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	<title>Ecos del Balón &#187; Pierre Sinibaldi</title>
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	<description>En fútbol nadie tiene razón.</description>
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		<title>Denominación de origen</title>
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		<pubDate>Fri, 29 Mar 2013 03:00:10 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Miguel Quintana]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[n Canarias, desde que eres pequeño, si no eres estético, si no eres técnico, parece que quedas señalado». Estas palabras únicamente pertenecen a Toni Ruiz, actual mano derecha de Mendilibar en Osasuna y otrora técnico de las categorías inferiores de la UD Las Palmas, pero la sensación que describe es compartida por todo aquel que [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><i><span class="dropcap">«E</span>n Canarias, desde que eres pequeño, si no eres estético, si no eres técnico, parece que quedas señalado»</i>. Estas palabras únicamente pertenecen a <a target="_blank" href ="http://www.diariodenavarra.es/20110222/deportes/la-mano-derecha-mendilibar.html?not=2011022201505966&#038;dia=20110222&#038;seccion=deportes&#038;seccion2=osasunaFutbol">Toni Ruiz</a>, actual mano derecha de Mendilibar en Osasuna y <i>otrora</i> técnico de<span id="more-57521"></span> las categorías inferiores de la UD Las Palmas, pero la sensación que describe es compartida por todo aquel que ha dado un par de patadas a un balón en, especialmente, la provincia de Las Palmas. No es de extrañar, por tanto, que sus futbolistas tengan denominación de origen. Técnicos, habilidosos y elegantes, así son. Y si no, pensadlo. Da igual de ayer (Jorge Larena y Guayre) o de hoy (<a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=V4cDQ3Rfg4A">Rubén Castro</a> y Nauzet Alemán), con más (Silva y <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=1bK4IT8NTHg">Viera</a>) o menos (Momo y David González) nombre, todos comparten la misma forma de sentir el fútbol porque así se lo enseñaron. Un deje cultural en el que, como reflexiona Toni, influyen varios factores: <i>«En Canarias el clima te permite jugar en la calle once meses, por no decirte los doce. Además, todavía se sigue jugando en las plazas o en la playa, que es lo que hace que el futbolista canario sea técnicamente muy bueno»</i>. Ese fútbol de barrio, ese fútbol canchero de callejuela y asfalto, añade un matiz al <i>cocktail</i>: la pausa. Más presente en unos que en otros, lo cierto es que <i>«allí nadie tiene miedo a pararse y estar dos o tres segundos con el balón»</i>. Así están seguros, cómodos, en lo cierto. Lo saben y no necesitan pensarlo. Es una certeza que unos <i>«diablillos»</i> ganaron hace ya muchos años y, desde entonces, ellos han heredado con tanta naturalidad como su acento. Sin su hazaña, <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=4jT-_xAatFo">Juan Carlos Valerón</a>, el mejor símbolo posible de la forma que tienen de entender este bendito deporte, no sería el mismo jugador que todos conocemos. Hubiera sido imposible que sintiera como siente y, por ende, jamás habría podido jugar como juega.</p>
<div class="wp-caption aligncenter" style="width: 685px; max-width: 685px; "><img alt="" src="http://www.ecosdelbalon.com/alterblog/wp-content/uploads/2013/03/diablillos-molowny.jpg" class="alignleft"/><p class="wp-caption-text">Luis Molowny dirigiendo una sesión de entrenamiento de la selección juvenil de Las Palmas en 1962 | Archivo de Antonio de Armas</p></div>
<h4>La generación juvenil que revolucionó a toda una provincia</h4>
<p style="text-align: justify">La hazaña de los <i>«Diablillos Amarillos»</i> se remonta a 1962, año en el que la selección juvenil de Las Palmas se proclamó <a target="_blank" href ="http://www.canarias7.es/multimedia/galeria.cfm?id=7907&#038;n=1">campeona de España</a> por primera vez en su historia. Un éxito que no se puede contemplar con ojos de aficionado al fútbol en 2013, porque no tendría sentido alguno. Hace 50 años el fútbol era muy diferente, sobre todo a nivel cultural y estructural. En aquella época, no resultaba nada extraño que futbolistas en edad juvenil protagonizaran fascinantes leyendas que, aún sin haber debutado en la élite, ya conocía toda la ciudad. Era lo normal. La afición acudía en masa a los partidos de los más jóvenes y, evidentemente, cuando llegaba el campeonato de España por regiones, el fervor se disparaba. De esta manera se puede comprender que los <i>«Diablillos Amarillos»</i> jugaran sus partidos ante 30.000 espectadores y que, posteriormente, su victoria paralizara la ciudad como jamás ha vuelto a suceder.</p>
<blockquote><p>En principio, a esta generación le faltaba «la estrella» que otros años sí que había tenido.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Santiago; Rafael, Paco, Mújica; Lasso, Oscar; Oramas, Martín, Germán, Lolín y León. De carrerilla y sin dudar, éste era el once que todo futbolero de la provincia recitaba durante 1962. La <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=73acFpZ7jGA">leyenda de este equipo</a> comenzó a edificarse en la primera ronda del campeonato,<span class="pullquote_right">Los «Diablillos» no sólo hicieron historia por su triunfo, sino por el fútbol desplegado</span> cuando, con un brillante 5-2 en El Insular, lograron remontar el 3-1 que les había endosado en la ida su bestia negra, la selección tinerfeña. Con Germán como goleador y estrella, los <i>«diablillos»</i> conseguían llegar a la final tras derrotar a Cantabria y Andalucía. El éxito ya era mayúsculo, pero aún quedaba la gran cita ante la selección de Castilla con Grosso como líder. Aquel 1 de mayo, los 20.000 espectadores que asistieron a La Condomina quedaron obnubilados por el espectacular fútbol de los <i>«Diablillos Amarillos»</i>. Toque, ataque y gol. De forma brillante e imparable, los canarios se impusieron por 5-3 con doblete de Germán y toda la provincia abandonó la radio para salir a la calle. Lo que sucedió en las horas y días posteriores, resulta más complicado de explicar. Antonio de Armas, historiador oficial de la UD Las Palmas, <a target="_blank" href ="http://www.canarias7.es/articulo.cfm?Id=255442">detalla</a> cómo desde su llegada al aeropuerto de Gando hasta su desplazamiento al centro de la ciudad, decenas de miles de aficionados invadían las cunetas e incluso la calzada para devolver el júbilo que aquellos jóvenes muchachos les habían provocado. Ya nadie les podría olvidar.</p>
<div class="wp-caption aligncenter" style="width: 685px; max-width: 685px; "><img alt="" src="http://www.ecosdelbalon.com/alterblog/wp-content/uploads/2013/03/diablillos-celebrando.jpg" class="alignleft"/><p class="wp-caption-text">Los Diablillos Amarillos celebrando el título conseguido por las calles de Las Palmas de Gran Canaria | Archivo de Antonio de Armas</p></div>
<p style="text-align: justify"><i>«Más que un equipo, lograron crear una auténtica familia. Antes y después de los partidos, durante los mismos, en el hotel, en el avión, de paseo, en el vestuario&#8230; Nos llevábamos de maravilla y eso permitió que pudiéramos explotar mejor nuestras cualidades»</i>, <a target="_blank" href ="http://www.canarias7.es/">comentaba</a> Paco años más tarde acerca del clima que habían generado Luis Molowny y Antonio Velázquez, los exitosos entrenadores de aquella prodigiosa generación. Por suerte para el fútbol de Las Palmas y de todos sus aficionados, la relación entre <i>«El Mangas»</i> y varios de sus jugadores no había hecho nada más que comenzar.</p>
<h4>La mejor y más canaria UD Las Palmas de la historia</h4>
<p style="text-align: justify">Con su llegada al primer equipo y el inexorable paso del tiempo, dos de aquellos futbolistas ganaron apellido y un sitio privilegiado en la historia de la Unión Deportiva Las Palmas. Germán pasó a ser <a target="_blank" href ="http://www.udlaspalmas.es/club-historia-recuerdos-113">Germán Dévora</a>, máximo goleador del club y actual presidente de honor; y Paco se convirtió en <a target="_blank" href ="http://www.udlaspalmas.es/club-historia-recuerdos-117">Paco Castellano</a>, el futbolista que más partidos ha defendido la camiseta amarilla en Primera. Sus carreras dibujan en paralelo y a la perfección la mejor etapa del fútbol canario, que llegó a tener a cinco representantes en la Selección, y de una UD Las Palmas que disputó de forma brillante varias Ligas al Real Madrid de Miguel Muñoz.</p>
<p style="text-align: justify">Sin embargo, los <i>«Diablillos Amarillos»</i> nacieron con la UD Las Palmas en Segunda División. Su incorporación al primer equipo fue progresiva, pero no sería hasta su regreso a Primera (1964/1965) cuando sus principales figuras (José Manuel León, Germán Dévora y Paco Castellano) se unieron al completo con Juan Guedes y Tonono, las estrellas de la generación inmediatamente anterior. En <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=IXUFeT1Miks">el primer partido</a> de aquella temporada, el debut de estos cinco jugadores en la máxima categoría, el rival al que se enfrentaban era el Fútbol Club Barcelona. Lo complicado del oponente y la juventud de aquel equipo podían hacer presagiar lo peor, pero aquellos jugadores tenían algo mágico. El espectacular marcaje de Paco Castellano a Sandor Kocsis y los dos goles de Germán Dévora en el arranque del encuentro, dieron a la UD Las Palmas la primera victoria de las muchas que estaban por llegar.</p>
<blockquote><p>Pese a no jugar como delantero nato, Germán siempre terminaba encontrando el camino del gol.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">El equipo se asentó con cierta comodidad en Primera durante las tres primeras temporadas, superando con éxito las ausencias de varios de sus futbolistas a causa del servicio militar, importando aún más talento canario procedente de la vecina Tenerife y matizando su esquema hasta encontrar su composición ideal, pero todavía faltaba <i>algo</i>.<span class="pullquote_left">Con Molowny, el equipo despegó y peleó la Liga 67/68 hasta el final con un gran fútbol</span> El nombre que daba sentido a todo, la figura que ya había exprimido el tierno talento de estos jugadores, el padre futbolístico de aquella brillante generación. Faltaba Luis Molowny, <i>«El Mangas»</i>. Con diez canarios en el once titular (Ulacia, el portero, era vasco como mandaba la tradición), la UD Las Palmas jugó un fútbol brillante durante toda la temporada 67/68. Aquel era un equipo virtuoso en lo técnico, comenzando por <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=LdrnUZ_X_bY">Juan Guedes</a>, el motor que lideraba el centro del campo a bajas revoluciones con la espalda recta y un golpeo de balón exquisito. A su lado estaba el recién llegado Justo Gilberto, un todoterreno tinerfeño que, desde el puesto de interior derecho, daba sentido al sistema (un 4-3-3 con diferentes alturas) al combinar perfectamente su posición con la de los ofensivos Dévora, Gilberto, José Juan y León. Juntos tocaban, se asociaban y desequilibraban. Como una parsimoniosa melodía de piano, el equipo se gustaba lentamente con el balón en los pies hasta que el camino del gol se despejaba, algo que terminó sucediendo hasta en 56 ocasiones, récord del curso. Sin embargo, gran parte del buen funcionamiento de aquel equipo residía en la parte de atrás. Escoltados por Aparicio y Martín Marrero, la pareja canaria de centrales se convirtió en inexpugnable. <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/03/historia-tonono-las-palmas-central-elogiado-beckenbauer/">Tonono fue reconocido</a> como uno de los mejores líberos europeos, y Paco Castellano, además de imponer su poderoso físico y de ser un excelente marcador, aportaba una especial relación con el gol. Uno de ellos, el último del año, fue en el Bernabéu, donde Las Palmas se jugaba el título tras estar todo el año en las primeras posiciones. Llegaban a 4 puntos del Real Madrid a falta de dos partidos, pero una victoria volteaba el <i>goalaverage</i> y hacía viable el milagro. Con 1-1 en el marcador y los madridistas replegados, Martín Marrero disparó al palo. Ahí se esfumaron las opciones amarillas, pues poco después Pirri anotaba el gol que, de forma matemática, teñía el campeonato de blanco. Los de Molowny <a target="_blank" href ="http://www.bdfutbol.com/es/t/t1967-68.html">terminaban terceros</a> con un cierto sinsabor por lo injusta de la derrota, pero a su magnífico año aún le quedaba una dulce recompensa.</p>
<div class="wp-caption aligncenter" style="width: 685px; max-width: 685px; "><img alt="" src="http://www.ecosdelbalon.com/alterblog/wp-content/uploads/2013/03/castellano-madrid.jpg" class="alignleft"/><p class="wp-caption-text">Paco Castellano despeja un balón ante la presión de los madridistas Amancio y Santillana | Archivo personal de Paco Castellano</p></div>
<p style="text-align: justify">La selección española estaba inmersa en la compleja fase de clasificación de la Eurocopa de Italia 68 y, para disputar unos amistosos previos, puso sus ojos en el fútbol insular. La convocatoria contaba con siete futbolistas originarios del archipiélago canario, lo que ya suponía un gran éxito, pero fue <a target="_blank" href ="http://www.siguealaroja.es/partido/suecia-1-espana-1-amistoso-02-05-1968/">en Malmö</a>, ante Suecia, donde obtuvo su justo reconocimiento cuando cinco de ellos (Tonono, Castellano, Guedes, Dévora y el zaragocista Santos) coincidieron al unísono sobre el campo. El resultado fue de 1-1 con un gol del propio Paco Castellano, pero lo histórico de aquel día quedó retratada en una <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/alterblog/wp-content/uploads/2013/03/Selección-en-Las-Palmas-5-canarios.jpg">foto para el recuerdo</a>.</p>
<p style="text-align: justify">El bloque se mantuvo la temporada siguiente, el estilo se consolidó y las buenas noticias siguieron llegando. Tonono se hizo indiscutible en la Selección junto a Gallego, León se destapó como goleador con once tantos, Martín Marrero se asentó en el lateral&#8230; y, como consecuencia, el equipo <a target="_blank" href ="http://www.bdfutbol.com/t/t1968-69.html">volvió a estar muy arriba</a>. En esta ocasión no pudo pelearle la Liga al Madrid hasta el final, pero ascendió un escalón y terminó como subcampeón. Un meritorio e histórico puesto que permitió a la UD disputar su primera eliminatoria europea ante el Hertha de Berlin, con quien cayó eliminado por la mínima. El Insular de Las Palmas era testigo directo de los hitos que estaba viviendo el club y los chicos que los protagonizaban eran aún increíblemente jóvenes, pero la desgracia golpeó por partida doble al equipo de Molowny.</p>
<h4>Talento argentino como respuesta a la inesperada tragedia</h4>
<p style="text-align: justify">Tres meses después de jugar su último partido, Juan Guedes fallecía el 9 de marzo de 1971 a causa de un cáncer de colon. Cuando dejó huérfano al vestuario, al club y a la provincia, el exquisito centrocampista<span class="pullquote_right">Su calidad, carácter y jerarquía convirtieron a Guedes en un jugador inmortal en Las Palmas</span> canario únicamente tenía 28 años. Era demasiado pronto. Siempre es demasiado pronto. La mejor prueba de <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=667PtPwRvJ0">lo honda que fue su huella</a> son las palabras que sus compañeros, años después, siguen dedicándole. <i>«No he conocido a un jugador de su jerarquía, y no sólo por su calidad futbolística. Quizá Valerón podría estar a la altura de sus pases, pero lo que hacía a Guedes diferente era su personalidad, su carácter en el terreno de juego»</i>, <a target="_blank" href ="http://tinta-amarilla.blogspot.com.es/2011/03/aparicio-guedes-impresionaba.html">comentaba</a> Aparicio, su primer capitán. <i>«Sabía muchísimo de fútbol. En el campo, si veía que yo tenía que marcar a un jugador que me estaba creando muchos problemas, venía y me decía que él se encargaba. Entonces le daba una castaña sin que se notara. Era un artista»</i>, <a target="_blank" href ="http://tinta-amarilla.blogspot.com.es/2011/03/castellano-guedes-era-un-padre-para-el.html">afirmaba</a> Paco Castellano. En la misma línea, José Manuel León <a target="_blank" href ="http://tinta-amarilla.blogspot.com.es/2011/03/el-futbol-era-mas-facil-con-guedes.html">reflexionaba</a> sobre cómo <i>«encontrar un nuevo Guedes no fue posible»</i>. Y es que su ascendencia sobre sus compañeros y el dolor por su pérdida eran tales, que aquel año el equipo acabó a dos puntos del descenso.</p>
<blockquote><p>La pérdida de su referencia, tanto espiritual como futbolística, trajo consigo una serie de cambios.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Con Molowny ya fuera del club desde el año anterior, la directiva de Las Palmas confío el nuevo proyecto deportivo a Pierre Sinibaldi, <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/12/historia-sinibaldi-anderlecht/"><i>«un corso revolucionario que ya había ganado en Waterloo»</a></i>. En su primer año el equipo recuperó sensaciones, se hizo más complejo en lo táctico y terminó en una notable quinta posición que le permitía volver a competir en Europa. Aun así, Niz, el eterno recambio natural de Guedes, parecía insuficiente para llenar su vacío en el centro del campo. El club, ante la falta de relevo autóctono, decidió buscar en el mercado sudamericano. Al fin y al cabo, en lo futbolístico, son primos hermanos <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/03/diego-armando-maradona-potrero-fiorito/">por parte de cancha</a>. Las gambetas, la excelsa técnica, la elegancia y pausa, ya unían a Las Palmas y Sudamérica mucho antes, incluso, de que el fichaje del paraguayo Soto resultara positivo doce meses antes, pero ésta fue su confirmación. El elegido para reforzar la medular fue el argentino Teodoro Fernández, que junto al canario Trona seguía acompañando a Justo Gilberto. En su paso por Las Palmas, Teodoro dejó varios goles importantes. El más recordado por todos, con casi toda seguridad, es el que <a target="_blank" href ="http://www.resultados-futbol.com/noticia/40-anos-eliminacion-slovan-bratislava-ud-palmas-uefa">anotó ante el Slovan de Bratislava</a> en la Copa de la UEFA 72/73, ya que supuso la clasificación para unos octavos de final que significaban su mejor actuación europea, aunque luego se perdiera contra el Twente holandés.</p>
<p style="text-align: justify">Conforme se sucedían las temporadas en la mitad baja de la tabla, siguieron llegando jugadores de <i>la Argentina</i>. Verde pasó sin mucho ruido y menos goles, pero Carvenalli se asentaría en la portería canaria durante los siguientes seis cursos. Luego llegó Quique Wolff, quien destacaría sobremanera en una zaga que, de nuevo en forma de tragedia, perdía a su gran referencia. Tonono, central <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/03/historia-tonono-las-palmas-central-elogiado-beckenbauer/">elogiado por el mismísimo Beckenbauer</a> y símbolo inolvidable del club, fallecía el 9 de junio de 1975, cuatro años después de su amigo Guedes. Dos golpes demasiado duros y demasiado seguidos azotaban por sorpresa a una provincia que se había acostumbrado a ser feliz a un ritmo tan lento que parecía driblar a la preocupación. Días antes de <i>marcharse</i>, Tonono había sido titular en el decisivo partido ante el Celta de Vigo. Era la última jornada y Las Palmas necesitaba vencer para mantener la categoría. Con un 3-1, el conjunto canario selló la permanencia ante su afición en lo que, de forma inesperada, fueron los últimos minutos de Tonono en El Insular.</p>
<div class="wp-caption aligncenter" style="width: 685px; max-width: 685px; "><img alt="" src="http://www.ecosdelbalon.com/alterblog/wp-content/uploads/2013/03/tonono-seleccion.jpg" class="alignleft"/><p class="wp-caption-text">Tonono conversa de forma distendida con sus compañeros de la Selección, donde se convirtió en un fijo entre 1967 y 1972</p></div>
<p style="text-align: justify">Ese mismo verano, León decidió retirarse tras trece años en el club, y Sinibaldi abandonó la isla. Era 1975 y ya sólo quedaban dos <i>«Diablillos Amarillos»</i> en el club. Ellos eran, como no, Germán Dévora y Paco Castellano. Les acompañaba Martín Marrero y otros muchos jugadores de la tierra, pero el cambio de acento ya era evidente. A Carvenalli, Wolff, Teodoro Fernández<span class="pullquote_left">En la última temporada de Dévora y Castellano, Las Palmas llegó a su primera final de Copa</span> y Verde se le unía el bonaerense <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=6EOOrYqZ3Kc">Carlos Manuel Morete</a>, un goleador insaciable que incidía en una argentinización del club que fue completa cuando, en la siguiente temporada, además de llegar el <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=ZGoGc_ChHgo">elegante Brindisi</a>, Roque Olsen ocupó el banquillo. Las Palmas recuperó sensaciones y volvió a practicar un fútbol exquisito, lo que le llevó a ocupar la cuarta posición final y a clasificarse para disputar su tercera competición europea en diez años. Tras ese gran curso, Roque Olsen se marchó al Elche y llegó Miguel Muñoz, el técnico que privó a Las Palmas del título de Liga de 1978 y el que, a la postre, escribiría la última página brillante, aunque con poca tinta, de la carrera de Germán y de Paco. En líneas generales, el año fue bueno en Liga, con Brindisi deslumbrando, pero en Copa del Rey fue aún mejor. Tras eliminar a Málaga, Español, Cadiz, Atlético de Madrid y Sporting de Gijón, el equipo canario se clasificó para su primera final de la historia. La sede de la esperada cita volvería a ser el Bernabéu, pero en esta ocasión el rival era el Barcelona de Johan Cruyff y no el Madrid de Pirri. Los azulgranas dominaron por completo el partido y el temprano 2-0 apagó la energía <i>canarioargentina</i>, que sólo pudo reducir distancias por medio de Brindisi antes de que Rexach pusiese el definitivo 3-1. La derrota <a target="_blank" href ="http://vimeo.com/4433519">fue inapelable</a>, pero no podía empañar lo mágico del momento para un club que, en cierta manera, ponía el broche de oro a su etapa más brillante. Y es que, aunque Dévora y Castellano no disputaron un sólo minuto en la final, los <i>«Diablillos Amarillos»</i>, 16 años después de su nacimiento, volvían a estar presentes en un éxito del club. Parecían eternos. Y así lo fueron.</p>
<h4>Veinticinco años con más lágrimas que sonrisas</h4>
<p style="text-align: justify">Cuando era jugador, Guedes ya pensaba en el <a target="_blank" href ="http://tinta-amarilla.blogspot.com.es/2011/03/aparicio-guedes-impresionaba.html">futuro</a> del club de sus amores. <i>«Siempre decía que un día iba a ser presidente de la UD Las Palmas y que se vería fumando puros con Santiago Bernabéu en el palco del Real Madrid. Desde ese cargo, había decidido que Tonono sería el secretario técnico del club, y que Germán y León serían los entrenadores. Yo le preguntaba qué es lo que tenía previsto para mí &#8230; y, ya ves, he estado treinta y un años como masajista»</i>, recordaba Aparicio. Por desgracia, aquel romántico plan de Juan no pudo cumplirse. No al menos al 100%, porque Germán Dévora y José Manuel León, <a target="_blank" href ="http://www.as.com/futbol/articulo/vidales-destituido-paco-castellano-sera/20090525dasdasftb_61/Tes">al igual que Paco Castellano</a>, sí que fueron técnicos del club. Sobre todo como interinos, intentando rescatar al club en los malos momentos, lo que les hizo coleccionar más derrotas que cuando eran futbolistas. </p>
<p style="text-align: justify">Y es que Las Palmas, desde aquellos días de vino y rosas, sólo ha recuperado la sonrisa de forma puntual: el ascenso de 1985 con Roque Olsen, el de 2000 con Kresic después de pelear cuatro años en el barro de la Segunda B, los primeros coletazos de <a target="_blank" href ="http://servifutbol.com/noticias/ruben-castro-cabeza-visible-de-la-quinta-del-insular-116158/"><i>«La quinta de El Insular»</i></a> en la temporada siguiente&#8230; y poco más. No ha sido fácil, desde luego. El fútbol ha cambiado mucho desde 1962 y los Rubén Castro, Jorge Larena, Guayre, Ángel López y Carmelo no tuvieron el tiempo necesario para dar relevo a los <i>«Diablillos Amarillos»</i>. Ni Silva a Tonono, ni Valerón a Guedes. En realidad, calidad nunca ha faltado. Ni falta. Puede que evolucione el físico del futbolista canario hacia uno más potente (Vitolo o Jesé son un buen ejemplo), pero la esencia permanece porque en Las Palmas el fútbol es ofensivo, técnico, elegante y de gol. Y Lobera, lo está demostrando. Aún es muy pronto, pero <a target="_blank" href ="https://twitter.com/MoralesJAlmeida/status/315895835806269440">ya se vuelven a escuchar</a> las bocinas de los coches. Quien sabe, quizás éste sea el inicio de una historia que debamos recordar dentro de cincuenta años.</p>
<p>&nbsp;<br />
&nbsp;</p>
<blockquote><p>«Ecos del Balón» quiere agradecer enormemente a Enrique Castellano el haber pensado en nosotros para contar la fascinante historia de esta Unión Deportiva Las Palmas que tuvo a su tío como eje vertebrador. De la misma manera, también queremos mandar un afectuoso saludo a Toni Ruiz por la amabilidad y disposición mostrada para hablar con nosotros sobre el fútbol canario.</p></blockquote>
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		<title>Napoleón ganó en Waterloo</title>
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		<pubDate>Tue, 04 Dec 2012 03:10:23 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Chema R. Bravo]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[l sur de Bruselas, sobre la hierba verde de una llanura en la retaguardia del bosque de Soignes, media Europa uniformada y armada con sus sables tumbó del corcel a Napoleón Bonaparte. Los ejércitos imperiales salieron corriendo por la primera gatera que se puso delante cuando ya no quedaba nada a mano con lo que [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><span class="dropcap">A</span>l sur de Bruselas, sobre la hierba verde de una llanura en la retaguardia del bosque de Soignes, media Europa uniformada y armada con sus sables tumbó del corcel a Napoleón Bonaparte. Los ejércitos imperiales salieron corriendo<span id="more-38713"></span> por la primera gatera que se puso delante cuando ya no quedaba nada a mano con lo que resistir a ingleses, holandeses y prusianos. Artilleros, infantería y caballería, dio igual. Los franceses se quedaron allí desnudos y ensangrentados, sin mariscales ni cañones. Y los que sobrevivieron y pudieron se dieron la vuelta para París. Esa llanura <a target="_blank" href ="http://www.jotdown.es/2011/10/waterloo-la-batalla-que-napoleon-pudo-ganar-i/">era Waterloo</a>, el fin de un revolucionario con trono y corona, un corso que dominó los mapas, las estrategias militares y la corte con una astucia genial. En su carrera hacia Holanda, Napoleón no llegó a Bruselas por unos pocos kilómetros.</p>
<p style="text-align: justify">Al norte de esa ciudad, mucho tiempo después, sobre más hierba verde, en el estadio de Heysel, el Anderlecht, club de ascendencia real y de las élites de esa zona de Bélgica, comenzó a fraguar su leyenda de gran faro del fútbol belga. Los últimos años 70 y los primeros 80 le dieron categoría en Europa.<span class="pullquote_right">Antes de sus éxitos en los 70, el Anderlecht encontró en Sinibaldi a un revolucionario</span> Ganó dos Recopas (1976 y 1978), fue finalista en otra (1977), levantó una <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=SbScs0G77vA">Copa de la UEFA (1983)</a> y rozó una segunda (1984), un ciclo que, sin embargo, no pudo redondear con un dominio en Bélgica. En su liga doméstica, el Brujas y el Standard de Lieja marcaban la cabeza. Fue en Europa donde el Anderlecht escribió las letras de oro de su historia. Hans Croon, Urbain Braims, Raymond Goethals, Tomislav Ivic y el legendario Paul Van Himst fueron los entrenadores que llevaron las riendas de ese caballo ganador. Pero más que de hombres, se trataba de emociones e identidad, de una cultura, de un club levantado principalmente por dos presidentes entregados y con una visión amplia del fútbol belga: Albert Roosens y Constant Vanden Stock. Entre los dos dirigieron el Royal Anderlecht desde 1951 a 1996. Roosens fue quien abrió la puerta a un francés procedente del banquillo de la selección de Luxemburgo. Era un entrenador desconocido, pero entusiasmado con sus ideas. Se llamaba <a target="_blank" href ="http://es.wikipedia.org/wiki/Pierre_Sinibaldi">Pierre Sinibaldi</a> y era corso. Él sí que entró en Bruselas. Y, cuando salió, había construido uno de los equipos más modernos, innovadores y refrescantes de los años 60. Lo consiguió a golpe de revolución táctica y con una novedad aplastante en aquella época: la trampa del fuera de juego. </p>
<p style="text-align: justify">Sinibaldi, nacido en una villa al norte de Córcega, había crecido como futbolista en <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/06/la-francia-de-le-carre/">el mítico Stade de Reims</a> de los primeros años 50, aquel equipo burbujeante y musical comandado por Álex Bateaux y su <i>fútbol champán</i>. Appel, Glovacki, Kopa, Sinibaldi y Meano compusieron su formidable delantera, algo antes de los tiempos de Fontaine y Piantoni. Sinibaldi era un tipo con gol, máximo artillero en Francia en 1947 y, cuando se retiró, sus inquietudes crecieron en torno a un fútbol semejante al de Reims, ofensivo, alegre y diferente. Era un gran estudioso. Viajaba por Europa, se alimentaba de partidos y seguía al detalle cualquier novedad táctica. Su mesa de ensayos fueron el humilde Perpignan y la insignificante selección luxemburguesa. Tampoco pudieron evolucionar mucho sus planteamientos en eso equipos. No tenía experiencia, pero el Anderlecht detectó algo: un carácter ambicioso y rompedor. A él mismo le gustaba recordar cuáles eran sus escuelas: <i>“Primero, el juego del Stade de Reims. Luego, tuve debilidad por el gran equipo húngaro de Puskas, Lorant e Hidegkuti. Y también recogí cosas del Brasil de Vava, Garrincha, Didi y Pelé”</i>. </p>
<p style="text-align: justify">Su ideario quedó definido tras la Copa del Mundo de Suecia 1958. De los Magiares Mágicos absorbió sus fundamentos técnicos y estilísticos. Y del Brasil campeón de Vicente Feola, tomó la marca táctica, el 4-2-4 que se había desarrollado en el país sudamericano con entrenadores como Zezé Moreira, Fleitas Solich, Martim Francisco<span class="pullquote_left">Sinibaldi trazó un 4-2-4 con una defensa tan adelantada que así ahogaba al rival</span> y el húngaro Bela Guttman. Sinibaldi fue pionero en importar ese modelo de juego. Por entonces la WM era un sistema casi universal, salvo <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/11/historia-del-catenaccio-antecedente/">los amagos <i>catenaccistas</i></a> del Calcio o la herencia de la corriente danubiana, representada por Hungría y su WW, con Hidegkuti poniendo la semilla de la posición de mediapunta creativo. Sinibaldi organizó el Anderlecht en 4-2-4. Pero no fue su única novedad. De su pizarra surtió una defensa avanzada de cuatro hombres perfectamente alineada sin el balón y con varios metros a la espalda. Aislaba al rival en su campo y lo condenaba a caer por el desfiladero que se abría tras la retaguardia. Sinibaldi sistematizó así la trampa del fuera de juego. Aquello, como todo aire nuevo, se atragantó en varias gargantas y a Sinibaldi le vomitaron críticas y críticas porque paralizaba demasiado el juego. La realidad es que el Anderlecht se convirtió en un tirano. Acariciaban la pelota, respetaba el juego a un toque, imprimía velocidad, pasaba en corto, se volcaban en ataque… El metrónomo en aquella sinfonía era <a target="_blank" href ="http://www.lacancha.com/Paul_Van_Himst.html">Paul Van Himst</a>, el Pelé Blanco, uno de los belgas con más talento bruto de la historia. Los goles venían de los colmillos de Wilfried Puis o Jacques Stockman. Y a medias quedó Laurent Verbiest, un central a quien se comparaba con Franz Beckenbauer por su elegancia, autoridad y desplazamiento. Murió en 1966 en un accidente de tráfico. La reputación de aquella generación la completaban otros como Jean Plaskie, Jean Cornelis, Pierre Hanon, George Heylens, Jan Mulder, Johan Devrindt… todos internacionales en una selección belga poblada por el Anderlecht. Entre 1960 y 1966, arrasaron en su país. Ganaron cinco ligas y una copa. En Europa, no hubo títulos pero sí impacto. Su más célebre episodio fue ante el Real Madrid en la Copa de Europa de 1962. Era la primera ronda y los blancos, en su territorio favorito, funcionaban como una apisonadora. Pero Sinibaldi silenció el Santiago Bernabéu: empató a tres y esperó al Madrid en Bruselas. Ese Anderlecht era un equipo joven, osado, vivo y desacomplejado. Y Los Malvas eliminaron al Madrid, ganando 1-0 en Heysel con un gol de Jef Jurion, un delantero que jugaba con gafas y al que se le bautizó aquella noche como <i>«Míster Europa»</i>. </p>
<p style="text-align: justify">Sinibaldi abandonó el club en 1966, aunque regresó en la temporada 70-71 para llevarlo a la final de la Copa de Ferias de 1971 y perderla ante el Arsenal. Quedaba el embrión del gran Anderlecht europeo de pocos años después. Un juego ágil, entusiasta, de triangulaciones eléctricas y cariño a la pelota. Sinibaldi siguió su carrera en España, en <a target="_blank" href ="http://www.udlaspalmas.es/admin/upload/tbrowser/images/sinibaldi.jpg">Las Palmas</a> (entre 1971 y 1975), donde instaló su emboscada del fuera de juego en los mejores años del club canario. Y también entrenó al Sporting de Gijón (1975-1976). Regresó luego a Francia para jubilarse en el Toulón. </p>
<p style="text-align: justify">La historia del fútbol ha pasado de puntillas por su nombre, pero Sinibaldi adelantó muchas cosas. Fue un visionario, un gran intérprete de la herencia de los mejores equipos de los años 50 y un viento influyente en entrenadores como <a target="_blank" href ="http://www.independent.co.uk/sport/football/news-and-comment/the-father-of-total-football-who-let-his-players-run-free-6151477.html">Rinus Michels</a> y su <i>Fútbol Total</i> con conceptos como la agresividad colectiva de la línea defensiva. No fue Napoleón, pero sí otro corso revolucionario. Él ganó en Waterloo. Desplegó los mapas del fútbol y las estrategias de la pelota y tomó la hierba de Bruselas. Murió el pasado enero en Toulón (Francia) a los 87 años. Le gustaba comparar su Anderlecht con la cumbre del Arsenal de Wenger. Le gustaba hacerlo convencido, como siempre entrenó y arriesgó. Así ordenaba adelantar la línea del fuera de juego. Porque siempre lo tuvo claro: <i>“¿El líbero? Mis centrales no necesitan una niñera que ayude a los demás”</i>. </p>
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