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	<title>Ecos del Balón &#187; Gardel</title>
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	<description>En fútbol nadie tiene razón.</description>
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		<title>Carlos Gardel y José Samitier, destinados a ser amigos</title>
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		<pubDate>Wed, 06 May 2015 01:58:08 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[David Mata]]></dc:creator>
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				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><span class="dropcap">G</span>ardel nunca fue un devoto del fútbol. Los gardelistas insisten en que su espectáculo de competición preferido era el turf, las carreras de caballos, y que de hecho eran estás las<span id="more-166435"></span> que le impedían seguir el fútbol con continuidad al solaparse ambos eventos en la jornada dominical. Según <a target="_blank" href ="http://www.rafaelfloresmontenegro.com.es/tango.htm">Rafael Flores</a>, acreditado ensayista sobre el tango, el origen de esta preferencia puede ser rastreado hasta el imaginario colectivo argentino. Dado que su tradición era fundamentalmente <a target="_blank" href ="http://dev.todotango.com/spanish/gardel/cronicas/caballos_gardel.asp">agroganadera</a>, se había consolidado como una cultura de hombres a caballo hasta el punto de que <i>«para el gaucho, andar o estar a pie era una de las peores desgracias»</i> que podían sucederle. Una situación que casaba mal con el fútbol, que es un deporte que se juega principalmente con los pies. </p>
<p style="text-align: justify">Durante las primeras décadas del siglo veinte, el hipódromo era el espacio de las clases altas porteñas, un lugar donde hablar de política, hacer negocio o flirtear con las damas, al amparo de un ambiente europeizado en lo que se refiere a atuendo, comidas y maneras. Según escribieron Julián y Osvaldo Barsky en su encomiable libro <i>«La Buenos Aires de Gardel»</i>, este elitismo fue cediendo progresivamente debido al crecimiento y asentamiento de la clase media, lo cual también dejo secuelas en el propio deporte. La interacción con un nuevo tipo de público acabó transformando lo que era más un <i>«ambiente social»</i> que una practica deportiva en una pasión popular. </p>
<p style="text-align: justify">Algo similar sucedió con el fútbol argentino. La más conocida veleidad balompédica de Gardel fue la que tuvo con el Racing Club de Avellaneda, pero aquello tuvo más de fenómeno sociológico que de auténtica pasión por el deporte. Durante la primera década del siglo, el Racing había remplazado como campeón a las escuadras nacionales de tradición inglesa (Alumni, Quilmes), con un conjunto formado por los hijos de los inmigrantes italianos y españoles, y esto provocó que las juventudes argentinas empezasen a simpatizar masivamente con el equipo que mejor les representaba. </p>
<p style="text-align: justify">La revolución no solo era étnica, si no que extendía la fractura a todos los niveles. Según Dante Panzeri, la primera fundación del fútbol argentino había sido un mero trasplante del estilo inglés, carente de dribbling y con mucho juego en largo, pero esa expresión del fútbol jamás había enraizado en el imaginario popular porteño. Si lo haría la segunda fundación, la de la escuela de juego criolla, que fue la que le valió al Racing sus siete campeonatos consecutivos (1913-19) y el celebre apodo de <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/tag/racing-de-avellaneda/"><i>«La Academia»</i></a>, debido a su juego <i>«corto, preciso, bajo, artístico, académico»</i>. No siempre se jugó así en el fútbol argentino, ni en el propio Racing, pero aquella fue la base de lo que se iba a conocer como <i>«La Nuestra»</i>. El juego que el argentino identifica como su tradición. </p>
<p style="text-align: justify">A Gardel le tocó vivir la <a target="_blank" href ="http://www.todotango.com/historias/cronica/283/La-aficion-de-Carlos-Gardel-por-el-futbol/"><i>«argentinización del fútbol»</i></a>, la metamorfosis de un producto de ocio para élites, debido a su popularización. Así se pasó de un público que recibía de forma cordial a los equipos ingleses (S. XIX) a <i>«los silbidos y abucheos que recibieron en 1909 los jugadores de Tottenham y el Everton</i>«, según se recoge en <i>«La Buenos Aires de Gardel»</i>.</p>
<blockquote><p>Carlos Gardel se acercó al deporte, fuera fútbol o boxeo, como forma de socializar.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Si bien su amigo Guibourg dejó dicho que <i>«de chico [a Gardel] el fútbol le gustaba y seguro jugó»</i>, todos sus biógrafos parecen estar de acuerdo en que a Racing le había acercado su amistad con el <i>“Flaco”</i> Alippi. Ambos habían coincido profesionalmente en el Teatro <i>“El Nacional”</i> en 1914 y allí se estrecharon sus lazos hasta convertirse en íntimos amigos. Elías Alippi, actor de profesión, era un fanático de Racing, lo mismo que otro amigo entrañable con el que solían coincidir, el entrenador de boxeo Nicolás Preziosa. Juntos formaban un trío que solía reunirse en el café <i>«Ideal»</i>, de Corrientes y Paraná, como paso previo antes de visitar la vieja <a target="_blank" href ="https://pbs.twimg.com/media/BWOn6ZhCYAAsT9t.jpg">cancha de tablones de Racing</a>. </p>
<p style="text-align: justify">El fútbol era pues una forma de sociabilización. Según <a target="_blank" href ="http://www.todotango.com/Comunidad/Mesa/mensaje.aspx?id=358864">Preziosa</a> él fue quien le presentó a Gardel a Agustin Magaldi, otro mito de la escena musical, una tarde en que Racing jugaba amistoso contra Newell&#8217;s Old Boys, la escuadra con la que Magaldi simpatizaba. Se sabe también que un guitarrista de Gardel, Guillermo Barbieri, gustaba de llevarle consigo al estadio de Huracán en Parque Patricios. E incluso que habían cantado juntos en el vestuario del Globo <a target="_blank" href ="http://www.cahuracan.com/2012/12/01/huracan-futbol-tango-y-lunfardo/"><i>“Rosas de otoño”</i></a> antes de un partido entre Huracán y Boca de Alumni. </p>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_right">Gardel entendió el boxeo y el fútbol como una forma de socializar</span>La amistad es una constante de la biografía gardeliana. La recolección de amigos íntimos en todos los ambientes que frecuentó. Las visitas al hipódromo le trajeron a Irineo Leguisamo, famoso jockey uruguayo, y al entrenador de purasangres Francisco Maschio, que cuidaba de su célebre caballo Lunático. Al boxeo le debe al ya citado Nicolás Preziosa, que había jugado a fútbol en Estudiantes de Buenos Aires hasta que se fracturó la pierna, al conocido promotor <a target="_blank" href ="http://historialunapark.com/alfombra-roja/ismael-pace-y-pepe-lectoure/">Pepe Lectoure</a>, o a Enrique Sobral, que además de preparador boxístico fue durante muchos años masajista e incluso director técnico de Boca Juniors. A su vez el fútbol también le dejaría un aluvión de simpatías. A través del guitarrista Barbieri recibía la visita en los ensayos de jugadores como Juan Scursoni, Guillermo Stábile, o el <i>«Negro»</i> Juan Pratto, todos ellos jugadores de Huracán, y a los que les dedicó el tango <i><a target="_blank" href ="http://gardel-es.blogspot.com.es/2010/11/largue-esa-mujica.html">“Largue a esa Mujica”</a></i> (Abandone a esa mujer) con motivo de la consecución del campeonato amateur argentino. También se comenta que durante alguna de sus visitas a Rosario aprovechaba para acudir a la cancha de Newell&#8217;s, club en el que jugaba su amigo Florindo Bearzotti. Edmundo Guibourg cita en el <i>«Primer diccionario gardeliano»</i> la amistad con Tarasconi, Mario Evaristo, Orsi&#8230; y el periodista Justo Piernes, en una nota en el diario <i>«Tiempo argentino»</i>, refiere su amistad con dos cracks de la vieja Academia, Natalio Perinetti y, por supuesto, Pedro Ochoa <i>«Ochoita»</i>, acreditado como <i>«el crack de la afición»</i> en <a target="_blank" href ="http://gardel-es.blogspot.com.es/2011/01/la-cancion-de-la-amistad-patadura.html">su famoso tango <i>«Patadura»</i></a>, una canción concebida como un himno a la amistad.</p>
<p style="text-align: justify">La psicóloga <a target="_blank" href ="http://www.delzorzal.com/autores/c/452-marilycontreras">Marily Contreras</a> ha proporcionado una interesante explicación a esta rueda aparentemente infinita de amistades: el hipotético temor de Gardel a la soledad. La teoría se sustenta en una anécdota. Una noche en el Café de los Angelitos, el zorzal invitaba según la costumbre a su barra de amigos, cuando estos señalaron a uno que comía callado y le criticaron por ser un <i>«vivo»</i> que iba toda las noches sin <i>«dar bolilla»</i> a nadie. Gardel respondió que debían dejarlo, puesto que al final le iba a pasar lo peor que puede pasarle a un tipo, que iba a terminar comiendo solo. La autora interpreta este pasaje como un indicio de que su <i>«generosidad sin límite»</i> y su <i>«permanente búsqueda de compañía»</i> son en realidad los síntomas de una <i>«imperiosa necesidad de sentirse querido»</i>. Sea esta la causa o no, si que parece que para entender sus escarceos con el deporte rey hay que remitirse a una de sus características personales, la de amigo fiel. </p>
<blockquote><p>En España, Gardel se convierte en protagonista de las reuniones de artistas, académicos&#8230; y futbolistas.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">El 15 de noviembre de 1923 el dúo Gardel-Razzano, junto a los guitarristas Ricardo y Barbieri, parten por primera vez hacia España para una gira artística. Su desembarco se produce en Vigo, desde donde se trasladan a Madrid, y allí procederán a saludar a don Fernando Díaz de Mendoza, actor murciano que había fundado en Buenos Aires el Teatro Cervantes, y a su esposa María Guerrero. También se reencuentran con otro grande de la escena española, el premio Nobel Jacinto Benavente, que un año antes había tenido la oportunidad de escuchar a Gardel durante su visita a Buenos Aires. Según informa el libro <i>«El tango: &#038; la historia de Carlos Gardel»</i>, debutan en el Teatro Apolo de Madrid, obteniendo un gran éxito y con visitantes tan ilustres como la infanta Isabel o la reina Victoria Eugenia. Por su parte, la revista argentina <i>«Siete Días»</i> publicó <a target="_blank" href ="http://www.magicasruinas.com.ar/revdesto023.htm">un artículo en 1975</a>, a colación de las giras internacionales del morocho del Abasto, en las que se refería que en sus visitas a Madrid reprodujo en la medida de lo posibles sus costumbres bonaerenses, frecuentando los cafés de la Puerta del Sol en compañía de muchos ilustres intelectuales como el ya citado Benavente, Ramón María del Valle-Inclán, el torero Ignacio Sánchez, que era también dramaturgo, o el matrimonio de actores Díaz de Mendoza-Guerrero. </p>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_left">Al igual que en Madrid, Gardel encontró varias amistades en Barcelona</span>La siguiente gira por España fue la que le lleva a actuar en Barcelona [1], donde debutaría en el teatro Goya a fecha 5 de noviembre de 1925, ya sin su antiguo compañero Razzano. Nada más desembarcar la intelectualidad barcelonesa le acogió con el mismo entusiasmo con el que lo había hecho la madrileña. Josep Maria Planes, destacado periodista manresano, le llevó a <i>«El Canario de la Garriga»</i>, aquel restaurante frente al Ritz en donde se reunía la <a target="_blank" href ="https://books.google.es/books?id=1qmb1AKTsYoC&#038;pg=PA156&#038;lpg=PA156&#038;dq=restaurante+el+canario+de+la+garriga&#038;source=bl&#038;ots=s2tTXbX8P9&#038;sig=2c_5epOb298RnVtimSYFkPnKOJg&#038;hl=es&#038;sa=X&#038;ei=8eREVaybBsHaUebtgMgL&#038;ved=0CEMQ6AEwBg#v=onepage&#038;q=restaurante%20el%20canario%20de%20la%20garriga&#038;f=false">gente del arte</a>. La propietaria, Lola Damaison, es descrita por la Revista Siete Días como <i>«protectora de artistas»</i>, y comentaba que por sus mesas habían desfilado, Gardel a parte, María Barrientes, Picasso, Gaudí o García Lorca. Lo primero que hizo el astro argentino, al oír de la señora que ella nunca había escuchado un tango, fue regalarle siete u ocho, según explicó su hijo Andrés Mestre Damaison. Luego Gardel se hizo habitual del establecimiento, en la compañía de muchos nombres ilustres, y así se sentaron en su misma mesa Ignacio Sagnier, hijo del marqués de Sagnier, Gregorio Marañon, el dramaturgo Gregorio Martínez Sierra, la cupletista Raquel Meller, la actriz <a target="_blank" href ="http://www.elmundo.es/magazine/2004/227/1075475778.html">Catalina Barcena</a> o el escritor y monologuista Federico García Sanchiz. Al rememorar aquellos momentos Andrés Mestre aclara que si bien el resto de comensales citados podían o no compartir aquella mesa, la pareja más frecuente, la que aun le parecía ver cuando recordaba aquellos momentos, era la formada por Gardel junto a Pepe Samitier. </p>
<blockquote><p>José Samitier era una auténtica estrella para la ciudad de Barcelona y el fútbol español.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Hay una anécdota que contextualiza perfectamente la dimensión de la fama de José Samitier. Según le contó el ex-directivo barcelonista Fabián Estapé al periodista <a target="_blank" href ="http://www.ecicero.es/autores/jose-marti-gomez/">José Martí Gomez</a>, cuando al Generalísimo le hablaban de lo bueno que era Di Stefano, este respondía diciendo: <i>“Sí, sí, es muy bueno, pero Samitier era mejor”</i>. Y es que Franco había sido, como tantos otros, un admirador de Sami. Uno de los grandes amigos del jugador, el emblemático directivo culé Nicolau Casaus, explicaba que a él nunca le extrañó esta admiración puesto que Samitier había sido un genio, y daba para ellos un ejemplo gráfico. Durante una final en Sarriá contra el Athletic Club de Bilbao, Castellanos le pidió a Urquizu que en la siguiente jugada fuese él quien se ocupase de Samitier: <i>«Éntrale tú que yo ya le he entrado, le respondió»</i>. A Casaus también le debemos una de las más curiosas anécdotas a cuenta del General Franco y el Fútbol Club Barcelona. Se le había concedido audiencia al equipo y Samitier se mandó fabricar un chaqué para la ocasión. Luego la directiva decidió no contar con él para la recepción y Sami se quedó muy disgustado. Casaus se puso secretamente en contacto con el doctor Eusebio Oliver Pascual, que <a target="_blank" href ="http://hemeroteca-paginas.mundodeportivo.com/EMD01/HEM/1993/04/23/MD19930423-008.pdf">era el médico</a> del jefe de la Casa Civil de Franco, y cuando la expedición estaba formando frente al Caudillo, éste preguntó: <i>«¿Dónde está Samitier?»</i> La sorpresa fue mayúscula y obligó a la directiva a buscar excusa para solicitar una nueva audiencia y allí sí estuvo Sami. Fue una de las más celebradas gamberradas de la Penya Solera. </p>
<p style="text-align: justify">La admiración por Samitier se extendía no solo a los aficionados, sino también a sus rivales. Uno de sus mejores amigos en el fútbol fue Santiago Bernabeu, quien en 1928, repasando jugadores para <a target="_blank" href ="http://www.elmundo.es/elmundodeporte/especiales/2002/02/centenario/1928_2.html"><i>«El Heraldo de Madrid»</i></a>, le considera el mejor de los delanteros centros de España, si bien acotando que para él su juego tenía más de medio ala (interior) que de delantero. A su vez, Pepe Samitier sentía un gran cariño por don Santiago al que definía en lo futbolístico de <i>«tío fuera de serie»</i> y en lo personal de <i>«amigo de sus amigos»</i>, según recogió el periodista Julián García Candau. Al igual que sucedía con Gardel, la auténtica amistad aparece como el valor humano al que se daba más peso. Cuando estaba en Madrid en los años sesenta como secretario técnico, llamaba todos los días a sus amigos de la Penya Solera porque, en palabras de Nicolau Casaus, <i>«le consumía la nostalgia»</i>. </p>
<p style="text-align: justify">Su etapa como jugador azulgrana podría considerarse <a target="_blank" href ="https://pbs.twimg.com/media/CC3XUJtW8AAVE-t.jpg">la tercera estación</a> en la historia del club. La primera es la etapa iniciática y netamente amateur simbolizada por Gamper, en la que el campo solía ser un solar abandonado cerca del Clínico, y en la que el terreno de juego se delimitaba con cal y un pincel poco antes del partido. La segunda estaría representada por Paulino Alcantara [2], el filipino rompe-redes, una época que si bien seguía siendo nominalmente de fútbol amateur, en la práctica ya constituía el germen del profesionalismo. Los jugadores recibían estímulos como el pago de sus estudios, una colocación&#8230; y también estaba plenamente asentado ya lo que luego Cruyff definiría como <i>«entorno»</i>: prensa especializada, club y afición. Los partidos se disputaban en una cancha fija, la de la calle Industria, y se incorporaba una figura mítica, <a target="_blank" href ="http://www.tronchon.info/tro/mar/conserge.htm">el conserje Manuel Torres</a>, que veló por aquel campo y por los dos siguientes. La siguiente época sería considerada la edad de oro del club. Ahí se configura un gran equipo, con nombres históricos como Sagi Barba o Piera, pero sobretodo con Samitier que alcanza un estatus social hasta ese momento desconocido. No solo es considerado el mejor jugador de España cuando el fútbol empieza a despegar en el sentir popular gracias al éxito de la Olimpiada de Amberes, sino que se le considera uno de los grandes de Europa. </p>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_right">Se le consideraba uno de los más brillantes de toda el continente</span>La superlativa creencia ciudadana, a cuenta de la talla deportiva de Samitier, es un tema muy sentimental y que por tanto no tiene por que reflejar una realidad netamente objetiva. Aun así es interesante aportar algunos ejemplos que ilustren la vivencia de esa devoción. Los objetos promocionales, tales como álbumes de cromos, llevaban leyendas aludiendo a la condición de crack europeo. Así tenemos que una tirada de cromos de 1925 de la farmacia Serra de Reus llevaba escrito el lema <i>«es el mejor jugador de España y uno de los más notables de Europa»</i>. También en 1926, tras una victoria por 1-4 contra el Red Star, en un partido jugado en el Estadio Buffalo de París, el diario Excelsior, primer periódico deportivo nacional, señalaba a José Samitier como <a target="_blank" href ="http://cathonys.blogspot.com.es/2010/01/cap_31.html"><i>«sin duda, el mejor delantero de Europa»</i></a>. Su fama era tal que a la prensa no le bastaba con su nombre y tuvieron que inventarle algunos más. El más conocido se lo debe al excepcional humorista gráfico barcelonés, Valentí Castanys, que fue quien le rebautizó como <i>«l&#8217;home llagosta»</i> (el hombre langosta), recurriendo a una figura de animalización para transmitir el efecto de su capacidad de salto. Más adelante, cuando Sami oficiaba como entrenador, Castanys dibujaba un personaje con abrigo, sombrero y bufanda, que siempre fumaba un puro sobredimensionado, y al que llamaba <i>«Don Entrenador»</i>, y que obviamente también le representaba a él. Otros numerosos intelectuales utilizaron al jugador como musa, siendo seguramente los casos más destacados el caligrama que Carles Sindreu le dedicó bajo el seudónimo Fivaller y los tangos <a target="_blank" href ="http://www.lavanguardia.com/participacion/cartas/20140806/54412825527/el-tango-de-samitier.html"><i>«¡Sami!»</i></a> de Lito Mas y Nicolás Verona [3] y la reversión de <i>«Patadura»</i> que grabó su amigo Carlos Gardel. </p>
<blockquote><p>Coincidiendo en tiempo y espacio, la amistad entre Gardel y Samitier era inevitable.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Seguramente el suceso que empezó a fraguar la amistad entre Carlos Gardel y Pepe Samitier fue la <i>«final de la tres finales»</i>. La edición de la Copa de Su Majestad el Rey de 1928, que se tuvo que jugar hasta tres veces por terminar las dos primeras en un empate. Según Julián García Candau, Gardel fue al primer partido de la final invitado por el erudito José María de Cossío, que además de un gran experto en la tauromaquia era muy aficionado al fútbol. Les acompañaba también el poeta Rafael Alberti, quien gracias a esta invitación pudo escribir la que seguramente es la producción poética sobre fútbol más famosa de la literatura española, la <a target="_blank" href ="http://hemeroteca.mundodeportivo.com/preview/1974/01/19/pagina-2/996055/pdf.html#&#038;mode=fullScreen"><i>«Oda a Platko»</i></a>, que era el portero barcelonista. </p>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_left">Carlos Gardel fue clave en aquella final copera</span>Existe <a target="_blank" href ="http://hemeroteca.mundodeportivo.com/preview/1954/07/11/pagina-3/632208/pdf.html#&#038;mode=fullScreen">una entrevista</a> realizada a Samitier a mediados de 1954, cuando volvía de Sudamérica de fichar a Ramón Villaverde, en la que se le pregunta si ha podido reencontrarse con viejos amigos. Sami replica que a muchísimos, sobre todo a los periodistas con los que habían coincidido en la gira de 1925 (sic) [5], y empieza a citar a Borocotó, de <i>«El Gráfico»</i>, a Hugo Marini, de <i>«Crítica»</i>, luego a varios catalanes residentes en Argentina, e incluso al delegado de prensa de la embajada española en Buenos Aires, pero súbitamente hace un alto en esta lista para referirse a la pena que le produjo no poder reencontrarse con su amigo Carlos Gardel, que para entonces ya había fallecido. Mientras rememora el barcelonismo de Gardel, el episodio más antiguo al que hace referencia Sami es precisamente la final de Copa de 1928, de la que comenta que: <i>«Los jugadores que integramos el equipo que jugó las tres famosas finales de Copa en Santander, sabemos cuan beneficiosa nos fue su compañía para mantener nuestra moral»</i>. </p>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_right">Cossío tuvo mucho que ver en ese encuentro</span>Cabe aclarar que era Cossío el que tenía cita con Samitier para aquel partido y el intermediario que provocó que el argentino cantase aquella noche para la expedición azulgrana. El historiador <a target="_blank" href ="http://bitacoras.com/bitacora/gentedigital.es/blogs/santandervientoymarea">Mario Crespo López</a> tiene un estudio crítico sobre José María de Cossío bastante revelador respecto a este particular. La principal fuente documental en cuanto a este episodio es <i>«La arboleda perdida»</i>, las memorias de Alberti, y ahí se recoge que eran ellos quienes habían quedado con Samitier y que venían de <a target="_blank" href ="http://desdecantabria.blogspot.com.es/2007/11/tudanca-cuna-del-indiano-pascual.html">La Casona de Tudanca</a>. Luego Cholín, el delantero de la Real Sociedad, lesionaría a Platko, y se produciría el inspirador y heroico regreso del jugador al campo, pese a estar gravemente lesionado. Esa misma noche, siempre según Alberti, se reunieron con los catalanes, se entonó <i>«Els segadors»</i> y se ondearon banderines separatistas. También fue cuando Carlos Gardel cantó varios tangos argentinos para la expedición, que es a lo que se refería Samitier en 1954 con lo de que Gardel había colaborado a mantenerles la moral. </p>
<p style="text-align: justify">Cossío <a target="_blank" href ="http://www.larramendi.es/i18n/catalogo_imagenes/grupo.cmd?path=1021460">sería delegado</a> durante los años 30 del Barcelona y compartiría tertulia con Samitier más adelante, cuando este estuvo en Madrid, en el famoso local Baviera, donde también coincidía el doctor Oliver Pascual. Se da la casualidad de que Cossío había sido socio del Real y luego pasó a ser hincha acérrimo del Barcelona. La anécdota la ha explicado varias veces Julián García Candau y tiene que ver con la homosexualidad del académico. Parece ser que Cossío tuvo alguna debilidad con un botones del club y Bernabéu, que para este tipo de cosas era inflexible, le solicitó que se diera de baja como socio. Debido a este episodio el autor de la gran enciclopedia taurina se hizo barcelonista hasta la tumba. </p>
<p style="text-align: justify">Durante aquel viaje por Sudamérica que se saldó con el fichaje de Villaverde, Sami había concedido una <a target="_blank" href ="http://hemeroteca.mundodeportivo.com/preview/1954/07/03/pagina-1/630143/pdf.html#&#038;mode=fullScreen">entrevista al corresponsal</a> de Mundo Deportivo en Caracas, Toton, y allí cita también rapidamente a Carlos Gardel destacando sobremanera el trato que les dispensó a los jugadores del Barcelona durante la gira de 1928: <i>«Nos visitó infinidad de veces y nos deleitó con sus tangos&#8230; después estuve con Gardel en Barcelona, en París&#8230; ¡Era un amigo leal!»</i>. Así que parece que el propio Samitier confirmaba que el orden cronológico de su amistad parte del 1928 y se fortalece con el trato durante la gira. Al corresponsal le llamó la atención la encendida mención a la amistad y le dijo: <i>«Por lo que vemos aprecia usted la amistad en grado superlativo»</i>. A lo que el antiguo mago del balón le contestó: </i>«Un amigo no se encuentra en cada esquina»</i>. Lo que parece un corolario perfecto a la relación de dos hombres que, valorando ambos tanto la amistad, parecían forzosamente destinados a ser amigos. </p>
<p>&nbsp;</p>
<blockquote><p>[1] Había estado a finales de la primera gira, pero muy de paso.<br />
[2] Jugador al que FIFA consideró en 2007 el mejor futbolista asiático de todos los tiempos<br />
[3] Su ex-compañero Ramon Llorens también le catalogó en una entrevista filmada como «¡el millor jugador que hem tingut a Espanya i del mon!».<br />
[4] Se le suele atribuir ¡Sami! a Gardel, por ejemplo lo hizo Roger Requena en la Vanguardia, pero la mayor autoridad catalana en la materia, Xavier Febrés, le sacó de su error.<br />
[5] Error de Sami, la gira se produjo en 1928.</p></blockquote>
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		<title>Por un cachito de Gardel y Sergio Leone</title>
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		<pubDate>Wed, 21 May 2014 01:50:11 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[rgentinos y uruguayos llevan casi un siglo discutiendo por el amor y la cuna de Gardel. Los uruguayos le reclaman como suyo aduciendo que actuó insidiosamente a su favor a modo de sirena. Las dos veces que cantó «Dandy» para la selección argentina, los albicelestes se estrellaron en la final contra los charrúas como barcos [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><span class="dropcap">A</span>rgentinos y uruguayos llevan casi un siglo discutiendo por el amor y la cuna de Gardel. Los uruguayos le reclaman como suyo aduciendo que actuó insidiosamente a su favor a modo de<span id="more-123515"></span> sirena. Las dos veces que <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=d__MAV6BWBo">cantó <i>«Dandy»</i></a> para la selección argentina, los albicelestes se estrellaron en la final contra los charrúas como barcos contra escollos (1928 y 1930). Para la orgullosa nación oriental el cantante tomaba aquí el rol del héroe Orfeo durmiendo al Cerbero con su lira, o el del dios Hermes amodorrando al monstruoso Argos Panoptes de los cien ojos con historias y canciones. </p>
<p style="text-align: justify">Los porteños consideran que <i>«mufa»</i> (gafe) a parte, lo que el Zorzal Criollo cantaba era <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=tsAQZRYilFs"><i>«mi Buenos Aires querido»</i></a> y no otra cosa. Además de que en su <a target="_blank" href ="http://es.wikipedia.org/wiki/Testamento_ol%C3%B3grafo">testamento ológrafo</a>, encontrado a los dos meses de su muerte, el barítono testificaba su verdadero nombre (Charles Romuald Gardès) y origen galo. El documento no aclaraba los motivos, pero por contexto se infiere que si reconocía ser francés iba a ser convocado para la primera Guerra Mundial y, si afirmaba ser bonaerense, debía hacer el servicio militar obligatorio, por lo que lo más cómodo, puestos a inventar una patria, era Uruguay. </p>
<p style="text-align: justify">Durante la década de los &#8217;60 la prensa uruguaya trato de desterrar la historia del <i>«Carlos Gardel desertor»</i>, situando el pesebre natal del astro en territorio uruguayo (Tacuarembó). Se escribieron libros, se investigaron<span class="pullquote_right">Existen dos historias paralelas en Uruguay y Argentina sobre Gardel</span> documentos, se entrevistaron protagonistas hasta tejer una historia alternativa en la que el <a target="_blank" href ="http://gardel.unsl.edu.ar/benedetti_2.htm">Jilguero porteño</a> era hijo ilegítimo del coronel <a target="_blank" href ="http://es.wikipedia.org/wiki/Carlos_F%C3%A9lix_Escayola_Medina">Carlos Escayola</a>, un folclórico personaje de Tacuarembó a quien se le atribuían más de cincuenta hijos naturales. Ni la partida de nacimiento, ni el registro de pasajeros del vapor portugués <i>«Dom Pedro»</i> -que le desembarcó junto a su madre en Buenos Aires-, ni los registros escolares, ni el propio testamento han servido para clausurar un debate que periódicamente se enquista y que incluso se ha debatido en la cámara baja uruguaya, que solicita un examen comparativo del ADN de Carlos Gardel con el del Coronel como quien pide un minuto de descuento en un partido. Para el especialista gardeliano <a target="_blank" href ="http://www.carlosgardellavozquevencioalolvido.com/carlosgardelvictorgabriel.htm">Víctor Gabriel Velázquez</a>, el asunto se ha acabado tomando <i>«como si se tratase de un partido de fútbol, donde jugara el seleccionado uruguayo»</i>. </p>
<p style="text-align: justify">La mitología se cose con historias, las opiniones de sensaciones y recuerdos, y las epopeyas de grandes rivalidades. El hecho incordia. Curiosamente, de Gardel se sabe que no era particularmente <i>tifoso</i> y que prefería las <a target="_blank" href ="http://www.eldiariocba.com.ar/noticias/nota.asp?nid=19431">carreras de caballos</a> -y seguramente también el boxeo- al deporte rey. Sin embargo, se le atribuyen devaneos futbolísticos en tres de sus cuatro ciudades favoritas. </p>
<p style="text-align: justify">Su amigo <a target="_blank" href ="http://www.todotango.com/Historias/Historia.aspx?id=283">Edmundo Guibourg</a> confirmó que en España era fiel seguidor del F.C Barcelona y muy amigo de los inmortales Samitier y Zamora, así como de otros miembros de la plantilla. El periodista Justo Piernes le asociaba en Argentina al Racing, ligando este hecho a una corriente común entre las juventudes, al ser este el símbolo de la <i>«argentinización del fútbol»</i> en contraste con el otrora hegemónico Alumni de los gringos. No obstante, existen dudas sobre si en Uruguay animaba a Nacional o a Perañol, lo que ha acabado siendo un nuevo terreno de <a target="_blank" href ="http://www.ferplei.com/2014/02/carlos-gardel-es-hincha-de-nacional-de-montevideo-fotos/">confrontación</a> para las hinchadas de ambos conjuntos. No es nada extraño que no esté claro, puesto que un gentleman como él tenía amigos en todas partes y, como artista de la canción, era un poco de todo el mundo. Poco antes de morir <a target="_blank" href ="http://www.oocities.org/gardelsiglo21/frases_de_carlos_gardel.html">dijo</a>: <i>«La gente de distintas partes del mundo podrá tener diferentes costumbres, idiomas extraños. Pero hay algo más hondo en común: la afinidad que nos da saber que todos somos miembros de la familia humana. Todos somos hermanos»</i>.</p>
<blockquote><p>Al igual que con Gardel, en Italia existía polémica sobre la figura de Sergio Leone.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Otro interprete virtuoso, algo más contemporáneo, Ennio Morricone, reconocía en prensa que la banda sonora de <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=MN7ZhxaUNBg"><i>«La misión»</i></a> era <i>«una mezcla de lenguas y culturas»</i>, y que la propia Roma había tomado cadencias de todo el globo, especialmente de Sudamérica. Sin embargo se decantaba por la samba y la bossa nova antes que por el tango, algo normal en un romanista aun extasiado por el ritmo de Paulo Roberto Falcao. Durante la citada <a target="_blank" href ="http://www.asromalive.it/2012/07/hall-of-fame-lintervista-al-compositore-ennio-morricone-quando-andavo-allo-stadio-con-sergio-leone/">entrevista</a> y casi sin querer, el músico alude a su partenaire fílmico: <i>«Quando andavamo allo stadio con Sergio Leone (&#8230;)»</i>. Por cuestiones de contexto no parece haber duda de que Morricone engloba tácitamente al director de <a target="_blank" href ="http://www.filmaffinity.com/es/film277815.html"><i>«El bueno, el feo y el malo»</i></a> en las huestes romanistas. Sin embargo, existe una larguísima polémica entre laziales y romanistas por tan insigne conciudadano. </p>
<p style="text-align: justify">Los foros de aficionados del SS Lazio reivindican al director aduciendo una entrevista a Carlo Verdone, notorio romanista, donde este explicaba que Leone supuestamente le había llamado <a target="_blank" href ="http://www.forumlazioultras.it/cgi-lib/ultimatebb.cgi?ubb=get_topic;f=23;t=000120"><i>«burino da curva sud»</i></a> (paleto de curva sur) en una conversación sobre el mejor western.<span class="pullquote_left">Sergio Leone reconoció reiteradas veces ser aficionado a la AS Roma</span> Angelo Mellone en su libro <i>«Romani»</i>, definido por el autor como una guía imaginaria para los habitantes de la capital, suma a Leone a las filas biancocelestes junto a Aldo Fabrizi, Asia Argento o Bud Spencer, olvidándose de un habitual del director que si lo era a todas luces, el actor Mario Brega. Las razones en la otra orilla parecen más sólidas, dado que incluso sin tener en cuenta la frase de Ennio Morricone, existe un articulo firmado por Aldo De Luca y publicado en el <a target="_blank" href ="http://www.forzaroma.info/2012/01/18/qcera-una-volta-allolimpicoq-61899/104322"><i>«Messaggero»</i></a> el 30 de mayo de 1984, recogiendo unas palabras del director ante la inminente final de Copa de Europa entre Roma y Liverpool de 1984: <i>«Para mí, el Liverpool no existe. Soy un romanista encallecido con mujer e hijos que enloquecen por el fútbol. Solo espero que la Roma triunfe»</i>. La puntilla pudiéramos encontrarla en un número de <a target="_blank" href ="http://www.forzaroma.info/2012/01/18/qcera-una-volta-allolimpicoq-61899/104322"><i>“Roma Mia”</i></a>, gacetilla que se distribuía en el Olímpico de modo gratuito y en la que aparece una larga entrevista firmada por Emma Viscomi en la que el director ante la afirmación de que es romanista contesta: <i>«Soy un tifoso que finge no serlo. Tengo una fuerte polémica en la familia, donde circulan demasiados romanistas. Me disgustan los aficionados efusivos. Prefiero a los deportivos, razonan más sin recurrir a la mala suerte, la perfección propia contra la estupidez de los demás. Naturalmente tengo el carnet y voy regularmente al Olímpico»</i>. Los jugadores preferidos de Sergio Leone eran Falcao (<i>«porque es un perfeccionista impulsado por una pasión trascendental por el fútbol»</i>) y Toninho Cerezo (<i>«siempre se las arregla para estar sobre la pelota en el momento oportuno. Tiene una visión panorámica, total del juego, lo anticipa, además marca»</i>). La entrevista acababa con un autógrafo dedicado sobre una fotografía: <i>«A «Roma Mia» con todo el cariño. Sergio Leone»</i>. Más romanista imposible. </p>
<p style="text-align: justify">El supuesto misterio en torno a la filiación deportiva de Sergio Leone parecería una replica del argumento de la <a target="_blank" href ="http://www.filmaffinity.com/es/film270893.html">película original</a> del trípitico del dolar. Un hombre admirado y deseado por una comunidad enfrentada provoca con su indefinición que el antagonismo entre dos grupos rivales se enquiste aun más. Sin embargo, el enfoque más adecuado bien pudiera ser el mismo que tan <a target="_blank" href ="http://www.elmundo.es/america/2012/09/19/argentina/1348070653.html">sagazmente argumentaba</a> el corresponsal Ramy Wurgaft cuando contextualizaba la disputa entre uruguayos y argentinos por Gardel: <i>«compiten por todo lo que tienen en común»</i>. Ya sea por la calidad de sus asados, por la belleza de sus mujeres o por el prestigio de sus paisanos más internacionales. </p>
<p style="text-align: justify">La solución a ambos dilemas es cuestión de ampliar la perspectiva. Siendo el tango una <i>«<a target="_blank" href ="http://www.elmundo.es/america/2012/09/19/argentina/1348070653.html">manifestación artística</a> de las corrientes migratorias que llegaron a Argentina»</i> y el spaghetti western una interpretación mediterránea de un subgénero americano, en ambos casos las fronteras se difuminan y el arte evoluciona por la mezcolanza de sensibilidades étnicas y culturales, llegando a ser universales en su origen y, por tanto, desde el punto de vista cultural, patrimonio de toda la humanidad. O dicho de otro modo, a todos nos pertenece un cachito. </p>
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		<title>El Diego y el Pep</title>
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		<pubDate>Sat, 28 Apr 2012 07:22:05 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Javier Alberdi]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Entrenadores]]></category>
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		<description><![CDATA[-¿Pero vos estás muerto? &#8211; Le inquirió Gardel. -Podría decirse… Vivo estoy, sí. – Pareció dudar &#8211; Pero ya no piso la cancha, así que… -¿Y dónde consta que haya que haber fallecido para morar la gloria del Olimpo?&#8211; Certificó Borges sin abandonar la vista de su lectura. -Aclaremos entonces. – Se interpuso Evita- En [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><i>-¿Pero vos estás muerto?</i> &#8211; Le inquirió Gardel.</p>
<p><i>-Podría decirse… Vivo estoy, sí.</i> – Pareció dudar &#8211; <i>Pero ya no piso la cancha, así que…</i><span id="more-9567"></span></p>
<p><i>-¿Y dónde consta que haya que haber fallecido para morar la gloria del Olimpo?</i>&#8211; Certificó Borges sin abandonar la vista de su lectura.</p>
<p><i>-Aclaremos entonces.</i> – Se interpuso Evita- <i>En definitiva, ¿Vos quién sos?</i></p>
<p><i>-¡Soy</i> El Diego<i>!</i> – Sonrió como si eso fuese suficiente- El Diego <i>de la gente… ¿Por un casual no habrán visto a doña </i>Tota <i>por aquí?</i></p>
<p style="text-align: center">&#8211;</p>
<p style="text-align: justify"><i>El Diego.</i> Resulta entrañable el uso de artículo para deificar al mito. No es Diego, ni tan siquiera Diego Armando Maradona. Se prefiere la fórmula, mediante el nombre común y el artículo determinado, para destacar que entre todos ellos el señalado es único. Es el homenaje que todo un país tributa a una persona que, en su imaginario colectivo, trasciende, por mucho, de lo meramente deportivo. Es la gratitud hacia un hombre que consiguió levantar el ánimo de un pueblo que se sentía caído del cielo tras muchas décadas de miserias, injusticias y ausencia de libertad. <i>El Diego</i> obró el milagro. Logró que sus compatriotas volvieran a sentirse grandes, tan grandes como antaño, de tal modo que al levantarse cada mañana, el ánimo de cada uno de ellos para acometer sus respectivos desempeños, estaba impelido por la fuerza de quienes habían constatado que volver siempre es posible. Un persona única. Pero no un caso excepcional. </p>
<p style="text-align: justify"><i>“Avui patirem”</i> (Hoy sufriremos) es la coletilla que viene tras del saludo entre los habituales del Camp Nou desde tiempos inmemoriales. El Barça ganaba por tres tantos cuando el equipo encajaba un gol. <i>“Avui patirem”,</i> vaticinaban. Era la reacción propia de una comunidad que históricamente había tendido hacia la resignación, de un pueblo que nunca situó su autoestima a la altura de su potencialidad. <i>“Avui patirem”</i> escuchaba Josep Guardiola, desde la banda, cuando ejercía de recogepelotas, un eco que siguió propagándose en su etapa de jugador. <i>“Avui patirem”</i> proclamó en cada rueda de prensa mientras fue entrenador. Pero en su fuero interno ya no lo creía. Repetía el <i>mantra</i> que había escuchado, desde que era un imberbe, con la misma inercia, con el mismo respeto, con la que un descreído arranca un padrenuestro al adentrarse en misa.</p>
<p style="text-align: justify">Porque, cuatro años después, trece títulos más tarde, los socios del Barcelona, gran parte de la sociedad catalana por extensión, comenzaron a experimentar, merced a Josep Guardiola, la dicha de quien cree en uno mismo, de quien no se expone al miedo, de quien no tiene más criterio que el esfuerzo y la reafirmación de una idea. De tal modo que el recogepelotas, el jugador y el técnico se hicieron Dios, Uno y Trino, ante sus conciudadanos. Y por su gracia, el reflejo, social, que, hasta entonces, constituía la institución se transformó en guía, en inspiración de una comunidad que creyó que ya no era necesario resignarse para encarar la vida.</p>
<p style="text-align: center">&#8211;</p>
<p>&#8211;<i>¿Salvador Dalí?</i>&#8211; Le extendió su mano.</p>
<p>&#8211;<i>¡Sí!</i> – Los ojos parecieron salírsele de sus órbitas- <i>¿I tu qui ets?</i>&#8211; Alzó su bastón.</p>
<p>&#8211;<i>¡</i>El Pep<i>!</i></p>
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