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	<title>Ecos del Balón &#187; Copa de Europa 1967</title>
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	<description>En fútbol nadie tiene razón.</description>
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		<title>Los Leones de Lisboa</title>
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		<pubDate>Wed, 07 Nov 2012 03:04:12 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Sergio Vilariño]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[ahí estaban: Fachetti, Domenghini, Mazzola. Todos medían metro ochenta, con sus bronceados Ambré Solaire, sus sonrisas Colgate y el pelo engominado. Incluso olían bien. Y por el otro lado estábamos nosotros, una panda de enanos. Yo casi no tengo dientes, a Bobby Lennox también le faltan y Ronnie Simpson no tiene ninguno. Los italianos nos [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><span class="dropcap"><i>«Y</span> ahí estaban: <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/10/derrota-ciclo-inter-de-milan-helenio-herrera/">Fachetti, Domenghini, Mazzola</a>. Todos medían metro ochenta, con sus bronceados Ambré Solaire, sus sonrisas Colgate y el pelo engominado. Incluso olían bien. Y por el otro lado estábamos nosotros,<span id="more-30522"></span> una panda de enanos. Yo casi no tengo dientes, a Bobby Lennox también le faltan y Ronnie Simpson no tiene ninguno. Los italianos nos miraban y nosotros les dábamos nuestra mejor sonrisa. Parecíamos salidos del circo»</i>, Jimmy Johnstone.</p>
<p style="text-align: justify">Los <i>«Lisbon Lions»</i>, como serían bautizados por los hinchas portugueses tras la final de la Copa de Europa en 1967, son sin lugar a dudas el mejor equipo de la historia del Celtic de Glasgow. Un equipo histórico, que se convirtió en el primer campeón de Europa británico y que sólo 3 años más tarde estuvo a un paso de conseguir otra vez el éxito llegando a la final ante el Feyenoord de Rotterdam. De hecho, se formó una base que mantuvo al Celtic como una potencia europea hasta mediados de los 70. En su <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=jyq0B7UKYCA">temporada más gloriosa</a>, 1967, ganaron todos los torneos en los que participaron: <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=cL2YQxQhMRo">Liga</a>, Copa, Copa de la Liga, Copa de Glasgow y Copa de Europa. La particularidad más llamativa de este equipo era que todos los jugadores del equipo habían nacido en Glasgow o sus cercanías. Bajo las órdenes del mítico Jock Stein, el equipo escocés practicaba un fútbol que buscaba siempre el ataque. Un ataque desaforado. El propio Johnstone lo definiría como <i>«parecido al estilo holandés, pero más rápido»</i>. Era un conjunto fenomenalmente vertical.</p>
<p style="text-align: justify">Durante los años 60, el fútbol escocés vivió un renacimiento muy interesante. La selección estaba plagada de grandes jugadores, y practicaba un fútbol ofensivo, basado en la <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=6swgn6-xgQA">capacidad de Jim Baxter</a> para organizar el juego y el poderío que le daba en la punta del ataque el Balón de Oro de 1964, <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=Af_QSn0J9yQ">Dennis Law</a>. De hecho, en ese año 67, Escocia derrota a los campeones del mundo, Inglaterra, en Wembley. En este contexto, encaja este equipo del Celtic, el Dundee semifinalista de Copa de Europa en 1963 o el propio Rangers, que llegó a dos finales europeas. Además, jugadores como Alan Gilzean, Billy Bremner o Dave Mackay fueron algunos de los hombres más influyentes del fútbol británico durante esta década.</p>
<blockquote><p>El camino hacia la final de la Copa de Europa estuvo plagado de desplazamientos complicados</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">El Celtic, ya campeón escocés, comenzó su aventura en la máxima competición continental  venciendo al FC Zürich por un global de 5-0, con Tommy Gemmell y Steve Chalmers destacando por su capacidad goleadora, algo que será habitual durante toda la aventura europea. Comenzaban a notarse <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=M00XOdm94V8">signos de declive latino</a> en la competición<span class="pullquote_right">El Celtic cayó en Novi Sad ante la Vojvodina, pero logró remontar in extremis en Celtic Park</span> –tras diez años de dominio total-, y a ello colaboró el Celtic cuando venció al Nantes, campeón francés, en los octavos por un clarísimo 6-2, que no dejó lugar a dudas. En cuartos de final hubo que viajar a Yugoslavia para enfrentarse a un conjunto que había roto la hegemonía de los clásicos grandes del país,  la Vojvodina liderada por el atacante Sylvester Takac, y que había eliminado al campeón español, el <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=1CLH0r6RBro">Atlético de Madrid</a>. Los españoles habían usado el ya conocido truco de ceder la recaudación total a los yugoslavos para jugar el desempate en el Calderón, pero ni por esas pudieron con un Takac que estaba en el mejor momento de su carrera, y que fue artífice de que la <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=zTc4JUi2QjY">Vojvodina</a> remontase un 2-0 adverso. Así pues, el Celtic viajó a Novi Sad y sufrió la tan temida encerrona yugoslava, jugando en una caja de cerillas y con un ambiente hostil –siendo muy condescendientes-. Stanic hizo el 1-0 que significaba la primera derrota en Europa, pero quedaba la vuelta, y Celtic Park debía ser una caldera. Lo fue, como lo fue el Calderón anteriormente, algo que no amilanó para nada al conjunto balcánico. No fue hasta el último minuto de partido que Billy McNeill, el fantástico líbero escocés, marcó el gol que, junto al que anteriormente había conseguido Chalmers, metía a los <i> Bhoys</i> en semifinales.</p>
<p style="text-align: justify">En esta ronda, se confirmaba lo que apuntábamos anteriormente, y ya no quedaban equipos latinos. Celtic y <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=socbx4ZVZv8">Dukla de Praga</a> se eliminarían en una de las semis, mientras el gran favorito, el Inter de Helenio Herrera, haría lo propio con el rocoso CSKA de Sofía.  Los checos, el club del ejército, contaban con algunos<span class="pullquote_left">En el camino hasta la final de Lisboa, el Celtic acumulaba 15 goles a favor y 4 en contra</span> de los mejores jugadores del país, entre los que se contaban el extraordinario guardameta Ivo Viktor y el Balón de Oro de 1962, Josef Masopust. Sorprendentemente, en la ida en Glasgow, el Celtic desarboló completamente al Dukla, especialmente en la segunda parte, donde Johnstone marcó diferencias ante el marcaje al hombre de Novák. 3-1, un buen resultado para viajar al Estadio Juliska de Praga. Jock Stein, planteó en la capital checa un partido en el que <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=sjerUQ0gO2Y">McNeill ejercía de líbero</a> a la <i>holandesa</i> -o a la yugoslava, según se mire, ya que Velibor Vasovic era el mayor representante de este rol-, jugando por detrás de un marcador, pero con libertad para subir, ya que Murdoch le cubría perfectamente. Los checos fueron incapaces de perforar la meta del veterano Ronnie Simpson, y por primera vez, el Celtic –y un equipo británico- alcanzaba la final. Durante las eliminatorias marcaron 15 goles y sólo recibieron 4, ganando todos los partidos menos dos, derrota ante la Vojvodina en Novi Sad y empate en Praga ante el Dukla. Aún así, el Inter del gran Helenio Herrera llegaba como clarísimo favorito –a pesar de haber tenido que recurrir a un desempate para tumbar al CSKA-. De hecho, como curiosidad hay que señalar que un sólo jugador del Inter cobraba más que todo el once inicial del Celtic.</p>
<blockquote><p>Se fueron como meros jugadores de fútbol, volvieron como leones legendarios.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">El partido se celebró el 25 de Mayo de 1967 en el Estadio Nacional de Lisboa, Portugal. Dado que en ese estadio jugó muchos partidos el Sporting de Portugal, que visten exactamente igual que el Celtic y son apodados <i>«Os Leoes»</i>, la asociación de ideas bautizó al conjunto de <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/07/historia-old-firm-celtic-glasgow-rangers/">Jock Stein</a> como los <i>«Lisbon Lions»</i>. El once inicial del Celtic estaba formado por: Ronnie Simpson en la portería, Jim Craig en la derecha, <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=BROpwFDfDu0">Tommy Gemmell</a> –el Facchetti escocés- en la izquierda, John Clark y el capitán Billy McNeill –que pugnaba con Bobby Moore por ser el mejor líbero del Reino Unido- en el centro de la defensa. Bobby Murdoch y Bertie Auld sujetaban el medio del campo, mientras que en ataque estaban el pequeño diablo Jimmy Johnstone por la derecha, William Wallace y Steve Chalmers como puntas de lanza, y Bobby Lennox, <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=NJc0ky-9B60">la mayor leyenda del Celtic</a>, como extremo izquierdo, tirando sus peligrosas diagonales, que tanto goles le reportarían. El Inter por su parte formaba con Giuliano Sarti, Tarcisio Burgnich, Aristide Guarneri, el capitán Armando Picchi, Giacinto Facchetti, Giancarlo Bedin, Sandro Mazzola, Mauro Bicicli, Angelo Domenghini, Renato Capellini y Mario Corso entrenados por Helenio Herrera, que echaba en falta –y más que lo haría- a Jair da Costa y Luís Suárez.</p>
<p style="text-align: justify"><a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=3NPbqAWYfdw">El partido</a> empezó perfectamente para los italianos cuando Jim Craig cometió un penalty sobre Renato Capellini que transformó Mazzola en el minuto 7. El choque estaba donde los italianos querían. Podían plantar el magnífico catenaccio que los equipos de Helenio Herrera ejecutaban con tanta maestría. Pero el equipo<span class="pullquote_right">El Inter de HH, muerto psicológicamente, no pudo frenar el arsenal ofensivo escocés</span> no parecía estar en su mejor momento y para colmo no contaban con la explosión de fútbol ofensivo que ofrecería el Celtic, liderado por el enorme –futbolísticamente hablando- <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=VBjL15izuYA">Jimmy Johnstone</a>, que llegado el momento masacró sin piedad a un decepcionante Facchetti.  Para muestra, un botón: el Inter disparó 2 veces a portería a partir del gol y no forzó ningún córner. El Celtic disparó 20 veces al marco de Sarti, y otras tantas fuera. El empate del Celtic llegó en el minuto 63 cuando Craig se resarció del penalty asistiendo a Tommy Gemmell para que el potente lateral zurdo perforara la portería milanesa con un fuerte disparo. Stein le insistía en que jugase como Facchetti, y desde luego, hubo momentos en que la <i>copia</i> escocesa superó con creces al <i>original</i> italiano. Ya con el final del partido muy cerca, y el Inter muerto físicamente – <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/10/derrota-ciclo-inter-de-milan-helenio-herrera/">y también psicológicamente-</a>,  Billy McNeill encontró un espacio para disparar y soltó la pierna. Steve Chalmers pasaba por allí y desvió el balón lejos del alcance del portero italiano, dando la ventaja definitiva al equipo escocés: ¡Campeones de Europa!</p>
<p style="text-align: justify">Era el comienzo de la época dorada del Celtic, donde no solo dominó Escocia con mano de hierro, sino que se hizo sentir en el plano internacional. El equipo de Jock Stein, perdió la Intercontinental de ese año ante Racing de Avellaneda, en la primera de las violentísimas finales que los representantes sudamericanos plantearon en esta época, y que estuvo a punto de acabar con la competición. El Celtic ganó en Escocia, pero sufrió una <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=rmLYREQKjTs">encerrona en la vuelta</a> en Argentina, y aún más en el <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=35RfebMQU6g">desempate en Montevideo</a>, donde se vio una auténtica batalla campal, con tres expulsados escoceses y dos argentinos, pudiendo haber sido bastantes más. Stein multó severamente a sus tres expulsados. Racing premió a los suyos. Lo peor estaba aún por venir, y lo sufrirían United y Milan contra el Estudiantes de Osvaldo Zubeldía.</p>
<p style="text-align: justify">Pero, a pesar de este revés que supuso para el club el no ser capaz de refrendar su dominación internacional, el Celtic no desapareció, no fue flor de un día. Debemos reconocer que su defensa del título fue nefasta –de las peores de la historia, de hecho-, cayendo en la primera ronda del año 68 <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=klSrDcFssy4">contra el Dinamo de Kiev</a> de Viktor Maslov, pero para el año 69 se alcanzaron los cuartos de final –siendo sólo eliminados por el posterior campeón, el Milan, en una eliminatoria muy ajustada por 1-0 -, y tres años después de la final de Lisboa nos encontramos de nuevo a los <i>«Leones»</i> en la final, tras eliminar a Basilea, Benfica, Fiorentina y Leeds United. Fue precisamente esta semifinal, contra los de Don Revie, la que paralizó a Europa: <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=sD2VUMTW2no">La Batalla de Gran Bretaña</a>. Los dos grandes favoritos para ganar la competición. Para Jock Stein fue tan dura que, al ganarla, la sensación generalizada era que ya eran campeones. Ni mucho menos, de la mano de Ernst Happel, el Feyenoord era en este momento la cabeza visible del emergente fútbol holandés, y <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=AJLvmh9j-cs">en San Siro</a>, se coronó campeón de Europa al remontar el gol de Gemmell por medio de Rinus Israel y Ove Kindvall.</p>
<p style="text-align: justify">Tras la final del 70, el Celtic continuó dando guerra en Europa, pero conforme los años pesaban en sus Leones lisboetas más se difuminaba su presencia -aún quedaría una <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=47GTBqBlpXk">histórica semifinal contra el Atlético</a> en 1974-, aunque nada podría ya empañar su leyenda.</p>
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<a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/10/derrota-ciclo-inter-de-milan-helenio-herrera/">No hay imperio eterno</a></p>
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		<title>No hay imperio eterno</title>
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		<pubDate>Thu, 11 Oct 2012 02:00:30 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Sergio Vilariño]]></dc:creator>
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				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><span class="dropcap"><i>“N</span>o te esfuerces, Giuliano. No vale la pena, déjalo entrar. Nos van a ganar igualmente.”</i> Esa frase fue la que, para el pétreo Tarcisio Burgnich, puso el punto y final a uno de los equipos más dominantes, autoritarios<span id="more-29954"></span> e inabordables que haya conocido el Viejo Continente. Cuando dos años antes aquella pelota embarrada se escurría bajo el cuerpo de Costa Pereira para darle al Inter <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=gQuWF41_MeQ">su segunda Copa de Europa consecutiva</a>, parecía que nada ni nadie -ni siquiera los elementos que habían llenado de fango lo que debería ser una maravillosa final en su propio estado- podían frenar al equipo de Helenio Herrera. <i>“El Mago”</i> estaba en la cima del mundo, había construido un equipo impresionante que dominaba el campeonato italiano y también se imponía en Europa. A finales de ese año 65 se coronaba de nuevo campeón intercontinental, sellando su dominio sobre el planeta fútbol.</p>
<p style="text-align: justify">El Inter basaba su fortaleza en haber conseguido aglutinar al jugador ideal para cada puesto en el nuevo sistema de <i>catenaccio</i> que estaba imponiéndose en el fútbol italiano. Sarti,  seguro y con experiencia, era el portero, Picchi, el capitán y libero siempre sereno, los marcadores contundentes Burgnich y Guarneri, <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=T5WdT2jvJqs&#038;feature=related">Facchetti</a><span class="pullquote_right">Helenio Herrera era un técnico innovador y exigente, así instauró las concentraciones</span> <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=T5WdT2jvJqs&#038;feature=related">representaba al moderno carrilero</a>, Domenghini era el <i>tornante</i> técnico y con pulmones para todos, Bedin el hombre ancla, Suárez el cerebro capaz de poner la bola milimétricamente a 50 metros, Corso era la técnica y el ingenio atacante, Jair la velocidad y el regate, <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=sA9HG0F3-VQ">Mazzola el dominador del frente de ataque</a> y Peiró el rematador. Además, Herrera incluyó muchos nuevos métodos de entrenamiento, modernos todos ellos, y además era un psicólogo.  Pero también un hombre oscuro sobre el que nunca se despejaron las dudas en torno al intento de amaño de partidos o al uso de sustancias para mejorar el rendimiento de sus jugadores. Indudablemente era un hombre extremadamente exigente. Había también implementado la costumbre de las concentraciones, el <i>ritiro</i>, aislando a los jugadores en el centro de entrenamiento o en hoteles antes de los partidos. La costumbre comenzó siendo simplemente la noche anterior a un encuentro, pero poco a poco el tiempo de encierro se fue alargando. Se convirtió en habitual que, para un partido el domingo, los jugadores fuesen a entrenar el viernes y ya no volviesen a casa. Tampoco la noche posterior al partido. Sólo el lunes quedaban liberados.</p>
<blockquote><p>El Inter siguió siendo una fuerza dominante en la sexta y séptima temporadas de Herrera.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">La temporada 65-66, a pesar de la eliminación a manos del Real Madrid en las semifinales de la Copa de Europa, confirmó el dominio del Inter a nivel nacional, con un nuevo Scudetto. Nada parecía cambiar, y más aún cuando al comienzo del curso 1966-67 la escuadra de Herrera encadenó siete victorias consecutivas que le situaron al frente de la tabla con autoridad. El equipo ganaba partidos con solvencia y a mediados de abril sacaba 4 puntos a la Juventus en cabeza del campeonato, además de haberse tomado venganza del Madrid en <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=M00XOdm94V8">cuartos de la Copa de Europa</a>. Pero, de repente, las cosas se medio torcieron. Los <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=jbmzsdvJ13c">duros búlgaros del CSKA</a> le obligaron a ir a un desempate en semifinales. Un desempate que, por cierto, se jugó en Bolonia al ofrecer el Inter toda la taquilla al CSKA –en aquella época, todas las recaudaciones iba a medias para los dos equipos-. En liga, tres empates y una derrota contra la Juve dejaban el campeonato apretado, pero la realidad era que, a falta de la final de la Copa de Europa contra el Celtic y la última jornada del Scudetto ante el Mantova, dos victorias aseguraban un nuevo doblete para el conjunto de Herrera. Para este momento, las concentraciones de dos días antes de partido eran el pan nuestro de cada día para los jugadores del Inter, y si pensamos en que entre semana había partidos europeos, el resultado es que, como decía Burgnich, los jugadores pasaban más tiempo con su compañero de habitación que con su mujer.</p>
<p style="text-align: justify">Fue en Lisboa cuando la plantilla del Inter llegó al punto de no retorno. Herrera, como era habitual, había reservado todo el hotel para el equipo. Los interistas se concentraron a media hora de Lisboa, en un hotel enorme que miraba al mar. Durante los tres días previos a la final los jugadores sólo vieron a sus compañeros y al cuerpo técnico.<span class="pullquote_left">La gran concentración previa a la final de la Champions fue larga, tensa e insoportable</span> Ni siquiera los directivos se alojaban allí. Todo, absolutamente todo, iba encaminado al partido contra el Celtic. Todo tenía que ver con los escoceses. Las sesiones de vídeo, los dossiers con información llenaban el tiempo de los jugadores en medio de la nada. Herrera estaba nervioso, tenía miedo, porque veía que el equipo se venía abajo y además jugaría la final sin Jair y, sobre todo, <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=sA9HG0F3-VQ">sin Suárez</a>, lesionado, lo cual era una perspectiva que horrorizaba al <i>“Mago”</i>. Y el equipo explotó. Burgnich y Facchetti, que llevaban compartiendo habitación durante todo el ciclo con Herrera, reconocieron a posteriori que eran afortunados si podían conciliar el sueño durante tres horas, que se quedaban hasta altas horas de la madrugada mirando al techo o paseando por los vacios pasillos sin poder descansar. Escuchaban a Picchi, que era el capitán y un líder ejemplar, <a target="_blank" href ="http://www.guardian.co.uk/sport/blog/2012/may/02/the-question-great-teams-end">vomitar de tensión todas las noches</a>. Varios jugadores más pasaban por lo mismo, cuatro de ellos vomitaron durante la charla técnica prepartido en el Estadio Nacional de Jamor. Ese hotel en Lisboa fue la gota que colmó el vaso, se les echaron las paredes encima. Burgnich había visto a su familia 3 días en el último mes y medio. Mentalmente estaban muertos.</p>
<p style="text-align: justify">Incluso cuando <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=Yt5nXLLSp7M">se pusieron por delante</a>, gracias a un penalti marcado por Mazzola en el minuto 7, y Herrera les ordenó ser –aún más- conservadores, la victoria era una utopía para gran parte del equipo. El Celtic, sin ningún tipo de presión, jugando un fútbol de ataque total, alegre, combinativo, con esos laterales larguísimos que doblaban una y otra vez la banda, les martilleaba sin compasión, y más lo hacía ese talante despreocupado de sus jugadores. ¿Cuántos años hacía que no sentían eso los jugadores interistas? La presión, la exigencia de ganar. Era como una bota que les apretaba la garganta. Y llegó el gol del empate. Fue como el golpe que deja definitivamente groggy a un boxeador. A partir de entonces, el Inter se balanceaba entre las cuerdas, esquivando como podía el golpe que le enviase definitivamente a la lona, lanzando balones largos sin sentido alguno, salvado por el poste, por las paradas de Sarti…</p>
<blockquote><p>“No te esfuerces, Giuliano. No vale la pena, déjalo entrar. Nos van a ganar igualmente.”</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Que alguien como Armando Picchi, uno de los capitanes más respetados del fútbol italiano en toda su historia, dijese esa frase sólo demuestra cuán destrozado estaba ese equipo del Inter. Cuánto deseaban que se acabase todo y quitarse esa presión de encima. Como sabemos, el Celtic conseguirá finalmente la victoria, pero la pesadilla no finalizó para el Inter en el césped lisboeta. <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=0-hXtrUJJbM">El fin de semana siguiente</a>, Sarti recibió un gol exactamente igual que aquel encajado por Costa Pereira que les había llevado a la cima del mundo. La pelota, y el Scudetto con ella, se escaparon debajo del cuerpo del portero interista. Aquella tarde de Mantova terminaron también las carreras nerazzurras de Picchi, Guarneri y Jair, sentenciados por Herrera, que los traspasó ese mismo verano.</p>
<p style="text-align: justify">Daba igual, el <i>Grande Inter</i> no era más que la sombra de lo que un día fue. Como la <i>Grande Armée</i> vagando por los caminos de Europa de vuelta a casa tras el fracaso de la campaña rusa, el equipo de Herrera finalizó quinto en la liga al año siguiente a 13 puntos del Milan, <a target="_blank" href ="http://en.wikipedia.org/wiki/Nereo_Rocco">gran rival dirigido por Rocco</a>. <i>“El Mago”</i> puso oficialmente el punto y final a esta etapa cuando marchó a Roma en busca de un nuevo proyecto. Volvería, como también lo hizo Napoléon, para un breve reinado, pero al igual que el emperador francés, su aura de invencibilidad se había apagado años antes.</p>
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