Pioneers! O Pioneers!

“Vengan mis niños de caras quemadas por el sol”, entona José Mourinho con un deje de vigorosa enjundia mientras contempla las cientos de banderas blanquiazules que ondean en el Bridge con apasionado compás. Mira a sus niños con la fuerza de un águila. Los oye cantar en los prados, en las fábricas o en los campos de muerte y honor. Hay un mundo fresco y limpio que vencer, céfiros salados que remontar en la carrera infinita hacia el mar de la palma dorada, alegoría profunda del alma inefable de los niños-hombres que ganan. Nunca pudo Cronos convertirse en novilunio del astro azul posado sobre la París pubescente.

El hombre-mito que elogia lo eléctrico del triunfo, numen impávido de los corazones más bellos, corrió la banda en el éxtasis como el filo de una espada recién forjada. Aun entre los vítores de la gesta, Mourinho, como salido de un verso de Withman, eludió la tentación de la sonrisa y adusto ordenó a los suyos las pautas finales del juego. No hay loas suficientes para el portugués y su estética de la victoria. Mourinho honra y exalta la naturaleza grande del fútbol y las almas que lo aman. No hay homenaje más puro para este deporte que ese inmortal momento en que alza a Torres y hace un último llamado a las armas. “Pioneers! O Pioneers!”

7 comentarios

  • jdiazra 9 abril, 2014

    Esa carrera que hace por la banca para darle indicaciones a sus jugadores a falta de pocos minutos para el final del partido es épica, de leyenda, lo define tal cual como es de Técnico, no se le escapa ni un detalle y vive su profesión con una pasión desbordante que lo impulsa despiadadamente a ganar partidos y con ello el éxito. Que entrenador!!!

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  • @migquintana 9 abril, 2014

    El momento es absolutamente increíble. La cámara de televisión temblando, el ruido era ensordecedor, Mourinho corriendo la banda y, cuando parece que se va a tirar como uno más, saca de la melé a uno de los suyos para poder hablar con Torres, Eto'o y Schürrle. Qué control de las emociones y qué frialdad para observar la situación desde un ángulo mucho mayor al resto. Nosotros, ni en el Football Manager, hubiéramos rehuido la tentación de ponernos encima de la piña. Normal que Stamford sea suyo.

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  • javimgol 9 abril, 2014

    De momento, y a la espera de Lisboa, esa es la imagen de la Champions.

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  • Abel Rojas 9 abril, 2014

    Habrá más, Javi. La Champions está impresionante. Están pasando cosas increíbles. Prepárate a hoy.

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  • BriceRatops 9 abril, 2014

    Voy a contaros una anéctoda que me ocurrió ayer. Soy del Real Madrid desde pequeñito, creo que en los últimos años no me he perdido 4 partidos de mi equipo. No soy dudoso vaya. Pues ayer, con el Real Madrid perdiendo 2-0, a un gol de una prórroga de un contexto negro como el carbón para mi equipo, el chico que tenía alado en el bar, marroquí y aficionado del PSG, cantó el gol del Chelsea en el 88´. Entonces imagine esto, imaginé a Mourinho diciendo "no nos den por muertos", a Terry y Lampard gritando y apretando losdientes, pero explicándole a gente como Azpilicueta, Matic o Hazard que ese momento tan extraordinario, esa hazaña, no era tan extraña cuando el portugués te entrena. El futbol necesitaba que Mourinho volviera a quitarse la correa y cabalgara libre la banda de Stamford Bridge. Los que lo admiramos lo hemos visto herido, anestesiado el último año en Madrid. Lo de ayer fue liberador.
    Viví los últimos 5minutos del partido de Real con la sonrisa en la boca, ansioso por que pitara el final, para llegar a mi casa y verme los 100m lisos de José. No se si será el mejor entrenador del mundo, pero no hay otro mejor que él.

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  • RLGamer 9 abril, 2014

    Como acompañamiento musical al artículo también podría ir esto. Para mí, la mejor muestra de lo que siente la hinchada del Chelsea por Mou: https://www.youtube.com/watch?v=D15vFF-LY6s

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  • Kundera 9 abril, 2014

    Creo que a todos nos erizó la imagen. Nos reconcilia con un apartado bellísimo del fútbol que muchas veces es echado de menos. Perder contra alguien como Mourinho, que hace cosas así, debe ser sin duda reconfortante. Vimos a Zlatan llegar a darle buena suerte y a abrazarse con Mou en el post partido. Su expresión, más que la de alguien que tiene cariño, que puede ser, es la de alguien que admira y respeta a su contraparte.

    Viéndolo en sentido literario, me recordó a mi escena favorita de todos los libros de Milan Kundera, así como a un gran artículo de Javier Alberdi: de cuando Hemingway y Goethe se encuentra en la eternidad; y cuando Pep se encuentra con Dalí. Son momentos que definen leyendas.

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