En la primera mitad de temporada hemos visto un Olympique de Lyon que ha ido cambiando de piel con relativa frecuencia. Tiene lógica, puesto que la plantilla que maneja Bruno Genesio es bastante amplia, lo que le ha permitido ir variando entre defensas de dos y tres centrales, cuatro centrocampistas de perfil interior, o el empleo de dos extremos con un único punta.
En este sentido el equipo francés ha sabido adaptarse a rivales de mayor jerarquía, y el ejemplo evidente es que ganó y empató frente al Manchester City en la fase de grupos de la Liga de Campeones, o que venció al PSG en el encuentro de Ligue 1, en tres partidos en los que las alineaciones y plan de juego fueron diferentes en cada uno de ellos.
No obstante, fue un proceso el de la primera mitad de curso en el que el Olympique de Lyon no terminó de encontrar la regularidad que en el último mes ha enseñado, y ésta ha llegado bajo unos parámetros más concretos, que será imposible repetir en el encuentro de ida frente al Fútbol Club Barcelona por culpa de las bajas, lo que obligará a su entrenador a ajustar su pizarra, cuestión que, tal y como se ha expuesto, domina con acierto.
La ausencia de Fekir es capital, ya que su entrenador busca un constante aclarado para sus recepciones
En los últimos encuentros Bruno Genesio ha terminado de definir a un equipo que sabe manejar francamente bien dos velocidades: una primera bastante más pausada en la salida de balón, lo que equilibra un riesgo bastante alto por la forma que tiene el equipo de colocar a sus piezas, y otra absolutamente devastadora y veloz en el último tercio de campo, cuando consigue que sus dos extremos reciban la pelota de cara a la portería rival.
Ese Olympique de Lyon de las últimas semanas viene jugando en un 4-2-3-1 en el que los dos laterales siempre están muy abiertos en salida, y los dos extremos hacen lo propio, dando lugar a un sistema extremadamente abierto que busca dar mucho espacio a sus futbolistas interiores. Ndombele tiene mucho protagonismo en las recepciones en la base de la jugada y Fekir, en una altura superior. El equipo busca abrir mucho al rival para construir por dentro y después, castigar por fuera.
Lógicamente la ausencia de Fekir condiciona absolutamente la gestión del balón del Olympique de Lyon, que deberá darle un matiz diferente a sus medios, sobre todo porque lo lógico es pensar que quien entrará será Tousart. Con él, Bruno Genesio cambiaría a un mediapunta que aunque empieza muchas veces a la altura del doble pivote para organizar la jugada de ataque, termina sobre la frontal y aporta un disparo demoledor, por un mediocentro más posicional y con mucho menos recorrido en vertical. Es una circunstancia que obligará a comportamientos diferentes tanto en Ndombele –si finalmente se recupera- como en Aouar.
Ndombele y Aouar tendrán que adaptar sus roles ante la ausencia de Fekir
A pesar de que Ndombele no es un pasador de élite –sin ser un mal distribuidor- , le gusta arrancar abajo, y aprovechar su espectacular cambio de ritmo y finísimo primer control para superar un rival y soltar sobre Fekir o Aouar, y cuando Tousart es de la partida, sus recepciones ya suelen ser o bien en un escalón superior o bien más abiertas. En el caso de Aouar, con los extremos siempre pinchados a la espera de que la ventaja se produzca en el carril central, probablemente su equipo necesita de él que se despegue todavía más de la pelota e intimide la espalda del medio campo culé para que las posesiones no sean demasiado horizontales.
Es importante detenerse en esta circunstancia a la hora de hablar del Olympique de Lyon, puesto que las pérdidas en esa circulación interior significan un enorme riesgo para el equipo, precisamente por esa amplitud y por lo mucho que Genesio aleja a sus piezas entre sí. Es por este motivo que Denayer, un central con tendencia al error pero que cuenta con una enorme valentía para salir y anticipar sobre la línea de medio campo, es fundamental para sostener el sistema defensivo del equipo, y es otro de los futbolistas que es duda para el encuentro de ida.
La agresividad de Denayer para achicar es importante para sostener los riesgos que asume el Lyon en sus construcciones
No obstante, todo este riesgo –que está bastante bien compensado con la paciencia que tiene el equipo para iniciar jugada- tiene una explicación, y es encontrar en uno contra uno a sus extremos, sin duda su gran argumento ofensivo. Memphis, Traore o Cornet son futbolistas que se lanzan sin dudar a por su marcador, y tienen un ratio de acierto bastante alto en el regate, lo que permite abrir dos vías: la interior para finalización propia, y la exterior, donde ellos mismos o la actividad de ambos laterales –Mendy es uno de los grandes cuchillos del equipo porque interpreta bien las rupturas por dentro o por fuera- permite meter la pelota en el área donde Dembélé sabe moverse francamente bien para anticipar a su marcador.
Precisamente el delantero centro del Olympique de Lyon termina de definir el plan de juego del equipo, tanto por su constante profundidad sin pelota cuando el equipo debe lanzarle, como por su presencia en el área, y además activará la primera línea de presión del cuadro de Bruno Genesio, una arma que puede ser importante para un Barça que, en esa fase del juego, acusará la ausencia de Arthur.


David de la Peña 19 febrero, 2019
Sin Fekir, obviamente el Lyon cambia radicalmente la piel de su sistema. Espero que Genesio ajuste bastante lo que ha enseñado habitualmente, porque hablamos de un jugador capital, pero sí creo que habrá un denominador común que será intentar aclarar las recepciones de sus extremos para que estos se jueguen el uno contra uno.
Día importante para Jordi Alba y Semedo (supongo que será él el titular), tanto en el uno para uno defensivo como a la hora de compensar sus movimientos hacia el ataque.