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	<title>Ecos del Balón &#187; Enzo Francescoli</title>
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	<description>En fútbol nadie tiene razón.</description>
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		<title>River Plate no es japonés</title>
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		<pubDate>Wed, 16 Dec 2015 03:00:24 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[David León]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[De la mano de Carlos Bianchi, Boca Juniors edificó su prestigio mundial a comienzos del presente siglo. El camino, como siempre, se forjó a través de las victorias, que fueron muchas y de gran calado. En un plazo de cuatro años, Boca ganó tres veces la Libertadores, lo que le permitió disputar otras tantas la [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify">De la mano de Carlos Bianchi, Boca Juniors edificó su prestigio mundial a comienzos del presente siglo. El camino, como siempre, se forjó a través de las victorias, que fueron <a target="_blank" href ="http://www.labombonera.com.ar/media/galeria/121/9/6/7/3/n_boca_juniors_carlos_bianchi-5613769.jpg">muchas y de gran calado</a>. En un plazo<span id="more-190956"></span> de cuatro años, Boca ganó tres veces la Libertadores, lo que le permitió disputar otras tantas la Copa Intercontinental. En suelo japonés, el <i>xeneize</i> tuvo la fortuna de chocar ante rivales monstruosos <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=3dEcaK3gC1Q">como el Real Madrid</a> de Raúl, Figo o Roberto Carlos, el Bayern de Kahn o el AC Milan de Shevchenko, Seedorf o Maldini. A dos de ellos los batió y contra todos compitió. Así, Europa constató que Boca era, en efecto, uno de los clubes más relevantes del planeta.</p>
<p style="text-align: justify">Para su vecino, River Plate, observar todo aquello no fue plato de buen gusto. Entidad al menos tan prestigiosa, su presencia en la Intercontinental ha sido más limitada, pues <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=njyA1YbFFKg">hasta 2015</a>, River solo había podido alzar la Libertadores en dos ocasiones. Los niños japoneses ya no recuerdan al gran equipo de la franja roja en el pecho.</p>
<blockquote><p>La historia de River en la Intercontinental es breve pero intensa</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">1986 fue un gran año para el fútbol argentino. El 29 de junio, la Selección levantó en México su segunda Copa del Mundo. El país <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=TiLJNvKrCJg">disfrutaba del mejor Maradona</a> y veía como <i>su</i> River Plate se consagraba campeón de América justo cuatro meses después,<span class="pullquote_right">1986, el pase del «Beto» Alonso</span> logrando así el billete para la Intercontinental. En aquel River destacaban nombres como los de Ruggeri, Pumpido o Enrique, todos titulares en la conquista mexicana. La estrella, no obstante, era otro campeón del mundo: Norberto <i>«Beto»</i> Alonso. Vestido lógicamente con <i>la diez</i>, el Beto era <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=GJ0w5BTusik">uno de esos zurdos exquisitos</a> que inspiraron al Diego en la década de los 70. Un portador más de la esencia argentina. A Norberto aquella Intercontinental frente al Steaua de Bucarest le pilló ya veterano (a días de cumplir los 34), por lo que para resolverla tuvo que tirar de las picardías típicas del potrero. Tras el cobro de una falta, el Beto puso rápidamente el balón en juego y sin mediar aviso <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=C9cwjpkM4yg">dejó solo al uruguayo Alzamendi</a>, que marcaría el gol del triunfo. River alcanzaba por fin en la cima del planeta fútbol.</p>
<p style="text-align: justify"><i>(18 años después, Maradona repetiría esa misma acción en el Mundial de USA 94, ante Nigeria, <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=v6_p_YaAet8">esta vez con Caniggia</a> como ejecutor)</i></p>
<blockquote><p>River Plate volverá a Japón en busca de más momentos gloriosos</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Pocas Intercontinentales reunieron tanto buen jugador como la edición de 1996. River Plate volvía a Japón con futbolistas de futuro brillante como Juan Pablo Sorín, <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/08/ariel-ortega/">Ariel Ortega</a> o Marcelo Salas, a los que sumaba una de las grandes figuras históricas del club, Enzo Francescoli. A sus 35 años, la experiencia y grandeza del charrúa representaba la gran esperanza gallina para derrotar a la terrible Juventus de Turín de Del Piero, Zidane, Montero o Boksic. River había quedado debilitado con las salidas a Europa de Hernán Crespo o Matías Almeyda, y lo cierto es que <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=w8at_IcdDuM">apenas pudo llegar a la portería</a> italiana. Di Livio y Jugovic anularon los <i>enganches</i> de Ortega y Francescoli casi ni la tocó. Tras varias intentonas, un gol de Del Piero (en palabras de Alex, el más importante de su vida) a la salida de un córner dio un justo triunfo a la escuadra de Marcello Lippi.</p>
<p style="text-align: justify">Hoy, 16 de diciembre de 2015, River Plate regresa a Japón en busca de nueva gloria por vivir. El club más laureado de la nación visitó demasiado poco esta tierra, así que el evento es de los grandes para el club Millonario. Vérselas en la final con <a target="_blank" href ="http://cdn01.ib.infobae.com/adjuntos/162/imagenes/011/205/0011205056.jpg">un pedazo de la historia argentina</a> sería extraordinario. Derrotarlo, leyenda.</p>
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		<title>Solución de antaño</title>
		<link>http://www.ecosdelbalon.com/2014/06/diego-forlan-problemas-creatividad-uruguay/</link>
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		<pubDate>Thu, 05 Jun 2014 01:58:29 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Eduardo José Ustaritz]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Columnas]]></category>
		<category><![CDATA[Copa del Mundo 2010]]></category>
		<category><![CDATA[Enzo Francescoli]]></category>
		<category><![CDATA[Forlán]]></category>
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		<description><![CDATA[]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<div class="three_fourth"><span class="dropcap">F</span>rancescoli partió en 1996 y Uruguay, huérfana, reclamó la aparición de un nuevo ídolo. Pocos meses después, al lado occidental del Río de La Plata<span id="more-125432"></span>, una centella cachavacha, como de embrujo, emergió. Era tan uruguayo como la aurinegra camiseta de Peñarol que su padre defendió, pero sus goles llevaban la firma del diablo bonaerense. Diego Forlán nunca pareció de oro, mas Ferguson, que veía brillar hasta los diamantes más brutos, lo vislumbró a cuarenta goles después. Su periplo en Old Trafford no fue de ensueño y recaló allí donde recalaban los hombres dorados caídos en desgracia. El Villarreal lo recibió y el agradeció con <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=Uat9r_HC6zc">la bota de oro</a>: era el sucesor.</p>
<p>La <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/09/estilo-olvidado-por-uruguay-en-favor-garra-charrua/">estirpe perdida de los charrúas</a> ha marcado al seleccionado en los últimos quince años. Su discurso cada vez más radicalizado y falto de creatividad cortó las alas de las aspiraciones mundialistas en 2006. ¿Cómo podía Uruguay sobreponerse a un vacío generacional tan grande? La respuesta fue Diego Forlán. El paradigma de segunda punta se puso la zamarra número &#8217;10&#8217; y, sin ser exactamente lo que aún extraña la celeste, logró enlazar el mediocampo con la ya entonces potentísima delantera del equipo. Cuatro años han pasado desde que Forlán brilló con intensidad en África e incluso ha abandonado el fútbol de élite; sin embargo, sus botas siguen siendo la única respuesta al gran problema uruguayo.</div>
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		<title>El uruguayo sublime</title>
		<link>http://www.ecosdelbalon.com/2013/11/enzo-francescoli-perfil-mejor-futbolista-uruguayo-decada-80-90/</link>
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		<pubDate>Thu, 21 Nov 2013 02:50:48 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Eduardo José Ustaritz]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Columnas]]></category>
		<category><![CDATA[Enzo Francescoli]]></category>
		<category><![CDATA[Uruguay]]></category>

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		<description><![CDATA[]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<div class="three_fourth"><span class="dropcap">A</span>unque sin gabardina, y no por ello menos elegante, Enzo esquivaba defensores como las balas que evadía Keanu Reeves<span id="more-97656"></span> en Matrix. Lo hacía saltándose las leyes del tiempo y moviendo con gracia su estética silueta a una velocidad inconcebible e inteligible para el resto.  Todo lo que hacía Francescoli era así, de una belleza y precisión implacable como la lluvia que golpea la ventana en una tarde de melancolía. Goleaba con el gesto adusto del niño que juega, con la presencia del héroe que mueve ilusiones y con la astucia del río que lleva su cauce a destino sin importar lo sinuoso del sendero. El futbolista <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=9JlCgFZTVM8">inmenzo</a>.</p>
<p>Enzo Francescoli nunca fue uno más aunque a él le gustara decir que lo era. Sólo es necesario pronunciar su nombre en voz alta y dejar que la sonoridad del mismo llene tu boca con una envolvente sensación de grandeza. En susurros, mientras tanto, el oriental más argentino se eleva sobre los cielos arqueando su figura en una <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=jzD_beyWs_I">chilena centelleante</a> de ángulos perfectos. Y ni siquiera así, ante esa fotografía, Francescoli parece salir del trance en el que parece estar cuando pisa el campo. Es la estampa del ídolo autopoiético que nace de  su voluntad inexorable de ganar para los suyos; la del uruguayo sublime.</div>
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		<title>El precio de una ambición</title>
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		<pubDate>Tue, 02 Apr 2013 01:50:42 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Sergio Vilariño]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[icen los sabios que todo hombre debe ser consciente de sus propias limitaciones. Interesante consejo, difícil de llevar a cabo, y a menudo nunca seguido por los más exitosos miembros de la sociedad. El hombre, llegado a cierto punto de éxito, debe perder un poco la noción de la realidad y querer siempre más. No [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><span class="dropcap">D</span>icen los sabios que todo hombre debe ser consciente de sus propias limitaciones. Interesante consejo, difícil de llevar a cabo, y a menudo nunca seguido por los más exitosos miembros de la sociedad. El hombre, llegado a cierto punto de éxito,<span id="more-59490"></span> debe perder un poco la noción de la realidad y querer siempre más. No dejarse amedrentar por la altura a la que uno se encuentra. Es por eso que todos los hombres más exitosos han basado ese éxito en elegir paciente y mesuradamente su siguiente objetivo. El fútbol, desde luego, no es ajeno a esta manera de pensar. Miremos a Guardiola. Miremos a Mourinho, a Happel, <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/04/de-muchos-uno/">a Guttmann</a>…</p>
<p style="text-align: justify">Eso en los banquillos. En el palco la cosa se complica y las velocidades son, si cabe, más altas. Un buen ejemplo <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=fBR8jN_SyE0">lo tenemos en Steve Ross</a>, el multimillonario yanqui dueño de Warner Communications, un hombre que estuvo en la cresta de la ola hasta que sus sueños se hicieron demasiado grandes. Cuando lo había conseguido todo a nivel empresarial, soñó con hacer de un pequeño equipo amateur de New York el mejor del mundo. Soñó con fichar a Pelé, soñó con traer a los mejores del globo, soñó con hacer crecer una selva –futbolística- en terreno yermo, soñó con ganar campeonatos y ser célebre en el mundo entero, soñó con una Copa del Mundo en Estados Unidos y, eventualmente, de tanto soñar, destruyó toda su obra. En el mismo caso nos encontramos a <a target="_blank" href ="http://en.wikipedia.org/wiki/Jean-Luc_Lagard%C3%A8re">Jean-Luc Lagardere</a>, un hombre que, como Ross, tuvo al mundo empresarial de su país a sus pies y soñó a lo grande intentando construír un gigante futbolístico en una de las capitales del mundo.</p>
<blockquote><p>1981 fue el año cero de lo que prometía ser un proyecto faraónico.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">A comienzos de la década de los 80 el fútbol francés florecía a la luz de una nueva generación de brillantes jugadores que hacían soñar a los seguidores bleus con reverdecer los laureles de <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=lhimTK3RB6k">Raymond Kopa y Just Fontaine</a>. El Saint Ettiene<span class="pullquote_right">Desde la II GM, Paris nunca volvió a brillar</span> dominador de la década anterior comenzaba un, en aquel momento, imperceptible declive en su poderío y ciudades como Marsella o Burdeos volvían poco a poco a tomar un papel preponderante en el fútbol galo. No París. Nunca París. Desde antes de la Segunda Guerra Mundial la capital francesa no disfrutaba de un buen club de fútbol. Hacía poco más de una década que el Paris Saint Germain había sido creado y, aunque su ascenso al máximo nivel del fútbol francés fue fulgurante, su vitrina seguía vacía.</p>
<p style="text-align: justify">Por aquellos momentos, Lagardere estaba en el punto máximo de su poder. Se había labrado un nombre en los años 60 como <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=PI9BAh-p-9U">ingeniero de Matra</a> y en competiciones automovilísticas como las 24 Horas de Le Mans y la Fórmula 1. En los 70 amplió su radio de influencia siendo miembro de un importante grupo de pensamiento francés – la Fundación Saint Simon-, y a inicios de los 80 Matra había crecido en sus horizontes hasta ser una empresa de referencia en el mundo de la aeronáutica y la defensa militar –misiles, básicamente-. No contento con esto, Lagardere se hizo con el grupo editorial <i>Hachete</i>, lo cual suponía que publicaciones de tanto calado internacional como <i>Elle</i> o <i>Car &#038; Driver</i> también pasaban a sus manos. ¿Hemos dicho que estaba casado con una modelo brasileña y era poseedor de una afamada cuadra de caballos de carreras de categoría internacional? Pues también.</p>
<p style="text-align: justify">Lagardere era un Napoleón vencedor de Austerlitz. ¿A qué podía tener miedo? ¿Qué podía resistírsele? Así que decidió afrontar el reto de crear lo que parecía imposible: un gigante europeo del fútbol en París.</p>
<p style="text-align: justify">Su objetivo fue reflotar el casi extinto <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=kqvKBOQUn58">Racing Club de Paris</a>, un club que había sido célebre en los años 30, iniciado su descenso a los infiernos a mediados de los 60 y que en los ochenta estaba sumido en el más absoluto de los anonimatos. Un equipo que apenas sobrevivía<span class="pullquote_left">Lagardere reflotó el Racing Club de Paris y lo acompañó con un estadio glamouroso</span> en las categorías más modestas del fútbol francés. El poderío y las influencias de Lagardere le llevaron a intentar fusionarlo con el Paris FC, un equipo creado a finales de los 60 para servir de matriz al futuro Paris Saint Germain, pero que por circunstancias –problemas con los políticos parisinos y el dueño del Parc des Princes- acabó escindiéndose del PSG poco después de su creación. Así pues, con más dificultades de las previstas, Lagardere tuvo su nuevo club: la historia, los colores y la distinción del Racing parisino y la plaza en segunda división del Paris FC. Un engendro que vestía una de las camisetas más bonitas que ha visto el fútbol europeo. El siguiente paso fue conseguir un estadio con glamour y enjundia, a la altura del club. Y al poco tiempo el Racing estaba jugando en el histórico Olímpico de Colombes, sede de unas Olimpiadas, de <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=jdcz0E2uDUQ">una final del Mundial</a> y de algunos de los más míticos partidos de Copa de Europa de la historia -desempates de eliminatorias <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=d05nv7Soc_k">Real Madrid vs Juventus</a> y Benfica vs Ajax-, además del rodaje de la famosa <i>Evasión o Victoria</i>. La gran Uruguay de Nasazzi y Scarone, la Italia de Pozzo y Meazza, el doctor Sarosi, Leónidas y Eusebio –perlas negras-, Pelé, Di Stefano y Puskas, Cruyff y su Fútbol Total… todos habían corrido en el césped de Colombes. Glamour.</p>
<blockquote><p>Con las aportaciones económicas de Matra, el Racing luchó por ser el primer equipo de Paris.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Con el equipo aún en Segunda y tratando de ascender, Lagardere ficha a su primera gran figura merced al dinero de Matra. El <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=vyqYmFHjmzk">argelino Rabah Madjer</a>, que venía de destacar en el Mundial 82, se convierte en la estrella del equipo y su gran reclamo mediático. El rendimiento no es el más adecuado. Madjer, a pesar de su innegable calidad, muy superior a cualquier jugador de segunda división, no se encuentra cómodo, es apaleado a menudo por sus marcadores y está más centrado en la selección argelina que en el propio club. Aún así, marca 20 goles, el equipo asciende y completa una actuación muy buena en Copa, eliminando a tres equipos de Primera. El objetivo estaba conseguido: el Racing era club de D1.</p>
<p style="text-align: justify">No duró mucho la alegría. El ambicioso Lagardere cambió Colombes por el Parc des Princes, a pesar de que tenía que compartirlo con un PSG que venía de ganar sus primeros títulos y jugaba un fútbol muy atractivo gracias a la presencia de<span class="pullquote_right">El PSG no sólo ganaba, sino que su fútbol encandilaba al público</span> estrellas como Luis Fernandez, <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=GYadC5gDbc8">Safet Sufic</a>, Dominque Rocheteau o Mustapha Dahleb. El estadio, consecuentemente, estuvo semivacío durante casi todo el año y el equipo realizó una temporada lamentable que lo devuelve a Segunda. Esto fue algo que no desalentó al muchimillonario, que cerró las contrataciones de un delantero goleador, el zaireño Eugene Kabongo –proveniente del fútbol belga- y ni más ni menos que el líbero de la selección nacional campeona de Europa: <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=3hIysjDdR1k">Maxime Bossis</a>, una institución del fútbol francés que dejaba su Nantes para jugar en la segunda categoría del fútbol galo.  Además, se le une Philippe Mahut, otro internacional francés, semifinalista de la Copa del Mundo de 1982. Toko, Thys, Polaniok y Umpierrez completan un apartado de fichajes muy potente para un cuadro que ni mucho menos estaba en la élite. </p>
<p style="text-align: justify">La temporada será un éxito casi total: Kabongo roza la treintena de goles y el Racing supera a un Saint Ettiene que ya había sufrido su primer descenso, para ascender a la D1. Pero las gradas seguían vacías, en parte porque ese año 85-86, en Primera, el PSG entrenado por Gerard Houllier <a target="_blank" href ="http://www.worldfootball.net/teams/paris-saint-germain/1986/2/">se consagra campeón francés</a> por primera vez en su historia, prácticamente arrasando y jugando un atractivo fútbol. Lagardere asume que el reto de ser no ya el mejor equipo de Francia, sino el primero de París va a ser muy duro, y decide poner todo el potencial económico que tiene a su disposición para lograr el objetivo. Matra, que había estado presente como sponsor desde el inicio de la aventura, toma el nombre del club: Paris Matra Racing. Como si fuese un equipo de carreras de coches, ambiente que Monsieur Lagardere conoce a la perfección.</p>
<p style="text-align: justify">Los refuerzos de la plantilla son lujosos: uno de los mejores porteros del campeonato francés, Pascal Olmeta –Bastia-, otro defensa internacional francés como Thierry Tusseau –Girondins- o el técnico jugador marroquí, muy destacado<span class="pullquote_left">Enzo Francescoli y Littbarski fueron la joya de la corona</span> en el Mundial 86, <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=DOGJmleVm1s">Aziz Bouderbala</a>; futbolistas que formarán el armazón del equipo. No obstante, las grandes figuras son el extremo internacional alemán del Colonia, <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=Wfdvj2PC4mI ">Pierre Littbarski</a>, uno de los jugadores más hábiles de los años 80, y el mejor jugador de América, capitán de la selección uruguaya campeona continental y líder del River Plate campeón mundial Enzo Francescoli. <i>«El Príncipe»</i> se convertirá en la principal atracción del equipo, por fama internacional  y por rendimiento en el campo. Sin embargo, el hombre del que más se habla ese verano es Luis Fernandez. El centrocampista nacido en Tarifa, miembro del <i>Carré Magique</i> de la selección francesa, destacadísimo en Mexico 86, y capitán del rival PSG se cambia de acera y asume los galones de llevar al Racing a grandes cotas.</p>
<p style="text-align: justify">Por fin Lagardere había creado su gran equipo y por fin el club conseguía atraer la atención de los parisinos, registrando buenas entradas en su estadio del Parc des Princes. Esta vez el que no respondió fue el conjunto en el campo, registrando una muy pobre decimotercera posición. La temporada, no podía ser de otra manera, fue decepcionante y mediocre, con un Luis Fernández lesionado, un Littbarski que jamás se adaptó a la vida parisina y que apenas dejó gotas de su suprema calidad, y <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=ICKACVHI_aM">un Francescoli</a> que disputa un gran campeonato, marcando 14 goles, pero que no fueron suficientes.</p>
<blockquote><p>Como el equipo no termina de explotar, Jean-Luc Lagardere continúa invirtiendo en fichajes.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Al año siguiente, el magnate francés sigue reforzando al equipo, convencido de que con tiempo y dinero el objetivo debía llegar. Littbarski ya no está, ha regresado a Colonia tras fracasar, y en su lugar se ficha a un joven y prometedor defensor internacional holandés, Sonny Silooy. Se busca asentar al equipo defensivamente para que los buenos jugadores de arriba decidan. En el banquillo, y este sí es un golpe de efecto que recordará a los posteriores Abramovich o PSG actual, se ficha a un campeón europeo. El técnico de moda, Artur Jorge, <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=ziJT2YRF5NI">recién ganada la Copa de Europa</a> en Viena ante el Bayern, ficha por el Racing. No consigue, sin embargo, llevarse con él a Futre, su hombre de confianza. El equipo  funciona y pasa bastantes jornadas entre los tres primeros de la clasificación, pero un horrendo final de año, con 7 u 8 partidos sin conocer la victoria, le hacen bajar al séptimo puesto. Suficiente, al menos, para quedar por delante del PSG y entrar en Europa.</p>
<p style="text-align: justify">Esto espoleó a Lagardere, que pasó otro verano de pasión tirando de billetera y aumentando el fondo de armario de su ya potente equipo con nombres como los jóvenes <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=3q0fPoTupd0">David Ginolá</a>, Bruno Germain, Vincent Guerin, Bernard Casoni o el internacional uruguayo Ruben Paz. A pesar del esfuerzo económico<span class="pullquote_right">Los malos resultados deportivos del equipo van derrumbando poco a poco el proyecto</span> y del plantillón con el que contaba, la marcha del equipo es desastrosa y Artur Jorge abandona a mitad de temporada, sustituído por el ex internacional francés René Hausser, que se las arregla para salvar in extremis al club. Este pobre resultado acabó con la paciencia del poderoso mecenas francés, que dejó de inyectar dinero al Racing. Sin sus millones, también desertan muchas de las estrellas, entre ellas Francescoli, Fernandez o Tusseau. El club queda reducido a una colección de jóvenes futbolistas con mucho futuro pero escaso presente y el proyecto, simplemente, se derrumba  a pesar de llegar a la final de Copa &#8211;<a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=tOeF1eTvU34">eliminando al Marsella</a>-, que perderán ante el Montpellier de Carlos Valderrama. Curiosamente, muchos de sus miembros, encontrarán la gloria en el otro equipo de París y cumplirán allí su sueño de ser campeones. Estamos hablando de Artur Jorge, Ginolá o Guerin. Germain o Casoni formarán parte de otro proyecto faraónico, el de Bernard Tapie en Marsella, de tan agridulce recuerdo. Son Tapie y Jean Michel Aulas en Lyon los dos magnates que, a la sombra de Matra, van creando la estructura de dos equipos que serán tiránicos en el fútbol francés.</p>
<p style="text-align: justify">Tras la aventura de Lagardere, el Racing quedó abandonado a su suerte, refundado, con cambios de nombre y descensos varios. Hoy, solo sus preciosos colores, manchados en el barro de <a target="_blank" href ="http://es.wikipedia.org/wiki/Racing_Club_de_France_Football">las catacumbas del fútbol galo</a>, hacen recordar el sueño que una vez tuvo Paris amparada por la ambición de un hombre que no supo conocer sus límites.</p>
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