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	<title>Ecos del Balón &#187; Aimé Jacquet</title>
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	<description>En fútbol nadie tiene razón.</description>
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		<title>Robert Pirès: el punto de partida de una revolución</title>
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		<pubDate>Tue, 20 Oct 2015 01:57:38 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Eduardo José Ustaritz]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[De niño, a Fumito Ueda le obsesionaba el movimiento, particularmente el de los animales salvajes. De grande, Ueda revolucionó no sólo la industria de los videojuegos sino el mundo del arte. El punto de partida fue aquella vieja obsesión por las cosas que se movían y una sensibilidad artística temprana que lo llevó a tratar [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify">De niño, a <a target="_blank" href ="http://www.theguardian.com/technology/2015/jun/19/the-last-guardian-fumito-ueda-sony">Fumito Ueda le obsesionaba el movimiento</a>, particularmente el de los animales salvajes. De grande, Ueda revolucionó no sólo la industria de los videojuegos sino el mundo del arte. El punto de partida<span id="more-184242"></span> fue aquella vieja obsesión por las cosas que se movían y una sensibilidad artística temprana que lo llevó a tratar de ganarse la vida como un artista tradicional. Afortunadamente, en 1997 Ueda entró a formar el equipo de Sony. Unos años más tarde presentaría al público el juego que lo cambió todo. Cuando se discute sobre la facultad artística de los videojuegos, sobre si estos pueden o no llegar a ser formas de arte como el cine, la pintura o la fotografía, puede que aparezcan ejemplos incipientes de características propias del arte en videojuegos, pero es en ICO dónde los defensores de la “articidad” de los juegos de vídeo comulgan está la primera obra de arte del medio. La opera prima de Ueda es un juego minimalista que rompió con los paradigmas de lo que era un videojuego en aquel momento. Se trata de la historia de ICO, un niño con cuernos que intenta salvar a Yorda, la hija de la reina del castillo en el que ambos son cautivos y que no habla su idioma, defendiéndola de las sombras que la acechan y de su propia madre, sin mucha más ayuda que un garrote y eventualmente una espada. Para quienes lo han jugado, ICO se convierte en una experiencia personal, de conexión íntima con ICO y Yorda, en la que el usuario es testigo de cómo afloran sentimientos mientras avanza la partida. Era, de una maravillosa e inesperada manera, arte, y así ha sido defendido por la crítica de la industria y por artistas de otras disciplinas. El legado de ICO cambió la forma en la que se diseñan <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=V3tb0NXWUoI">los videojuegos</a> y los creadores de los grandes títulos de los últimos años han confesado la influencia tanto de ICO como de Shadow of the Colossus en sus productos. El videojuego de Ueda fue el primero de muchos.</p>
<blockquote><p>G. Del Toro: «Los únicos videojuegos que son obras maestras son ICO y Shadow of the Colossus»</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Unos meses antes de la salida de ICO al mercado, a Londres llegó proveniente de Marsella el francés Robert Emmanuel Pirès. Llegaba al Arsenal del también galo <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2015/09/archivo-programas-la-aventura-original-reportaje-historias/">Arsène Wenger</a>, que ya llevaba un par de años haciendo una revolución a su manera. Wenger, que llegó a Highbury tras un peculiar paso por un naciente fútbol japonés, vio el fútbol moderno hace veinte años. Cambió las costumbres británicas fuera del campo y, ya en el césped, venía confeccionando un fútbol rompedor con el modelo establecido en las islas, aunque más tarde demostraría haberse anticipado a varias de <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/ecos/2008/07/08/la-eurocopa-profetica/">las tendencias que estarían en boga</a> diez años después. Wenger fue un pionero y el fichaje de Pirès sería el último impulso que necesitaría para forjar uno de los primeros equipos del siglo XXI que hacían fútbol puramente del nuevo milenio. Lo del Arsenal de Wenger entre 2000 y 2004 fue un poco lo de Ueda con ICO.</p>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_right">Pirès representó una nueva estirpe</span>Aunque quizá no haya sido el primero, porque ya en la <a target="_blank" href ="http://backpagefootball.com/conventional-wingers-a-dying-breed/37308/">época de Chapman</a> este abogaba por que los atacantes de banda produjeran más pases interiores que centros laterales, sin duda sí fue uno de los más influyentes, especialmente si tenemos en cuenta que tras él se destaparía una sucesión de nuevos futbolistas que respondían precisamente al perfil que, de una u otra forma, en el año 2000 era bastante único. Robert Pirès no era un jugador de banda cualquiera, sino que su fútbol encontraba convergencia en las virtudes del extremo, el enganche y el segunda punta. Podía jugar en cualquiera de las tres posiciones, pero su juego no respondía al comportamiento típico de cada puesto. <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=tyyV1HjSzgc">Lo combinaba todo</a>: si jugaba por dentro caía a banda y sumaba acciones de desborde y asistencia más normales en un extremo que en un jugador interior; si lo hacía en la banda, tiraba para dentro jugando hasta a pie natural. De extremo y de segunda punta, además, asumía labores creativas y de gestión atípicas para cualquier que jugara en esas zonas. Simplemente, se trataba de una estirpe nueva de futbolista que cazaba a la perfección con el también nuevo fútbol dinámico, técnico y veloz que buscaba Wenger. Durante seis años, Pirès fue un representante modelo de la cultura Arsenal; un futbolista de máxima calidad que resumía el cambio de cosmovisión que implantó el club en los albores del siglo. Sin embargo, la aventura futbolística de Pirès es mucho más que esos seis años en Londres.</p>
<blockquote><p>Robert Pirès: ni mediapunta, ni delantero, ni extremo. Un híbrido</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Pirès había debutado a los veinte años en el FC Metz y desde 1996, después del proceso Olímpico de aquel año, había comenzado a ser parte de la selección absoluta de Francia que trataba de dejar atrás los últimos años de fracasos estrepitosos entregándose a los pies de una nueva generación liderada por Zinedine Zidane, con miras al Mundial en el que ‘Les Blues’ serían locales en 1998. Corría la temporada previa y Pirès ya era un nombre importante en el fútbol francés jugando como <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=GzIDcTcEHPk">delantero en el Metz</a>. Aunque habitual en las convocatorias, Robert era reubicado en el campo por el seleccionador ya que como delantero no tenía cabida en el sistema. Así, Pirès se vio obligado a luchar por un puesto en el once titular primero con Bernard Diomède o <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=Fw0owtl7bCc">Ibrahim Ba</a> y luego con Thierry Henry, quien terminaría relegándolo al banquillo, amén de ser el reemplazo natural de Zidane, la estrella del equipo. A pesar de haber jugado en los siete amistosos previos a Francia 98’, durante el Mundial sólo jugó en tres ocasiones, una de titular (y cambiado por Henry en la segunda parte) y dos entrando desde el banquillo en lugar de Henry, siempre como extremo. Aunque jugó poco tiempo, su buen hacer en el torneo llamó la atención de grandes equipos europeos y terminó fichando por el Marsella, donde sería reconvertido finalmente a mediocampista. Ya había una revolución en marcha.</p>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_left">De Overmars a Pirès; cambio de paradigma</span>Tras dos buenos años en el Olympique, más el primero que el segundo, del que sólo se recuerda <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=3j7z9bA_mWg">este golazo</a>, Pirès aterriza en el Arsenal. El matrimonio entre club, entrenador y jugador fue perfecto. Robert recuerda a Wenger como <a target="_blank" href ="http://es.fifa.com/world-match-centre/news/newsid/266/803/8/">“un segundo padre”</a> y le agradece haber potenciado sus virtudes para llevarlo a lo más alto. En efectos prácticos, el trabajo de Wenger sobre Pirès se trató de una prolongación de lo que habían hecho Rolland Courbois en el Marsella, Aimé Jacquet con Francia en el Mundial y Roger Lemerre en la Eurocopa. Para el torneo continental, ya Pirès estaba asentado como un mediocampista, pero en el sistema de Lemerre no había cabida para él más que como suplente de Zinedine Zidane, pues el mediocampo estaba formado por el entonces jugador de la Juventus y tres mediocentros que le cuidaban la espalda, o como repulsivo para jugar en banda entrando por Petit. A diferencia de en el Mundial, las participaciones de Pirès en la Euro fueron jugando por la izquierda, a pie cambiado. Wenger tomó nota de aquello y esa fue la posición que le dio a su llegada al equipo, ocupando el puesto que había dejado libre Marc Overmars. Aquí es necesario contextualizar la decisión de Wenger. Era el año 2000 y el universo esférico vivía el último auge de los extremos/volantes de banda puros. <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=lKiqzLoxEvg">Marc Overmars había sido importante</a> en los últimos años en el club y sensación tanto el Mundial de Francia como en la Eurocopa de los Países Bajos, hasta el punto que se convirtió ese verano del 2000 en uno de los futbolistas más caros de la historia con su traspaso al Barcelona. Por otro lado, el equipo dominante en Inglaterra era el Manchester United de Giggs por la izquierda y Beckham por derecha, mientras que en España también rendían culto al extremo clásico, y lo seguirían haciendo hasta la <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2015/09/analisis-carrera-joaquin-regreso-betis/">Eurocopa de 2004</a>, con Luis Figo, Balón de Oro de aquel año, regateando y centrando desde la cal derecha. Poner a un futbolista como Pirès desde la izquierda era una apuesta que se desvinculaba totalmente del fútbol de la década de los 90’s.</p>
<p style="text-align: justify">Y fue todo un éxito. Con la ayuda de Wenger, Pirès rápidamente se convirtió en un futbolista no sólo distinto sino diferencial. Su zancada marcaba diferencias corriendo tanto por fuera como dentro; su visión de juego activaba a los <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2015/01/thierry-henry-homenaje-gran-partido-final-eurocopa-2000-italia/">demoledores Henry</a> y Bergkamp, e incluso Ljunberg gozó de sus finos pases interiores; su golpeo de balón creaba goles con centros precisos y remates venenosos desde la punta del área; y su movilidad y talante creativo proponían problemas a los que ningún equipo de la Premier League estaba acostumbrado. Las sociedades que creó con Bergkamp, receptor de muchos de sus pases por dentro como en aquel <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=IicmCu47pMo">mítico gol al Newcastle</a>, con Henry, con quien se repartía el espacio de la izquierda al centro y viceversa, y con Ashley Cole, al que supo convertir en un lateral de élite antes de que llegase su madurez, consumaron las bases ofensivas del Arsenal de ‘Los Invencibles’. Movían el balón muy rápido y con agresividad, siempre por el piso, y ocupaban los espacios como lo haría un equipo de hoy. El ‘shock’ fue potente. El Arsenal se transformó en fenómeno global y su juego en un sello estilístico que marcó a una generación. Habían conseguido jugar al fútbol como nadie más y muy pronto los conceptos de ese Arsenal comenzarían a reproducirse. Wenger se había adelantado a muchos y Pirès era uno de los hombres que ejemplificaban eso.</p>
<blockquote><p>Pirès era una de las piezas claves del Arsenal, un equipo vanguardista</p></blockquote>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_right">Robert Pirès sustituyó a Riquelme como gran estrella del Villarreal</span>En 2006, habiéndolo alcanzado casi todo con el Arsenal, aunque con el sinsabor de no poder demostrar ese nivel con la selección francesa en un gran torneo, en parte por culpa de la lesión que sufrió previo al Mundial de 2002, Pirès terminó su andadura en los ‘Gunners’ para sumarse a otro proyecto que desde muy temprano había decidido avanzar sin los extremos clásicos y jugando un fútbol vanguardista. Sin la velocidad de otrora, el francés aterrizó en Vila-real el año siguiente a la gran campaña europea del ‘Submarino’. En su último año en el Arsenal, Pirès ya no era el mismo futbolista potente y veloz de las primeras temporadas sino que se había convertido en uno <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=3iolfu5NPjQ">mucho más cerebral y pasador</a>. Apunto de cumplir los treinta y tres años tuvo la mala suerte de lesionarse de los ligamentos en pleno agosto y se perdió siete meses de competición. En ese lapso, Juan Román Riquelme abandonó la institución, acabando así con el sueño de juntar al argentino con el francés. Aun así, Pirès asumió el reto y el rol de estrella y supo como llenar el vacío emocional y futbolística dejado tras la marcha de Riquelme. No deja de ser curioso que haya sido precisamente Pirès, el epítome del nuevo mediocampista ofensivo, quien reemplazase a Román, el enganche clásico por excelencia. Los tres años restantes de Pirès en España fueron especiales. Dio clases magistrales de fútbol como uno de los mediapuntas del 4-2-2-2 de Pellegrini, acompañado por Cani, Cazorla, Ibagaza o Matías Fernández. El Villarreal <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=lV-NyMsdoOQ">bordó el fútbol</a> esos años, haciendo gala de un juego ágil, asociativo, libre, sólido y creativo. Pirès, sin necesidad de imprimir velocidad física a sus acciones, partía de la banda, pero jugaba por todos lados. Destiló clase. Fueron unos últimos años de servicio ideales y que el aficionado al fútbol disfrutó a rabiar.</p>
<p style="text-align: justify">El ocaso de su carrera fue breve y poco sonado. No dio tiempo a que el fútbol lo viera languidecer por el campo. Apenas nueve partidos en el Aston Villa antes de retirarse del fútbol de élite. Volvió a jugar hace un año en la curiosa Liga de la India y a muchos les sacó una sonrisa verlo nuevamente de corto. Robert Pirès fue el protagonista de una aventura de diez años en los que el fútbol dejó de invertir en los Diomède y Ba con los que luchaba por un puesto en 1998 para poner en primera línea a los “ciudadanos del mundo”, como le gusta llamar a este tipo de futbolistas a nuestro amigo Adrián Cervera. En menos de una década, los enganches, extremos y segundas puntas tradicionales vieron <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/06/marko-marin-jairo-rabello-sustitutos-jesus-navas-sevilla-de-emery-y-monchi-fichajes/">como sus lugares</a> comenzaron a ser ocupados por híbridos como Pirès. Los Iniesta, Mata, Cazorla o Silva en España; los Valbuena o <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=RHZ4o__3l0o">Nasri en Francia</a>; los Özil, Götze o Reus en Alemania. Todo tuvo germen en Robert Pirès, el punto de partida de revolución.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify">_<br />
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		<title>Asesinos de leyendas</title>
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		<pubDate>Sat, 23 Jun 2012 01:40:04 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Sergio Vilariño]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[econozco que el título es un poco fuerte, pero creo que va al pelo para nuestro país vecino. No hay rival que más mitos españoles haya liquidado en los últimos 20 años. O, en su defecto, dejado una mancha imborrable en sus curriculums e incluso puesto en peligro el legado de jugadores que deberían ser [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><span class="dropcap">R</span>econozco que el título es un poco fuerte, pero creo que <i>va al pelo</i> para nuestro país vecino. No hay rival que más mitos españoles haya liquidado en los últimos 20 años.  O, en su defecto, dejado una mancha imborrable<span id="more-16988"></span> en sus curriculums e incluso puesto en peligro el legado de jugadores que deberían ser indiscutibles.</p>
<p style="text-align: justify">Todo comenzó un verano de 1984 cuando a los chicos del gallo en el pecho se les ocurrió acabar con el jugador más indiscutible y más asentado en la élite mundial que tenía el fútbol español. Durante la Eurocopa que se organizó en su país, la selección francesa tuvo un paso triunfal a lo largo de todo el torneo.<span class="pullquote_right">Platini era el líder de «Le Carré Magique», en la España de Miguel Muñoz lo era Arconada</span> Ganaron todos sus partidos hasta la final. Jugaron de una manera absolutamente brillante y consagraron a un centro del campo que con el tiempo sería ejemplo de calidad técnica y fútbol de alta escuela.  <i>«Le Carré Magique»</i> -Tiganá, Giresse, Fernandez y Platini- dominó a todos sus rivales con mano de hierro, y Platini se convirtió en el estilete perfecto del equipo, llegando a la final de la Euro con 8 goles en su haber, incluyendo 7 en la primera fase –con dos hat tricks- y el gol decisivo que <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=nOn7jr9fkkQ">derrotaba en semifinales a la excelente selección portuguesa</a> de Manuel Bento, Jordao o Chalana. El otro finalista fue, cuanto menos, sorprendente. Una selección española que había eliminado a la poderosa Alemania en la fase de grupos con un gol in extremis del fantástico Antonio Maceda, un líbero de los que ya no hay, con capacidad para defender y proyectarse al ataque, marcando goles decisivos. El de Sagunto estaba siendo el jugador más destacado del equipo nacional junto al guardameta Luis Arconada, quien ya era un mito viviente de la Real Sociedad al liderarla a dos títulos de Liga, y que buscaba refrendar su condición de ser uno de los tres mejores porteros del mundo. En el partido decisivo contra los alemanes, además, tenía en frente a uno de sus mayores rivales, el portero del Colonia Harald Schumacher. Arconada, literalmente, selló su puerta a cal y canto, aguantando los ataques de Karl-Heinz Rummenigge, al que acabó desesperando y permitiendo que la selección llegase viva al último minuto de partido, cuando Maceda marcó el gol más importante de su carrera.</p>
<p style="text-align: justify">En semifinales aguardaba la sensación del torneo, <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=VqdpdwrLDnA&#038;feature=related">la <i>«Dinamita Danesa»</i></a>, liderada por el sensacional Elkjaer Larsen, que comandaba todo un ejército de jugadores de clase descomunal como Morten Olsen, Allan Simonsen, Soren Lerby, Jesper Olsen, Michael Laudrup, Frank Arnesen, etc.  En Lyon, los daneses se adelantaron rápido por medio de Lerby, lo que parecía indicar bien a las claras los derroteros del partido, pero España consiguió igualar más o menos la contienda, siempre amparada en la tremenda actuación de Arconada, que era el mejor portero del campeonato con mucha diferencia.  Amargó la existencia de Elkjaer y Laudrup como había hecho con los alemanes permitiendo que, una vez más, España llegase viva para el salvador gol de Maceda, que llevó el partido a la prórroga, donde Arconada realiza alguna intervención absolutamente increíble,  y más tarde a los penalties. Allí, el guardameta detuvo uno, aunque el árbitro mandó repetirlo y los daneses marcaron. Finalmente, la presión pudo con Elkjaer que falló el decisivo y dejó a España en la final.</p>
<p style="text-align: justify">Más difícil imposible: final de la Eurocopa de Francia, en Paris y contra los anfitriones.  Los de Miguel Muñoz plantaron mucha más cara que cualquier otro equipo del torneo, incluído Portugal, aunque un arbitraje<span class="pullquote_left">El destino enfrentó a los dos referentes, separando lentamente el éxito del fracaso</span> excesivamente casero, especialmente con las amonestaciones, los lastró desde el principio. No digamos ya cuando a la hora de partido, Platini lanzó una falta sin peligro aparente y Arconada <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/03/una-fortiva-lagrima/">increíblemente fue incapaz de sujetarla</a>. Cayó justo encima de la pelota, que se coló bajo su cuerpo y sepultó las esperanzas españolas y, con ellas, el legado del genial guardameta vasco. Un acto de injusticia total, un fallo eterno que perseguirá siempre al portero español y que cubrió con un oscuro velo su maravillosa trayectoria. Arconada siguió contando en un principio para Miguel Muñoz durante la clasificación para el Mundial de Mexico, pero finalmente, el seleccionador optó por darle continuidad a Zubizarreta, dando carpetazo a la carrera internacional del mejor guardameta español. Fue <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=ps2rNEz4Eq0">la primera de varias leyendas españolas manchadas</a> por un enfrentamiento con los franceses. El homenaje que Palop le hizo luciendo su camiseta cuando España recuperó el trono europeo en 2008 deja bien a las claras lo mucho que marcó aquel error a toda una generación de jugadores españoles, y lo presente que ha estado siempre Arconada como referente para los porteros nacionales.</p>
<blockquote><p>Durante los años 90, Francia se cobró más víctimas entre los futbolistas españoles.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Aunque evidentemente no tuvieron tanta trascendencia como aquella final del 84, franceses y españoles tuvieron sus enfrentamientos también durante los 90. En la fase de clasificación para la Eurocopa de Suecia, España pasaba por un momento muy malo. Eliminada pronto del mundial italiano, con Luis Suárez saliendo de la selección por la puerta de atrás y Miera dirigiéndola durante unos pocos partidos, España completó una de sus peores clasificatorias, y Francia le dio <i>matarile</i>, tanto <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=rklvLDTyfcs">en Paris</a> como <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=UEAifoJQIZo">en Sevilla</a> (primera derrota en años en la capital andaluza), con total autoridad y con un Papin desatado. Decepcionante a todas luces. Tanto que, cuando Javier Clemente asumió el puesto de seleccionador, decidió dar carpetazo a toda una época, la de la Quinta del Buitre, generación tan prometedora como decepcionante en la selección. Sus comienzos fueron ilusionantes, con un brillante Mundial de Mexico, sólo para caer de manera triste en la Euro 88 y el Mundial 90. Lo de Francia fue el capítulo final para toda una generación, que además salía por la parte de atrás y veía manchado su legado. Francia, siempre Francia.</p>
<p style="text-align: justify">Ya en la Eurocopa de 1996 se produjo el enfrentamiento más descafeinado entre los dos países, aunque fue un muy buen encuentro. Francia venía reconstruyéndose tras el fiasco de la no clasificación para USA94, el nuevo entrenador Aimé Jacquet estaba creando lo que luego<span class="pullquote_right">Mientras España caía en cuartos, la Eurocopa del 96 fue un punto de inflexión para Francia</span> se llamaría la  <i>Francia multicolor</i> y preparando su mundial de 1998. España estaba asentada bajo el férreo mando de Clemente, lo habían hecho muy bien en el Mundial y habían pasado la fase de clasificación sin problemas. El postrero empate de Caminero ante el gol de Djorkaeff parecía un buen resultado, que dejaba el grupo abierto. España debía derrotar a Rumanía para pasar a cuartos de final, cosa que hizo. Pero aquel empate con los franceses tuvo el regalo envenado del <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=wl0oQgAX-6k">cruce contra los anfitriones ingleses en Wembley</a>, donde España jugó muy bien, fue asaltada con ciertas decisiones arbitrales y perdió en los penalties. Es lo que suele pasar cuando existe la imposibilidad de que tu portero detenga alguna. La presión se dispara. Mientras, los franceses derrotaban a una Holanda cuyo vestuario había explotado por los aires –acusaciones de racismo por parte de Davids- y se clasificaba para unas semifinales que les sabían a gloria tras una década sumida en la absoluta mediocridad. Miraban hacia atrás y se veían incapaces siquiera de defender su corona europea en el 88, sin participar en dos mundiales y ridículamente eliminados en primera ronda del 92 por la débil –aunque sorprendente- Dinamarca. Miraban adelante y veían Mundial y Eurocopa en sus vitrinas. Con esta Euro 96 como punto de inflexión. No es mal balance desde luego…</p>
<blockquote><p>La Euro 2000 significó una de las mayores decepciones del fútbol español…</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Llegaba Francia al cambio de siglo como auténtica dominadora del fútbol mundial y la Euro 2000 lo refrendaría. España, con un Camacho que había lavado la cara al conjunto, había seducido a la afición con una fase de clasificación bestial, plena de goleadas y fútbol muy bello. Contra rivales de segunda y tercera, vamos a decirlo todo. Al llegar al torneo final, una tremenda pifia de Molina contra Noruega puso muy en peligro la clasificación para los cuartos de final. El ambiente se enrareció, se dudaba ya de todo. Raúl fue decisivo para la victoria contra Eslovenia y en la última jornada se pasó a cuartos merced a uno de los partidos más míticos de la historia de la selección española: <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=QdxnNmfzgBs">la remontada contra Yugoslavia</a>. El gol de Alfonsito. Dos frases que ponen la piel de gallina y que forman parte de los recuerdos más memorables de la afición española antes de 2008.</p>
<p style="text-align: justify">Así que <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=X0zspvvhjZU">España y Francia se medían en los cuartos de final</a>. ¿Se podía? ¡Claro que se podía! En Brujas se vivió un encuentro jugado de poder a poder, pero con la sensación de que la jerarquía de Francia podía romperlo en cualquier momento. Djoarkaeff adelantó a los del gallo, Mendieta, infalible en los penalties, empató, y un golazo de falta de Zidane ponía el 2-1 para los franceses. Todo en una primera parte frenética. En el segundo tiempo hubo más toma y daca, con una de las imágenes más curiosas y que mejor reflejan el espíritu de los torneos de selecciones: Munitis dominando a Thuram. <i>«El más tonto hace relojes»</i>. O la viva representación de que el estado de ánimo es capital en estas competiciones cortas.</p>
<p style="text-align: justify">Parecía que la victoria francesa estaba casi confirmada cuando, en los estertores del encuentro, llegó la oportunidad española. Penalty. Y la diosa Fortuna había decidido que fuese tras la<span class="pullquote_left">No fue su mejor torneo ni era el elegido para hacerlo, pero Raúl debía tirar ese penalti</span> sustitución de Mendieta, el mejor lanzador español. Raúl asumió la responsabilidad. Se dice que él no era el segundo lanzador pero sabía que ese momento debía ser suyo, como el mejor jugador español del momento. <a target="_blank" href ="http://www.rtve.es/alacarta/videos/champions/messi-falla-penalti-decisivo/1385583/">Es lo que hacen los grandes</a>. Raúl no hizo en Bélgica y Holanda su mejor torneo ni mucho menos, pero cogió la pelota y asumió los galones que por fútbol le correspondían. Chutó y, como les ha sucedido a todos los grandes, falló. En un lanzamiento que recordó mucho al errado por Platini en los cuartos de final de Mexico 86, la pelota se fue por encima de la escuadra derecha de Barthez. Adiós semifinales. La selección de Camacho no volvió a ser la misma tras esos cuartos de final. Y Raúl vio manchada su leyenda con un penalti que sus detractores le recuerdan como el peor de sus pecados. Injusto a todas luces, como con Arconada. Francia, siempre Francia.</p>
<p style="text-align: justify">Por último, seis años después, los últimos miembros de la generación de Zidane daban sus pasos finales con el equipo nacional.  Y de nuevo la suerte volvió a confrontar a españoles y franceses. <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=UXhP6dGOVdM">Octavos de final del Mundial de Alemania</a>. España volaba guiada por una nueva generación de jugadores, pero envuelta en ciertas polémicas por la presencia de veteranos como Raúl, Michel Salgado y Cañizares. Francia pasó el grupo de milagro. La prensa española clamaba victoria antes incluso de jugar, dando por muertos a los viejos héroes franceses. Lo nuevo contra lo viejo, eterno combate. El ímpetu contra la experiencia. Rara vez gana el primero. En una de sus últimas batallas, el <i>Zid</i> francés dio una lección a los que lo daban por muerto, destrozando la cintura de nuestro defensa más cualificado y sellando la victoria a la que habían abierto las puertas Ribery y otro viejo soldado como Vieira.</p>
<p style="text-align: justify">Al otro lado, la impotencia de los nuevos y los viejos soldados españoles se reflejaba en sus rostros y en todo lo que pasó tras el Mundial. Los veteranos fueron licenciados, con una mancha imborrable en su expediente. Acusados de perjudicar a su país. Y frente a unos <i>viejos</i> que dieron su última estocada al fútbol español. Un fútbol que tras esta derrota, y algunos tiempos de zozobra, renació de sus cenizas más fuerte que nunca.</p>
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