Tulipanes de entretiempo


Debuta Holanda en el Mundial y lo hace creando más dudas que nunca en los últimos 25 años. O quizás es simplemente incertidumbre ante lo desconocido. Los holandeses mezclan ilustres veteranos como Sneijder, Robben o van Persie, curtidos en muchas batallas con la Oranje, con un grupo de jovencísimos jugadores, en su mayoría desconocidos para el gran público. Y es que, a menos que uno sea un ávido seguidor de la Eredivisie, los nombres de Martins Indi, Kongolo, Janmaat, Classie o Cillesen le dirán más bien poco. Holanda, que nos ha tenido acostumbrados a formar su selección a base de miembros de una legión extranjera, vuelve a mirar a su campeonato doméstico. Los neerlandeses están viviendo su segunda época de transición desde que irrumpieron como potencia futbolística.

Holanda no vio venir el momento de la necesaria renovación a finales de los 70.

Tras la consagración que supusieron los títulos del Ajax y la gran actuación de la selección en el Mundial 74, Holanda se colocó a la vanguardia futbolística mundial. Su Fútbol Total era, en mayor o menor medida, imitado en todo el globo, y esa gran generación, actuación agridulce en la Eurocopa yugoslava del 76 mediante, se mantuvo para el Mundial de Argentina en 1978. En tierras sudamericanas fueron comandados por un entrenador como Ernst Happel, un poco más alejado del ideal del Totaalvoetbal, pero que igualmente había sido un gran contribuidor al crecimiento futbolístico del país en su etapa en el Den Haag y el Feyenoord. Happel era demasiado autoritario, incluso para unos jugadores que habían vivido a Rinus Michels, pero que se habían acomodado en la flexibilidad de Stefan Kovacs o del fútbol extranjero. Las malas lenguas dicen que fue su segundo, Jan Zwartkruis el que, tras una rebelión interna, tomó las riendas del equipo y lo guió a la final.

Zwartkruis ya estaba al mando antes de la llegada de Happel, y tras el subcampeonato en tierras argentinas fue encargado de la misión de dirigir la nave Oranje. Muchos de los miembros de esa generación dorada iban envejeciendo y desapareciendo del combinado nacional. Ya no estaban los Cruyff o van Hanegem, Neeskens se fue a Estados Unidos y fueron los Krol, Rensenbrink o Rep quienes siguieron tirando del equipo. Holanda se clasificó para la fase final de la Euro 80, en Italia. El equipo llegó con expectativas, pero la derrota con Alemania Occidental, merced a un hattrick de Klaus Allofs y una actuación dominante de Bernd Schuster, las cortó de raíz. Holanda no pasó de la primera fase y la etapa de ese grupo de jugadores quedaba claro que se agotaba. Su último asalto fue durante la clasificación para el Mundial de España 82.

Holanda queda encuadrada en un grupo muy igualado, con Bélgica y Francia, dos selecciones claramente en ascenso, y la siempre difícil Irlanda, con Chipre como cenicienta. El camino está plagado de baches, y Zwartkruis es sustituído en el año 81 por Kees Rijvers. Durante susTras el gran relevo generacional, cometen numerosos errores años en el PSV Eindhoven, Rijvers había representado una tercera vía de éxito con respecto a Ajax y Feyenoord. Rijvers, además, se había alineado con sus figuras Jan van Beveren y Willy van der Kuylen en su guerra contra el clan del Ajax, al que ellos acusaban de –innegable- trato de favor y que les acabó costando el puesto en el combinado nacional. El equipo gravita sobre un Krol que todavía está a un magnífico nivel en Napoles –es el gran líder de un equipo partenopeo que lucha por el Scudetto con la poderosa Juventus-, Johnny Rep y los hermanos van der Kerkhof. Secundarios de la generación dorada siguen siendo importantes, como el portero Piet Schrijvers, el goleador Ruud Geels o el defensor Jan Poortvliet, uno de los hombres de confianza de Rijvers. Los jugadores más en forma de Holanda son Johnny Metgod, puntal del AZ que juega la final de la Copa de la UEFA, el fantástico Frans Thijssen –referencia en el fútbol inglés con el Ipswich Town campeón de Bobby Robson- y el veterano Arnold Mühren, que a sus 31 años aún tiene cuerda para rato. Como savia nueva cabe destacar el debut de van Breukelen –suplente de Peter Shilton en el Forest – y como guiño al pasado, los viajes de Neeskens desde New York para jugar con la selección. Holanda derrota a Francia en Rotterdam y da un correctivo a Bélgica por 3-0 también en casa. Pero los errores del primer año los condenan y firman un pobre cuarto puesto.

Quedaba claro que la pérdida de nivel había retirado a Holanda la categoría de potencia mundial. Rijvers siguió dos años más al mando, durante la clasificación para la Eurocopa de Francia. Encuadrada en un grupo con España, Irlanda, Islandia y Malta, Holanda acometió la necesaria renovación generacional. Durante este período vamos a ver debutar y asentarse en el equipo nacional a los jóvenes Ronald y Erwin Koeman, Ruud Gullit, Marco van Basten, Frank Rijkaard, Gerald Vanenburg, Sonny Silooy y Wim Kieft. Se convertirán en un excelente complemento para los veteranos como Willy van der Kerkhof, Schrijvers o Metgod. Roland Spelbos, un excelente marcador pero tosco futbolista, se convertirá en un jugador imprescindible de esta etapa. Holanda mejora y derrota a España aunque a Rijvers, tras algún tropiezo, le cuesta dar la alternativa totalmente a sus jóvenes y vira a veteranos con más batallas a cuestas, pero menos calidad. La Oranje queda fuera de la Eurocopa debido a la diferencia de goles con España. Todo se decide en la última jornada con el célebre España-Malta del Villamarín.

La vuelta del viejo maestro supuso el paso adelante definitivo.

El Mundial 86, que se celebraría en Mexico tras la retirada de Colombia, era el nuevo objetivo y Rinus Michels volvió al banco de la selección tras su etapa en el Colonia. Se buscaba dar la alternativa a los jóvenes que ya habían empezado a dejar pinceladas peroHolanda tampoco pudo asistir al Mundial de 1986 al caer vs Bélgica que todavía no se habían consolidado. Las clasificatorias para el mundial mexicano no comenzaron del todo bien. Holanda tenía que vérselas en un grupo a priori asequible,con húngaros, austríacos y chipriotas. La derrota en De Kuip contra los magiares de Lajos Detari, con un equipo en el que ya figuran inamovibles van Breukelen, Silooy, Gullit, van Basten y Rijkaard, hará muchísimo daño y mermará las opciones de los jugadores de un Michels que abandona tras apenas un año. Su sustituto, Leo Beenhakker, comandará al equipo que pierde en el Prater ante una Austria envejecida y que es incapaz de superarla en casa, donde apenas se saca un empate. Y estamos hablando de una selección que no era ni la sombra de lo que fue en el período 78-82, aunque mantenía a varios supervivientes como Koncilia, Pezzey, Jara o Prohaska. La victoria en Budapest no sirve sino para asegurar la repesca. Hungría, que no tiene nada especial a excepción de Detari, gana el grupo y viaja a Mexico –donde será sistemáticamente aplastada-.

A Holanda le queda vérselas con sus vecinos los belgas que, dirigidos por Guy Thys, están completando una gran década de los 80. Los belgas no pueden llevar el partido a Heysel, que sigue clausurado por los incidentes de la final de la Copa de Europa entre Liverpool y Juventus. El escenario es el pequeño estadio del Parc Astrid –el Constant vanden Stock-, la guarida del brillante Anderlecht. Allí, los Diablos Rojos se imponen por 1-0 a una Holanda a la que le falta fluidez y que sigue viviendo de una defensa que no da el nivel que se le presupone a una selección con ese ataque. Metgod y Spelbos son demasiado clásicos para lo que quiere Beenhakker. Frank Vercauteren, un excelente jugador de banda que será élite europea por más de una década, marca el gol que los belgas se llevan de renta a Rotterdam. Allí, en “la bañera” del Feyenoord, Holanda se adelanta 2-0 y toca la clasificación mundialista con los dedos. Todo se esfuma cuando Georges Grün, el joven y brillante central belga –justo de lo que adolecían los neerlandeses-, marca a cinco minutos del final. Los de Thys pasan por el valor doble de los goles y harán historia en tierras mexicanas. Para Holanda queda la decepción, la salida de Beenhakker y la vuelta, esta vez más duradera del maestro Rinus Michels.

Rinus Michels fue entrando y saliendo del banquillo de Holanda con mucha frecuencia.

El camino hacia Alemania Occidental, sede de la Euro 88, pasaba por un primer puesto en un grupo que contenía, además de a los propios holandeses, a una Polonia que entraba en período de transición tras la retirada de los Boniek, Zmuda o Smolarek, pero que contaba con los prometedores Urban, Tarasiewicz y Dziekanowski, y que se presentaba como el rival más complicado del grupo. Los húngaros, tras el correctivo recibido en México, no lo sabían aún pero estaban acabados como nación futbolística y ya ni siquiera el genio de Detari o la presencia atacante de Kiprich podía salvarlos. Grecia, un peso pluma en el concierto internacional, y los inevitables chipriotas completaban el repoker de selecciones. Holanda no tropezará esta vez. Se gana en Budapest merced a un gol de van Basten y también se sacan los dos puntos en el difícil escenario de Zabrze con un doblete de Gullit.

Es un equipo que contiene ya el armazón del futuro campeón de Europa y la campaña triunfal del PSV en la máxima competición continental aportará los complementos que apuntalarán la salida de Holanda de la mediocridad internacional. La selección seEl buen hacer del PSV es el paso definitivo para salir del agujero repone de la pérdida de Marco van Basten, que se lesiona de gravedad a su llegada a Milan y no volverá hasta pocos meses antes de la Eurocopa. Ante esta circunstancia, Wim Kieft asume su cuota de protagonismo, pero será Johnny Bosman –nada que ver con Jean Marc Bosman, el de la sentencia- el que, a base de goles, haga olvidar la baja del Cisne de Utrecht e incluso se gane el comenzar el torneo en Alemania como titular de la Oranje. El célebre número 12 que van Basten luce en los campos alemanes se debe a esto: en 1988 Bosman era el hombre gol de Holanda. Otra revelación de esta fase clasificatoria es John van’t Schip, un centrocampista de amplio recorrido nacido en Canadá y que mantendrá a raya a Gerald Vanenburg. Sólo los problemas físicos de van’t Schip, quien era aplaudido como la siguiente gran luminaria del fútbol holandés, permitirán al menudo Vanenburg hacer valer su velocidad y capacidad de trabajo en la fase final de la Eurocopa. El joven Aron Winter surge como una alternativa para cualquier puesto en la parcela ancha. Y se mantiene, con 37 años, Arnold Mühren, que jugará mucho y bien durante el Campeonato de Europa.

Como dijimos anteriormente, era la parcela defensiva donde se encontraba el punto débil de este combinado holandés de entreguerras. Es un problema que encontrará solución durante esta fase de clasificación. En la portería van Breukelen es indiscutible y en defensa Spelbos se mantiene como un hombre importante al lado de Ronald Koeman que en este bienio 86-88 se desata como una fuerza atacante de primer nivel. A su lado, el lateral derecho del PSV Berry van Aerle, pequeñito, fortachón, un terrier, y el espigado Adri van Tiggelen completan el cuarteto. Spelbos, a sus 34 años, se rompe la rodilla –no volverá a jugar al fútbol-, y para la fase final Michels se inventa a Frank Rijkaard de central –su presencia estuvo en entredicho ya que ni en el Sporting de Lisboa ni en el Zaragoza lució a alto nivel-, abriendo hueco en el centro del campo para Erwin Koeman como acompañante del incansable Jan Wouters. Había nacido un bloque que crecería exponencialmente conforme avanzaba el torneo y que, finalmente, haría justicia dándole a Michels un título internacional que había buscado con ahínco.


11 comentarios

  • @migquintana 13 junio, 2014

    Curioso paralelismo. No conozco demasiado a la nueva generación holandesa, sólo he visto un par de partidos a Martins Indi, pero salvando las obvias distancias de donde viene Holanda, las semejanzas son bastantes obvias. El nucleo duro permanece, Holanda mira a su propia competición y, a partir de ahí, a crecer. Incluso la figura de Louis van Gaal tiene mucho sentido en esto. No se me ocurre un nombre mejor para llevar a Holanda en este Mundial. Va a salir sumando sí o sí. Veremos cuánto y en qué plazo, pero con él siempre ''hay que ser positifo''.

    A todo esto, Vil, en la selección holandesa hay algún patrón equipo -> selección que se haya repetido con la frecuencia de la Juventus con Italia o el Bayern Munich con Alemania. ¿O ha quedado más dividido entre PSV, Feyenoord y Ajax?

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  • Abel Rojas 13 junio, 2014

    No me atrevía a decirlo… pero lo voy a decir…

    Mi selección holandesa favorita ever por delante de la del 74, de la que solo me gusta Cruyff conceptualmente hablando. Esta me mola mucho, mucho más.

    Me voy corriendo.

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  • Abel Rojas 13 junio, 2014

    A propósito, cómo molaba Koeman. Los centrales técnicos, si son gorditos y lentos, mejor. Nos animan a jugar al fútbol y pasarlo bien.

    Sí se puede.

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  • Vilariño 13 junio, 2014

    @Quintana

    Históricamente se asocia al Ajax, aunque yo personalmente lo asociaría más bien a "la escuela del Ajax". La selección del 88, mismamente. No había tantos jugadores del Ajax, pero sí había unos cuantos que habían salido de su cantera.

    @Abel

    Yo todo lo contrario. A pesar de tener a algunos de mis jugadores favoritos y de ser la selección de referencia cuando yo empecé a ver fútbol, ese equipo del 88 no me gusta. Y ya asociarlo con el Fútbol Total…nanai. Fútbol ochentero puro y duro. Cementos Michels.

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  • Vilariño 13 junio, 2014

    @Quintana

    Por cierto, impagable la foto que habeis puesto en portada para este artículo xD. Qué caritas de Bosman y Blind, jaja.

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  • @DavidLeonRon 13 junio, 2014

    Para mí, la Holanda del 88-92 es un coñazo con leyendas en su equipo. La vi jugar y la verdad, me aburrí siempre.

    La gran infravalorada es la del 98. Esa hizo un fútbol bello, bello en muchos instantes.

    Y bueno, la de 2010 se pasó 18 partidos seguidos GANANDO, por lo tanto debía ser algo parecido a un gran equipo. Nunca nos dimos cuenta pero se juntaron Robben, Sneijder, Van Persie, Van Bronckhorst, De Jong, Van Bommel o Kuyt y fueron mucho más de lo que nos decía su estética, pienso.

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  • piterinno82 13 junio, 2014

    Yo me asomo un poco al gran artículo de Vilariño para mostrarme de acuerdo con Abel…

    Y antes de salir corriendo como él, rememoro también las del 94 y el 98. Primero, porque nacen en buena medida de la batuta de Van Gaal en la última generación del Ajax campeona de Europa (y la penúltima buena buena de verdad), y estoy convencidísimo de que el gran Louis va a dejar los cimientos de una buena "oranje" de cara a los próximos años. Y segundo, porque cayó en dos partidos memorables con Brasil y Argentina con el siempre infravalorado Dennis Bergkamp brillando.

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  • Vilariño 13 junio, 2014

    De hecho, cayó las dos veces ante Brasil. En cuartos en USA 94 y en semis en Francia 98.

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  • pouco_barulho 14 junio, 2014

    siempre contra Brasil piterinno. En el 98 elimina a los argentinos que presenaban a un equipo bstante potente, con un golazo made in bergkamp que controla un pase largo de 50/60m made in Frank de Boer, y bate a Roa con el enpeine

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  • Vilariño 14 junio, 2014

    El partido donde Passarella sale con Simeone de carrilero, y donde Ortega juega muy bien hasta que hace el tonto.

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  • Roy Jesús 5 agosto, 2016

    A mi me toco ver la del 98 en su plenitud, esa daba para ser campeon por lo que mostraba en el campo lo tenia todo, ver a Davids, Bergkamp, al mejor Kluivert, Overmars, los De Boer, …. Era un equipaso no tenia nada que envidiar a los finalistas ( Brazil-Francia ), la del 2010 que llego a la final tenia nombres pero su juego no convencia, dependia mucho de lo que hacia Robben, saludos a todos.

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