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	<title>Ecos del Balón &#187; Derby County</title>
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		<title>Brian Clough, larger than life (I)</title>
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		<pubDate>Thu, 24 Dec 2015 03:00:54 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Sergio Vilariño]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[Genial, antipático, irritante, sensible, intratable, arrogante. No parece que todos estos adjetivos puedan aplicarse a la misma persona, pero los veremos a menudo utilizados para referirse a él. Desconcertante, ¿no? Eso también podría decirse del hombre. Larger than life. Brian Clough es hijo futbolístico de su tiempo. Eso no lo hemos oído demasiado. Es producto [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify">Genial, antipático, irritante, sensible, intratable, arrogante. No parece que todos estos adjetivos puedan aplicarse a la misma persona, pero los veremos a menudo utilizados para referirse a él. Desconcertante, ¿no? Eso también podría decirse del hombre<span id="more-192233"></span>. <i>Larger than life</i>.</p>
<p style="text-align: justify">Brian Clough es hijo futbolístico de su tiempo. Eso no lo hemos oído demasiado. Es producto de una época que quedará como una bisagra en la historia del fútbol inglés del siglo XX. Clough salta a la fama en la época en que los futbolistas empiezan a distanciarse de los obreros para quienes eran héroes y como los cuales vivían.</p>
<p style="text-align: justify">Desde el final de la guerra, el aumento del salario máximo para un futbolista fue creciendo de manera lenta pero ininterrumpida. De las doce libras semanales del año 47 hasta las veinte del 58. No eran tantos los jugadores que alcanzaban a cobrar ese sueldo máximo (un 30% de los futbolistas), pero los que lo hacían, al sumarle los diferentes bonus, llegaban a <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=07Y5XidXdP4">ganar un 50% más</a> que cualquier obrero cualificado. Así pues, este era el objetivo vital de todo futbolista salido de familias de clase obrera baja. La otra alternativa era la fábrica o, peor aún, la mina. A pesar de ello, y de este estatus cada vez más consolidado, los futbolistas seguían siendo tratados con el autoritarismo que recibía cualquier otro trabajador, e incluso tenían menos capacidad de movimiento, pues sus clubes de formación poseían derechos de tanteo y retención. <i>«Tú vas a donde yo te diga que vayas»</i> es la respuesta que el presidente del Barnsley, Joe Richards, le dio a su jugador Harry Hough cuando este pidió un <i>transfer request</i>. Y creemos que resume todo lo que hay que resumir en esta situación.</p>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_right">Jimmy Hill cambió para siempre la historia del Working Class Hero tan propio del fútbol inglés</span>Así que la primera opción para muchos jugadores era irse al extranjero, donde no había nada parecido al salario máximo. Los casos de Neil Franklin y Charlie Mitten en el <i>«Dorado»</i> colombiano son bien conocidos, así como las figuras que probaron su suerte en Italia a comienzos de los 60, en plena explosión de la lira: Jimmy Greaves, <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=Xzmoxp_kfaI">John Charles</a>, Denis Law, Joe Baker o Gerry Hitchens. Los que se quedaban en casa estaban a merced de sus clubes y de una asociación de jugadores y entrenadores que en sus días más lúcidos era simplemente un sindicato desorganizado. Hasta la <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=6W90ZftUY78">llegada de Jimmy Hill</a>, un ex jugador del Fulham que se convertirá posteriormente en una de las mayores estrellas de la televisión –será la cara del mítico programa <i>Match of the Day</i>-, no se producirá la revolución que cambiará la vida del futbolista inglés. Hill era un tipo culto, con don de gentes y de palabra –sorprendente, sabiendo que había sido futbolista profesional-, y lo primero que hizo fue cambiar el nombre del sindicato –demasiado obrero- a <i>“Asociación de Futbolistas Profesionales”</i> -PFA, que todavía existe-. Cambiar el <i>«blue collar»</i> por el <i>«white collar»</i> y exigir poco a poco, sin prisa pero sin pausa, cuatro puntos básicos: la abolición del salario máximo, que los futbolistas recibiesen parte del dinero de los traspasos, un nuevo sistema de retención que les diese libertad de movimientos y un nuevo tipo de contrato. Usando a la prensa a su favor, la PFA llegó a los obreros y al público en general, poniéndolos de su parte y planteando una huelga de futbolistas que pararía lo más sagrado para el inglés de a pie: ir al estadio el sábado por la tarde. Usando el caso de George Eastham -internacional del Newcastle-, que básicamente estaba retenido por su club a pesar de haber acabado su contrato, los futbolistas fueron a la huelga: o el pack completo o nada. Y se salieron con la suya. Y los sueldos en la cúspide de la pirámide del balompié inglés se dispararon. <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=2Sy3r411fkY">Johnny Haynes</a> fue el primero en cobrar cien libras a la semana.</p>
<blockquote><p>Brian Clough se había hecho un nombre como implacable goleador en esta época.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">¿Cuánto podía cobrar un delantero internacional que ya había marcado más de 250 goles en apenas 270 partidos? Uno, concretamente, que no había jugado en Primera por las restricciones contractuales. Nunca lo sabríamos. En el momento en que el dinero explota en el fútbol inglés, Brian Clough está ya en la puerta de salida de su carrera profesional.</p>
<p style="text-align: justify">Clough, originario de Middlesbrough, se había hecho un nombre a base de goles, primero con el club de su ciudad y luego con sus rivales del Sunderland. Siempre en Segunda. Aún así había llegado a jugar para la selección nacional, algo muy poco común, ya que el decrépito comité de selección no acostumbraba a seleccionar jugadores fuera de la First Division. El joven Brian, rápido en las distancias cortas, no excesivamente técnico, pero con una capacidad para rematar con ambas piernas, raso y a la cepa del poste, es considerado uno de los mejores atacantes jóvenes del país. <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=okleLr9X02w">Debuta con Inglaterra</a> y comparte luces con el nuevo Golden Boy del fútbol británico, Jimmy Greaves, otro goleador de excepción, con el cual hay dudas sobre su compatibilidad. Greaves es mucho más técnico que Clough y parte de la posición de interior, aunque no es el asistente que demanda Brian. Por eso sus dos partidos con el equipo nacional son considerados un fracaso, ya que no marca –pero asiste-. Eso no lo perdona el comité, que además está más que informado de su carácter altivo, exigente y radical. No había sitio ni más oportunidades para él.  A Brian sólo le quedaba seguir marcando con su club e intentar llevarlo a la primera categoría del fútbol inglés.</p>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_left">Como futbolista nunca le acompañó la suerte</span>Ya por entonces, el joven Clough era un azote para sus compañeros, a quienes masacraba con críticas furibundas si no jugaban como a él le gustaba. Fue especialmente duro con la horrenda defensa del Middlesbrough, que no ayudaba para nada a su portero Peter Taylor, un hombre que se convertirá en amigo e influencia capital para Clough durante toda su vida. Sus compañeros se volvieron en su contra y él, tras diversos <i>transfer request</i>, consiguió irse al Sunderland que era aspirante al ascenso. Y allí tampoco defraudó. Bajo la batuta de un Alan Brown que será la mayor influencia del Clough entrenador, el goleador marca con regularidad suiza en su primera temporada. Aun así, no hay posibilidades para él de volver a vestir la camiseta de los Tres Leones. Y el dolor es mayor aún cuando su ex compañero del Middlesbrough, <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=02AY6lI38zc">Alan Peacock</a>, con quien formaba una excelente dupla en Ayresome Park, sí es convocado para el Mundial de Chile. Al año siguiente, las cosas no cambian. Clough sigue machacando redes y el Sunderland vuela hacia el ascenso. Pero en diciembre del 62, en un Roker Park helado, el delantero centro <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=PTWs4W1JfqI">se destroza la rodilla</a> en un choque contra el portero del Bury. Nunca se recuperará y, tras tres años de lucha, el Brian Clough goleador destinado a disfrutar las mieles del fútbol de élite y sus recién adquiridas ventajas económicas, se retira. Sigue siendo el jugador con mejor media de goles de la historia del fútbol profesional inglés.</p>
<p style="text-align: justify">¿Qué le quedaba ahora a Clough? Él mismo siempre reconoció que los estudios no eran lo suyo, que desistió muy pronto y que nunca consiguió pasar los básicos exámenes técnicos necesarios durante la posguerra para aspirar a un trabajo cualificado. El fútbol, como lo había sido durante toda su vida, era la respuesta. La única.</p>
<blockquote><p>Volver a empezar. Esta vez sentado en el banquillo.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Durante la recuperación de su lesión, Clough empieza a coquetear con el puesto de entrenador. Alan Brown, que ha visto cosas suyas en Clough, le invita a ir a entrenar y aprender con los reservas y los juveniles del Sunderland. Y allí, tras asumir la retirada, es donde comienza la aventura del Brian entrenador. Un entrenador que no es tan distinto del jugador. Sigue siendo excesivamente crítico y abrasivo, se desespera cuando sus jugadores no son capaces de hacer cosas que para él eran normales y, en general, vive los problemas del paso de jugador a entrenador.</p>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_right">El estilo de Clough será siempre el mismo en toda su trayectoria</span>No durará mucho su experiencia con los jóvenes, ya que pronto, a inicios de la temporada de 1966 –año mágico para el fútbol inglés-, le llega la primera oferta para entrenar a los profesionales. Claro que dicho así suena mucho mejor de lo que era. Le tienta el <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=uajirmIzKhY">Hartlepools United</a>, uno de los peores equipos profesionales de Inglaterra. Era un equipo que vivía en la cola de la Fouth Division, el último escalón de la pirámide inglesa, y que constantemente tenía que depender de su readmisión en la Football League ya que llevaba más de un lustro en la cola. No se podía bajar más. Bueno sí, se podía ser rechazado por la liga y degradado al amateurismo, una posibilidad que no estaba tan lejos. Con este panorama, el altivo Clough, se vio obligado a aprender rápido, a bajar sus expectativas y sus humos, y a construir desde una base casi inexistente. Hartlepools también servirá para definir el tipo de juego y de actitud que Clough querrá en sus equipos, y que no cambiará en más de 30 años de carrera. Y servirá también para reunir a Clough con Peter Taylor. Su primera experiencia como entrenador le servirá ya para vivir momentos que luego serán muy comunes en su carrera, enfrentamientos abiertos con la directiva incluída. Por primera vez, Clough es cesado y, tras protestas populares, readmitido como entrenador –¡llevándose por delante al presidente que lo había echado!-. Al final de su tercer año en el club, el Hartlepools abandona la cola y se coloca en una respetable octava posición, sentando las bases de un equipo para luchar por el ascenso. Como hemos dicho anteriormente, esta primera experiencia nos permite ir viendo elementos que serán perennes en la trayectoria del técnico inglés, desde su gusto por el juego de combinación alejado del <i>kick and rush</i> clásico del fútbol británico hasta la elección de unos roles en el campo que irá buscando en cada parada de su carrera. El primero de ellos, el del centrocampista central con capacidad para dirigir al equipo y no exento de pulmones. Ya fuese en el 4-4-2 que se empezaba a imponer en Inglaterra siguiendo la estela de Alf Ramsey o en el 4-3-3 que no tardará en volverse común en el fútbol europeo, los equipos de Clough tienen un elemento en común <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=V0kmSrRVXs0">que se llama John McGovern</a>. El escocés ficha a los 16 años por el Hartlepools y se convertirá, por decirlo así, en el jugador de cabecera del técnico de Middlesbrough.</p>
<p style="text-align: justify">Al final de esta temporada, Clough y Taylor firman por el Derby County, histórico en horas bajísimas que languidece en el fondo de la Second Division. La base asentada en el Hartlepools se revela muy buena cuando el club asciende a la Third Division al año siguiente, ya sin ambos entrenadores.</p>
<p style="text-align: justify">El panorama al llegar al Baseball Ground no era ni mucho menos alentador. Un club histórico, ligado por siempre al nombre <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=nAx0uw0xbFw">del gran goleador Steve Bloomer</a>, pero sin dinero y sin apenas aspiraciones. Clough sabe que tiene trabajo y debe sentar unas bases sólidas sobre las que construir. Peter Taylor, un hombre con un ojo experto a la hora de encontrar talento, peina las divisiones inferiores del fútbol inglés buscando material bueno, bonito y barato. Ese año el equipo termina incluso peor en la clasificación que el anterior, pero es el primero para algunos integrantes de un grupo histórico. Llega <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=MLbtsoukwgQ">Roy McFarland</a>, que será capitán del club y uno de los mejores centrales de Inglaterra durante más de una década. Buscando un extremo izquierdo, Taylor atrae a Alan Hinton, del Nottingham Forest, que había sido internacional en los primeros meses de Alf Ramsey, cuando todavía el seleccionador inglés buscaba a sus extremos ideales, a los que nunca encontraría. Alan Hinton, ambidiestro, es uno de los jugadores menos convencionales de su época. Un extremo izquierdo que lo mismo centraba que se venía hacia adentro para sacar el disparo con la derecha. Poco dado al trabajo sacrificado y con una rizada melena rubia, el apodo de <i>«Gladys»</i> refleja a las claras lo que el gran público pensaba de él. Demasiado blando para triunfar, una actitud que definirá uno de los grandes problemas evolutivos del fútbol inglés. Con McFarland y Hinton llegan del Hartlepools el inevitable McGovern y el portero Les Green. Se unirán a los pocos jugadores que Clough mantendrá tras ese primer año: Kevin Hector, un versátil extremo derecho que también podía jugar de delantero y que llegaría a la selección, Alan Durban, creativo centrocampista central con mucha llegada a gol y ya internacional galés, Ron Webster y el portero Colin Boulton. Estos son los nombres de los apóstoles de Clough en Derby. Falta una pieza clave, y llegará empezado el campeonato de 1968: el entrenador en el campo, el líder experimentado y jugador tácticamente brillante. Este no es otro que el veterano escocés <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=q6xNNKM3gaw">Dave MacKay</a>, leyenda del Tottenham al que todo el mundo da por acabado. MacKay, durante su carrera de una década con los Spurs, había sido una fuerza imparable del equipo de Billy Nicholson. Con una capacidad física sin igual, visión de juego y garra, el escocés era el mejor centrocampista de las Islas junto a su compatriota Jim Baxter. Pero se rompió la pierna dos veces y la edad y los kilos ya no perdonaban. </p>
<p style="text-align: justify">A Clough-y-Taylor, ya casi podemos nombrarlos como una sola persona, esto les dio igual. <a target="_blank" href ="https://youtu.be/Fo2kvo_vfnw?list=PLsL-w-V9iNtEdm3Lfio79IpRZnyml-Mrg&#038;t=232">No le querían para correr</a>, sino para mandar. Pagaron cinco mil libras a los Spurs –una minucia- y consiguieron al hombre escoba que buscaban para proteger a McFarland y dejarle que volase. Y el experimento salió a las mil maravillas. Los Carneros ganaron la liga y ascendieron ese mismo año. Y Dave MacKay, el que se suponía acabado, es elegido futbolista del año junto al capitán del Manchester City –campeón en título de la First Division-, Tony Book. Clough era entrenador de Primera División antes de los 35 años.</p>
<blockquote><p>1969 es el año en que los focos apuntan a Clough por primera vez. Nunca más lo abandonarían.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Aunque en Inglaterra el seguimiento de las categorías menores es mucho mayor que en otros muchos países, lo cierto es que la personalidad y el estilo de Clough no llegaron al gran público hasta su ascenso a la First Division. Con su plantilla forjada el año anterior, a la que solo añade al internacional galés Terry Hennessey, el Derby County sorprende a los grandes de Inglaterra. El equipo de Mr. Clough no juega sucio, no protesta y no contesta preguntas de la prensa. Y ¡ay de ellos si lo hacen!, pues la ira del manager recaerá sobre el pecador. John O’Hare es el atacante más destacado del equipo, aunque lejos de los números de Peter Osgood en el Chelsea o Jeff Astle en el West Brom. Ambos serán, merecidamente, miembros de la selección inglesa que defenderá el título mundial en México. </p>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_left">Poco a poco, Clough va construyendo su equipo</span>Con su prometedor debut en la máxima categoría Clough se crece. Piensa que es el momento de aspirar a lo máximo, y del Nottingham Forest se trae al tenaz <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=eyJTBrbPIHQ">centrocampista Archie Gemmill</a>, habitual con su país, y que se convertirá en otro de los jugadores de cabecera de Clough. Pero el equipo decepciona y gana tantos partidos como pierde -dieciseis-. Será una temporada en la que los Carneros se verán cerca del descenso y en que la novena plaza final sacará suspiros de alivio, pero también de resignación en la afición. Será un año recordado por un <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=C-0YhKyFeKs">trepidante 4-4</a> en el Baseball Ground ante un Manchester United que, en aquel diciembre, andaba tan mal como el propio Derby. Se notaban los signos de decadencia en los Diablos Rojos que hacía apenas dos años se habían proclamado campeones europeos. Especialmente preocupante era el caso de un George Best que enfilaba su camino a la destrucción.</p>
<p style="text-align: justify">Ese verano del 71 Clough tiene uno de sus mayores enfrentamientos con el presidente del club, Sam Longson, un veterano empresario del transporte que había dedicado buenos años de su vida al Derby County y sobre cuya autoridad se preocupará cada vez menos su joven entrenador. Ya el año anterior, para fichar a Gemmill y Hennessey, Clough había desobedecido las órdenes de Longson. Este verano, cegado por su necesidad de un central que pudiese jugar el balón desde atrás, Clough meterá al club en números rojos. El mismo día de julio en que el propio Clough negaba algún interés <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=8uqfHEzDPKE">en Colin Todd</a>, el Derby County rompía el récord británico y pagaba 175 mil libras por… Colin Todd. Este, con su capacidad para jugar en corto y en largo, se convertirá en el iniciador del juego desde la defensa y se compenetrará a las mil maravillas con Roy McFarland formando la mejor pareja de centrales de Inglaterra. Gemmill y McGovern son los amos del medio campo, Hector y Hinton son dos puñales en las bandas que además marcan un buen número de goles y, como resultado de este fantástico cocktail los Carneros ganan la primera liga de su historia. No fue fácil, ya que el <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=O9licM9hCdw">campeonato de 1972</a> es una carrera a cuatro entre Derby, Leeds, Liverpool y Manchester City, que llegan a la última jornada con posibilidades de ser campeones. Como el calendario inglés no contemplaba el jugar todos los partidos al mismo tiempo, los jugadores se enteraron de su victoria mientras estaban en Mallorca junto a Peter Taylor, disfrutando del sol tras haber completado sus 42 encuentros.</p>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_right">Una vez conquistada la Liga, se centró en la Copa de Europa de 1973</span>Apenas 5 años después de llegar a un club del fondo de la tabla en Second Division, Brian Clough y Peter Taylor afrontaban el desafío de la Copa de Europa. El dúo era intocable en la ciudad y, el ego de Clough está por las nubes. Esta temporada 72-73 marca el momento en que <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=o_EHlzd63R8">el Clough-personaje televisivo explota</a>. No hay día en que el entrenador no hable con la prensa, cargue contra un rival –siendo el Leeds United su favorito, por su juego sucio y alejado de los estándares de Clough- o haga alguna declaración estrambótica, como aquella en que llamó payaso al portero polaco <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=iUSB4W0Axwc">Tomaszewski</a>. Esa andanada le salió cara, ya que el guardameta fue un titán en la visita de Polonia a Wembley y que costó a la selección de los Tres Leones la clasificación para el Mundial de 1974. La liga no arroja grandes resultados, con el equipo terminando séptimo, y con Clough atacando a sus aficionados por animar solamente al final de los partidos, cuando el equipo gana. En todo caso, la gran aventura es la de la Copa de Europa. Y como preparación, Clough se vuelve a saltar a su directiva para fichar al lateral izquierdo David Nish por 225 mil libras- de nuevo récord británico-. Clough sabe que para extender su fama a todo el continente debe destacar en el mayor escaparate. Y sus pretorianos McFarland, Gemmill, Hinton y O’Hare despachan al técnico campeón yugoslavo, el Zeljeznicar. Diez minutos gloriosos en el Baseball Ground pusieron un 2-0 esclarecedor contra el Benfica, completado por un tercer gol de McGovern. Los lusos, con Eusébio todavía al frente, no fueron tampoco el obstáculo capaz de parar al campeón inglés.</p>
<p style="text-align: justify">Los cuartos de final exigieron una remontada en casa, en la vuelta contra el Spartak Trnava, uno de los equipos más físicos de Europa. El Derby había resuelto tres eliminatorias complicadas contra buenos equipos, pero faltaba el enfrentamiento contra una gran Juventus, que aglutinaba gran parte del talento italiano, tanto joven –Savoldi, Rossi, Tardelli, Causio, Bettega- como veterano –Altafini, Furino, Zoff, Cuccureddu-. Un equipazo que, además, se movía como nadie en los despachos, como bien comprobarían los Carneros de Clough. Un arbitraje más que dudoso en Turín propició la <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=7NhGvWBTVrA">famosa negativa de Clough</a> a hablar con periodistas italianos. <i>«No hablo con bastardos tramposos»</i>, afirmó.</p>
<blockquote><p>La relación con el presidente Longson se fue deteriorando hasta suponer su marcha.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">El verano del 73 será decisivo en su futuro en el club. El presidente Longson y la junta directiva empiezan a cansarse de las salidas de tono de Clough y él no hace nada por arreglarlo. Primero lanza una terrible andanada contra Don Revie y el Leeds United en un artículo para el Sunday Express. Les acusa de juego sucio, de ser malos campeones y una desgracia para el fútbol británico. E incluso pide que se les descienda a Segunda División. Aunque sus acusaciones tienen base en el juego duro de jugadores como Billy Bremner o Norman Hunter, lo cierto es que el Leeds tenía una de las mejores plantillas de la historia del fútbol británico. Con jugadores <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=GfvIWSeNxyY">muy técnicos como Eddie Gray</a> o Johnny Giles, el tremendo disparo de Peter Lorimer o el oportunismo de Allan Clarke y la polivalencia de Paul Madeley. Un equipo capaz de jugar un futbol ofensivo y técnico, pero también de reducir a sus rivales a un juego bronco y físico en el que se movían como pez en el agua.</p>
<p style="text-align: justify">No contento con esto, Clough, sigue con su tradición de asaltar el mercado a espaldas de su junta directiva. En un viaje a Londres, hace una oferta por Bobby Moore y Trevor Brooking, la leyenda y el mejor jugador del West Ham. La cosa no prospera, pero cuando Longson se entera de la jugada es meses más tarde, <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=_T1FUBw_poI">con Clough ya fuera del club</a>. Porque ese curso 73-74 es el del fin del Derby County de Mr. Clough. Longson insiste en que el entrenador debe dejar de hacer apariciones en los medios y él, obviamente, se niega. Los irregulares resultados llevan a que la junta directiva se plantee varias veces su destitución, algo que finalmente ocurre en Octubre, cuando Clough y Taylor lanzan un pulso a la directiva ofreciendo su renuncia. Esta es aceptada y, a pesar de las protestas de toda la afición, ambos están fuera del club. Dave MacKay asume la dirección del equipo y lo llevará al título de liga en 1975. Para Brian Clough y Peter Taylor llegaba el momento de buscar nuevos horizontes&#8230;<br />
&nbsp;</p>
<p style="text-align: right"><i>Continuará</i>.</p>
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		<title>Desde el corazón</title>
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		<pubDate>Tue, 30 Apr 2013 02:05:05 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Sergio Vilariño]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[ou cannot stop, you cannot stop, you cannot stop CHARLIE GEORGE!!!!». El goleador inglés, pelo largo, patillas imposibles, andar desgarbado, look setentero a más no poder, se retiraba a los vestuarios sonriendo. El viejo Baseball Ground retumbaba en cánticos hacia su nuevo héroe. Charlie George era el estilete que llevaría al Derby County a la [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><i><span class="dropcap">«Y</span>ou cannot stop, you cannot stop, you cannot stop CHARLIE GEORGE!!!!»</i>. El goleador inglés, pelo largo, patillas imposibles, andar desgarbado, <a target="_blank" href ="http://i44.tinypic.com/10d9umg.jpg">look setentero a más no poder</a>, se retiraba a los vestuarios sonriendo<span id="more-65387"></span>. El viejo Baseball Ground retumbaba en cánticos hacia su nuevo héroe. Charlie George era el estilete que llevaría al Derby County a la cima de Europa. Nunca lo podría haber imaginado, especialmente cuando había provocado a los aficionados de Derby haciéndoles el gesto de la <i>“V”</i> de victoria apenas 3 años antes.</p>
<blockquote><p>Carneros y merengues, el duelo entre lo nuevo y lo viejo.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">En 1975-76, el Derby County, campeón de Inglaterra, volvía a disputar la máxima competición continental, y los <i>carneros</i>, aunque ya estaban sin el mítico técnico <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=_T1FUBw_poI">Brian Clough</a>, eran uno de los favoritos de la competición. No era para menos. Clough había abandonado el club dos años antes, pero su herencia de fútbol ofensivo y agresivo permanecía indeleble en el Baseball Ground. Desde su ascenso a la First Division con el lenguaraz técnico y su histórico primer título inglés, seguido por la presencia en las semis de Copa de Europa, el equipo del presidente Sam Longson se había consolidado como referencia en Inglaterra. Cuando Clough y Peter Taylor abandonaron el club, el hombre que había sido fichaje fundamental en su ascenso a la cumbre, el racial escocés Dave McKay, asumió el mando del equipo, y los carneros ganaron un nuevo campeonato liguero en 1975.</p>
<p style="text-align: justify">Un grupo de jugadores técnicos y atléticos componían la plantilla del Derby, varios de ellos presentes desde el inicio de la epopeya en Segunda división. <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=_H4_IYoXwW4">Roy McFarland</a> se contaba entre los mejores defensas ingleses de su época<span class="pullquote_right">El Derby County fichó a Charlie George para coronar su gran equipo</span>, Alan Hinton, uno de los mejores extremos izquierda de los últimos años, Alan Durban, un clásico box to box británico y Kevin Hector, delantero que venía jugando muy bien desde hacía 5 ó 6 años, internacionales también. Junto a ellos, uno de los centrocampistas más técnicos del país, con capacidad de desplazamiento en corto y en largo, <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=8uqfHEzDPKE">Colin Todd</a> y el interior Archie Gemmill, un habitual de su país. Además de Francis Lee, un explosivo extremo derecha que había triunfado en el gran Manchester City de Malcolm Allison y había sido mundialista en Mexico 70. No contentos con esa magnífica pléyade de jugadores, el Derby firmó en verano a la gran estrella del Arsenal, <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=1TW41P5KQGg">Charlie George</a>, un atacante explosivo, combativo y técnico, con un disparo salvaje desde media distancia. El ídolo total de Highbury, que se enroló en un equipo que contaba con él como guinda para el asalto a la Orejona. No es exagerado decir que era el equipo de moda del fútbol europeo junto al Borussia Moenchengladbach. Nada que envidiar, por tanto, al Dortmund que este año deslumbra a Europa.</p>
<p style="text-align: justify">Su andadura europea comenzó sin sobresaltos contra el Slovan de Bratislava checoslovaco y cuando el bombo les emparejó con el Real Madrid, toda Europa quería comprobar si el nuevo favorito del continente tenía lo que había que tener para marcar su territorio ante un gigante. Ya lo habían hecho en el 73 aplastando al <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=0VrfPx7e3fo">Benfica de Eusebio</a>. El Real Madrid en ese año 75 guardaba bastantes similitudes con el que venimos conociendo en los últimos años. El reinado de Muñoz en el banquillo había terminado apenas un año antes, y el equipo había estado luchando contra un Barcelona liderado por el mejor jugador del mundo. Un equipo moderno, que incluso se había permitido el lujo de aplastar al Madrid sin contemplaciones en su templo del Bernabeu. Un <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=0o02FeYogQo">0-5</a> que, para la prensa catalana, certificaba la defunción del viejo Real y el cambio de guardia por el moderno Barcelona. Nada más lejos de la realidad. </p>
<p style="text-align: justify">Santiago Bernabeu firmó a uno de los entrenadores más respetados del Continente, Miljan Miljanic y este le respondió arrasando en la Liga al Barcelona que parecía invencible. Un año después de <i>sellar</i> su defunción, el Real volvía a estar<span class="pullquote_left">Miljanic había llegado al Real Madrid con la gran experiencia de la selección yugoslava</span> en la Copa de Europa. En su competición. Porque el Madrid siempre vuelve. A Miljanic, y esto nos resultará conocido, la prensa le criticaba su falta de mano en el vestuario de la selección yugoslava durante la segunda fase del Mundial alemán. Un vestuario en el que se juntaban los jugadores de los clubes más nacionalistas de Croacia, Bosnia y Serbia: un polvorín. El mundo del fútbol, empero, le reconocía el <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=wFaSECNIm98">magnífico trabajo</a> y el gran fútbol que había realizado su selección <i>plavi</i> antes de que el vestuario, inevitablemente, reventase. El yugoslavo había formado un buen equipo en Madrid, con la presencia estelar de los internacionales germanos <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=T-k5Wt0cFGY">Netzer</a> y Breitner, el argentino Roberto Martinez en el extremo izquierdo, la calidad de Velázquez en el centro del campo, la contundencia de Santillana en el centro del ataque, la templanza de Juan Cruz Sol en el lateral derecho y la raza de Benito, Pirri y Camacho en defensa. Y el gallego Miguel Ángel, junto al <i>Gato de Odessa</i> García Remón como rotación en la portería. Además, todavía estaba <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=BQberQT9rmI ">Amancio</a>, un lujo de jugador como extremo derecha y el nexo que unía a este equipo con el de Di Stefano.</p>
<blockquote><p>La gran noche de Charlie George en la Copa de Europa.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Esperaba con ganas el joven Derby County al legendario Real Madrid en su vetusto estadio del Baseball Ground. Era el momento de demostrar a Europa que venían a por todas. El Real Madrid llevaba diez años sin ganar la Copa de Europa y su leyenda envejecía. Además, durante estas temporadas, parecía que  sólo había quedado para que las emergentes nuevas fuerzas del Viejo Continente, como el United o <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=9J__GFmB-bw">el Ajax</a>, le utilizasen para hacerse un nombre. Y en esas estaban también los carneros. </p>
<p style="text-align: justify">La noche es fría en el condado de Derbyshire, pero el estadio es un hervidero. El cuadro local <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=0KJLrwfjZG4">sale con todo</a>, con una delantera en la que destacan Charlie George y Francis Lee. Por supuesto, no faltan Todd, Gemmill o McFarland.<span class="pullquote_right">En la ida, el Derby se impuso 5-1 tras un partido arrollador</span> A pesar de la oposición, los carneros realizan un partido arrollador. Sus jugadores se emplean con una agresividad destacable y permitida por el inclasificable trencilla soviético Tofik Bakhramov –aquel que concedió el famoso gol de Hurst en la final del Mundial-. Charlie George, en su noche más grande marcó un golazo y transformó dos penalties para completar un increíble hattrick. Pirri había recortado distancias, pero Nish, el lateral izquierdo, se aprovechó de un grosero fallo de Miguel Ángel –a quien el balón se le cuela por debajo del cuerpo- para colocar el 4-1. Bakhramov completó su desastroso y casero arbitraje anulando un más que dudoso segundo tanto de <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=T9Td2E0ABEo">Pirri</a> –que era un fenómeno llegando desde atrás al área contraria-, decisión que despertó las iras del siempre irascible Paul Breitner. A pesar de la derrota, y con la sonrisa aún en la cara, Charlie George reconocía el gran partido que había jugado el veterano Amancio. Europa hizo caso omiso y aplaudía al nuevo grande que surgía de las cenizas del gigante caído. Aún era muy pronto.</p>
<blockquote><p>El Bernabeu iba a vivir la primera de sus noches de <i>miedo escénico</i>.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">El partido de vuelta levantó una expectación inusitada. El llenazo en el Bernabéu es de época y en la reventa las entradas de 400 pesetas se venden a 1500. Se confía en la hazaña y la parroquia madridista acude con sus banderas y prendas blancas que tiñen el coliseo madridista del único color del que debe teñirse. Más de cien mil almas crean un ambiente impresionante. La gente, de pie, anima sin parar. Los cimientos del estadio tiemblan cuando los jugadores del equipo inglés saltan al campo. Solos. Porque el Madrid les deja 5 minutos a solas con su gente, un elemento más de juego psicológico. </p>
<p style="text-align: justify">El Bernabéu es una caldera en aquella fría noche de noviembre, que se convertirá en el punto de partida de las famosas <i>eurorremontadas</i>. Miguel Ángel; Sol, Benito, Pirri, Camacho; Del Bosque, Netzer, Breitner;<span class="pullquote_left">La vuelta ante el Derby sería el inicio histórico del miedo escénico</span> Amancio, Santillana y Roberto Martínez fueron los héroes en aquella noche inenarrable. El <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=FR_x8OEvqHc">miedo escénico apareció pronto</a> en el ánimo inglés. A los tres minutos, Roberto Martinez abrió el marcador, pero hubo que esperar al segundo tiempo para que el marcador volviese a moverse a favor del Madrid. La primera mitad transcurre con un Madrid que domina pero con el Derby saliendo bien en peligrosas contras –no muchas-. Las soberbias intervenciones de Boulton, y la acertada retaguardia inglesa mantienen a raya a los blancos. El partido de los alemanes Netzer y Breitner en el centro del campo es de lujo. El <i>abisinio</i>, que en Madrid dejaba el lateral para Camacho, aportaba una creatividad y un conocimiento del juego como pocos en Europa. Nunca más abandonaría esa posición, ni siquiera cuando regresó a Alemania. En los minutos 51 y 55, de nuevo Martinez y <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=92TOHCkv6pI">Santillana</a> pusieron el 3-0 que daba la clasificación al Madrid por el gol conseguido en campo contrario. Pero un tanto de Charlie George a los 62, con un espectacular derechazo a la escuadra de Miguel Ángel, obligaba al Madrid a volver a empezar. </p>
<p style="text-align: justify">Veinte minutos de desesperados ataques sin suerte hacían temer lo peor a los aficionados. Pero apareció Amancio y McFarland sólo pudo detener al <i>gallego brujo</i> haciéndole penalti. Se pronunció entonces una de aquellas frases que han ido escribiendo la leyenda del Real Madrid. Amancio, totalmente roto por el cansancio y el envite de McFarland, miró a Pirri, su viejo compañero de los <i>Ye-yes</i> y le dijo: <i>«Tíralo tú, Pepe. Yo no puedo»</i>. A Pepe se le paró el corazón, pero bravo como él había sido siempre, agarró el cuero, puso el 4-1 y abrió la puerta a la prórroga. Pirri siempre cuenta que un segundo antes de emprender la carrerilla para golpear oyó como el infierno se callaba, solo para retumbar como nunca antes cuando el balón besó la red. El Madrid había olido la sangre, los ingleses estaban muertos de miedo y en el tiempo extra los madridistas vuelan sobre el césped. Un balón cruzado de por Breitner desató el éxtasis en el minuto 100; <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=crFpvmDkA8Q">Santillana</a> recibió, se deshizo de su defensor con un sombrero y tal como caía la pelota fusiló a Boulton de un derechazo. Nadie habla de cómo reaccionó el Bernabéu tras ese gol, pero tuvo que ser indescriptible. No eran unas semifinales como las de hoy, eran unos octavos, y al Madrid aún le esperarían el poderoso Borussia Moenchengladbach y el campeón Bayern Munich, que finalmente pondría un triste final –el famoso incidente del <a target="_blank" href ="http://www.abc.es/hemeroteca/historico-20-02-2007/abc/Deportes/el-loco-del-bernabeu-abrio-la-leyenda-negra_1631577135812.html"><i>Loco del Bernabeu</i></a> y el colegiado Linemayr- a la andadura del Madrid y del gran Amancio en la Copa de Europa.</p>
<p style="text-align: justify">Esta noche quizá el Bayern vuelva a esperar al Madrid, pero antes de ello, los blancos deben encontrar el camino de salida del infierno al que <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/04/analisis-borussia-dortmund-real-madrid-champions-league/">Lewandowski</a> y sus compañeros, como Charlie George en aquel noviembre del 75, les envió hace una semana. No sería la primera vez. El Real Madrid nunca muere.</p>
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