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	<title>Ecos del Balón &#187; Angelo Moratti</title>
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		<title>Las gafas de Helenio Herrera #yomequedoencasa</title>
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		<pubDate>Thu, 23 Apr 2020 02:10:19 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[David Mata]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[Gianni Brera, periodista emblemático del defensivismo italiano, solía hablar de Helenio Herrera en sus escritos con bastante retranca. No era algo personal, puesto que también dirigió dardos similares contra otros técnicos extranjeros, simplemente el éxito de Helenio Herrera le obligó a dedicarle muchas más páginas, un apodo malicioso («Accaccone») e incluso una biografía. El descubrimiento [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify">Gianni Brera, periodista emblemático del <i>defensivismo italiano</i>, solía hablar de Helenio Herrera en sus escritos con bastante retranca. No era algo personal, puesto que también dirigió dardos similares contra otros técnicos extranjeros, simplemente el<span id="more-272053"></span> éxito de Helenio Herrera le obligó a dedicarle muchas más páginas, un apodo malicioso (<a target="_blank" href ="http://elpais.com/diario/1997/11/16/deportes/879634811_850215.html"><i>«Accaccone»</i></a>) e incluso una biografía.</p>
<p style="text-align: justify">El descubrimiento de su falta de sintonía mutua se había producido en el momento exacto en que se conocieron. Helenio Herrera traía como salvoconducto un caluroso saludo de su maestro, <a target="_blank" href ="http://ricerca.repubblica.it/repubblica/archivio/repubblica/1989/07/23/alchimista-senza-patria.html">el periodista Gabriel Hanot</a>, y se dirigió a Gianni Brera en los siguientes términos: <i>«Mr. Hanot m&#8217; a dit que vous etes le seul ici a&#8217; comprendre le football»</i>. (Mr. Hanot me ha dicho que usted es el único aquí que entiende el fútbol). Esta entrada en un francés zalamero fue clasificada por Brera como <i>«ruffiani»</i> (alcahueta) y no sirvió para ganarse al periodista, que procedió a ponerle a prueba interrogándole sobre su tema favorito: el catenaccio. El escritor lombardo le habló de la <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2015/06/argentina-carasucias-analisis-derrota-mundial-1958-causas-y-consecuencias/"><i>“deficiente calidad racial”</a></i> italiana y por ello le aconsejó adoptar inmediatamente dicho dispositivo táctico, explicándole que la preeminencia de su uso era la conclusión a una larga lucha mediática en la que él y sus afines se habían visto envueltos hasta poder normalizar el uso de un <i>«módulo totalmente italiano»</i>. Helenio Herrera, según explicaba Brera, apenas contuvo la risa, <i>«frunció el ceño por encima de unos ojitos un poco oblicuos, de miope»</i> y, supuestamente, defendió la vigencia de la formación en WM. </p>
<blockquote><p>Helenio Herrera era capaz de departir hasta con su mayor crítico.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">El periodista <a target="_blank" href ="http://ricerca.repubblica.it/repubblica/archivio/repubblica/1997/11/11/dite-helenio-di-fare-catenaccio.html">Mario Fossati</a> explicó en 1997 que él había visto a Helenio Herrera y a Gianni Brera discutir sobre esto mismo durante una velada nocturna en el restaurante Riccione. La excusa que propició este encuentro era un artículo que el cotidiano francés <i>«L&#8217;Equipe»</i> había encargado a Brera. Se trataba de un análisis del fútbol italiano en general y del Inter de Milán en particular, motivo por el cual se convocó al entrenador del equipo milanés a una cena-coloquio. Según Fossati este tipo de encuentros en el post-partido no eran infrecuentes y, de hecho, él recuerda haber acompañado a Brera y Herrera en por lo menos tres reuniones de este tipo. </p>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_right">Pese a lo que escribía Brera, HH nunca fue un técnico «offensivista»</span>Durante aquella velada los dos principales interlocutores discutieron, aunque sin acalorarse. Fossati ilustró el ambiente diciendo que si bien ambos <i>«manifestaban abiertamente verdades no solicitadas»</i>, lo hacían sin <i>«malhumor»</i> ni <i>«retumbar de truenos»</i>. De este modo Brera espetaba por ejemplo que: <i>«A su llegada a Italia, usted, en comparación con nosotros, estaba diez años atrasado: y Moratti, instado por mí, le impuso el catenaccio»</i>. A lo que Herrera respondía: <i>«Eso no se corresponde con la verdad. He sido yo el centro, el motor de la nueva versión, el que ha proporcionado al Inter copas, campeonatos, títulos internacionales»</i>. Cuando existe un debate entre dos posturas encontradas, es fácil caer en la trampa de considerar que una es la correcta y la otra no. El planteamiento de Gianni Brera de considerar que Helenio Herrera era <a target="_blank" href ="http://www.treccani.it/enciclopedia/giovanni-brera_%28Dizionario-Biografico%29/">un técnico <i>«offensivista»</i></a> a su llegada a Italia resulta capcioso. Brera habló de ello varias veces, por ejemplo en el artículo titulado <i>«Il più bel gioco del mondo»</i> (El juego más hermoso del mundo), donde escribe a modo de denuncia que el Helenio Herrera <i>«offensivista»</i> de 1960-61 había sido llamado a Inglaterra en julio de 1964 y les acabó vendiendo a los ingleses que <a target="_blank" href ="https://soundcloud.com/radio-38ecos/codigo-cambridge-1x02-catenaccio">el catenaccio era cosa suya</a>. </p>
<p style="text-align: justify">Si bien es cierto que el catenaccio italiano tiene un desarrollo anterior a la llegada de Helenio Herrera al campeonato transalpino, es incorrecto considerar que Herrera haya sido un técnico ofensivo durante su etapa previa al desembarco en el Inter de Milán. Una prueba evidente de esto es que <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2015/04/preparacion-fisica-real-madrid-alfredo-di-stefano-luis-carniglia-helenio-herrera/">Alejandro Scopelli</a>, en su libro <i>«Hola, Míster»</i> (1957), pone como ejemplo de un equipo que emplea una táctica defensiva, sin renunciar al triunfo, al Atlético de Madrid campeón de Liga de&#8230; Helenio Herrera, del que dice que emplea el <i>«cerrojo»</i> en muchas ocasiones y que esto le permitiría llegar a la obtención del título. </p>
<p style="text-align: justify">Tampoco es correcto decir que Helenio Herrera apostó de salida por la WM. El técnico hispano-argentino empezó en Milán utilizando una defensa de 4, que es la misma que venía empleando en el F.C. Barcelona. Lo confirmó el jugador del Inter, Sandro Mazzola, <a target="_blank" href ="http://futbol.as.com/futbol/2010/05/21/mas_futbol/1274423234_850215.html">en una entrevista</a>, en la que le interrogaron sobre Helenio y el catenaccio y respondió que: <i>«Él quiso jugar un 4-2-4 en el Inter»</i>. También el gran periodista británico Brian Glanville, a raíz de una eliminatoria europea jugada entre el F.C. Barcelona y el Wolverhampton, dibujó el módulo de Helenio Herrera como un 4-4-2 y de forma subrepticia englobó la naturaleza de sus tácticas dentro de la corriente del <i>«fútbol negativo»</i>, es decir, netamente defensivo. Para Glanville, si el equipo de Helenio había sido capaz de golear al Wolves, no era por efecto de las tácticas de Herrera, sino por el talento excepcional de sus hombres de ataque (Kocsis-Eulogio Martínez-Luis Suárez).</p>
<blockquote><p>Se debe diferenciar lo que es una actitud (difensivista) del uso de una táctica particular (catenaccio).</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">El quid de la cuestión es por qué empieza el Inter de Helenio Herrera a utilizar a uno de los dos defensores centrales en funciones de <i>battitore libero</i>, y esto tiene hasta tres versiones diferentes: la de la prensa (Brera et al), la de Helenio Herrera y, por último, la de los jugadores. Según Brera, y esto lo repitió con pequeñas variaciones en diversas ocasiones, la llegada del <i>módulo catenacciario</i> fue una imposición de Angelo Moratti después de una derrota ante el Padova de Nereo Rocco. El periodista aseguró en varios artículos, vamos a citar  <a target="_blank" href ="http://www.repubblica.it/rubriche/la-storia/2010/04/30/news/brera_herrera-3720021/?refresh_ce"><i>«Vita, morte e miracoli di Habla Habla»</i></a> (1985) o  <a target="_blank" href ="http://www.storiedicalcio.altervista.org/brera_herrera.html"><i>«L&#8217; alchimista senza patria»</i></a> (1989) como ejemplos representativos, que el propio presidente le había asegurado en persona que impondría el uso del catenaccio tras la derrota en Padua. Sabemos por la versión de Mario Fossati (1997) que Brera se lo decía a Herrera a la cara, lo que nos permite barruntar que, efectivamente, el presidente pronunció la frase ante Brera, pero esto no significa per se que ese haya sido el motivo del empleo del catenaccio el domingo de la semana siguiente. </p>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_left">Helenio sitúa el origen en una sustitución suya ante su rival de Milán</span>Helenio Herrera dio una versión distinta del episodio en  <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2015/04/preparacion-fisica-real-madrid-alfredo-di-stefano-luis-carniglia-helenio-herrera/">aquella autobiografía</a> titulada <i>«Yo»</i> (1962) que le escribió su <i>«hijastro»</i> Gonzalo Suárez. Según Herrera la derrota ante el Padova permitió a una prensa hostil abrir la caja de los truenos, por lo que el siguiente partido, a disputar contra el Milán, se presentaba como una importante revalida. La descripción exacta, extraída del libro, es que: <i>«tras cuarenta y tres minutos de forcejeo, de juego rígido, Picchi, nuestro gran defensa lateral, incrustándose entre los cinco hombres que defendían la puerta del Milán, lanzó un potente disparo que valía el gol de la victoria»</i>. <i>«Entonces -dice Helenio Herrera- retrasé a Balleri»</i>. Gipo Viani, que estaba en Milán en calidad de Director Técnico, empezó a rugir en el vestuario que habían jugado cerrojo con Balleri como libre. Casi como si más allá del resultado fuese un triunfo que el altivo extranjero tuviese que plegarse al módulo italiano. A lo que Herrera replicó que él no empleaba esa táctica en todos los partidos, sino que la utilizaba cuando lo creía necesario, dando como anécdota un supuesto empleo temprano del catenaccio mientras entrenaba al Stade Français (1945). </p>
<p style="text-align: justify">La tercera versión del incidente, la de los jugadores, la encontramos resumida  <a target="_blank" href ="http://futbol.as.com/futbol/2010/05/21/mas_futbol/1274423234_850215.html">por Sandro Mazzola</a> en una entrevista concedida al diario AS español en 2010: <i>«Al siguiente partido el Inter hizo el primer gol y Picchi, que era el dos, le dijo a Valeri (Balleri), que tenía el seis: «Ahora tú te pones de líbero por detrás de la defensa, no quiero perder otro partido'»</i>. Que Picchi pudiese tomar este tipo de decisiones en solitario podría resultar sospechoso al público, pero según dejó constancia Brera en <i>«Storia critica del calcio italiano»</i>, Picchi actuaba como un <i>regista difensivo</i> (director defensivo) y sus compañeros le obedecían ciegamente. Durante el partido era Picchi quien prescribía los necesarios ajustes tácticos, sin pasar por Herrera, puesto que el técnico se consideraba contrario a variar la táctica una vez que el juego había empezado. El propio Moratti le reprochó a Herrera en alguna ocasión esta falta de cintura, a lo que el técnico le respondió que si los jugadores ya tenían dificultades para entender una táctica preparada durante varios días, mucho menos podrían adaptarse a una variante improvisada.</p>
<blockquote><p>El gremio de entrenadores le debe a las gafas de Helenio Herrera el incremento de su prestigio y salario.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">La realidad según Brera era mucho menos racional. Los <i>«ojitos un poco oblicuos, de miope»</i> que le habían saludado durante su primer encuentro, <a target="_blank" href ="http://www.storiedicalcio.altervista.org/brera_herrera.html">eran realmente miopes</a>. Si sus oponentes variaban un marcaje, Helenio Herrera no se daba cuenta porque, literalmente, no veía casi nada de lejos y encima se negaba a usar gafas. Podemos especular con que no se las ponía por un tema de pura presunción. Era un hombre coqueto, hasta el punto de que cuando estuvo en España se cambió su fecha de nacimiento, del 1910 que figura en su partida de nacimiento bonaerense, a 1916, añadiendo una <i>«colita»</i> al cero. Su viuda italiana, Fiora Gandolfi, asegura que ella se enteró cuando él ya estaba muerto, pero no le extrañó para nada que emplease este tipo de <i>«pequeños engaños»</i>. Así que demasiado ciego para discernir esquemas, variantes o desplazamientos, pero demasiado orgullo para emplear anteojos, no le quedó más remedio que dejar que Armando Picchi fuese su par de gafas. Las gafas de  <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/tag/helenio-herrera/">Helenio Herrera</a>.<br />
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		<title>Las gafas de Helenio Herrera</title>
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		<pubDate>Fri, 16 Oct 2015 01:55:50 +0000</pubDate>
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				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify">Gianni Brera, periodista emblemático del <i>defensivismo italiano</i>, solía hablar de Helenio Herrera en sus escritos con bastante retranca. No era algo personal, puesto que también dirigió dardos similares contra otros técnicos extranjeros, simplemente el<span id="more-183814"></span> éxito de Helenio Herrera le obligó a dedicarle muchas más páginas, un apodo malicioso (<a target="_blank" href ="http://elpais.com/diario/1997/11/16/deportes/879634811_850215.html"><i>«Accaccone»</i></a>) e incluso una biografía.</p>
<p style="text-align: justify">El descubrimiento de su falta de sintonía mutua se había producido en el momento exacto en que se conocieron. Helenio Herrera traía como salvoconducto un caluroso saludo de su maestro, <a target="_blank" href ="http://ricerca.repubblica.it/repubblica/archivio/repubblica/1989/07/23/alchimista-senza-patria.html">el periodista Gabriel Hanot</a>, y se dirigió a Gianni Brera en los siguientes términos: <i>«Mr. Hanot m&#8217; a dit que vous etes le seul ici a&#8217; comprendre le football»</i>. (Mr. Hanot me ha dicho que usted es el único aquí que entiende el fútbol). Esta entrada en un francés zalamero fue clasificada por Brera como <i>«ruffiani»</i> (alcahueta) y no sirvió para ganarse al periodista, que procedió a ponerle a prueba interrogándole sobre su tema favorito: el catenaccio. El escritor lombardo le habló de la <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2015/06/argentina-carasucias-analisis-derrota-mundial-1958-causas-y-consecuencias/"><i>“deficiente calidad racial”</a></i> italiana y por ello le aconsejó adoptar inmediatamente dicho dispositivo táctico, explicándole que la preeminencia de su uso era la conclusión a una larga lucha mediática en la que él y sus afines se habían visto envueltos hasta poder normalizar el uso de un <i>«módulo totalmente italiano»</i>. Helenio Herrera, según explicaba Brera, apenas contuvo la risa, <i>«frunció el ceño por encima de unos ojitos un poco oblicuos, de miope»</i> y, supuestamente, defendió la vigencia de la formación en WM. </p>
<blockquote><p>Helenio Herrera era capaz de departir hasta con su mayor crítico.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">El periodista <a target="_blank" href ="http://ricerca.repubblica.it/repubblica/archivio/repubblica/1997/11/11/dite-helenio-di-fare-catenaccio.html">Mario Fossati</a> explicó en 1997 que él había visto a Helenio Herrera y a Gianni Brera discutir sobre esto mismo durante una velada nocturna en el restaurante Riccione. La excusa que propició este encuentro era un artículo que el cotidiano francés <i>«L&#8217;Equipe»</i> había encargado a Brera. Se trataba de un análisis del fútbol italiano en general y del Inter de Milán en particular, motivo por el cual se convocó al entrenador del equipo milanés a una cena-coloquio. Según Fossati este tipo de encuentros en el post-partido no eran infrecuentes y, de hecho, él recuerda haber acompañado a Brera y Herrera en por lo menos tres reuniones de este tipo. </p>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_right">Pese a lo que escribía Brera, HH nunca fue un técnico «offensivista»</span>Durante aquella velada los dos principales interlocutores discutieron, aunque sin acalorarse. Fossati ilustró el ambiente diciendo que si bien ambos <i>«manifestaban abiertamente verdades no solicitadas»</i>, lo hacían sin <i>«malhumor»</i> ni <i>«retumbar de truenos»</i>. De este modo Brera espetaba por ejemplo que: <i>«A su llegada a Italia, usted, en comparación con nosotros, estaba diez años atrasado: y Moratti, instado por mí, le impuso el catenaccio»</i>. A lo que Herrera respondía: <i>«Eso no se corresponde con la verdad. He sido yo el centro, el motor de la nueva versión, el que ha proporcionado al Inter copas, campeonatos, títulos internacionales»</i>. Cuando existe un debate entre dos posturas encontradas, es fácil caer en la trampa de considerar que una es la correcta y la otra no. El planteamiento de Gianni Brera de considerar que Helenio Herrera era <a target="_blank" href ="http://www.treccani.it/enciclopedia/giovanni-brera_%28Dizionario-Biografico%29/">un técnico <i>«offensivista»</i></a> a su llegada a Italia resulta capcioso. Brera habló de ello varias veces, por ejemplo en el artículo titulado <i>«Il più bel gioco del mondo»</i> (El juego más hermoso del mundo), donde escribe a modo de denuncia que el Helenio Herrera <i>«offensivista»</i> de 1960-61 había sido llamado a Inglaterra en julio de 1964 y les acabó vendiendo a los ingleses que <a target="_blank" href ="https://soundcloud.com/radio-38ecos/codigo-cambridge-1x02-catenaccio">el catenaccio era cosa suya</a>. </p>
<p style="text-align: justify">Si bien es cierto que el catenaccio italiano tiene un desarrollo anterior a la llegada de Helenio Herrera al campeonato transalpino, es incorrecto considerar que Herrera haya sido un técnico ofensivo durante su etapa previa al desembarco en el Inter de Milán. Una prueba evidente de esto es que <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2015/04/preparacion-fisica-real-madrid-alfredo-di-stefano-luis-carniglia-helenio-herrera/">Alejandro Scopelli</a>, en su libro <i>«Hola, Míster»</i> (1957), pone como ejemplo de un equipo que emplea una táctica defensiva, sin renunciar al triunfo, al Atlético de Madrid campeón de Liga de&#8230; Helenio Herrera, del que dice que emplea el <i>«cerrojo»</i> en muchas ocasiones y que esto le permitiría llegar a la obtención del título. </p>
<p style="text-align: justify">Tampoco es correcto decir que Helenio Herrera apostó de salida por la WM. El técnico hispano-argentino empezó en Milán utilizando una defensa de 4, que es la misma que venía empleando en el F.C. Barcelona. Lo confirmó el jugador del Inter, Sandro Mazzola, <a target="_blank" href ="http://futbol.as.com/futbol/2010/05/21/mas_futbol/1274423234_850215.html">en una entrevista</a>, en la que le interrogaron sobre Helenio y el catenaccio y respondió que: <i>«Él quiso jugar un 4-2-4 en el Inter»</i>. También el gran periodista británico Brian Glanville, a raíz de una eliminatoria europea jugada entre el F.C. Barcelona y el Wolverhampton, dibujó el módulo de Helenio Herrera como un 4-4-2 y de forma subrepticia englobó la naturaleza de sus tácticas dentro de la corriente del <i>«fútbol negativo»</i>, es decir, netamente defensivo. Para Glanville, si el equipo de Helenio había sido capaz de golear al Wolves, no era por efecto de las tácticas de Herrera, sino por el talento excepcional de sus hombres de ataque (Kocsis-Eulogio Martínez-Luis Suárez).</p>
<blockquote><p>Se debe diferenciar lo que es una actitud (difensivista) del uso de una táctica particular (catenaccio).</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">El quid de la cuestión es por qué empieza el Inter de Helenio Herrera a utilizar a uno de los dos defensores centrales en funciones de <i>battitore libero</i>, y esto tiene hasta tres versiones diferentes: la de la prensa (Brera et al), la de Helenio Herrera y, por último, la de los jugadores. Según Brera, y esto lo repitió con pequeñas variaciones en diversas ocasiones, la llegada del <i>módulo catenacciario</i> fue una imposición de Angelo Moratti después de una derrota ante el Padova de Nereo Rocco. El periodista aseguró en varios artículos, vamos a citar  <a target="_blank" href ="http://www.repubblica.it/rubriche/la-storia/2010/04/30/news/brera_herrera-3720021/?refresh_ce"><i>«Vita, morte e miracoli di Habla Habla»</i></a> (1985) o  <a target="_blank" href ="http://www.storiedicalcio.altervista.org/brera_herrera.html"><i>«L&#8217; alchimista senza patria»</i></a> (1989) como ejemplos representativos, que el propio presidente le había asegurado en persona que impondría el uso del catenaccio tras la derrota en Padua. Sabemos por la versión de Mario Fossati (1997) que Brera se lo decía a Herrera a la cara, lo que nos permite barruntar que, efectivamente, el presidente pronunció la frase ante Brera, pero esto no significa per se que ese haya sido el motivo del empleo del catenaccio el domingo de la semana siguiente. </p>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_left">Helenio sitúa el origen en una sustitución suya ante su rival de Milán</span>Helenio Herrera dio una versión distinta del episodio en  <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2015/04/preparacion-fisica-real-madrid-alfredo-di-stefano-luis-carniglia-helenio-herrera/">aquella autobiografía</a> titulada <i>«Yo»</i> (1962) que le escribió su <i>«hijastro»</i> Gonzalo Suárez. Según Herrera la derrota ante el Padova permitió a una prensa hostil abrir la caja de los truenos, por lo que el siguiente partido, a disputar contra el Milán, se presentaba como una importante revalida. La descripción exacta, extraída del libro, es que: <i>«tras cuarenta y tres minutos de forcejeo, de juego rígido, Picchi, nuestro gran defensa lateral, incrustándose entre los cinco hombres que defendían la puerta del Milán, lanzó un potente disparo que valía el gol de la victoria»</i>. <i>«Entonces -dice Helenio Herrera- retrasé a Balleri»</i>. Gipo Viani, que estaba en Milán en calidad de Director Técnico, empezó a rugir en el vestuario que habían jugado cerrojo con Balleri como libre. Casi como si más allá del resultado fuese un triunfo que el altivo extranjero tuviese que plegarse al módulo italiano. A lo que Herrera replicó que él no empleaba esa táctica en todos los partidos, sino que la utilizaba cuando lo creía necesario, dando como anécdota un supuesto empleo temprano del catenaccio mientras entrenaba al Stade Français (1945). </p>
<p style="text-align: justify">La tercera versión del incidente, la de los jugadores, la encontramos resumida  <a target="_blank" href ="http://futbol.as.com/futbol/2010/05/21/mas_futbol/1274423234_850215.html">por Sandro Mazzola</a> en una entrevista concedida al diario AS español en 2010: <i>«Al siguiente partido el Inter hizo el primer gol y Picchi, que era el dos, le dijo a Valeri (Balleri), que tenía el seis: «Ahora tú te pones de líbero por detrás de la defensa, no quiero perder otro partido'»</i>. Que Picchi pudiese tomar este tipo de decisiones en solitario podría resultar sospechoso al público, pero según dejó constancia Brera en <i>«Storia critica del calcio italiano»</i>, Picchi actuaba como un <i>regista difensivo</i> (director defensivo) y sus compañeros le obedecían ciegamente. Durante el partido era Picchi quien prescribía los necesarios ajustes tácticos, sin pasar por Herrera, puesto que el técnico se consideraba contrario a variar la táctica una vez que el juego había empezado. El propio Moratti le reprochó a Herrera en alguna ocasión esta falta de cintura, a lo que el técnico le respondió que si los jugadores ya tenían dificultades para entender una táctica preparada durante varios días, mucho menos podrían adaptarse a una variante improvisada.</p>
<blockquote><p>El gremio de entrenadores le debe a las gafas de Helenio Herrera el incremento de su prestigio y salario.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">La realidad según Brera era mucho menos racional. Los <i>«ojitos un poco oblicuos, de miope»</i> que le habían saludado durante su primer encuentro, <a target="_blank" href ="http://www.storiedicalcio.altervista.org/brera_herrera.html">eran realmente miopes</a>. Si sus oponentes variaban un marcaje, Helenio Herrera no se daba cuenta porque, literalmente, no veía casi nada de lejos y encima se negaba a usar gafas. Podemos especular con que no se las ponía por un tema de pura presunción. Era un hombre coqueto, hasta el punto de que cuando estuvo en España se cambió su fecha de nacimiento, del 1910 que figura en su partida de nacimiento bonaerense, a 1916, añadiendo una <i>«colita»</i> al cero. Su viuda italiana, Fiora Gandolfi, asegura que ella se enteró cuando él ya estaba muerto, pero no le extrañó para nada que emplease este tipo de <i>«pequeños engaños»</i>. Así que demasiado ciego para discernir esquemas, variantes o desplazamientos, pero demasiado orgullo para emplear anteojos, no le quedó más remedio que dejar que Armando Picchi fuese su par de gafas. Las gafas de  <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/tag/helenio-herrera/">Helenio Herrera</a>.<br />
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		<title>Il regalo più bello del mondo</title>
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		<pubDate>Sat, 06 Jun 2015 01:57:03 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[David Mata y Marc Roca]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[elenio Herrera estaba exultante. Apenas un mes antes su Fútbol Club Barcelona había batido en San Siro al Inter por cuatro goles a dos, durante los cuartos del torneo de «Ciudades en Feria», y ahora acaba de asaltar en el mismo estadio al otro gran equipo de la ciudad, el AC Milán, pese a que [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><span class="dropcap">H</span>elenio Herrera estaba exultante. Apenas un mes antes su Fútbol Club Barcelona había batido en San Siro <a target="_blank" href ="http://hemeroteca.mundodeportivo.com/edition.html?bd=01&#038;bm=10&#038;by=1959&#038;edition=Barcelona">al Inter</a> por cuatro goles a dos, durante los cuartos del torneo de <I>«Ciudades en Feria»</I>, y ahora acaba de asaltar en el mismo estadio<span id="more-169664"></span> al otro gran equipo de la ciudad, <a target="_blank" href ="http://hemeroteca.mundodeportivo.com/edition.html?bd=05&#038;bm=11&#038;by=1959&#038;edition=Barcelona">el AC Milán</a>, pese a que el campeón italiano era uno de los más claros favoritos para la otra gran competición continental, la <i>«Copa de Campeones de Europa»</i>. </p>
<p style="text-align: justify"><i>«La táctica es el todo y lo que determina el resultado en el fútbol»</i>, <a target="_blank" href ="http://hemeroteca.mundodeportivo.com/preview/1960/04/20/pagina-4/649147/pdf.html#&#038;mode=fullScreen">se dijo</a> a sí mismo Helenio Herrera, y quedó tan absolutamente complacido por haber podido formular este concepto de un modo tan elocuente, que se autoconminó a no olvidarse de garabatearlo en alguna libreta para así poder utilizarlo como réplica en alguna futura entrevista. Todo había salido a pedir de boca. Vergés salió con el número 7 a la espalda, pero en lugar de jugar en el extremo -como hubiese podido inferir cualquier incauto-, el técnico lo había dedicado a perseguir al cerebro milanista, Liedholm, al cual había secado. </p>
<blockquote><p>&#8211; ¡Antonio, fantástico, como siempre, menudo penalty les has parado!</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Y tras palmear en el pecho de <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2010/03/entrevista-a-antoni-ramallets/">Ramallets</a>, su portero preferido, Helenio Herrera oteó el estadio por última vez, esperó hasta que el último de sus jugadores hubo abandonado el terreno de juego y se dispuso a desfilar hacia los vestuarios.</p>
<p style="text-align: justify">A pesar de haber conquistado la victoria con más facilidad de lo esperado se encontraba bastante intranquilo. Quizás esto se debía a que, en breves instantes, se iba a ver en la tesitura de tener que hacer a los muchachos una oferta que ninguno de ellos podía siquiera llegar a imaginar. </p>
<h3>La oferta</h3>
<p><img src="http://www.ecosdelbalon.com/alterblog/wp-content/uploads/2015/06/vineta2.jpg" alt="" width="700"  /></img></p>
<blockquote><p>&#8211; ¿Una moneda? -aventuró alguno. </p>
<p>&#8211; ¡<a target="_blank" href ="http://elpais.com/diario/2007/02/12/deportes/1171234831_850215.html">Una moneda de oro</a>!</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">La joya brillaba en la mano del técnico, dándole enteramente el aspecto de un Long John Silver salido de <i>«La isla del tesoro»</i>, pero los que habían leído el libro decidieron abstenerse de comentarlo. </p>
<blockquote><p>&#8211; La historia es espectacular y todos me lo vais a agradecer. &#8211; Helenio Herrera paró un momento para tomarle el pulso al auditorio y decidió redoblar su ya descomunal entusiasmo-. Me vino a ver Alfredo Giorgi, al que algunos ya conoceréis porque es el corresponsal de <i>«La Gazzetta»</i> en Barcelona, y allí me hizo una propuesta. Angelo Moratti, presidente del Inter y un hombre más rico que Dios, celebra mañana su cumpleaños, y como nosotros le hemos destrozado a su equipo en la Copa de Ferias, está convencido de que somos los más grandes del mundo. Así que unos amigos suyos se han decidido a organizarle un partido de fútbol como regalo de aniversario y es ahí donde entramos nosotros.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Los jugadores miraban al técnico con ojos de animal de granja en el día de la matanza. A la mayoría aún les faltaba el oxígeno por los rigores del partido y no podían estar seguros de si esto se trataba de algún tipo de truco motivacional de Herrera, una broma o si simplemente es que se había vuelto <a target="_blank" href ="http://www.kaisermagazine.com/entrevistas/entrevista-joaquin-peiro-inter-milan-torino-roma/">loco</a>. Todos esperaban que otro hablase y tras algún carraspeo informativo le tocó a Segarra oficiar de capitán y dar la cara.</p>
<blockquote><p>&#8211; Pero don Helenio&#8230; ¿y con <a target="_blank" href ="http://hemeroteca.mundodeportivo.com/preview/1959/11/05/pagina-3/638122/pdf.html#&#038;mode=fullScreen">Gich y Campabadal</a> qué hacemos? –preguntó el capitán, como si el técnico se hubiese podido olvidar de los perros de presa de la directiva- ¿El club sabe algo de todo esto?</p>
<p>&#8211; A ver, Segarra, ¿<a target="_blank" href ="http://hemeroteca.lavanguardia.com/preview/1963/09/15/pagina-23/32677416/pdf.html?search=r%C3%A1pid">cuánto ganabas tú cuando yo llegué al equipo</a>? ¿Y tú, Evaristo? ¿Y tú, Suárez? ¿Cuánto ganabas tú, Antonio? ¿No teníais todos vosotros un pie fuera del club? ¿Quién os defendió cuando la directiva había decidido ya vuestra marcha? ¿Quién, en definitiva, ha mirado más por vuestros intereses?</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Los jugadores bajaron la mirada en acto de reconocimiento e incluso alguno asentía aunque con cierta pinta de estupefacción. Helenio comprobó por aquellas caras que era el dueño de la situación y se sintió seguro de poder llevar el discurso a su siguiente nivel. </p>
<blockquote><p>&#8211; Antes de salir de Barcelona hablé con la directiva y les comuniqué que estabais nerviosos por tantas concentraciones y que había que daros algo de tiempo libre. ¿Comprendéis?</p></blockquote>
<p><img src="http://www.ecosdelbalon.com/alterblog/wp-content/uploads/2015/06/vineta3.jpg" alt="" width="700"  /></img></p>
<blockquote><p>&#8211; Así que les dije que, por esta vez, mucho mejor que daros la prima por la victoria, se os diera permiso para salir de noche. Y que, total, eso era mejor que arriesgarse a que alguno intentase escapar y se rompiese la crisma descolgándose por el balcón del hotel. –Situación que de hecho <a target="_blank" href ="http://futbol.as.com/futbol/2014/06/06/mundial/1402018714_539123.html">ya había sucedido</a> más de una vez.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Lo de que don Helenio Herrera -que cobraba el doble de prima que ellos- hubiese podido rechazar el dinero sí que empezó a olerle a los jugadores a cuerno quemado. Más si cabe sabiendo que para él con el dinero no se jugaba. O que si se jugaba era por dinero. O vaya usted a saber ya. Lo cierto es que aquello, lejos de aclararse, parecía que tenía cada vez menos sentido. </p>
<blockquote><p>&#8211; No os preocupéis porque vosotros al final vais a cobrar, pero no del club. Vais a jugar un partido más esta noche, y cuando acabe vamos a cobrar cuatro veces lo que nos tocaba como prima, más una de estas -y volvió a enseñar la moneda. </p>
<p>&#8211; Pero Míster&#8230; ¿sin ni siquiera saber a dónde vamos? -replicó Segarra, ya casi totalmente convencido.</p>
<p>&#8211; ¿Pero vosotros sois hombres o no sois hombres? ¡Dejaos ya de tantas puñetas! A vosotros no os interesa saber a dónde vamos, porque entonces seriáis responsables. Si sólo me hacéis caso y vais a donde yo digo que tenéis que ir siempre podéis jurar luego que estabais siguiendo las órdenes del entrenador.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Aquello parecía lógico y la plantilla asintió casi unánimemente, más aun cuando <a target="_blank" href ="http://www.storiedicalcio.altervista.org/brera_herrera.html">faltaban los húngaros</a>, que eran siempre los más dispuestos a desautorizar a su entrenador. Helenio Herrera aprovechó la coyuntura para hacer entrar a unos señores misteriosos, que llegaron cargando fardos rellenos de ropa, y les ordenó a todos vestirse con lo que había en ellos. </p>
<p style="text-align: justify">Los jugadores fueron recogiendo de allí unas gabardinas grises, gafas de sol y sombreros tipo fedora, que a algunos les iban más apretados que a otros, porque se había traído una sola medida para todo el mundo y había una gran dispersión de tamaños y hechuras entre los muchachos, pero al final ninguna prenda supuso un obstáculo insalvable.</p>
<p style="text-align: justify">Cuando ya habían terminado de vestirse, se les suministró a todos instrucciones en tarjetas de cartón, con la consigna de que deberían memorizarlas primero para poder destruirlas después, y cuando ya estuvieron por fin instruidos y disfrazados, como si una feria de detectives privados hubiese llegado a la ciudad, fueron desfilando en dirección a la salida del estadio. Desde allí se dedicaron a cazar taxis en grupos de tres y cuatro, aunque con los jugadores camuflados entre los señores misteriosos, que resultaron ser italianos, porque de esa manera, según les dijo Helenio Herrera, ningún taxista detectaría algún acento sospechoso.</p>
<h3>El rival</h3>
<p><img src="http://www.ecosdelbalon.com/alterblog/wp-content/uploads/2015/06/vineta4.jpg" alt="" width="700"  /></img></p>
<p style="text-align: justify">Aquel enjambre de taxis culminó su viaje en el <a target="_blank" href ="http://hemeroteca.mundodeportivo.com/preview/1959/11/06/pagina-3/638128/pdf.html#&#038;mode=fullScreen">aeropuerto de Malpensa</a>, en donde más fulanos desconocidos guiaron a la plantilla por un laberinto de hangares, hasta llegar a las fauces de un avión privado. Casi parecía que formaban parte de algún delirante sueño del pintor figuerense Salvador Dalí, y en casi todo momento se esperaban que alguien, con mejor criterio que el suyo, les diese el alto y les conminase a volver a la relativa seguridad de su hotel milanés. </p>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_right">La Juventus de Cesarini era el rival elegido</span>No obstante, el viaje en avión transcurrió con relativa tranquilidad, dado que casi ninguno hablaba, e incluso don Helenio Herrera se hallaba extrañamente <a target="_blank" href ="http://www.storiedicalcio.altervista.org/brera_herrera.html">silencioso</a> para lo que en él era habitual. Al aterrizar se dieron cuenta de que se hallaban en la Ciudad Eterna, Roma, y allí fueron recibidos por el equipo que se suponía que tendría que ser su rival y al cual también encontraron bastante cansado. Se trataba de la Juventus de Turín, que venía de jugar un interminable <a target="_blank" href ="http://www.juworld.net/partita.asp?idpartita=1450">partido copero contra la Sampdoria</a>, debido a que el extremo Bruno Mora les había empatado en el intervalo del último minuto. Al final todo había salido bien gracias a Nicolè, el nuevo Piola, quien había arreglado el desaguisado marcando durante el tiempo suplementario. Pero los jugadores se traían una joda tremenda con el director técnico Renato Cesarini, que precisamente se había hecho popular como jugador por marcar goles <a target="_blank" href ="https://es.eurosport.yahoo.com/blogs/vintage-club-de-futbol/la-zona-cesarini-el-mito-marcar-sobre-la-230025601--sow.html">sobre la hora</a>. </p>
<p style="text-align: justify">Teniendo en cuenta que el ítalo-argentino era también quien más fluidamente hablaba las lenguas vehiculares de las dos expediciones, no tardó en auto-erigirse como mediador entre ambas, lo que permitió a la delegación azulgrana percatarse de un hecho insólito: ¡el ego de Renato Cesarini rivalizaba con el de Helenio Herrera! La <a target="_blank" href ="http://www.eluniversal.com.mx/deportes/137318.html">prepotencia</a> del argentino asfixiaba el ambiente como las nubes de tabaco en un postpartido. Suerte que allí estaba el hispano-argentino para oficiar de contrapeso en aquel concurso improvisado por el título oficioso de <i>«el que más sabe de fútbol en el mundo»</i>.</p>
<p style="text-align: justify">Ambos se desentendían estupendamente y bajo el aparente debate se podía leer entre líneas que compartían una sensibilidad común en su manera de entender lo que estaba llegando en cuanto a lo táctico, la dieta o la <a target="_blank" href =http://www.elgrafico.com.ar/2013/05/12/C-4744-bambino-veira-100x100-muchas-veces-me-iba-del-telo-al-entrenamiento.php">preparación física</a>. Sin embargo el preparador de los juventinos, Carlo Parola, no pudo ni decir esta boca es mía, ahogado por aquel tsunami de verborragia.</p>
<p style="text-align: justify">Las dos plantillas se distribuyeron en sendos autobuses, que circularon por calles y caminos amparándose en la relativa oscuridad, hasta divisar por fin el monumento más característico de la ciudad, el Coliseo romano, que se encontraba acordonado como si se estuviesen realizando algunas obras de infraestructura de la ciudad. </p>
<p style="text-align: justify">Absolutamente atónitos y quizás esperando incluso la aparición espontánea de los carabinieri, los dos grupos de atletas se aprestaron a entrar en el mastodóntico anfiteatro para volver a darle su uso original: el espectáculo. Las gradas no estaban llenas, pero sí que había una selecta reunión de oligarcas entre la que algunos pudieron reconocer al homenajeado de la noche y magnate del petróleo, Angelo Moratti, así como al presidente bianconero, Umberto Agnelli, ya su hermano y  presidente <a target="_blank" href =http://www.brianzapopolare.it/sezioni/economia/20030125_agnelli_biografia.htm">dell&#8217;Istituto Finanziario Industriale</a>, Gianni Agnelli. Lo más granado de la industria del combustible y el motor se había sentado en medio de la noche romana para ver jugar al que, hasta ese momento, era el mejor equipo de Italia, contra el que parecía destinado a ser esa temporada el mejor equipo de Europa. El hechizo de aquel momento solo se trabó cuando oyeron gritar a Helenio Herrera&#8230;</p>
<p><img src="http://www.ecosdelbalon.com/alterblog/wp-content/uploads/2015/06/vineta5.jpg" alt="" width="700"  /></img><br />
&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify">Autores:<br />
&#8211; <a target="_blank" href =http://www.ecosdelbalon.com/author/marc-roca/">Marc Roca</a>: ilustraciones.<br />
&#8211; <a target="_blank" href =http://www.ecosdelbalon.com/author/david-mata/">David Mata</a>: textos y guión.</p>
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