muchas veces a su país –entrenaba en el extranjero- para trabajar en la concentración de la selección húngara durante esas interminables semanas laborales en Budapest. Sin olvidar que fue el descubridor de Puskas, y entrenador del Honved.</p>
<blockquote><p>La consagración internacional del Aranycsapat –equipo de oro- llegó en su visita a Wembley.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Con estos mimbres y este estilo de juego, los húngaros impusieron su calidad en los Juegos Olímpicos de Helsinki, en 1952, tras derrotar a una gran selección yugoslava, y pasearse durante el resto del torneo. Los objetivos propagandísticos de Sebes y el gobierno húngaro empezaban a cumplirse. Pero nada fue tan decisivo para su paso a la historia como el 25 de noviembre de 1953. Los húngaros estaban ya metidos en una racha de 3 años sin perder, y su fama empezaba a cobrar tintes legendarios. Un poco al estilo de lo que había sucedido con <a target="_blank" href ="http://www.elenganche.es/2009/10/equipos-historicos-el-wunderteam-austriaco.html">el Wunderteam austríaco 20 años antes</a>. Así que, para completar el paralelismo, los ingleses, altivos inventores del juego se habían atrevido a desafiar a Hungría en su Empire Stadium de Wembley (ese que entregaron sin piedad a la piqueta no hace tanto). Hasta entonces, desde el comienzo del fútbol, ninguna selección continental o americana había logrado derrotar a los <i>pross</i> en su propio campo. Además, contaban con un gran grupo de jugadores como Stanley Matthews, Billy Wright, Stan Mortensen, Nat Lofthouse, Tom Finney, Alf Ramsey… un equipazo sin duda, pero sobre el que ya se cernían ciertas dudas de su dominio, tras el ridículo espantoso que había hecho en el Mundial de Brasil &#8217;50.</p>
<p style="text-align: justify">Esa gris tarde-noche de noviembre –cuál no lo es en Inglaterra-, Hungría los derrotó. ¡Vaya si lo hizo! <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/05/wembley-1953-inglaterra-hungria/">Los Magiares Mágicos pasaron como un ciclón por Wembley</a> y desde el primer minuto, cuando anotaron el 0-1 –merced a un maravilloso amago de Hidegkuti, seguido de un cañonazo a la escuadra- hasta el 90,<span class="pullquote_right">«El partido del Siglo», así tituló The Times a la brillante goleada de Hungría a Inglaterra en su amado Wembley</span> no hubo dudas de quién mandaba en el fútbol mundial. 3-6, a pesar de un arbitraje compasivo que salvó a los ingleses de un descalabro mayor. Hidegkuti arrastraba a su marcador por todo el campo –o no, lo cual era aún peor, ya que nadie sabía quién debía acudir a cubrirle-, los húngaros aparecían por todas partes, entrando como cuchillo en mantequilla en la </i>sólida</i> defensa inglesa y los goles caían como churros en la red de un desesperado Gil Merrick. La culminación de esta lección fue el primer gol de Puskas: recibiendo el balón en la esquina del área pequeña, pisó la bola burlando la entrada del considerado mejor central del mundo y capitán inglés, Billy Wright, y con esa misma pierna sacó un cañonazo ante el que el guardameta inglés nada pudo hacer. The Times tituló a la mañana siguiente a toda página: <i>“THE MATCH OF THE CENTURY”</i>. <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=m3Oy10qBkEc">El partido del siglo</a>, vaya. Los demás partidos del siglo, que a razón de media docena por año y país hemos ido conociendo, son falsificaciones. El viaje de vuelta de los húngaros desde la estación de Victoria en Londres hasta la capital húngara fue un homenaje contínuo: en Holanda, en Suiza, en cada estación de tren debían bajarse, saludar, firmar autógrafos, recibir flores… ¡¡¡Europa les amaba!!!</p>
<p style="text-align: justify"><a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=R1HDNHXpzXU&#038;feature=player_embedded">Los ingleses, heridos en su orgullo</a>, pidieron la revancha, y los húngaros, aceptaron. Sería poco después, pero esta vez en el Nepstadion de Budapest, la guarida del lobo. La revancha fue de todo menos eso. Uno tras otro los goles cayeron en el saco, hasta un 6-0 que humillaba aún más al equipo de los Tres Leones, al que un penalti inexistente permitió marcar el gol del honor, por medio del delantero Ivor Broadis. Como la cosa no podía quedar así, los irrespetuosos magiares añadieron aún otro gol más. 13 goles se habían llevado los <i>maestros</i> en dos partidos. Una pesadilla. Tras estos dos partidos, hubo aún dos más donde el <i>futbol socialista</i>, como lo había bautizado Sebes, demostró su hegemonía. Viajaron a Hampden Park para meterle 4 a los orgullosos escoceses y luego el Honved recibía en Budapest al fantástico <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=--xBaK8czRM">Botafogo brasileño</a>, donde jugaban Garrincha y Nilton Santos, al que agasajó con 6 goles.</p>
<p style="text-align: justify">Por todo esto, cuando en diciembre del 54, el Wolverhampton Wanderers -los Wolves para los amigos-, campeón inglés,  recibía en su estadio de Moulineaux Grounds al Honved (el equipo madre de los Magiares Mágicos), toda Inglaterra vio la oportunidad<span class="pullquote_left">Tras ganar al Spartak de Moscú, Inglaterra esperaba la revancha frente al Honved</span> de sacudirse un poco ese complejo que los húngaros le habían inculcado a base de goles. Poco antes, los Wolves, como preparación para este partido, <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=c5mzKOxKGk4">habían derrotado al reputado Spartak de Moscú</a>, a la sazón, campeón del potente campeonato Soviético. Ya esta victoria contra el Spartak fue vista como una pequeña venganza y demostración de fuerza, porque diez años antes, el Dinamo de Moscú que tenía como estrellas a Konstantin Beskov –otro de los precursores de la figura del falso 9, y posteriormente seleccionador soviético- y a Alexei <i>el Tigre</i> Komich -un porterazo que mantuvo años a su sombra a Lev Yashin-, había hecho una gira demostrando grandes cosas a los mejores equipos ingleses, especialmente al Chelsea. De todos modos, no convenía lanzar las campanas al vuelo, porque lo que se venía era el Honved, y la cosa podía acabar con una enorme callada de boca.</p>
<p style="text-align: justify">Ese 13 de diciembre, cuando el Honved saltó al estadio inglés y se puso 0-2 en ventaja, Inglaterra contuvo la respiración. ¿Una nueva humillación? No podrían resistirlo. Era una ocasión especial, se estrenaba la iluminación artificial en el estadio, los Wolves vestían camisetas de una tela brillante para dar una imagen casi celestial en televisión –en combinación con el resplandor de los focos-… Algo había que hacer… y lo que se hizo fue un manguerazo histórico. Así, en  una segunda parte apoteósica, <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=CxoI4AjgokU">los Wolves de Billy Wright remontaron y ganaron 3-2</a>. <i>Kick and rush, kick and rush</i>. La prensa inglesa reventaba en titulares a la mañana siguiente: <i>“WONDERFUL WOLVES DO IT AGAIN!”, “WOLVES THE  GREAT!”, “THEY HAD THE NELSON SPIRIT”, “NEVER A GAME LIKE IT”</i>… A raíz de las declaraciones post-partido del presumido Wright, el Daily Mirror proclamó al Wolverhampton como el campeón de Europa -y del mundo-, ya que había vencido sucesivamente al Spartak y sobre todo al invencible Honved, que a equipos de todo el globo derrotaba.</p>
<blockquote><p>Nadie suponía que aquel bendito manguerazo y aquellos focos alumbrarían el nacimiento de la más bella de las competiciones.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Pero al otro lado del Canal de la Mancha, <a target="_blank" href ="http://cuatro33.files.wordpress.com/2011/11/articulo.png">Grabiel Hanot, el director de L’Equipe</a>, escribió un artículo de respuesta en el que, además de demostrar su respeto a la hazaña del Wolverhampton, le recordaba que sus victorias habían sido en casa, y que no estaba tan seguro de que fuera de su estadio fuesen igual de fuertes. El artículo tuvo éxito, y el propio Hanot siguió desarrollando su idea en escritos posteriores: una competición entre campeones de liga a doble partido, entre semana y en festivos, siempre nocturnos,  para que la gente pudiese acudir y una final a un solo partido y muchos otros aspectos, que, poco a poco, configuraron la Copa de Europa.</p>
<p style="text-align: justify">Se realizaron sucesivas reuniones, con periodistas, con presidentes de clubs europeos y con la propia UEFA, que vio inmediatamente que no se podía quedar fuera de tamaño proyecto. Bernabeu fue decisivo al dar un paso al que nadie se atrevía: el reparto mitad y mitad de las taquillas. Él, que tenía el estadio más grande de Europa, y evidentemente salía perdiendo, decidió sacrificar algo de dinero a favor de una gloria futura que el patriarca de Almansa parecía oler. Tras diversas negociaciones, algunas de ellas complicadas, ya que hubo federaciones como la FA inglesa que no permitió a su campeón –el Chelsea- participar,  se llevó a cabo el primer campeonato, en 1956, que acabaría, <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=maC5WoYrFbI">como los 5 primeros</a>, con victoria del Real Madrid, y con un éxito brutal a ambos lados del Telón de Acero.</p>
<p style="text-align: justify">A pesar de que en principio la UEFA también organizó una competición paralela entre selecciones de ciudades con grandes ferias comerciales, la <a target="_blank" href ="http://europaenjuego.wordpress.com/historia-de-la-copa-de-ferias/">Copa de Ferias</a>, cerrada, excesivamente larga y mal organizada, aunque bastante atractiva, la idea de L’Equipe y algunos de los grandes clubes europeos, fue la que triunfó y se convirtió en la más importante competición del Viejo Continente, mientras la Copa de Ferias se acabaría transformando en la Copa de la UEFA. Así, gracias a una serie de circunstancias, de casualidades y de rivalidades, se llegó a la <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=QBeFCfzlmyQ">competición de clubs que más expectación levanta</a>. En un tiempo difícil sirvió para ayudar a la vertebración de una Europa que aún sufría las consecuencias de la Segunda Guerra Mundial y que unía por igual a democracias y dictaduras, repúblicas, monarquías y regímenes comunistas en la pasión por el balón. Además, con el paso de los años, nos ha descubierto a equipos, ciudades, jugadores, estadios, etc que siempre permanecerán en nuestras memorias y abrió, definitivamente, las puertas al fútbol de competición, profesionalizado y serio que conocemos actualmente.</p>
<p>&#8211;<br />
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<a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/05/wembley-1953-inglaterra-hungria/">Wembley 1953: Inglaterra &#8211; Hungría</a><br />
<a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/05/el-plan-revie-manchester-city/">El Plan Revie, cuando el City sacudió Inglaterra</a></p>
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		<title>De muchos, uno</title>
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		<pubDate>Tue, 03 Apr 2012 01:05:06 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Miguel Quintana]]></dc:creator>
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				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><span class="dropcap">E</span>l aficionado de la fila de delante interrumpe con un sentido suspiro tu acomodado ensimismamiento previo al partido. Lentamente arqueas la cabeza hacia atrás y emprendes una desesperada búsqueda en el despejado cielo lisboeta.<span id="more-5938"></span> Con premura la encuentras. Tu rostro se relaja y comienza a dibujar una mueca calcada a aquella que  debiste extraviar un seis de enero entre papeles de regalo. Que supieras que iba a aparecer poco importa, estás cautivado y parpadear dejó de ser una opción viable hace ya bastante tiempo. <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/04/el-aguila-vitoria/">Es el águila <i>Vitória</i></a> recorriendo su hogar, el Estadio Da Luz. Impertérrito, el majestuoso rapaz de cabeza blanca, pico puntiagudo y poderosas garras prosigue su bello vuelo mientras un atronador <i>‘Benfica, Benfica, Benfica’</i> lo acompaña y espolea en los últimos metros de su primera vuelta al estadio. En ese momento la emoción se entremezcla con el sentimiento de incertidumbre, nadie sabe si éste será también su último giro. Desde luego, la consecuencia no es trivial: si se posa, el Benfica caerá derrotado.</p>
<h3 style="text-align: justify;">El emblema que forjó una identidad colectiva</h3>
<p style="text-align: justify">Aunque en la mayoría de ocasiones los emblemas nacen como fruto de identidades ya consumadas, en el caso del Benfica <i>el huevo fue antes que la gallina</i>. Desde el día de su fundación en una pequeña farmacia<span class="pullquote_right">Durante su centenaria historia el Benfica ha cambiado de nombre, pero no de emblema.</span> situada en la melancólica zona de Belem, muchas cosas han cambiado en la entidad lisboeta. Es lógico, han pasado ya más de 108 años. El trascurrir del tiempo precisa de una necesaria adaptación, llegando a propiciar incluso un cambio de nombre debido a una fusión [1]. Sólo hay una excepción, un asunto innegociable: el espíritu del club. <a target="_blank" href ="http://planetbenfica.co.uk/page.php?82">Impávidos e imposibles de disociar</a>, el águila como símbolo y  <i>&#8216;E Pluribus Unum’</i> como lema han marcado el recio y recto rumbo del Benfica como ya lo hicieran antes con Estados Unidos [2]. La depredadora ave tiene asociada a su imagen unas históricas connotaciones imperiales de majestuosidad y victoria. La frase latina que la ha escoltado en un teórico segundo plano durante todas estas temporadas supone algo más que una positiva declaración de intenciones: <i> ‘de muchos, uno’</i>.</p>
<p style="text-align: justify">De lo representativo que resultan da buena prueba la construcción del primer Estadio da Luz. Como requisito de obligado cumplimiento para el crecimiento de un club ya ganador, en 1953 se proyectó un nuevo recinto que contaría con 40.000 localidades. En menos de dos años, se disputó el partido inaugural ante el FC Porto. La tremenda celeridad en su edificación esconde la principal clave sociocultural del <i>&#8216;O Glorioso&#8217;</i>: la integración del aficionado como parte activa del club. Miles de <i>benfiquistas</i> se ofrecieron voluntariamente como peones, reduciendo así el coste y acelerando el proceso de forma notable. Con un sentimiento francamente paternalista, fueron sus manos las que esculpieron y fijaron los cimientos de su propio hogar. Al fin y al cabo, ellos son el club.</p>
<h3 style="text-align: justify;">Avería sin redención</h3>
<p style="text-align: justify">La década de los &#8217;60 fue la época de mayor gloria para las <i>águilas</i>, pero también el origen de su histórica maldición. Tras proclamarse campeón de la Liga Portuguesa un año antes con el Porto,  el club lisboeta decidió contratar como entrenador a Bela Guttman, un adelantado a su época. Su éxito en tres temporadas fue arrollador: dos Ligas, una Copa y dos Copas de Europa tras vencer de forma consecutiva <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/03/5327/">al Barcelona de Kubala</a> y al Real Madrid de Alfredo di Stefano. Su herencia: el fichaje de Eusebio [3], el mejor jugador de la historia del club. Sin embargo, tras cosechar la segunda Copa de Europa pidió un aumento de sueldo. Lo que se entendería por lógico en la actualidad, no lo fue entonces para la directiva del Benfica a tenor de la consiguiente rescisión de su contrato. La replica de Guttman aún resuena por las empinadas cuestas de Lisboa: <i>«En los próximos cien años el Benfica no volverá a ser campeón europeo».</i></p>
<p style="text-align: justify">Nadie podía presagiar que estas palabras tuvieran mayor trascendencia que la del histórico pero típico enfado del <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=jTsA-86kky0"><i>&#8216;puto&#8217;</i> entrenador</a> tras ser despedido. Era un club consolidado en la élite europea<span class="pullquote_left">Desde entonces, el Benfica ha perdido las seis finales europeas que ha disputado.</span> y contaba en sus filas con la mayor estrella en ciernes del fútbol europeo. Iba a seguir llegando a finales continentales. Y así lo haría. 1963 AC Milan, <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/03/munich-57-inter-benfica-final-copa-europa-1965/">1965 Inter de Milan</a>, 1968 Manchester United, 1973 Anderlecht, 1988 PSV Eindhoven y 1990 AC Milan. Seis finales, seis derrotas. Ya sea a partido único o a doble encuentro, en la prorroga o en los penaltis, en la Copa de Europa o en la UEFA, el resultado siempre era el mismo. Como la bola de metal unida a la cadena que acompaña al reo y le permite avanzar pero sin poder levantar los pies del suelo, la maldición de Bela Guttman ha estado presente en el sentir colectivo de jugadores y afición. Tal es así que en los días previos a la disputa de su última final y aprovechando que es en Viena donde yace su ex entrenador, la expedición <i>benfiquista</i> liderada por Eusebio le hizo una ofrenda floral como muestra de quien sabía haber errado y creía haber pagado ya una pena justa. No obtuvo misericordia. No de esa manera.</p>
<h3 style="text-align: justify;">El orgullo de Portugal</h3>
<p style="text-align: justify">Aunque resulta imposible establecer una relación de causalidad directa, lo cierto es que, tras la decisión por parte de la directiva de rescindir el contrato de Bela Guttman, la participación de los aficionados en las cuestionas de club se incrementó de forma constante. Una de las decisiones más trascendentales se tuvo que afrontar<span class="pullquote_right">Los socios fueron juez y parte de la decisión de contratar jugadores extranjeros.</span> a mediados de los años 70. Hasta entonces en las <i>águilas</i> sólo habían militado jugadores portugueses o procedentes de sus colonias, lo que suponía uno de los pilares principales sobre los que históricamente se había edificado el orgullo <i>benfiquista</i>. Los malos resultados y el proceso de descolonización fueron el detonante de la aprobación por parte de los socios de fichar jugadores extranjeros con los que seguir manteniendo su brillante rendimiento deportivo. De manera similar pero más reciente, se presentó la opción de construir un nuevo Estadio da Luz como consecuencia de la celebración de la Eurocopa de 2004. La carga afectiva contraída durante tantas temporadas con un hogar que ellos mismos habían colaborado a levantar era la gran contraindicación al derribo. Los aires de modernidad y prosperidad económica se situaban en el otro lado de la balanza. Finalmente, se aprobó el cambio. Acertada o no, la decisión fue suya. En 1962 no fue así.</p>
<blockquote><p>En 2007, el Benfica comenzó a cotizar en bolsa. Esto trajo como principal consecuencia una transparencia aún mayor en sus movimientos económicos. Las compras, ventas y acuerdos con terceros se encuentran al alcance de cualquiera al ser declaradosante la Comisión del Mercado de Valores.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Este creciente sentimiento de pertenencia, sus orígenes humildes y el tempranero éxito en las competiciones europeas de máximo nivel terminarían extendiendo el sentimiento <i>&#8216;benfiquista&#8217;</i> más allá de Lisboa, convirtiendo en una situación extraña el no encontrar una <i>‘Casa do Benfica’</i> en cualquier municipio del país. <a target="_blank" href =" http://1.bp.blogspot.com/-09LCX3j4bfg/T3ScDCD5ZdI/AAAAAAAACJ0/5IKM0vrkMA8/s1600/BENFICA+A+ESCALA+MUNDIAL.jpg">Son casi cinco millones en Portugal y catorce en todo el mundo</a> los que componen la gran familia de las <i>águilas</i>. Apoyados en este hecho, en 2004 el club inició la campaña <i>&#8216;Kit Socio’</i> con el objetivo de conseguir sumar el mayor número de socios posibles provenientes de su extensa masa social. La recompensa no podría ser más gratificante: se socio y forma parte de tu club, de tus colores, de tu pasión. Forma parte de ti mismo, en definitiva. El resultado fue todo un éxito. En 2006 el Benfica entró en el Libro Guiness de los Records como el <a target="_blank" href =" http://www.terra.es/deportes/articulo/html/dpo274422.htm">club de fútbol con más socios del mundo</a>, tres años más tarde superaría la astronómica cifra de 200.000 socios. El <i>&#8216;orgullo de Portugal&#8217;</i> tiene motivos para sentirse orgulloso, valga la redundancia. Adaptando su lema a la realidad de unos tiempos nada gratos para el romanticismo: de 200.000 aficionados, uno. Su Sport Lisboa e Benfica.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify">Con las alas bien extendidas y sin intención alguna de planear, <i>Vitória</i> emprende la segunda y definitiva vuelta al estadio. Sin perder un ápice de emoción, los aficionados que te rodean resoplan aliviados: la victoria es segura. Cuando comienza el último paso del vibrante ritual, por suerte aún no has recordado cómo se parpadeaba. Con un vertiginoso e impactante descenso, el ave concluye con sus poderosas garras en lo alto del escudo. Su escudo. Vigilante y protector, el sitio está hecho a su medida. El público rompe a aplaudir, el club más laureado de Portugal está a salvo en casa. Sin embargo, más allá de sus fronteras y hasta dentro de 49 años, la jurisdicción sigue siendo de Guttman.</p>
<p>&nbsp;</p>
<blockquote><p>[1] El club originariamente se llamaba Grupo Sport Lisboa. Tras su fusión en 1908 con el club ciclista Grupo Sport Benfica, adoptaría el nombre con el que hoy le conocemos: Sport Lisboa e Benfica.<br />
&nbsp;<br />
[2] Tanto el águila como el lema <i>&#8216;E Pluribus Unum’</i> han estado vinculados al simbolismo estadounidense desde su nacimiento como nación. Ambos aún están integrados en el <i>&#8216;Gran Sello de los Estados Unidos&#8217;</i>, elemento de obligada presencia en los documentos oficiales del gobierno.</p>
<p>[3] Fue José Bauer, ex jugador de Bela Guttman en su época en Sao Paulo, quien le aconsejó el fichaje de Eusebio. El precio del mismo: 350.000 escudos. </p></blockquote>
<p>&#8211;<br />
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