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	<title>Ecos del Balón &#187; Nicola Berti</title>
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	<description>En fútbol nadie tiene razón.</description>
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		<title>La flor de la Toscana</title>
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		<pubDate>Tue, 22 Jan 2013 02:40:24 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Sergio Vilariño]]></dc:creator>
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				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><span class="dropcap">L</span>a flor del lis, roja, en el pecho. Pocas formas más puras y directas de representar a una ciudad. Así lo hace, orgullosa, la Fiorentina desde 1926. Símbolo de la identificación total entre el equipo y la comunidad florentina.<span id="more-45826"></span> Literalmente imposible no encontrarse una casaca violeta cuando uno pasea por la Santa Croce o Santa Maria Novella. Orgullo de la Toscana, la Fiore ha producido también ídolos que han hecho las delicias de toda <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=cI3_yUoHIX8">la afición del Comunale</a>. Es difícil encontrar un club en toda Italia que haya aportado más <i>hombre símbolo</i> que los <i>Viola</i>. Hombres que han portado el peso del club y las esperanzas de la afición casi por sí solos, normalmente intentando cumplir exigencias demasiado pesadas para la capacidad real del equipo. Desde el romperredes uruguayo Pedro Petrone (poco después de la fundación del club) hasta el actual jugador de moda, <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/10/analisis-stevan-jovetic-fiorentina/">Stevan Jovetic</a>, toda una estirpe de jugadores-símbolo nos han hecho mirar con curiosidad hacia la capital toscana. Y, no lo olvidemos, aunque la Fiorentina no esté considerada uno de los grandes de Italia fue el primer campeón continental transalpino y es un club que ha disputado las finales de las tres competiciones europeas.</p>
<blockquote><p>En un principio la Fiorentino no vestía de violeta, ya que durante sus dos primeros años lo hizo de rojo.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">A mediados de los 50, Europa comenzó a escuchar hablar del <i>Muro Viola</i>. La Fiorentina, entrenada por Fulvio Bernardini comenzó a crecer amparada en una formidable unidad defensiva que la convirtió en un asiduo competidor por el Scudetto. El portero Giuliano Sarti, que sería también el cancerbero del famoso Inter de Helenio Herrera, y sus defensores Magnini, Orzan,<span class="pullquote_right">La Fiorentina finalista de la Copa de Europa de 1957 se basaba en una gran unidad defensiva</span> el capitán Sergio Cervato y Scaramucci formaron la mejor defensa del Continente, y no era extraño verlos incluídos, en bloque, en las convocatorias de la selección italiana. Amparado en esa capacidad defensiva, y con Guido Gratton llevando la manija del juego con Miguel Montuori como estilete, la Fiore ganó el <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=dBohizjqZgM">Scudetto de 1956</a> perdiendo sólo un partido, el último, cuando ya se había coronado campeón. Sobre estos destacados jugadores brillaba con luz propia el del gran ídolo del Comunale: el brasileño <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=dBohizjqZgM">Julinho Botelho</a>, un centelleante extremo que había jugado la Copa del Mundo de Suiza con su país, teniendo una actuación muy destacada. Se convertiría en la referencia absoluta del equipo y en uno de los más importantes jugadores de la Serie A. Tal era su categoría que, cuando volvió a Brasil, sentó a Garrincha en la selección brasileña. Ese primer título nacional abrió al equipo de Bernardini las puertas de la participación europea. La Fiore fue el representante italiano en la <a target="_blank" href ="http://en.wikipedia.org/wiki/1956–57_European_Cup">Copa de Europa de 1957</a>. En las eliminatorias contra Nörrkoping y Grasshoppers, lucieron todas las figuras del equipo, con goles de Virgili, Julinho, Montuori e incluso Cervato. Especialmente el joven Virgili se revelaba con una futura figura del fútbol italiano (aunque tras un par de años buenos desaparecería del primer nivel). Fue en las semifinales, contra el ofensivo Estrella Roja, cuando el Muro Viola hizo su aparición en todo su esplendor, secando a los atacantes yugoslavos, y permitiendo que Sarti saliese imbatido de ambos encuentros. Un gol de Prini en Belgrado bastó para alcanzar la final.</p>
<p style="text-align: justify">Desgraciadamente para ellos, la Fiore fue el único equipo de la historia en <i>sufrir</i> una de las reglas originales de la Copa de Europa: la de que la final se jugaría en casa del anterior campeón. Todos sabemos lo que hizo el Real Madrid en los primeros años del torneo, con lo cual la regla se tornó absurda y en el año 58 ya se había eliminado. El caso es que la Fiore viajó a Madrid para jugar en casa del gran Real e intentar el <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=P2psVMjXiRk">asalto al título de campeón europeo</a>. No pudo ser, pero el Madrid sudó para romper la defensa italiana. Sólo un penalti transformado por Di Stefano y una jugada protagonizada por la supersónica velocidad de Gento les hicieron hincar la rodilla. </p>
<p style="text-align: justify">Los tres años posteriores a su epopeya en Copa de Europa la Fiorentina fue subcampeón de Italia, en 1960 ganaron la Coppa y esto les permitiría participar en 1961 en la Recopa, ganando el primer título europeo para el país, al derrotar al Rangers. Al año siguiente, no pudieron renovar el título, al ser derrotados en la final por el Atlético de Madrid. En cierto modo, la historia de este equipo florentino recuerda a la del <a target="_blank" href ="http://www.vavel.com/es/futbol/170933-don-revie-el-hombre-que-vistio-al-leeds-united-de-real-madrid.html">Leeds de Don Revie</a>, con una regularidad sin parangón, algunos títulos importantes y otros muchos escapándoseles de entre los dedos por poquito.</p>
<blockquote><p>La Fiorentina fue el primer campeón continental italiano al ganar la Recopa de Europa de 1961.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Poco tardaría Florencia en volver a vivir el éxtasis de ser el mejor equipo del campeonato italiano. En <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=_U-XEAh3cn8">1969</a>, con una nueva generación de jugadores, liderada por Giancarlo de Sisti –el nuevo ídolo máximo de la afición-, el brasileño <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=WNFXWUHAqXY">Amarildo, Chiarugi</a> y el legendario sueco Kurt Hamrin, el equipo volvió a ver el<span class="pullquote_left">Antognoni, el mayor símbolo de la historia del club, nunca quiso dejar su Fiorentina</span> Scudetto pegado en su pecho. De Sisti era un centrocampista de corta estatura, gran técnica y legendaria capacidad de sacrificio. Fue un habitual de la selección italiana en la época, con la que ganó la Eurocopa y cuajó un fantástico mundial en México. Era adorado por el aficionado florentino, y más aún cuando años después dirigió a la Fiore desde el banquillo. El propio de Sisti presenciaría desde bien cerca el nacimiento del que quizá sea el mayor ídolo de la historia del club. A principios  de los 70 hacía sus primeras apariciones con la camiseta viola un joven desgarbado, con el pelo largo y enmarañado, cara de ángel y fútbol de seda. Se adueñó del número 10 por más de una década, y paseó, orgulloso, el nombre de una Fiorentina humilde a lo largo y ancho del mundo. <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=3bCrYFlgMIs">Giancarlo Antognoni</a> fue uno de los mejores creadores del juego del panorama europeo durante 10 años y su amor a la camiseta era tan grande que, a pesar de sólo ganar una Coppa en su carrera fiorentina, nunca se planteó dejar su querido club para escuchar los cantos de sirena que le llegaban, especialmente desde Turín y la Juventus. También el Bayern Munich se interesó por él, pero Giancarlo siguió semana tras semana impartiendo clases de fútbol en los terrenos de juego italianos vestido de violeta.</p>
<p style="text-align: justify">En 1980, la suerte del club parecía cambiar. Un nuevo dueño había llegado, el empresario Flavio Pontello, que inmediatamente invirtió mucho dinero y trató de convertir al equipo en una fuerza capaz de competir por el título. Formó un equipo alrededor de Antognoni, comprando a Ciccio Graziani y Eraldo Pecci del Torino, Daniel Bertoni del Sevilla y los jóvenes Daniele Massaro y Pietro Vierchowod, del Monza y la Sampdoria. En 1982, la Fiore dirigida por Giancarlo de Sisti mantuvo un pulso con la Juve durante todo el año, a pesar de haber perdido a Antognoni en noviembre. En un partido contra el Genoa, un choque contra el portero Silvano Martina pudo acabar con la vida del <i>«10»</i> florentino. <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=pwZvKVjEwR0">Antognoni recibe un rodillazo</a> en la sien que le provocó un incidente cardíaco. El corazón de Giancarlo se para durante unos interminables segundos. Los médicos consiguen recuperarle, pero estará fuera de los terrenos de juego durante tiempo indefinido. ¿Quién sabe si para siempre? En el año que siempre había soñado, con su Fiore luchando por el título, Antognoni vuelve antes de terminar la temporada, y ayuda a su equipo a llegar a la última jornada con posibilidades. <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=05QXHLXEPgI">Una última jornada terrible</a>, en la que a la Fiore se le niega un gol en Cagliari mientras la Juve gana su partido y se lleva el título. Es el inicio de una rivalidad que no hará sino crecer en intensidad hasta un odio irracional entre <i>violas</i> y juventinos. A los florentinos les queda el consuelo de ver a su ídolo recuperado de nuevo, ganar el Mundial con la selección nacional en España 82.</p>
<p style="text-align: justify">Pontello no cejará en su empeño, y a Florencia llegarán en los años sucesivos el gran Daniel Passarella y el <a target="_blank" href ="http://elpais.com/diario/2011/12/05/necrologicas/1323039602_850215.html">legendario Doctor Sócrates</a>. Mientras el argentino rinde admirablemente, convirtiéndose en uno de los capos del equipo, el brasileño sólo deja chispazos de su enorme talento. No se encuentra cómodo en la ciudad, el frío y el fútbol italiano no son para él y añora Brasil. Se marchará pronto pero siempre será recordado con cariño por las gradas del Comunale, como vimos no hace mucho cuando el genial jugador canarinho nos dejó.</p>
<blockquote><p>Tras Antognoni, son Baggio, Rui Costa y Batistuta quienes lideran a la Florentina en los siguientes años.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">A mediados de los 80, la Fiorentina empieza a asimilar que la carrera de Antognoni se acaba, y en 1987 el gran ídolo abandona Florencia para trasladarse a jugar a Suiza. El club, desde hacía un par de años antes contaba con dos joyas que parecían poder ocupar el lugar del mítico número 10. Nicola Berti<span class="pullquote_right">Tras Antognoni, Baggio coge el 10 y el corazón de Florencia&#8230; pero luego se va a la Juve</span> y <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=HcTS9H0usf0">Roberto Baggio</a> hacen su gran aparición en 1986 y, aunque Berti se irá pronto al Inter de Trapattoni, Roberto permanece cuatro años más vestido de viola. Cuatro años en los que crecerá exponencialmente y se convertirá en el ídolo máximo de la capital de la Toscana. Se pone el <i>«10»</i> de Antognoni en la espalda y no le pesa, asombra a Italia en cada partido, lleva a la Fiorentina a una nueva final europea y se gana la internacionalidad. Grandes cosas se esperan de él y de su equipo en los 90. Lastimosamente, es algo que Florencia nunca vería. Baggio había llevado a la Fiore a la final de la UEFA de ese año 90 contra la Juve. La Vecchia Signora derrota a la Fiore de Baggio, Dunga y Kubik, pero lo peor es que también le arrebata al Comunale su mayor tesoro. 14 millones de dólares de la época tienen la culpa. Florencia llora la partida de su ídolo, algo que Antognoni siempre se había negado a hacer. Florencia odia a Turín más que nunca, así será para siempre. Baggio <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=56EPxIElvh8">juega el Mundial</a> con la selección nacional, y cuaja un más que destacado torneo, siendo de los mejores jugadores de la Azzurra, junto a Schillacci. Italia acaba tercera, Roberto se traslada a Turín y Florencia debe aprender a vivir sin su ídolo.</p>
<p style="text-align: justify">Un año después de la partida de <i>Il Divino Codino</i> llegó a Florencia un delantero argentino que, cuando abandonase la ciudad, nueve años después, lo haría llevándose un pedacito de todos y cada uno de los tifossi del Comunale. <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=MdjOo4rj66c">Gabriel Batistuta</a> se convertiría en el mayor goleador de la historia del club y llevaría a la Fiorentina a una época de esplendor que les situaría de nuevo entre los mejores equipos italianos. Sin embargo, sus tres primeros años fueron difíciles. A pesar de contar con gente como el propio Batistuta, Brian Laudrup o Stefan Effenberg, la Fiore <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=OkOCWqQU13I">bajó a Serie B en 1992</a>. Gabriel permaneció durante la temporada en segunda y llevó de nuevo al club a su lugar en primera. Con eso ya se había ganado para siempre el apoyo de la parroquia viola. Pero lo mejor estaba por llegar, y cuando Rui Costa, un talentoso mediapunta portugués aterrizó en la Toscana, la mejor pareja de la historia del club acababa de formarse.</p>
<p style="text-align: justify">Los siguientes 5 años fueron de <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=MdjOo4rj66c">Rui y Bati, Bati y Rui</a>, el nº10 y el 9, pusieron a la Fiore en la élite de nuevo, ganando la Coppa, llegando a semis de la Recopa, participando por dos años en la Champions League… Batistuta deslumbra al continente, marca goles espectaculares contra el United, contra el Arsenal, contra el Barcelona… vacuna a todos los grandes de Italia y se convierte en un auténtico mito. Es la última etapa de una Serie A irrepetible que había comenzado tras el Mundial 82. La crisis económica empieza a sentirse en algunos clubes, y la Fiorentina es de los primeros. Batistuta es fichado por la Roma en el año 2000, Rui Costa por el Milan un año después. Se van buscando los títulos que la Fiore no podía darles, y los consiguen. Batistuta gana su tan merecido como esquivo Scudetto en su primer año en Roma, Rui Costa va más allá y a la liga italiana añade también laureles continentales. Paralelamente a los éxitos de sus últimos ídolos, el club toscano se hunde más y más hasta el punto de que en 2003 <a target="_blank" href ="http://www.abc.es/hemeroteca/historico-05-08-2002/abc/Deportes/fiorentina-le-hundieron-entre-todos-y-el-solito-se-murio_119320.html">se declara en bancarrota y desaparece</a>.</p>
<blockquote><p>Tras su desaparición, la ciudad y el empresario Diego Della Valle impidieron que el club desapareciera.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Pero, como donde hubo fuego siempre quedan cenizas, el amor de esta ciudad por su club y la decidida intervención del empresario Diego Della Valle propiciaron que la Fiore nunca dejase de existir. Se refundó, y comenzó a escalar por las diferentes categorías del fútbol italiano, liderada por algunos ilustres veteranos como Angelo Di Livio y jóvenes promesas, buscando recuperar el sitio que le correspondía. En 2005 la ACF Fiorentina volvía a jugar con los grandes y, a pesar de estar involucrada en el escándalo de Calciopoli y ser condenada a descender de nuevo a Serie B, el club consigue salvarse y mantener la categoría con una gran sanción en cuanto a puntos. Con Cesare Prandelli como referente en el banquillo, y <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=WUOwZr7x3qU">jugadores como Luca Toni</a>, Sebastian Frey, Adrian Mutu o Stevan Jovetic, los últimos años del equipo han estado plagados de altibajos, pero, a pesar de los cambios, de las victorias y derrotas, de los cambios de nomenclatura… hay una cosa que no ha cambiado desde los años 30: Florencia y su Fiorentina son una misma cosa y la vida en la ciudad late al ritmo que el corazón del Comunale bombea sangre viola a todos y cada uno de los florentinos.</p>
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		<title>L’Inter dei tedeschi</title>
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		<pubDate>Wed, 05 Sep 2012 01:57:52 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Sergio Vilariño]]></dc:creator>
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				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><span class="dropcap">E</span>l título es bien claro: el Inter de los alemanes. Así era conocido el equipo <i>nerazzurro</i> de finales de los &#8217;80, para contraponerse al <a target="_blank" href ="http://www.marca.com/2010/10/19/futbol/liga_campeones/1287478678.html">Milan de los holandeses</a>. Y así ha pasado a la historia y ha perdurado en los corazones de quienes simpatizan con el equipo.<span id="more-25246"></span> También, para qué negarlo, de los que los sufrieron en su día&#8230; pero supongo que estos les tendrán menos cariño a los Matthäus, Brehme y Klinsmann. En una época en que la Serie A era una verdadera NBA del fútbol, cuando todos los grandes jugadores querían jugar en Italia, cuando año tras año las figuras iban (y venían, ya que no todos daban la talla para el campeonato más duro del mundo), en los años 80, ese equipo del Inter se batió el cobre con algunos de los mejores equipos de la década, derrotándolos en la gloriosa campaña de 1988-89.</p>
<blockquote><p>Italia en los años 80, la meca del fútbol mundial.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Como ya dije, es inmensa la cantidad de estrellas fichadas por el Calcio en la <i>«Década Prodigiosa»</i>: Sócrates, <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=fFwxe4uHK8s">Zico</a>,  Daniel Bertoni, Walter Schachner, Herbert Prohaska, Karl Heinz Rumennigge, Hansi Müller, Michel Platini, Ray Wilkins, Graeme Souness, Preben Elkjaer Larsen, Michael Laudrup, Hans Peter Briegel, Diego Maradona, Falcao, Toninho Cerezo, <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=OPqKDubfumU">Marco Van Basten</a>, Ruud Gullit, Frank Rijkaard, <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=QUhXqq-fGng">Careca</a>, Alemao, Ramón Díaz, Ian Rush, Junior y un larguísimo etcétera de cracks de todas las partes del mundo.</p>
<p style="text-align: justify">Los precedentes del Inter durante los &#8217;80 ya eran de un equipo ganador, pero probablemente el más italianizado del Calcio, con Alessandro Altobelli como gran estrella, y con una tendencia ya importante a los jugadores germanos. Así llegaron Hans Peter Müller y <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=XIu3jUtPZBc">Karl Heinz Rumennigge</a>, dos estrellas rutilantes.<span class="pullquote_right">Pese a ser el conjunto más italianizado del Calcio, el Inter siempre tuvo hueco para los jugadores alemanes</span> El creativo número <i>«10»</i> de Stuttgart fracasó estrepitosamente, en gran parte debido a su débil mentalidad. Era un jugador brillante, que había formado un trío de jóvenes y rutilantes figuras juveniles con Bernd Schuster y Pierre Littbarski, pero su desidia tanto a la hora de entrenar, como a la hora de dejarse la piel en el campo hicieron que su paso por los campos de entrenamiento de Appiano Gentile fueran un infierno. Por su parte, el doble vencedor del balón de oro (bienio 80-81), indiscutible figura del Bayern Munich, vio mermado su rendimiento por las lesiones, pero consiguió dejar impronta de su clase mundial. Especialmente recordado es <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=duH1wzalZpQ">su doblete contra la Juve en el &#8217;85</a>. Sus años en Italia se caracterizaron por inicios de temporada fulgurantes, gracias al descanso y preparación de la pretemporada, que se veían cortados por lesiones, especialmente musculares. Justo antes que ellos también aterrizó en San Siro el austríaco Herbert Prohaska, un mundialista del &#8217;78 y&#8217; 82, conocido eminentemente por su garra y adorado por los <i>tiffossi</i>: un pulmón. Pero el austríaco era más que un trotón al estilo de Oriali. A su evidente capacidad física unía un rango de pase y un criterio con la pelota que lo complementaban de manera fantástica con Giampiero Marini y Evaristo Beccalossi, el <i>fantasista</i> del Inter pre-Trap.</p>
<p style="text-align: justify">En esta época, la Juve era el equipo más fuerte del mundo, amparada en el potencial económico de la familia Agnelli y con Trappattoni en el banquillo, <i>«l’Avvocatto formó un equipo rutilante»</i>, con 6 campeones del mundo en el &#8217;82 (Dino Zoff,  Antonio Cabrini, Claudio Gentile, Gaetano Scirea, Marco Tardelli y Paolo Rossi), unidos a los dos jugadores más destacados del mismo mundial, el francés <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=9X5gkyAoI_s">Michel Platini</a> y el polaco Zbigniew Boniek. Con estos mimbres, el equipo juventino no encontró rival en la serie A y en Europa, a pesar de perder la Copa de Europa del 83 ante el Hamburgo o el Scudetto del 85, ante el sorpendente <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=UZ85YDEskAg">Hellas Verona de los Elkjaer, Briegel, Garella o Galderisi</a>. Lo compensaron con varios <i>Scudetti</i> y la Recopa del 84 seguida de la Copa de Europa del 85, ante el Liverpool en Heysel.</p>
<p style="text-align: justify">Cuando comenzó el declive de este magnífico equipo, marcado por la salida de Giovanni Trapattoni en 1986, tras diez años al mando y dejando un último Scudetto en las vitrinas, la Serie A, en la segunda mitad de los &#8217;80 se llenó de conjuntos muy destacables, que se conjugaron en la campaña 88-89.<span class="pullquote_left">El Inter de Trapattoni coincidió en el tiempo con otros equipos aún legendarios</span> Los miliardos fluían por toda la geografía italiana, y cada club de la Serie A contaba con su brillante estrella internacional. De las cenizas de un club en <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/06/lo-fuerte-que-pueden-golpearte/">declive tras el <i>«Totonero»</i></a> surgió el Milan de los holandeses (que forjaría su leyenda más en Europa que en Italia), en el sur el Napoli de la delantera Ma-Gi-Ca (Maradona, Giordano, Careca) se presentaba como aspirante a todo tras la vuelta del crack argentino del Mundial de Mexico. La Juve vivía momentos de reconstrucción, tras perder a Trapattoni y a Platini, pero con Gianni Agnelli siempre era poderosa: Zavarov y Alejnikov, sensaciones de la Euro 88, conformaban un potente centro del campo, junto al habilidoso portugués Rui Barros y los conocidos Cabrini o Tacconi. <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=HcTS9H0usf0">La Fiorentina de Baggio</a>, la pujante Sampdoria de Mancini y Vialli&#8230; y como no, el Inter de los alemanes.</p>
<blockquote><p>La llegada de il Trap como método para crecer.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">El ganador Giovanni Trapattoni se había hecho con el puesto en el banquillo interista tras abandonar la Juve en el &#8217;86. Su primer año se puede considerar de transición, manteniendo muchos jugadores clave del equipo anterior (es la última temporada de Rummenigge). En sus dos primeros años se mantuvo competitivo,<span class="pullquote_right">Con Matthäus y Brehme, Trapattoni dio forma a un equipo trabajador, talentoso y mortal</span> como no podía ser de otra manera, pero también peinó el mercado en busca de los jugadores que él necesitaba para crear el equipo que quería. El equipo <i>nerazzurro</i> firmó al mejor centrocampista del mundo, <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=f8eceg5UmNA">el alemán Lothar Matthäus</a>, y a su compatriota Andreas Brehme, un lateral de largo de recorrido con una pegada formidable con ambas piernas en el verano de 1988. Ese año también llegó Nicola Berti, de la Fiorentina, que junto a Baggio se había convertido en la joya del equipo viola. Asimismo, Alessandro Altobelli, símbolo del Inter, abandonó el equipo ese mismo verano, tras jugar la Euro 88 con Italia. Así pues, el volcánico entrenador de Cusano Milanino forjó un equipo de hierro, con una defensa impenetrable, un centro del campo trabajador y talentoso, y una delantera mortal. Así, y en los años sucesivos, con algún cambio en los elementos del equipo se forjó este inolvidable conjunto, que analizaremos un poco más estrechamente a continuación.</p>
<p style="text-align: justify">En la portería, el mejor. Así de sencillo, <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=AvZaSqc1uCw">Walter Zenga</a>, el sucesor de Ivano Bordon y el mejor guardameta del mundo junto a Rinat Dassaev. Portero de gran seguridad, que dominaba su área como pocos, pese a su estilo poco ortodoxo. Indiscutible número uno de Italia, todavía nadie se explica el por qué de su suplencia en Mexico 86, a favor de un muy inferior Giovanni Galli. Adorado por los hinchas, completó una de las mejores temporadas de su carrera. Formó un trío mítico con <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=_gu3CctqbvQ">Bergomi</a> y Ferri, que luego se trasladaría también a la <i> Nazionale Novanta</i> de Azeglio Vicini. Durante el Mundial logró estar 5 partidos y medio imbatido (el tiempo que va entre el inicio del torneo y el gol que le marca Caniggia en las tristes semifinales de Nápoles), todavía hoy un record.</p>
<p style="text-align: justify">La defensa, el fiel exponente del mejor fútbol italiano. Los internacionales Riccardo Ferri, Giusseppe Bergomi (<i>«il zio d’Italia»</i>, la leyenda del club), Andrea Mandorlini, Giusseppe Baresi y <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=ACV1lbahAus">Andy Brehme</a> guardaban la meta interista. Todos jugadores de una solvencia a prueba de bombas y habituales de su equipo nacional. Un seguro de vida que jugaba al <i>modulo italiano</i>, es decir, con marcajes individuales. Con defensa de 4 o de 5 hombres, indistintamente. Bergomi era aquí un lateral profundo, alejado de la imagen que el gran público había tenido de él en el Mundial 82, donde jugó de maravilla como marcador. Los perros de presa eran principalmente Ferri y Mandorlini, dos auténticas rocas. Brehme tenía libertad para proyectarse en ataque e incluso incrustarse en zona de mediocentros. Era el gran comodín de Trapattoni.</p>
<p style="text-align: justify">El centro del campo era probablemente una de las líneas mejor cubiertas. Con jugadores de corte muy diferente. Matthäus aseguraba lucha, distribución, gol y jerarquía ante los números <i>&#8217;10&#8217;</i> de todo el mundo. Se convirtió en el indiscutible líder del equipo nada más llegar. Su despliegue por todo el terreno de juego, su llegada desde segunda línea<span class="pullquote_left">Matthäus, junto con Nicola Berti, tuvo que batallar cada semana contra los mejores fantasistas del mundo</span> y sus cañonazos a puerta empezaban a mostrar al Matthäus que dominaría el Mundial de 1990. Junto a él, <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=VFeMYStVAHI">Nicola Berti</a>, con 21 años, le disputaba a Baggio el título de mejor joven de Italia, y sería mundialista en Italia 90. Se había destapado en la Fiorentina como un centrocampista con una zancada espectacular y sus largas conducciones se convirtieron en un clásico de la Serie A. En el Inter aglutinaba menos juego, aceptó un papel de secundario de lujo a favor de Matthäus, pero cumplió este rol de manera admirable, convirtiéndose en </i> el amigo de todos</i>, ofreciendo salidas y apoyos en cual lugar de la zona ancha. Por otro lado, el equipo contaba también con joven Alessandro Bianchi, que se convirtió en uno de los jugadores más queridos por su atrevida manera de ver el fútbol, muy vertical, lleno de gotas de calidad. Su carrera no fue tan brillante como se auguraba finalmente, pero el público del Meazza veía en él al pequeño genio que se echaba en falta desde la salida del ídolo Beccalossi. De Gianfranco Matteoli, el mismísimo Falcao hablaba maravillas. Un organizador de juego en toda la extensión de la palabra. Tanto Bianchi como Matteoli causaron sensación en esos años previos al Mundial italiano, pero para su desgracia, competían por un puesto en la selección con gente como Giannini, Baggio, Berti o Ancelotti. Por último, entre los más habituales del Trap tenemos a todo un veterano, <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=pKmRusA9OzU">el extremo Pietro Fanna</a>, que ya había jugado para él en la Juventus, un jugador muy creativo pegado a la cal y que había sido capital en el sorprendente título liguero del Hellas Verona en el 85. Con su título en el Inter, Fanna se convertiría en uno de los cinco únicos jugadores que ganaron el Scudetto con tres equipos diferentes.</p>
<p style="text-align: justify">En el ataque, con <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=XvXytlPqYgY">Ramón Diaz</a>, el argentino, y Serena, los goles estaban asegurados. El primero aprendió a convivir con la fama tras ser el <i>segundo</i> de Maradona en aquel Mundial juvenil de Japón. Tenía ya la experiencia de haber jugado en el Napoli, el Avellino y la  Fiorentina y era un atacante ratonil, con mucha movilidad y un disparo feroz. Sus 12 goles complementaron perfectamente <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=V8BrYHhe5JY">al <i>bomber</i> Aldo Serena</a>, otro hombre al que Trapattoni dio confianza en la Juventus, rompió ese año el record de goles de la Serie A: 1988-89 será la temporada en que con 22 tantos alcanza una marca que no se veía desde hacía 30 años. Poderosísimo en el área, con un juego de cabeza magnífico, Serena será un atacante de referencia para club y selección durante este período, y uno de los inamovibles del equipo que Vicini se llevó a la Copa del Mundo. Es por esto, que el equipo de los alemanes ganó el Scudetto de ese año con una autoridad inusitada. Perdió su primer partido en la jornada 17, y no volvió a hacerlo hasta la 33. El resultado final es una barbaridad en esos tiempos: 58 puntos, con 26 victorias, 6 empates y 2 derrotas. 67 goles a favor y ¡19! En contra. El más goleador y el menos goleado. <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=h9No_LGrnvQ">Un equipo para la historia</a>.</p>
<p style="text-align: justify">Al año siguiente, 89-90, la temporada comenzó como había terminado: ganando. En este caso la <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=k-QYftN5uRc">Supercoppa ante la potente Sampdoria</a>. Dos goles de Cucchi y Serena parecían confirmar el dominio interista en el fútbol transalpino. Además la llegada del goleador del Stuttgart, Jurgen Klinsmann, que sustituyó a Díaz hizo aún más potente el ataque del Inter. Se completaba el trío de alemanes que debía suponer el contrapunto ideal para los holandeses del Milan, que comenzaban su reinado europeo. El Inter se presentaba como una alternativa al poder <i>rossonero</i> también en Europa, pero en una de las mayores sorpresas de la historia de la Copa de Europa, el Malmoe sueco los eliminó en la primera ronda. El Inter, cortísimo de preparación en septiembre, jugó de manera horrible en ambos partidos. Perdió por 1-0 en tierras suecas y, aunque igualó la eliminatoria en la vuelta gracias al onmipresente Serena, un gol de Engqvist a falta de 10 minutos los dejó fuera de un torneo que ganaría por segundo año consecutivo su gran rival. En liga, ese año, el equipo termina tercero, a siete puntos de un intratable Napoli de Maradona. Sin embargo, los alemanes de Trapattoni aún no había dicho su última palabra con el Inter. La temporada post-mundial, se hicieron con <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=Dm3NzE3xuWA">la primera Copa de la UEFA de la historia del club</a>, tras vencer en la final a otro equipo italiano germanizado: la Roma de Rudi Völler y Thomas Berthold.</p>
<p style="text-align: justify">Este Inter es, por lo tanto, uno de los muchos equipos de gran nivel que poblaron la Serie durante el período 1982-1998, época dorada del Calcio. Un equipo que no ganó todo lo que podría haber ganado merced a la competencia feroz a la que lo sometía un campeonato irrepetible y digno de ser estudiado y admirado.</p>
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