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	<title>Ecos del Balón &#187; John Toshack</title>
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	<description>En fútbol nadie tiene razón.</description>
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		<title>Anfield y la transición silenciosa (II)</title>
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		<pubDate>Sat, 31 Dec 2016 03:00:23 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Sergio Vilariño]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[Tras ganar la Copa, cuenta Shankly que se dio cuenta de que el final de su carrera estaba próximo cuando por fin se sentó a descansar en el vestuario de Wembley ese mismo día. Los quince años de tensión le habían cazado. Eso es lo que había en Bill Shankly y ya no quedaba nada [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2016/12/historia-liverpool-fc-anfield-transicion-entrenadores-estrellas/">Tras ganar la Copa</a>, cuenta Shankly que se dio cuenta de que el final de su carrera estaba próximo cuando por fin se sentó a descansar en el vestuario de Wembley ese mismo día. Los quince años de tensión le habían cazado. Eso es lo que había en Bill Shankly<span id="more-222875"></span> y ya no quedaba nada más que ofrecer. Anunció su retirada durante el verano y su ayudante más cercano, Bob Paisley, asumió el mando de la nave Red. Como ocurriría con Dalglish posteriormente, al mes de dejarlo Shankly sentía de nuevo el gusanillo del banco, pero era demasiado tarde. Aparecía regularmente por Melwood, tanto que Paisley pidió que le prohibiesen entrar para que dejase al equipo trabajar en paz. Ese mismo verano los banquillos del Leeds United y el Manchester City quedaron libres y quizá hubieran sido una buena manera de empezar con energías renovadas. Al fin y al cabo sólo tenía 60 años, pero Shankly fue fiel al club de sus amores, y nunca más se sentó en el banquillo. Solo se concedió el placer de liderar la entrada de su equipo, como entrenador campeón de copa, en la Charity Shield de ese año. A su lado, curiosamente, estaba Brian Clough, que había tomado posesión del cargo en Leeds poco tiempo antes. Ninguno de los dos era el verdadero entrenador de los hombres que venían detrás: unos seguían añorando a Revie y otros eran ya chicos de Paisley.</p>
<p style="text-align: justify">El Liverpool, sin embargo, con las bases sentadas por Shankly y el equipo formado en los años posteriores entraría en la mejor época de su historia. Paisley hereda la estructura de Shankly, lo cual era en cierto modo una bendición, pero también hereda el peso del personaje. Él no es Shanks, es mejor tácticamente, más dialogante, peor motivador pero seguramente más dotado para el asalto al trono europeo y mantener una hegemonía duradera en el frente inglés. Ciertamente no fue fácil, ya que en su primer año Keegan se perdió bastante partidos por su expulsión al pegar un puñetazo a Billy Bremner <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=Zcl0wWR3QSc">en la Charity Shield</a>, y Tommy Smith fue sancionado por fingir una lesión cuando un objeto le alcanzó en el partido de Copa de Europa ante el Ferencvaros. Y para colmo el Liverpool quedó fuera en esa segunda ronda. Sin Europa y sin títulos domésticos, la primera temporada post-Shankly se catalogó de decepcionante. Pero, visto lo visto, el pasito atrás fue para coger impulso. Bob Paisley era el cerebro táctico del <i>Boot Room</i>. Y como tal empezó a actuar en su segunda temporada, una vez se quitó de encima la presión de no cambiar nada del legado de Shankly. Uno de sus mayores aciertos fue cambiar la <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=Ekk-XnYCoeo">posición de Ray Kennedy</a>, que pasó a jugar de centrocampista en lugar de en la delantera, como acostumbraba en el Arsenal.</p>
<h3>Paisley nunca dejó de mover piezas</h3>
<p style="text-align: justify"><i>Clemence; Neal, Thompson, Hughes, Smith; Case, Kennedy, Callaghan, Heighway; Keegan y Toshack</i>. </p>
<p style="text-align: justify">La transición continuaba, con Phil Neal apareciendo como el larguísimo lateral derecho, un trotón incansable que tendrá llegada a gol en las jugadas a balón parado y también será el lanzador de penaltis del equipo. Phil Thompson se había consolidado como ese central con capacidad para jugar que quería Shankly y <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=zOnsEqCfCBU">Jimmy Case</a>, un centrocampista creativo -y no exento de garra- se había hecho con el costado derecho. Case es el gran centrador que hará las delicias de John Toshack. En el banquillo aparece ya Terry McDermott, un dinámico centrocampista que no tardará en abrirse hueco en el once y David Fairclough, el super suplente, un hombre que hará de sus 20 minutos saliendo desde el banco el período más fructífero y efectivo del fútbol mundial. En la Copa de la UEFA el equipo superó con suficiencia a la Real Sociedad y sobrevivió la eliminatoria contra el Dinamo de Dresde merced a dos soberbias actuaciones de Ray Clemence y a un Keegan siempre decisivo. Ante el Barcelona, <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=dZTesxZ4r8A">en el Camp Nou</a>, el equipo dio una de sus mayores exhibiciones en el plano defensivo -una de los puntos débiles del conjunto- y John Toshack marcó el único gol. En Anfield, de nuevo Clemence y Phil Thompson fueron clave, manteniendo el resultado de empate. La final se disputaría contra el sorprendente Brujas de Ernst Happel. Entre ambos partidos de la final el Liverpool se jugaría la liga.</p>
<p style="text-align: justify">La final <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=vmWE3Fz4z8U">empezaría sorprendentemente mal</a>, con el Brujas adelantándose 0-2 en Anfield. Pero la entrada de Jimmy Case en lugar de Toshack liberó espacio para los movimientos de Ray Kennedy. Fue una jugada maestra de Paisley, ya que Case reforzaba el medio del campo metiéndose hacia adentro, liberando la banda para Phil Neal y cubriendo las espaldas de un Kennedy desatado. Un tiro de larga distancia suyo acortó distancias, y un gol de Case a pase del propio Kennedy empataba el partido. Poco después, Keegan transformaba un penalti sobre Steve Heighway. Antes de jugar la vuelta, el Liverpool se aseguró el campeonato liguero en Wolverhampton, y <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=vk4XMGUJQJU">tras empatar en Brujas</a> también la Copa de la UEFA se iba a las vitrinas de Anfield. Se repetía la hazaña del 73 y ya nadie sospechaba de Paisley.</p>
<h3>El asalto a la Orejona</h3>
<p style="text-align: justify">El Liverpool se había asentado por méritos propios entre la élite del fútbol europeo en los años 70, pero seguía sin poder echarle el guante a la Copa de Europa. El verano de 1976, Paisley siguió cambiando algunos elementos de su equipo y mejorando zonas que parecían débiles. La llegada de Joey Jones, un robusto lateral izquierdo bastante similar a Phil Neal, permitó que Paisley pudiese asentar a Emlyn Huhges con Phil Thompson en el centro de la defensa, usando al veterano Tommy Smith como comodín en cualquier puesto. <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=QFa6Wk2WiFc>Terry McDermott</a> se hizo con un lugar en el centro del campo al lado de <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=AT8b7Jg3-os">Ian Callaghan</a>. Jimmy Case es ya un fijo en la derecha y Ray Kennedy comienza a aparecer en la izquierda una vez Steve Heighway empieza a acompañar a Keegan en la delantera. Es una temporada difícil para John Toshack. El equipo supera sin sobresaltos al Crusaders y al Trabzonspor -más allá de las horribles condiciones del estadio turco, algo típico en la vieja Copa de Europa-.  En liga el equipo vuela. Visitar Anfield se convierte en la peor pesadilla de todos los equipos y normalmente el compromiso se salda con los visitantes mareados ante centelleantes combinaciones de pases.</p>
<p style="text-align: justify">Así pues, el gran choque de la temporada llega en Europa, cuando el bombo empareja a los Reds con <i>les Verts</i> del Saint Etienne, a la sazón campeón francés. Este va un reto mayúsculo para el Liverpool, ya que los de Robert Herbin representan el verdadero juego de toque y posesión que se jugaba en el Continente. Finalistas derrotados el año anterior contra el Bayern -ay, esos postes cuadrados de Glasgow-, los franceses vuelven aún más fuertes. Osvaldo Piazza sigue siendo un auténtico cacique en el centro de la defensa, Christian López, el rey del tackle, es su compañero perfecto. Por delante de ellos, Domique Bathenay es un bulldozer en el centro del campo, Jean Michel Larqué el cerebro del equipo y el <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=H0_kJjvH3GI">brillante Dominque Rocheteau</a> es, seguramente, el mejor jugador joven de Europa. Un extremo muy veloz y habilidoso al que las lesiones irán reconvirtiendo en delantero conforme pasen los años.</p>
<p style="text-align: justify">En un ambiente muy hostil en Francia, el Saint Etienne <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=pY6ybFJg0_U">presiona al Liverpool</a> desde el principio y domina buena parte del encuentro, pero tiene dificultades para marcar -algo que siempre acompañó a este brillante conjunto-. Jimmy Case dispara al poste mediada la segunda parte, en lo que podría haber sido un tremendo golpe psicológico, pero es Bathenay quien se sale con la suya al marcar el único gol del partido. En Anfield, con 60 mil almas dispuestas a <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=vZdpzXXKpp8">devolver la encerrona</a> del Geoffrey Guichard, el Liverpool empató la eliminatoria a los dos minutos. Parecía que iba a ser otra noche mágica, pero fue necesario que Clemence estuviese en su mejor forma para mantener a los franceses a raya. Hasta que un disparo espectacular de Bathenay, con mucho efecto, puso el 1-1 en el marcador. Un gol muy importante por su valor doble. Ray Kennedy añadió un tanto más a la cuenta de los Reds. Casi sin tiempo, Paisley usó su arma secreta: Fairclough entró por Toshack y marcó el gol que daba la victoria en la eliminatoria a su equipo. Fue un momento de éxtasis, ya que se había batido a un fantástico adversario, un auténtico gatekeeper. Fue la noche en que Anfield se creyó por fin que podían ganar la Copa de Europa. Especialmente cuando el rival en semis, el sorprendente Zurich, fue barrido por un Liverpool crecido. En la otra semifinal, Borussia Moenchengladbach y Dinamo de Kiev se daban cera por un billete a la final de Roma que finalmente recaería en los brillantes alemanes.</p>
<blockquote><p>Liverpool y M&#8217;Gladbach se volvían a cruzar, aunque de una forma muy diferente a años atrás.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Brillantes y viejos enemigos, el Borussia había sufrido su pequeña transición a lo largo de la década. Ya no estaba Netzer, pero sí el brillante extremo Allan Simonsen, que se coronaría Balón de Oro al final de ese mismo año, también un nuevo volante llamado Uli Stielike, y con ellos seguían los viejos rockeros como Berti Vogts, Rainer Bonhof, Herbert Wimmer y <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/05/historia-juup-heynckes-futbolista-entrenador-bayern-munich/">Jupp Heynckes</a>. El Olímpico de Roma, sin embargo, era Red. La afición del Liverpool se volvió loca ante su primera final de Copa de Europa y llegó en oleadas a la Ciudad Eterna, copando gran parte del estadio. Para los jugadores fue una sensación indescriptible, y ciertamente salieron reforzados ante un rival temible. Los alemanes tuvieron la primera gran oportunidad con un tiro al poste de Bonhof, pero el Liverpool golpeó primero cuando Terry McDermott, llegando desde segunda línea, remachó un centro de Heighway. Pero apenas se había asentado el equipo tras el subidón del gol cuando Simonsen, driblando desde la zona izquierda puso el empate con un gran gol. Clemence tuvo que emplearse a fondo para salvar un remate de Stielike que hubiera puesto en ventaja a los alemanes. Fue decisivo, ya que poco después Tommy Smith, el veteranísimo, marcó tras la salida de un corner, antes de que Phil Neal remachase el resultado de penalti. <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=Dayq5OiPcNM">¡Campeones de Europa!</a></p>
<h3>Cambiar para mantenerse</h3>
<p style="text-align: justify">La defensa del título europeo es siempre más difícil que llegar a la cima, por eso pocos equipos ha logrado hacerlo. Más difícil aún cuando tras la final de Roma Kevin Keegan anunció que había firmado un lucrativo contrato con el Hamburgo y abandonaba el equipo. A eso debemos unir la edad de Emlyn Hughes, Tommy Smith e Ian Callaghan. ¿Cómo se iba a recomponer el equipo? Paisley, ante semejante reto, miró al Norte. Tres escoceses llegaron que serían decisivos en la historia del club. <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=trDP0RZSX9E">Graeme Souness</a>, un centrocampista de gran despliegue físico, nacido para ser un box to box, a pesar de problemas iniciales sería una leyenda del club. Alan Hansen, el defensor central capaz de mover la pelota con criterio e incluso preparado para jugar como mediocentro y, sobre todo, Kenny Dalglish. Pocos podían imaginar que Dalglish, ya una estrella consagrada en el Celtic de Glasgow -era uno de los miembros más reputados de la fantástica generación conocida como <a target="_blank" href ="https://en.wikipedia.org/wiki/Quality_Street_Gang_(Celtic_F.C.)">Quality Street Gang</a>-, estuviese comenzando la parte más brillante de su carrera. Cuando decimos que Dalglish es la transición del Liverpool hecha hombre no lo decimos sólo por sus logros como manager, sino también por lo que contribuyó a ella como jugador. Asumió el número 7 de Kevin Keegan sin despeinarse, y mejoró sus prestaciones. Tanto que, a final de año, nadie se acordaba de <i>Super Ratón</i>, que a su vez estaba triunfando en Alemania. Dalglish dio al juego del Liverpool aún más matices que Keegan, especialmente porque su inteligencia en el balcón del área es casi única. Dalglish fue un mediapunta que solo aparecía en esa posición para hacer daño, fue un segunda punta con una visión de juego clarividente, y fue un goleador de categoría, además de ser un jugador de partidos grandes.</p>
<p style="text-align: justify">A pesar de verse sorprendidos por el Nottingham Forest en la liga, el Liverpool dio lo mejor de sí en Europa. Arrasó al Dynamo Dresde y al Benfica antes de enfrentarse al Moenchengladbach por enésima vez, esta vez en las semifinales. Una sufrida derrota en Düsseldorf -donde el Borussia había movido el partido-, presagiaba un tenso partido de vuelta en Anfield. Nada más lejos de la realidad. Dalglish dominó el encuentro y el Liverpool se plantó en la final ganando 3-0. Una final que les mediría a otro enemigo familiar, el Brujas de Ernst Happel, en un escenario aún más familiar, Wembley. Los belgas, con muchísimas bajas, se atrincheraron y se dedicaron a impedir que el Liverpool jugase con comodidad. Pero el <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=JEY7SIVnYy8">maravilloso gol</a> de Dalglish, con su pierna mala, retuvo la Copa de las grandes orejas para los Reds. Clemence; Neal, Hansen, Thompson, Hughes; Case, McDermott, Souness, Kennedy; Dalglish y Fairclough. La temida transición estaba completada. Y con honores.</p>
<blockquote><p>El mítico e histórico Forrest de Clough se cruzó en su camino varias veces.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Pero mientras el Liverpool conquistaba Europa surgía en Inglaterra un equipo que sería la horma de su zapato. El <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2015/12/brian-clough-carrera-entrenador-leeds-nottingham-forest-exitos/">Forest de Brian Clough</a> ganaba la liga del 78 un año después de ascender, y lo hacía jugando un fútbol atractivo y ofensivo, pero también físico, que parecía tener tomada la medida del Liverpool. Así fue cuando ambos equipos se encontraron en la <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=6sdvoqb3JnU&#038;t=441s">primera ronda de la Copa de Europa</a> del 79 y el Forest acabó con el reinado del conjunto Red. Ellos mismos repetirían la hazaña de los de Paisley, ganando la máxima competición continental dos años seguidos. Mientras, el Liverpool arrasó en la <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=goCzUxElxQk">liga de 1979</a> con el que seguramente sea su mejor conjunto de la Historia. Una combinación de veteranos dando su último esfuerzo, superestrellas en plenitud y jovenzuelos que se asientan. Ya no están Callaghan ni Smith, es el último año de Emlyn Hughes y el primero de Sammy Lee. Y hay un Kenny Dalglish imperial. Y unos diésel de lujo en el mediocampo con Souness y McDermott. Y la calidad de Jimmy Case. Y la confirmación de Alan Hansen y David Johnson. Y la llegada de Alan Kennedy, que competirá en pulmones con Ray. Un campeonato perfecto, que se retendrá al año siguiente -a pesar de la nueva decepción europea, donde el Dinamo Tblisi les propina la lección continental de cada cinco o seis años-.</p>
<h3>Gold Rush</h3>
<p style="text-align: justify">Este equipo se mantendrá unos tres años sin mayores cambios y en 1981 retomarán el trono europeo tras <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=i814lcwVXlk">derrotar al Real Madrid</A> en una final marcada por el miedo en París. Alan Kennedy, quizá el jugador más tosco del equipo, marcó el gol de la victoria en una de sus subidas al ataque. Los laterales larguísimos de Bill Shankly seguían dando réditos. Y la transición seguía siendo constante, con elementos como Sammy Lee -plenamente integrado en el equipo- y los recién llegados Ian Rush y Ronnie Whelan debutando. Grandes cosas les aguardaban en el futuro cercano, ya que ambos se harían habituales del equipo en la siguiente temporada. Rush como delantero centro, el <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=QxXick-8jIk">perfecto acompañante</A> para Dalglish. El galés era un jugador que leía muy bien los balones al espacio, y un gran definidor en carrera. Un sueño para un segundo punta como Dalglish. Su conexión será la mejor de Europa durante la primera parte de los 80. Ronnie Whelan, el irlandés, por su parte se hará con el puesto de Ray Kennedy y será pilar del centro del campo Red por más de una década. Además de estos dos elementos, Ray Clemence se fue al Tottenham, dejando el camino abierto para uno de los personajes más pintorescos de la historia del club: <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=NfoIurDhtOI">Bruce Grobbelaar</A>. El excéntrico portero de Zimbabwe, irregular como pocos, hacía parecer académico a Clemence. </p>
<p style="text-align: justify">Sus inicios fueron durísimos, ya que la afición no confiaba en él y sus continuos errores de bulto no ayudaban a corregir la situación. Pero poco a poco se fue asentando y llegaría a ser indiscutible durante una década en Anfield. Durante estos dos años posteriores a la tercera Copa de Europa, donde el Liverpool es incapaz de llegar lejos en la competición continental pero gana holgadamente la liga, se asienta también el irlandés Mark Lawrenson como pareja de Alan Hansen en el centro de la defensa. Se ha dado un paso más en la evolución que pedía Shankly y ahora ambos centrales son jugadores muy dotados con el balón en los pies. El equipo se transforma, es menos técnico y más físico, más directo -tanto Hansen como Lawrenson son muy buenos desplazando la pelota en largo-, más vertical. A ello contribuye el incansable ritmo de Souness y la necesidad de Ian Rush de ser lanzado al espacio entre los defensores. Estéticamente es un equipo más feo, pero renace como fuerza competitiva. Además, estos jugadores demuestran un carácter indomable que les hará no sentir la presión y <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=Sk589dCx23U">ganar la Copa de Europa de 1984</A> en Roma y contra la Roma, ya bajo el mando de Joe Fagan y con nuevos elementos como John Wark, uno de los favoritos de Fagan, y Steve Nicol.</p>
<p style="text-align: justify"><i>Grobbelaar, Neal, Hansen, Lawrenson, Alan Kennedy; Lee, Wark, Souness, Whelan; Dalglish y Rush</i>.  </p>
<p style="text-align: justify">Parecía que, gracias a esta transición constante, a esta puerta giratoria de jugadores que se adaptan a un estilo y esquema ya preconcebidos, el dominio del Liverpool se prolongaría indefinidamente. Ni siquiera la edad parecía afectar demasiado, ya que los nuevos elementos hacían olvidar a los viejos a una velocidad record. El equipo de Fagan se movía gracias a una inercia ganadora, que duraba ya casi 15 años. Pero tuvo que aparecer un elemento externo, el horror de los hooligans, para detener esta inercia. El tiempo se paró en Anfield durante más de un lustro. Una tormenta que solo el capitán ideal podía capear. Hasta ahí duró esa transición mágica de Shankly, ya que el capitán estaba en casa. Pero, como vimos al inicio de esta historia, hasta el Rey de Anfield tenía un límite.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify">_<br />
Primera entrega: <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2016/12/historia-liverpool-fc-anfield-transicion-entrenadores-estrellas/">Anfield y la transición silenciosa (I)</a></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: right">Foto: Allsport/Getty Images</p>
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		<title>Anfield y la transición silenciosa (I)</title>
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		<pubDate>Sat, 24 Dec 2016 03:00:44 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[No hay muchos hombres en el mundo del fútbol que estén viviendo un desafío como el que ha asumido Jürgen Klopp. El Liverpool FC busca desesperadamente poner fin a la racha de 26 temporadas sin ganar el título liguero inglés y el entrenador alemán aceptó el reto, la nómina -asumimos que generosa- y los dolores [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify">No hay muchos hombres en el mundo del fútbol que estén <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2015/10/jurgen-klopp-nuevo-entrenador-liverpool-relevo-brendan-rodgers/">viviendo un desafío</a> como el que ha asumido Jürgen Klopp. El Liverpool FC busca desesperadamente poner fin a la racha de 26 temporadas sin ganar el título liguero inglés y el entrenador<span id="more-222732"></span> alemán aceptó el reto, la nómina -asumimos que generosa- y los dolores de cabeza resultantes de tratar de poner orden en un barco que hace tiempo perdió el rumbo. Ni siquiera con Rafa Benítez, quien añadió una histórica Copa de Europa a las vitrinas de Anfield, estuvo el club cercano a retomar las aguas que surcó durante más de veinte años, cuando era la entidad más exitosa del mundo. Ni que decir tiene que Klopp, además, lo está intentando con un estilo que encanta a la parroquia <i>red</i>, con personalidad, juego atacante e intentando <i>pasar la pelota</i>, algo que en Anfield Road siempre ha sido un mantra, pero que no se veía a menudo desde los tiempos en que <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=8Ta9HXhU7II">Roy Evans</a>, el último miembro de la tradición del <i>«Boot Room»</i>, estaba al mando del equipo. </p>
<p style="text-align: justify">Devolver el título de campeón inglés al Liverpool Football Club es una obsesión, pero es en realidad, una vez ahí, cuando el proyecto a largo plazo comienza. Controlar la transición entre jugadores, entre plantillas ganadoras, ha sido siempre un arte, perdido ahora, en la parte roja de la ciudad de los Beatles. Introducir nuevos elementos sin que se note, la clave de la época más exitosa de la entidad. Evolución constante de hombres -y nombres- sin la sensación de estar viviéndola. Un arte que empezó en una final de copa y que terminó en una rueda de prensa.</p>
<h3>El paso de amigo a jefe</h3>
<p><i>«Tenía que irme. La alternativa era volverme loco […] Incluso si hubiéramos ganado 4-0 habría dimitido al día siguiente. Podía mantener mi trabajo o mi salud mental, nunca los dos. Tenía que irme»</i>.</p>
<p style="text-align: justify">Las angustiadas palabras de Kenny Dalglish explicando lo que pasaba por su cabeza cuando <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=K2K4U6W1goc">dimitió en febrero de 1991</a>, con su equipo primero en la clasificación, dejan entrever no solo el estrés al que un entrenador se somete día a día, sino también la particular situación que vivía en el Liverpool. Dalglish había tomado el mando del equipo tras la retirada de Joe Fagan, y lideró exitosamente uno de los períodos más turbulentos de la historia del Liverpool. No sólo vivió en primera persona los desastres de Heysel y Hillsborough, sino que también fue actor protagonista en el proceso de cambio del fútbol inglés. Dalglish sentía que el Liverpool estaba perdiendo poco a poco, casi imperceptiblemente, no solo la hegemonía en las Islas sino también el tren del fútbol moderno. El dinero empezaba a escasear, el organigrama del club estaba quedándose obsoleto, y los jugadores más importantes se hacían mayores mientras la imposibilidad de sustituirlos con hombres a su altura se hacía cada vez más patente. Y para todo la respuesta era Dalglish, para todas las responsabilidades, para dar la cara ante la prensa, para convencer a los jugadores de fichar por el equipo y no por los renacidos Manchester United, Arsenal e incluso Leeds o Aston Villa. La <a target="_blank" href ="https://en.wikipedia.org/wiki/Foundation_of_the_Premier_League">Premier aparecía en el horizonte</a>, y la vuelta del fútbol europeo -del que el club había estado alejado desde la final de Heysel- también. Y esos partidos contra el Everton, encuentros locos, con muchos goles, con errores groseros por parte de jugadores que no daban la talla, con veteranos arrastrándose o intentando dar la cara como buenamente podían, colmaron el vaso de un Dalglish que llevaba un lustro siendo el chico para todo -jugador, entrenador, manager, incluso todo a la vez durante varios años- y al que la liderar una nueva transición se le hizo demasiado.</p>
<p style="text-align: justify">Nadie esperaba que <i>«King Kenny»</i>, como ya era apodado en todo el fútbol británico, arrancase su carrera como entrenador con semejante éxito. Había asumido la posición a los 34 años, tomando el relevo de un Joe Fagan al que el <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=v50STmvf1AQ">episodio de Heysel</a> empujó al retiro, pero sin renunciar a vestirse de corto. Dalglish era jugador-entrenador, un cargo no tan raro en el fútbol inglés. Pero su caso era especial, ya que al contrario de la mayoría de casos, el escocés seguía siendo uno de los mejores jugadores del fútbol inglés. Muchas veces el giro táctico que cambiaba partidos drásticamente consistía, básicamente, <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=fFNxm0Dbxdg">en ponerse a sí mismo</a>. Su pareja de ataque con Ian Rush seguía sin tener rival y, Dalglish prolongó su carrera varios años con esta fórmula. </p>
<h3>El capitán entre la tempestad</h3>
<p style="text-align: justify"><i>Grobbelaar; Nicol, Hansen, Lawrenson, Beglin; Johnston, Molby, McMahon, Whelan; Dalglish, Rush.</i></p>
<p style="text-align: justify">Obviamente Dalglish había jugado con todos ellos y él mismo reconoce que, aún recibiendo la ayuda de Bob Paisley, tuvo que reestructurar todas sus interacciones en el vestuario. Más aún cuando en plantilla todavía estaban grandes veteranos como Phil Neal o Phil Thompson -que habían llegado al club antes incluso que él- o Alan Kennedy y Sammy Lee, compañeros de fatigas por todo el mundo. El equipo estaba en plena transición y los seis años de sanción por Heysel no iban a ayudar. Afortunadamente para el escocés, en la defensa la renovación había ocurrido sin prisa pero sin pausa durante el mandato de Fagan, con lo que él se centró en dar simples retoques al conjunto. Flojea el lateral izquierdo y la zona derecha del centro del campo. Y también era hora de <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=LB2nwwFgZy4">encontrar un nuevo Dalglish</a>, un nuevo Keegan, la figura capaz de focalizar el ataque Red con sus movimientos y su creatividad. Rush no lo era: él se dedicaba a marcar goles, necesitaba ese suministrador. Encontrar a un jugador de ese tipo nunca es fácil, así que no podemos ni imaginar la hercúlea tarea de que ese jugador al que tienes que encontrar tenga que sustituirte a ti mismo. Dalglish también variará por primera vez en casi 20 años los roles creados por Bill Shankly y en los que el club iba simplemente añadiendo, quitando, intercambiando jugadores. Esos jugadores aportaban su propio estilo o personalidad, pero el rol principal era fijo y para triunfar en Anfield, esos jugadores debían adaptarse como la plastilina de los niños. Ser una estrellita si el molde quiere que seas una estrellita, ser un cubo si el molde quiere que seas un cubo. Ahí estaba la mayor herencia de Shankly. Bien, pues Dalglish añadió un nuevo molde usando muchas veces a Jan Molby, el gran centrocampista danés, como líbero.</p>
<blockquote><p>Poco a poco, el Manchester United iría recuperando su sitio para opositar la liderazgo del Liverpool.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Mientras el equipo y Dalglish se adaptaban el uno al otro, el Manchester United de Ron Atkinson volaba. Empezaron la liga <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=jy6xly3yL6c">con diez victorias</a> en diez partidos y parecían imparables. Los <i>«Diablos Rojos»</i> llevaban casi 20 años sin ganar el título, y Big Ron, tras un lustro de trabajo, había ensamblado un magnífico conjunto. Paul McGrath era la roca que lideraba la defensa y el talento en el centro del campo lo ponía la combinación de Gordon Strachan, <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=ZBilBa5n2wY">Bryan Robson</a>, Norman Whiteside y Jesper Olsen. Arriba, la dinamita corría a cargo de Mark Hughes acompañado de Frank Stapleton. Por un momento, parecía que la hegemonía del Liverpool había terminado. Dalglish tenía problemas para ponerse a sí mismo en el equipo, más preocupado de ser una figura de liderazgo en el banquillo. Y el equipo todavía echaba de menos la energía de un Graeme Souness que se había ido a jugar a la Sampdoria tras ganar la Copa de Europa en el 84. El descabezado Liverpool comenzó a reaccionar cuando Dalglish asumió que su sitio todavía estaba en el terreno de juego. El entrenador comenzó a jugar más y más minutos, sus números ya no impresionaban como antaño, pero su presencia y su inteligencia fueron decisivas en el despegar del equipo. Y sobre todo Ian Rush le recibió con los brazos abiertos. Conforme el Liverpool crecía, el United se desinflaba -tan flagrantemente que será el último año de Atkinson antes de que un tal Alex Ferguson tomase el mando-, y a finales de mayo, increíblemente, los <i>reds</i> volvían a ganar la liga, precisamente con <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=_jgvs9GlsGU">un gol de Dalglish</a> en Stamford Bridge. No contentos con esto, disputaron en Wembley una de las finales de Copa más especiales que se recuerdan: un Liverpool-Everton que hizo las delicias de todos los aficionados. </p>
<p style="text-align: justify">El <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=kVnVI2xov5g">Everton de Howard Kendall</a> venía creciendo exponencialmente a mediados de los 80. Ya habían ganado la copa en 1984, y la liga y la Recopa en 1985. Contaban con un grupo de jugadores muy fuerte, comandados en ambas áreas por Neville Southall y Gary Lineker. Y eran favoritos en <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=EXUTR1OWsgE">aquella final</a> all-Scouser. Lineker no faltó a su cita con el gol -idilio que venía durando todo el año y se prolongaría en el Mundial de Mexico- pero tampoco lo hizo Ian Rush, que marcó dos goles -completado por un tercero de Johnston-, para dar el doblete al Liverpool. Y acto seguido voló a emprender la aventura italiana en la Juventus.</p>
<h3>Cambiar para mantenerse</h3>
<p style="text-align: justify"><i>Grobbelaar; Nicol, Hansen, Gillespie, Abblett; Houghton, McMahon, Molby, Barnes; Bearsley y Aldridge</i>. </p>
<p style="text-align: justify">Sin Rush, Dalglish vivió momentos difíciles al año siguiente, y el Liverpool se quedó con las manos vacías por tercera vez en quince años. Con el galés en la Serie A y él mismo rozando los 36 años, estaba bastante claro que Dalglish tenía que reconstruir el ataque, así que afrontó su primera transición al mando del equipo. Firmó a John Aldridge a mitad de temporada, y en verano del 87 se trajo al escurridizo <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=yLdRuLZNvgg">Peter Beardsley</a>, del Newcastle, y a John Barnes, del Watford. No pudo haberlo hecho mejor el escocés. Acertó de pleno con los tres fichajes y, con la defensa renovada por Fagan más su ataque, podía planificar los retoques con tranquilidad. El Liverpool no va a perder en liga hasta marzo, marcando goles sin dificultad y apenas encajando una docena. La combinación de los tres fichajes causa sensación y Rambo -el valiente Aldridge-, Sambo -el no muy correcto apodo de Barnes- y Quasimodo -el poco agraciado Beardsley-, dominan el campeonato. </p>
<p style="text-align: justify">El pequeño Peter se mueve por todo el ataque, regatea con facilidad y es el perfecto sustituto para el rol que Dalglish había desempeñado desde su llegada. Aldridge hace olvidar a Rush, ya que es mortífero en balones al espacio, como el galés, pero también fortísimo en el aire. Y <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=R2Zpf6lPb6Y">Barnes se convierte</a> en el mejor jugador de Inglaterra. Partiendo desde la banda izquierda se convierte en la fuente de inspiración de un Liverpool que honra al passing game instaurado por Shankly y perfeccionado por Paisley. Barnes regatea, crea, asiste y marca goles y, en definitiva, asume el manto de <i>«King Kenny»</i>, como gran figura del club. Este era un equipo diferente a cualquier otro: más ofensivo que el de Fagan, más vertical que el de Paisley y con más talento individual que el de Shankly. La cúspide de este equipo es la <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=jy-uQT3AqyI">goleada por 5-0</a> ante el Forest de Brian Clough -que terminaría tercero en la liga-. El único revés del año viene con una sorprendente derrota en la <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=U9Kk3C_8sEE">final de la FA Cup</a> ante el Wimbledon de Vinnie Jones y Dennis Wise, auténticos representantes del fútbol <i>kinki</i>. Volaba el segundo doblete.</p>
<p style="text-align: justify">El cuarto año de Dalglish estuvo marcado por el regreso del hijo pródigo, Ian Rush retornó tras su experiencia italiana, y el entrenador tuvo que lidiar con la presencia del galés junto al irlandés Aldridge. Fue un año lleno de emociones, no todas buenas. La tensión entre Rush y Aldridge acabaría con el irlandés abandonando el equipo y firmando por la Real Sociedad. Además, en las semifinales de copa contra el Forest, se produce la <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=0yIAGkOpzSk">tragedia de Hillsborough</a>, donde 96 seguidores del Liverpool perderán la vida. Este es un incidente que estará presente en el día a día del club hasta la actualidad y en el que Dalglish se involucró personalmente, añadiendo aún más tensión nerviosa a una situación personal que, como ya hemos visto, no era más que un caldo de cultivo perfecto para lo que pasó en 1991. Para culminar esta extraña temporada, el Liverpool perdió la liga en la <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=0yIAGkOpzSk">última jornada contra el Arsenal</a>. No fue un desenlace común tampoco, ya que ambos equipos se enfrentaron en Anfield, con los londinenses necesitando ganar por dos goles para proclamarse campeones. Nadie daba un duro por ellos, pero los de George Graham -un equipo en alza que ganaría bastantes títulos- dieron la sorpresa.</p>
<blockquote><p>Cuando Dalglish estalló no hubo vuelta atrás. Sería el momento de Graeme Souness, el principio dle fin.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify"><i>Grobbelaar; Nicol, Hansen, Gillespie, Staunton; Houghton, McMahon, Molby, Barnes; Bearsley y Rush.</i> </p>
<p style="text-align: justify">Dalglish seguía tocando piezas aquí y allí, incorporando algunos jóvenes valiosos que no acababa de cuajar y sus principales jugadores iban ganando años. Especialmente en el caso de Steve Nicol y Alan Hansen, así como Houghton o McMahon. Pero en ese año 89-90 el equipo se recuperó de las tragedias y sinsabores del año anterior. Fue el canto de cisne, que se selló al final de temporada, con el título de liga número 18 y con Kenny votado Manager del Año por tercera vez en cinco temporadas. Lo que siguió ya lo contamos: toda la tensión acumulada durante ese lustro de locos alcanzó a Dalglish, que hizo lo posible por desaparecer. Él mismo reconoció que fue demasiado radical, que solo necesitaba un descanso, pero que cuando quiso volver se <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=trDP0RZSX9E">encontró a Graeme Souness</a>, su viejo compinche, un tipo de una personalidad completamente opuesta a la suya, sentado en el banquillo de Anfield. Dispuesto a comenzar una transición que Kenny no había tenido fuerzas para iniciar y que jamás se completaría para bien. Era el principio del fin para el modelo de Bill Shankly.</p>
<h3>Llegaron para quedarse</h3>
<p style="text-align: justify"><i>Lawrence; Lawler, Byrne, Strong, Yeats; Stevenson, Smith, Callaghan, Thompson; Hunt y St. John</i>. </p>
<p style="text-align: justify">Esos son los jugadores que confirmaron la vuelta del Liverpool a la élite. Para quedarse. Los once hombres de rojo que derrotaron al Leeds United de Don Revie en la <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=u59t5QpcoMk">final de la FA Cup de 1965</a>. El cabezazo de Ian St. John selló el triunfo, pero la imagen es la de Gerry Byrne jugando 80 minutos con una clavícula rota y siendo uno de los destacados del equipo de Bill Shankly, ante un Leeds que traía una trayectoria muy parecida a la suya. Habían ascendido el año anterior y ya en este primer año en la élite, con unos sellos de identidad que los harían famosos, fueron subcampeones de liga y de copa. En la liga, había aparecido un <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=C_peTI2dbnk"><i>genio norirlandés</i></a> en Manchester, y los de Matt Busby fueron mejores que el Leeds, tomando el relevo del Liverpool, que la había ganado el año anterior, apenas dos temporadas después de ascender de Segunda. Porque ahí recogió Bill Shankly al Liverpool, en la segunda división del fútbol inglés, con unas instalaciones en ruínas y sin apenas dinero. Y hasta aquí, recibiendo la FA Cup por primera vez en la historia del club, los había traído. </p>
<p style="text-align: justify">Esos once hombres son la base sobre la que comienza el sistema de transiciones que hará del Liverpool el club de referencia en los próximos 25 años. Recuerden sus nombres. La gran mayoría provenientes de los Reservas, donde sí había calidad cuando el entrenador llegó -al contrario que el primer equipo, que languidecía lejos de la élite-. Shankly limpió el equipo de jugadores veteranos o mediocres, ahorró dinero, firmó al enorme defensor Ron Yeats y al habilidoso delantero Ian St. John, subió chavales jóvenes y asaltó primero el título de Segunda y luego el de Primera.  La vieja Football League -y estamos hablando hasta la llegada de la Premier- permitía que un campeón de Segunda pudiese afrontar su primera temporada en la máxima categoría con ciertas aspiraciones de hacer algo más que mantenerse. Por reglas, por sueldos, por igualdad, es algo que no se verá ya nunca más. Y ya con estos hombres viajó por Europa, llevándose sus primeras decepciones, como aquella polémica semifinal contra el <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=_eFNtCN6AqM">todopoderoso Inter</a> o, un par de años más tarde <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=EfnjmeuUiCg">contra un Ajax</a> en el que ya despuntaban los jóvenes Cruyff y Keizer, y que dan a los <i>reds</i> un tantarantán interesante.</p>
<blockquote><p>Shankly instauró un modelo reconocible a todos los niveles: estructural, deportivo y futbolístico.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Shankly no fue solo exitoso desde el inicio. Quería ser competitivo pero no a cualquier costa. Quería serlo y ser reconocible, instauró un estilo de juego alejado del <i>«kick and rush»</i>, más cercano al <i>«push and run»</i> del Tottenham campeón del doblete en 1961. El equipo era muy físico, con carácter, racial en muchos de sus elementos, pero también técnico y con gusto por el fútbol jugado a ras de suelo. Una de las contribuciones más importantes del técnico escocés fue no solo crear una cultura del club sino también un entramado táctico sobre el que trabajar a largo plazo. Shankly creo los moldes, los roles ideales sobre los que organizar su juego. Y el equipo evolucionó desde ahí. Portero heterodoxo, laterales muy largos -que estaban muy de moda gracias a la selección brasileña-, un central muy potente y el otro con capacidad para mover la pelota, dos centrocampistas centrales con un gran despliegue físico -uno de ellos más estático y el otro más llegador-, en las bandas un extremo más clásico y un interior con capacidad para jugar por dentro, y en el ataque un delantero rápido y habilidoso y uno con presencia física, un cazagoles. Esos son los carnets de identidad del equipo del Liverpool en 1965, en 1977, en 1984 y en 1990. Con Shankly y sin Shankly.</p>
<p style="text-align: justify">Pero el escocés, a pesar de todo esto, tampoco era perfecto. De hecho, tras haber creado el sistema, cometió el error de aferrarse a este grupo de jugadores. El Liverpool gana la liga de nuevo en el 66, y llega a la final de la Recopa ese mismo año, aunque la pierde contra el Borussia Dortmund. El equipo sigue siendo regular, pero envejece y no vuelve a ganar el campeonato durante esa década. Además, vivimos una época de oro para los clubes ingleses, con bastantes equipos destacados y destacables, muchos de los cuales practican un fútbol de alto nivel. El renacido Manchester United de Matt Busby es un gran ejemplo, pero también el fútbol técnico del Tottenham de Jimmy Greaves y Dave McKay, y de la Academia del West Ham con Bobby Mooren, Martin Peters y Geoff Hurst. Emerge el poderoso <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=EfnjmeuUiCg">Leeds de Don Revie</a>, que creará una plantilla larga y llena de internacionales, lo cual le permitirá rotar y no verse afectado por las sanciones y lesiones. Revie crea el primer <i>superclub</i> inglés en ese aspecto. Y no debemos olvidarnos del brillante <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/10/historia-legado-malcolm-allison-entrenador-manchester-city-joe-mercer/">Manchester City de Joe Mercer y Malcolm Allison</a>, con Colin Bell, Francis Lee y Mike Summerbee como trío estrella. </p>
<p style="text-align: justify">Es en 1970, tras ser eliminado de la copa por el Watford, cuando Shankly entiende la inevitabilidad del cambio y que nuevos mimbres tenían que llegar para que el Liverpool siguiese arriba. <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=WIzFeICl4gQ">Emlyn Hughes</a> llega a finales de los 60 y será un éxito total. Un lateral izquierdo infatigable, que se propone en ataque continuamente y tiene un buen disparo. Además, va al choque como pocos. Será capitán y referencia del club durante más de diez años. <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=8pQr5ASTrZU">Ray Clemence</a> se hará con el puesto en la portería. Ágil y valiente, prototipo de portero reactivo, siempre sin guantes. Larry Lloyd será la roca en la defensa, el nuevo Ron Yeats. John Toshack, la torre en ataque. Steve Heighway hará suya la banda izquierda de Anfield. Y por último, un ratonil atacante que llega del Scunthorpe, y al que su ambición y capacidad de trabajo le convertirán en leyenda. El primer futbolista británico que vivirá como una auténtica super estrella, el hombre que hizo explotar el dinero para el profesional inglés: <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=8NtyDsd3WB4">Kevin Keegan</a>. El duro Tommy Smith e Ian Callaghan, el cerebro del mediocampo, sobrevivirían a sus compañeros de quinta y seguirían siendo clave hasta bien entrados los 70. Shankly había comenzado la transición de una manera más abrupta de lo que sería ideal, pero esta ya nunca pararía. Cuenta Keegan que la manera en que Shankly los motivaba era clave en las mejores actuaciones del equipo. Una anécdota muy conocida es que el técnico dijo a Keegan, justo antes de jugar por primera vez ante Bobby Moore, que el famoso central inglés había estado bebiendo la noche anterior y estaba de resaca. Confiado ante las malas condiciones del capitán de Inglaterra, el joven Keegan dio una exhibición. <i>«Bobby Moore no bebe. Y tú no vas a jugar contra nadie mejor que él»</i>, fueron sus palabras posteriores al partido. Había convencido a Keegan de que podía dominar a cualquier defensor del mundo.</p>
<h3>Los 70 empezaron en el 73</h3>
<p style="text-align: justify">Clemence; Lawler, Lloyd, Hughes, Lindsay; Smith, Cormack, Callaghan, Heighway; Keegan y Toshack. </p>
<p style="text-align: justify">Este equipo tardó un año en arrancar, pero sería tremendamente exitoso. Ya en 1973 <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=JIq9jGbzDi4 ">volvía a caer</a> el título de liga y, aún más importante para Shankly, el primer entorchado europeo. El Liverpool derrotaba en la final de la Copa de la UEFA al brillante Borussia Moenchengladbach alemán, que había arrasado en su camino a la final, incluyendo nueve goles al Aberdeen, cinco al Colonia, cinco al Twente y otros nueve al Kaiserslautern. No sin sufrimiento para los rojos, ya que a una sólida victoria local en Anfield <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=Yp9mtHTiME4 ">por 3-0</a> -merced a un doblete del inevitable Keegan y a un tercer gol de Larry Lloyd-, respondió en Bökelberg el Borussia con un 2-0 -cortesía de Jupp Heynckes- que se quedó corto, pero metió el miedo en el cuerpo al cuadro inglés. La táctica de incluír a Emlyn Hughes en el centro del campo para marcar a Netzer no fue del todo exitosa, pero al final del partido, el Liverpool se convertía en el primer equipo inglés en ganar la liga y un torneo continental en el mismo año.</p>
<p style="text-align: justify">La temporada 73-74 sería una de las más decisivas de la historia del Liverpool. Comenzó con el equipo aspirando por méritos propios a la Copa de Europa. El reinado del Ajax llegaba a su fin y el conjunto inglés era uno de los favoritos para suceder a los holandeses. Ni que decir tiene que la Orejona era el gran objetivo de Shankly. Pero la máxima competición continental, implacable como siempre, le fue esquiva al técnico escocés. El Liverpool fue emparejado con el Estrella Roja de Belgrado, equipo entrenado por Miljan Miljanic, quien tenía fama de ser uno de los mejores y más innovadores técnicos europeos. En la ida, jugada en octubre del 73, el Liverpool sucumbió ante los yugoslavos en el Pequeño Maracaná de Belgrado. El resultado fue un 2-1 que no disgustó a Shankly, ya que estaba convencido de que se remontaría en Anfield. Miljanic planteó en Anfield un partido basado en <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=q7wYwXWjtqQ">la retención de la posesión</a>, amparándose en la gran capacidad técnica de sus jugadores y en sus destacadas dotes físicas.  Ciertamente Shankly no se esperaba este escenario, y durante buena parte del partido el equipo inglés se vio superado y a merced de un conjunto que contaba con jugadores como Stanislav Karasi, Vladislav Bogicevic, Jovan Acimovic y el joven fenómeno <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=oyig2qPi2bo">Vladimir Petrovic</a>, todos grandes pasadores de la pelota. Además, como casi todos los conjuntos del Este, contaba con excepcionales tiradores, un concepto muy valorado en Inglaterra. Los efectos, la manera de golpear la pelota, la precisión que mostraron en esa tarde jugadores como Vojin Lazarevic o Slobodan Stankovic maravillaron al público de las Islas. Pero, a pesar del arreón final que permitió al Liverpool recortar distancias, los yugoslavos, con sus dos tantos iniciales, pusieron la eliminatoria muy lejos del alcance de los chicos de <i>Shanks</i>. </p>
<p style="text-align: justify">En el velatorio que era el <i>«Boot Room»</i> en el post-partido fue donde Shankly, acompañado de unas cervezas y sus inseparables Bob Paisley, Joe Fagan y Ronnie Moran, descubrió la importancia de la posesión como método para controlar los partidos. El Liverpool ya no sería nunca el mismo. Shankly vivió el resto de la temporada obsesionado con el concepto, y muchas de las bajas que planteó eran basadas en la capacidad o no de cierto jugador para dominar la pelota y pasarla con precisión. El primero en caer fue el tosco Larry Lloyd, quien obviamente no era Bogicevic, y eso fue más que suficiente para Shankly. Lloyd volvería a la gran escena europea con el Nottingham Forest de Brian Clough en apenas un lustro. ¡Y de qué manera!</p>
<blockquote><p>La posesión del balón comenzó a ser clave en la configuración táctica del Liverpool.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Tras la lección aprendida de los yugoslavos, el Liverpool continuó la temporada buscándose a sí mismo, y no se encontró particulamente cómodo en la liga, mientras el Leeds United batía records y ganaba el segundo título con Don Revie. Pero alcanzó la <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=V3uH9lJJJ_Q">final de copa</a> ante un Newcastle que llegó crecidísimo, con un Malcolm McDonald en estado de gracia y que tuvo palabras muy soberbias antes del partido. McDonald era la nueva estrella atacante del fútbol inglés, un delantero con movilidad y potente remate, un rebelde al mejor estilo de los años 70 británicos, un pequeño bocazas. Pero las Urracas no sabían lo que se les venía encima. Durante 90 minutos el baño fue casi embarazoso para la gente que acudió al estadio. Un dominio total y absoluto por parte del Liverpool y de Keevin Keegan, que mostraron su nuevo y <i>continentalizado</i> estilo. El 3-0 no dejó lugar a las dudas. Otro título a la vitrina. Pero el gran hombre estaba cansado.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify">_<br />
Próxima entrega:<br />
31-12-2016: Anfield y la transición silenciosa (II)</p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: right">Foto: Aubrey Hart/Evening Standard/Getty Images</p>
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