Los Mundiales y los ciclos

El fútbol nació del polvo, el caos y la oscuridad, pero nunca se quedó quieto. Desde su kilómetro cero, en la Inglaterra victoriana, cuando los aristócratas le corrían a aquellas primeras pelotas


El Grande Torino en Maracaná

“Dai diamanti non nasce niente, dal letame nascono i fiori”. (De los diamantes no nace nada, pero del estiércol nacen las flores.) Fabrizio De André.


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