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	<title>Ecos del Balón &#187; Sarti</title>
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		<title>La flor de la Toscana</title>
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		<pubDate>Tue, 22 Jan 2013 02:40:24 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Sergio Vilariño]]></dc:creator>
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				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><span class="dropcap">L</span>a flor del lis, roja, en el pecho. Pocas formas más puras y directas de representar a una ciudad. Así lo hace, orgullosa, la Fiorentina desde 1926. Símbolo de la identificación total entre el equipo y la comunidad florentina.<span id="more-45826"></span> Literalmente imposible no encontrarse una casaca violeta cuando uno pasea por la Santa Croce o Santa Maria Novella. Orgullo de la Toscana, la Fiore ha producido también ídolos que han hecho las delicias de toda <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=cI3_yUoHIX8">la afición del Comunale</a>. Es difícil encontrar un club en toda Italia que haya aportado más <i>hombre símbolo</i> que los <i>Viola</i>. Hombres que han portado el peso del club y las esperanzas de la afición casi por sí solos, normalmente intentando cumplir exigencias demasiado pesadas para la capacidad real del equipo. Desde el romperredes uruguayo Pedro Petrone (poco después de la fundación del club) hasta el actual jugador de moda, <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/10/analisis-stevan-jovetic-fiorentina/">Stevan Jovetic</a>, toda una estirpe de jugadores-símbolo nos han hecho mirar con curiosidad hacia la capital toscana. Y, no lo olvidemos, aunque la Fiorentina no esté considerada uno de los grandes de Italia fue el primer campeón continental transalpino y es un club que ha disputado las finales de las tres competiciones europeas.</p>
<blockquote><p>En un principio la Fiorentino no vestía de violeta, ya que durante sus dos primeros años lo hizo de rojo.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">A mediados de los 50, Europa comenzó a escuchar hablar del <i>Muro Viola</i>. La Fiorentina, entrenada por Fulvio Bernardini comenzó a crecer amparada en una formidable unidad defensiva que la convirtió en un asiduo competidor por el Scudetto. El portero Giuliano Sarti, que sería también el cancerbero del famoso Inter de Helenio Herrera, y sus defensores Magnini, Orzan,<span class="pullquote_right">La Fiorentina finalista de la Copa de Europa de 1957 se basaba en una gran unidad defensiva</span> el capitán Sergio Cervato y Scaramucci formaron la mejor defensa del Continente, y no era extraño verlos incluídos, en bloque, en las convocatorias de la selección italiana. Amparado en esa capacidad defensiva, y con Guido Gratton llevando la manija del juego con Miguel Montuori como estilete, la Fiore ganó el <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=dBohizjqZgM">Scudetto de 1956</a> perdiendo sólo un partido, el último, cuando ya se había coronado campeón. Sobre estos destacados jugadores brillaba con luz propia el del gran ídolo del Comunale: el brasileño <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=dBohizjqZgM">Julinho Botelho</a>, un centelleante extremo que había jugado la Copa del Mundo de Suiza con su país, teniendo una actuación muy destacada. Se convertiría en la referencia absoluta del equipo y en uno de los más importantes jugadores de la Serie A. Tal era su categoría que, cuando volvió a Brasil, sentó a Garrincha en la selección brasileña. Ese primer título nacional abrió al equipo de Bernardini las puertas de la participación europea. La Fiore fue el representante italiano en la <a target="_blank" href ="http://en.wikipedia.org/wiki/1956–57_European_Cup">Copa de Europa de 1957</a>. En las eliminatorias contra Nörrkoping y Grasshoppers, lucieron todas las figuras del equipo, con goles de Virgili, Julinho, Montuori e incluso Cervato. Especialmente el joven Virgili se revelaba con una futura figura del fútbol italiano (aunque tras un par de años buenos desaparecería del primer nivel). Fue en las semifinales, contra el ofensivo Estrella Roja, cuando el Muro Viola hizo su aparición en todo su esplendor, secando a los atacantes yugoslavos, y permitiendo que Sarti saliese imbatido de ambos encuentros. Un gol de Prini en Belgrado bastó para alcanzar la final.</p>
<p style="text-align: justify">Desgraciadamente para ellos, la Fiore fue el único equipo de la historia en <i>sufrir</i> una de las reglas originales de la Copa de Europa: la de que la final se jugaría en casa del anterior campeón. Todos sabemos lo que hizo el Real Madrid en los primeros años del torneo, con lo cual la regla se tornó absurda y en el año 58 ya se había eliminado. El caso es que la Fiore viajó a Madrid para jugar en casa del gran Real e intentar el <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=P2psVMjXiRk">asalto al título de campeón europeo</a>. No pudo ser, pero el Madrid sudó para romper la defensa italiana. Sólo un penalti transformado por Di Stefano y una jugada protagonizada por la supersónica velocidad de Gento les hicieron hincar la rodilla. </p>
<p style="text-align: justify">Los tres años posteriores a su epopeya en Copa de Europa la Fiorentina fue subcampeón de Italia, en 1960 ganaron la Coppa y esto les permitiría participar en 1961 en la Recopa, ganando el primer título europeo para el país, al derrotar al Rangers. Al año siguiente, no pudieron renovar el título, al ser derrotados en la final por el Atlético de Madrid. En cierto modo, la historia de este equipo florentino recuerda a la del <a target="_blank" href ="http://www.vavel.com/es/futbol/170933-don-revie-el-hombre-que-vistio-al-leeds-united-de-real-madrid.html">Leeds de Don Revie</a>, con una regularidad sin parangón, algunos títulos importantes y otros muchos escapándoseles de entre los dedos por poquito.</p>
<blockquote><p>La Fiorentina fue el primer campeón continental italiano al ganar la Recopa de Europa de 1961.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Poco tardaría Florencia en volver a vivir el éxtasis de ser el mejor equipo del campeonato italiano. En <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=_U-XEAh3cn8">1969</a>, con una nueva generación de jugadores, liderada por Giancarlo de Sisti –el nuevo ídolo máximo de la afición-, el brasileño <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=WNFXWUHAqXY">Amarildo, Chiarugi</a> y el legendario sueco Kurt Hamrin, el equipo volvió a ver el<span class="pullquote_left">Antognoni, el mayor símbolo de la historia del club, nunca quiso dejar su Fiorentina</span> Scudetto pegado en su pecho. De Sisti era un centrocampista de corta estatura, gran técnica y legendaria capacidad de sacrificio. Fue un habitual de la selección italiana en la época, con la que ganó la Eurocopa y cuajó un fantástico mundial en México. Era adorado por el aficionado florentino, y más aún cuando años después dirigió a la Fiore desde el banquillo. El propio de Sisti presenciaría desde bien cerca el nacimiento del que quizá sea el mayor ídolo de la historia del club. A principios  de los 70 hacía sus primeras apariciones con la camiseta viola un joven desgarbado, con el pelo largo y enmarañado, cara de ángel y fútbol de seda. Se adueñó del número 10 por más de una década, y paseó, orgulloso, el nombre de una Fiorentina humilde a lo largo y ancho del mundo. <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=3bCrYFlgMIs">Giancarlo Antognoni</a> fue uno de los mejores creadores del juego del panorama europeo durante 10 años y su amor a la camiseta era tan grande que, a pesar de sólo ganar una Coppa en su carrera fiorentina, nunca se planteó dejar su querido club para escuchar los cantos de sirena que le llegaban, especialmente desde Turín y la Juventus. También el Bayern Munich se interesó por él, pero Giancarlo siguió semana tras semana impartiendo clases de fútbol en los terrenos de juego italianos vestido de violeta.</p>
<p style="text-align: justify">En 1980, la suerte del club parecía cambiar. Un nuevo dueño había llegado, el empresario Flavio Pontello, que inmediatamente invirtió mucho dinero y trató de convertir al equipo en una fuerza capaz de competir por el título. Formó un equipo alrededor de Antognoni, comprando a Ciccio Graziani y Eraldo Pecci del Torino, Daniel Bertoni del Sevilla y los jóvenes Daniele Massaro y Pietro Vierchowod, del Monza y la Sampdoria. En 1982, la Fiore dirigida por Giancarlo de Sisti mantuvo un pulso con la Juve durante todo el año, a pesar de haber perdido a Antognoni en noviembre. En un partido contra el Genoa, un choque contra el portero Silvano Martina pudo acabar con la vida del <i>«10»</i> florentino. <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=pwZvKVjEwR0">Antognoni recibe un rodillazo</a> en la sien que le provocó un incidente cardíaco. El corazón de Giancarlo se para durante unos interminables segundos. Los médicos consiguen recuperarle, pero estará fuera de los terrenos de juego durante tiempo indefinido. ¿Quién sabe si para siempre? En el año que siempre había soñado, con su Fiore luchando por el título, Antognoni vuelve antes de terminar la temporada, y ayuda a su equipo a llegar a la última jornada con posibilidades. <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=05QXHLXEPgI">Una última jornada terrible</a>, en la que a la Fiore se le niega un gol en Cagliari mientras la Juve gana su partido y se lleva el título. Es el inicio de una rivalidad que no hará sino crecer en intensidad hasta un odio irracional entre <i>violas</i> y juventinos. A los florentinos les queda el consuelo de ver a su ídolo recuperado de nuevo, ganar el Mundial con la selección nacional en España 82.</p>
<p style="text-align: justify">Pontello no cejará en su empeño, y a Florencia llegarán en los años sucesivos el gran Daniel Passarella y el <a target="_blank" href ="http://elpais.com/diario/2011/12/05/necrologicas/1323039602_850215.html">legendario Doctor Sócrates</a>. Mientras el argentino rinde admirablemente, convirtiéndose en uno de los capos del equipo, el brasileño sólo deja chispazos de su enorme talento. No se encuentra cómodo en la ciudad, el frío y el fútbol italiano no son para él y añora Brasil. Se marchará pronto pero siempre será recordado con cariño por las gradas del Comunale, como vimos no hace mucho cuando el genial jugador canarinho nos dejó.</p>
<blockquote><p>Tras Antognoni, son Baggio, Rui Costa y Batistuta quienes lideran a la Florentina en los siguientes años.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">A mediados de los 80, la Fiorentina empieza a asimilar que la carrera de Antognoni se acaba, y en 1987 el gran ídolo abandona Florencia para trasladarse a jugar a Suiza. El club, desde hacía un par de años antes contaba con dos joyas que parecían poder ocupar el lugar del mítico número 10. Nicola Berti<span class="pullquote_right">Tras Antognoni, Baggio coge el 10 y el corazón de Florencia&#8230; pero luego se va a la Juve</span> y <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=HcTS9H0usf0">Roberto Baggio</a> hacen su gran aparición en 1986 y, aunque Berti se irá pronto al Inter de Trapattoni, Roberto permanece cuatro años más vestido de viola. Cuatro años en los que crecerá exponencialmente y se convertirá en el ídolo máximo de la capital de la Toscana. Se pone el <i>«10»</i> de Antognoni en la espalda y no le pesa, asombra a Italia en cada partido, lleva a la Fiorentina a una nueva final europea y se gana la internacionalidad. Grandes cosas se esperan de él y de su equipo en los 90. Lastimosamente, es algo que Florencia nunca vería. Baggio había llevado a la Fiore a la final de la UEFA de ese año 90 contra la Juve. La Vecchia Signora derrota a la Fiore de Baggio, Dunga y Kubik, pero lo peor es que también le arrebata al Comunale su mayor tesoro. 14 millones de dólares de la época tienen la culpa. Florencia llora la partida de su ídolo, algo que Antognoni siempre se había negado a hacer. Florencia odia a Turín más que nunca, así será para siempre. Baggio <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=56EPxIElvh8">juega el Mundial</a> con la selección nacional, y cuaja un más que destacado torneo, siendo de los mejores jugadores de la Azzurra, junto a Schillacci. Italia acaba tercera, Roberto se traslada a Turín y Florencia debe aprender a vivir sin su ídolo.</p>
<p style="text-align: justify">Un año después de la partida de <i>Il Divino Codino</i> llegó a Florencia un delantero argentino que, cuando abandonase la ciudad, nueve años después, lo haría llevándose un pedacito de todos y cada uno de los tifossi del Comunale. <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=MdjOo4rj66c">Gabriel Batistuta</a> se convertiría en el mayor goleador de la historia del club y llevaría a la Fiorentina a una época de esplendor que les situaría de nuevo entre los mejores equipos italianos. Sin embargo, sus tres primeros años fueron difíciles. A pesar de contar con gente como el propio Batistuta, Brian Laudrup o Stefan Effenberg, la Fiore <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=OkOCWqQU13I">bajó a Serie B en 1992</a>. Gabriel permaneció durante la temporada en segunda y llevó de nuevo al club a su lugar en primera. Con eso ya se había ganado para siempre el apoyo de la parroquia viola. Pero lo mejor estaba por llegar, y cuando Rui Costa, un talentoso mediapunta portugués aterrizó en la Toscana, la mejor pareja de la historia del club acababa de formarse.</p>
<p style="text-align: justify">Los siguientes 5 años fueron de <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=MdjOo4rj66c">Rui y Bati, Bati y Rui</a>, el nº10 y el 9, pusieron a la Fiore en la élite de nuevo, ganando la Coppa, llegando a semis de la Recopa, participando por dos años en la Champions League… Batistuta deslumbra al continente, marca goles espectaculares contra el United, contra el Arsenal, contra el Barcelona… vacuna a todos los grandes de Italia y se convierte en un auténtico mito. Es la última etapa de una Serie A irrepetible que había comenzado tras el Mundial 82. La crisis económica empieza a sentirse en algunos clubes, y la Fiorentina es de los primeros. Batistuta es fichado por la Roma en el año 2000, Rui Costa por el Milan un año después. Se van buscando los títulos que la Fiore no podía darles, y los consiguen. Batistuta gana su tan merecido como esquivo Scudetto en su primer año en Roma, Rui Costa va más allá y a la liga italiana añade también laureles continentales. Paralelamente a los éxitos de sus últimos ídolos, el club toscano se hunde más y más hasta el punto de que en 2003 <a target="_blank" href ="http://www.abc.es/hemeroteca/historico-05-08-2002/abc/Deportes/fiorentina-le-hundieron-entre-todos-y-el-solito-se-murio_119320.html">se declara en bancarrota y desaparece</a>.</p>
<blockquote><p>Tras su desaparición, la ciudad y el empresario Diego Della Valle impidieron que el club desapareciera.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Pero, como donde hubo fuego siempre quedan cenizas, el amor de esta ciudad por su club y la decidida intervención del empresario Diego Della Valle propiciaron que la Fiore nunca dejase de existir. Se refundó, y comenzó a escalar por las diferentes categorías del fútbol italiano, liderada por algunos ilustres veteranos como Angelo Di Livio y jóvenes promesas, buscando recuperar el sitio que le correspondía. En 2005 la ACF Fiorentina volvía a jugar con los grandes y, a pesar de estar involucrada en el escándalo de Calciopoli y ser condenada a descender de nuevo a Serie B, el club consigue salvarse y mantener la categoría con una gran sanción en cuanto a puntos. Con Cesare Prandelli como referente en el banquillo, y <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=WUOwZr7x3qU">jugadores como Luca Toni</a>, Sebastian Frey, Adrian Mutu o Stevan Jovetic, los últimos años del equipo han estado plagados de altibajos, pero, a pesar de los cambios, de las victorias y derrotas, de los cambios de nomenclatura… hay una cosa que no ha cambiado desde los años 30: Florencia y su Fiorentina son una misma cosa y la vida en la ciudad late al ritmo que el corazón del Comunale bombea sangre viola a todos y cada uno de los florentinos.</p>
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		<title>No hay imperio eterno</title>
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		<pubDate>Thu, 11 Oct 2012 02:00:30 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Sergio Vilariño]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[o te esfuerces, Giuliano. No vale la pena, déjalo entrar. Nos van a ganar igualmente.” Esa frase fue la que, para el pétreo Tarcisio Burgnich, puso el punto y final a uno de los equipos más dominantes, autoritarios e inabordables que haya conocido el Viejo Continente. Cuando dos años antes aquella pelota embarrada se escurría [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><span class="dropcap"><i>“N</span>o te esfuerces, Giuliano. No vale la pena, déjalo entrar. Nos van a ganar igualmente.”</i> Esa frase fue la que, para el pétreo Tarcisio Burgnich, puso el punto y final a uno de los equipos más dominantes, autoritarios<span id="more-29954"></span> e inabordables que haya conocido el Viejo Continente. Cuando dos años antes aquella pelota embarrada se escurría bajo el cuerpo de Costa Pereira para darle al Inter <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=gQuWF41_MeQ">su segunda Copa de Europa consecutiva</a>, parecía que nada ni nadie -ni siquiera los elementos que habían llenado de fango lo que debería ser una maravillosa final en su propio estado- podían frenar al equipo de Helenio Herrera. <i>“El Mago”</i> estaba en la cima del mundo, había construido un equipo impresionante que dominaba el campeonato italiano y también se imponía en Europa. A finales de ese año 65 se coronaba de nuevo campeón intercontinental, sellando su dominio sobre el planeta fútbol.</p>
<p style="text-align: justify">El Inter basaba su fortaleza en haber conseguido aglutinar al jugador ideal para cada puesto en el nuevo sistema de <i>catenaccio</i> que estaba imponiéndose en el fútbol italiano. Sarti,  seguro y con experiencia, era el portero, Picchi, el capitán y libero siempre sereno, los marcadores contundentes Burgnich y Guarneri, <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=T5WdT2jvJqs&#038;feature=related">Facchetti</a><span class="pullquote_right">Helenio Herrera era un técnico innovador y exigente, así instauró las concentraciones</span> <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=T5WdT2jvJqs&#038;feature=related">representaba al moderno carrilero</a>, Domenghini era el <i>tornante</i> técnico y con pulmones para todos, Bedin el hombre ancla, Suárez el cerebro capaz de poner la bola milimétricamente a 50 metros, Corso era la técnica y el ingenio atacante, Jair la velocidad y el regate, <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=sA9HG0F3-VQ">Mazzola el dominador del frente de ataque</a> y Peiró el rematador. Además, Herrera incluyó muchos nuevos métodos de entrenamiento, modernos todos ellos, y además era un psicólogo.  Pero también un hombre oscuro sobre el que nunca se despejaron las dudas en torno al intento de amaño de partidos o al uso de sustancias para mejorar el rendimiento de sus jugadores. Indudablemente era un hombre extremadamente exigente. Había también implementado la costumbre de las concentraciones, el <i>ritiro</i>, aislando a los jugadores en el centro de entrenamiento o en hoteles antes de los partidos. La costumbre comenzó siendo simplemente la noche anterior a un encuentro, pero poco a poco el tiempo de encierro se fue alargando. Se convirtió en habitual que, para un partido el domingo, los jugadores fuesen a entrenar el viernes y ya no volviesen a casa. Tampoco la noche posterior al partido. Sólo el lunes quedaban liberados.</p>
<blockquote><p>El Inter siguió siendo una fuerza dominante en la sexta y séptima temporadas de Herrera.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">La temporada 65-66, a pesar de la eliminación a manos del Real Madrid en las semifinales de la Copa de Europa, confirmó el dominio del Inter a nivel nacional, con un nuevo Scudetto. Nada parecía cambiar, y más aún cuando al comienzo del curso 1966-67 la escuadra de Herrera encadenó siete victorias consecutivas que le situaron al frente de la tabla con autoridad. El equipo ganaba partidos con solvencia y a mediados de abril sacaba 4 puntos a la Juventus en cabeza del campeonato, además de haberse tomado venganza del Madrid en <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=M00XOdm94V8">cuartos de la Copa de Europa</a>. Pero, de repente, las cosas se medio torcieron. Los <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=jbmzsdvJ13c">duros búlgaros del CSKA</a> le obligaron a ir a un desempate en semifinales. Un desempate que, por cierto, se jugó en Bolonia al ofrecer el Inter toda la taquilla al CSKA –en aquella época, todas las recaudaciones iba a medias para los dos equipos-. En liga, tres empates y una derrota contra la Juve dejaban el campeonato apretado, pero la realidad era que, a falta de la final de la Copa de Europa contra el Celtic y la última jornada del Scudetto ante el Mantova, dos victorias aseguraban un nuevo doblete para el conjunto de Herrera. Para este momento, las concentraciones de dos días antes de partido eran el pan nuestro de cada día para los jugadores del Inter, y si pensamos en que entre semana había partidos europeos, el resultado es que, como decía Burgnich, los jugadores pasaban más tiempo con su compañero de habitación que con su mujer.</p>
<p style="text-align: justify">Fue en Lisboa cuando la plantilla del Inter llegó al punto de no retorno. Herrera, como era habitual, había reservado todo el hotel para el equipo. Los interistas se concentraron a media hora de Lisboa, en un hotel enorme que miraba al mar. Durante los tres días previos a la final los jugadores sólo vieron a sus compañeros y al cuerpo técnico.<span class="pullquote_left">La gran concentración previa a la final de la Champions fue larga, tensa e insoportable</span> Ni siquiera los directivos se alojaban allí. Todo, absolutamente todo, iba encaminado al partido contra el Celtic. Todo tenía que ver con los escoceses. Las sesiones de vídeo, los dossiers con información llenaban el tiempo de los jugadores en medio de la nada. Herrera estaba nervioso, tenía miedo, porque veía que el equipo se venía abajo y además jugaría la final sin Jair y, sobre todo, <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=sA9HG0F3-VQ">sin Suárez</a>, lesionado, lo cual era una perspectiva que horrorizaba al <i>“Mago”</i>. Y el equipo explotó. Burgnich y Facchetti, que llevaban compartiendo habitación durante todo el ciclo con Herrera, reconocieron a posteriori que eran afortunados si podían conciliar el sueño durante tres horas, que se quedaban hasta altas horas de la madrugada mirando al techo o paseando por los vacios pasillos sin poder descansar. Escuchaban a Picchi, que era el capitán y un líder ejemplar, <a target="_blank" href ="http://www.guardian.co.uk/sport/blog/2012/may/02/the-question-great-teams-end">vomitar de tensión todas las noches</a>. Varios jugadores más pasaban por lo mismo, cuatro de ellos vomitaron durante la charla técnica prepartido en el Estadio Nacional de Jamor. Ese hotel en Lisboa fue la gota que colmó el vaso, se les echaron las paredes encima. Burgnich había visto a su familia 3 días en el último mes y medio. Mentalmente estaban muertos.</p>
<p style="text-align: justify">Incluso cuando <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=Yt5nXLLSp7M">se pusieron por delante</a>, gracias a un penalti marcado por Mazzola en el minuto 7, y Herrera les ordenó ser –aún más- conservadores, la victoria era una utopía para gran parte del equipo. El Celtic, sin ningún tipo de presión, jugando un fútbol de ataque total, alegre, combinativo, con esos laterales larguísimos que doblaban una y otra vez la banda, les martilleaba sin compasión, y más lo hacía ese talante despreocupado de sus jugadores. ¿Cuántos años hacía que no sentían eso los jugadores interistas? La presión, la exigencia de ganar. Era como una bota que les apretaba la garganta. Y llegó el gol del empate. Fue como el golpe que deja definitivamente groggy a un boxeador. A partir de entonces, el Inter se balanceaba entre las cuerdas, esquivando como podía el golpe que le enviase definitivamente a la lona, lanzando balones largos sin sentido alguno, salvado por el poste, por las paradas de Sarti…</p>
<blockquote><p>“No te esfuerces, Giuliano. No vale la pena, déjalo entrar. Nos van a ganar igualmente.”</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Que alguien como Armando Picchi, uno de los capitanes más respetados del fútbol italiano en toda su historia, dijese esa frase sólo demuestra cuán destrozado estaba ese equipo del Inter. Cuánto deseaban que se acabase todo y quitarse esa presión de encima. Como sabemos, el Celtic conseguirá finalmente la victoria, pero la pesadilla no finalizó para el Inter en el césped lisboeta. <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=0-hXtrUJJbM">El fin de semana siguiente</a>, Sarti recibió un gol exactamente igual que aquel encajado por Costa Pereira que les había llevado a la cima del mundo. La pelota, y el Scudetto con ella, se escaparon debajo del cuerpo del portero interista. Aquella tarde de Mantova terminaron también las carreras nerazzurras de Picchi, Guarneri y Jair, sentenciados por Herrera, que los traspasó ese mismo verano.</p>
<p style="text-align: justify">Daba igual, el <i>Grande Inter</i> no era más que la sombra de lo que un día fue. Como la <i>Grande Armée</i> vagando por los caminos de Europa de vuelta a casa tras el fracaso de la campaña rusa, el equipo de Herrera finalizó quinto en la liga al año siguiente a 13 puntos del Milan, <a target="_blank" href ="http://en.wikipedia.org/wiki/Nereo_Rocco">gran rival dirigido por Rocco</a>. <i>“El Mago”</i> puso oficialmente el punto y final a esta etapa cuando marchó a Roma en busca de un nuevo proyecto. Volvería, como también lo hizo Napoléon, para un breve reinado, pero al igual que el emperador francés, su aura de invencibilidad se había apagado años antes.</p>
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