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	<title>Ecos del Balón &#187; Benedetto</title>
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		<title>Un nuevo partido cada cinco minutos</title>
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		<pubDate>Sat, 24 Nov 2018 09:10:46 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Alejandro Arroyo]]></dc:creator>
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				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">Seguramente ni todo el hielo del mundo podría controlar una sola de las emociones que un jugador de River Plate o Boca Juniors puede sentir hoy. Movido por la trascendencia de un hecho desconocido en la historia, hasta el más experimentado tendrá difícil<span id="more-258408"></span> reconocer en su pasado de su currículum vital cualquiera de los momentos que pueden darse esta noche. «Es la final más importante de mi carrera», acertó a decir el jugador, de largo, más curtido de la vuelta de la final de la Copa Libertadores 2018, Carlos Tévez. Las circunstancias, marcadas en la previa por no comparecer valor doble de los goles y quedar empate en la ida, derrocha condición de única y límite. Y por lo visto en la ida, ambos equipos tienen con qué atraparla, sabiendo que el partido puede cambiar cada cinco minutos.</p>
<blockquote><p>El partido contó en la ida con suficientes alicientes para cambiar constantemente</p></blockquote>
<p style="text-align: justify;">Con esa exigencia mental acuden y se citan Boca Juniors y River Plate. Si en la ida ambos entendieron que deben dar salida a todo tipo de arrebatos momentáneos, que no condicione el miedo que puede suponer guardar un marcador con excesiva precaución, el ritmo del encuentro parece que querría tener continuidad en esta segunda velada. Y es que los dos colectivos mostraron espíritu y atrevimiento. Puede quedar condicionada la calidad en determinados parámetros, pero por lo observado en el primer envite, hay argumentos que hacen pensar que nada más comenzar o más avanzado el partido, Gallardo y Schelotto tienen con que intimidar y cruzarse lejos de la orilla. La defensa de tres centrales habilitada por el &#8216;Muñeco&#8217; y la doble punta y posterior entrada del Apache por parte del &#8216;Mellizo&#8217; conformaron un escenario en el que tanto la táctica como el talento individual pudieron marcar momentáneas diferencias.</p>
<blockquote><p>La baja de Borré necesitará de otras piezas que compensen en la última línea</p></blockquote>
<p style="text-align: justify;">Por el lado millonario, la ausencia de Rafael Santos Borré es más sensible de lo que parece. Cuando River logró fijar fuera con los carrileros a los laterales locales, Gallardo halló un espacio de superioridad tanto numérica como posicional en el que caían Borré en el apoyo, o ruptura si se daba un contragolpe, y el Pity Martínez a la espalda de Pablo Pérez. Esa circunstancia otorgó a River una ventaja para encerrar a Boca, más tras la baja de Pavón por lesión. </p>
<p style="text-align: justify;">La no comparecencia por tanto del punta colombiano, añadida a la de Ignacio Scocco, demandará un trabajo más versátil de Pratto y probablemente mucha mayor presencia, por autonomía y galones, de Exequiel Palacios. En las fases con balón, River, con casi total seguridad, encontrará muchos momentos en los que Boca garantice la defensa del ancho y de los espacios interiores. Schelotto tomó nota de las posibilidades que le asegura su 4-4-2 cuando configura la medular con un centrocampista de corte más posicional. De ahí que River trate de igualar con buen pie, desborde y, no es nada descartable, repetir la defensa de cinco para generar desajustes en zona de mediapuntas. </p>
<blockquote><p>Gallardo: «Lo que buscamos es imponer nuestro juego. Contra Gremio se nos dio por cómo fue el partido y contra Boca se dio durante la primera media hora o más: impusimos cómo queríamos jugar el partido, imponer nuestras condiciones (&#8230;). Sobre los tres centrales&#8230; la idea es siempre crear una idea o plan de juego que le vaya bien a nuestros jugadores y después acoplarlo a lo que le puede venir mal al rival. Decidimos jugar así con la idea de imponer nuestras condiciones.»</p></blockquote>
<p style="text-align: justify;">La manera con la que Boca, por tanto, supo dar la vuelta a este escenario táctico incide por completo en cerrar el espacio interior con tal de ganar continuidad defensiva y minutos de solidez, generar incomodidad en las recepciones interiores del rival y poder salir de dos formas: directo con Ábila y/o Benedetto o con la ayuda de Tévez como segundo punta. Y es que Schelotto tiene claras diez piezas. Le falta una que sume equilibrio y capacidad de transitar. Así, Boca acude al Monumental con la duda de reemplazar, de modos muy diferentes, la baja de Cristian Pavón, el jugador más autosuficiente y potente una vez se recupera la pelota. Su baja manda un mensaje directo a la vertiente más agresiva de Boca, una que seguro Schelotto no puede reproducir.</p>
<blockquote><p>Schelotto sobre Tévez: «Para su inclusión tuve en cuenta su pasado, su nombre, su trayectoria, su experiencia. Creí que se iba a meter rápido en el partido y lo hizo. Y que iba a sacar ese plus que tiene por su relación con Boca. Creí que lo mejor era que entrara él y me parece que lo hizo muy bien».</p></blockquote>
<p style="text-align: justify;">Sabido que sin balón dispone de efectivos que muerden incondicionalmente, sin lagunas de calado en campo propio, caso de Nández, Pérez y Barrios, parece que Tévez ha de tener un peso relevante en la ofensiva xeneize. Ante la falta de velocidad, la creatividad y la identidad que suma el veterano delantero argentino es una carta que Schelotto deba de usar, seguramente, desde el primer momento. El impacto de su figura a los lados del mediocentro, a una altura diferente a Benedetto o Ábila, es un desahogo de primer nivel para Boca si River y Gallardo hacen suyo el ritmo del choque. Los toques, la protección de balón de espaldas al arco y su intimidación cerca del área serán una de las razones por las que la final de hoy sume todo el atractivo que se le presuponía.</p>
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		<title>De primeras, un motivo para ambos</title>
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		<pubDate>Mon, 12 Nov 2018 03:00:58 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Alejandro Arroyo]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[La ida de la final de la Copa Libertadores 2018, la que desde cualquier prisma y desde todos a la vez se anticipaba como una suma de dificultades para coger vuelo, generar detalles tácticos de valor y una emoción acorde a la cita, fue un notable partido de fútbol. Si bien los dos equipos tuvieron [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="font-weight: 400; text-align: justify;">La ida de la final de la Copa Libertadores 2018, la que desde cualquier prisma y desde todos a la vez se anticipaba como una suma de dificultades para coger vuelo, generar detalles tácticos de valor y una emoción acorde<span id="more-257930"></span> a la cita, fue un notable partido de fútbol. Si bien los dos equipos tuvieron motivos para salir con la cara torcida de La Bombonera, pues tuvieron que ajustarse constantemente, también la tuvieron para soñar con que el desenlace, el fundido a negro, podrá ser el último suspiro y que el pitido final que se oirá en el Monumental podrá ser agónico y no un formalismo que habrá visto una sentencia y un dominio que explique una gran superioridad. En los primeros 90 minutos de la final de las finales, el fútbol fue su actor principal, una sensacional noticia que tuvo lugar de los hechos, titulares, encabezados, reporteros y lectores a la altura. Buenos Aires, el mundo entero, vio un buen espectáculo.</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: justify;">En lo estrictamente futbolístico, el camino tuvo innumerables paradas en las que detenerse a ver las cosas de muchas formas. La primera gran razón para hacerlo la argumentó Marcelo Gallardo. El técnico de River saltó al campo con una disposición novedosa, pues dio entrada a Martínez Quarta como tercer central, retirando de partida a un centrocampista. Intuyendo una posible presión alta de Boca y una dificultad para defender zonas interiores una vez los carrileros fijaban hombres exteriores en el ancho del terreno, River armó el primer plató de la ida de la final. Aunque esto tendría un efecto posterior, en el arranque se jugó a un ritmo muy alto. La intención de los dos equipos descansaba en no descansar. Pases largos, al espacio, conducciones tras recuperación, incursiones individuales&#8230; y muchísimas pérdidas de balón.</p>
<blockquote><p>Marcelo Gallardo sorprendió con línea de tres centrales</p></blockquote>
<p style="font-weight: 400; text-align: justify;">En esos primeros compases, el Pity Martínez constó en el choque, ubicándose a la espalda de Pablo Pérez y rompiendo en conducción cuando tenía oportunidad. Con la ayuda de Montiel en ruptura y de Pratto fijándole un central, Martínez volaba libre, distrayendo a Barrios, que basculaba y dejaba la zona del pivote abierta para la llegada de la segunda línea millonaria. El resultado de ese primer quinto de encuentro tuvo un claro protagonista: Agustín Rossi, autor de cuatro paradas de gran valor que certificaron la mayor productividad visitante, atisbo de un duelo que no discurrió por un discurso dominante de cualquiera de los dos. </p>
<p style="font-weight: 400; text-align: justify;">De ahí, tardó el partido en asentarse y lo hizo cuando Boca recibió el primer varapalo: Cristian Pavón se rompía en un esprint y cedía el testigo a Darío Benedetto. Alrededor de esa circunstancia, River y Boca &#8216;pactaron&#8217; bajar el ritmo de los primeros 15&#8242; y todo se jugó en cancha bostera. River sacaba partido de su superioridad en salida, su anchura en campo contrario y su presión tras pérdida, pero había perdido la sorpresa al espacio, la posibilidad de imponer la calidad en el ida y vuelta. Boca se quedó sin salida exterior, un problema serió en su estructura, pues sus laterales van escasos de calidad y conceptos ofensivos, lo que dejó todo al corazón y determinación de su doble punta, Benedetto-Ábila. Nández cerraba un costado, Villa el otro y Boca encontraba orden en campo propio, reducción de espacios y una transición más directa, menos versátil pero del todo peligrosa.</p>
<blockquote><p>Benedetto y Martínez representaron la mayor dificultad para sus rivales</p></blockquote>
<p style="font-weight: 400; text-align: justify;">De lo individual a lo colectivo, Pity y Benedetto representaban historias relevantes. Al primero no se le podía dejar suelto; su velocidad demanda defensa escalonada y ayudas en los intervalos de la jugada. El gol que dio la igualada a River, anotado por Pratto, vino de un grandísimo envío de Martínez. El segundo protagonista es una mezcla de fundamentos, pundonor, diferencial físico y una innata capacidad para materializar lo producido o producir para que materialicen. La locura se narró en La Bombonera en apenas dos minutos. Boca y River gritaron sus primeros goles de la final sin tiempo para asimilar cada uno de ellos. Dos éxtasis para seguir igual. Como Boca había entrado en planteamientos de mínimos, pues no gozaba de figuras exteriores y veloces ni de centrocampistas de finura e inspiración, su plan pasaba por seguir ordenado y esperar a que su doble punta castigara futuros acercamientos. Así pasó, que el &#8216;Muñeco&#8217; pasó a la acción.</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: justify;">Tras todo lo visto en esa primera mitad, Gallardo volvió a los orígenes: línea de cuatro defensas, un medio más y la intención de vivir con balón ante el armado Boca Juniors. No tendría esto un significado correlativo y consecuente, pero como pasa en el fútbol, River empató a balón parado y desde ahí, entraron dos ideas personificadas que costó poner en práctica: Carlitos Tévez y Juan Fernando Quintero. Nacidos para encender luces, sólo constó la que tuvo Benedetto a pase del &#8216;Apache&#8217;. Se moría el partido y un recepción del venerado <i>xeneize</i> escapó a espaldas de Pinola y cedió a Darío, que si bien trazó al centro el disparo, chocó con una acción extraordinaria de Armani en tiempos, colocación y postura, salvando a River de la derrota. Intermitentes, bosteros y millonarios se verán las caras el próximo día 24 habiendo dejado la sensación de reconocerse y extrañarse a partes iguales al mirarse al espejo. Gran igualdad que pospone la decisión para el último momento.</p>
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		<title>Conversando con David León sobre el Boca-River</title>
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		<pubDate>Fri, 09 Nov 2018 09:03:32 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Alejandro Arroyo]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[El mundo del fútbol está a punto de vivir un momento de esos que se recordarán siempre, sin matices. Dos de los clubes más grandes de Sudamérica, y por ende, de todo el planeta balompédico, van a medir muchas cosas en la final de la Copa Libertadores 2018. Boca Juniors y River Plate juegan, por [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span class="dropcap"></span>El mundo del fútbol está a punto de vivir un momento de esos que se recordarán siempre, sin matices. Dos de los clubes más grandes de Sudamérica, y por ende, de todo el planeta balompédico, van a medir muchas cosas en la final<span id="more-257837"></span> de la Copa Libertadores 2018. Boca Juniors y River Plate juegan, por primera vez, una final de la gran competición de clubes en Sudamérica. Como era de esperar, hay muchas connotaciones que deben valorarse en la previa, desde lo futbolístico, hasta lo social. Y para poner en contexto todo lo que está sintiendo el aficionado, el jugador y los entrenadores, hemos charlado con uno de los más grandes especialistas del fútbol argentino, nuestro gran amigo David León. Una conversación necesaria, que nos permite evaluar con profundidad un partido a todas luces único.</p>
<h3>La gran final: Boca Juniors vs River Plate</h3>
<p style="text-align: justify; color: #000000;">&#8211; Es indudable que Argentina está viviendo de un modo muy diferente esta final con respecto a cualquier aficionado al fútbol de cualquier otro punto del planeta. Y es importante David hacer esa diferenciación. ¿De qué manera se está percibiendo y vibrando en los días previos a la ida de esta final entre Boca y River?</p>
<blockquote>
<p style="text-align: justify;">Lo primero que hay que decir, y esto es literal, no es una frase hecha, es literalmente lo que está pasando en Argentina, es que se le está dando tratamiento de final de Copa del Mundo de la selección y te diría que incluso, en algunos sectores, porque al final Boca y River es un poco lo que pasa en España con Barça y Madrid, incluso englobando más nivel de pasión, más nivel de locura&#8230; El país está absolutamente loco. Mira por ejemplo lo que pasa con Mauricio Macri, que fue expresidente de Boca, que habla, que comenta, que interviene, es una cosa increíble a nivel social. Y a nivel deportivo es algo inédito porque antes, por reglamentación, no se podían enfrentar equipos del mismo país, con lo cual se está dando  algo increíble y diría que único. Irrepetible a lo mejor no pero único seguro.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify; color: #000000;">&#8211; Tú siempre has analizado, desde hace años, lo que siente un argentino cuando cae derrotado. Y en una rivalidad tan gigantesca como esta, en la final de las finales, por cómo se ha ido construyendo la cultura futbolística del argentino, hay un importante factor que está regando la previa. La está modificando, que es lo que tú defines como ese miedo a perder y el significado que conlleva hacerlo con el máximo rival.</p>
<blockquote>
<p style="text-align: justify;">Lo primero que tenemos que hacer desde esta parte del mundo, desde nuestra mentalidad europea, es adaptarla, porque lo de allí no tiene nada que ver, es otra cosa. Lo que está definiendo la previa de la final, todo, gira en torno al concepto del miedo a perder. Todo el debate gira en torno a eso, &#8216;qué va a pasar con el que pierde&#8217;, &#8216;qué va a ser del que pierda&#8217;, mucho, no digo todo, tiene que ver con el sufrimiento. El otro día el propio capitán de Boca, Pablo Pérez, comentaba que no estaba disfrutando de la previa. Es que es realmente duro para los futbolistas saber que vas a competir por la gloria eterna pero que si no tienes suerte quedas para la historia como un capítulo del ridículo. Argentina concibe la derrota como una cierta humillación y yo siento empatía por los futbolistas que van a jugar.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify; color: #000000;">&#8211; ¿De dónde viene esta sensación, David?¿Por qué se instala en el ambiente que no se puede quedar segundo?</p>
<blockquote>
<p style="text-align: justify;">Desde que Argentina ganó el Mundial, no ganar se dibujó como una humillación, la competición se dividió entre ganadores y perdedores, es la cultura del país. Perder la final es la mayor de las derrotas y por eso ser segundo es peor que a lo mejor ser quinto. En Europa, llegar a la final del Mundial es un éxito rotundo pero en la mentalidad del argentino es un fracaso y en el River-Boca crece, está creciendo la sensación de no poder convivir con la derrota. Es verdad que la selección ha perdido varias finales últimamente, ha vivido momentos muy duros, pero la cultura ya estaba, y este Boca-River, en la previa, es la batalla definitiva.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify; color: #000000;">&#8211; En ese sentido, entrando de lleno en el partido de ida, en esta gran final, a nivel futbolístico, la definirías como una final, por todo lo que la rodea y por el tipo de equipo que se enfrenta, de jugadores o de equipo?</p>
<blockquote>
<p style="text-align: justify;">Esta final más que para jugadores, es para valientes, con un puntito de inconsciencia y desenfreno. Hay que ver esta final con la conciencia de que la presión es grande, de que ver buen fútbol va a ir relacionado con la capacidad de manejar esa tensión. Yo espero una final de pocos goles y que se va a desnivelar por alguna acción en la que algún jugador resuelva por inspiración o valentía. Es una final absolutamente de jugadores.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify; color: #000000;">&#8211; Detengámonos en los equipos David. River Plate lleva ya varios años al máximo nivel y aquí está de vuelta a la gran final. Viene de remontar ante Gremio, ha mostrado de nuevo una competitividad extraordinaria. Defínenos un poco cómo llega River a la última parada y qué podemos esperar del equipo de Marcelo Gallardo.</p>
<blockquote>
<p style="text-align: justify;">Cuando hay periodo de Copa Libertadores todo tiene que ver con la copa, la Superliga pasa a un segundo plano. River Plate lleva ya varios años a un nivel tremendo, seguramente sea el equipo del último lustro en toda Sudamérica. Es el que más ha amplificado su dominio, ganando la Copa Sudamericana en 2014, ganó la Libertadores en 2015, en 2017 perdió la semifinal de manera increíble con Lanus y ahora está en la final. Es difícil encontrar el empaque de River porque los proyectos en Sudámerica son más cortos, no duran tanto. Yo creo que superó, no con facilidad, pero sí con bastante jerarquía a los dos equipos argentinos, Racing e Independiente, y luego está el partido ante Gremio, que es el segundo mejor equipo de Sudamérica en mi opinión. </p>
<p>Contra Gremio River lo pasó muy mal futboísticamente pero tiene eso que históricamente River no tenía pero que ha ganado con Gallardo: agarrarse al partido, luchar hasta el último minuto, y se coló como lo hace ahora River, que es luchando hasta el final. Gallardo es todo para River. Él ha hecho con River todo lo que no hacía. Por ejemplo, ante Boca, le ha ido ganando con pierna dura, con carácter, haciendo un equipo durísimo en lo psicológico.A nivel continental, River ha llegado a dos finales en cuatro años, más una final, cuando no tenía mucha presencia en rondas finales. Es un club completamente transformado.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify; color: #000000;">&#8211; Me parece interesante introducir en esta charla un tema más particular, que es el de que River se ha ya mostrado superior a Boca en los enfrentamientos más directos, sobre todo desde que está Gallardo al frente. ¿La final se aísla de esto o esto va a estar muy presente?</p>
<blockquote>
<p style="text-align: justify;">River, en los mano a mano, está siendo muy superior, también en lo mental, a Boca Juniors. Y esto es absolutamente fundamental. A partir de ahí hay que definir que a River, en La Bombonera, le tienen mucho respeto. Y con eso puede presionar arriba y crear incertidumbre, jugando con esa ansiedad, con Piti Martínez a la contra, que es muy bueno. Es el jugador al que el aficionado de Boca más respeta, ha metido golazos en La Bombonera. Es un regateador, parecido a Di María. Dinámico, peligroso. Por otro lado, a mí me gusta mucho Quintero pero en este River no es tan potenciado porque encaja mejor saliendo desde el banquillo.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify; color: #000000;">&#8211; En el caso de Boca Juniors, los bosteros han llegado a la final después de ver a Benedetto marcando diferencias a pesar de salir desde el banquillo y de venir de una lesión larga. La identidad de Schelotto se puede resumir en su trío de centrocampistas, Barrios, Nández y Pérez, pero con Benedetto&#8230; Boca es otra cosa</p>
<blockquote>
<p style="text-align: justify;">El caso de Benedetto&#8230; él sale de una lesión larga, va regresando poco a poco, pero lo que ha hecho en las semifinales es de un jugador superior, te diría incluso no solo a la eliminatoria, sino al propio nivel de lo que es la exigencia de las eliminatorias de la Copa Libertadores. Es un jugador muy móvil, muy vertical, con un disparo terrible. Todo apunta a que va a ser suplente, y que van a jugar Wanchope Ábila, que es otro tipo de delantero, más fijo. Es un problema para Boca y para Barros Schelotto.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify; color: #000000;">&#8211; Por último David, quería introducir el tema del tipo de partido de la Copa Libertadores, porque entiendo que es muy diferente al que quizás el aficionado no sudamericano puede ser más ajeno. ¿Cómo definirías el tipo de partido -ritmo, mentalidad, planteamientos, virtudes- que define a la Copa Libertadores como competición?</p>
<blockquote>
<p style="text-align: justify;">Es muy interesante la pregunta. La verdad es impactante cuando uno ve de primeras la Copa Libertadores se da cuenta de que el juego es mucho más físico, hay más interrupción, la continuidad en el juego tiene que ver mucho con lo emocional, con el choque, las disputas, hay muchísima sensación de marcar la diferencia desde la intensidad.</p></blockquote>
<p>&nbsp;<br />
&#8211;<br />
Referencias:<br />
<a target="_blank" href ="https://twitter.com/DavidLeonRon">twitter.com/Davidleonron</a></p>
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