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	<title>Ecos del Balón &#187; Copa de Europa 1958</title>
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		<title>MattBusby United</title>
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		<pubDate>Tue, 05 Mar 2013 02:48:50 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Sergio Vilariño]]></dc:creator>
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				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><i><span class="dropcap">«M</span>att Busby es el hombre más importante de la historia del club, porque sin él no existiría la leyenda del Manchester United y este club no seguiría siendo prestigioso tras casi 20 de años de malos resultados»</i>.<span id="more-53264"></span> No es la frase exacta, pero resume lo que decía <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/03/sir-alex-ferguson-manchester-united/">Alex Ferguson</a> durante su <i>primer día en la oficina</i>, el 6 de noviembre de 1986. Obviamente ni siquiera el propio Ferguson imaginaba lo que iba a conseguir en los más de 25 años posteriores a esta frase, pero lo cierto es que, a pesar de que el ex del Aberdeen es en términos de títulos el más exitoso de la historia del United, es su compatriota escocés, Busby, el que estableció a los <i>Diablos Rojos</i> como un club de referencia europea.</p>
<blockquote><p>Tras la Segunda Guerra Mundial, Busby construyó su primer equipo campeón.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Matt Busby nació en Orbiston, en el condado de Lancashire, pero fue un extremo internacional escocés durante su carrera en Manchester City y Liverpool. Aún como jugador siempre mostró interés en las labores de entrenador<span class="pullquote_right">Cuando Busby llegó la situación no era buena</span> e, inmediatamente después de la guerra, le fue ofrecida la posición de asistente en el Liverpool. Sin embargo, a los 36 años, Busby prefirió irse al <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=r-_ENtRW4Os">Manchester United</a> como entrenador principal. Corría febrero de 1945. Hacía casi 40 años que el United no ganaba la liga inglesa y la guerra le había puesto en una situación comprometida: su estadio de Old Trafford había sido bombardeado y completamente destruido, así que el club tuvo que trasladarse temporalmente a la casa de su vecino, en Maine Road. Las deudas, además, eran bastante altas para la época, así que Busby tenía mucho trabajo en donde poner las manos. </p>
<p style="text-align: justify">Quizá el atributo más importante del escocés fue su habilidad para entender a la gente y darle la libertad para trabajar con tranquilidad, aprovechando sus mejores cualidades. Aunque eso no significa que sus modales fuesen los más suaves y amables del mundo. Y sabía reconocer el talento, de eso no había duda. Su primer descubrimiento fue el del luego llamado <i>Busby galés</i>, Jim Murphy, ex futbolista como Busby, que se convirtió en su ayudante  y mano derecha. En Manchester, además, <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=PsG6RH_JWII">había buenos jugadores</a>: desde los defensores John Carey, John Aston y Allenby Chilton a los delanteros Stan Pearson, Charles Mitton y Jack Rowley. Buenos jugadores, no figuras, así que obviamente el equipo necesitaba mejorar y podía reforzarse, especialmente en el centro del campo.</p>
<p style="text-align: justify">Busby siempre insistió en buscar jugadores con un físico privilegiado, que les permitiese ayudarse mutuamente allí donde fuese necesario. No era un genio de la táctica, siempre se movió sobre <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/11/historia-del-catenaccio-antecedente/">el clásico WM</a>, pero gustaba de buscar la polivalencia en sus jugadores, tratando de que, al menos, jugasen bien en un par de posiciones. El club no tenía mucho dinero, así que un jugador que juega en dos sitios suele ser más barato que dos jugadores especialistas. Sin duda, la línea más potente del equipo era el ataque, por calidad y potencia. El equipo trataba de que la pelota llegase lo más pronto posible arriba, aprovechándose en el área de la fuerza física de sus atacantes. </p>
<p style="text-align: justify">El incansable trabajo de Busby dio sus frutos pronto. En 1947 el United fue subcampeón de liga tras el Liverpool, al igual que en 1948. Sin embargo, ese mismo año, consiguió un gran éxito derrotando al Blackpool<span class="pullquote_left">Busby buscó reclutar talento por todo el país</span> de Stanley Matthews en la final de la FA Cup por 4-2. Los buenos resultados supusieron mejores ingresos económicos y el club pudo reconstruír Old Trafford, pagar las deudas y empezar a sacar beneficios. La primera parte de la hercúlea tarea de Busby estaba completada.  A partir de entonces, organiza una extensiva red de ojeadores que peinaron Inglaterra sin descanso en busca de talento joven. Un trabajo que dio réditos casi inmediatos. En 1952 el equipo ganó la liga y para mediados de la década el incansable Busby ya había conseguido crear un verdadero gran club, reclutando y ensamblando a notables jóvenes promesas y <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=Q84wAAv3Z_E">jugando un fútbol alegre y ofensivo</a> que cautivaba a toda Inglaterra. </p>
<blockquote><p>«La transición necesaria cuando un equipo campeón envejece es el mayor reto de un manager».</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">La transición de la que hablaba el entrenador se había hecho de manera realmente suave. Los veteranos de 1948 habían ido dejando paso a jóvenes talentos llegados de todos los puntos del Reino Unido. Entre ellos estaban el centelleante extremo Bobby Charlton, el medio centro Eddie Colman, el interior David Pegg, el ariete Tommy Taylor y, sobre todos, <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=pr75rgusNJU">Duncan Edwards</a>. Él era, sin duda alguna, la gran figura del equipo. Centrocampista genuíno representante de lo que en la actualidad conocemos como <i>box-to-box</i>, con capacidad para poner la pelota en largo y con un físico inigualable para la época. Era además un jugador ejemplar y un líder fuerte y carismático. De él siempre <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=ADOqaqXjbDk">dice Sir Bobby Charlton</a> que era el único jugador ante el que se sintió inferior. Seguramente el hecho de que Edwards fuese una referencia para todos los jóvenes que llegaban al primer equipo influye en su proverbial admiración, pero esas palabras no son vacías o gratuítas, eso seguro.</p>
<p style="text-align: justify">Liderado por esta excelente camada, el United ganó las ligas del 56 y el 57, y fue sorpresivamente derrotado por el <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=Ce-RMQy3eK4">Aston Villa en la final de Copa</a> de ese año, lo que hubiese supuesto un histórico doblete. Para aquel entonces, en la Europa continental, había nacido un torneo que medía a los mejores equipos<span class="pullquote_right">La eliminatoria ante el Real Madrid en 1957, al Manchester le llegaba demasiado pronto</span> y, tras la negativa de la FA de permitir a su campeón –el Chelsea- participar en la primera edición, el United fue el primer representante inglés en la máxima competición continental. Ciertamente su actuación no defraudó, superando rondas en 1957 y desplegando un fútbol de ataque que le permitió aplastar por un global de 12-0 al Anderlecht, superar al potente campeón alemán, el Borussia Dortmund por 3-2, y que nos dio una gran eliminatoria <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=kg-ad_jCPGw">contra el Athletic de Bilbao</a> –que venía de eliminar y liquidar al todopoderoso Honved de Budapest-, llegando a las semifinales. Allí se midieron al campeón, el Real Madrid, un equipo ganador, rodado y con hombres en su mejor momento. La palabra hombres, entendida de forma literal, ya que los <i>niños</i> del United fueron dominados <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=JOUMjA7AF-c">en Madrid por 3-1</a> y se vieron <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=upBhZOaYTO0">0-2 en Old Trafford</a>, donde solo su pundonor les permitió rascar un empate hacia el final. No había caso en ese año 57, los blancos eran los mejores, pero el United empezaba a ser señalado como la mayor amenaza para el reinado madridista.</p>
<p style="text-align: justify">Así parecía ser en la edición del 58, cuando los chicos de Busby eliminaron al Shamrock Rovers irlandés, el Dukla de Praga checoslovaco y el poderoso Estrella Roja yugoslavo. Esperaba el potentísimo Milan en las semifinales y un hipotético reencuentro con las huestes de Di Stefano en la final de Bruselas. Nunca sucedería. En el aeropuerto de Munich, durante una escala técnica en su vuelo de vuelta a Inglaterra, <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=OkvmDfW_Q08">la tragedia se cernió sobre el joven grupo de Matt Busby</a>. Su avión, tras sucesivos intentos de despegue, se estrelló en la pista del aeródromo bávaro matando a 8 de los jugadores del club y a 3 miembros del cuerpo técnico –además de 8 periodistas- y dejando gravemente heridos, entre otros, a Harry Gregg –el portero titular-, Charlton y el propio Matt Busby. </p>
<p style="text-align: justify">Geoff Bent, Roger Byrne, Eddie Colman, Mark Jones, David Pegg, Tommy Taylor y Liam Whelan murieron en el accidente. El gran Duncan Edwards sufrió una agonía de gigante que tuvo en vilo a toda la Europa futbolística durante 15 largos días. Nadie quería creerlo, todos confiaban en su formidable fuerza física para salir de ese trago. Pero no pudo ser, y el fútbol británico perdió a su mayor talento. Además, Jackie Blanchflower y Johnny Berry nunca más volvieron a jugar, mientras que Gregg, Charlton, Viollet, Foulkes, Morgans, Scanlon y Wood pasaron por recuperaciones más o menos largas.</p>
<p style="text-align: justify">Sin saber el trágico destino de su equipo, el propio Matt Busby <a target="_blank" href ="http://www.elperiodico.com/es/noticias/deportes/20080206/tragico-6-f-del-manchester/print-16902.shtml">se debatió entre la vida y la muerte</a>, sufrió varias operaciones quirúrgicas y hasta recibió dos veces la extremaunción. Eso no le impidió mandar un emotivo mensaje radiado a todo Old Trafford desde Munich, pidiendo unión y apoyo a todos los estamentos del club y negándose a retirar al equipo de las competiciones. Los chavales y los supervivientes que fuesen recuperándose afrontarían la ardua tarea de mantener al club con vida.</p>
<blockquote><p>Ante la desgracia, llegó el aleteo del ave fénix.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Decía Busby que la tarea más difícil para un entrenador era afrontar la necesaria transición cuando un equipo campeón envejecía, basta imaginar lo difícil que puede llegar a ser cuando ese equipo campeón, aún mejorando cada día, te es arrebatado por una desgracia como la que aconteció en Munich.</p>
<p style="text-align: justify">El único alivio que el destino concedió al United fue el hecho de que el asistente de Busby, Jim Murphy, no estaba  en el avión en Munich, sino entrenando a la selección galesa. Durante la larga convalecencia de Busby<span class="pullquote_left">Durante la transición, Jim Murphy fue clave</span>, él lideró al equipo. Juntó a los mejores juveniles del club, unos niños a los que convirtió en hombres, firmó algunos jugadores –Ernie Taylor, Stan Crowther- y fue, poco a poco, recuperando a los supervivientes de Munich. Harry Gregg, el atlético y fornido portero norirlandés fue el primero en incorporarse –incluso había sacado fuerzas para rescatar a unos cuantos pasajeros entre el amasijo de hierros del avión en Munich-, y poco después el defensor Bill Foulkes y también Charlton volvieron. Increíblemente, este equipo de retales <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=Oi0vi76zWso">llegó a la final de Copa</a>, aunque fue <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=13prB-g5fDU">derrotado</a> por el Bolton Wanderers de Nat Lofthouse. </p>
<p style="text-align: justify">La siguiente temporada fue increíble. Con Charlton, Viollet y Scanlon recuperados para el fútbol, reforzó al equipo con el fichaje de Albert Quixall, del Sheffield Wednesday, el golden boy de la época y firmó al mejor internacional inglés amateur: el profesor Warren Bradley. Era sin duda una combinación extrañísima, pero para sorpresa de muchos, el equipo fue subcampeón de liga, tras los Wolves. Charlton, además, jugando en una posición cada vez más centrada, marcó 29 goles, su mejor registro en toda su carrera.</p>
<p style="text-align: justify">A pesar de un decepcionante noveno puesto el año siguiente, el equipo siguió jugando el fútbol de ataque que había sido siempre el sello de Busby como entrenador, con Dennis Viollet marcando 32 goles, cifra que durante muchos años ha sido record del club. Este equipo jugaba con una velocidad y una pasión -tratando de igualar a aquel anterior a Munich-<span class="pullquote_right">Busby mantuvo la esencia ofensiva de su Manchester previo al trágico accidente</span>, que era casi dolorosa de ver para su afición. Fue una temporada mediocre en resultados, pero rica en emociones en Old Trafford. El United era, en este momento, demasiado irregular para ganar la liga, pero Busby, ya recuperado, seguía siendo el mismo manager ambicioso de siempre, y se movía en el mercado como pez en el agua. Antes de pegar el verdadero golpe de efecto, compró la fuerza de Maurice Setters y la habilidad de David Herd, del Arsenal. Nada comparado con el hecho de <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=mHGsqQvJ_xo">traerse desde Turín a Denis Law</a> pagando 115 mil libras. El volcánico ex atacante del City no se adaptó a la Serie A y estaba encantado de volver a Inglaterra. Con el fichaje del lateral Pat Crerand, Busby completó el armazón de un equipo campeón. Así que en ese 1963 los <i>Diablos Rojos</i> volvieron a la senda del triunfo. Y fue en la Copa, tras batir al Leicester, donde los fantasmas de Munich comenzaron a difuminarse. Habían pasado cinco años. </p>
<blockquote><p>Tras recuperar el sabor de la victoria, el United enfiló el objetivo europeo.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Durante esta época, a pesar de que Busby peinaba el mercado con mucho acierto, los jóvenes fenómenos no dejaban de surgir de los equipos inferiores del club. Johnny Giles y Nobby Stiles comenzaron poco a poco a ser habituales en el primer equipo, que ya contaba con una rotación muy respetable. Es cierto que el irlandés salió poco después rumbo a Leeds para convertirse en <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=2NTObP0WON0">leyenda del equipo de Don Revie</a> y en referencia del fútbol británico por más de una década, pero el pequeño inglés, criado en un negocio de pompas fúnebres y que jugaba sin sus dientes frontales postizos, se convirtió en la amalgama que mantenía unido el centro del campo. Sería un mito del club y también de la selección inglesa.</p>
<p style="text-align: justify">Por si no fuera poco, la aparición de <i>un pequeño genio encontrado en Belfast</i>, George Best, causó sensación y dio lugar al triunvirato que formaría junto a Charlton y Law. La <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=y4iBYiAoEy0"><i>Santísima Trinidad</i></a>, una línea que llegaría<span class="pullquote_left">Charlton, Denis Law y George Best disiparon totos los fantasmas</span> a acumular tres Balones de Oro. Fue esta formidable combinación de ataque, con el inglés partiendo desde más atrás, el norirlandés en ambas bandas y el escocés en el centro la que disipó todos los fantasmas de Munich. Los tres, cada uno en su estilo, honraban el legado de los <i>Busby Babes</i>. Best convirtiéndose en <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=eViPwPpt6xA">figura de culto y en estrella pop</a>, Charlton con su casi corinthiano –referente a los inmaculados amateurs Corinthians de principio de siglo- estilo, un caballero en el terreno de juego, para contrastar con el diabólico y fiero estilo de Denis Law, un auténtico depredador. Con todo este potencial era cuestión de tiempo que el United comenzase a mirar a Europa, hacia el objetivo que una vez se habían marcado los chavales de Busby y a los que el destino robó incluso la posibilidad de luchar por él.</p>
<p style="text-align: justify">Era cuestión de tiempo, como decimos, y así cayeron dos ligas más, las primeras tras el Desastre, <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=DDQEpXHmHDA">en 1965 y 1967</a>. Y en 1968, diez años después de aquella nevada tarde de Munich<span class="pullquote_right">Con un gol de Faulkes, el United derrotó al Real Madrid en el 68</span>, el mismo destino que nubló las ilusiones de todos los mancunianos, les había situado ante el Real Madrid en las semifinales de la Copa de Europa. No era el gran Real Madrid de los 50, pero era una nueva generación que ya había sido campeona de Europa en 1966 y que buscaba un segundo entornchado. Y aún estaba el eterno Gento, que había peleado contra los Busby Babes en 1957. Y con él, el elegante Velázquez, exquisito número 10 y el maravilloso Amancio, un extremo de talla mundial. La eliminatoria fue de poder a poder, y, aunque el United salió indemne de la ida en Old Trafford gracias al gol de Best, <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=zXImi89BLiI">la vuelta en el Bernabeu</a> se le hizo muy larga. Tanto que, a 20 minutos del final estaba más que eliminado. Sólo un arreón en el último tramo de encuentro les permitió salvar la clasificación. Clasificación lograda, quizá por justicia poética, gracias al gol de uno de los Busby Babes, Bill Foulkes. </p>
<p style="text-align: justify">Poco después llegó el climax de esta historia iniciada en un aeropuerto de Baviera, el momento donde la tristeza y la alegría se entremezclaron en los rostros de toda la familia del Manchester United cuando el equipo superó al Benfica en la prórroga de <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=B-miJBBb5eA">la final por 4-1</a>. Bobby Charlton y George Best habían sido los heroes goleadores, pero también debemos destacar la inconmensurable parada del joven portero Alex Stepney en un mano a mano ante el poderoso Eusebio a pocos instantes del final de los 90 minutos. Recibió un cañonazo de la <i>Pantera Negra</i> sin dar rebote, llevando a su equipo a un tiempo extra que lo coronaría campeón. Imposible imaginar mejor tributo a aquellos que dejaron su vida en el intento que las imágenes de Charlton, Foulkes y Busby abrazados en torno al Grial que, diez años antes, habían comenzado a buscar. </p>
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		<title>El diablo que no se nombra</title>
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		<pubDate>Wed, 24 Oct 2012 02:00:55 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Sergio Vilariño]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[n 1954, cuando la selección húngara se disponía a asaltar el trono mundial en el Mundial de Suíza, solo dos equipos se presentaban como una seria alternativa a su poder. Uno era el campeón en título, Uruguay, con quien los magiares acabarían teniendo una épica batalla en semifinales. El otro equipo, desgraciadamente, no existía. O [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><span class="dropcap">E</span>n 1954, cuando <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/09/magiares-magicos-honved-wolves-creacion-copa-de-europa/">la selección húngara</a> se disponía a asaltar el trono mundial en el Mundial de Suíza, solo dos equipos se presentaban como una seria alternativa a su poder. Uno era el campeón en título, Uruguay, con quien los magiares<span id="more-30991"></span> acabarían teniendo una épica batalla en semifinales. El otro equipo, desgraciadamente, no existía. O mejor dicho, no le dejaban existir. La federación sueca seguía manteniendo la política –la abandonaría cuatro años más tarde- de que sólo jugadores amateurs podían defender la casaca nacional. Los suecos habían ganado el oro olímpico en el 48, basados en su magnífica tripleta atacante –Gren, Nordahl y Liedholm-. Muchos miembros de este equipo firmaron contratos profesionales, y los tres grandes se fueron al Milan. Aún así, bajo <a target="_blank" href ="http://en.wikipedia.org/wiki/George_Raynor">la dirección de George Raynor</a>, Suecia se las ingenió para reconstruir el equipo y alcanzar una magnífica tercera posición en la Copa del Mundo de 1950, en Brasil. De nuevo, el equipo fue <i>esquilmado</i> por los profesionales, y no fue capaz de crear una nueva generación capaz de llevar a la <i>«Tre Kronor»</i> al mundial suízo. Con todos los profesionales, como demostrarían <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=LStkSa_DiWM">en 1958</a> (cuatro años más viejos y sin algunos de los mejores, ya retirados), eran el segundo mejor equipo europeo. Lo sueco –lo nórdico en general- estaba de moda a comienzos de los 50, y en la Serie A más que en ningún otro lugar.</p>
<p style="text-align: justify">El Milan no sólo no fue ajeno a esta fiebre nórdica, sino que se hizo con el mejor <i>pack</i>. Durante el primer lustro de la década de los años 50, <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=LStkSa_DiWM">el trío <i>Gre-No-Li</i></a>, aquel que había impresionado en los juegos de Londres, fue la punta de lanza de un Milan dominador del Calcio.  Junto a ellos también estaban en Italia –marcando diferencias- Karl Erik Palmer (Legnano, Juventus), Lennart Skoglund (Inter, Sampdoria, Palermo),  Bengt Gustavsson (Atalanta), Arne Selmonsson (Lazio), Kurt Hamrin (Juve, Milan, Padova, Fiorentina). El caso es que, en torno a los tres suecos, el Milan formó un equipo dominante que permitió a los rossoneri establecerse como uno de los mejores equipos de Europa. <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=_TmvTzKkvRo">Tres Scudetti</a> –con otros tres subcampeonatos-, la prestigiosa Copa Latina en dos ocasiones –más un subcampeonato-, y torneos a lo largo del mundo, incluyendo la Mitropa Cup, hacían del Milan el equipo con más experiencia y roce internacional de la época –junto al Honved de Budapest-. No sólo dejaron trofeos en las vitrinas, su manera de combinarse quedó marcada en los aficionados italianos. Gren y Liedholm eran dos interiores cerebrales, con una visión del fútbol fantástica, lo que les permitió reciclarse como centrocampistas al final de sus carreras. Nordahl es el cañonero por antonomasia de la Serie A, un rematador nato que ganó cinco veces en seis años el título de <i> capocanoniere</i>.</p>
<blockquote><p>La creación de la Copa de Europa era la oportunidad del club para refrendar su poderío.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Con las nuevas competiciones creadas por la UEFA, un universo de posibilidades y oportunidades de nuevo prestigio se presentaba ante  el equipo milanés. El equipo de los suecos seguramente había alcanzado su punto máximo durante el tiempo en que <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/04/de-muchos-uno/">el trotamundos Bela Guttmann</a> lo dirigió. Para el comienzo de la primera Copa de Europa, el húngaro<span class="pullquote_right">El Milan perdió a Gunnar Gren, pero incorporó al mejor interior del mundo: Schiaffino</span>, fiel a su costumbre de no pasar más de dos años en un equipo –<i>“las terceras temporadas son las peores”</i>&#8211; se había ido al Vicenza, en busca de nuevos retos. De forma polémica, todo hay que decirlo, porque fue cesado por desavenencias con la junta directiva, ya que el equipo iba líder del campeonato. Para sustituirle había llegado el uruguayo Héctor Puricelli, que ganó la liga y afrontó la primera edición de la Copa de Europa. Con Gunnar Gren ya en la Fiorentina, el interior argentino Héctor Ricagni había tomado su lugar en el equipo. Lorenzo Buffon era un seguro en la puerta, Cesare Maldini se estaba haciendo un nombre como central y Gigi Radice –que sería luego un célebre entrenador- era el dueño del centro del campo, que compartía con Liedholm, que solía dejarse caer por esa zona cada vez más a menudo. Nordahl seguía siendo la referencia arriba, bien asistido por Dal Monte, extremo izquierda. La incorporación más significativa era, de todos modos, la del gran <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=Zxsy_2PacCE">Juan Alberto Schiaffino</a>, el mejor interior del mundo y seguramente el mejor jugador uruguayo de todos los tiempos. Había sido la inspiración de La Celeste durante el Mundial de 1950, y rayado a gran altura durante el campeonato en Suiza. Con una clase sensacional formaba una pareja creativa excelente con Ricagni, recibiendo la ayuda de Liedholm desde el centro del campo.</p>
<p style="text-align: justify">Se sufrió en la primera eliminatoria, con el campeón del Sarre –que por entonces era independiente-, el Saarbrücken dando la sorpresa en San Siro por 3-4. Afortunadamente, el Milan dio la vuelta fuera de casa, con un inapelable 1-4 que tuvo como máxima figura al suplente Valentino Valle. Para  la eliminatoria de cuartos de final, el sorteo le deparó un plato fuerte, el potente Rapid vienés, que acabaría convirtiéndose en un enemigo clásico del cuadro milanista. Los verdiblancos contaban con la base de la selección nacional semifinalista del mundial, con Walter Zeman en la portería, Ernst Happel y Gerhard Hanappi como auténticos jugadores <i>all rounder</i> -jugaban en al menos 5 posiciones diferentes-, Dienst y los hermanos Körner en ataque… y lograron un empate a uno en casa, con el Milan jugando a la defensiva,  pero en San Siro el cuadro de Puricelli dio su primera exhibición europea. <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=i4LOhDJJaZU">7-1 con Nordahl y Schiaffino </a>rayando al más alto nivel. Estaba claro que al bombardero sueco aún le quedaba algo de fútbol en las piernas, a pesar de su veteranía.</p>
<p style="text-align: justify">En las semis llegaba el plato fuerte, un Real Madrid- Milan que centraba toda la atención, ya que en la otra parte del cuadro todo el mundo esperaba <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=Gx1R64daxxU">la victoria del Stade Reims sobre el Hibernian</a>, campeón escocés, como así se produjo. Los franceses, guiados por Raymond Kopa, iban lanzados hacia la final de París, y en la otra semifinal se esperaba una guerra. Un año antes, los tres equipos habían participado en la Copa Latina, así que había cuentas pendientes –los milanistas incluso habían perdido la final dos años antes ante los franceses-.</p>
<p style="text-align: justify">El Madrid todavía distaba de ser el equipo dominador de años posteriores, pero ya había formado un equipo más que competitivo y contaba con Di Stefano. En el Bernabeu, el Milan apareció ya con Lieholm en el centro del campo junto a Radice, haciendo sitio para que Ricagni y Schiaffino ocupasen de manera definitiva los puestos de interior.<span class="pullquote_left">Los Milan &#8211; Madrid se caracterizaron por las grandes actuaciones de sus mejores figuras</span> La primera parte fue un torrente de goles. Rial adelantó al Madrid al cuarto de hora, pero en el 19 <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=dv5Uv8yA8mI">respondió Nordhal</a>. En el minuto 25 Joseíto ponía a los blancos por delante otra vez, pero Schiaffino tardó sólo cinco minutos en nivelar el encuentro. Si por algo se caracterizarán todos los enfrentamientos entre estos Milan y Madrid será por la brutal respuesta que las figuras de ambos tuvieron en el terreno de juego. Apareciendo siempre. Poco antes del descanso el argentino Roque Olsen hacía el 3-2 para el Madrid, y en la segunda parte Di Stefano impuso su ley, sellando el 4-2 definitivo que daba aire al conjunto dirigido por Villalonga. Más aire aún tomó el Madrid cuando pasada la hora de juego <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=T3awnhI2yyU">en San Siro</a> Joseíto anotaba el 0-1, pero dos penalties transformados por Dal Monte dieron emoción hasta el último segundo. El Madrid salía vencedor y viajaba a Paris para la final, donde comenzaría su leyenda. El Milan, habiendo dejado una grata impresión en el torneo, se quedó a las puertas, y en la Serie A, la Fiorentina del célebre <i>muro viola</i> -era habitual ver a toda la unidad defensiva de la Fiore jugando junta para la <i>azzurra</i>&#8211; conseguía el título y sería el representante italiano en la Copa de Europa del 57, donde <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=P2psVMjXiRk ">sería la víctima del equipo de Di Stefano</a>.</p>
<blockquote><p>1958. La vuelta del Milan al gran escenario europeo.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Dos años más tarde, volvía el Milan a la gran competición europea. Y volvía con toda la intención de dejar su huella en el torneo, hasta tal punto que no cedió jugadores a la selección de Milan que debía disputar la Copa de Ferias, siendo finalmente el Inter como club quien asumiese esa representación. El equipo había cambiado, comenzando por el banquillo, al que había llegado el padre del catenaccio en Italia, <a target="_blank" href ="http://it.wikipedia.org/wiki/Giuseppe_Viani">Gipo Viani</a>. Buffon y Maldini seguían creciendo como futbolistas, Bergamaschi se había asentado al lado de Radice en el centro del campo y Liedholm, ya el único sueco que quedaba en el equipo, volvía a la posición de interior. Junto a él, aparecía el internacional argentino <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=5dHcxaq8oz4&#038;feature=relmfu">Ernesto Grillo</a>, y había un nuevo extremo izquierdo internacional, Cucchiaroni, que formaría una extraordinaria sociedad con él y el omnipresente Schiaffino. Había equipo y había hambre.</p>
<p style="text-align: justify">Y la ronda previa ya deparó un bombazo: <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=VbFIGGqYf8k">el reencuentro con el Rapid de Viena</a>. Los dos equipos se tenían ganas, porque lo que siguió fue una lluvia de goles. Los milanistas arrollaron 4-1 en casa, pero los vieneses, que llevaron el partido al Prater, se recuperaron, y con un hat trick de Ernst Happel endosaron un 5-2 inapelable,<span class="pullquote_right">La eliminatoria ante el Rapid de Viena de Ernst Happel volvió a ser espectacular</span> que hizo saltar por los aires el planteamiento defensivo de Viani. Tocaba desempate que se jugaría en el Hardturm de Zurich, donde el resultado se mantuvo muy apretado hasta ocho minutos del final, cuando Bean hizo el definitivo 4-2 para el Milan. Se había pasado una prueba muy dura y que daba fe del potencial del equipo. Comparada con esta, la eliminatoria de octavos contra el Rangers fue un paseo, resuelto con un 6-1 global. Schiaffino, Grillo y Liedholm fueron los más destacados de este emparejamiento. Los cuartos vieron al Milan  viajar al campo del campeón alemán, el Borussia Dortmund, donde el Milan jugó a la defensiva, como era habitual  en esas circunstancias, y arrancó un valioso empate a 1-1 que le permitía decidir la eliminatoria en San Siro. Cucchiaroni, Grillo, Schiaffino y Liedholm sentenciaron a los germanos con un 4-1 incontestable.</p>
<p style="text-align: justify">Las semifinales deparaban un enfrentamiento muy emotivo. El Manchester United, que se había cargado a un magnífico Estrella Roja en cuartos, y que acababa de sufrir la <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=BdWRO7up2kw">tragedia de Munich</a>, fue capaz de derrotar en Old Trafford a los italianos, aún jugando, como era lógico, con un equipo de circunstancias. Gregg, Foulkes, Morgans y Viollet eran los supervivientes del accidente que jugaron ese primer partido. Bobby Charlton todavía no estaba recuperado. El resultado de 1-0 fue una tremenda sorpresa, pero la vuelta no sería tan fácil para un United que <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=KO6RlrSavuo">se llevó cuatro goles</a> cortesía de Schiaffino –doblete-, Liedholm y el nuevo extremo derecha que se había asentado en la formación de Viani, Luigi Danova. Mientras, en la otra semifinal, el ya bicampeón Real Madrid derrotaba sin paliativos al Vasas de Budapest, representante húngaro, y se plantaba en la final. Buena ocasión para la revancha.</p>
<p style="text-align: justify">En Bruselas, con el espectacular Atomium de fondo, <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=xyu_Iz1f9SM&#038;playnext=1&#038;list=PLEEAEE475054EB267&#038;feature=results_video">Madrid y Milan brindaron un partido</a> que las crónicas recogen como uno de los mejores de todos los tiempos. No era para menos, dado que la calidad de ambos conjuntos era soberbia. La primera parte fue disputadísima, con un Liedholm que parecía estar dando sus últimas clases de fútbol<span class="pullquote_left">Una carrera de Gento en la prorroga de la Final dio la tercera Copa al Real Madrid</span> –luego jugaría un gran Mundial en su país-, y que dio lugar a una de las grandes anécdotas del ciclo ganador del Real Madrid. Cuenta Di Stefano en su biografía que, en el descanso, un desesperado Rial se dirigió a  Di Stefano contándole que no sabía cómo parar al sueco: <i>“El tipo me desequilibra con los ojos, Alfredo. Mueve una ceja y ya me ha superado”</i>. <i>“Pues mirá la bola, pelotudo”</i>, fue la respuesta del 9 del Madrid, mientras realizada su clásico rito de poner la muñecas en agua fría para que se le deshinchasen. El caso es que, mirando a los ojos o a la bola, Liedholm se escapó de Rial en el minuto 59, combinó con Grillo, y la pelota llegó a Schiaffino que, de volea, la envió al fondo de la meta de Juanito Alonso. El Milan parecía dominar el partido, y el Madrid tardó 15 minutos en reaccionar, cuando Di Stefano, entre dos jugadores, sacó un potente disparo que batió al guardameta milanés. No duró mucho la alegría porque escasos tres minutos después Schiaffino encontró a Grillo y este no perdonó el 1-2. Estas explosiones goleadores en pocos minutos son algo bastante habitual del fútbol clásico, y a demostrarlo contribuyó el propio Rial cuando igualó sólo dos minutos más tarde del gol de Grillo. En la prórroga, y por lo que comentan los madridistas, el Milan estaba mucho más fresco físicamente, mientras los blancos se encomendaron a <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=zr_tgAMtmjg">la velocidad y los pulmones de Paco Gento</a>, jugada que les salió a pedir de boca. En el minuto 107, combinación entre Kopa y Di Stefano –tres Balones de Oro entre ambos- y la pelota llegó al extremo cántabro, que disparó entre un mar de piernas logrando el gol de la victoria sin que Soldan, titular en la final, pudiese hacer nada.</p>
<p style="text-align: justify">De nuevo el Milan se quedaba a las puertas, dejando gran impresión, pero sin trofeo, que es lo que cuenta, y pasarían varios años hasta que volvió a participar en la máxima competición continental, ya bajo las órdenes del mítico Nereo Rocco y <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=TqcQJgb8_gg">el liderazgo de Gianni Rivera</a>. Otra época totalmente distinta, en la que Cesare Maldini ejercerá de vínculo con este gran equipo de los 50.</p>
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