<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?><rss version="2.0"
	xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
	xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
	xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
	xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
	xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
	xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/"
	>

<channel>
	<title>Ecos del Balón &#187; Zagallo</title>
	<atom:link href="http://www.ecosdelbalon.com/tag/zagallo/feed/" rel="self" type="application/rss+xml" />
	<link>http://www.ecosdelbalon.com</link>
	<description>En fútbol nadie tiene razón.</description>
	<lastBuildDate>Thu, 30 Dec 2021 13:58:18 +0000</lastBuildDate>
	<language>es-ES</language>
	<sy:updatePeriod>hourly</sy:updatePeriod>
	<sy:updateFrequency>1</sy:updateFrequency>
	<generator>https://wordpress.org/?v=4.2.38</generator>
	<item>
		<title>El camino de los gigantes</title>
		<link>http://www.ecosdelbalon.com/2013/12/brasil-campeon-mundial-1958-feola-garrincha-pele/</link>
		<comments>http://www.ecosdelbalon.com/2013/12/brasil-campeon-mundial-1958-feola-garrincha-pele/#comments</comments>
		<pubDate>Tue, 31 Dec 2013 03:00:36 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Sergio Vilariño]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Vinilo]]></category>
		<category><![CDATA[Ademir]]></category>
		<category><![CDATA[Bela Guttman]]></category>
		<category><![CDATA[Brasil]]></category>
		<category><![CDATA[Copa del Mundo 1950]]></category>
		<category><![CDATA[Copa del Mundo 1954]]></category>
		<category><![CDATA[Copa del Mundo 1958]]></category>
		<category><![CDATA[Didí]]></category>
		<category><![CDATA[Garrincha]]></category>
		<category><![CDATA[José Carlos Bauer]]></category>
		<category><![CDATA[Pelé]]></category>
		<category><![CDATA[Raymond Kopa]]></category>
		<category><![CDATA[Vavá]]></category>
		<category><![CDATA[Vicente Feola]]></category>
		<category><![CDATA[Zagallo]]></category>
		<category><![CDATA[Zizinho]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.ecosdelbalon.com/?p=103057</guid>
		<description><![CDATA[ada pueblo tiene su catástrofe nacional, algo así como su Hiroshima. Nuestra catástrofe nacional, nuestro Hiroshima fue la derrota frente a Uruguay en 1950&#8243;. La frase del autor brasileño Nelson Rodrigues resumen perfectamente el sentimiento que invadió al pueblo brasileño tras el Mundial de 1950. Aquel Waterloo provocado por los goles de Schiaffino y Ghiggia, [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><i><span class="dropcap">«C</span>ada pueblo tiene su catástrofe nacional, algo así como su Hiroshima. Nuestra catástrofe nacional, nuestro Hiroshima fue la derrota frente a Uruguay en 1950&#8243;</i>. La frase del autor brasileño Nelson Rodrigues resumen<span id="more-103057"></span> perfectamente el sentimiento que invadió al pueblo brasileño tras el Mundial de 1950. Aquel Waterloo provocado por los goles de <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=6pMmRFKKZfk">Schiaffino y Ghiggia</a>, por el <i>«los de afuera son de palo»</i> de Obdulio Varela y por la tarde más negra de Bigode, Juvenal y Barbosa, borró de un plumazo todos los avances del fútbol brasileño en más de 50 años. Mientras los celestes levantan casi a escondidas la Copa Jules Rimet, Ary Barroso, el <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=C5pvdIf50Ag">locutor</a> más famoso del país se retiraba –aunque no fue definitivo-, el seleccionador Flávio Costa se disfrazaba de mujer para salir vivo de Maracaná, muchos brasileños se suicidaban y millones de periódicos impresos con <i>«Brasil campeao mundial»</i> se iban a enormes pilas para quemar. La samba <i>«Brasil vitoriosa»</i> nunca se tocaría y, en Tres Coraçoes, un niño de nueve años prometía a su desolado padre que él ganaría la Copa del Mundo para Brasil. ¿Quién sabe cuántas veces se hizo esa promesa a lo largo del país tras la tragedia?</p>
<p style="text-align: justify">Esa victoria en el Mundial quedaba más lejos que nunca en el verano de 1950. Brasil se había ido afianzando poco a poco como uno de las selecciones más fuertes del mundo antes de la guerra. Especialmente en el campeonato <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=xTJcfzPNzy4">disputado en Francia</a> se presentó como uno de las favoritas. De la mano del genio <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=Om5GFSBlNOU">Leónidas</a> llegaron a unas semifinales donde se medían a los campeones, Italia. En un ejercicio de soberbia pocas veces igualado, Brasil hizo descansar a muchos de sus mejores jugadores, entre ellos el propio <i>Diamante Negro</i>, y los envió a París desde Marsella para que estuviesen descansados para la eventual final. Partido que nunca jugarían ya que los hombres de Vitorio Pozzo les vencieron y acabaron con su trayectoria mundialista.</p>
<p style="text-align: justify">Tras doce años, y no habiendo sufrido las consecuencias de la Segunda Guerra Mundial, Brasil fue el único país que presentó candidatura para el certamen de 1950. Construyó un estadio faraónico en Rio de Janeiro, para unos doscientos mil espectadores, y reunió a un fantástico equipo que aglutinaba a los<span class="pullquote_right">Brasil llegaba a su cita como máximo favorito</span> mejores jugadores de Brasil. Algo no tan habitual hasta entonces, por las continuas disputas entre Río y Sao Paulo. La selección brasileña, que por entonces vestía de blanco principalmente, venía de ganar la Copa América de 1949, y contaba con el longilíneo atacante de Vasco da Gama <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=S8MtldObH7Q">Ademir como estilete</a>. Por detrás de él, Jair y, sobre todo, Zizinho eran los creadores de juego. Friaça por la derecha y Chico por la izquierda eran dos diablos en las bandas. Carlos Bauer imponía su jerarquía en el medio junto a Danilo Alvim  y, aunque la defensa flojeaba, contaba con jugadores fiables como el capitán Augusto, Bigode y Juvenal, además de un portero ágil y elástico, como era Moacyr Barbosa. Amparada en los goles de Ademir, la magia de <i>Mestre Ziza</i>, las diabluras de Chico y el impresionante ambiente de Maracaná, Brasil llegó al último partido de la liguilla final necesitando sólo un empate para ganar el Mundial. Lo que siguió fue una de las <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=t29i1CdHdNM">tardes más dantescas</a> de la historia del fútbol, la tarde del <i>silencio atronador</i>, como lo definiría el propio Rimet, la tarde en que, cuando más necesitaba la selección su aliento, Maracaná se quedó mudo.</p>
<blockquote><p>Brasil quiso hacer borrón y cuenta nueva tras el doloroso Maracanazo de 1950 frente a Uruguay</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Como dijimos anteriormente, la derrota contra Uruguay sumió al país en una depresión y eliminó de un plumazo todo lo logrado por el equipo nacional. Incluso se le cambió el uniforme a la selección, pasando del blanco y azul a uno que representase los colores de la bandera.<span class="pullquote_left">Después del «desastre» nació la canarinha</span> Nacía la mundialmente famosa <i>canarinha</i>. Incluso los miembros del equipo de 1950 fueron sustituídos con la mayor celeridad posible. Augusto, Juvenal y Bigode, tres de los más señalados nunca más jugaron con Brasil, al igual que Chico. Jair desapareció de la misma hasta 1956. Friaça y Ademir aguantaron hasta 1952, Danilo y <a target="_blank" href ="http://en.wikipedia.org/wiki/Moacir_Barbosa_Nascimento">Barbosa</a> hasta 1953. Bauer fue uno de los supervivientes para la siguiente Copa del Mundo. Básicamente, la losa de esa derrota nunca les abandonaría, siendo el caso de Barbosa uno de los más trágicos, constantemente señalado y repudiado –se le prohibió visitar a la selección de USA 94 porque le consideraban gafe-, e incluso llegó a quemar los palos de la portería de Maracaná en su casa. Zizinho fue un caso especial, era un maestro, una figura reverenciada, y siguió apareciendo en la selección de manera irregular. Además, protagonizaría un increíble <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=X5OVN0ZkbRY">retorno a la élite</a>, avanzada la década, con el Sao Paulo de Bela Guttmann.</p>
<p style="text-align: justify">El caso es que el fútbol brasileño debía renacer de sus cenizas. La primera señal de recuperación fue el segundo puesto en la Copa América de 1953, donde Ademir y Zizinho todavía eran figuras importantes. Claro que para ser segundo hay que perder, en este caso un desempate ante Paraguay, así que el mito de que Brasil era <i>incapaz</i> de ganar se mantuvo un poco más. Es curioso como los dos países que más Mundiales han ganado soportaron durante gran parte de su historia la etiqueta de <i>no saber ganar</i>. Italia lo sufrió tras la guerra y hasta que consiguieron el título europeo en 1968.</p>
<p style="text-align: justify">Para el Mundial celebrado en Suiza en 1954 la renovación de la selección ya era total. Entre los 22 hombres que viajaron a Europa, sólo  cinco habían estado en 1950 –Baltazar, Nilton Santos, Castilho, Ely y Bauer-, y sólo el capitán Bauer había estado en el césped ante Uruguay. Había nuevas figuras, como el lateral Djalma Santos, fuerte y siempre dispuesto a proyectarse al ataque, el mariscal del mediocampo Didí, un jugador lento, pero de absoluto dominio del juego, y el fantástico extremo derecho <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=cDBjtMJjQZc">Julinho Botelho</a>, que haría fortuna en Europa con la Fiorentina y el motivo por el que Garrincha tardó tanto en despuntar con la selección. El equipo de Zezé Moreyra –hermano de Aymoré, que ganará para Brasil el segundo Mundial-, como vemos, contaba con destacados jugadores, pero todavía no era un conjunto capaz de ganar el Mundial. Brasil <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=1Gx3Adcw6Fo">aplastó a Mexico</a> en la primera fase y logró un empate ante una gran Yugoslavia. Pasó primera de grupo con un Didí espectacular, pero los cuartos de final deparaban un impresionante enfrentamiento en Berna contra los grandes favoritos, la Hungría de los Magiares Mágicos. </p>
<p style="text-align: justify">El partido, que posteriormente sería recordado como la <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=p9yJFpbcgcE">Batalla de Berna</a>, hizo honor a su apodo. Competido y violento. Hungría, aún sin Puskas, se puso 2-0 antes de los diez minutos, en su típico arranque en tromba. Brasil respondió a los goles de Kocsis e Hidegkuti gracias a un penalti transformado por Djalma Santos. Tras el descanso, Gyula Lorant, que ya estaba sufriendo en defensa ante Julinho, transformó un penalti colocando el 3-1, lo cual llevó a<span class="pullquote_right">La derrota ante los húngaros junto a la influencia de Guttman tuvieron consecuencias</span> una invasión de campo por parte de los periodistas y miembros del staff brasileño que tuvo que ser desalojada por la policía. Este fue el momento en el que el partido empezó a degenerar en una sucesión de faltas violentas y marrullerías varias. En medio del caos, un gol de Julinho ponía el 3-2. El brasileño estaba martirizando a Lorant, algo que ni Stanley Matthews, ni Bernard Vukas, ni Alfred Schaefer habían conseguido hasta la fecha. Tras este gol, Boszik recibió una criminal falta de un Nilton Santos fuera de sí. Ambos se enzarzaron a golpes y fueron expulsados. Boszik jugaría las semis igualmente, porque, sorprendentemente, argumentó que siendo miembro del Parlamento Húngaro tenía inmunidad diplomática y la FIFA no podía castigarle. La FIFA se lavó las manos en todo este asunto y no sancionó a nadie. Poco después, Kocsis marcó el cuarto y definitivo gol húngaro. Los últimos momentos fueron, básicamente, una <a target="_blank" href ="http://www.fifa.com/classicfootball/matches/world-cup/match=1248/">batalla campal</a> en la que, casualmente, a veces había un balón de por medio. El atacante Humberto Tozzi también fue expulsado por una patada al omnipresente Lorant y el partido terminó con un enfrentamiento a botellazos en los vestuarios. Curiosamente fue Puskas, cojo, el que lanzó el primer proyectil. La aventura mundial del nuevo Brasil terminaba con otra vergonzosa imagen.</p>
<p style="text-align: justify">Los cuatro años que pasaron desde la Batalla de Berna hasta la siguiente cita mundialista supusieron, ahora sí, un significativo cambio en el fútbol brasileño. A pesar del lamentable espectáculo vivido ante los húngaros, Brasil sacó en limpio que su 3-2-5 necesitaba una revisión y ellos mismos habían comprobado, al igual que el resto del mundo, que el <a target="_blank" href ="http://www.fifa.com/classicfootball/matches/world-cup/match=1248/">4-2-4 funcional</a> de los húngaros podía ser la solución. Los magiares combinaban de manera excepcional las bajadas de Zakarias desde el medio a la defensa y de Hidegkuti en la posición de falso 9 –de hecho era más bien un centrocampista ofensivo-, para contar con superioridad en todas las zonas del campo y destrozar los sistemas rivales. Con Zakarias incrustándose en la línea defensiva, esta pasaba a tener 4 hombres y esto se traducía en menos espacio para los extremos rivales, que pasaban a ser casi inefectivos –salvo actuación excepcional como la de Julinho en Berna-. Además, <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/09/magiares-magicos-honved-wolves-creacion-copa-de-europa/">Hidegkuti</a> operaba en la zona de mediapuntas, arrastrando a sus marcadores u moviéndose libremente porque estos no se atrevían a salir de su posición. Fuese cual fuese la decisión tomada por los rivales, el resultado era terrible, ya que Hidegkuti llegaba desde atrás, te castigaba con su fantástico disparo de media distancia y filtraba pases para los interiores Puskas y Kocsis –que eran realmente los delanteros del equipo- que entraban en superioridad ante la línea defensiva, especialmente cuando los extremos Budai y Czibor fijaban a sus pares.</p>
<p style="text-align: justify">La influencia húngara en Brasil durante estos años tuvo el nombre de <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/05/historia-benfica-campeon-europa-guttmann-eusebio/ ">Bela Guttmann</a>, que hizo del Sao Paulo uno de los mejores equipos del país, y recuperó a Zizinho, que ya tenía 36 años, como el cerebro de su formación. Esto le valió al <i>Mestre Ziza</i> una vuelta a la selección nacional, donde destacó en la <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=791M3gn-mos">Copa América de 1957</a>, combinando excelentemente con Didí. Las ascensión del Santos, gracias a una gran generación de jugadores, entre los que estaba un jovencísimo Pelé, aportó también mucho a este período del fútbol canarinho. Brasil fue de nuevo segunda en esa Copa América, por detrás de la Argentina de los Carasucias, pero presentaba otra vez credenciales para el Mundial que se celebraría en Suecia.</p>
<blockquote><p>El viaje hacia la Copa del Mundo de Suecia supuso para la selección brasileña una revolución táctica</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">El camino hacia el Mundial empezaba por las clasificatorias. Brasil fue encuadrada en un grupo con Perú y Venezuela, con sólo una plaza para el Mundial en juego. Con la retirada de los venezolanos, la cosa se quedó en una liguilla de dos partidos contra los peruanos. La ida<span class="pullquote_left">La preparación para afrontar el Mundial de Suecia fue muy estricta</span> en Lima terminó con un 1-1, gracias a un gol de Índio, delantero del Flamengo. Faltaba el partido de Maracaná y Osvaldo Brandao, seleccionador brasileño, sacó al mismo equipo que en Lima. El partido fue cerradísimo pero se resolvió de manera legendaria. Didí, la indiscutible figura de Brasil, marcó el gol de la victoria gracias a una falta directa en la que se presentó al mundo su <a target="_blank" href ="http://3.bp.blogspot.com/-CvqvSkCXX9I/TnJjL_l8SaI/AAAAAAAACLU/nuKikMNQbIw/s400/vvv.jpg">famosa <i>folha seca</i></a>. Brasil viajaba a Suecia, pero todavía quedaba muchísimo trabajo por hacer. Brandao fue sustituído por Vicente Feola, que había trabajado con Guttmann en el Sao Paulo. Feola, fuertemente influenciado por el húngaro, trabajó en pos de adaptar a la selección a un sistema similar al utilizado en su club, uno más parecido a aquel que los Mágicos Magiares habían usado en el Mundial de 1954. Feola sabía que, tras ser incluído en un grupo con la URSS, Austria e Inglaterra, Brasil debería llegar perfectamente preparada a la cita. Todo se preparó al milímetro, desde el lugar de concentración hasta la alimentación, los vuelos, etc. Brasil implantó el modelo que hoy siguen la gran mayoría de selecciones del mundo ante un campeonato de estas características.</p>
<p style="text-align: justify">Los rivales eran formidables. Los soviéticos participaban por primera vez en un Mundial, tras romper su aislamiento con el torneo. Eran los <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=5J00MaMHDtw">campeones olímpicos de 1956</a> y contaban con un excepcional conjunto en el que destacaban el guardameta Lev Yashin, el cerebro del centro del campo Igor Netto y un fabuloso atacante joven, <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=c3EU_fVpTZ4">Eduard Strelsov</a>, quien sería apodado el <i>Pelé ruso</i>. Rápido, técnico y muy goleador, el del Torpedo de Moscú estaba llamado a ser una de las mayores figuras del Mundial sueco. Austria, por su parte, venía de quedar tercera en el Mundial de Suiza y contaba con un grupo de veteranos  como Alfred Körner –uno de los máximos goleadores de aquella Copa del Mundo-, Karl Koller, uno de los mejores centrocampistas del mundo y los legendarios Ernst Happel y Gerhard Hannappi, dos jugadores de categoría mundial en multitud de puestos. Dos monstruos en peligro de extinción. Por su parte, Inglaterra contaba con una nueva generación liderada por los Busby Babes del Manchester United,  los veteranos Billy Wright y <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=JFFcgJx3f0Y">Tom Finney</a>, y el brillante genio del Fulham Johnny Haynes.</p>
<p style="text-align: justify">Así pues, Feola dejó fuera a Zizinho, Julinho y <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=NPJoV-zI8wE">Canhoteiro</a> –letal extremo zurdo del Sao Paulo, el Garrincha de la banda izquierda- entre otros y comenzó a trabajar con un 4-2-4 nominal, al estilo del que utilizaba en el Sao Paulo. Evidentemente, no muchos jugadores podían asumir los roles de Zakarias<span class="pullquote_right">Brasil no tendría ni a Zakarias ni a Hidekguti</span> e Hidegkuti –los que realmente hacían especial el sistema húngaro-, así que el brasileño optó por usar a Mario Zagallo, el extremo del Botafogo, conocido por su sacrificio y capacidad de trabajo en el campo, para que actuase como <i>wing ventilador</i> -como lo llamaban en Argentina-. Zagallo bajaba hasta el medio campo, pasando la formación a un 4-3-3 que daba superioridad en esa parte del terreno de juego. Además, los laterales Nilton de Sordi –le ganó el puesto a Djalma Santos- y Nilton Santos se proyectaban al ataque al más puro estilo de Lorant. Feola, además, incluyó por primera vez un psicólogo en la expedición que llevó a Suecia. Este personaje se convertiría en una celebridad, al argumentar que tanto Pelé como <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=MYKP4aAknT0">Garrincha</a> eran demasiado infantiles como para aguantar la presión del torneo y que, por ello, debían ser dejados fuera del equipo. Feola no le hizo caso, pero ambos estuvieron en el banquillo durante los dos primeros partidos de la competición.</p>
<p style="text-align: justify">Contra <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=VxkFxymglas">Austria</a>, Feola reforzó aún más el medio del campo. La inclusión de Dino Sani, un centrocampista que ejercía como <i>regista</i> y que haría carrera en el Milan, además de un De Sordi más defensivo que Djalma Santos, las bajadas de Zagallo, la presencia de Didí y el rol de Dida como enganche. La jugada le salió perfecta y Brasil ganó holgadamente gracias a un gol de Nilton Santos y un doblete de Mazzola, a quien todos conoceríamos posteriormente por sus hazañas en Europa bajo el nombre de <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=U_J4f-s23Ro">Altafini</a>. El segundo partido del torneo mediría a Brasil contra Inglaterra. El enemigo formidable que pintaba un año antes había quedado reducido a cenizas, al igual que el avión que transportaba al United en el aeropuerto de Munich. La tragedia de los Busby Babes mermó sensiblemente a la <i>Three Lions</i>, especialmente con las muertes del todoterreno Duncan Edwards y el gran goleador Tommy Taylor. Con <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=Yv3efEdaXOw">Johnny Haynes</a> como principal figura, apoyado por su compañero del Fulham Bobby Robson, Inglaterra puso las cosas muy difíciles a una selección brasileña que, repitiendo once, no estuvo tan brillante como contra Austria. El empate a cero hacía que Brasil se jugase el primer puesto contra la URSS en el último partido. </p>
<p style="text-align: justify">Los soviéticos habían pegado un <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=j6kJLYuXviQ">baño a Inglaterra</a> –a pesar del empate a dos- y derrotado a Austria. Estaban dando muy buena imagen en su primera participación en un Mundial, pero aún así se echaba de menos la presencia del que era su mayor atracción antes del campeonato. Eduard Streltsov,<span class="pullquote_left">En Brasil se comenzó a pedir la titularidad de Garrincha y de Pelé</span> un genio irreverente y que se salía de los estándares de la <i>corrección</i> para la Nomenklatura soviética, se había negado a abandonar el Torpedo para unirse al club del ejército –CSKA- o al de la policía secreta –Dinamo-. Poco después, en una fiesta, faltó al respeto a una miembro del Politburó. No pasó mucho tiempo hasta que fue acusado de violación. Cuando como medida para permitirle ir al Mundial le exigieron que reconociese su culpabilidad, Streltsov cayó en la trampa de las <i>confesiones</i> soviéticas. Fue enviado al gulag ocho años y su sueño mundialista se acababa. Su puesto en el equipo durante el campeonato lo ocupaba una bola de demolición armenia, el legendario y veterano Nikita Simonyan, más ortodoxo, más adepto y más querido por el Partido, indudable categoría futbolística aparte. Brasil, mientras, vivía una pequeña revuelta interna. Los jugadores más veteranos exigieron a Feola la presencia de Garrincha y Pelé en el equipo. Ellos sabían que ambos serían clave para romper a los físicamente poderosos y organizados soviéticos. Garrincha era conocido un driblador imparable, mientras el jovencísimo Pelé, con 17 años, ya había debutado un año antes con la selección y era una figura indiscutible de un gran equipo del Santos. Además de ellos, también entró en el equipo Vavá, sustituyendo a Mazzola en la punta del ataque.</p>
<p style="text-align: justify">Lo que se vio en Goteborg esa tarde fue una aparición milagrosa. El <a target="_blank" href ="http://www.thehardtackle.com/2011/tht-rewind-brazil-vs-ussr-1958-the-greatest-three-minutes-of-footballing-history/">inicio del partido</a> es recordado como <i>“los tres minutos más grandes de la historia del fútbol”</i>. La consigna era darle el balón a Garrincha tanto como se pudiese. Y este haría el resto. El genio de Pau Grande no decepcionó. <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=ovbU5HrciCU">Destrozó a su par</a>, a las ayudas que recibía, llegó a línea de fondo y envió un cañonazo sin ángulo al poste que dejó a Yashin temblando y sirvió el primer gol a Vavá. En esos tres minutos Brasil demostró que lo suyo era otro fútbol. El resto del partido fue un dominio absoluto de Garrincha, de Pelé –que no marcó pero dejó una impresión imborrable-, de Didí en el medio campo y de Vavá, autor de un doblete. Brasil pasaba a cuartos de final sin perder y sin encajar ningún gol. La URSS eliminaría a Inglaterra en el desempate.</p>
<blockquote><p>La fase final del Mundial de Suecia iba a suponer un cambio de era en todo el fútbol mundial</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Gales fue un rival mucho más rocoso de lo esperado en cuartos de final. Definitivamente los equipos británicos se les atragantaban a los brasileños.  Los galeses se atrincheraron en torno al magnífico guardameta del Arsenal, Jack Kelsey y al creativo interior Ivor Allchurch, uno de los jugadores más destacados del campeonato. Brasil recuperó a Mazzola en este partido, pero la actuación de Pelé lo ensombreció.  El joven de 17 años se volvió a salir y marcó <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=sQbIdyg9LM4">su primer gol</a> –golazo- en un Mundial. Brasil ganaba unos cuartos de final con dos chavales de 19 y 17 años en punta, pero este partido dejó claro que ambos jóvenes no se entendían bien. La sentencia de muerte de Mazzola como internacional brasileño. Poco después viajaría a Italia para firmar por el Milan y adoptar la nacionalidad para jugar con la Azzurra.</p>
<p style="text-align: justify">Las semifinales del Mundial enfrentaron a <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=LStkSa_DiWM ">Suecia y Alemania</a>, por una parte y a Francia y Brasil por otra. En la primera los anfitriones suecos dieron buena cuenta de los actuales campeones, una Alemania envejecida de la que seguían tirando Helmut Rahn, Hans Schaefer y Fritz Walter -38 años- y en la que hacía su primera aparición mundialista un delantero de 21 años llamado<span class="pullquote_right">El partido ante Francia sería un duelo Didí-Kopa hasta que apareció Pelé</span> Uwe Seeler. Francia, por su parte, había llegado a estas instancias jugando un fútbol espectacular. Supervivientes de un grupo con los siempre potentes yugoslavos, los sorprendentes paraguayos y un flojo equipo escocés, también habían eliminado fácilmente a Irlanda del Norte en los cuartos de final. La selección gala estaba formada con la base de jugadores del poderoso Stade Reims de la época y su seleccionador Albert Batteux era también el entrenador de ese club. En <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=CbXlsCoXQvc/">Raymond Kopa</a> tenía un excelente organizador de juego, seguramente el mejor de Europa, mientras que Robert Joncquet aportaba jerarquía en la fase defensiva y Roger Piantoni era un complemento perfecto para la creatividad de Kopa. En la banda, Jean Vincent era un diabólico extremo izquierdo, y se entendía a la perfección con el mayor activo atacante del equipo, un Just Fontaine que había comenzado el torneo como suplente, pero que a estas alturas llevaba ya ocho goles. El <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=lhimTK3RB6k">partido</a> se jugó en el Rasunda Stadion de Estocolmo, y los espectadores suecos asistieron a una demostración de fútbol de más alto nivel. Brasil recuperó a Vavá y este respondó a la confianza rápido, adelantando a su selección a los dos minutos. Pero Fontaine no tardó en hacer aparición y a antes de los diez minutos ya había regateado a Gilmar y empatado el partido para Francia.</p>
<p style="text-align: justify">Tras este inicio fulgurante, el ritmo del partido bajó un poco, y se convirtió en un duelo de creadores <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=bUu72xdSyHk">entre Kopa y Didí</a>, durante gran parte del primer período. Fue el brasileño quien rompió la igualdad con un cañonazo impresionante a la escuadra poco antes del descanso. En la media parte, a pesar de la ventaja brasileña, el resultado no estaba nada claro. Ambos equipos estaban muy parejos. Se necesitaba algo especial para decantar la balanza. Y en esas, con apenas cinco minutos jugados de la segunda parte, hizo aparición <i>O Rei</i>. Su explosión durante los 25 minutos siguientes es un momento de los que cambian la historia del fútbol. Edson Arantes do Nascimento dejó de existir y en su lugar <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=NokfaCdVCV8">se alzó Pelé</a>. Tres goles sin respuesta: el primero tras aprovechar un error del guardameta Abbes, el segundo tras jugada de Garrincha, sombrerito mediante a Joncquet y remate con el exterior del pie derecho, y el tercero tras el enésimo destrozo de Mané, controlando su centro con el pecho y rematando de volea. 5-1 para Brasil. El tardío gol de Piantoni no ensombreció el gran día del fútbol brasileño. Francia quedaba fuera, pero aún le quedaban fuerzas para meterle seis goles a Alemania por el tercer puesto. Una Alemania a la que Suecia había remontado en Goteborg, para ganar por 3-1 y lograr una plaza en la final de su Mundial.</p>
<p style="text-align: justify">Así pues, el 28 de junio de 1958, Brasil se volvía a citar con la historia. Llegaba el momento de demostrar que los brasileños sí sabían ganar. Los suecos habían completado un torneo fantástico. George Raynor, su seleccionador británico, había vuelto a lograr que Suecia fuese competitiva. Ya habían ganado los Juegos Olímpicos del 48 con él gracias a la<span class="pullquote_left">Suecia tenía en el trío Gre-No-Li a su gran aval</span> célebre delantera Gre-No-Li, y también habían sido terceros en el <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=f_JcazKkXdA">Mundial 50</a> con un equipo totalmente renovado. El fútbol sueco sólo permitía ser internacionales a los jugadores amateurs y que jugasen en Suecia. Así pues, las figuras que se iban a ganar dinero –a Italia especialmente-, tenían que renunciar a la selección. Para este Mundial, Raynor consiguió que se pudiesen llamar a profesionales. Ya no estaba Nordahl y Gren y <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=2VmLZSep-KE">Liedholm</a> tenían ya 37 y 35 años. Pero el gran central Bergmark y el portero Svensson seguían en el equipo, el centrocampista Bengt Gustavsson volvió desde Italia para ser clave durante el torneo. Además, jóvenes talentos que también estaban en la Serie A, como Hamrin, Selmosson y Skoglund, unidos al delantero centro Agne Simonsson formarán el grueso del equipo nacional. Quedaba por ver cómo aguantarían el centro del campo Liedholm y Gren, junto a Gustavsson y Parling. Feola, sorpresivamente, dio entrada a Djalma Santos en lugar de De Sordi. Con Nilton y Djalma, dos superdotados físicamente, buscaba contrarrestar a los centelleantes Hamrin y Skoglund.</p>
<p style="text-align: justify">El <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=3f3qSwJdmTQ">partido</a> no comenzó bien para los intereses de Brasil, ya que Liedholm abrió el marcador a los cuatro minutos. Aunque Vavá empató pronto, a los nueve. Estos arranques fulgurantes son una característica del fútbol de los 50. Es el momento del cambio de tácticas, en el que cualquier ligero retoque puede destruir todo un planteamiento. Así pues, mientras los equipos se ajustan al esquema del rival, el marcador no suele salir intacto. Tras este inicio, bastante en la línea del partido contra Francia, el juego se igualó, ya con los equipos bien plantados ante la propuesta del contrario. Una vez más, el duelo Didí-Liedholm fue clave para el devenir del partido, y su dominio sobre el mismo propició el gol de Vavá a la media hora, llegando con ventaja Brasil al entretiempo.</p>
<p style="text-align: justify">La segunda parte fue, de nuevo, el <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=3f3qSwJdmTQ">show de Pelé</a>, que marcó un golazo impresionante al hacer un sombrero sobre su defensor, recibir una durísima entrada con los tacos en el muslo, aguantarla y remachar con una volea inapelable. Fue el golpe que demostró la superioridad de la canarinha. El titulo mundial estaba muy cerca y más aún cuando Zagallo marcó el cuarto gol. Era un gran premio para el hombre que, cumpliendo a la perfección con su decisivo rol, había sido capital en el buen funcionamiento del equipo. A los 80 minutos, Simonsson dio algo de emoción al partido, pero Pelé, con un gol de cabeza en el último minuto, certificó la victoria por 5-2. Diez goles entre las semis y la final de un Mundial. Una demostración impresionante de que Brasil sí podía ganar. Una nueva era comenzaba en el fútbol mundial, la de Brasil y <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=KnZR_eW2IIM">su Rey</a>.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.ecosdelbalon.com/2013/12/brasil-campeon-mundial-1958-feola-garrincha-pele/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>42</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>¡Ro-Ro!</title>
		<link>http://www.ecosdelbalon.com/2013/10/analisis-romario-ronaldo-historica-delantera-brasil/</link>
		<comments>http://www.ecosdelbalon.com/2013/10/analisis-romario-ronaldo-historica-delantera-brasil/#comments</comments>
		<pubDate>Thu, 17 Oct 2013 01:59:54 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[David León]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Futbolistas]]></category>
		<category><![CDATA[Bebeto]]></category>
		<category><![CDATA[Brasil]]></category>
		<category><![CDATA[Cafú]]></category>
		<category><![CDATA[Copa del Mundo 1998]]></category>
		<category><![CDATA[Roberto Carlos]]></category>
		<category><![CDATA[Romario]]></category>
		<category><![CDATA[Ronaldo]]></category>
		<category><![CDATA[Scolari]]></category>
		<category><![CDATA[Zagallo]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.ecosdelbalon.com/?p=91310</guid>
		<description><![CDATA[rasil lloró a Pelé durante más de dos décadas. O´Rei fue muchas cosas pero una por encima de todas: gol. Hasta 1283 anotó en su carrera, como Arantes repite siempre que una cámara tiene el gusto de apuntarle. Ni al Santos ni a la Canarinha les faltó nunca la determinación del más grande de la [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><span class="dropcap">B</span>rasil lloró a Pelé durante más de dos décadas. <i>O´Rei</i> fue muchas cosas pero una por encima de todas: gol. Hasta <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=U5Y2NU-mql4">1283 anotó</a> en su carrera, como Arantes repite siempre que una cámara tiene el gusto de apuntarle. Ni al<span id="more-91310"></span> Santos ni a la <i>Canarinha</i> les faltó nunca la determinación del más grande de la historia del país. Tras su retirada, Brasil siguió creando toneladas de magia pero dejó por el camino el don supremo: la capacidad de meterla en la portería. Durante cinco Mundiales, los brasileños no dispusieron de un genio capaz de resolver sin preámbulos, algo que se sintió especialmente en los torneos de 1982 (<a target="_blank" href ="http://www.laststicker.com/i/cards/139/378.jpg">Serginho</a>&#8230;) y 1990, <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=KEdc1Vfe9-o">frente a Maradona</a>.</p>
<blockquote><p>Durante cinco Mundiales, la Selección brasileña no tuvo «un Pelé»</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Entonces llegaron ellos. <a target="_blank" href ="http://i.dailymail.co.uk/i/pix/2012/01/06/article-2083058-0F5B623400000578-961_468x335.jpg">Al mismo tiempo</a> pero a distintas velocidades. Primero fue Romario, que tras salvar a la nación de la <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=1KgUQDdgXaA">catástrofe</a>, se plantó en <i>USA94</i> en el momento cumbre de su trayectoria. Comportándose como el número uno que quizás era, recuperó el trono mundial para Brasil. Con la ayuda de un Bebeto inspirado y puntual que, no obstante, sin Romario es posible que hubiera olido más a <i>“Careca 1990”</i> que a la estrella que luego fue en el torneo.</p>
<p style="text-align: justify">Para Ronaldo, que vio todo aquello desde la barrera, la figura de Romario fue muy importante. El éxito de <i>“O Baixinho”</i> acabó con la indigerible espera de veinticuatro años sin levantar el gran título. La camiseta <i>verdeamarelha</i> perdía así algo de peso, justo lo que necesitaba un chico de 19 primaveras para ir agarrando liderazgo. Ronaldo debutó en un campeonato oficial en los Juegos Olímpicos de Atlanta 1996, con los ojos de todo el mundo puestos sobre él tras su <a target="_blank" href ="http://img01.mundodeportivo.com/2011/10/13/Ronaldo-posa-con-la-camiseta-d_54230303082_54115221152_960_640.jpg">fichaje por el Barcelona</a>. Hizo cosas pero se volvió sin el Oro, y eso en Brasil siempre (siempre) equivale a fracaso.</p>
<blockquote><p>Romario ayudó a limpiar el camino a Ronaldo con su éxito</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Así se llegó a 1997, el año clave en esta historia. Ronaldo –ya consolidado como el <i>Fenómeno</i> del momento– y Romario iban a compartir delantera hasta en tres competiciones: <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/09/copa-america-brasil-ronaldo-romario-eurocopa-grecia/">la Copa América</a>, la Copa Confederaciones y el amistoso pero inolvidable <i>“Torneo de Francia”</i>. Brasil ganó las dos competencias oficiales (en Francia fue segunda), con una bautizada <i>“Dupla Ro-Ro”</i> que la estaba rompiendo. Romario sumó ni más ni menos que 12 goles entre los tres trofeos. Ronaldo <i>“se quedó”</i> en 10. Pero por encima de los (brutales) datos hay una pregunta aún más interesante: ¿cómo jugaban en pareja?</p>
<p style="text-align: justify">El tiempo, que borra lo malo y (por suerte) exalta lo positivo, ha mitificado ligeramente la realidad de aquel Ronaldo-97. El amante del fútbol acababa de disfrutar a Maradona pero Ronaldo inspiraba algo diferente; era<span class="pullquote_right">O´Baixinho, vital en el primer R9 en la Selección</span> como si viniera del futuro. Sus galopadas y su físico inédito nos han hecho olvidar algunas cosas. Por ejemplo, que a nivel de fútbol, <i>Ronie</i> todavía estaba verde. Zagallo lo sabía y para no cargarle de excesiva responsabilidad entregó a Romario algunas obligaciones extra. Brasil jugaba con su clásico 4-4-2 (el cuadrado mágico), con <a target="_blank" href ="http://db2.stb.s-msn.com/i/F2/6E33F34CC5F384AB75EDCAA6952B9A_h498_w598_m2.jpg">Cafú y Roberto Carlos</a> en los laterales, Leonardo y Denilson como interiores con libertad y <i>Ro-Ro</i> en punta. Con semejantes carrileros, la función de los delanteros era bastante central. Caían a banda pero la mayoría del tiempo su aportación consistía en apoyos de espaldas cerca de la portería. Aquí es donde los 31 años y superior experiencia de Romario más se dejaban sentir. El por entonces <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=PsENU3XK3sA">crack del Flamengo</a> intervenía con sabiduría, dándole a los ataques la continuidad que demandaban.</p>
<p style="text-align: justify">Ronaldo, por el contrario, estaba en otra onda. Cada pelota que agarraba Nazario en esas circunstancias <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=VQgJvT21ebc">la soñaba como definitiva</a>. Cada recepción era una aventura individual de quien se creía capaz de todo. Le faltaba calma, jugar 100 partidos y recibir algunas patadas prescindibles. Pese a su ligera y <a target="_blank" href ="http://elpais.com/diario/1998/02/18/deportes/887756406_850215.html">pública incomodidad</a> táctica, Romario aceptó su papel, a sabiendas de que su tiempo como rey había pasado. Ganar otro Mundial, el de Francia 98, bien valía un esfuerzo…</p>
<blockquote><p>Romario, a sus 31 años, tenía más poso táctico que Ronaldo</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Fue ahí cuando todas las ilusiones se quebraron. Romario sufrió una lesión poco antes del Mundial; un contratiempo que se mezclaba con nuevas quejas públicas del <i>“11”</i>. Nunca sabremos la verdad del asunto pero tampoco  importa. Zagallo excluía definitivamente a Romario de la convocatoria mundialista, para enfado de una <i>torcida</i> que se hizo escuchar. Ante decenas de cámaras de televisión, el héroe de <i>USA94</i> rompía a llorar en <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=Lh-RbRVy3uI">una conferencia de prensa</a> que todavía se recuerda.</p>
<p style="text-align: justify">Brasil acudió a Francia como clara favorita y lo cierto es que no decepcionó. Sin embargo, los acontecimientos de la final de Saint Denis terminaron por formar el mito: <i>“con Romario, Brasil habría sido campeón”</i>. Lo único cierto es que nuestros ojos se quedaron sin la dupla <i>Ro-Ro</i> en el gran escaparate del balón. A la desesperada, el mundo <a target="_blank" href ="http://elcomercio.pe/deportes/1503063/noticia-scolari-dt-que-puso-fin-al-sueno-romario-jugar-su-ultimo-mundial">rogó a Scolari</a> que tuviera en cuenta a Romario para la cita de 2002 pero Felipao <a target="_blank" href ="http://ecodiario.eleconomista.es/interstitial/volver/Nuezoct13/futbol/noticias/4824514/05/13/Scolari-excluye-a-Ronaldinho-y-a-Kaka-de-la-Copa-Confederaciones.html">no es de correr riesgos</a>. Qué pena.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.ecosdelbalon.com/2013/10/analisis-romario-ronaldo-historica-delantera-brasil/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>79</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Review: La caída de Saldanha</title>
		<link>http://www.ecosdelbalon.com/2013/02/conformacion-brasil-1970-pele-saldanha-zagallo/</link>
		<comments>http://www.ecosdelbalon.com/2013/02/conformacion-brasil-1970-pele-saldanha-zagallo/#comments</comments>
		<pubDate>Tue, 05 Feb 2013 02:50:36 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Chema R. Bravo]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Vinilo]]></category>
		<category><![CDATA[Brasil]]></category>
		<category><![CDATA[Brito]]></category>
		<category><![CDATA[Carlos Alberto]]></category>
		<category><![CDATA[Clodoaldo]]></category>
		<category><![CDATA[Copa del Mundo 1970]]></category>
		<category><![CDATA[Dadá]]></category>
		<category><![CDATA[Darío Maravilha]]></category>
		<category><![CDATA[Everaldo]]></category>
		<category><![CDATA[Félix]]></category>
		<category><![CDATA[Garrincha]]></category>
		<category><![CDATA[Gerson]]></category>
		<category><![CDATA[Jairzinho]]></category>
		<category><![CDATA[João Saldanha]]></category>
		<category><![CDATA[Pelé]]></category>
		<category><![CDATA[Piazza]]></category>
		<category><![CDATA[Rivellino]]></category>
		<category><![CDATA[Tostao]]></category>
		<category><![CDATA[Yustrich]]></category>
		<category><![CDATA[Zagallo]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.ecosdelbalon.com/?p=30347</guid>
		<description><![CDATA[a historia fue así. El general Emilio Garrastazu Medici, presidente del gobierno de Brasil, necesitaba un vehículo de legitimidad popular y se fijó en ellos, en esos mulatos de magia infinita y pies de seda que ya habían inoculado el fútbol como un elemento de la identidad nacional. El fútbol como país. Un estilo de [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><span class="dropcap">L</span>a historia fue así. El general Emilio Garrastazu Medici, presidente del gobierno de Brasil, necesitaba un vehículo de legitimidad popular y se fijó en ellos, en esos mulatos de magia infinita y pies de seda que ya habían inoculado el fútbol<span id="more-30347"></span> como un elemento de la identidad nacional. El fútbol como país. Un estilo de juego para una nación. El <i>jogo bonito</i> como máxima expresión de la cultura del Brasil, del malandro, del arte del engaño, de las felicidades redondas, de la irracional diversión. Dentro del programa político de la <a target="_blank" href ="http://es.wikipedia.org/wiki/Em%C3%ADlio_Garrastazu_M%C3%A9dici">dictadura militar de Medici</a>, la selección brasileña (ya dos veces campeona del mundo) componía un caramelo demasiado apetitoso como para no decorar los carteles propagandísticos y rellenar de dulces palabras los seriales radiofónicos. La selección jugaba para el pueblo y la dictadura quería al pueblo. Todo cuadraba, y en esa dirección corrieron los recursos: programas especiales de preparación física, controles alimenticios, tejidos modernos… Brasil crecía a un ritmo galopante. Se había creado una notable clase media, se expandieron las ciudades y se abrió una brecha social dentro de ellas. Así brotaron montañas de cartones, chapas y plásticos, las favelas, la hoguera perfecta para la combustión del talento salvaje. Después de <a target="_blank" href ="http://es.fifa.com/worldcup/archive/edition=26/overview.html">la Copa del Mundo de 1966</a>, el régimen militar que asaltó el poder en 1964 aún era demasiado incipiente, especialmente en su reconocimiento internacional. La selección de fútbol emergía como el cosmético perfecto.</p>
<p style="text-align: justify">Aquel equipo alcanzó la epifanía en el juego. El Brasil 70 fue la apoteosis del jogo bonito, con un juego de naturaleza viva, cuya composición y ensamblaje, sin embargo, nos deja una historia de héroes, villanos, sombras y olvidados. ¿Quién es el padre del <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=drsjxiXGtr0">Brasil 70</a>? ¿Su entrenador Zagallo? ¿O João Saldanha? Posiblemente, ninguno de los dos por separado. O ambos juntos. La caída de Saldanha, los episodios de aquellos tres primeros meses de 1970, se han convertido con el tiempo en una fábula en sí misma. No faltan los mitos: la negativa de juntar a Tostao con Pelé o no apostar por Rivellino, su inestabilidad emocional, su incultura táctica… Saldanha, en realidad, tuvo más enemigos en las redacciones de los periódicos que en los cuarteles. Su caída fue un derrocamiento por la conjunción de varios factores envueltos en un mismo papel de celofán: las razones políticas e ideológicas.</p>
<blockquote><p>La formación de Brasil 70 estuvo marcada por un conflictivo y tenso contexto político.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">A Saldanha no lo echó Pelé, aunque tampoco se opuso y sus discrepancias eran notorias. A Saldanha no lo echaron por no convocar a <a target="_blank" href ="http://masliga.com/analisis/wp-content/uploads/2012/10/Dar%C3%ADo-Maravilha.jpg">Darío Maravilha</a>, el ídolo en Atlético MG del general Medici, aunque aquello aceleró las cosas. A Saldanha no lo echaron por borracho, escandaloso o desequilibrado. Tampoco lo fulminó Havelange ni la Confederación Brasileña de Deportes, aunque eran resortes al servicio de la dictadura. Ni siquiera los ataques frontales de la prensa paulista (él era carioca) ni las férreas críticas de varios entrenadores, como Yustrich, que lo veían como un intruso, le catapultaron del puesto. Todos estos episodios y razones subyacen a los motivos políticos, y nos hacen una idea de cómo de trémulos fueron los 406 días que Saldanha permaneció en el cargo, tiempo suficiente para asentar los cimientos de un equipo maravilloso.</p>
<p style="text-align: justify">Saldanha estaba despedido prácticamente desde que se sentó en el banquillo. <a target="_blank" href ="http://es.wikipedia.org/wiki/Jo%C3%A3o_Havelange">Lo eligió Havelange</a> pese a su escasa experiencia como entrenador por una razón con tanta diplomacia que acabó mordiéndole las manos. El fútbol brasileño vivía días de fractura entre los centros de poder de Sao Paulo y Río de Janeiro.<span class="pullquote_right">Pese a ser periodista, la prensa criticaba a João Saldanha por su origen y su ideología</span> Esa fisura amenazaba la paz del camino hacia México 70. Saldanha era periodista y como tal, pensó Havelange, los colegas de las redacciones jamás lo azotarían a críticas. Havelange no iba mal, pero se quedó a medias. La prensa paulista afiló las plumas más que nunca. Y la prensa afín al régimen no tardaría en hacerlo. Saldanha había sido corresponsal en la Segunda Guerra Mundial, crítico deportivo, especialista en fútbol y era un personaje con una potente consideración popular. Había nacido en tierra de gauchos, al sur de Brasil. Su padre, Gaspar Saldanha, había sido un líder local del Partido Libertador y João asumió ese activismo político. Abrazó las doctrinas leninistas y marxistas, se adscribió al censurado <a target="_blank" href ="http://es.wikipedia.org/wiki/Partido_Comunista_Brasile%C3%B1o">Partido Comunista de Brasil</a>, participó en huelgas, fue arrestado en 1946, recibió un balazo en 1949, operó desde la clandestinidad y, durante la dictadura, denunció torturas, desapariciones y represiones. Saldanha, pues, lo tenía todo para escocer en un gobierno militar de derechas y neofascista. Solo le faltaba el poder popular, y el poder se lo dio la selección.</p>
<p style="text-align: justify">Pelé había regresado a la <i>canarinha</i> después de dos años de ausencia y Saldanha comenzó a erigir su equipo. Llevaba 12 años sin entrenar, pero conocía mejor que nadie las esencias del futbolista brasileño. Fue un autodidacta que absorbió el legado de las principales corrientes del fútbol nacional: la influencia de <i>‘La Diagonal’</i> de Flavio Costa como paso hacia el 4-2-4 y la <i>‘zona’</i> de Zezé Moreira o Fleitas Solich, <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/04/de-muchos-uno/">el impacto de Bela Guttman</a> y la profesionalización impulsada por Vicente Feola… Su experiencia se limitaba al Botafogo de 1957, donde había jugado testimonialmente. Garrincha, Didí, Nilton Santos y Zagallo lideraban un equipo que conquistó el carioca a Flamengo y que alimentó de talento un año después al Brasil campeón del mundo en Suecia.</p>
<blockquote><p>Saldanha levantó a Brasil del fracaso del 66 con su carisma, su fútbol y sus impolutos resultados.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">La selección de Saldanha arrasó en aquel año 1969. Hizo pleno de victorias en la clasificación mundialista, marcando 23 goles y recibiendo solo 2. Saldanha era plenamente consciente del arsenal que manejaba. Bastaron esos meses para devolverle a Brasil <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=8QouiPzeIi4">la autoestima perdida en Inglaterra 66</a> y robustecer la selección con la idea de bloque. Para ello, estableció un modelo basado en tres equipos principales: Botafogo, Santos y Cruzeiro, algo que tampoco terminaba de convencer al régimen, quien prefería una selección más variada en representación popular, con futbolistas de clubes de todos los rincones del país. Su siguiente preocupación fue la preparación física. Saldanha conocía bien los emergentes métodos de trabajo de Europa, especialmente en Alemania, Italia y Holanda, y potenció el perfil atlético de sus futbolistas.</p>
<p style="text-align: justify">Brasil  alcanzó un prestigio sobresaliente en ese camino hacia México 70. El carisma de Saldanha, el entusiasmo de sus discursos y su arrolladora personalidad le acercaron al pueblo, reavivaron el fervor popular y la gente tomó la selección como suya, bautizando a João como <i>«Juan Sin Miedo»</i>. La popularidad de Saldanha ya era un problema<span class="pullquote_left">Asociar la victoria de Brasil al comunismo de Saldanha era algo que la dictadura militar no podía permitir</span> para el régimen. Una intervención suya en la prensa europea acabó por alertar a los militares. Saldanha denunció los abusos, presos políticos y torturas de la tiranía brasileña y en los ministerios se activó el plan para demolerlo. Saldanha era un elemento incómodo. A los militares les aterraba que un comunista implacable pudiera regresar meses después a Brasil con la copa Jules Rimet en la mano y entregársela al pueblo. Desde fuera de Brasil sería interpretado como un triunfo de la oposición al régimen. En su libro <a target="_blank" href ="http://www.livrosdefutebol.com/catalogo_detail.asp?cod_produto=297"><i>«Quién derribó a João Saldanha»</i></a>, el periodista Carlos Ferreira Vilarinho profundiza en la historia: <i>“Los militares tenían decidida desde la clasificación la caída de Saldanha. El Comité de Deportes del Ejército fue el encargado de prepararla”</i>. Dicen que fue el ministro Jarbas Pasarinho el encargado de orquestar el plan de acoso y derribo. El objetivo era fustigar a Saldanha, arrinconarlo y dejarlo sin apoyos. Desde dentro de la selección, el jefe de la preparación física, capitán de artillería Claudio Coutinho, ejercería su papel estratégico. Y desde fuera, la prensa controlada por la dictadura desató una campaña contra Saldanha, acusándolo de inestable, depresivo… El asesinato de un amigo de João en noviembre de 1969 dejó la sombra de la sospecha. Y la CBD de Havelange comenzó a postular a sustitutos. Entre quienes codiciaban el puesto <a target="_blank" href ="http://www.flamengo.com.br/site/perfil/detalhe/65/yustrich">se encontraba Dorival Knipel</a>, conocido como Yustrich, entrenador del Flamengo. Vanidoso y polémico, después de ganar en un entrenamiento a la selección, llamó incompetente, invasor y cobarde a Saldanha. João se presentó en la sede del Flamengo con su Colt 32 en busca de Yustrich. No era la primera vez que el ímpetu de Saldanha tomaba las armas. Ya había disparado al dueño de una farmacia por abusar de su empleada o al portero Manga, del Botafogo, por acusarlo de venderse. Yustrich declaró: <i>“Que el ejército intervenga en la selección”</i>. Por entonces, João ya sabía que estaba sentenciado.</p>
<blockquote><p>El carácter y la ideología de Saldanha marcaron su camino, su relación con Pelé lo sentenció.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">El desgaste de Saldanha lo acentuó su convulsa relación con Pelé. O Rei siempre fue un hombre apegado al poder, ya fuera económico, político o federativo, y le volvió la espalda al seleccionador. Había razones futbolísticas, pero también políticas. Lo cierto es que Pelé no alcanzaba su brillo con Saldanha.<span class="pullquote_right">Pelé nunca alcanzó su mejor versión con Saldanha, quien dio el peso a Tostao</span> Le exigía esfuerzos defensivos y <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=Fgwf9ulYvuA&#038;list=LPyj_xeMZhVHc&#038;index=3&#038;feature=plcp">prefería a Tostao</a>, un chico humilde del sur y de ideología progresista que se había atrevido a no posicionarse con la dictadura. <i>“Yo le dije un día que todos los entrenadores me veía únicamente como reserva de Pelé y él me dijo: ‘Se acabó. Usted es el primer nombre del equipo. Por delante de Pelé’”</i>, cuenta Tostao en una entrevista en The Blizzard. Tostao fue el máximo goleador de esa fase de clasificación. Sin embargo, en agosto de 1969 en un amistoso en Colombia ante Millonarios sufrió un golpe en un ojo. Inicialmente, no pareció nada, pero, en noviembre, un nuevo impacto le causó un desprendimiento de retina que lo apartó del fútbol durante cinco meses, justo hasta antes de <a target="_blank" href ="http://es.fifa.com/worldcup/archive/edition=32/overview.html">la Copa del Mundo</a>. Los problemas con Pelé seguían. En una derrota ante Argentina en un amistoso, Pelé corrigió una observación táctica sobre un futbolista rival. Saldanha enfureció y comenzó a propagar la información de que Pelé era miope, que se estaba quedando tan ciego que no podría jugar. Cuenta Mario Zagallo en The Blizzard que ese es el origen de uno de los momentos célebres de la historia del fútbol: <i>“El famoso disparo de Pelé desde el centro del campo en el saque inicial del primer partido de la Copa del Mundo ante Checoslovaquia fue la forma de Pelé de decirle a Saldanha y al mundo que su vista estaba perfecta”</i>.</p>
<p style="text-align: justify">Entre septiembre de 1969 y marzo de 1970, la canarinha no jugó, pero la posición de Saldanha se había debilitado. Él era consciente de que cualquier error le serviría una justificación al régimen. El 4 de marzo, Garrastazu Medici le exige a Havelange que su futbolista favorito, el delantero Darío Maravilha (Atlético MG), sea el sustituto de Tostao en unos amistosos de preparación. Havelange se lo transmite a Saldanha, quien se niega, blindado ante las intromisiones gubernamentales: <i>“El presidente cuida de sus ministerios, de la selección me encargo yo”</i>. Con la desobediencia, las aguas se embravecieron y se llevaron por delante a Saldanha unos días después, el 14 de marzo, después de empatar a uno en un partido de entrenamiento contra el Bangú. <a target="_blank" href ="http://www.netvasco.com.br/mauroprais/images/resporte167_brito.jpg">Brito, uno de sus centrales,</a> aglutinó a todo el equipo para impedir la destitución. Toda la plantilla se opuso y protestó, menos Pelé. Así cayó Saldanha.</p>
<blockquote><p>Mario Zagallo juntaría a los cinco mejores futbolistas del país, todos portaban el «10» en su club.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">De la terna de posibles sustitutos, Dino Sani y Otto Gloria no prosperaron. Quedaba quien más lo ambicionaba de los tres, tanto desde la misma fecha de la designación de Saldanha, también el más legendario, <a target="_blank" href ="http://es.fifa.com/classicfootball/coaches/coach=61571/bio.html">Mario Zagallo</a>. El Lobo había sido futbolista del Botafogo de Saldanha, afín a su manual del fútbol. Nada más ser nombrado convocó a Dadá.<span class="pullquote_left">Zagallo, una figura sin tintes políticos, fue el elegido para comandar a Brasil 70 en México</span> Representaba una figura más dócil al régimen, sin adhesiones ideológicas públicas y con una estrecha relación con varios de los futbolistas de la selección, algunos de los cuales habían sido sus compañeros de vestuario. Quedaba establecido así otro de los puntales en la formación del Brasil 70: la autogestión. Pelé, Carlos Alberto y <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=5UtIRBz_OG0">Gerson</a> fueron voces de mando dentro de ese equipo. Zagallo optó por no generarse ninguno de los problemas que acabaron con Saldanha. Futbolísticamente, el equipo no terminaba de cuajar en aquella primavera. Aunque la base era la misma, le separaban de Saldanha algunos conceptos y prioridades. El mayor reconocimiento de Zagallo fue juntar a los cinco mejores futbolistas del país, cada uno de ellos portador del número <i>«10»</i> en sus equipos: Pelé (Santos), Jairzinho (Botafogo), Gerson (Sao Paulo), Tostao (Cruzeiro) y Rivellino (Corinthians). Todos ellos habían sido figuras capitales para Saldanha, excepto Rivellino. João proponía el talento libre, dio largo vuelo a los laterales, no fijaba posiciones, defendía la circulación interna de la pelota, pero prefería jugar con los extremos más abiertos, más puros, era más racional en la ocupación de espacios de lo que lo sería Zagallo. Pegaba a <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=Y4Jg3ZmM1_U&#038;feature=fvst">Jairzinho mucho más a la derecha</a> de lo que se vería en México y en la izquierda insertaba un especialista de banda, Edu (Sao Paulo), más vertical, rápido y habilidoso que Rivellino. La mano de Zagallo se notó especialmente en su apuesta por <i>«Patada Atómica»</i>, aunque en un principio el Lobo trató de encajar, como Saldanha, un hombre puro de banda, el puntero izquierdo del Botafogo, Paulo César Caju. Siete partidos tardó Zagallo en apostar por Rivellino, hasta un amistoso previo al Mundial contra Austria en abril.</p>
<p style="text-align: justify">Rivellino ya había jugado varios partidos como pareja de Gerson en el mediocampo en la época de Aymore Moreira, pero con Saldanha siempre fue un secundario. Zagallo le habilitó un lugar en la zona izquierda del ataque pensando en el mecanismo que él mismo <a target="_blank" href ="http://es.fifa.com/worldcup/archive/edition=15/overview.html">había desempeñado en 1958</a> con Nilton Santos y Didí: un organizador creativo escorado a la izquierda, que apoyara la continuidad del juego cerca de Gerson y aireará la zona, pero que también diera amplitud y se desplegara por ese flanco. Gerson era un <i>«10»</i>, pero solo desde hacía un año, tras su marcha a Sao Paulo desde Botafogo, donde hacía de 8, con Jairzinho delante, en la <i>punta de lanza</i>. La gran diferencia entre Saldanha y Zagallo residió en la apreciación de Tostao. Ni su recuperación, conforme se acercaba el Mundial, era una garantía, ni Zagallo terminaba de convencerse. Su idea original era jugar con un delantero más específico, Roberto Miranda, el goleador de Botafogo. Tenía a Darío en la recámara (aunque el protegido de Medici no jugaría ni un minuto en México). Otra pieza, muy usada por Saldanha mientras se recuperaba Tostao, era su compañero Dirceu Lopes, el verdadero artillero del Cruzeiro.</p>
<p style="text-align: justify">El proceso hacia el equipo definitivo fue una mezcla de decisiones de Zagallo y sucesos fortuitos. Primero, la apuesta definitiva por Rivellino. Segundo, ya con Tostao recuperado y fiable, la idea de un sistema para que ejerciera de falso delantero centro, dejándose caer al medio, al área de influencia en la media punta de Gerson y Pelé, quien basculaba muchas veces a la izquierda <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=hRsvwOrNC9k">cuando Rivellino retrasaba</a>. El espacio liberado por Tostao lo percutía desde la derecha Jairzinho, extremo sobre el plano, pero el futbolista del equipo con más presencia en la zona del delantero centro. Todos ellos, los cinco dieces, no jugaron juntos hasta dos semanas antes de debutar contra Checoslovaquia. Solo 16 días antes. Fue el 17 de mayo de 1970, ya en México, en un amistoso contra un combinado de la ciudad de León. Pero ni siquiera ese día jugó por primera vez al completo la selección de ensueño. Tambaleaba el lateral izquierdo. Marco Antonio (Fluminense), más ofensivo y brillante, perdió el puesto finalmente ante el quizá peor futbolista de la alineación mítica, Everaldo (Gremio), mejor defensor, justo la semana antes del Mundial. Antes, Zagallo había reajustado algunas de las herencias de Saldanha. La lesión del central Fontana (Cruzeiro) provocó que Piazza (Cruzeiro), compañero de Gerson en el mediocentro en la etapa de João, retrasara su posición. En su lugar, ya se había abierto un hueco <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=J37mh36wA6s">el joven y eficiente Clodoaldo (Santos)</a>, la pareja perfecta para liberar a Gerson como cerebro principal gracias a su dominio del juego sin balón y la anchura de sus coberturas. Su papel defensivo fue vital, perdiendo cinco kilos en México. Zagallo terminó la obra: cuajó las asociaciones interiores acercando las distancias entre sus futbolistas, mantuvo la filosofía del movimiento inspirada por Saldanha y ordenó mejor el talento libre de sus cinco dieces con el ajuste del falso nueve de Tostao, la tecla de Rivellino como ventilador por la izquierda y el dibujo en la pizarra de la afilada diagonal desde la derecha de Jairzinho. Este sistema levantó una estatua al fútbol: <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=q07Jdgsbiug">el Brasil 70</a>. Félix, Carlos Alberto, Brito, Piazza, Everaldo, Clodoaldo, Gerson, Jairzinho, Tostao, Pelé, Rivellino. Un equipo memorable en cuya construcción cayó un entrenador, pero en la que nació un monumento. ¿El padre? El padre. El padre fue Brasil. El arte. La magia. El fútbol infinito.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.ecosdelbalon.com/2013/02/conformacion-brasil-1970-pele-saldanha-zagallo/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>25</slash:comments>
		</item>
	</channel>
</rss>
