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	<title>Ecos del Balón &#187; Schön</title>
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	<description>En fútbol nadie tiene razón.</description>
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		<title>El mito silencioso</title>
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		<pubDate>Fri, 24 May 2013 01:55:42 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Sergio Vilariño]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[upp Heynckes se va. O eso parece. Este sábado su Bayern Munich disputa la final de la Champions por segundo año consecutivo, en búsqueda de la quinta corona del club. Tras el encuentro de Wembley, todo parece indicar que el veterano entrenador germano dejará el fútbol. Y lo hará en silencio, siendo discreto y, quizá, [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><span class="dropcap">J</span>upp Heynckes se va. O eso parece. Este sábado su Bayern Munich disputa la final de la Champions por segundo año consecutivo, en búsqueda de la quinta corona del club. Tras el encuentro <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=v0dozK9nTgQ">de Wembley</a>, todo parece indicar que el veterano entrenador<span id="more-69436"></span> germano dejará el fútbol. Y lo hará en silencio, siendo discreto y, quizá, recibiendo muchas de las alabanzas y elogios que no recibió a lo largo de su carrera. Su carácter y el compartir época con mitos más lenguaraces, carismáticos o, simplemente, un poco mejores que él, han hecho que haya estado en un segundo plano más de lo que mereciera. Pero Heynckes ha tenido momentos en los que ha sido auténtica élite mundial, y es justo recordarlos.</p>
<blockquote><p>Jupp Heynckes, el goleador implacable a la sombra de Gerd Müller.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Al hablar de Jupp, muchos asociarán su nombre al de un entrenador de prestigio. Lo cierto es que, habiendo ganado todo lo que ha ganado en los banquillos, su leyenda no se acerca a lo que hizo dentro del campo. Heynckes fue uno de los mejores jugadores de su generación, y referencia inexcusable del fútbol alemán y europeo de los años 70. Junto a Vogts y Netzer es el mayor mito del Borussia M&#8217;gladbach, y eso en los 70 no es poco. Cuando se retiró, en 1978, lo hizo con unas cifras que le sitúan actualmente como el tercer máximo goleador de la historia de la Bundesliga. 220 goles que hace que por delante solo tenga <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=TWcyW2ysyNY">al espectacular Fischer</a> y, obviamente, al hombre que le hizo sombra toda su carrera, Gerd Müller.</p>
<p style="text-align: justify">Aunque había comenzado a mediados de los 60, se podría decir que la leyenda de Jupp Heynckes empieza en 1970. Regresaba a  Moenchengladbach tras tres años en Hannover. En el Stadion Bökelberg<span class="pullquote_right">Bayern y Borussia M&#8217;Gladbach eran las dos formas de entender el fútbol en Alemania</span> se estaba gestando un equipo magnífico, del que él sería la punta de lanza. Berti Vogts en defensa y Gunther Netzer en el medio del campo eran los otros dos hombres clave. Luego, a lo largo de la década vendrían Bonhof, Wimmer, Stielike, <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=FNvgj4unAKE">Simonsen</a>, etc. Pero Heynckes estaría siempre. Udo Lattek y Hennes Weisweiler serían los entrenadores que les llevarían a la cumbre, jugando un fútbol fluído, de ataque y dinámico. El Borussia era la cara espectacular del fútbol alemán y su duelo durante todo el decenio con el poderoso Bayern Munich centró la atención del campeonato teutón durante los 70. Bayern y Borussia eran, por así decirlo, las dos formas de entender el juego que existían en la Republica Federal Alemana por aquel entonces. Y ambos copaban con sus jugadores la selección nacional. Moenchengladbach era el espectáculo y así influenció a la selección alemana en 1972, mientras que Munich era la máquina, la eficacia, como bien demostró <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/06/el-rival-mas-fuerte/">el equipo nacional en 1974</a>. El duelo de ambas escuelas se llevaría a todos los ámbitos.</p>
<p style="text-align: justify">Especialmente <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=IfMiYTSCU-Y">en 1972</a>, la selección alemana jugaba al ritmo del Borussia. Vogts, Wimmer, Netzer y Heynckes eran titulares, y el número 10 del Moenchengladbach llevaba los mandos e un equipo que jugaba de maravilla y que aplastó a <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=UrP2X3rpsnk">Inglaterra en Wembley</a> antes de pasearse por la fase final disputada en Bélgica. Sí, Netzer era más que Beckenbauer en ese equipo. Heynckes, merced a sus excelentes campañas goleadoras se había ganado el puesto en el ataque al lado de Gerd Müller, pero era él quien tenía que caer a las bandas para hacerle espacio al goleador del Bayern. Y este no decepcionaba. Se entendían bien y Heynckes aceptaba su rol de buen grado. </p>
<p style="text-align: justify">1974 fue un poco peor. La base de la Euro 72 se mantenía pero había algo que no funcionaba, y era Netzer. Fuera del mejor estado físico posible y en guerra con los jugadores del Bayern,<span class="pullquote_left">Siempre a la sombra de Müller, su trabajo en Alemania fue silencioso pero muy valioso</span> Netzer cayó en desgracia y casi no jugó en el Mundial. Overath había vuelto a la selección y su baja tampoco era tan dramática. Alemania se las ingenió para ganar el Mundial y crear un estilo sólido aún sin Netzer. De hecho, <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=dzB7RlqwFHc">el hueco que dejó </a>el entonces jugador del Real Madrid sirvió para que Alemania recuperase ese mejor nivel y potenciase a jugadores como Uli Hoenness y Paul Breitner. Pero sin su inseparable compañero, Heynckes también cayó a las profundidades del banco. Helmutt Schön apostó por dos extremos abasteciendo a un único delantero centro, y ese, en Alemania, era Müller. Heynckes podía jugar en la banda, pero no podía competir con auténticos especialistas como Grabowski o Hölzenbein. Sin embargo, allí estuvo Jupp, trabajando en silencio, ayudando al grupo y aportando su granito de arena para lograr el doblete Euro-Mundial. Como casi siempre en su carrera.</p>
<p style="text-align: justify">La selección le dio sus mayores éxitos, pero la leyenda de Heynckes se forjó en el Bökelberg de Moenchengladbach. Allí ganó cuatro Bundesligas, tres de ellas consecutivas, la Copa alemana y también saboreó el éxito europeo. En 1972 Heynckes fue uno de los protagonistas de un sonoro <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=qGnjnuKZiKI">7-1 al Inter de Milan</a> en Copa de Europa, aunque los incidentes violentos con el público llevaron a la UEFA a mandar repetir el partido, quedando el Borussia eliminado. En 1973, un Heynckes desatado, autor de 12 goles, lideró a su equipo a ser el primer conjunto alemán en llegar a la final de la <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=Yp9mtHTiME4">Copa de la Uefa</a>, que perderían ante el que sería pesadilla del Borussia MG: el Liverpool inglés. Los <i>reds</i> también le arrebatarían la <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=ZfUr41g1Ers">Copa de Europa de 1977</a>, en la final disputada en Roma. Heynckes ya empezaba a acusar el peso de las lesiones, pero sólo un año antes había sido el máximo goleador de la Copa de Europa, como lo había sido de la Recopa del 74, a pesar de que el Milan le apeó en semis.</p>
<p style="text-align: justify">El éxito Europeo le llegó en el año 75. Una apoteósica victoria por 1-5 en el encuentro de vuelta de la final, permitió al Borussia derrotar al Twente holandés y <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=HaUr10F_6Tk">alzar la Copa de la UEFA</a>. Cómo no, los 10 goles de <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=Sal5dUyoOeQ">Heynckes</a> –de nuevo máximo goleador del torneo- fueron capitales para el éxito. Su record de 23 goles en 21 partidos de UEFA sigue siendo uno de los mejores de la historia de la competición. Si esto no fuera poco, en sus mejores años Heynckes competía directamente con <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=nsb3CYjFnOI">Gerd Müller</a> por el título de máximo goleador de la Bundesliga. En el 73 quedó segundo con 28 goles, un año más tarde terminaron empatados con 30 y en el 75 Jupp se impuso con 27 en un torneo que era, verdaderamente, el más fuerte de Europa. Un duelo por todo lo alto que también se refleja en la competición continental, donde Heynckes acumula una media de 0.8 goles por partido, solo batido por el 0.89 de Müller. Cuando en 1978, a los 33 años y castigado por las lesiones, Heynckes se retiró, estaba claro que su futuro era ser entrenador.</p>
<blockquote><p>Como técnico, Heynckes se sentó en los dos banquillos más prestigiosos de la Alemania de los 80.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Tras colgar las botas, Heynckes pasó a ser inmediatamente el segundo entrenador de Udo Lattek en el Borussia, y cuando este dejó el equipo para entrenar al Dortmund –y posteriormente al Barça-, Jupp asumió el reto de mantener al equipo entre los mejores de Alemania. No era fácil,<span class="pullquote_right">Su primer reto como técnico fue gestionar la profunda renovación del Monchengladbach</span> otros clubes habían emergido con fuerza en el panorama alemán, como el <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=2_L2jpO67Fw">Colonia</a>, Hamburgo, <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=46OmFckU0H8">Kaiserslautern</a>, Eintracht o incluso Werder Bremen y Stuttgart. Y además, el Borussia debía pasar por una inevitable renovación cuando sus mitos iban retirándose. Simonsen y Stielike habían marchado a España, al igual que Bonhof, y Vogts se había retirado. El joven Matthäus y Ewald Lienen eran ahora los hombres de referencia de la plantilla que dirigía Heynckes. En su primer año, el técnico novato lleva a su club a la final de la Copa de la UEFA de 1980. Esta es una edición que será recordada porque los cuatro semifinalistas del torneo son alemanes: Bayern, Borussia, Stuttgart y Eintracht. Y además el Kaiserslautern había llegado a cuartos. En la final, Borussia y Eintracht se miden de poder a poder. Los de Frankfurt son un magnífico equipo que viene de meterle al Bayern cinco goles en semis y que alinean figuras como Bruno Pezzey –el fantástico líbero austríaco-, KarlHeinz Körbel –elegante central, el hombre que más partidos ha jugado en la Bundesliga-, Bernd Nickel –el centrocampista más goleador de la historia de la liga alemana-, Bernd Hölzenbein o el coreano <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=mnITgRpgY_U">Cha Bum Kun</a>.  Con Matthäus en el centro del campo y Lienen liderando la delantera, apoyados por el mítico central Wilfried Hannes y el eléctrico extremo Karl Del’Haye, los de Heynckes consiguen imponerse <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=g6o5KCoWCNk">3-2 en la ida</a> en Bökelberg, pero un solitario tanto de Schäub le da la victoria al Eintracht por el valor doble de los goles.</p>
<p style="text-align: justify">Esa final fue una decepción, pero era un comienzo emocionante para una nueva etapa. El Borussia, con Heynckes, seguirá estando entre los mejores de la Bundesliga, pero nunca llegará a luchar por los títulos tan habitualmente como en los 70. Incluso sufrirá algunos duros reveses, como una de las famosas remontadas del Real Madrid en la Copa de la UEFA. 5-1 había ganado el Borussia en Alemania, <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=xsLvpAXHdZ8">4-0 fue vapuleado</a> en la caldera del Bernabeu.</p>
<p style="text-align: justify">Tras ocho temporadas en su club de siempre, a Jupp le llegó la oportunidad de dirigir al Bayern. Era un equipo que venía de perder la final de la Copa de Europa de 1987 contra todo pronóstico y que tenía buen material sobre el que trabajar. Heynckes lo dirige entre 1987 y 1991, ganando dos ligas en el <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=7clGbvZnc4c">89</a> y el <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=6XdpVVWwt1Q">90</a>. Primero tuvo que sobreponerse a la pérdida de Matthäus, Pfaff o Brehme, que se fueron al Calcio. Heynckes firmó a algunos de los más prometedores jugadores alemanes, como Olaf Thon, <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=7GpU9QBnTv8">Jürgen Köhler</a> o Stefan Reuter y construyó un equipo que ganó ambas ligas, pero que se vió desmantelado tras el Mundial italiano. En la temporada de 1991, el equipo no funcionaba y Heynckes fue cesado.</p>
<blockquote><p>1992 significó el inicio de la aventura europea del técnico alemán.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Hasta entonces, sólo dos entrenadores teutones habían pasado por España, Lattek y Weisweiler, precisamente los dos que más influyeron en la carrera de Heynckes. También habían estado los austríacos Merkel, Happel y Senekowtisch, pero esto es otro cuento. Heynckes aceptó la oferta del Athletic Club de Bilbao y desde su llegada cambió la imagen del clásico entrenador germánico. Nada de látigo, ni de brusquedades. Un hombre educado, tranquilo y que encontró en Bilbao un equipo que le permitió trabajar con la cantera y tratar de desarrollar un fútbol muy atractivo. Juntó una buena camada de cachorros de Lezama, el más destacado de ellos <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=Qdkpq9vQpQw">Julen Guerrero</a>, al que cuidó e hizo crecer hasta convertirse en el jugador joven más deseado por los grandes clubes europeos. Guerrero, jugando de mediapunta, se convertirá en una de las sensaciones de la Liga Española y en el símbolo del Athletic de Heynckes, al que clasificará para la Copa de la UEFA.</p>
<p style="text-align: justify">Tras Bilbao, Heynckes regresó a Alemania para hacerse cargo de uno de los proyectos más atractivos del Continente en aquella época. Bajo la dirección de Dragoslav Stepanovic, el Eintracht de Frankfurt pareció recuperar sus mejores tiempos. Desde 1991 a 1994, el Eintracht, liderado por jugadores como <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=8ljqhmR66JY">Anthony Yeboah</a>, Uwe Bein, un jovencísimo Jay Jay Okocha y Maurizio Gaudino –uno de los más reputados centrocampistas ofensivos de Alemania-, había practicado un juego dinámico, vistoso y espectacular, que le había granjeado el apodo de <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=hHY8-Er2FOo"><i>Fussball 2000</i></a>. Heynckes, que además venía de promover la misma idea de juego en Bilbao era visto como el sucesor ideal de Stepanovic, pero desde el comienzo las diferencias con las grandes figuras del equipo, especialmente Yeboah y Gaudino, llevaron el proyecto al fracaso. Y Heynckes regresó a España, a Tenerife concretamente, donde el ambicioso presidente Javier Pérez estaba construyendo un equipo para tener trascendencia europea.</p>
<p style="text-align: justify">Heynckes revivió en las Islas Canarias. Formó un equipo muy bueno, que jugaba un gran fútbol y que llegó a ser semifinalista de la <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=V-HnCx8TFzs">Copa de la UEFA en 1997</a>, siendo eliminado por el futuro campeón, el Schalke 04. Heynckes estaba de nuevo en boca de todos, y el Real Madrid llamó a su puerta para el año 1997-98.</p>
<p style="text-align: justify">El entrenador alemán heredaba un equipo construido por Fabio Capello, que había ganado de manera brillante la liga el año anterior, y que contaba con jugadores como Hierro, <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=vU07jogjx1o">Roberto Carlos</a>, Redondo, Seedorf, un joven Raúl, Suker o Mijatovic. Además, durante el verano de 1997<span class="pullquote_left">El Real Madrid de Juup se transformaba por completo en cuanto llegaba la Champions</span> también llegó Fernando Morientes, que sería durante más de un lustro un jugador muy importante con el Madrid y la Selección. El objetivo principal de Heynckes era rematar el proyecto iniciado por Capello, y esto significaba conquistar la tan ansiada séptima Copa de Europa para el Madrid. El reto era difícil, pero ilusionante, y más aún cuando el Madrid <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=FTGIpJqR6P0">vapuleó al Barcelona por 4-1</a> en la Supercopa de España. Pero las cosas se torcieron pronto en la Liga. El equipo no arrancaba y pronto se vió que Heynckes no tenía el mando en el vestuario. La llamada <i>«Quinta de los Ferraris»</i> era quien mandaba, y el objetivo único y exclusivo era la Copa de Europa. El Madrid pasó un grupo con Rosenborg, Olympiakos y Oporto con facilidad y se plantó en cuartos de final ante el Bayer Leverkusen, ante el que hizo su primera aparición estelar Christian Karembeu. Su punterazo aseguró un empate en Alemania que permitió al equipo llegar con oxígeno al Bernabeu, donde se ganó con solvencia, 3-0. Para cuando las semifinales llegaron, el Madrid era un descontrol. Heynckes cada vez parecía tener menos autoridad, y algunos de los jugadores, como Raúl o Suker, estaban bastante lejos de su mejor rendimiento. Pero en Copa de Europa el equipo se transformaba. Ante el Borussia Dortmund –campeón de Europa-, se asistió a la exhibición de Fernando Redondo en Alemania, y a la ya mítica caída de la <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=Vzj2kw8FYDU">portería</a> del Bernabeu. Portería que recibiría el segundo punterazo histórico de Karembeu. Sólo quedaba un paso para alcanzar la gloria, y era el más difícil: <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=GCxH9R9wd6I">en Amsterdam</a> y contra el mejor equipo de Europa, la Juve de Marcelo Lippi, que llegaba a su tercera final con un Del Piero imparable y un equipazo en el que destacaban Zidane, Deschamps, Inzaghi , Davids o Montero. Pero el Madrid se impuso y conforme se desataba una locura nunca vista en la capital española -32 años son muchos años-, Heynckes sabía que su tiempo en el Madrid se había agotado. Estaba bien, se iba dejando un legado imborrable, algo que nadie puede negarle. El capitán de la nave en el camino hacia la Séptima fue él, aunque algunos digan que era de cartón-piedra.</p>
<blockquote><p>La retirada que no lo fue y el epílogo dorado.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Tras alcanzar lo máximo, la carrera de Heynckes pareció entrar en un túnel que sólo tenía una salida: la de la retirada en la penumbra y el silencio. Etapas poco exitosas en el Benfica, el Athletic de Bilbao –de nuevo-, el Schalke 04 o su regreso a casa, dirigiendo al Moenchengladbach, parecían confirmar estos augurios. Tampoco su momento como interino del Bayern tras la destitución de Klinsmann auguraba grandes cosas. Pero, por esas cosas que tiene el fútbol, tras salir de Munich y trasladarse a Leverkusen, Heynckes pareció renacer un poco para el fútbol de élite. Construyó un Bayer correoso, difícil de ganar, y que luchó por la Bundesliga contra el brillante Borussia Dortmund de Jürgen Klopp y Nuri Sahin. En esta etapa, Heynckes <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=koiYs4Qh1ak">tomó bajo su ala a Toni Kroos</a>, en aquel entonces gran esperanza del fútbol teutón que parecía no acabar de despegar. Lo convirtió en el mejor centrocampista de la Bundesliga ese año –junto al propio Sahin- y regaló al Bayern un perfecto especímen de centrocampista alemán tradicional.</p>
<p style="text-align: justify">Heynckes y Kroos se reencontrarían en Baviera, tras la destitución de Louis Van Gaal. Parecía improbable un tercer regreso de Jupp a Munich, pero ocurrió. Parecía improbable una final de Copa de Europa y se jugó. Parecía aún más improbable que el Bayern le confiase un proyecto, pero sucedió. Y en 2012-13, 25 años de su primera vez en la capital bávara, Jupp Heynckes renació para el fútbol de super élite, nos ha regalado algunos de los mejores partidos del año y ha convertido a una gran plantilla del Bayern en uno de los <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=7dnbBXAIK9M">mejores equipos de la década</a>. Ya se despidió de la Bundesliga, pero el sábado puede hacerlo de manera aún más grande y sellar definitivamente su leyenda. El triplete está a un paso. ¡A por él, Jupp! </p>
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		<title>El patito feo</title>
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		<pubDate>Wed, 14 Nov 2012 02:45:50 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Chema R. Bravo]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[onmigo en el equipo, Holanda hubiera ganado esa Copa del Mundo». Willi Lippens hablaba como una víctima, aunque con gracia, sin resignación o rencores, siempre con ese barniz de sarcasmo e ironías que definió su temperamento. En cierto modo, cuando Lippens dijo eso sobre la final de 1974 entre Alemania y Holanda tenía razones para [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><span class="dropcap"><i>«C</i></span><i>onmigo en el equipo, Holanda hubiera ganado esa Copa del Mundo»</i>. Willi Lippens hablaba como una víctima, aunque con gracia, sin resignación o rencores, siempre con ese barniz de sarcasmo e ironías<span id="more-34832"></span> que definió su temperamento. En cierto modo, cuando Lippens dijo eso sobre <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=rzpUEfQ1zBc">la final de 1974 entre Alemania y Holanda</a> tenía razones para afirmarlo, aunque quizá no tuviera la razón. Nadie como él en el fútbol resultó tan damnificado a causa del odio entre germanos y holandeses.</p>
<p style="text-align: justify">Willi Lippens era alemán, la estrella durante muchos años del Rot-Weiss Essen. Es el futbolista con más partidos y más goles de la historia del mítico club de Renania del Norte.<span class="pullquote_right">Willi Lippens fue la estrella y símbolo del Rot-Weiss Essen</span> Allí es una celebridad, mucho más que otra leyenda, Helmut Rahn, el delantero que marcó para Alemania el gol que firmó <a target="_blank" href ="http://www.notasdefutbol.com/alemania-2006/1954-alemania-vence-a-la-hungria-inolvidable">el Milagro de Berna</a> en la final de la Copa del Mundo de 1954 ante la mágica Hungría de Puskas, Hidegkuti y compañía. Lippens había nacido a pocos kilómetros de Essen, en Bedburg-Hau, una villa fronteriza, justo en la línea que separa Alemania y Holanda. De madre germana y padre y abuelos neerlandeses, Lippens comenzó a jugar en el equipo de su pueblo antes de fichar por el Rot-Weiss por unos 4.000 marcos. Al principio, le costó jugar. Los técnicos no le daban mucha vida en el fútbol. Lippens corría, pero corría mal. Tenía los pies planos y por eso lo apodaron <i>«Der Ente»</i>, <i>«el Pato»</i>. Lippens tomó aquello con la naturaleza feliz que le acompañó siempre en una carrera que también tuvo una parada en Dortmund.</p>
<p style="text-align: justify">Encabezó los buenos años del <a target="_blank" href ="http://www.glubberer.de/l/lieberwirth__dieter/lieberwirth_essen.jpg">Rot-Weiss en la Bundesliga</a> de la segunda mitad de los años 60. Aunque era diestro, se consolidó como un extremo zurdo de enorme calidad. Corría feo, no era muy veloz, pero driblaba como un genio. Partía desde la izquierda y reventaba la pelota con la derecha, movimiento con el que acumuló goles y goles, en total 186 en 327 partidos entre 1965 y 1976.</p>
<p style="text-align: justify">En 1969, Lippens compartía parte del entusiasmo popular alemán con un tal Gerd Müller. Helmut Schön, el seleccionador<span class="pullquote_left">Schön quiso reclutarlo para Alemania, pero no pudo</span> de la Nationalmannschaft, pensó en él y trató de convocarlo. Pero Lippens se negó. Su padre se lo pidió por favor. Le rogó que no diera ese paso. Él había sufrido <a target="_blank" href ="http://www.exordio.com/1939-1945/paises/holanda.html">la lanza nazi en los años de la Segunda Guerra Mundial</a>, escondido durante un tiempo en los sótanos de su casa y apaleado brutalmente cuando el ejército intentó reclutarlo sin fortuna. <i>«Nací con una educación anti-alemana. Mi padre les tenía odio. Me dijo que si jugaba con Alemania no volviera a casa»</i>, recuerda Lippens en un documental sobre su vida. A Schön no le quedó más remedio que cruzar los brazos: <i>«Tiene todo lo que quiero de un futbolista, excepto el pasaporte correcto»</i>.</p>
<p style="text-align: justify">Lippens poseía la doble nacionalidad alemana y holandesa. Un año después de la frustrada convocatoria de Schön, <a target="_blank" href ="http://en.wikipedia.org/wiki/Franti%C5%A1ek_Fadrhonc">el seleccionador holandés Frantisek Fadrhonc</a> –antecesor de Míchels- anotó su nombre en un cuadernillo. Veía en Lippens un futbolista ideal para arrancar por la izquierda en el camino hacia la Copa del Mundo de 1974. Pero sobre todo vio en él un escudo de protección. Jugaría con Holanda, pero era alemán. Y el torneo sería en Alemania. Lippens representaba una posibilidad para generarse las simpatías locales y enfriar la repulsa hacia la selección holandesa. La tensión entre ambos países comenzaba su escalada. Eran los tiempos previos a que Van Hanegem rememorara la historia de sus hermanos y familiares muertos en el asalto nazi, a que Ruud Krol condenara entre los micrófonos el asesinato de su padre, miembro de la resistencia capturado por las SS, a que los periódicos holandeses entraran en combustión o a que los aficionados holandeses se lanzaran a rescatar la memoria de los caídos en la guerra. </p>
<p style="text-align: justify">Algo antes de todo aquello, Fadrhonc telefoneó a Lippens y éste aceptó. Sin embargo, <i>«el Pato»</i> no hablaba holandés y era un alemán. Y eso era un problema para la colección de egos<span class="pullquote_right">Sólo jugó con Holanda en una ocasión, no le aceptaron</span> y soberbia del vestuario <i>tulipán</i>. Evidentemente, todo fueron zancadillas para Lippens. Debutó contra Luxemburgo, ganó ese partido 6-0 y marcó un gol, pero ya nunca más se vestiría la camiseta de Holanda. <i>«Corría hacia arriba y hacia abajo, pero nadie me pasaba el balón»</i>, cuenta. Es verdad, nadie le miraba, casi nadie le hablaba. Era un alemán. Un pato alemán. Nada de holandés. Era uno de los descendientes de aquellos despiadados soldados que arrasaron las familias holandesas en la guerra. Así lo veía, por ejemplo, Van Hanegem, el futbolista que más odio vomitó contra los alemanes. En aquel grupo, la autogestión funcionaba como la seda: Cruyff, Keizer, Suurbier… personalidades de acero, orgullosas y libres. <i>«Quien peor me trató fue <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=EfQdkvGWjq0">Van Hanegem</a>«</i>, relata Lippens. </p>
<p style="text-align: justify">En el camino de vuelta en autobús tras el partido ante Luxemburgo, el conductor sintonizó una emisora alemana y una voz se escuchó al fondo: <i>«¡Apague esa radio nazi!»</i>. La orden venía de <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=B-AtG6e8TpY">Rinus Israël</a>, el elegante central del Feyenoord campeón de Europa. Lippens se le volvió, le enfrentó e Israël embistió de nuevo: <i>«Calla, tú eres alemán»</i>. Vetado por el grupo, Lippens ya no volvió a jugar ningún partido internacional, ni con Holanda ni con nadie.</p>
<p style="text-align: justify">Holanda alcanzó la final en la Copa del Mundo en 1974. Contra Alemania, su extremo izquierdo Rensenbrink apenas duró una parte después de la lesión sufrida en la semifinal ante Brasil. Le sustituyó René, uno de los gemelos Van de Kerkhof. No estaba Lippens… Quizá Lippens tuviera razón y a Holanda, con él de reemplazo, no se le hubiera escurrido aquel título. Quizá no se hubiera resignado solo a lo peor, a lo más doloroso, a ser la campeona moral. Quizá, sin esa derrota atravesada en el alma, <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/06/el-rival-mas-fuerte/">el odio holandés y alemán</a> no hubiera avanzado implacable hasta aquella semifinal de 1988 en la Eurocopa de Alemania. Con esto nos quedamos, con la vida fronteriza de Lippens, sus goles, sus carreras irregulares, su sentido del humor y su felicidad de patito feo.<br />
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