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	<title>Ecos del Balón &#187; John McGovern</title>
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	<description>En fútbol nadie tiene razón.</description>
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		<title>Brian Clough, larger than life (II)</title>
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		<pubDate>Thu, 31 Dec 2015 03:00:17 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Sergio Vilariño]]></dc:creator>
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				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify">Aquella noche en que nuestro protagonista dudó de la capacidad como portero de Jan Tomaszewski fue la última de Alf Ramsey como entrenador de la selección inglesa. El portero polaco hizo un gran partido –poco ortodoxo, pero muy<span id="more-192658"></span> eficaz- e Inglaterra se quedó fuera del Mundial &#8217;74. El reinado de Ramsey se terminaba y la F.A. tuvo que buscarle sustituto. Hubo quien pidió a Clough, que estaba en el paro y había demostrado capacidad para jugar un fútbol atractivo y competitivo al mismo tiempo. Pero los directivos de la federación eligieron al técnico más exitoso de la anterior década: <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=-5wFqZ6cEvY">Don Revie</a>, el gran rival de Clough. Un brillante ex-jugador que había tomado las riendas de un Leeds que sufría en Segunda y al que convirtió en el rey de la regularidad, quedando siempre entre los cuatro primeros en liga, ganando finales y perdiendo otras, tanto en Inglaterra como en Europa. Era una decisión lógica, aunque cabían ciertas dudas acerca de cómo iba a encajar su meticuloso estilo, basando en el estudio más minucioso del rival, y el uso de las concentraciones para crear un equipo. ¿Conseguiría recrear el espíritu familiar de su Leeds en la selección nacional? </p>
<p style="text-align: justify">El caso es que para Clough, la salida de Ramsey y Revie abrió un hueco en el Leeds United. Y a pesar de que había seguido a Peter Taylor en una aventura en el sur del país, <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=Wi9EzQpZVb8">con el Brighton</a> de Third Division –que tenía un ambicioso proyecto amparado en un dueño con bastante poder económico-, las cosas no iban demasiado bien y Clough no se lo pensó cuando recibió la oferta de Manny Cussins, el nuevo presidente del Leeds. Y, como es lógico, todo el planeta fútbol se echó las manos a la cabeza.</p>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_right">Clough dura 44 días en el todavía de Don Revie</span>Era un <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=29zaRqX7fk8">proyecto destinado a fallar</a>. El Leeds era el equipo de Revie y aunque este ya no estaba allí, su legado seguía presente en cada esquina de Elland Road. En ningún lugar era esto más acusado que en el vestuario. Los hombres que había trabajado para Revie recibieron a Clough con escepticismo y este no les hizo cambiar de idea cuando en su primer día de trabajo reafirmó todas las acusaciones que había hecho contra ellos en los años anteriores. No había caso y ese grupo de hombres nunca iba a comprar sus ideas, aunque Clough se hubiera llevado consigo a McGovern y O’Hare. Sólo Duncan McKenzie, un talentoso atacante también fichado por Clough, se adaptó medianamente bien. El equipo no solo no ganaba partidos sino que en algunos partidos el espectáculo dado por sus jugadores era bochornoso, como aquel de Billy Bremner liándose a golpes con Kevin Keegan <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=Zcl0wWR3QSc">en la Charity Shield</a>. Clough duró 44 días –los mismos que duraría en el mismo club otro grande como Jock Stein, lo cual habla a las claras de lo difícil que era asumir el legado de Revie-, y se fue al paro. Pero lo hizo con una indemnización enorme que le dio seguridad económica y le permitió tomarse un tiempo para disfrutar de la familia y la vida. <i>«Hoy es un día triste… para el Leeds United»</i>, dijo. Y además luego se despachó a gusto <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=mI6A02KmpEk">con el club y con Revie</a> en un momento histórico de la televisión británica. Y luego en otra ni más ni menos que <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=9B5M-QZvvKM">con David Frost</a>. Lo dicho, <i>«larger tan life»</i>.</p>
<blockquote><p>Su etapa en Leeds United no será más que un pequeño intervalo en la gran ascensión de Clough.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Enero de 1975 significó la vuelta de Clough a los banquillos, esta vez solo, y a uno de los históricos rivales de <i>su</i> Derby County, el Nottingham Forest. El equipo estaba en la parte baja de la Second Division y allí siguió hasta el final de temporada, acabando decimosexto. Ya había buenos mimbres, como Viv Anderson, Martin O’Neill y John Robertson. Y, por supuesto, los dos flamantes fichajes de Clough: John McGovern y John O’Hare. El técnico mira con ambición a su primer curso completo en el club, pero este pasa sin pena ni gloria, quedando el Forest en octava posición tras un año mediocre, que ni siquiera trae el típico fichaje resultón o la polémica por declaraciones de su lenguaraz entrenador. Incluso mediada la temporada del 77 se especula con que Clough puede abandonar el club y recorrer de nuevo el camino hacia Derby, donde Dave MacKay había sido despedido. Los rumores incluso le sitúan como el más firme candidato a suceder a Don Revie en el banquillo de la selección inglesa. </p>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_left">A Revie no le va nada bien en Inglaterra, pero la FA no quiere a Clough</span>La etapa del ex-entrenador del Leeds como seleccionador nacional no puede ser más triste. Inglaterra no levanta cabeza y el estilo de Revie no se adapta nada bien al del equipo nacional. Revie prueba muchos jugadores y varios estilos de juego pero nada parece funcionar. Si juega al estilo inglés no saca lo mejor de futbolistas técnicos como Keegan, Trevor Francis o Trevor Brooking, si juega un estilo más continental Holanda le da un repaso en Wembley e Italia lo deja sin Mundial 78. Revie lidia mal con los veteranos, se apoya en algunos de sus jugadores del Leeds y le cuesta dar confianza a los jugadores más técnicos y rebeldes del panorama inglés, como Stan Bowles o Charlie George. Sus grandes apuestas son Malcolm Macdonald y Gerry Francis, dos jugadores de buen nivel, pero nunca verdaderas estrellas internacionales. Así pues, Clough se vio en este año 77 con la posibilidad de dirigir a la Three Lions, y nunca más cerca del puesto estará. Se <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=NuxxFy8kIrw">entrevista con los gerifaltes de la F.A.</a> pero finalmente no consigue el puesto. La Federación quería pegar un pequeño cambio de rumbo en el estilo de juego de la selección, pero no sorprendió a nadie que las decadentes autoridades del fútbol inglés no quisiesen saber nada de un tipo tan políticamente incorrecto como Clough. Un señor que ya no solo creaba tendencia cuando hablaba de fútbol, sino también cuando lo hacía de política. El Reino Unido se encaminaba hacia una crisis terrible y hacia el Thatcherismo, y las ideas socialistas de Clough estaban cada vez menos aceptadas. Así pues, fue Ron Greenwood, creador de la Academia del West Ham, el designado como nuevo entrenador del equipo nacional. Siempre quedará la duda de qué podría haber hecho Clough con toda una generación de talentos ingleses que dominaron la Copa de Europa en términos competitivos y los espacios de highlights en términos de calidad pura. Clough nunca iba a dejar de perseguir a los jugadores más técnicos y rebeldes del panorama británico. Seguramente se veía reflejado en ellos, y cada vez que podía ofertaba por Bowles, George, Francis, etc… Y los acabaría entrenando en <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=v1IG2hhPg5c">una aventura casi milagrosa</a>.</p>
<p style="text-align: justify">El caso es que en ese año 77 el Forest rinde y Clough parece estar centrado en su proyecto a pesar de todas las noticas que se mueven a su alrededor. A sus pretorianos ha ido añadiendo elementos de buen nivel. Larry Lloyd, un poderoso central ex del Liverpool se va a convertir en el baluarte de su defensa. Lloyd era fuerte y duro, aunque no excesivamente dotado con la pelota, razón por la que Bill Shankly lo descartó, en su obsesión por buscar un juego más continental, con centrales capaces de armar el juego desde atrás. En ataque, que era la parte más débil del conjunto, se hace con el gigantón Peter Withe y el joven Tony Woodcock, dos hombres a los que la Copa de Europa reportará momentos de gloria en el siguiente lustro, aunque ellos ni podían imaginárselo. También se saca de la manga a Garry Birtles, un chaval de veinte años que llega por dos mil libras de un equipo aficionado. Con todas estas cartas, el Forest asciende como tercero, tras Wolves y Chelsea, y Clough vuelve por fin al lugar de donde nunca debió salir: la First Division.</p>
<blockquote><p>El ascenso del 77 es el inicio de la <i>autopista hacia el cielo</i> de Clough y su Forest.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Siguiendo el modelo creado por el propio Clough con su Derby County, lo más difícil del trayecto estaba ya completado. Y, como había dicho a inicios de los 70 con los Carneros, Clough confiaba en su equipo para no sufrir, pero nunca para ganar el título. Pero sus movimientos en el mercado indicaban otras ideas. Ficha a Kenny Burns, un central escocés que completará con Lloyd la versión Forest del McFarland-Todd. Para el centro del campo llega Archie Gemmill, uno de los favoritos de Clough y a finales del verano se da un golpe en la mesa y se ficha <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=XS6mf1ZeWMs">al mejor portero inglés, Peter Shilton</a>. Es el fichaje del guardameta el que Clough considera será más importante y dará un salto de calidad a la plantilla. Y lo paga como tal, convirtiéndole en el portero más caro del mundo. El equipo, hombre por hombre, es muy bueno, pero no debemos olvidar que vivimos en la época del gran Liverpool de Bob Paisley, campeón europeo, dueño de un primoroso estilo de juego –<a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/07/liverpool-fc-identidad-historia-evolucion-shankly-paisley-fagan-dalglish/">el <i>«passing game»</i></a>&#8211; y que acaba de fichar a Kenny Dalglish.  Pero el Forest tiene un quintento defensivo de hierro con Shilton, Anderson, Burns, Lloyd y el veterano Frank Gray. La rotación de McGovern, Gemmill, Martin O’Neill –el verdadero cerebro del equipo-, el duro Ian Bowyer y el chaparro John Robertson en la izquierda no tiene nada que envidiar a ninguna en Inglaterra. Arriba, un cuarteto que combina juego aéreo, juego de espaldas, velocidad, técnica y oportunismo: Peter Withe, Garry Birtles, Tony Woodcock y John O’Hare.</p>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_right">Su Nottingham Forest logra batir al gran Liverpool varias veces</span>El Forest vuela. Juega mejor y más rápido que nadie, en casa y fuera. No pega ni la mitad que el resto de la liga –bueno, Lloyd tiene sus detallitos- y no protesta. En marzo se gana <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=Jj4LcTwL1_4&#038;spfreload=10">la Copa de la Liga</a> tras un replay contra el Liverpool, que se decide por un penalti de Robertson. Un mes más tarde cae la del <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=_tTjjYu3YcU">título liguero</a>, con siete puntos de ventaja sobre los de Bob Paisley. Shilton es nombrado mejor jugador del año para la asociación de futbolistas, dando la razón a la apuesta de Clough a inicios de temporada. Y lo refrendan los periodistas dándole el premio al mejor jugador de año a Kenny Burns. Woodcock es el mejor joven. Todos se rinden al sorprendente Nottingham Forest. Clough lo ha hecho de nuevo, y no se quiere parar aquí. Si de algo siempre ha pecado es de ambicioso y quiere la copa de las grandes orejas. Es un momento en que es posible, ya que el mapa del fútbol europeo está cambiando. Hay un cambio de guardia en casi todo el continente y equipos dominadores como Ajax, Bayern Munich, Benfica, Celtic o Real Madrid pasan por un período de transición. Inglaterra tiene al mejor equipo del continente, el Liverpool, que viene de ganar su segunda Copa de Europa consecutiva y con el que el Forest ha creado una rivalidad encarnizada durante todo el año. Ahora ambos representarán al fútbol inglés en la máxima competición continental.</p>
<p style="text-align: justify">En pretemporada, Clough da un golpe de efecto, primero dejando salir a Peter Withe, su mejor delantero en la temporada del título. Withe se va al Newcastle y su cita con la Copa de Europa tendrá un ligero retraso. Llegará, y de qué manera, con el Aston Villa. El sorprendente movimiento se completa con la llegada <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=8Y29yHWgb3U">de Trevor Francis</a>, por el que el Forest para un millón de libras –primer jugador de la historia en costar esa cifra-. Francis es un atacante joven, habilidoso y con carisma. Se espera de él que sea el contrapeso perfecto a Kenny Dalglish, con el que rivaliza en movilidad y entendimiento del juego. Clough, en uno de sus golpes de genio, se asegura de quitar presión al fichaje en su presentación: <i>«Venga chicos, hagamos esto rápido. Hay cosas más importantes que hacer hoy»</i>, aseveró <a target="_blank" href ="http://squashbloglife.com/wp-content/uploads/2013/08/Brian-Clough-and-Squash-Racket.jpg">Clough vestido para jugar al squash</a>. <i>«¡Me voy en 20 minutos!»</i>, cerró. Pero Francis se lesiona pronto y de gravedad. Se perderá toda la temporada. Es un mazazo para el equipo, y más aún cuando el tan esperado sorteo de la Copa de Europa arroja un bombazo: Forest vs Liverpool.</p>
<blockquote><p>La Copa de Europa se había convertido en la particular obsesión del técnico inglés.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify"><a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=6sdvoqb3JnU">En la ida</a>, en el City Ground, Clough apuesta por la movilidad de Woodcock como segundo punta acompañando a Birtles. El pelirrojo atacante cae a la derecha y combina bien con las llegadas de McGovern. En la izquierda Robertson es un diablo. No es rápido, ni mucho menos, pero lleva la pelota atada al pie y cambia de ritmo cuando quiere. Y necesita muy poco para preparar esos centros medidos tan característicos de su juego. El Forest, que parece inferior a un Liverpool en el que Souness y McDermott forman una pareja insuperable en el centro del campo mientras Dalglish domina el frente de ataque, sorprende al mundo. Primero Birtles y casi al final del partido Barrett ponen un 2-0 que el equipo defenderá perfectamente en Anfield, merced a una gran actuación –otra más- de Peter Shilton. ¿<a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=NVB7QTeNU-A">Cuándo iba a dejar de sorprendernos este equipo</a>? No sería en la siguiente ronda, donde se arrasó al AEK Atenas entrenado por Ferenc Puskás. Tampoco será en cuartos contra el Grasshoppers del talentoso Claudio Sulser. A estar alturas el Forest ha estado invicto 42 partidos de liga seguidos, rompiendo un record de más de cincuenta años de antigüedad. Un buen reflejo de la regularidad de este equipo. </p>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_left">La remontada ante el Colonia fue un momento clave en su carrera</span>Las semis de la Copa de Europa son otra historia. Se enfrentan a otro representante de ese cambio de guardia del que hablábamos anteriormente. El Colonia había ganado la Bundesliga rompiendo así el duopolio de Bayern y Moenchengladbach. A estas alturas, con la otra semifinal enfrentando al sorprendente Malmö y al renacido Austria de Viena, ya se hablaba de que el campeón de Europa saldría del vencedor entre ingleses y alemanes. Y en la ida, en un embarrado estadio inglés, los alemanes <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=4n5MYKkFC4s">salieron a mil por hora</a>. Capitalizaron sendos errores defensivos del Forest para poner un 0-2 que pintaba las cosas muy negras para los de Brian Clough. El belga van Gool y el internacional alemán Dieter Müller fueron dos pesadillas para la defensa inglesa, que se mostró muy dubitativa esa noche, incluído un anormalmente nervioso Shilton. Pero el Forest mostró carácter y Birtles recortó distancias antes de la media hora. Aprovechando del pésimo estado del césped, ambos equipos optaron por un juego mucho más directo que el que normalmente practicaban y la épica hizo su aparición. Los de casa se abalanzaron sobre la portería alemana y Harald Schumacher completó una actuación excelente, pero los campeones de Inglaterra consiguieron dar la vuelta al marcador. Bowyer y Robertson llevaron el delirio a las gradas, sólo para que esta euforia fuese apagada por un gol a última hora de Okudera, sorprendente atacante japonés del Colonia. Clough consideró este resultado como positivo dada la actitud de sus jugadores. Para Weisweiler fue una pequeña decepción tras tener la victoria tan franca. Y este mismo espíritu fue el que quedó representado <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=2_L2jpO67Fw">en el Estadio Müngersdorfer</a> de Colonia. Los alemanes salieron agobiados, como si fueran perdiendo la eliminatoria, atacando a lo loco, mientras los chicos de Clough mantuvieron la compostura y en el minuto 65 de nuevo Ian Bowyer marcaba el gol que los enviaba a la final de la Copa de Europa.</p>
<p style="text-align: justify">Hay que volver a Alemania, a Munich. Ya nadie piensa en el título de liga que no pudo defenderse ante un Liverpool imperial. Sólo hay <a target="_blank" href ="">ojos para la Orejona</a>. Y para Trevor Francis, que vuelve de su lesión y parte como titular ya que Martin O’Neill y Archie Gemmill no están disponibles. En frente están los suecos del Malmö, que hicieron el camino a Munich gracias a su tremendo trabajo defensivo, pero que llegan también con bajas importantes. Los ingleses son favoritos y como favoritos salen a jugar. Dominan sin crear excesivo peligro y el Malmö se ve impotente. Los suecos se limitan a encerrarse atrás, y aún así no son capaces de evitar un tiro al palo de John Robertson, al que Clough había pronosticado un gol en la final de la Copa de Europa. Pero en la segunda parte <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=2Rrx3JgGROE">Robertson supera de nuevo a su par</a> y lanza un centro hacia el segundo palo al que parece imposible que llegue nadie. Pero de repente la camiseta roja con el número siete aparece en escena, lanzándose en plancha y haciendo explotar a un Olympiastadion repleto de seguidores ingleses. Para esto había venido Trevor Francis. ¡Campeones de Europa!</p>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_right">Al año siguiente, en 1980, Brian Clough volvió a llevar a su Nottingham Forest a la gran cima</span>La confirmación del milagro fue el momento culmen de la vida de Clough. En Madrid, junto a su inseparable Peter Taylor, <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=4Wq8s8d-12c">defendía su título de campeón europeo ante el Hamburgo</a>. Los alemanes, que vivían su época dorada, eran liderados por la –todavía- gran figura del fútbol inglés, Kevin Keegan, y eran considerados los favoritos tras aplastar al Real Madrid en las semifinales. Con el estadio semivacío ya que los aficionados madrileños no acudieron ante la decepción de no ver a su equipo en el partido, el Forest planteó un partido defensivo, algo no muy común con Clough. Formó con un centro del campo de cinco hombres y sólo Garry Birtles, el ariete indiscutible de toda esta epopeya, el chico al que Clough había descubierto en los amateurs unos años antes. Woodcock se había ido al Colonia y estaba triunfando en la Bundesliga, Francis estaba de nuevo lesionado, Charlie George, uno de los viejos anhelos del entrenador apenas duró cuatro partidos en el club y <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=MgPNPpEeQvw">Stan Bowles</a>, al que Clough por fin había echado el guante, tampoco estaba disponible. Bowles sólo duró un año en el equipo, siendo básicamente el suplente de Francis y manteniendo un constante tira y afloja con Clough. El técnico, decepcionado, ya le estaba buscando susituto –Ian Wallace, del Coventry-, antes del final de temporada. Pero nada de esto importó, porque la defensa inglesa domó a Keegan como pocas veces había pasado y John Robertson todavía tenía reservado aquel gol en la final de la Copa de Europa que Clough le había dicho. Partiendo desde la izquierda se fue al centro, amagó el tiro, dejó atrás al hombre que le salió al paso y se sacó un disparo con la derecha que botó justo antes de superar la estirada de Rudi Kargus. No había sido una casualidad. El Forest repetía título y dejaba una marca en la Historia que seguramente ya nunca sea superada.</p>
<blockquote><p>El momento de mayor gloria supuso el inicio de una decadencia inevitable.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Dicen que cuando alguien consigue lo imposible, la obsesión por repetirlo causa más daño que motivación. Es algo que ha ocurrido a clubes históricos como el Real Madrid, el Benfica o el Ajax, pero qué no iba a sufrir el Nottingham Forest, bicampeón europeo y club con limitaciones claras al mismo tiempo, porque los héroes de sus grandes gestas empezaron a abandonar el club, buscando otras aventuras económicamente más productivas –Birtles al Manchester United- o simplemente por el paso de los años –Gemmill-. Todavía quedaba asaltar el mundo en Japón <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=4-rJLuGcOs4">contra Nacional de Montevideo</a>, pero el equipo había cambiado de cara. Sin Birtles, sin O’Neill, sin O’Hare. Con nuevos jóvenes prometedores como Steve Hodge y con un nuevo cerebro del medio campo como el suizo Raimondo Ponte. Los chicos de Clough viajaron a Japón sin demasiada motivación, y el técnico, obsesionado con que sus hombres no se desacostumbrasen al horario europeo les ordenó seguir viviendo y entrenando a las horas habituales. El resultado fue bastante desastroso y Nacional se coronó campeón mundial gracias a un gol de Waldemar Victorino, un delantero tocado por los dioses en 1980. Pocos meses antes había dado también el título de la Copa de Oro de Campeones Mundiales –el famoso Mundialito de 1980- a Uruguay.</p>
<p style="text-align: justify">El equipo se va rompiendo, los fichajes como Asa Harford o Justin Fashanu no acaban de rendir y el equipo empieza a bajar el rendimiento alarmantemente. La relación entre Clough y Taylor se había ido agriando y este proceso culmina con la renuncia del segundo, que abandona el club. Fichará por el Derby County y en verano del 83 fichará a John Robertson <i>«a traición»</i>, según Clough, que efectivamente acaba con cualquier tipo de relación con <i>«esa serpiente»</i>. Nunca más Clough y Taylor se reconciliarían. En 1989, un año antes de morir, Taylor escribió un artículo en el que urgía a Clough a retirarse antes de que un presidente como Sam Longson lo echase o de que su salud le obligase a hacerlo por los sufrimientos que el fútbol de élite le suponía. Clough nunca respondió y siempre se arrepentirá de no haberse reconciliado con Taylor. Cuatro años después de la famosa carta de su ex asistente, <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=iORkt2RrsLU">Clough se retiraba</a> tras descender con el Forest. Habían pasado trece años desde la final de Madrid, y el club ganó más títulos y volvió a Europa, pero Clough había ya descendido al abismo del alcohol y las salidas de tono más graves. Sus guerras ideológicas, agudizadas por la bebida, le hacían ir más lejos que nadie y estaba muy decepcionado con el rumbo que tomaba el juego. Clough sufría como propias las <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=RVRl9U0MSzo">salvajadas de los hooligans</a>, y sentía como las televisiones que iban a controlar el fútbol inglés estuviesen comprando partes de su vida. El mito de Clough se fue en un momento difícil, dejando a su adorado Forest en segunda, pero en ningún momento se ha dudado de su legado, ni de su figura. En ninguno de los dos lados de la M1. Ese es su mayor mérito. Nadie es <i>«el nuevo»</i> Clough.<br />
&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify">_<br />
Entregas anteriores:<br />
<a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2015/12/brian-clough-carrera-jugador-entrenador-inicios-derby-county/">Brian Clough, larger than life (I)</a></p>
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		<title>Brian Clough, larger than life (I)</title>
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		<pubDate>Thu, 24 Dec 2015 03:00:54 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Sergio Vilariño]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[Genial, antipático, irritante, sensible, intratable, arrogante. No parece que todos estos adjetivos puedan aplicarse a la misma persona, pero los veremos a menudo utilizados para referirse a él. Desconcertante, ¿no? Eso también podría decirse del hombre. Larger than life. Brian Clough es hijo futbolístico de su tiempo. Eso no lo hemos oído demasiado. Es producto [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify">Genial, antipático, irritante, sensible, intratable, arrogante. No parece que todos estos adjetivos puedan aplicarse a la misma persona, pero los veremos a menudo utilizados para referirse a él. Desconcertante, ¿no? Eso también podría decirse del hombre<span id="more-192233"></span>. <i>Larger than life</i>.</p>
<p style="text-align: justify">Brian Clough es hijo futbolístico de su tiempo. Eso no lo hemos oído demasiado. Es producto de una época que quedará como una bisagra en la historia del fútbol inglés del siglo XX. Clough salta a la fama en la época en que los futbolistas empiezan a distanciarse de los obreros para quienes eran héroes y como los cuales vivían.</p>
<p style="text-align: justify">Desde el final de la guerra, el aumento del salario máximo para un futbolista fue creciendo de manera lenta pero ininterrumpida. De las doce libras semanales del año 47 hasta las veinte del 58. No eran tantos los jugadores que alcanzaban a cobrar ese sueldo máximo (un 30% de los futbolistas), pero los que lo hacían, al sumarle los diferentes bonus, llegaban a <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=07Y5XidXdP4">ganar un 50% más</a> que cualquier obrero cualificado. Así pues, este era el objetivo vital de todo futbolista salido de familias de clase obrera baja. La otra alternativa era la fábrica o, peor aún, la mina. A pesar de ello, y de este estatus cada vez más consolidado, los futbolistas seguían siendo tratados con el autoritarismo que recibía cualquier otro trabajador, e incluso tenían menos capacidad de movimiento, pues sus clubes de formación poseían derechos de tanteo y retención. <i>«Tú vas a donde yo te diga que vayas»</i> es la respuesta que el presidente del Barnsley, Joe Richards, le dio a su jugador Harry Hough cuando este pidió un <i>transfer request</i>. Y creemos que resume todo lo que hay que resumir en esta situación.</p>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_right">Jimmy Hill cambió para siempre la historia del Working Class Hero tan propio del fútbol inglés</span>Así que la primera opción para muchos jugadores era irse al extranjero, donde no había nada parecido al salario máximo. Los casos de Neil Franklin y Charlie Mitten en el <i>«Dorado»</i> colombiano son bien conocidos, así como las figuras que probaron su suerte en Italia a comienzos de los 60, en plena explosión de la lira: Jimmy Greaves, <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=Xzmoxp_kfaI">John Charles</a>, Denis Law, Joe Baker o Gerry Hitchens. Los que se quedaban en casa estaban a merced de sus clubes y de una asociación de jugadores y entrenadores que en sus días más lúcidos era simplemente un sindicato desorganizado. Hasta la <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=6W90ZftUY78">llegada de Jimmy Hill</a>, un ex jugador del Fulham que se convertirá posteriormente en una de las mayores estrellas de la televisión –será la cara del mítico programa <i>Match of the Day</i>-, no se producirá la revolución que cambiará la vida del futbolista inglés. Hill era un tipo culto, con don de gentes y de palabra –sorprendente, sabiendo que había sido futbolista profesional-, y lo primero que hizo fue cambiar el nombre del sindicato –demasiado obrero- a <i>“Asociación de Futbolistas Profesionales”</i> -PFA, que todavía existe-. Cambiar el <i>«blue collar»</i> por el <i>«white collar»</i> y exigir poco a poco, sin prisa pero sin pausa, cuatro puntos básicos: la abolición del salario máximo, que los futbolistas recibiesen parte del dinero de los traspasos, un nuevo sistema de retención que les diese libertad de movimientos y un nuevo tipo de contrato. Usando a la prensa a su favor, la PFA llegó a los obreros y al público en general, poniéndolos de su parte y planteando una huelga de futbolistas que pararía lo más sagrado para el inglés de a pie: ir al estadio el sábado por la tarde. Usando el caso de George Eastham -internacional del Newcastle-, que básicamente estaba retenido por su club a pesar de haber acabado su contrato, los futbolistas fueron a la huelga: o el pack completo o nada. Y se salieron con la suya. Y los sueldos en la cúspide de la pirámide del balompié inglés se dispararon. <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=2Sy3r411fkY">Johnny Haynes</a> fue el primero en cobrar cien libras a la semana.</p>
<blockquote><p>Brian Clough se había hecho un nombre como implacable goleador en esta época.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">¿Cuánto podía cobrar un delantero internacional que ya había marcado más de 250 goles en apenas 270 partidos? Uno, concretamente, que no había jugado en Primera por las restricciones contractuales. Nunca lo sabríamos. En el momento en que el dinero explota en el fútbol inglés, Brian Clough está ya en la puerta de salida de su carrera profesional.</p>
<p style="text-align: justify">Clough, originario de Middlesbrough, se había hecho un nombre a base de goles, primero con el club de su ciudad y luego con sus rivales del Sunderland. Siempre en Segunda. Aún así había llegado a jugar para la selección nacional, algo muy poco común, ya que el decrépito comité de selección no acostumbraba a seleccionar jugadores fuera de la First Division. El joven Brian, rápido en las distancias cortas, no excesivamente técnico, pero con una capacidad para rematar con ambas piernas, raso y a la cepa del poste, es considerado uno de los mejores atacantes jóvenes del país. <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=okleLr9X02w">Debuta con Inglaterra</a> y comparte luces con el nuevo Golden Boy del fútbol británico, Jimmy Greaves, otro goleador de excepción, con el cual hay dudas sobre su compatibilidad. Greaves es mucho más técnico que Clough y parte de la posición de interior, aunque no es el asistente que demanda Brian. Por eso sus dos partidos con el equipo nacional son considerados un fracaso, ya que no marca –pero asiste-. Eso no lo perdona el comité, que además está más que informado de su carácter altivo, exigente y radical. No había sitio ni más oportunidades para él.  A Brian sólo le quedaba seguir marcando con su club e intentar llevarlo a la primera categoría del fútbol inglés.</p>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_left">Como futbolista nunca le acompañó la suerte</span>Ya por entonces, el joven Clough era un azote para sus compañeros, a quienes masacraba con críticas furibundas si no jugaban como a él le gustaba. Fue especialmente duro con la horrenda defensa del Middlesbrough, que no ayudaba para nada a su portero Peter Taylor, un hombre que se convertirá en amigo e influencia capital para Clough durante toda su vida. Sus compañeros se volvieron en su contra y él, tras diversos <i>transfer request</i>, consiguió irse al Sunderland que era aspirante al ascenso. Y allí tampoco defraudó. Bajo la batuta de un Alan Brown que será la mayor influencia del Clough entrenador, el goleador marca con regularidad suiza en su primera temporada. Aun así, no hay posibilidades para él de volver a vestir la camiseta de los Tres Leones. Y el dolor es mayor aún cuando su ex compañero del Middlesbrough, <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=02AY6lI38zc">Alan Peacock</a>, con quien formaba una excelente dupla en Ayresome Park, sí es convocado para el Mundial de Chile. Al año siguiente, las cosas no cambian. Clough sigue machacando redes y el Sunderland vuela hacia el ascenso. Pero en diciembre del 62, en un Roker Park helado, el delantero centro <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=PTWs4W1JfqI">se destroza la rodilla</a> en un choque contra el portero del Bury. Nunca se recuperará y, tras tres años de lucha, el Brian Clough goleador destinado a disfrutar las mieles del fútbol de élite y sus recién adquiridas ventajas económicas, se retira. Sigue siendo el jugador con mejor media de goles de la historia del fútbol profesional inglés.</p>
<p style="text-align: justify">¿Qué le quedaba ahora a Clough? Él mismo siempre reconoció que los estudios no eran lo suyo, que desistió muy pronto y que nunca consiguió pasar los básicos exámenes técnicos necesarios durante la posguerra para aspirar a un trabajo cualificado. El fútbol, como lo había sido durante toda su vida, era la respuesta. La única.</p>
<blockquote><p>Volver a empezar. Esta vez sentado en el banquillo.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Durante la recuperación de su lesión, Clough empieza a coquetear con el puesto de entrenador. Alan Brown, que ha visto cosas suyas en Clough, le invita a ir a entrenar y aprender con los reservas y los juveniles del Sunderland. Y allí, tras asumir la retirada, es donde comienza la aventura del Brian entrenador. Un entrenador que no es tan distinto del jugador. Sigue siendo excesivamente crítico y abrasivo, se desespera cuando sus jugadores no son capaces de hacer cosas que para él eran normales y, en general, vive los problemas del paso de jugador a entrenador.</p>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_right">El estilo de Clough será siempre el mismo en toda su trayectoria</span>No durará mucho su experiencia con los jóvenes, ya que pronto, a inicios de la temporada de 1966 –año mágico para el fútbol inglés-, le llega la primera oferta para entrenar a los profesionales. Claro que dicho así suena mucho mejor de lo que era. Le tienta el <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=uajirmIzKhY">Hartlepools United</a>, uno de los peores equipos profesionales de Inglaterra. Era un equipo que vivía en la cola de la Fouth Division, el último escalón de la pirámide inglesa, y que constantemente tenía que depender de su readmisión en la Football League ya que llevaba más de un lustro en la cola. No se podía bajar más. Bueno sí, se podía ser rechazado por la liga y degradado al amateurismo, una posibilidad que no estaba tan lejos. Con este panorama, el altivo Clough, se vio obligado a aprender rápido, a bajar sus expectativas y sus humos, y a construir desde una base casi inexistente. Hartlepools también servirá para definir el tipo de juego y de actitud que Clough querrá en sus equipos, y que no cambiará en más de 30 años de carrera. Y servirá también para reunir a Clough con Peter Taylor. Su primera experiencia como entrenador le servirá ya para vivir momentos que luego serán muy comunes en su carrera, enfrentamientos abiertos con la directiva incluída. Por primera vez, Clough es cesado y, tras protestas populares, readmitido como entrenador –¡llevándose por delante al presidente que lo había echado!-. Al final de su tercer año en el club, el Hartlepools abandona la cola y se coloca en una respetable octava posición, sentando las bases de un equipo para luchar por el ascenso. Como hemos dicho anteriormente, esta primera experiencia nos permite ir viendo elementos que serán perennes en la trayectoria del técnico inglés, desde su gusto por el juego de combinación alejado del <i>kick and rush</i> clásico del fútbol británico hasta la elección de unos roles en el campo que irá buscando en cada parada de su carrera. El primero de ellos, el del centrocampista central con capacidad para dirigir al equipo y no exento de pulmones. Ya fuese en el 4-4-2 que se empezaba a imponer en Inglaterra siguiendo la estela de Alf Ramsey o en el 4-3-3 que no tardará en volverse común en el fútbol europeo, los equipos de Clough tienen un elemento en común <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=V0kmSrRVXs0">que se llama John McGovern</a>. El escocés ficha a los 16 años por el Hartlepools y se convertirá, por decirlo así, en el jugador de cabecera del técnico de Middlesbrough.</p>
<p style="text-align: justify">Al final de esta temporada, Clough y Taylor firman por el Derby County, histórico en horas bajísimas que languidece en el fondo de la Second Division. La base asentada en el Hartlepools se revela muy buena cuando el club asciende a la Third Division al año siguiente, ya sin ambos entrenadores.</p>
<p style="text-align: justify">El panorama al llegar al Baseball Ground no era ni mucho menos alentador. Un club histórico, ligado por siempre al nombre <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=nAx0uw0xbFw">del gran goleador Steve Bloomer</a>, pero sin dinero y sin apenas aspiraciones. Clough sabe que tiene trabajo y debe sentar unas bases sólidas sobre las que construir. Peter Taylor, un hombre con un ojo experto a la hora de encontrar talento, peina las divisiones inferiores del fútbol inglés buscando material bueno, bonito y barato. Ese año el equipo termina incluso peor en la clasificación que el anterior, pero es el primero para algunos integrantes de un grupo histórico. Llega <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=MLbtsoukwgQ">Roy McFarland</a>, que será capitán del club y uno de los mejores centrales de Inglaterra durante más de una década. Buscando un extremo izquierdo, Taylor atrae a Alan Hinton, del Nottingham Forest, que había sido internacional en los primeros meses de Alf Ramsey, cuando todavía el seleccionador inglés buscaba a sus extremos ideales, a los que nunca encontraría. Alan Hinton, ambidiestro, es uno de los jugadores menos convencionales de su época. Un extremo izquierdo que lo mismo centraba que se venía hacia adentro para sacar el disparo con la derecha. Poco dado al trabajo sacrificado y con una rizada melena rubia, el apodo de <i>«Gladys»</i> refleja a las claras lo que el gran público pensaba de él. Demasiado blando para triunfar, una actitud que definirá uno de los grandes problemas evolutivos del fútbol inglés. Con McFarland y Hinton llegan del Hartlepools el inevitable McGovern y el portero Les Green. Se unirán a los pocos jugadores que Clough mantendrá tras ese primer año: Kevin Hector, un versátil extremo derecho que también podía jugar de delantero y que llegaría a la selección, Alan Durban, creativo centrocampista central con mucha llegada a gol y ya internacional galés, Ron Webster y el portero Colin Boulton. Estos son los nombres de los apóstoles de Clough en Derby. Falta una pieza clave, y llegará empezado el campeonato de 1968: el entrenador en el campo, el líder experimentado y jugador tácticamente brillante. Este no es otro que el veterano escocés <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=q6xNNKM3gaw">Dave MacKay</a>, leyenda del Tottenham al que todo el mundo da por acabado. MacKay, durante su carrera de una década con los Spurs, había sido una fuerza imparable del equipo de Billy Nicholson. Con una capacidad física sin igual, visión de juego y garra, el escocés era el mejor centrocampista de las Islas junto a su compatriota Jim Baxter. Pero se rompió la pierna dos veces y la edad y los kilos ya no perdonaban. </p>
<p style="text-align: justify">A Clough-y-Taylor, ya casi podemos nombrarlos como una sola persona, esto les dio igual. <a target="_blank" href ="https://youtu.be/Fo2kvo_vfnw?list=PLsL-w-V9iNtEdm3Lfio79IpRZnyml-Mrg&#038;t=232">No le querían para correr</a>, sino para mandar. Pagaron cinco mil libras a los Spurs –una minucia- y consiguieron al hombre escoba que buscaban para proteger a McFarland y dejarle que volase. Y el experimento salió a las mil maravillas. Los Carneros ganaron la liga y ascendieron ese mismo año. Y Dave MacKay, el que se suponía acabado, es elegido futbolista del año junto al capitán del Manchester City –campeón en título de la First Division-, Tony Book. Clough era entrenador de Primera División antes de los 35 años.</p>
<blockquote><p>1969 es el año en que los focos apuntan a Clough por primera vez. Nunca más lo abandonarían.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Aunque en Inglaterra el seguimiento de las categorías menores es mucho mayor que en otros muchos países, lo cierto es que la personalidad y el estilo de Clough no llegaron al gran público hasta su ascenso a la First Division. Con su plantilla forjada el año anterior, a la que solo añade al internacional galés Terry Hennessey, el Derby County sorprende a los grandes de Inglaterra. El equipo de Mr. Clough no juega sucio, no protesta y no contesta preguntas de la prensa. Y ¡ay de ellos si lo hacen!, pues la ira del manager recaerá sobre el pecador. John O’Hare es el atacante más destacado del equipo, aunque lejos de los números de Peter Osgood en el Chelsea o Jeff Astle en el West Brom. Ambos serán, merecidamente, miembros de la selección inglesa que defenderá el título mundial en México. </p>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_left">Poco a poco, Clough va construyendo su equipo</span>Con su prometedor debut en la máxima categoría Clough se crece. Piensa que es el momento de aspirar a lo máximo, y del Nottingham Forest se trae al tenaz <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=eyJTBrbPIHQ">centrocampista Archie Gemmill</a>, habitual con su país, y que se convertirá en otro de los jugadores de cabecera de Clough. Pero el equipo decepciona y gana tantos partidos como pierde -dieciseis-. Será una temporada en la que los Carneros se verán cerca del descenso y en que la novena plaza final sacará suspiros de alivio, pero también de resignación en la afición. Será un año recordado por un <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=C-0YhKyFeKs">trepidante 4-4</a> en el Baseball Ground ante un Manchester United que, en aquel diciembre, andaba tan mal como el propio Derby. Se notaban los signos de decadencia en los Diablos Rojos que hacía apenas dos años se habían proclamado campeones europeos. Especialmente preocupante era el caso de un George Best que enfilaba su camino a la destrucción.</p>
<p style="text-align: justify">Ese verano del 71 Clough tiene uno de sus mayores enfrentamientos con el presidente del club, Sam Longson, un veterano empresario del transporte que había dedicado buenos años de su vida al Derby County y sobre cuya autoridad se preocupará cada vez menos su joven entrenador. Ya el año anterior, para fichar a Gemmill y Hennessey, Clough había desobedecido las órdenes de Longson. Este verano, cegado por su necesidad de un central que pudiese jugar el balón desde atrás, Clough meterá al club en números rojos. El mismo día de julio en que el propio Clough negaba algún interés <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=8uqfHEzDPKE">en Colin Todd</a>, el Derby County rompía el récord británico y pagaba 175 mil libras por… Colin Todd. Este, con su capacidad para jugar en corto y en largo, se convertirá en el iniciador del juego desde la defensa y se compenetrará a las mil maravillas con Roy McFarland formando la mejor pareja de centrales de Inglaterra. Gemmill y McGovern son los amos del medio campo, Hector y Hinton son dos puñales en las bandas que además marcan un buen número de goles y, como resultado de este fantástico cocktail los Carneros ganan la primera liga de su historia. No fue fácil, ya que el <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=O9licM9hCdw">campeonato de 1972</a> es una carrera a cuatro entre Derby, Leeds, Liverpool y Manchester City, que llegan a la última jornada con posibilidades de ser campeones. Como el calendario inglés no contemplaba el jugar todos los partidos al mismo tiempo, los jugadores se enteraron de su victoria mientras estaban en Mallorca junto a Peter Taylor, disfrutando del sol tras haber completado sus 42 encuentros.</p>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_right">Una vez conquistada la Liga, se centró en la Copa de Europa de 1973</span>Apenas 5 años después de llegar a un club del fondo de la tabla en Second Division, Brian Clough y Peter Taylor afrontaban el desafío de la Copa de Europa. El dúo era intocable en la ciudad y, el ego de Clough está por las nubes. Esta temporada 72-73 marca el momento en que <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=o_EHlzd63R8">el Clough-personaje televisivo explota</a>. No hay día en que el entrenador no hable con la prensa, cargue contra un rival –siendo el Leeds United su favorito, por su juego sucio y alejado de los estándares de Clough- o haga alguna declaración estrambótica, como aquella en que llamó payaso al portero polaco <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=iUSB4W0Axwc">Tomaszewski</a>. Esa andanada le salió cara, ya que el guardameta fue un titán en la visita de Polonia a Wembley y que costó a la selección de los Tres Leones la clasificación para el Mundial de 1974. La liga no arroja grandes resultados, con el equipo terminando séptimo, y con Clough atacando a sus aficionados por animar solamente al final de los partidos, cuando el equipo gana. En todo caso, la gran aventura es la de la Copa de Europa. Y como preparación, Clough se vuelve a saltar a su directiva para fichar al lateral izquierdo David Nish por 225 mil libras- de nuevo récord británico-. Clough sabe que para extender su fama a todo el continente debe destacar en el mayor escaparate. Y sus pretorianos McFarland, Gemmill, Hinton y O’Hare despachan al técnico campeón yugoslavo, el Zeljeznicar. Diez minutos gloriosos en el Baseball Ground pusieron un 2-0 esclarecedor contra el Benfica, completado por un tercer gol de McGovern. Los lusos, con Eusébio todavía al frente, no fueron tampoco el obstáculo capaz de parar al campeón inglés.</p>
<p style="text-align: justify">Los cuartos de final exigieron una remontada en casa, en la vuelta contra el Spartak Trnava, uno de los equipos más físicos de Europa. El Derby había resuelto tres eliminatorias complicadas contra buenos equipos, pero faltaba el enfrentamiento contra una gran Juventus, que aglutinaba gran parte del talento italiano, tanto joven –Savoldi, Rossi, Tardelli, Causio, Bettega- como veterano –Altafini, Furino, Zoff, Cuccureddu-. Un equipazo que, además, se movía como nadie en los despachos, como bien comprobarían los Carneros de Clough. Un arbitraje más que dudoso en Turín propició la <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=7NhGvWBTVrA">famosa negativa de Clough</a> a hablar con periodistas italianos. <i>«No hablo con bastardos tramposos»</i>, afirmó.</p>
<blockquote><p>La relación con el presidente Longson se fue deteriorando hasta suponer su marcha.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">El verano del 73 será decisivo en su futuro en el club. El presidente Longson y la junta directiva empiezan a cansarse de las salidas de tono de Clough y él no hace nada por arreglarlo. Primero lanza una terrible andanada contra Don Revie y el Leeds United en un artículo para el Sunday Express. Les acusa de juego sucio, de ser malos campeones y una desgracia para el fútbol británico. E incluso pide que se les descienda a Segunda División. Aunque sus acusaciones tienen base en el juego duro de jugadores como Billy Bremner o Norman Hunter, lo cierto es que el Leeds tenía una de las mejores plantillas de la historia del fútbol británico. Con jugadores <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=GfvIWSeNxyY">muy técnicos como Eddie Gray</a> o Johnny Giles, el tremendo disparo de Peter Lorimer o el oportunismo de Allan Clarke y la polivalencia de Paul Madeley. Un equipo capaz de jugar un futbol ofensivo y técnico, pero también de reducir a sus rivales a un juego bronco y físico en el que se movían como pez en el agua.</p>
<p style="text-align: justify">No contento con esto, Clough, sigue con su tradición de asaltar el mercado a espaldas de su junta directiva. En un viaje a Londres, hace una oferta por Bobby Moore y Trevor Brooking, la leyenda y el mejor jugador del West Ham. La cosa no prospera, pero cuando Longson se entera de la jugada es meses más tarde, <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=_T1FUBw_poI">con Clough ya fuera del club</a>. Porque ese curso 73-74 es el del fin del Derby County de Mr. Clough. Longson insiste en que el entrenador debe dejar de hacer apariciones en los medios y él, obviamente, se niega. Los irregulares resultados llevan a que la junta directiva se plantee varias veces su destitución, algo que finalmente ocurre en Octubre, cuando Clough y Taylor lanzan un pulso a la directiva ofreciendo su renuncia. Esta es aceptada y, a pesar de las protestas de toda la afición, ambos están fuera del club. Dave MacKay asume la dirección del equipo y lo llevará al título de liga en 1975. Para Brian Clough y Peter Taylor llegaba el momento de buscar nuevos horizontes&#8230;<br />
&nbsp;</p>
<p style="text-align: right"><i>Continuará</i>.</p>
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