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	<title>Ecos del Balón &#187; Ernesto Grillo</title>
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	<description>En fútbol nadie tiene razón.</description>
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		<title>Los tiempos de la cometa</title>
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		<pubDate>Thu, 05 Oct 2017 08:38:08 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Eduardo José Ustaritz]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[Camisas de seda, noches de baile, tango y cabaret. En un mundo en blanco y negro, donde los ecos de una guerra ajena llegaban en forma de tinta en los periódicos, una bandera sin color comenzaba a pintarse de celeste y blanco con un sol bisoño asomándose en el centro; y Martín Fierro la miraba [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify">Camisas de seda, noches de baile, tango y cabaret. En un mundo en blanco y negro, donde los ecos de una guerra ajena llegaban en forma de tinta en los periódicos, una bandera sin color comenzaba a pintarse de celeste y blanco con un sol bisoño<span id="more-241776"></span> asomándose en el centro; y <a target="_blank" href ="https://www.academia.edu/18353629/Mart%C3%ADn_Fierro_y_la_Identidad_Nacional">Martín Fierro la miraba</a> con millones de pupilas, embriagado. Era Argentina, porteña y propia; tan grande que no cabía dentro de sí&#8230; como su fútbol. Y en Núñez y La Boca, Avellaneda y Boedo, un niño no tenía que alzar la vista para ver los astros: solo tenía que ir a la cancha porque en Argentina cada día nacía uno nuevo. Y la gente iba y en los campos de fútbol abarrotados se escribía un relato sin igual: el mejor fútbol del mundo no necesitaba ganar ninguna copa para serlo. ¿Necesitó <a target="_blank" href ="http://www.lanacion.com.ar/150373-por-que-borges-nunca-obtuvo-el-premio-nobel">Borges el Nobel</a> para ser el <i>mejor escritor de siempre</i>?</p>
<p style="text-align: justify">La década de 1940 en Argentina fue como una velada de <i>speakeasy</i> en <i>La Prohibición</i>, <a target="_blank" href ="https://lh5.googleusercontent.com/-4DMZecz9sF4/TY2O0AQrhqI/AAAAAAAABoc/O90c-jd5C5M/s1600/maquina+con+musica.jpg">selecta y ostentosa</a> a espaldas de un mundo gris. Mientras en Europa se lanzaban bombas y en Brasil aprendían a jugar, en Buenos Arias, La Plata y Rosario descosían la pelota más allá de la imaginación: <i>«todo lo que veo ahora ya lo vi, pero lo que veía antes no lo veo más»</i>. <a target="_blank" href ="https://www.diarioregistrado.com/opinion/el-futbol-que-yo-vi-y-este-mundial_a54a7660442b51e2eea0145e8">¿De qué carajos hablaba Pedernera?</a> ¿De qué filigranas perdidas cual Atlántida fueron testigos sus ojos que pronto no habrá nadie que las recuerde? Como si de un secreto que debía ser guardado con celo, finalizada la guerra y llegado el Mundial, Argentina decidió no jugarlo. O no pudo. Otra vez la Atlántida: en 1949, la huelga, un maremoto, se lo llevó todo. Nos quedó <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/12/alfredo-di-stefano-evolucion-como-futbolista-recorrido-river-plate-millonarios-real-madrid-jugador-total/">Di Stéfano</a> como prueba de que existió una vez un lugar en el que &#8216;La Saeta&#8217; no era un dios ni brillaba más fuerte que nadie en el firmamento. </p>
<blockquote><p>No hay grabaciones de fútbol argentino de la década de 1940, solo testimonios</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">O eso es lo que dice la leyenda: ¿Cómo saberlo? Subcampeones en Uruguay 1930, pero reyes de América de el 27&#8242; y el 29&#8242;; primera fase de 1934, pero los suyos bañados de oro y billetes enfundados en la bandera de la <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2017/06/juventus-carcano-historia-quinquennio-de-oro-agnelli/">Italia fascista</a>. Y pasarían veinticuatro años para que quisieran volver a jugar, recelosos de un tesoro que convertía el cuero en diamantes. Quizás tenían razón. Eso también es parte del mito: lo que pasó en 1958 en <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2015/06/argentina-carasucias-analisis-derrota-mundial-1958-causas-y-consecuencias/">Suecia no debió ocurrir jamás</a>. En el país mundial de los culpables, las sentencias fueron repartidas. Jugadores, cuerpo técnico, la AFA y hasta Perón fueron declarados responsables. La lógica del periodismo era la contradicción: Argentina había perdido porque se había aislado, jugando apenas un puñadito de partidos entre 1949 y 1954, cayendo su fútbol en la obsolescencia y el desfase técnico y táctico, pero también había perdido por abrirse al mundo y no nacionalizar su fútbol como se había pedido tras el <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=50HA5Xp1KIw">gol imposible de Grillo</a> a Inglaterra en 1953. Por ello, ni Sívori, ni Angelillo, ni Maschio, ni Domínguez ni el mismo Grillo fueron a la Copa del 58&#8242;, arrebatados por el dinero europeo a quienes eran sus legítimos dueños. Culpables porque sí y porque no. </p>
<p style="text-align: justify">Lo cierto es que <i>&#8216;El desastre de Suecia&#8217;</i> estaba dentro de las cábalas de Stábile, el eterno seleccionador argentino, y las razones para ello no eran ninguna de las citadas por la prensa. Para empezar, el aislacionismo no era tal: si bien la selección sí que se había prácticamente borrado del mapa durante un lustro, los clubes argentinos y Millonarios, colombiano pero argentino en alma y cuerpo, sí organizaron varias giras internacionales en las que su calidad quedó demostrada. <i>&#8216;El Ballet Azul&#8217;</i> cambió para siempre la historia del Real Madrid y meses después, con Di Stéfano, Molowny y Gento en plantilla, <a target="_blank" href ="http://static.unosanrafael.com.ar/adjuntos/213/imagenes/019/075/0019075561.jpg">fue vapuleado 0-6 por el Independiente</a> de Grillo, la gran estrella argentina de la década. Por otro lado, cuando la selección volvió a competir, fue campeona del sudamericano del 55&#8242;, subcampeona del 56&#8242;, campeona inenarrable en el 57&#8242; y campeona otra vez, ahora contra Pelé, en el 59&#8242;. Las décadas de 1930 y 1940 en Argentina habían dado a luz a equipos vanguardistas en lo técnico, en lo táctico y en lo físico, y el fútbol argentino de mitad de siglo era hijo de aquel. Si Argentina no había querido adoptar las doctrinas tácticas europeas, como si hiciese por ejemplo Brasil, <a target="_blank" href ="http://labfutbol.blogspot.it/2007/09/argentina-campen-del-sudamericano-57-el.html">era porque no había querido</a>: veían ese fútbol como un rígido al lado del suyo, ágil, flexible, elástico y alegre. ¿Si era así por qué lo de Suecia era previsible? Porque la AFA y sus manejos interesados, en lugar de darle rienda suelta al místico equipo de Lima, cambió tanto a los jugadores migrantes como a los que se quedaron por uno roído y veterano cuya base era el River Plate crepuscular de la época, y con ellos el fútbol carasucia se veía lento y demacrado incluso ante el más flemático de los europeos. </p>
<blockquote><p>En su regreso a los Mundiales, Argentina perdió 6-1 contra Checoslovaquia</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">La debacle en la Copa movió los cimientos del fútbol argentino. Derogó <i>&#8216;La Nuestra&#8217;</i> y los envolvió en una cruzada europeísta por la modernización del juego y la táctica en el país. De España llegó Juan Carlos Lorenzo como científico evangelizador. Discípulo de Helenio Herrera, Lorenzo se convirtió en la cara más visible de una revolución que revolcó la identidad del fútbol argentino, fracturándola hasta nuestros días. El repliegue y el contragolpe no eran conceptos nuevos en Argentina. En <a target="_blank" href ="http://perio.unlp.edu.ar/pd/sites/perio.unlp.edu.ar.pd/files/archivos/file/dantepanzeri.pdf"><i>«Táctica y Estrategia»</i></a>, Carlos Peucelle confiesa que el celebrado River campeón de 1931, del que formó parte, tomó la decisión de jugar de esa manera contra Independiente y Estudiantes porque era la mejor forma de hacer frente a sus portentosas delanteras. En Italia, que dichas estrategias pudiesen ser usadas por los clubes grandes fue una revelación; en Argentina, Perogrullo. La distinción entre lo de Lorenzo y lo de antes radicaba en que antaño ese estilo de juego estaba enmarcado en la escala de valores y virtudes del fútbol argentino clásico y lo de Lorenzo no: con él había una estela especulativa y antitécnica que en otros tiempos era <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/10/platinismo-futbol-argentino-bien-jugado-pedernera-enrique-garcia-dante-panzeri/">sinónimo de vergüenza</a>. Sin embargo, en 1960, en una Argentina herida en el orgullo, insegura y miedosa, aquello encajó de maravilla y se entendió como una característica vinculante del fútbol moderno.</p>
<p style="text-align: justify">Mientras tanto la AFA, en su afán de reivindicación, había perdido los estribos. Entre 1939 y 1958, el seleccionador había sido Guillermo Stábile. Entre 1959 y 1970, en cambio, diecisiete entrenadores fueron en su momento nombrados como directores técnicos de la selección, con nombramientos múltiples de D&#8217;Amico, Lorenzo y Minella. Fue entonces que jugar para la selección comenzó a verse como una forma de perder prestigio. Mientras los clubes contaban con cierto grado de éxito, que iría a más para finales de la década, la selección era un ente fantasmal. La renovación llevada a cabo por Lorenzo de cara al Mundial de 1962 fue un fiasco y Argentina otra vez se devolvió en primera ronda. Para la Copa de las Naciones de 1964, un torneo amistoso organizado por Brasil en el que querían celebrar su dominio del universo fútbol, invitando a Inglaterra, padres de la criatura, Portugal, madre patria, y a los argentinos, que les habían enseñado a jugar, el cargo de seleccionador recayó en José María Minella, el hombre River, el autor detrás de <a target="_blank" href ="https://es.wikipedia.org/wiki/La_Maquinita"><i>&#8216;La Maquinita&#8217;</i></a> de fútbol brillante campeona de 1947. Argentina fue la ganadora del título del 64&#8242; pero su actuación no fue una remembranza de la gran época de <i>&#8216;La Nuestra&#8217;</i> sino todo lo contrario: con un 4-2-4 que al estilo de la Brasil de 1962 se convertía en 4-3-3 asimétrico gracias al <i>puntero ventilador</i> que retrocedía hasta el mediocampo, el triunfo argentino estuvo marcado por adjetivos como sacrificado, organizado, combativo e inteligente en un sentido que <a target="_blank" href ="http://www.elgrafico.com.ar/coberturas-historicas/1964-argentina-en--la-copa-de-las-naciones-detalle.php">Osvaldo Ardizzone definiría</a> como <i>«cálculo especulativo»</i>. Lo más celebrado del torneo fue el marcaje de Rattín a Pelé, símbolo de la nueva era: <i>&#8216;La Nuestra&#8217;</i> había muerto.</p>
<p style="text-align: justify">Y de las cenizas nacería una flor. Ermindo <i>&#8216;El Ronco&#8217;</i> Onega era una de las últimas joyas del semillero de River. Apenas unos años menor que Sívori, <a target="_blank" href ="http://www.elgrafico.com.ar/2016/02/26/C-8980-ermindo-onega-el-idolo-que-llego-tarde.php">Onega era un coletazo de entonces</a>. Un delantero con un pique fenomenal, había sido uno de los jugadores más importantes en el título de 1964, pero en enero del año posterior sufrió una lesión que lo dejó meses sin poder jugar y cuando volvió, ya no era el mismo. Había perdido potencia en la arrancada y velocidad en los metros finales, las características que hacían demoledor su fútbol. Renato Cesarini, el mito y director técnico de River entonces, en toda su sabiduría, supo darle la vuelta al tema: retrasó la posición de Onega y lo convirtió en un mediocampista cerebral. En lugar de matar, ahora ordenaba muertes. Y así se inmortalizaría. Ahí jugaría en el renovado equipo de Minella que clasificó al Mundial de 1966 con Onega de enlace en el 4-3-3 asimétrico; y también lo haría en la Copa, con Lorenzo por impostura gubernamental de seleccionador, aunque esta vez bajo un 4-3-1-2 que Argentina acogería como sistema predilecto durante la segunda mitad del siglo XX, y que bien puede ser atribuido como invención gaucha: el primer equipo en jugar bajo esa disposición, aunque entonces no fuese catalogado así, fue el Boca Juniors de Deambrossi de 1963, y paralelamente a la Argentina de Lorenzo, el <a target="_blank" href ="http://www.telam.com.ar/notas/201611/170971-racing-campeon-50-anos-equipo-de-jose-pizzuti-1966.html">Racing de Juan José Pizzutti</a> desarolló su propia versión con Humberto Maschio de enganche. Argentina había encontrado un nuevo tótem. <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=h24D87SqaLQ"><i>The Times They Are a-Changin&#8217;</i></a> también debutó aquel año.</p>
<blockquote><p>El enganche personificó el fútbol argentino durante medio siglo</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">El enganche no era nada nuevo: en Brasil, de hecho, con el advenimiento de los nuevos sistemas europeos se lo había desechado y en Argentina, ya en la década de 1940, <a target="_blank" href ="https://books.google.it/books?id=BSYBAgAAQBAJ&amp;pg=PT15&amp;lpg=PT15&amp;dq=armando+el+chueco+farro&amp;source=bl&amp;ots=qR6BwjgS8d&amp;sig=bXbBgRtadCfggCUxbs_r3rOSRHM&amp;hl=es&amp;sa=X&amp;ved=0ahUKEwjh-ve5idnWAhUuS5oKHaTUBpYQ6AEIZDAP#v=onepage&amp;q=armando%20el%20chueco%20farro&amp;f=false">Armando &#8216;El Chueco&#8217; Farro</a>, del San Lorenzo de Almagro, había jugado con maestría en ese rol. Sin embargo, no era en Argentina una figura venerada. Incluso, cuando Pedernera hacía las veces de mediocampista creador por detrás de los delanteros, se lo acusaba de esconderse. Solo hasta Onega fue que la posición alcanzó verdadero prestigio. Y a ella se entregaría Argentina tras los fracasos en el Mundial de 1966 y la Copa América de 1967. El elegido como nuevo seleccionador fue Cesarini, pero no duraría mucho en el cargo. El tumultuoso presente político argentino enmarañaba aun más a la AFA: Renato dirigió cinco partidos. Su reemplazo, de nuevo Minella, seis en 1968 antes de ser reemplazado por Maschio, que se había retirado como jugador a finales de ese año y ya a principios del 69&#8242; fue designado como seleccionador. <a target="_blank" href ="http://www.telam.com.ar/notas/201409/76476-hace-45-anos-argentina-era-eliminada-por-peru-y-quedaba-afuera-del-mundial-70.html">Duró cuatro juegos</a>. Ante el advenimiento de las Eliminatorias para el Mundial de México 1970, la AFA decidió reemplazarlo por Adolfo Pedernera, el mejor futbolista argentino de los 40&#8217;s e ideólogo del Millonarios de 1950 y el Boca de Deambrossi. </p>
<p style="text-align: justify">Con apenas semanas de preparación, Pedernera se entregó a un niño de 18 años que jugaba en Huracán. <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=sNSowJSk5CI">Miguel Ángel Brindisi</a>, enganche y artista, había debutado con Maschio en junio y ya para julio era prácticamente un indiscutible en el seleccionado, sentando a jugadores consagrados en el banquillo. Emparejada con Perú y Bolivia, y con las Libertadores del 67&#8242;, el 68&#8242; y el 69&#8242;, y las dos últimas Intercontinentales en el bolsillo, Argentina tenía todo para clasificar y no lo hizo. El primer partido fue en La Paz y <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=BKur8OcRF7c">Argentina perdió</a> por 3-1. Cambió medio equipo para jugar en Lima y volvió a peder: 1-0 contra una Perú jovencísima que todavía no sabía que era de oro y haría historia. Un 1-0 en La Bombonera contra Bolivia dio oxígeno a los de Pedernera, aunque sin Brindisi y cuatro delanteros no había habido conexión entre el mediocampo y el ataque. A falta de un partido como local, una victoria en casa de Boca contra Perú obligaba a un desempate tripartirta. Otro resultado dejaba, por primera vez, a Argentina fuera de la cita orbital en contra de su voluntad. Pedernera se la jugó de nuevo por Brindisi, con Rulli y Pachamé de guardianes por detrás de él. Donde antes habían cinco hombres, ahora había un niño. El clima en La Bombonera era de ansiedad, nervios y entusiasmo. De histeria. Y al final hubo silencio: Argentina, jugando mal pero con jugadores brillantes, solo logró, y sobre el final con un golazo de Alberto <i>&#8216;El Toscano&#8217;</i> Rendo, otro de esos jugadores de otro tiempo, un empate. <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=6aci-zZYC2U">Perú iba al Mundial y ellos no</a>.</p>
<blockquote><p>Cincuenta años después, Argentina, Perú y un Mundial en juego en La Bombonera</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Han pasado casi cincuenta años y ha querido el fútbol que la historia vuelva a encontrarse consigo misma. Otra vez la AFA en ruinas. Otra vez baile de entrenadores. Otra vez Perú. <a target="_blank" href ="http://www.lanacion.com.ar/2069032-argentina-peru-epica-redencion-y-bombonera">Otra vez La Bombonera</a>. Siempre Argentina. Hoy juegan y el Mundial está sobre la mesa&#8230; otra vez. Tras aquel fatídico partido, Argentina tardó casi treinta años en volver a jugar en el estadio de Boca. Hoy, cuando la histeria está a reventar, alguien en la AFA decidió revivir los fantasmas y decidió que el encuentro ante Perú se jugase allí. ¿No le avisaron a Napoleón que Rusia era inconquistable? Y aun así fue. Hace cincuenta años, Perú y La Bombonera fueron para Argentina <a target="_blank" href ="http://www.elgrafico.com.ar/coberturas-historicas/1969-argentina-afuera-de-mexico-70.php">el epitafio</a>, como escribió Ardizzone, del fútbol de las camisetas de seda. El fin de los tiempos de la cometa. ¿Para Messi podrá ser también el fin? ¿O será un inicio? Esta noche seremos testigos.</p>
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		<title>El diablo que no se nombra</title>
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		<pubDate>Wed, 24 Oct 2012 02:00:55 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Sergio Vilariño]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[n 1954, cuando la selección húngara se disponía a asaltar el trono mundial en el Mundial de Suíza, solo dos equipos se presentaban como una seria alternativa a su poder. Uno era el campeón en título, Uruguay, con quien los magiares acabarían teniendo una épica batalla en semifinales. El otro equipo, desgraciadamente, no existía. O [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><span class="dropcap">E</span>n 1954, cuando <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/09/magiares-magicos-honved-wolves-creacion-copa-de-europa/">la selección húngara</a> se disponía a asaltar el trono mundial en el Mundial de Suíza, solo dos equipos se presentaban como una seria alternativa a su poder. Uno era el campeón en título, Uruguay, con quien los magiares<span id="more-30991"></span> acabarían teniendo una épica batalla en semifinales. El otro equipo, desgraciadamente, no existía. O mejor dicho, no le dejaban existir. La federación sueca seguía manteniendo la política –la abandonaría cuatro años más tarde- de que sólo jugadores amateurs podían defender la casaca nacional. Los suecos habían ganado el oro olímpico en el 48, basados en su magnífica tripleta atacante –Gren, Nordahl y Liedholm-. Muchos miembros de este equipo firmaron contratos profesionales, y los tres grandes se fueron al Milan. Aún así, bajo <a target="_blank" href ="http://en.wikipedia.org/wiki/George_Raynor">la dirección de George Raynor</a>, Suecia se las ingenió para reconstruir el equipo y alcanzar una magnífica tercera posición en la Copa del Mundo de 1950, en Brasil. De nuevo, el equipo fue <i>esquilmado</i> por los profesionales, y no fue capaz de crear una nueva generación capaz de llevar a la <i>«Tre Kronor»</i> al mundial suízo. Con todos los profesionales, como demostrarían <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=LStkSa_DiWM">en 1958</a> (cuatro años más viejos y sin algunos de los mejores, ya retirados), eran el segundo mejor equipo europeo. Lo sueco –lo nórdico en general- estaba de moda a comienzos de los 50, y en la Serie A más que en ningún otro lugar.</p>
<p style="text-align: justify">El Milan no sólo no fue ajeno a esta fiebre nórdica, sino que se hizo con el mejor <i>pack</i>. Durante el primer lustro de la década de los años 50, <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=LStkSa_DiWM">el trío <i>Gre-No-Li</i></a>, aquel que había impresionado en los juegos de Londres, fue la punta de lanza de un Milan dominador del Calcio.  Junto a ellos también estaban en Italia –marcando diferencias- Karl Erik Palmer (Legnano, Juventus), Lennart Skoglund (Inter, Sampdoria, Palermo),  Bengt Gustavsson (Atalanta), Arne Selmonsson (Lazio), Kurt Hamrin (Juve, Milan, Padova, Fiorentina). El caso es que, en torno a los tres suecos, el Milan formó un equipo dominante que permitió a los rossoneri establecerse como uno de los mejores equipos de Europa. <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=_TmvTzKkvRo">Tres Scudetti</a> –con otros tres subcampeonatos-, la prestigiosa Copa Latina en dos ocasiones –más un subcampeonato-, y torneos a lo largo del mundo, incluyendo la Mitropa Cup, hacían del Milan el equipo con más experiencia y roce internacional de la época –junto al Honved de Budapest-. No sólo dejaron trofeos en las vitrinas, su manera de combinarse quedó marcada en los aficionados italianos. Gren y Liedholm eran dos interiores cerebrales, con una visión del fútbol fantástica, lo que les permitió reciclarse como centrocampistas al final de sus carreras. Nordahl es el cañonero por antonomasia de la Serie A, un rematador nato que ganó cinco veces en seis años el título de <i> capocanoniere</i>.</p>
<blockquote><p>La creación de la Copa de Europa era la oportunidad del club para refrendar su poderío.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Con las nuevas competiciones creadas por la UEFA, un universo de posibilidades y oportunidades de nuevo prestigio se presentaba ante  el equipo milanés. El equipo de los suecos seguramente había alcanzado su punto máximo durante el tiempo en que <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/04/de-muchos-uno/">el trotamundos Bela Guttmann</a> lo dirigió. Para el comienzo de la primera Copa de Europa, el húngaro<span class="pullquote_right">El Milan perdió a Gunnar Gren, pero incorporó al mejor interior del mundo: Schiaffino</span>, fiel a su costumbre de no pasar más de dos años en un equipo –<i>“las terceras temporadas son las peores”</i>&#8211; se había ido al Vicenza, en busca de nuevos retos. De forma polémica, todo hay que decirlo, porque fue cesado por desavenencias con la junta directiva, ya que el equipo iba líder del campeonato. Para sustituirle había llegado el uruguayo Héctor Puricelli, que ganó la liga y afrontó la primera edición de la Copa de Europa. Con Gunnar Gren ya en la Fiorentina, el interior argentino Héctor Ricagni había tomado su lugar en el equipo. Lorenzo Buffon era un seguro en la puerta, Cesare Maldini se estaba haciendo un nombre como central y Gigi Radice –que sería luego un célebre entrenador- era el dueño del centro del campo, que compartía con Liedholm, que solía dejarse caer por esa zona cada vez más a menudo. Nordahl seguía siendo la referencia arriba, bien asistido por Dal Monte, extremo izquierda. La incorporación más significativa era, de todos modos, la del gran <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=Zxsy_2PacCE">Juan Alberto Schiaffino</a>, el mejor interior del mundo y seguramente el mejor jugador uruguayo de todos los tiempos. Había sido la inspiración de La Celeste durante el Mundial de 1950, y rayado a gran altura durante el campeonato en Suiza. Con una clase sensacional formaba una pareja creativa excelente con Ricagni, recibiendo la ayuda de Liedholm desde el centro del campo.</p>
<p style="text-align: justify">Se sufrió en la primera eliminatoria, con el campeón del Sarre –que por entonces era independiente-, el Saarbrücken dando la sorpresa en San Siro por 3-4. Afortunadamente, el Milan dio la vuelta fuera de casa, con un inapelable 1-4 que tuvo como máxima figura al suplente Valentino Valle. Para  la eliminatoria de cuartos de final, el sorteo le deparó un plato fuerte, el potente Rapid vienés, que acabaría convirtiéndose en un enemigo clásico del cuadro milanista. Los verdiblancos contaban con la base de la selección nacional semifinalista del mundial, con Walter Zeman en la portería, Ernst Happel y Gerhard Hanappi como auténticos jugadores <i>all rounder</i> -jugaban en al menos 5 posiciones diferentes-, Dienst y los hermanos Körner en ataque… y lograron un empate a uno en casa, con el Milan jugando a la defensiva,  pero en San Siro el cuadro de Puricelli dio su primera exhibición europea. <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=i4LOhDJJaZU">7-1 con Nordahl y Schiaffino </a>rayando al más alto nivel. Estaba claro que al bombardero sueco aún le quedaba algo de fútbol en las piernas, a pesar de su veteranía.</p>
<p style="text-align: justify">En las semis llegaba el plato fuerte, un Real Madrid- Milan que centraba toda la atención, ya que en la otra parte del cuadro todo el mundo esperaba <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=Gx1R64daxxU">la victoria del Stade Reims sobre el Hibernian</a>, campeón escocés, como así se produjo. Los franceses, guiados por Raymond Kopa, iban lanzados hacia la final de París, y en la otra semifinal se esperaba una guerra. Un año antes, los tres equipos habían participado en la Copa Latina, así que había cuentas pendientes –los milanistas incluso habían perdido la final dos años antes ante los franceses-.</p>
<p style="text-align: justify">El Madrid todavía distaba de ser el equipo dominador de años posteriores, pero ya había formado un equipo más que competitivo y contaba con Di Stefano. En el Bernabeu, el Milan apareció ya con Lieholm en el centro del campo junto a Radice, haciendo sitio para que Ricagni y Schiaffino ocupasen de manera definitiva los puestos de interior.<span class="pullquote_left">Los Milan &#8211; Madrid se caracterizaron por las grandes actuaciones de sus mejores figuras</span> La primera parte fue un torrente de goles. Rial adelantó al Madrid al cuarto de hora, pero en el 19 <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=dv5Uv8yA8mI">respondió Nordhal</a>. En el minuto 25 Joseíto ponía a los blancos por delante otra vez, pero Schiaffino tardó sólo cinco minutos en nivelar el encuentro. Si por algo se caracterizarán todos los enfrentamientos entre estos Milan y Madrid será por la brutal respuesta que las figuras de ambos tuvieron en el terreno de juego. Apareciendo siempre. Poco antes del descanso el argentino Roque Olsen hacía el 3-2 para el Madrid, y en la segunda parte Di Stefano impuso su ley, sellando el 4-2 definitivo que daba aire al conjunto dirigido por Villalonga. Más aire aún tomó el Madrid cuando pasada la hora de juego <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=T3awnhI2yyU">en San Siro</a> Joseíto anotaba el 0-1, pero dos penalties transformados por Dal Monte dieron emoción hasta el último segundo. El Madrid salía vencedor y viajaba a Paris para la final, donde comenzaría su leyenda. El Milan, habiendo dejado una grata impresión en el torneo, se quedó a las puertas, y en la Serie A, la Fiorentina del célebre <i>muro viola</i> -era habitual ver a toda la unidad defensiva de la Fiore jugando junta para la <i>azzurra</i>&#8211; conseguía el título y sería el representante italiano en la Copa de Europa del 57, donde <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=P2psVMjXiRk ">sería la víctima del equipo de Di Stefano</a>.</p>
<blockquote><p>1958. La vuelta del Milan al gran escenario europeo.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Dos años más tarde, volvía el Milan a la gran competición europea. Y volvía con toda la intención de dejar su huella en el torneo, hasta tal punto que no cedió jugadores a la selección de Milan que debía disputar la Copa de Ferias, siendo finalmente el Inter como club quien asumiese esa representación. El equipo había cambiado, comenzando por el banquillo, al que había llegado el padre del catenaccio en Italia, <a target="_blank" href ="http://it.wikipedia.org/wiki/Giuseppe_Viani">Gipo Viani</a>. Buffon y Maldini seguían creciendo como futbolistas, Bergamaschi se había asentado al lado de Radice en el centro del campo y Liedholm, ya el único sueco que quedaba en el equipo, volvía a la posición de interior. Junto a él, aparecía el internacional argentino <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=5dHcxaq8oz4&#038;feature=relmfu">Ernesto Grillo</a>, y había un nuevo extremo izquierdo internacional, Cucchiaroni, que formaría una extraordinaria sociedad con él y el omnipresente Schiaffino. Había equipo y había hambre.</p>
<p style="text-align: justify">Y la ronda previa ya deparó un bombazo: <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=VbFIGGqYf8k">el reencuentro con el Rapid de Viena</a>. Los dos equipos se tenían ganas, porque lo que siguió fue una lluvia de goles. Los milanistas arrollaron 4-1 en casa, pero los vieneses, que llevaron el partido al Prater, se recuperaron, y con un hat trick de Ernst Happel endosaron un 5-2 inapelable,<span class="pullquote_right">La eliminatoria ante el Rapid de Viena de Ernst Happel volvió a ser espectacular</span> que hizo saltar por los aires el planteamiento defensivo de Viani. Tocaba desempate que se jugaría en el Hardturm de Zurich, donde el resultado se mantuvo muy apretado hasta ocho minutos del final, cuando Bean hizo el definitivo 4-2 para el Milan. Se había pasado una prueba muy dura y que daba fe del potencial del equipo. Comparada con esta, la eliminatoria de octavos contra el Rangers fue un paseo, resuelto con un 6-1 global. Schiaffino, Grillo y Liedholm fueron los más destacados de este emparejamiento. Los cuartos vieron al Milan  viajar al campo del campeón alemán, el Borussia Dortmund, donde el Milan jugó a la defensiva, como era habitual  en esas circunstancias, y arrancó un valioso empate a 1-1 que le permitía decidir la eliminatoria en San Siro. Cucchiaroni, Grillo, Schiaffino y Liedholm sentenciaron a los germanos con un 4-1 incontestable.</p>
<p style="text-align: justify">Las semifinales deparaban un enfrentamiento muy emotivo. El Manchester United, que se había cargado a un magnífico Estrella Roja en cuartos, y que acababa de sufrir la <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=BdWRO7up2kw">tragedia de Munich</a>, fue capaz de derrotar en Old Trafford a los italianos, aún jugando, como era lógico, con un equipo de circunstancias. Gregg, Foulkes, Morgans y Viollet eran los supervivientes del accidente que jugaron ese primer partido. Bobby Charlton todavía no estaba recuperado. El resultado de 1-0 fue una tremenda sorpresa, pero la vuelta no sería tan fácil para un United que <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=KO6RlrSavuo">se llevó cuatro goles</a> cortesía de Schiaffino –doblete-, Liedholm y el nuevo extremo derecha que se había asentado en la formación de Viani, Luigi Danova. Mientras, en la otra semifinal, el ya bicampeón Real Madrid derrotaba sin paliativos al Vasas de Budapest, representante húngaro, y se plantaba en la final. Buena ocasión para la revancha.</p>
<p style="text-align: justify">En Bruselas, con el espectacular Atomium de fondo, <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=xyu_Iz1f9SM&#038;playnext=1&#038;list=PLEEAEE475054EB267&#038;feature=results_video">Madrid y Milan brindaron un partido</a> que las crónicas recogen como uno de los mejores de todos los tiempos. No era para menos, dado que la calidad de ambos conjuntos era soberbia. La primera parte fue disputadísima, con un Liedholm que parecía estar dando sus últimas clases de fútbol<span class="pullquote_left">Una carrera de Gento en la prorroga de la Final dio la tercera Copa al Real Madrid</span> –luego jugaría un gran Mundial en su país-, y que dio lugar a una de las grandes anécdotas del ciclo ganador del Real Madrid. Cuenta Di Stefano en su biografía que, en el descanso, un desesperado Rial se dirigió a  Di Stefano contándole que no sabía cómo parar al sueco: <i>“El tipo me desequilibra con los ojos, Alfredo. Mueve una ceja y ya me ha superado”</i>. <i>“Pues mirá la bola, pelotudo”</i>, fue la respuesta del 9 del Madrid, mientras realizada su clásico rito de poner la muñecas en agua fría para que se le deshinchasen. El caso es que, mirando a los ojos o a la bola, Liedholm se escapó de Rial en el minuto 59, combinó con Grillo, y la pelota llegó a Schiaffino que, de volea, la envió al fondo de la meta de Juanito Alonso. El Milan parecía dominar el partido, y el Madrid tardó 15 minutos en reaccionar, cuando Di Stefano, entre dos jugadores, sacó un potente disparo que batió al guardameta milanés. No duró mucho la alegría porque escasos tres minutos después Schiaffino encontró a Grillo y este no perdonó el 1-2. Estas explosiones goleadores en pocos minutos son algo bastante habitual del fútbol clásico, y a demostrarlo contribuyó el propio Rial cuando igualó sólo dos minutos más tarde del gol de Grillo. En la prórroga, y por lo que comentan los madridistas, el Milan estaba mucho más fresco físicamente, mientras los blancos se encomendaron a <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=zr_tgAMtmjg">la velocidad y los pulmones de Paco Gento</a>, jugada que les salió a pedir de boca. En el minuto 107, combinación entre Kopa y Di Stefano –tres Balones de Oro entre ambos- y la pelota llegó al extremo cántabro, que disparó entre un mar de piernas logrando el gol de la victoria sin que Soldan, titular en la final, pudiese hacer nada.</p>
<p style="text-align: justify">De nuevo el Milan se quedaba a las puertas, dejando gran impresión, pero sin trofeo, que es lo que cuenta, y pasarían varios años hasta que volvió a participar en la máxima competición continental, ya bajo las órdenes del mítico Nereo Rocco y <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=TqcQJgb8_gg">el liderazgo de Gianni Rivera</a>. Otra época totalmente distinta, en la que Cesare Maldini ejercerá de vínculo con este gran equipo de los 50.</p>
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