<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?><rss version="2.0"
	xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
	xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
	xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
	xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
	xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
	xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/"
	>

<channel>
	<title>Ecos del Balón &#187; Hugo Sánchez</title>
	<atom:link href="http://www.ecosdelbalon.com/tag/hugo-sanchez/feed/" rel="self" type="application/rss+xml" />
	<link>http://www.ecosdelbalon.com</link>
	<description>En fútbol nadie tiene razón.</description>
	<lastBuildDate>Thu, 30 Dec 2021 13:58:18 +0000</lastBuildDate>
	<language>es-ES</language>
	<sy:updatePeriod>hourly</sy:updatePeriod>
	<sy:updateFrequency>1</sy:updateFrequency>
	<generator>https://wordpress.org/?v=4.2.38</generator>
	<item>
		<title>La Quinta del Buitre: futuro, presente, pasado (I)</title>
		<link>http://www.ecosdelbalon.com/2017/12/historia-quinta-del-buitre-real-madrid-espana-revolucion-futbolistica/</link>
		<comments>http://www.ecosdelbalon.com/2017/12/historia-quinta-del-buitre-real-madrid-espana-revolucion-futbolistica/#comments</comments>
		<pubDate>Sun, 31 Dec 2017 03:00:42 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Sergio Vilariño]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Vinilo]]></category>
		<category><![CDATA[Alfredo di Stéfano]]></category>
		<category><![CDATA[Amancio]]></category>
		<category><![CDATA[Antonio Maceda]]></category>
		<category><![CDATA[Butragueño]]></category>
		<category><![CDATA[Castilla]]></category>
		<category><![CDATA[Chendo]]></category>
		<category><![CDATA[Copa de la UEFA 1985]]></category>
		<category><![CDATA[Copa de la UEFA 1986]]></category>
		<category><![CDATA[España]]></category>
		<category><![CDATA[Hugo Sánchez]]></category>
		<category><![CDATA[Juanito]]></category>
		<category><![CDATA[Luis Molowny]]></category>
		<category><![CDATA[Manolo Sanchís]]></category>
		<category><![CDATA[Martín Vázquez]]></category>
		<category><![CDATA[Michel]]></category>
		<category><![CDATA[Pardeza]]></category>
		<category><![CDATA[Rafael Gordillo]]></category>
		<category><![CDATA[Real Madrid]]></category>
		<category><![CDATA[Santillana]]></category>
		<category><![CDATA[Valdano]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.ecosdelbalon.com/?p=246506</guid>
		<description><![CDATA[Pocos momentos provocan en el aficionado al fútbol las sensaciones del camino al estadio. Aun más cuando juegan los dos primeros equipos de la clasificación en un partido altamente anticipado. Ochenta mil personas haciendo el mismo peregrinaje, dirigiéndose a su puerta, abarrotando las gradas, animando al conjunto blanco, líder en la Liga, que se enfrenta [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify">Pocos momentos provocan en el aficionado al fútbol las sensaciones del camino al estadio. Aun más cuando juegan los dos primeros equipos de la clasificación en un <a target="_blank" href ="https://elpais.com/diario/1983/12/03/deportes/439254003_850215.html">partido altamente anticipado</a>. Ochenta mil personas<span id="more-246506"></span> haciendo el mismo peregrinaje, dirigiéndose a <i>su</i> puerta, abarrotando las gradas, animando al conjunto blanco, líder en la Liga, que se enfrenta a su oponente bilbaíno, segundo y pisándole los talones. Los merengues llevan toda la temporada impresionando con su juego, y los leones no le andan a la zaga. El partido es de poder a poder y el Bernabéu, absolutamente lleno, disfruta a pesar de que los locales no cuentan con dos de sus mejores centrocampistas. Esa temporada es mágica para los madridistas, que a 3 de diciembre no solo son primeros sino que ya han eliminado de la Copa del Rey al Betis. Pocas semanas antes el buen juego de los locales metió 60 mil espectadores en el coliseo blanco para un derbi madrileño. En la eliminatoria contra el Betis y en un partido contra el Deportivo la gente también responde en grandes cantidades. El momento clave llega en un saque de falta cabeceado a la red por el menudo delantero madridista, ese del que todos hablan maravillas y que no hace tanto fue muy alabado en la prensa. El equipo vuela y con él la imaginación de una afición que siempre exige cotas mayores. Estos chicos serán clave en el futuro del primer equipo más pronto que tarde.</p>
<p style="text-align: justify">Efectivamente, el futuro. Porque el presente, ese 3 de diciembre de 1983, es un partido de Segunda División. El filial del Real Madrid, el Castilla, finalista de Copa hace tres años, es ahora líder de la categoría y se enfrenta a un Bilbao Athletic repleto de buenos futbolistas que ya alimenta a su equipo mayor, el conjunto dominante del fútbol español en esa época. El Betis, un <i>primera</i>, había caído ante los castillistas en Copa, y sesenta mil almas se juntaron en el Bernabéu para verles jugar ante el Atlético Madrileño, filial rojiblanco. Faltan dos de los mejores centrocampistas del equipo, Sanchís hijo -pasará un tiempo antes de que pueda deshacerse de la coletilla- y Martín Vázquez, que han viajado a Murcia para debutar con el primer equipo, pero todavía está Míchel en la banda derecha, el diablillo Pardeza en la izquierda -recibiendo entradas criminales de Bolaños- y el autor del gol de la victoria, Emilio Butragueño, el Buitre, en la punta del ataque. Apenas tres semanas antes, el 15 de noviembre, <a target="_blank" href ="https://elpais.com/elpais/2013/11/14/icon/1384450140_310238.html">Julio César Iglesias les había bautizado</a> como la <i>«Quinta del Buitre»</i>. Por aquello de tener todos la misma edad, pero al mismo tiempo refiriéndose a esa quinta velocidad que tenía Emilio. En aquella época casi todos los coches tenían cuatro velocidades, así que la quinta era algo así como un extra. Pero ya habrá tiempo de hablar de ese tema.</p>
<h2>¿DÓNDE SE CRIA LA QUINTA?</h2>
<p style="text-align: justify">Los inicios de los 80 en España fueron una época curiosa e interesante en casi todos los ámbitos. El país daba pasitos de recién nacido en su nueva condición de democracia lo que conllevaba, como con todos los bebés, algún que otro tropezón &#8211;<a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=5E6fIfTz2d4">¡se sienten, coño!</a>&#8211; y modelitos cuanto menos señalables, como aquellas <a target="_blank" href ="http://estaticos.elmundo.es/assets/multimedia/imagenes/2014/10/16/14134510153047.jpg ">chaquetas de pana</a> que nuestro flamante presidente socialista lucía con el mismo orgullo con que su segundo al mando llevaba las gafas estilo chica del <i>«Un, Dos, Tres»</i>. Son etapas de la vida y hay que pasar por ellas. Futbolísticamente esos primeros años de la década supusieron también una ruptura con lo anterior, ya que dos equipos vascos, la Real Sociedad y el Athletic de Bilbao se tornaron dominadores del balompié patrio. Con un fútbol aguerrido, físico -no mucho más que la media española, vamos a romper ya ese mito- y no exentos de calidad, los de Ormaetxea y Clemente firmaron cuatro años de impasse en el tradicional dominio madridista, lo que unido a un Atlético de Madrid que ya no era el mismo que en la década anterior creo, una vez mas, un escenario casi inédito en otro ámbito de la vida española. Caso aparte era el Barcelona, a quien nunca faltó el dinero y que bajo la dirección de su nuevo presidente José Luis Núñez estaba dispuesto a hacer saltar la banca y seguir trayendo a las más rutilantes figuras del fútbol internacional, como era tradicional del club. Así pues, desembarcará Schuster y también Maradona, tomándole el relevo a Krankl y Simonsen. Quini, goleador de categoría, cambiará su amado Molinón por el Camp Nou, pero los resultados en Liga no llegarán hasta el mandato de Terry Venables, un técnico británico sin la cabeza de ladrillo de Weisweiler o Lattek. De entrenadores tampoco fueron nunca faltos los blaugranas. Esta época del fútbol español coincidió <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=xp_1I2YtX8o">con nuestro Mundial</a>, donde esta mezcla de caracteres que iban desde el aguerrido Camacho, hasta el pequeño diablo López Ufarte pasando por Arconada, José Ramón Alexanko, Juanito, Santillana, Quini, el inclasificable fenómeno que era Gordillo y la clase de Zamora en el medio del campo, parecieron abocados al fracaso desde el principio, aplastados por la presión de la cita y su propia falta de nivel en un campeonato en el que, precisamente, sobró calidad y equipos de categoría. </p>
<p style="text-align: justify">En este ambiente el Castilla, equipo filial del Real, vivió sus años dorados. Ya en el año 80 sorprendió a propios y extraños con su extraordinaria andadura en la Copa del Rey. Un equipo en el que sólo Ricardo Gallego -y el portero Agustín en cierto modo- llegaría a hacer carrera en el primer equipo se plantó en la final eliminando a cuatro equipos de Primera División. Y no unos cualquiera, además del Hércules, el Athletic de Bilbao, la Real Sociedad que no tardaría en ganar la Liga dos años seguidos y un Sporting de Gijón que contaba con Quini, Maceda, Cundi o Ferrero, un conjunto de campanillas en la época. Así pues, los castillistas <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=vy7w0wAl4ZU">se plantaron en la final</a>, algo que nunca será igualado, donde sucumbieron ante el primer equipo en una fiesta totalmente blanca en el Bernabéu. Aun así, el gran aporte del Castilla durante la década todavía estaba por llegar. Entre el año 81 y el 85 dará a luz a un grupo de jugadores que cambiará el fútbol español, no solo por su manera de jugar sino también a nivel cultural y mental. </p>
<h2>LA QUINTA, EL FUTURO</h2>
<p style="text-align: justify">En aquel horno a fuego lento que era el filial, ninguno de los componentes de esta generación pasó tanto tiempo como Míchel, nombre futbolístico que será pronunciado de mil maneras por locutores de todo el mundo, y que será el primero en debutar en la máxima categoría del fútbol nacional. Fue en circunstancias especiales, durante una huelga de futbolistas que obligó a los filiales a jugar en una jornada de Liga. Como si tuviese que ir marcando territorio, Míchel anotó el gol de la victoria de su equipo. Tardaría algo más de dos años en volver a pisar esos pastos, algo que le frustró, consciente de la calidad que atesoraba. Su pierna derecha era un guante y se sentía en casa jugando como centrocampista diestro, aunque lo veremos de lateral, de interior e incluso de líbero.</p>
<p style="text-align: justify">Con Míchel llegó al Castilla un menudo delantero centro que se convertiría en el yerno ideal de todas las madres de España. Pelo rubio y rizado, ojos claros y, quiero pensar que olía de maravilla, aunque solo fuese porque su padre tenía una perfumería. Estudiante en un prestigioso colegio madrileño y madridista de cuna. Emilio Butragueño, un as dentro del área, capaz de librarse de sus marcadores en los espacios más cortos y con una habilidad natural para rapiñar goles en el área. Con ese apellido y ese don, el Buitre había nacido y ni él mismo se imaginaba lo que representaría durante la siguiente década. Tras marcar 40 goles en el filial, Alfredo di Stefano <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=r18k7-zpwEg">le dio la alternativa</a> en el primer equipo en la temporada 83-84 y ya nunca miró atrás. A Míchel y el Buitre, ya para la posteridad pareja de baile, dúo artístico, se les unió en el 82 un menudo extremo onubense, rápido como él solo y que iba a recibir las peores patadas de todo el grupo. Miguel Pardeza era el complemento de Butragueño en ataque, el recurso del Castilla cuando no había recursos, como lo había sido Paco Gento décadas atrás para el Madrid de las Copas de Europa. <i>«Si no sabes qué hacer, dásela a Miguel, él se irá por velocidad, inventará algo o recibirá una tarascada y forzaremos una falta»</i>. Pardeza nunca se consolidará en el primer equipo, pero tendrá una destacada carrera como jugador profesional.</p>
<p style="text-align: justify">En la 83-84, pasan fugazmente por el filial madridista los otros dos componentes de la futura Quinta. Como un visto y no visto, Manolo Sanchís hijo y <a target="_blank" href ="http://www.libertaddigital.com/deportes/futbol/2014-05-09/martin-vazquez-me-ire-a-la-tumba-sin-saber-por-que-mendoza-me-abrio-la-puerta-de-salida-1276518084/">Rafael Martín Vázquez</a>, llegan, aportan su tremenda calidad a un Castilla histórico, y suben al primer equipo. El primero un centrocampista que también puede jugar de central, con calidad para jugar la pelota y carácter. Siempre con la camiseta por fuera del pantalón, sus subidas al ataque, en el estilo de los mejores líberos, le verán convertirse en uno de los jugadores que más veces se ha puesto la camiseta blanca -y uno de los más laureados-. Será tan grande que conseguirá algo muy poco común: que su padre, famoso jugador madridista y campeón de Europa, pasase a ser simplemente eso, el padre de Sanchís.  Vázquez, que era su nombre futbolístico por entonces, era el jugador del que todos hablaban maravillas. Joven prodigio del mediocampo, demostró su calidad en torneos internacionales con los juveniles del Madrid y las categorías inferiores de la selección española. Con una visión de juego fantástica, aglutinaba también las características de los clásicos centrocampistas de la década anterior, con un buen despliegue en el campo y capacidad para jugar en corto y en largo. Le costó adaptarse, fue discutido, pero su calidad acabó por darle el status que merecía. En el segundo plano se movía con comodidad y así, en segundo plano, quedó el hecho de que también a él fue el mismo Julio César Iglesias el que le cambió el nombre. El periodista recordó que había habido un torero de nombre Rafael Martín Vázquez y le pareció adecuado incorporar el primer apellido. Rafael pasó a ser nuestro <i>Gigiriva</i>. <i>Martinvázquez</i>.</p>
<blockquote><p>El fútbol nunca fue tan físico como en ese comienzo de la década de los ochenta.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Como ya habíamos dicho, estos primeros ochenta fueron años de contradicciones para el club blanco. Corto de dinero y de talento en muchos casos, el club no olió una liga durante la época de dominio vasco y, para colmo, tampoco después porque el Barcelona de Venables se impuso en el campeonato del 85. Pero con un equipo en el que destacaban los jugadores raciales como Camacho, Stielike o Juanito -estos dos últimos muy buenos jugadores, debemos añadir, más allá de lo volcánico de su carácter-, el ariete Santillana y el portero que tocase, fuese Miguel Ángel, fuese García Remón, se las arreglaron para llegar a una <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=8MTkNeEgqik ">final de la Copa de Europa</a>, aquella de 1981, donde plantaron cara al gran ogro europeo de la época, el Liverpool de Bob Paisley. El año anterior solo una desafortunada noche en Hamburgo les había privado de disputar la final en el Bernabeu. El Madrid era un noble de buen linaje venido a menos, pero todavía conservaba uno o dos buenos trajes para las grandes ocasiones. Más decepcionante fue la terrible <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=jczRWhlh0ls">final de la Recopa del 83</a>, en Goteborg, donde en un partido malísimo fueron batidos por el correoso Aberdeen de Alex Ferguson. Para el inicio de la temporada 84-85, los madridistas competían en la Copa de la UEFA, un torneo de un nivel tremendamente alto, por la cantidad de equipos competitivos y por la duración del torneo, un mata-mata de seis rondas donde errar normalmente se pagaba con la vida. El Madrid, eso sí, se saltará esta máxima varias veces de manera milagrosa en el siguiente bienio.</p>
<p style="text-align: justify">El fútbol de los ochenta era abrasivo. Invadido por los residuos del fútbol total -todavía había equipos que lo perseguían o que lo habían modificado a su manera-, con una importancia capital del juego sin balón y con una preocupación por el poderío físico como no se había visto nunca. El marcaje al hombre seguía vivito y coleando y la violencia era parte inexcusable del juego. Seguramente el dominio inglés, italiano y alemán ayudó, claro. En todo caso la afición se dividía entre los artistas como Zico, Maradona o Platini con sus regates inverosímiles y su excelente toque de balón y los no menos efectivos y espectaculares Rummenigge, Elkjaer Larsen o Briegel, con su velocidad endiablada, sus cañones en cada pierna y sus pulmones para exportar. En el caso de Chamartín, todo solía acabar en la cabeza de Santillana, previo pelotazo o jugada de Juanito –<i>que la prepara y Santillana mete gol</i>, <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=oxBLr5tuFnE">tonadilla clásica</a> del coliseo blanco-. Y ahí es donde los chavales de la Quinta, aquellos de los ochenta mil en el Bernabéu en Segunda División, hicieron su entrada.</p>
<p style="text-align: justify">Los blancos iniciaron la temporada con una mezcla de veteranos y noveles, nada más propio, y con intención de recuperar el título liguero. Cuatro de los cinco componentes de la Quinta eran ya miembros del primer equipo -aunque Martín Vázquez, junto a Pardeza, se pasó una parte de la temporada haciendo el servicio militar-. Seguían las viejas glorias en el equipo, Chendo ocupaba el lateral derecho, Gallego se había hecho fijo en un medio del campo donde no se acababa de asentar el talentoso Juan Lozano, y arriba llegaba también ese año un espigado delantero argentino <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=9aaFVUnCmbU">llamado Jorge Valdano</a>. En el banquillo Alfredo di Stefano dio paso al padre de la Quinta, Amancio Amaro, que subió del Castilla pero nunca fue capaz de reproducir su éxito del filial. El Madrid empezó mal el año y siguió siendo irregular en el campeonato de Liga, que fue a parar al Barcelona, al que Terry Venables sacó de una sequía de más de una década. El Madrid acabó quinto, incluso superado por un buen Sporting de Gijón. Amancio fue cesado faltando una jornada. Tras un año en el protagonizó unas cuantas anécdotas interesantes, como aquella  de bajarse los pantalones en White Hart Lane, mostrando las cicatrices de las tarascadas que recibió como jugador para infundir valentía a sus jugadores, o el incidente en Milán donde descubrió a Juanito y Butragueño con compañía femenina antes de un partido contra el Inter. El <i>gallego brujo</i> dejó el equipo con la misión cumplida de haber servido de puente para la integración de sus polluelos del Castilla en el primer equipo. El hombre que le sustituyó fue el apagafuegos de la Casa Blanca, Luis Molowny. <i>«El Mangas»</i> llegó a tiempo para levantar el poco prestigioso trofeo de la Copa de la Liga ante el Atlético y también para culminar una histórica trayectoria en la Copa de la UEFA, qué será la gran narrativa de esta temporada merengue.</p>
<blockquote><p>El Real Madrid encontró en la UEFA una forma de revivir y crear sus grandes noches europeas.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Tras liquidar al Wacker Innsbruck austríaco y al Rijeka yugoslavo -el día que un jugador mudo fue expulsado del Bernabeu- en los dos primeros cruces, el sorteo puso al Madrid ante un equipo imponente en los octavos de final. El fútbol belga vivía su época dorada y el Anderlecht era su mejor exponente. El Madrid recibió una <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=IYt5GQ8D6_g">buena lección en el Parc Astrid</a>, especialmente en la segunda parte, donde fueron incapaces de contener a Frank Vercauteren, que fue un puñal en la banda derecha belga y especialmente a un jovencísimo Enzo Scifo, que había tomado el relevo del madridista Lozano como cerebro de <i>«les mauves» </i> y mandó en el partido como si fuese un veterano de mil batallas. El 3-0 parecía liquidar la eliminatoria y casi casi la temporada blanca.</p>
<p style="text-align: justify">Pero <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=r0ruiZfGE5U">en el Bernabeu</a>, convertido en una olla a presión, el Madrid salió convencido de la remontada. Atacar, atacar y atacar era la receta y a la media hora la eliminatoria estaba igualada. Sanchís no dio apenas tiempo para asentarse en el campo a los belgas, marcando en el minuto dos. Butragueño, esta noche sí titular, comenzaba su primera gran exhibición con un gol en el 16, mientras Valdano añadía un tercero en el 30. El Bernabéu enmudeció por unos segundos cuando el joven danés Per Frimann marcó el 3-1, dando algo de aire al Anderlecht. Pero apenas cinco minutos más tarde Valdano, que jugaba en un tridente con el Buitre y Santillana, les vacunaba por cuarta vez. En la segunda parte, recital de Butragueño, que añadió dos goles más a su cuenta, cerrando un 6-1 histórico que dio la vuelta a Europa. No es nada exagerado decir que en aquel momento el Anderlecht tenía más caché que el Madrid en Europa y verles caer de esa manera mandó un aviso al resto de conjuntos y al propio vestuario blanco: se podía volver a ganar en Europa. Como ya habíamos dicho, la Copa de la UEFA era un torneo durísimo, y en cuartos de final el campeón en título, <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=YQJ4jOQDVGo">los ingleses del Tottenham</a>, con Glenn Hoddle y Osvaldo Ardiles a la cabeza, se cruzaron en el camino del Madrid. Fue una eliminatoria muy cerrada y muy dura, de ahí la anécdota de las cicatrices de Amancio. El Madrid la superó con un solitario gol para llegar a semifinales y medirse con otro hueso, el Inter de Milán. En Italia, los interistas liderados por Rummenigge sometieron al conjunto madridista. Su defensa, con un joven Zenga en la puerta y los rocosos Bergomi, Beppe Baresi, Marini y Mandorlini por delante cerró el partido a cal y canto. Liam Brady y Alessandro Altobelli hicieron el resto. 2-0 y la perspectiva de un cerrojazo en Madrid que había que hacer saltar. Lo <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=cbShj4yqJuE">hizo el Madrid</a>, sin Butragueño, y con un Santillana en modo héroe, marcando dos goles con Michel añadiendo el tercero. </p>
<p style="text-align: justify">Tras los últimos cruces, el rival de la final pareció un pequeño regalo. Los húngaros del Videoton, un conjunto sin figuras que se abrió pasó hasta la final -dejando en el camino a Dukla, PSG, Partizan y Manchester United entre otros-, no fueron rivales y <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=6sd-WH853lw">el 0-3</a> que el Real Madrid consiguió en la ida en Hungría selló el triunfo en la Copa de la UEFA. El primer título europeo que volaba al Bernabéu desde la lejana Copa de Europa ganada al Partizan.</p>
<p style="text-align: justify">Ese verano de 1985, con Ramón Mendoza ya como presidente, el Madrid da un salto de calidad enorme. El necesario para recuperar la Liga y, viendo la prometedora generación que la cantera le había brindado, aspirar a más en Europa. Con el ascenso de Pardeza al primer equipo, la Quinta jugará completa en Primera y además solo hay una baja importante, la de Uli Stielike. Todos los demás siguen. Pero serán tres fichajes los que acapararán toda la atención: Antonio Maceda, Rafael Gordillo y Hugo Sánchez, tres figurones a los que el mexicano bautizará como la <a target="_blank" href ="http://3.bp.blogspot.com/-LxapSq5KG7U/UzHa12m3fBI/AAAAAAAAAMk/KzHH9qBJDV0/s1600/quintamachos.jpg"><i>«Quinta de los Machos»</i></a>. Sería como fichar hoy a Hummels, Alaba y Lewandowski de una tacada. Maceda venía del Sporting de Gijón, y era un líbero con una clase como había pocos. Se había consagrado en la Euro 84 con su colocación, y su capacidad para sacar el balón jugado e incorporarse al ataque. Estaba llamado a ser el líder de la zaga. Hugo Sánchez venía del Atlético de Madrid y llegó con no poca polémica. Era un goleador de área, genio del remate a un toque. Había comenzado de extremo y le veremos caer hacia esa zona durante el quinquenio mágico del equipo en la segunda mitad de los 80. Tenía una zurda que era un cañón y carácter para enfrentarse a todo y todos. Con él el Madrid completaba un ataque que reunía todos los perfiles imaginables. Sería el mejor complemento para el Buitre. Por último, <i>«el Gordo»</i>, que llegaba del Betis ya con 28 años y mucha experiencia. Un jugador que hizo de la banda izquierda <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=9125X_sgXYA">el salón de su casa</a>. Normalmente catalogado como carrilero izquierdo, podía ocupar cualquier posición en esa banda y será, tácticamente, el jugador más especial y decisivo de ese equipo. Llegaremos a eso.</p>
<blockquote><p>La segunda de la Copa de la UEFA selló el final de la primera etapa de la Quinta.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Con Molowny al mando, y con un once tipo en el que Ochotorena y Agustín compartieron la meta, con Chendo, Sanchís, Maceda y Camacho por delante, Gallego, Míchel y Gordillo en el medio y Hugo Sánchez, Butragueño y Valdano arriba, el Madrid arrasa en la Liga. Once puntos de ventaja al Barcelona subcampeón de Europa. Hugo es el máximo goleador, Valdano el mejor jugador y Míchel el mejor jugador español. Martín Vázquez entra poco a poco en un centro del campo en el que las posiciones dejan de ser fijas, con Míchel metiéndose muy al medio y Gordillo haciendo un poco de todo, que es lo que sus pulmones y su clase le permitían. Todavía hay muchísimos minutos para Juanito y Santillana se confirma con el revulsivo. Los tres de arriba le cierran el paso al veterano favorito del Bernabéu, y Hugo, Valdano y el Buitre se entienden a las mil maravillas, intercambian posiciones y aparecen desde todos los frentes. Son una pesadilla.</p>
<p style="text-align: justify">En Europa, el campeón de la UEFA elimina a AEK de Atenas y Chernomorets Odessa en las dos primeras rondas. El equipo funciona muy bien, pero una noche de noviembre en Moenchegladbach se da de bruces con la realidad. El Borussia aplasta 5-1 a un Madrid inusualmente timorato, que salió a no perder y lo perdió casi todo. Ese solitario gol de Gordillo valdrá oro, aunque supo a poco ante tal varapalo. Dos semanas después, con el Bernabéu de nuevo encendido esperando una hazaña como las del año anterior, Molowny <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=j0ut9evL3Zk">no se guardó nada</a>. Incrustó a Juanito en medio campo y lanzó a su equipo al ataque. ¿Los héroes?, los mismos que en la remontada contra el Inter seis meses antes: Valdano y Santillana. Dos goles por cabeza y la histórica imagen de <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=VybNV4BIBZ4">Juanito saliendo de campo</a> a botes de pura alegría. Remontar se estaba convirtiendo en tradición. </p>
<p style="text-align: justify">Pero el equipo gustaba de las emociones fuertes y tras golear al Neuchatel suizo en la Castellana a punto estuvo de ser remontado en la vuelta. A un gol se quedaron los helvéticos de igualar el 3-0 de la ida. De nuevo en semis y de nuevo el Inter era el enemigo a batir. Y como el año anterior había salido una buena película, ¿por qué no repetirlo? El Inter había añadido a Riccardo Ferri a su defensa, un jugador que sería un marcador de élite en Europa durante los siguientes seis o siete años. También a Tardelli en el medio del campo. Y allí seguía el tridente formado por Liam Brady, Alessandro Altobelli y Karl-Heinz Rummenigge. Más el veloz Pietro Fanna en el flanco derecho. Un gran equipo que gracias a dos goles de Tardelli y uno de Salguero en propia puerta se llevaba a Madrid un 3-1 muy positivo. Pero el Bernabéu <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=CHbDmUdyWK8">vivió la enésima noche mágica</a>. Costó abrir el cerrojo italiano, pero Hugo Sánchez lo consiguió al borde del descanso. La segunda parte vio llegar el segundo gol, de Gordillo, que unido al que había marcado Valdano en Milán, clasificaba al Madrid. Pero un penalti de Brady volvía a poner las cosas cuesta arriba. Hugo, de nuevo, marcó para igualar la eliminatoria y llevarla a la prórroga. Ahí surgió la figura de Santillana, que empeñado en ser el protagonista de ambas victorias en la UEFA, se marcó un doblete y liquidó los sueños de los nerazzurri. ¡A la final! Allí esperaba el Colonia alemán, que había llegado a esta instancia mostrando una buena capacidad realizadora, peor sin enfrentarse a ningún rival de verdadera categoría. Tenían cinco internacionales alemanes en el once inicial, entre ellos el gran guardameta Schumacher y los atacantes Littbarski y Allofs. Y a un pequeño diablo saliendo del banquillo, Thomas Hässler. Pero se les cayó el mundo encima en el Bernabéu. Como había hecho el año anterior, el Madrid no les dio opción. Tras curtirse durante todo el año en eliminatorias muy duras, la final fue una fiesta. Hugo Sánchez, Gordillo, un doblete de Valdano y Santillana sellaron <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=eFDs2fW_U-Y ">un 5-1</a> que los alemanes no pudieron remontar en la vuelta. El segundo título sella un bienio mágico para el Madrid. No solo porque se vuelve a ganar sino porque deja unos recuerdos y una experiencia que jamás serán olvidados por el club. Pero con ambas Quintas entendiéndose tan bien y una plantilla fantástica, es momento de pedir más. Hay que aspirar a la tan deseada Copa de Europa. Michel y el Buitre disputan su primer Mundial con España en Mexico y el delantero se consagra como una estrella con sus cinco goles y su sonada actuación ante Dinamarca en Querétaro. España queda eliminada en cuartos, pero las perspectivas son brillantes. El futuro es hoy.</p>
<p>&nbsp;<br />
&nbsp;<br />
Próxima entrega:<br />
&#8211; La Quinta del Buitre: futuro, presente, pasado (II) &#8211; 10-01-2018</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.ecosdelbalon.com/2017/12/historia-quinta-del-buitre-real-madrid-espana-revolucion-futbolistica/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>26</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Antes de pensar en el quinto partido&#8230;</title>
		<link>http://www.ecosdelbalon.com/2014/06/situacion-mexico-aficionados-proyecto-objetivo-cuarto-partido/</link>
		<comments>http://www.ecosdelbalon.com/2014/06/situacion-mexico-aficionados-proyecto-objetivo-cuarto-partido/#comments</comments>
		<pubDate>Fri, 13 Jun 2014 01:50:20 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Miguel Quintana]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Equipos]]></category>
		<category><![CDATA[''Chepo'' De la Torre]]></category>
		<category><![CDATA[Copa del Mundo 2014]]></category>
		<category><![CDATA[Hugo Sánchez]]></category>
		<category><![CDATA[Javier Aguirre]]></category>
		<category><![CDATA[La Volpe]]></category>
		<category><![CDATA[México]]></category>
		<category><![CDATA[Miguel Herrera]]></category>
		<category><![CDATA[Sven-Göran Eriksson]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.ecosdelbalon.com/?p=126138</guid>
		<description><![CDATA[noche, el inicio de la Copa del Mundo volvió a sincronizar los corazones de la mayoría de la población mundial. Aún desconocemos a qué ritmo latirán en cada país y, si en algún momento, estos se terminarán parando, pero lo que la experiencia si nos permite asegurar es que pocos pueblos sufrirán más arritmias que [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><span class="dropcap">A</span>noche, el inicio de la Copa del Mundo volvió a sincronizar los corazones de la mayoría de la población mundial. Aún desconocemos a qué ritmo latirán en cada país y, si en algún momento, estos <a target="_blank" href ="http://www4.pictures.zimbio.com/gi/Uruguay+v+Ghana+2010+FIFA+World+Cup+Quarter+9uUeTdj4rjrl.jpg">se terminarán parando</a>, pero lo <span id="more-126138"></span>que la experiencia si nos permite asegurar es que pocos pueblos sufrirán más arritmias que el mexicano. <i>«A veces me cuesta explicar qué significa saudade para un portugués, porque es mucho más que echar de menos. Y, trasladando esto a México, me cuesta mucho definir la pasión que sienten por su selección. Es más que amor-odio»</i>, nos dice <a target="_blank" href ="https://twitter.com/JoaoFFVaz">João Vaz</a>, quien ha vivido muy de cerca todo lo que genera el <i>Tri</i>. <i>«Aquí la selección es sinónimo de esperanza, de fe y de unión. El aficionado mexicano se caracteriza básicamente por dos cosas: primero por ser guadalupano y, en segundo lugar, por su pasión por la selección»</i>, comenta el periodista local <a target="_blank" href ="https://twitter.com/PepedelBosque">Pepe del Bosque</a>. Para comprobarlo no hay más que ver las gradas en sus partidos, escuchar a los protagonistas o, sobre todo, acercarse al entorno cuando México está en un Mundial.</p>
<p style="text-align: justify">Al realizar este ejercicio, lo primero que uno observa es como hay una frase que se repite cual mantra desde todos los frentes: <a target="_blank" href ="http://espndeportes.espn.go.com/news/story/_/id/2106503/el-reto-de-brasil-2014-mexico-atrapado-por-una-obsesion"><i>«hay que llegar al quinto partido»</i></a>. Es decir, disputar los cuartos<span class="pullquote_right">El objetivo del quinto partido es permanente</span> de final. <i>«La sensación es que, cada vez que hay un Mundial, se tiene la esperanza de poder trascender. No sé si llegar a semifinales o llegar a la final, pero sí, por lo menos, alcanzar el quinto partido. Es el paso que atormenta al aficionado mexicano desde lo que pasó en 1994, cuando el Tri cayó en penales con Bulgaria»</i>, reflexiona Pepe. Desde aquel Mundial de Estados Unidos, México se ha quedado siempre en el cuarto partido. Una ronda que, por lo tanto, acumula historias que están grabadas a sangre y fuego en el imaginario colectivo del país azteca. Desde aquella tanta de penaltis ante Bulgaria en 1994 hasta el <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=WozHXbsAn9M">golazo</a> de Maxi Rodríguez en la prórroga en 2006, pasando por la remontada de Alemania en 1998 o la dolorosísima derrota ante Estados Unidos, su gran rival, en 2002 <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/10/javier-aguirre-como-seleccionador-mexico-problemas-mundiales-quinto-partido/">con Javier Aguirre</a> al frente.</p>
<p style="text-align: justify">De cara a Brasil 2014, el reto sigue siendo el mismo. Al menos, así se pronuncian los responsables del combinado nacional. <i>“Éxito será cuando logremos pasar a ese quinto partido&#8230; como mínimo”</i>, <a target="_blank" href ="http://www.aztecadeportes.com/notas/futbol-mexicano/193284/exito-si-conseguimos-el-quinto-partido-miguel-herrera">decía</a> Miguel Herrera. <i>«Tengo claro que hoy en día la gente tiene expectativas altas en torno a la selección; de hecho nosotros también y pienso que así debe ser”</i>, <a target="_blank" href ="http://espndeportes.espn.go.com/news/story/_/id/2106503/el-reto-de-brasil-2014-mexico-atrapado-por-una-obsesion">afirmaba</a> Ricardo Pelaez, director deportivo del <i>Tri</i>. </p>
<blockquote><p>Los octavos de final suponen una barrera emocional.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Pero, ¿de verdad es así? ¿No es demasiada presión para una México que ha sufrido <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=DFmGGWErmJE">hasta la extenuación</a> en la clasificación, que<span class="pullquote_left">Su camino hasta Brasil 2014 fue taquicárdico</span> comparte fase con Brasil o Croacia y cuyo cruce, además, le enfrentaría a un grupo que cuenta con los dos finalistas de 2010? En opinión de Pepe del Bosque, el entorno mediático siempre tiene mucho que ver: <i>«Los medios de comunicación, sobre todo Televisa, que es prácticamente la dueña de la selección, es la que crea más expectativas de las que en un principio existen. Se dice que México va a trascender cuando en realidad no siempre hay argumentos. Y esto, cuando se pierde, genera una sensación de fracaso a nivel nacional”</i>.</p>
<p style="text-align: justify">Al margen de esta corriente de opinión <a target="_blank" href ="http://espndeportes.espn.go.com/news/story/_/id/2106503/el-reto-de-brasil-2014-mexico-atrapado-por-una-obsesion">se expresaba</a> Manuel Lapuente, seleccionador mexicano en 1998: <i>«Lo del quinto partido no es lo fundamental. A un Mundial se va a competir y con la idea de alcanzar los objetivos trazados por el técnico y la comisión de selecciones nacionales. Si a algún futbolista le pesa la presión del entorno por alcanzar el famoso quinto juego, entonces no debe ir al Mundial porque no está preparado»</i>. La presión por las esperanzas, la pasión y la ilusión es el primero de los rivales que debe sortear el futbolista mexicano en una Copa del Mundo. O, incluso, en la clasificatoria.</p>
<p style="text-align: justify"><i>«Lo que sentí en el partido contra Panamá fue impresionante. Cuando marcó México, en zona de prensa el sentir era que «bah, quizás nos clasificamos directos, quizás a la repesca», pero daba un poco igual. Con el gol de Panamá, la gente lo festejó. «Se lo merecían», dijeron. Pero con <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=2ASwSfptRxg">el gol de chilena</a> de Jiménez cambió todo. No paraban de repetir con orgullo que ellos «eran México». Fue increíble. En 90&#8242; se vieron sentimientos tan fuertes como enfrentados»</i>, nos relata João.</p>
<blockquote><p>México no ha tenido un proyecto desde La Volpe</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Este derroche de pasión y los correspondientes fracasos, han impedido que el <i>Tri</i> consolidara un proyecto con continuidad desde <a target="_blank" href ="http://www.mediotiempo.com/futbol/seleccion-mexicana/noticias/2014/05/27/pesa-obsesion-del-quinto-partido-ricardo-la-volpe">Ricardo La Volpe (2002-2006)</a>. Ni Hugo Sánchez, ni Sven-Göran Eriksson <span class="pullquote_right">Desde La Volpe, México no tiene un proyecto</span>ni <i>«Chepo»</i> De la Torre lograron cumplir sus objetivos, con lo que su crédito se acabó. Más allá de lo lógico -o no- de este hecho, a largo plazo le ha jugado una mala pasada. <i>«Este Mundial era el que estaba llamado a ser el Mundial en el que debían entrar los jugadores que ganaron la <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=yqoRrmUcIWw">Copa del Mundo Sub-17</a> en Perú 2005. A partir de que ves cómo llegan a la absoluta menos jugadores de los que deberían, comienzas a ver que el proceso no ha sido el óptimo”</i>, apunta un Pepe del Bosque que también señala cómo nocivo y perjudicial todo lo que rodea a los futbolistas jóvenes en México.</p>
<p style="text-align: justify"><i>«A mí no me había tocado vivir un Mundial en donde la gente estuviera con la idea clara de que va a ser difícil acceder a la segunda ronda”</i>, comenta. Y es que las experiencias más recientes, con una <a target="_blank" href ="http://es.wikipedia.org/wiki/Copa_FIFA_Confederaciones_2013">pobre Confederaciones 2013</a> y esta más que mediocre Fase de Clasificación 2014, son un importante contrapeso contra la tradicional fe de su hinchada, de sus medios y sus dirigentes. Quizás, ésta podría ser una buena noticia. Quizás, esto podría permitir apostar por un proyecto. Eso sí, <a target="_blank" href ="http://laaficion.milenio.com/seleccionmexicana/Venimos_a_ganar_todos_los_partidos-_Herrera-Miguel_Herrera_dice_que_quieren_ganar_todos_los_partidos-Piojo_quiere_que_Mexico_gane_todos_los_partidos_en_el_Mundial-Piojo_quiere_que_Mexico_gane_todos_los_partidos_de_fase_de_grupos_0_314968718.html">Miguel Herrera</a> debería cumplir el mínimo. <i>«Si México no llega a octavos, le van a dar cuello al seleccionador. Entonces, el hecho de clasificarse al cuarto partido, significa que, pese a todas las adversidades del ciclo eliminatorio, se ve la luz al final del túnel y, por lo menos, se va a poder trabajar de cara a Rusia 2018. Sería un gran avance»</i>, finaliza Pepe. Así que, antes de pensar en el quinto partido&#8230;</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.ecosdelbalon.com/2014/06/situacion-mexico-aficionados-proyecto-objetivo-cuarto-partido/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>13</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>El hombre del saco</title>
		<link>http://www.ecosdelbalon.com/2014/04/25-aniversario-del-milan-5-0-real-madrid-arrigo-sacchi/</link>
		<comments>http://www.ecosdelbalon.com/2014/04/25-aniversario-del-milan-5-0-real-madrid-arrigo-sacchi/#comments</comments>
		<pubDate>Sat, 19 Apr 2014 02:00:19 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Chema R. Bravo]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Vinilo]]></category>
		<category><![CDATA[AC Milan]]></category>
		<category><![CDATA[Beenhakker]]></category>
		<category><![CDATA[Bernd Schuster]]></category>
		<category><![CDATA[Butragueño]]></category>
		<category><![CDATA[Carlo Ancelotti]]></category>
		<category><![CDATA[Copa de Europa 1989]]></category>
		<category><![CDATA[Costacurta]]></category>
		<category><![CDATA[Franco Baresi]]></category>
		<category><![CDATA[Gullit]]></category>
		<category><![CDATA[Hugo Sánchez]]></category>
		<category><![CDATA[Michel]]></category>
		<category><![CDATA[Paco Llorente]]></category>
		<category><![CDATA[Paolo Maldini]]></category>
		<category><![CDATA[Real Madrid]]></category>
		<category><![CDATA[Rijkaard]]></category>
		<category><![CDATA[Roberto Donadoni]]></category>
		<category><![CDATA[Sacchi]]></category>
		<category><![CDATA[Sanchís]]></category>
		<category><![CDATA[Van Basten]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.ecosdelbalon.com/?p=119095</guid>
		<description><![CDATA[a historia del partido que convulsionó a una generación del fútbol y lanzó definitivamente a su vencedor hacia una revolución táctica tan potente que acabarí por remover los cimientos del juego y sus reglas comenzó temprano, tal día como hoy de hace 25 años. Leo Beenhakker, el entrenador del Real Madrid, envió a las instalaciones [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><span class="dropcap">L</span>a historia del partido que convulsionó a una generación del fútbol y lanzó definitivamente a su vencedor hacia una <a target="_blank" href ="http://www.elenganche.es/2009/07/equipos-historicos-el-milan-de-arrigo-sacchi.html">revolución táctica</a> tan potente que acabarí por remover los cimientos del juego y sus reglas comenzó temprano,<span id="more-119095"></span> tal día como hoy de hace 25 años. Leo Beenhakker, el entrenador del Real Madrid, envió a las instalaciones de Milanello a uno de sus scouts para que le trasladara un informe acerca del último entrenamiento de su rival de esa noche. Tocaba semifinales de la Copa de Europa de 1989. En la ida, los españoles habían cedido un empate a uno y necesitaban salir a San Siro a marcarle gol a ese Milan de naturaleza desconocida que entrenaba desde un año y medio antes Arrigo Sacchi. El espía de <a target="_blank" href ="http://es.wikipedia.org/wiki/Leo_Beenhakker">Beenhakker</a> regresó al hotel tan aturdido por lo que había presenciado que todo el mundo se arremolinó cerca de él. Butragueño se lo contaría después a Sacchi: el scout nunca había visto nada semejante, un equipo entrenando en esqueleto, a campo completo, sin balón y sin oponentes, pero como si todo eso existiera de verdad sobre el césped; mientras Sacchi armonizaba las líneas, sincronizaba movimientos y gritaba con su voz guasona y científica. Muchos en el hotel del Madrid se formularon preguntas, pero solo hubo una respuesta. La tuvieron unas horas después, con San Siro ya apagando las luces: ese Milan de los entrenamientos sin pelota ni rivales con peto <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=JMRyFdrO8d8">les había pulverizado con un 5-0</a>, propulsando su leyenda de equipo único, mítico, algo tan rompedor que nada sería igual en el fútbol en los años siguientes. </p>
<p style="text-align: justify">El 5-0 no fue ni siquiera un partido que resumiera la pureza de la filosofía de Sacchi, pero dio luz verde a trece meses en los que el Milan se convirtió en una máquina contranatural, subversiva y transformadora: reventó al Real Madrid, ganó después <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=XFSdNjj7-wY">una final de Copa de Europa</a> en media hora (al Steaua de Bucarest) y la Intercontinental al Atlético Nacional, y se encaminó hacia una temporada, la 89-90, en la que alcanzó su perfección, <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=Vl8AGuqWTA8">repitiendo título</a> mayor en el continente y perdiendo una Serie A en la que fue el mejor por juego y dinámicas, y de la que solo le apartaron una ayuda federativa al Nápoles y una encerrona arbitral en Verona en la penúltima jornada. Aquella noche del 19 de abril de 1989, mientras Europa se acercaba a la caída del Muro de Berlín y a una nueva era, el fútbol también marcó un paso decisivo para su evolución hacia un nuevo orden de fundamentos y modelos de juego. Digamos que esa goleada eterna fue la primera manifestación rotunda del apoteosis de Sacchi, una excelencia que se iría apagando desde mayo de 1990 hasta su definitiva salida del club rossonero en 1991. </p>
<blockquote><p>El 5-0 ante el Real Madrid fue el principio de la revolución de Arrigo Sacchi en el AC Milan.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Pero además de la impresión universal que causó ese 5-0, una generación entera de aficionados, futbolistas, entrenadores, periodistas y hombres del asunto en España cayeron a los pies de ese Milan, conmocionados por un equipo italiano que para nada tenía de italiano. El impacto fue así de bestial sobre todo por la víctima: un Real Madrid con una racha de 27 partidos invicto, rumbo<span class="pullquote_right">El Real Madrid llevaba la etiqueta de favorito en aquella histórica Copa de Europa de 1989</span> a su cuarta Liga consecutiva, con la Quinta del Buitre mejor sensibilizada que nunca con el juego, con Schuster a un notable nivel y <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=MfzoLxi_ltw">Hugo Sánchez aterrorizando</a> las redes como siempre, y con la etiqueta de favorito a la Copa de Europa más merecida que nunca tras las dos semifinales previas. Observar a ese equipo titánico arrodillarse así contra el Milan fue un acto sobrecogedor. Hasta ese momento, España identificaba el calcio con otras cosas. Había sentido especialmente cercanas las características del juego italiano durante la victoria azurra en la <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/09/carrera-paolo-rossi-goleador-juventus-milan-italia-mundial-1982/">Copa del Mundo de 1982</a>: carácter competitivo, rigores, espíritu defensivo, astucia, ímpetu físico&#8230; Los grandes clubes italianos que en esos años habían visitado el Santiago Bernabéu habían salido minimizados, especulativos y expuestos al Real Madrid. Pero aquel Milan, ya en la ida, había derribado esa barrera cultural. Arrinconó a los blancos en su campo, dominó la pelota, atacaba y atacaba, y además lo hacía desde sus defensas&#8230; El 5-0 terminó por azotar el sentimiento futbolístico español y pasó a mirarse a ese Milan -más aún después de que en el octubre siguiente <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=QoQIKJKJcmY">eliminara de nuevo</a> al Madrid de la Copa de Europa- como un ogro implacable. Para uno que descubría el fútbol por aquella época, aún siendo niño y casi sin recordarlo o haberlo presenciado, el Milan encarnó a un monstruo de siete cabezas. Se hablaba de sus tres holandeses como una cuchilla letal de talento y músculos. De la voracidad despiadada de ese equipo. Y de su arquitecto, Arrigo Sacchi. </p>
<p style="text-align: justify">Sacchi se metió en los hogares españoles como algo intimidatorio y aterrador. Sacchi pasó a ser la materialización de la leyenda del Hombre del Saco, ese asustador que se llevaba a los niños que no se terminaban la cena. Después del 5-0, si uno escuchaba las palabras <i>&#8216;Sacchi&#8217;</i> y <i>&#8216;Milan&#8217;</i> corría a esconderse debajo de la cama mientras un silbido de viento golpeaba en las ventanas de la habitación. Tampoco el Real Madrid sería ya el mismo. <a target="_blank" href ="http://www.elenganche.es/2009/03/equipos-historicos-la-quinta-del-buitre.html">La Quinta</a> aún ganaría esa Liga del 89 y la siguiente, pero quedó abrasada para Europa. Nunca se quitaría de encima la losa del Milan. Por su parte, Leo Beenhakker, aun ganando al final de curso el doblete, fue despedido.</p>
<blockquote><p>Ese Milan acabó con las aspiraciones de La Quinta del Buitre en la Copa de Europa.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">En Milanello, las horas previas al partido transcurrieron entre el billar, el tenis de mesa y el backgammon. A la una del mediodía el revoloteo de un helicóptero anunció la llegada de Berlusconi para adoctrinar a las tropas. Para el partido había una baja relevante en el Milan. En una jugada del entrenamiento del día de antes, el juvenil Demetrio Albertini pisó el tobillo <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=7FQJRl0PWr4">de Evani</a>, habitual protector del flanco izquierdo del centro del campo. <i>“Mejor perder un jugador así que no tener esa cultura del entrenamiento y esas ganas”</i>, diría Sacchi. Esa lesión de Evani preocupaba mucho más al entrenador que a Berlusconi. El presidente lombardo soñaba con Gullit incrustado en el medio y una dupla Van Basten-Virdis arriba. Pero Gullit era la piedra filosofal de Sacchi. Su jugador favorito de la plantilla y una buena síntesis de su pensamiento: versátil, dinámico, inteligente, atlético, aéreo y goleador. Lo prefería por delante del favorito del jefe, Van Basten, el holandés que nunca soportó a Arrigo. <i>“A los pocos entrenamientos de estar en el Milan, Marco me dijo que trabajábamos demasiado y que íbamos a perder la diversión. Yo le dije que éramos nosotros quienes debíamos ofrecer diversión”</i>, relató Sacchi <a target="_blank" href ="http://www.plus.es/video/pluvidftb/20080520pluutmftb_9Ves/">en Fiebre Maldini</a>. </p>
<p style="text-align: justify">Antes del partido contra el Real Madrid, llovía en San Siro. La otra semifinal se la jugaban el Galatasaray y el Steaua de Bucarest. En el túnel de vestuarios, el Milan desplegaba uno de sus rituales de la época. Gullit siempre salía el primero hacia el campo con la misión de imponerse visualmente a sus rivales. Ese <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=mxqb5JvimZs">torreón fibroso</a>, negro y con la cabeza revuelta con trenzas salvajes representaba una fuerza de intimidación a los adversarios. Gullit salía y miraba fijamente a los ojos de cada futbolista del otro equipo. Con el Real Madrid, no descansó. Cuando saltó al césped y Sacchi le preguntó que cuántos habían bajado la cabeza, el holandés respondió: <i>“Todos menos uno”</i>. Había sido Hugo Sánchez. </p>
<p style="text-align: justify">El Real Madrid necesitaba marcar después de que en la ida el Milan tomara un empate del Santiago Bernabéu en un partido muy engañoso. Los italianos invadieron el campo de minas tácticas, con una presión nunca conocida en un estadio español. Encarcelaron al Madrid<span class="pullquote_left">Beenhakker descuidó el centro del campo en un error trascendental</span> en su campo y sitiaron su portería. El Madrid se defendió bien, acorazado por un 3-3-2-2, con Tendillo y Sanchís de centrales, Gallego de libre, Chendo y Gordillo en los carriles, <a target="_blank" href ="http://www.canalplus.es/fiebre-maldini/videos/fiebre-maldini-2013-bernd-schuster/20130305plucanftb_5/?page=24">Schuster de organizador</a>, Míchel y Martín Vázquez de interiores, y Hugo Sánchez y Butragueño arañando arriba. Este plan le sirvió al Madrid para adelantarse con un gol del mexicano, aunque Van Basten empataría en la segunda mitad. En la vuelta, la baja de Tendillo y la necesidad de un gol revisaron el planteamiento de Beenhakker en San Siro. Ese giro fue su perdición. Entró Paco Llorente, un extremo veloz y experto en dañar los espacios. Beenhakker pensó que con esta apuesta, más <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=1pjGIm-0zxw">Butragueño</a> y Hugo, podría atacar mejor las espaldas de las adelantadas líneas de Sacchi. Pero esto tuvo una fatal contraindicación: al meter a Llorente en lugar de Tendillo, Beenhakker recompuso a su equipo con una línea de cuatro atrás, un 4-3-3, y debilitó el mediocampo respecto a la ida. Aumentaron las distancias entre jugadores y el Madrid perdió escalones interiores, facilitando de esta manera el abrumador dominio posicional del Milan en ese sector. Sacchi, por su parte, apenas varió nada. La baja de Evani la cubrió con la entrada de Costacurta. No era un cambio natural, pero ese Milan explotó la universalidad de sus futbolistas como pocos otros equipos. Costacurta se emparejó con Baresi, <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=O5f3KC0ywPw">Rijkaard</a> pasó de la defensa al pivote, y Ancelotti se trasladó a la izquierda para rellenar el vacío de Evani. El movimiento de Rijkaard, hasta entonces casi siempre central, junto a la eclosión de Costacurta en el partido contra el Madrid, acabaron por persuadir a Sacchi para que el holandés se asentara en el centro del campo. Esta decisión sería determinante para que el Milan alcanzará el techo de su fútbol en los meses posteriores. </p>
<p style="text-align: justify">Sacchi sabía que el Madrid debía marcarle un gol y que su rival tenía las armas suficientes para dominar la pelota. La Quinta era ya un equipo de prestigio y jerarquía europea, y Sacchi reconocía que era uno de los pocos conjuntos que podía discutirle el balón. Además, el Madrid estaba a un nivel elevado en esas fechas. Por eso Sacchi matizó varios aspectos de su plan inicial habitual y lo expresó en términos reactivos. Suavizó la presión adelantada de la ida y retrasó todo el bloque unos 20 metros, dándole espacio al Madrid para que lanzara el juego. Fue uno de los pocos partidos en los que Sacchi supeditó al rival su convicción de atacar posicionalmente todo el campo y reclamar la pelota y la iniciativa, aspectos que habían revolucionado la manera de entender el fútbol en Italia. Ni siquiera sus laterales, <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=wDsk4QvuG1A">Maldini</a> y Tassotti, sus dos principales armas exteriores casi siempre, cogieron el vuelo habitual. Esa noche, fue un Milán más calculador, algo embustero para conducir al Madrid a su trampa, y menos dominante. Por eso se hablaba antes de que el 5-0, pese al tremendo golpe que fue, se alejó de la <a target="_blank" href ="http://www.futbolofensivo.com/2012/03/el-milan-de-arrigo-sacchi-construccion-de-un-sistema-y-modelo-de-juego-%E2%80%9Cinnovo-creo-y-vencio%E2%80%9D/">pureza <i>sacchiana</i></a>. Realmente esa noche, el Milan iba a ser mucho más efectivo que avasallador. No obstante, pese a todo, a Sacchi la posesión nunca le despertó muchas inquietudes. Para él la posición era más importante que la posesión. </p>
<blockquote><p>La defensa lateral del Milan era una trampa en la que el Madrid no dejó de caer.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">El partido empezó aunque a los dos minutos se paró: el árbitro belga había olvidado el minuto de silencio por las 96 víctimas de Hillsborough. El Real Madrid jugó un sobresaliente primer cuarto de hora, empujado por Martín Vázquez y Míchel, y con <a target="_blank" href ="http://www.realmadrid.com/sobre-el-real-madrid/el-club/historia/jugadores-de-leyenda-futbol/manuel-sanchis-hontiyuelo?pid=4500014491453">Sanchís descolgándose</a> de la defensa para intentar generar superioridades en el medio.<span class="pullquote_right">El Milan empujaba al Madrid a las bandas, donde siempre salía vencedor en los duelos</span> Schuster daba fluidez y la pelota circulaba rápida. Un par de ocasiones de Míchel y Sanchis, y otro par de saques de esquina inclinaron el campo hacia la portería de Galli. Hasta que Gullit comenzó a trabajarle las subidas a Sanchis y, sobre todo, hasta que Ancelotti se sacó en el minuto 19 un zarpazo que decoró Buyo. La noche del portero gallego en San Siro fue impropia de unas semifinales de Copa de Europa. El gol de <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=z1rTHB1RBzk">Ancelotti</a> cambió el partido. El Madrid salía bien, controlaba la pelota, pero el juego lo controlaba el Milan. Su presión media, facilitada por la poca densidad del Madrid en el centro del campo, comenzó a carburar. Los españoles arrancaban el juego, pero cuando entraban en el hemisferio del Milan se encontraban con la realidad del muro <i>sacchiano</i>. Todas las líneas de pase interiores estaban taponadas; una defensa, conjugando presión, ayudas posicionales y armonía colectiva sin balón, que distinguió a aquel equipo y provocaba otra de sus señas de identidad: el desfiladero de la banda. El Madrid, como sufrían tantos otros equipos contra el Milan, moría en los flancos, rodeado casi siempre de tres rivales. Cerrándoles los pasillos internos y enjaulándolos, los italianos empujaban hacia afuera a los enemigos, donde los laterales, un mediocentro y el interior de esa banda organizaban verdaderas emboscadas con presión, anticipación o faltas. Lo que debido a la basculación del equipo aparecía como una invitación al paso del rival se convertía en todo lo contrario: en una zona fuerte, en la que el Milan robaba y catapultaba sus ataques. Al adversario solo le quedaba un respiradero para sobrevivir: dejar que la pelota se perdiera por la banda. </p>
<p style="text-align: justify">El segundo gol de Milan <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=HCkzggcc_rA">lo marcó Rijkaard</a> en otra de las variantes de su polivalente repertorio ofensivo: el balón parado. Un saque de esquina en corto continuó con un centro de Donadoni que el holandés martilleó con la frente. El tercero también brotó de las botas del enérgico italiano: bailó a Sanchís en la banda izquierda y se la puso a Gullit. Lo de Donadoni<span class="pullquote_left">Donadoni se convirtió en 1989 en uno de los jugadores con más relevancia en Europa</span> aquella primavera fue conmovedor. Entre abril y mayo de 1989, se alzó como el mejor jugador del momento en Europa. Muy infravalorado por el análisis histórico, Donadoni fue el mejor del Milan esa noche y en la final contra el Steaua pese a que Gullit y Van Basten marcaron dos dobletes. Donadoni jugó casi toda su carrera como interior derecho. Trabajador, buen regateador, gran pasador, decidido, intenso&#8230; Era un fiable competidor a quien Sacchi utilizaba, como fue aquel año y el anterior, también como acompañante de Ancelotti o Rijkaard en el medio, pasando Colombo, un clásico gladiador italiano que funcionaba casi siempre como un doble lateral, a la derecha. Donadoni fue el autor del quinto gol, levantándole el primer palo a Buyo con un disparo tras otro córner tocado en corto. Antes había marcado Van Basten el cuarto, uno de los goles que mejor expresó al Milan de Sacchi. En 24 segundos, desde el robo original, hubo siete pases e intervinieron siete futbolistas, dos de ellos dos veces en los momentos clave de la jugada. Recuperó Rijkaard una pelota de <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=6iG2RrncvHw">Martín Vázquez</a> en el círculo central. Apoyó en Ancelotti. Maldini recibió abierto en el perfil izquierdo y verticalizó hacia Van Basten. El Cisne recibió de espaldas y pasó a Donadoni. Toque corto a la incorporación de Costacurta. Y vuelve a aparecer Rijkaard con un envío medio, de 35 metros, a la cabeza de Gullit. El Ciervo era un continuador excelente: se la dejó mansa para que Van Basten, volviendo a la jugada que él había alimentado en su fase intermedia, dinamitara la escuadra. Fue una obra de arte, una muestra impecable de las virtudes y características ofensivas de ese Milán: movimiento, dinamismo, demarques de apoyo, desdobles interiores&#8230; cuando ese equipo activaba esa maquinaria era indefendible. </p>
<p style="text-align: justify">No había soluciones aún en el fútbol para contenerlo. Alternaba posesiones cortas con otras más espesas, imponía un ritmo trepidante, variaba del ataque posicional explotando las bandas al contragolpe tras robo avanzado&#8230; Y contaba también con el recurso en largo a Gullit o Van Basten, quienes se entendían a la perfección desde el aire. Nunca se había visto tampoco un equipo tan elástico y camaleónico en ataque. </p>
<p style="text-align: justify">En la segunda mitad, el Milan sí dominó la pelota y el juego. No generó demasiadas ocasiones, en realidad, primó toda la noche su eficacia, pero el espacio pasó a ser suyo ante un Madrid apabullado, sobrepasado por el manotazo que estaba encajando. Esos segundos 45 minutos fueron un prodigio táctico del Milan, circulaba más rápido, el continuo movimiento siempre generaba referencias próximas, los intercambios posicionales de dispararon. Ancelotti pasaba al medio, Donadoni a la banda derecha, Rijkkard subía arriba&#8230; Tras la lesión de Gullit, sustituido por Virdis, y el cambio de Colombo por <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=Gz53dTlvnMo">Filippo Galli</a>, el Milan agitó tanto sus piezas que impacta revisar como nunca, pese al aparente desorden, perdió las posiciones. Con Galli de central, Costacurta pasó al falso interior derecho (con Sacchi no había extremos, centrocampistas de banda puros, sino interiores que actuaban de afuera adentro), Ancelotti y Donadoni se intercambiaban en la izquierda, Rijkaard también buscaba la banda derecha, permutando con <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=NS_I8wi5SXA">Costacurta</a>&#8230; una sinfonía de juego con y sin balón. El Madrid intentaba buscar los espacios a la espalda de los mediocampistas como se había esforzado durante todo el partido, pero si lo conseguía moría donde siempre: el feroz achique de la defensa, en la anticipación o el fuera de juego. </p>
<p style="text-align: justify">Sacchi entendía la línea de cuatro centrocampistas como una lona de seguridad de sus cuatro zagueros. Cada uno de ellos estaba protegido por delante: Colombo guardaba de Tassotti, Ancelotti de Maldini, Donadoni de Maldini y Rijkkard de Costacurta. En teoría, siempre fue al revés: los defensas socorriendo a los medios.<span class="pullquote_right">El AC Milan provocó que la regla del offside cambiara el fútbol</span> Pero esta era la magia del Milan: atacaba defendiendo. Esto fue una  <a target="_blank" href ="http://misterdato.wordpress.com/2008/05/30/sacchi-el-milan-y-el-fuera-de-juego/">aportación decisiva</a> para la evolución del fútbol. La presión pasó a utilizarse también como una herramienta ofensiva. Los cuatro defensas del Milan estaban tan compenetrados que lo que parecía un mecanismo arriesgado -que lo era, pues de los pocos goles que encajaba ese equipo varios procedían de un fallo en la salida zonal- lo hacían sencillo y reflexivo. Por primera vez, los centrales eran más inteligentes que los delanteros que les atacaban. Baresi alzaba el brazo y ordenaba un empuje masivo (hasta cuatro futbolistas a la vez) al rival con la pelota. Esa agresividad, esa opresión y reducción de espacios condenaba al otro equipo <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=xRCHs9nfyMY">al continuo fuera de juego</a> (entonces, existía el off side posicional). La línea defensiva estaba milimétricamente ajustada y armonizada, con los hombres a la distancia exacta, y dibujando un tímido arco en los laterales. Solo estaba perfectamente en línea cuando el rival atacaba por el centro. Todo el equipo la tenía como referencia de organización. El Milan fue también revolucionario porque pasó a jugar en los poco más de 25 metros que había entre Baresi y Van Basten. El capitán adelantaba la línea a la vez que el holandés lanzaba la presión muy arriba. A sus espalda, quedaba tejida una tela de araña. Pero cuando el Milan empujaba delante debía hacerlo con velocidad, sorpresa y precisión para robar: entonces se permitía la cesión al portero. Había que ser muy certero en la recuperación para evitar que el rival cogiera aire con su guardameta y le atacara rápido la espalda. </p>
<p style="text-align: justify">El último cuarto de hora del 5-0 fue una exhibición de Baresi, cruzándose el campo con una eliminatoria con 6-1 y dominando en algunas acciones la frontal del área del Madrid. El partido acabó con la certeza de que había nacido un nuevo dominador europeo. El trabajo estresante de Sacchi daba el paso decisivo hacia su exaltación. Fue una victoria que lo reforzó en Italia, donde el <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/11/historia-del-catenaccio-antecedente/">periodista Gianni Brera</a> seguía viéndolo como un intruso en el juego defensivista, pero sobre todo conquistó a sus jugadores después de año y medio en los que, pese a la Serie A conquistada, el equipo y Sacchi pasaron momentos difíciles, como la eliminación en la UEFA contra el Espanyol. Fue un Milan fabricado desde el sufrimiento.</p>
<blockquote><p>El método de Sacchi era tan excéntrico como inabarcable para los propios futbolistas.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Nada mejor que las anécdotas para explicar las obsesiones de Sacchi, sus manías metódicas, su tesón táctico y su ansiosa didáctica. Desde su llegada en 1987, se esforzó por trasladar al Milan las bases con<span class="pullquote_left">Los entrenamientos de Arrigo Sacchi podían llegar a durar 7 horas</span> las que había construido <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=J9bsewaPWE4">el innovador Parma</a> que le había dado la fama en Italia. Al llegar, se sabía tan agotador y cargante que le suplicó dos meses de tregua a la plantilla. A Baresi lo empachó de VHS con los mecanismos de Signorini, el libero en línea que había creado en Parma. Después de concluir su primera concentración de temporada con Sacchi, el portero <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=onPOlhKjDoM">Giovanni Galli</a> se acostó en su casa, pero era incapaz de atar el sueño. Su mujer le preguntó: <i>“¿Qué ocurre, Gio?”</i>. Y respondió: <i>“Estoy pensando que mañana debo volver a verle”</i>. Solo era el portero&#8230; Con Arrigo, había sesiones de entrenamiento de siete horas, con un chorro teórico saliendo de su garganta como la lava de un volcán. Para trabajar su mejor obra, la perfección de las líneas de defensa y centro del campo, Sacchi fue más allá de lo normal: unía a los jugadores con cuerdas. Así mantenía las distancias ideales entre posiciones. La concentración la pulió con otro novedoso ejercicio. Alistaba sobre su sector a los cuatro defensas y entregaba petos de diferentes colores cada uno al resto de jugadores. Luego, ordenaba a todos ellos que fueran a la carrera hacia la zaga. Sacchi gritaba un color concreto y cada defensa debía reaccionar con la suficiente atención y rapidez en medio de esa oleada cromática para llegar el primero al atacante señalado por el técnico. </p>
<p style="text-align: justify">Su obsesiones no descansaban. En una ocasión conoció que Andrea, el bebé de Donadoni, había enfermado. Encontró la excusa oportuna para telefonear a su poliédrico centrocampista. La conversación fue más o menos así: <i>“Ey&#8230; hola Roberto. ¿Cómo está el niño? ¿Y tu esposa? Cualquier cosas que necesitéis, no dudéis en avisad. Contad con el club y conmigo&#8230;”</i>. <I>“Gracias señor Sacchi, no se preocupe”</i>, o algo así debió de contestarle <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=2e4umx_mzbc">Donadoni</a>. <i>“No. Insisto. Cualquier cosa necesaria para el niño&#8230;”</i>. <i>“No, no, estamos bien”</i>. Y entonces, arrancó Sacchi: <i>“Por cierto Roberto, quería comentarte que en el próximo entrenamiento voy a trabajar la presión en el sector derecho del centro del campo. Necesitaría que&#8230;”</i>. O como Sacchi aprovechaba las pizzas de la cena de la plantilla para componer un terreno de juego, donde las olivas ejercían de futbolistas. O como más de una vez en el parking de Milanello matizó algún detalle táctico dibujando sobre el vaho de las ventanillas de un coche. </p>
<p style="text-align: justify">En sus primeros días en Milan, el mensaje de Sacchi no terminaba de romper la resistencia al cambio de sus jugadores ni imponer su cultura colectiva y táctica. Entre los incrédulos figuraban <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=5JgR0DCHXuY">Gullit</a> y Van Basten. El entrenador los retó. Les dijo que eligieran a ocho compañeros más, es decir, un equipo de diez para enfrentar a su elección: cinco futbolistas, el portero Giovanni Galli y los defensas Tassotti, Filippo Galli, Baresi y Maldini. La apuesta consistía en que, durante quince minutos y atacando libremente, la selección de Gullit y <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=KysjEyRsZ_k">Van Basten</a> debía hacerle al menos un gol a un portero y cuatro defensas organizados y coordinados. No lo consiguieron. Diez futbolistas al ataque desordenado no superaron a cinco estructurados y supervisados por Sacchi. El pequeño calvo de las Rayban de espejo sonrió como un demonio: había convencido a sus dos estrellas. </p>
<blockquote><p>A partir de ese Milan, que comenzó en el 5-0 al Madrid, nada fue igual en el fútbol europeo.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">El Milan de Sacchi, desde ese 5-0, modificó los fundamentos del fútbol. Impulsó numerosos cambios, aunque varias de sus novedades fueron relativas. El 4-4-2 fue revolucionario únicamente en Italia. La zona<span class="pullquote_right">Nadie había controlado los espacios en el fútbol como Arrigo</span> ya la había desarrollado la escuela soviética de Maslov y <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/10/dinamo-de-kiev-blokhin-lobanovskiy/">Lobanovskiy</a>, y la escuela holandesa de Michels. También estas dos corrientes habían avanzado los primeros sistemas de presión. Pero, a diferencia de Sacchi, fue una presión individual. Sacchi la convirtió en una operación colectiva. En lugar de tener más que ver con lo atlético, se basaba en los psicológico. Pasó a ser realmente un concepto táctico. Sacchi también sublimó la noción de sistema unida a la noción de estilo. Puede decirse que los modelos de juego nacieron con él tal y como se conocen hoy. Con Sacchi el fútbol pasó a tener cuatro referencias: el balón, el rival, el compañero y el espacio. Este fue el gran legado del italiano, además de potenciar el carácter colectivo del juego, donde las once individualidades pertenecían a una misión coral. Nadie hasta <a target="_blank" href ="http://espndeportes.espn.go.com/videohub/video/clipDeportes?id=1746181">Sacchi</a> había controlado los espacios así. Los futbolistas sin balón pasaron a cobrar tanta relevancia como los jugadores con la pelota. La cultura del movimiento se desencadenó. Las posiciones alcanzaron toda su dimensión, como relación entre hombre espacio y balón. </p>
<p style="text-align: justify">Por todo esto fue histórica la obra de Sacchi, porque con él nacieron los Equipos, con mayúscula, y porque muchas de las facetas inventadas por otros nadie las hizo funcionar como el italiano. El éxito de Sacchi no residió en las copas, de hecho, su carrera de triunfos se limita a sus cuatro años en el Milan, sino en su herencia y en algo asombroso: Sacchi derrotó al fútbol mismo, obligando a cambiar sus reglas, como ocurrió con el fuera de juego posicional. Y, por supuesto, lo logró porque tenía enormes futbolistas. A su equipo se le conoció como el <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/04/historia-milan-napoles-maradona-baresi-sacchi-gullit/"><i>«Milan de los Holandeses»</i></a>, pero en realidad era el <i>«Milan de los Italianos»</i>. Van Basten, Gullit y Rijkaard eran el talento, la fantasía y la calidad de ese equipo. El factor desequilibrante. Pero los italianos, Ancelotti, Donadoni, Baresi, Maldini, Evani, Costacurta&#8230;, eran la fuerza de la determinación, el alma del equipo, enérgicos, intensos, disciplinados, motivadores&#8230; Auténticos inmortales. </p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.ecosdelbalon.com/2014/04/25-aniversario-del-milan-5-0-real-madrid-arrigo-sacchi/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>28</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>«La historia del fútbol»: episodio 96</title>
		<link>http://www.ecosdelbalon.com/2013/10/champions-league-1999-remontada-manchester-uefa-1986-real-madrid-koln/</link>
		<comments>http://www.ecosdelbalon.com/2013/10/champions-league-1999-remontada-manchester-uefa-1986-real-madrid-koln/#comments</comments>
		<pubDate>Sat, 26 Oct 2013 01:50:57 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Equipo de Ecos]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Vinilo]]></category>
		<category><![CDATA[Champions League 1999]]></category>
		<category><![CDATA[Copa de la UEFA 1986]]></category>
		<category><![CDATA[Cronología Fútbol]]></category>
		<category><![CDATA[FC Bayern Munich]]></category>
		<category><![CDATA[FC Koln]]></category>
		<category><![CDATA[Hugo Sánchez]]></category>
		<category><![CDATA[Juanito]]></category>
		<category><![CDATA[Manchester United]]></category>
		<category><![CDATA[Oliver Kahn]]></category>
		<category><![CDATA[Ottmar Hitzfeld]]></category>
		<category><![CDATA[Real Madrid]]></category>
		<category><![CDATA[Samuel Kuffour]]></category>
		<category><![CDATA[Solskjaer]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.ecosdelbalon.com/?p=93584</guid>
		<description><![CDATA[n un abrir y cerrar de ojos, el Bayern Munich de Ottmar Hitzfeld perdió una Champions League que ya creía tener ganada. Nada más comenzar el partido, Mario Basler había adelantado a los bávaros en el marcador, que se encontrarían muy cómodos desde entonces gracias a la seguridad defensiva que le transmitían hombres como Kahn [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><span class="dropcap">E</span>n un abrir y cerrar de ojos, el Bayern Munich de Ottmar Hitzfeld perdió una Champions League que ya creía tener ganada. Nada más comenzar el partido, Mario Basler había adelantado a los bávaros en el marcador<span id="more-93584"></span>, que se encontrarían muy cómodos desde entonces gracias a la seguridad defensiva que le transmitían hombres como Kahn o Effenberg. Sin embargo, ya en el tiempo añadido, ocurrió la tragedia. O el milagro, según se mire. En dos córners, primero Teddy Sheringham y luego Ole Gunnar Solskjær le dieron la segunda Copa de Europa <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/06/bayern-boca-intercontinental-argentina-australia-maradona/">al Manchester United</a>. Las imágenes posteriores, con Collina intentando levantar a un Kuffour derrumbado en el suelo, son parte de la historia de la competición.</p>
<p><iframe width="460" height="300" src="//www.youtube-nocookie.com/embed/P-XsRJU-LGo" frameborder="0" allowfullscreen></iframe></p>
<p style="text-align: justify">Después de haber demostrado <a target="_blank" href ="http://www.corazonblanco.com/90_minuti_in_el_bernabeu_son_molto_longo-imemp-27132.htm">al Inter de Milan</a> que Juanito no se equivocaba al señalar que 90 minutos en el Santiago Bernabéu podían ser muy largos, el Real Madrid dirigido por Luis Molowny se iba a enfrentar al Koln alemán en la final de la Copa de la UEFA de 1986. Por aquel entonces ésta se disputaba a doble partido, pero el conjunto blanco la dejó sentenciada en el primer partido al remontar el tanto inicial de Klaus Allofs con un contundente 5-1 en el que marcaron Hugo Sánchez, Gordillo, Valdano (2) y Santillana. Con este margen, la derrota en Alemania por 2-0 sólo se quedó en anécdota y el Real Madrid levantó su segunda UEFA de forma consecutiva.</p>
<p><iframe width="460" height="300" src="//www.youtube-nocookie.com/embed/nvEqNgeK1Lo" frameborder="0" allowfullscreen></iframe><br />
&#8211;<br />
<a target="_blank" href ="http://www.facebook.com/ecosdelbalon"><strong>Haz CLICK aquí para seguir la cronología completa de<br />
&#8216;La historia del Fútbol&#8217;, con más de 2000 entradas, en el<br />
Timeline del Facebook de Ecos del Balón</strong></a></p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.ecosdelbalon.com/2013/10/champions-league-1999-remontada-manchester-uefa-1986-real-madrid-koln/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>6</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>¡Viva México!</title>
		<link>http://www.ecosdelbalon.com/2013/03/analisis-futbolistas-mexicanos-carlos-vela-gio-dos-santos-chicharito/</link>
		<comments>http://www.ecosdelbalon.com/2013/03/analisis-futbolistas-mexicanos-carlos-vela-gio-dos-santos-chicharito/#comments</comments>
		<pubDate>Sat, 16 Mar 2013 02:58:10 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[David León]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Equipos]]></category>
		<category><![CDATA[Carlos Vela]]></category>
		<category><![CDATA[Chicharito]]></category>
		<category><![CDATA[Giovani Dos Santos]]></category>
		<category><![CDATA[Hugo Sánchez]]></category>
		<category><![CDATA[Javier Aguirre]]></category>
		<category><![CDATA[La Volpe]]></category>
		<category><![CDATA[Luis Hernández]]></category>
		<category><![CDATA[México]]></category>
		<category><![CDATA[Rafa Márquez]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.ecosdelbalon.com/?p=55899</guid>
		<description><![CDATA[l oro conquistado frente a Brasil en los últimos Juegos Olímpicos refrescó un viejo pensamiento: ¿Por qué un territorio de 112 millones de habitantes y mucho amor por la pelota no ha producido auténticos fenómenos? ¿Qué ha faltado en México? Quizás unas décimas de pasión sean parte de la respuesta. Aunque practicantes sobran, en la [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><span class="dropcap">E</span>l oro conquistado frente a Brasil en los <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/08/diego-reyes-mexico-campeon/">últimos Juegos Olímpicos</a> refrescó un viejo pensamiento: ¿Por qué un territorio de 112 millones de habitantes y mucho amor por la pelota no ha producido auténticos fenómenos?<span id="more-55899"></span> ¿Qué ha faltado en México? Quizás unas décimas de pasión sean parte de la respuesta. Aunque <i>practicantes</i> sobran, en la nación mexicana el deporte rey no llega a los niveles religiosos de unas Brasil o Argentina que evocan fútbol <a target="_blank" href ="http://canchallena.lanacion.com.ar/1563341-el-papa-francisco-un-extraordinario-golpe-de-marketing-de-san-lorenzo">hasta a la hora de nombrar un nuevo Papa</a>. Sin embargo, aunque México es un balompié insatisfecho consigo mismo, no es menos cierto que han cultivado una especie de <i>“marca propia”</i>, una diferenciación con el resto. En las cosas buenas –la técnica, la vistosidad– y en una cara negativa que acompaña al oriundo desde hace décadas. Giovani Dos Santos y Carlos Vela (23 años ambos) son desde hace tiempo los dos atacantes más prometedores del panorama mexicano. Sus virtudes, sus carreras o incluso sus personalidades (en el caso de Vela, polémica en lo relacionado con la Selección) son fruto de un legado repleto de luces y sombras.</p>
<p style="text-align: justify">1986 fue un gran año para México. El país volvía a organizar una Copa del Mundo que a la postre pasaría a la historia. Si el Estadio Azteca <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/10/brasil-eusebio-cronologia-futbol/">había consagrado a Pelé en 1970</a> como el mejor futbolista de todos los tiempos, un mes inolvidable de Diego Maradona reabría un debate que ya no se cerrará. De fondo, México como testigo de las más grandes proezas. A la selección local tampoco le iba a ir mal; su sexto puesto en el campeonato continúa siendo la mejor clasificación lograda en un Mundial. Un torneo en el que además acabarían invictos en los cinco partidos disputados. <a target="_blank" href ="http://elbotedelbalon.blogspot.com.es/2010/06/mexico-descalificado-del-mundial-de.html">Una sanción de la FIFA</a> les iba a impedir participar en Italia 90, la única gran cita desde en la que los norteamericanos no han estado presentes desde 1982. Ponerse a valorar las consecuencias que pudo tener  aquella descalificación es gratuito, pero resulta curioso que tras el éxito del 86, México haya casi calcado sus decepciones mundialistas. A veces se dejó un grato recuerdo, otras veces no… pero siempre con un poso de amargura e historias cíclicas.</p>
<blockquote><p>Mexico fue testigo de la consagración de los, para muchos, dos mejores futbolistas de la historia</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">1994 fue el inicio del bucle. <a target="_blank" href ="http://pictures2.todocoleccion.net/tc/2011/04/18/26202184.jpg">Hugo Sánchez, ya con 35 años</a>, solo participaría en la derrota inaugural ante Noruega. El delantero estrella iba a ser Luis García, un veloz punta con cara de rompecorazones <span class="pullquote_right">Acudir a un Mundial sin haber jugado en Europa era lo más frecuente</span>y cierta velocidad e instinto en el área. Sus goles en la liga mexicana le llevaron al Atlético de Madrid. En el Manzanares arrancó con mucha fuerza (lo que le sirvió para que este humilde escritor imitara sus accesibles goles en el patio del colegio) pero no pudo mantenerse y, tras un breve paso por la Real, volvió a México, de donde ya no saldría hasta su retiro. Esta querencia del jugador mexicano por su país es otro punto llamativo. De los 22 futbolistas convocados a USA 94, veinte actuaban en su campeonato, fuera de Europa. Lejos de la élite. Tras superar la liguilla más igualada que se recuerda en una fase final, México caía en penaltis ante Bulgaria. Aunque el conjunto de Stoichkov y compañía terminó siendo la gran revelación del certamen, el desencanto fue grande.</p>
<p style="text-align: justify">El Mundial de Francia fue, sin duda, el mes de Luis Hernández. <a target="_blank" href ="http://media-cdn.incondicionales.com.mx/media/wiki/1185/9/9/1/1/b_20100713160302_luis_hernandez_luis.jpg">El supercarismático delantero de la melena</a> rubia se cascó una Copa del Mundo espectacular con 4 goles en otros tantos encuentros. El mexicano, muy conocido en su continente, jamás piso suelo europeo. Varios de sus compañeros sí acabarían haciéndolo pero, como ocurrió cuatro años antes, la práctica totalidad de la Tricolor actuaba en su país. Todos menos el excéntrico Jorge Campos&#8230; por entonces portero del Chicago Fire. México logró superar la liguilla con dificultades, pero volvería a caer en Octavos ante Alemania. Dieron guerra, pero un gol de Bierhoff en el último minuto los mandaba para casa. De nuevo una eliminación frustrante.</p>
<blockquote><p>Los Mundiales de 1994 y 1998 trajeron dos eliminaciones dramáticas y muy, muy dolorosas</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">2002 arrancó el proceso de cambio para <i>la Tri</i>, con Javier Aguirre como figura importante. Cuatro futbolistas de los 23 que acudieron a Corea jugaban fuera de las fronteras mexicanas. El ariete referencia esta vez sería Jared Borgetti, que en efecto, tampoco dejaría nada destacable en su efímera aventura europea (19 partidos en el Bolton). México realizó una primera fase espectacular, liderando el grupo por delante de Italia, a la que estuvo a punto de ganar (gracias a <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=4lKne7ArLDs">uno de los goles de cabeza más alucinantes</a> que se han podido ver). La ilusión se desbordó&#8230; por poco tiempo. Octavos de final trajo de nuevo la decepción. Estados Unidos, en esos días un fútbol incipiente, los echaba contra pronóstico. Otro palo.</p>
<p style="text-align: justify">Alemania 2006 fue fundamental para la visión actual del fútbol mexicano. Después de 20 años, un entrenador extranjero se hacía cargo de la Selección en un Mundial. Ricardo La Volpe, argentino de fuertes convicciones,<span class="pullquote_left">El México de La Volpe, el más recordado de las últimas dos décadas</span> generó una ola de optimismo con un juego alegre y de marcada tendencia asociativa. Aquel conjunto no sigue siendo recordado por sus resultados, pues los Octavos de final volvieron a ser barrera insalvable. Tampoco hubo un delantero al que relacionar con el campeonato, como ocurrió ocho años antes en Francia con Luis Hernández;  lo que distinguió a México-2006 fue esa defensa de tres hombres formada por Carlos Salcido, Ricardo Osorio y Rafael Márquez, central del Barcelona. México fue el equipo más atrevido del torneo, lo que atrajo las miradas de eruditos como Pep Guardiola, del que se dice que <a target="_blank" href ="http://www.intoleranciadiario.com/detalle_noticia.php?n=94548">tomó no pocas cosas de aquel colectivo</a>. Los mencionados Salcido, <a target="_blank" href ="http://elpais.com/diario/2006/06/26/deportes/1151272824_850215.html">Osorio</a> (al que Pep elogió públicamente en un artículo), el mediapunta Zinha, un jovencísimo Andrés Guardado… México dijo al mundo cómo quería jugar. Eso sí, tampoco pudo esta generación dar el paso extra a nivel competitivo. Al contrario: se sufrió para ganar a Irán, empataron ante la débil Angola y perdieron con Portugal. El cruce contra Argentina sacó lo mejor de cada futbolista –a destacar la actuación legendaria de Márquez– pero, por enésima vez, el desenlace de Octavos acabaría en crueldad. Esta vez fue Maxi Rodríguez, en la prórroga, el que los mandara de vuelta con <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=KllndzkgKeI">una volea difícil de creer</a>. Y con su pierna mala.</p>
<blockquote><p>Mexico hizo un fútbol exquisito en la Copa del Mundo 2006, pero tampoco se acercó a la victoria</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Sudáfrica 2010 fue un regreso al pasado en medio de la globalización. Con el 40% del seleccionado jugando ya en Europa, volvió a ser un delantero, <i>Chicharito</i> Hernández, lo único que nuestra memoria rescata del papel de los norteamericanos en el Mundial. Tanto Vela, como Gio y el propio <i>Chicharito</i> han levantado expectativas futuras para la Tricolor. Sus trayectorias merecen un análisis. Los tres nacieron al calor del <i>México lindo</i> de La Volpe, con la personalidad del fútbol mexicano afianzada. Sin embargo, pese a suscitar alabanzas en el despegue de sus carreras, no han sabido estar a la altura: Hernández pierde toda <a target="_blank" href ="http://www.foxsportsla.com/noticias/90553-javier-chicharito-hernandez-pierde-relevancia-en-el-manchester-united?country=es">la fuerza que tuvo hace dos temporadas en el United</a>. En la reciente eliminatoria ante el Real Madrid no disputó ni un minuto. Gio, tras negársele el Camp Nou (mucha mala suerte), no ha sabido consolidar su talento en ningún lado. Incluso en Mallorca ha vuelto a tardar en arrancar. Vela, por su parte, vagó por la Premier hasta su reciente explosión en Anoeta. No son casos aislados. El futbolista mexicano tardó demasiado en frecuentar las grandes ligas. En él no arraigó la máxima competitividad  porque durante veinte años no convivió con ella. Por el camino se dan episodios de <a target="_blank" href ="http://www.goal.com/es/news/27/liga-de-espa%C3%B1a/2013/01/24/3696649/carlos-vela-vuelve-a-renunciar-a-jugar-con-la-selecci%C3%B3n-de">renuncia a las convocatorias</a>. México, como puede pasar con Argentina (salvando las grandes distancias) se convirtió en un entorno hostil  a base de  dos décadas de frustraciones.  Messi, Higuaín o Mascherano lo digieren como pueden, porque nacieron en la élite. Para el jugador mexicano es mucho más complicado.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.ecosdelbalon.com/2013/03/analisis-futbolistas-mexicanos-carlos-vela-gio-dos-santos-chicharito/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>37</slash:comments>
		</item>
	</channel>
</rss>
