Rodrigo Hernández en el juego de posición | Ecos del Balón

Rodrigo Hernández en el juego de posición


Dentro de lo sofisticado y milimétrico que se percibe el universo del juego de posición como método de interpretación de un juego tan azaroso y escurridizo como el fútbol, se esconden multitud de cosas sencillas y básicas que ya, ahora mismo, en este preciso instante, están aprendiendo los alevines de cualquier escuela que se nutra de esa filosofía. Para Pep Guardiola, máximo exponente de esta corriente en el siglo XXI, existe un concepto, entre otros muchos, que recoge bien el valor que atesora su idea del fútbol en la élite de clubes: la continuidad en el juego. Alcanzar la continuidad en el ataque posicional, desde la salida de balón hasta la creación de una ocasión de gol, convierte a su método en conjunto y a su figura como técnico en los absolutos amos en dicho aspecto. Reconocido por el propio genio de Santpedor que uno de sus mayores anhelos como entrenador en la Premier ha sido siempre trabajar exhaustivamente la salida de balón para acercarse al máximo control ante la segunda jugada y la presión agresiva del oponente, Pep se fue corriendo a por Rodrigo Hernández.

La llegada de Rodrigo Hernández al juego de posición es una hoja por completar que Guardiola entiende como un oportunidad para enseñar y motivar

Es en este punto de partida desde donde Guardiola comprende la necesidad de su figura, porque el mercado no le podía ofrecer el potencial de un mediocentro parecido a Rodri en la gestación de la jugada, donde se encuentra el metal más valioso en su actual proyecto. Aunque el Manchester City haya tiranizado todos los parámetros relacionados con el control global de los partidos en los dos últimos campeonatos, alcanzando la casi completa ausencia de caos en una liga fundamentalmente cultural, en la que incluso en tiempos de evolución e importación de ideas sigue sintiéndose profundamente el balón largo portero-punta de 60 metros más la apertura a banda para volcarlo todo en el área en menos de 20 segundos, Guardiola ha doblado la apuesta porque sabe que la exigencia va a forzarse más. Con lo del año pasado ya no vale. Y Pep puede encontrar un plus en el segundo pase, donde un jugador de cara elige la opción en tiempo y dirección precisas para avanzar con un envío igual de medido -tenso o templado- que el que puede dar un jugador más avanzado.

La principal virtud de Rodri está precisamente ahí, y es ahí donde más insistirá Pep y donde más le va a costar al español encontrar la tranquilidad de que todo está bajo control. El mediocentro español tiene todavía que dar varios pasos al frente en campo contrario si quiere evolucionar en términos de creatividad o verticalidad. No obstante, donde demuestra tintes de maestro es más abajo, cuando la pelota tiene que tomar un rumbo concreto de salida y hacerlo con la velocidad y la dirección más correctas. Habiendo conseguido mediante los bajitos, Silva, Bernardo y compañía, la capacidad para no perder la pelota, mantenerla, orientarla y darle continuidad, con una precisión técnica propia del mejor juego de posición, para el que juega de cara, como es el caso de Rodri o Laporte, es vital la capacidad para ver qué línea de pase es la siguiente a activar después de soltar la pelota. Y para eso, y aquí está el máster a cursar por el ex de Atlético, se necesita saber que la Premier da menos tiempo.

Ser ágil en salida de balón y el cambio de orientación, los principales caballos de batalla de Rodri

Es sabido que Rodri tiene cuerpo y recursos para ganar tiempo y mantener la pelota a salvo, darle segundos, pero también que su mayor fortaleza no es la agilidad gestual, debido a su envergadura y velocidad para fintar, engañar o conducir. Rodri es un mediocentro clásico que tira de cuerpo pero no de virtuosismos para sortear una marca individual. De alguna manera, no dispone de los recursos impropios de un ‘5’ para romper la presumida cadena de funciones que diferencian a un mediocentro de un mediapunta, como comienza a pasar en según que jugadores. De ahí que Rodri esté encontrando algún problema lógico para habituarse y ubicarse con naturalidad en salida de balón. Guardiola lo va a ayudar constantemente para que pueda orientarse y recibir, que es donde Rodri puede marcar las diferencias. Hernández, una vez ajuste la velocidad de recepción, el perfil y el toque que le pida la presión del rival, será un sedante de primer nivel ante los más intranquilos y ansiosos rivales.

De lograrlo, Guardiola encontraría más opciones para abrir a sus contrincantes. Cuando el rival fija marca al mediocentro, el Manchester City activa la salida lateral en conducción, con los extremos fijando a los laterales, los cuales no pueden subir la presión, mientras por dentro se han metido los volantes rivales a congestionar la conexión central-mediocentro, como ocurrió ante el West Ham de Pellegrini. Si esa línea de pase hacia fuera es taponada, entonces el City habitúa a lanzar a uno de sus interiores al apoyo para absorber atención y garantizarse cruzar la divisoria de manera fluida y tranquila. La serenidad y finura técnica en el control de balón de los Silvas o De Bruyne -arrancada, finta- deshace cualquier entuerto, pero tener a un ‘5’ que fluye para tocar la pelota con la rapidez que quiere Pep, concederá una ventaja para que sus interiores amenacen mucho más la espalda de la presión y la ventaja sea prácticamente determinante.

La capacidad para el pase templado y ágil de Rodri es su principal virtud. Ahí, Rodri es uno de los mejores del mundo en su posición

Más allá de la cuestión más importante, que radicará en que Rodri comprenda todas las posibilidades que Pep le transmita para ocupar espacios de manera autónoma en favor de la jugada, el principal reto técnico de Rodri estará en su cambio de orientación, el cual Hernández suele evitar. Aquí peca el mediocentro ‘citizen’ de buscar mucho antes una opción en corto, y sólo si la línea de pase en largo es clarísima y no requiere una precisión que considera arriesgada se atreve a tomarla. Para el juego de posición esta cuestión es del todo fundamental. Cuando la pelota llega a posición de extremo, una vía que Guardiola fomenta constantemente como primera opción –buscamos siempre al alejado y más abierto-, con tal de retrasar el bloque rival y después embolsarlo para comenzarlo a dominar, la idea que subyace es que si el rival bascula y cierra, la pelota debe ir atrás y sacar hacia el otro lado. Si la velocidad no puede cambiar de marcha en los triángulos, el cambio de frente hacia un extremo pinchado es un salvoconducto convertido en punzón de caza. Y Rodri no tiene precisamente una mano debajo del tobillo. Una función realizada por Laporte y que Rodri podría hacer progresar en el Etihad.

Donde podría tener menos problemas y comenzar a encontrar un gran feeling es en la presión tras pérdida cuando el conector del rival, normalmente el punta, entra en acción. En tiempo y espacio, Rodri sí atesora capacidad para ir arriba y mezclar anticipación con ‘tempo’ para desbaratar después. Aquí sí tiene más talento para fluir, sobre todo porque es realmente necesario que así sea. No en vano, lo ha demostrado con creces, siendo un jugador sensacional a la hora de ahogar, meter la pierna y cortar progresiones. Porque, a campo abierto, y para cerrar el análisis, su físico no dispone mucha capacidad de corrección, una circunstancia que tendrá mucha relevancia ante los mejores equipos del mundo, mucho más amenazantes en las transiciones. Rodri necesita de esa virtud y del colectivo ante la pérdida, para sacar ventajas defensivas que camuflen su debilidad. Ahí, contribuyendo a aumentar al control, mejorando en la agilidad de cara y entrando en las presiones en el momento preciso, será cuando, de pleno derecho, se convertirá en el mediocentro que buscaba Pep Guardiola.


7 comentarios

  • Juantelar 14 agosto, 2019

    A mí me deja más dudas en labores defensivas. Creo que por sus condiciones físicas y por el ritmo de la Premier puede sufrir en transición defensiva. Y es cierto que con el juego del City eso se puede minimizar. Pero aun así ya hemos visto en el pasado lo mucho que echaban de menos a Fernandinho, un jugador con un despliegue físico mayor que Rodri, capaz de cubrir más metros.

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  • AArroyer 14 agosto, 2019

    @Juantelar

    Aquí hay un termómetro clave, y seguramente Fernandinho tendrá muchos minutos también. Veremos qué pasa en las eliminatorias y cómo se forma el equipo, si para ese tiempo Rodri ha crecido o le sigue costando, porque es fundamental.

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  • Lucas 14 agosto, 2019

    Grandisimo análisis Arroyo !!!

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  • AArroyer 14 agosto, 2019

    @Lucas

    Muchísimas gracias, Lucas! Bienvenido de nuevo :))

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  • Albert Blaya Sensat 15 agosto, 2019

    Qué texto, buenísimo :)

    Yo no sé si, como dices, es necesario que Rodri "domine" el campo contrario. Es decir, no en este City.Obviamente que si Rodri logra aumentar recursos y crecer como futbolista a 25 metros de la portería rival va a ser otro jugador, pero creo que con los SIlva, De Bruyne y los extremos, Guardiola no lo necesita. Como comentas, en el primer escalón sí es diferencial, por calidad y cantidad, porque siempre está. Estos primeros compases le están costando por una cuestión de ritmo y de opciones. Con Guardiola no vale dar un buen pase, sino que tiene que ser "El Pase". Y ahí va a necesitar tiempo.

    Aún así, el fichaje es descomunal.

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  • gvaa1 16 agosto, 2019

  • David 19 agosto, 2019

    @AArroyer

    Una pregunta, para ese estilo de jugador que has descrito de forma brillante y que Guardiola buscaba con el fichaje de Rodri, ¿quien consideras más idóneo Rodri o Julian Weigl?

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