“La historia del fútbol”: episodio 108


En el estadio de Gerland, en Lyon, el Dinamo de Kiev goleó con por tres a cero al Atlético de Madrid en la final de la edición número veintiséis de la Recopa de Europa. El cuadro dirigido por Valeri Lobanovsky fue superior al conjunto entrenado por Luis Aragonés. Pese a ello, el resultado fue algo engañoso ya que a falta de cinco minutos para la conclusión el marcador aún era de uno a cero. En las filas soviéticas jugaba Igor Belanov, famoso por ser Balón de Oro ese año, 1986, el de la gran actuación de Diego Armando Maradona en la Copa del Mundo de ese verano en México.

En 1996, el Girondins de Burdeos, liderado por un joven y todavía poco conocido Zinedine Zidane, protagonizó una Copa de la UEFA inolvidable. Los franceses eliminaron, entre otros, al Milan de Capello tras remontar en casa un 2-0. Sin embargo, el implacable Bayern, que había dejado atrás al Barcelona en semifinales, fue demasiado para los galos. Sin Zizou, el Girondins cayó por 2-0 en Alemania. El ambiente de remontada no surtiría efecto en el partido de vuelta y el Bayern arrasó con un inapelable 1-3, dejando el resultado final en un claro cinco a uno para los bávaros.



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3 comentarios

  • Vilariño 18 enero, 2014

    Qué se le va a hacer, Diego NO podía ser Balón de Oro. Aún siendo uno de los más desconocidos y sorprendentes Balones de Oro (a ojos de 2013), Belanov es también uno de los ganadores que más se ajusta a ser vencedor del galardón: actuación destacada durante esa temporada, títulos ganados, impacto internacional…

    Ese Dinamo de Kiev es, seguramente, la obra más perfecta de Lobanovskiy, un equipo destinado a ganar la Copa de Europa de 1987 pero que se quedó corto.

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  • Abel Rojas 18 enero, 2014

    @ Vilariño

    ¿Por qué se quedó corto? No sería capaz de decirlo tras verlo jugar. ¿El FC Porto era más?

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  • Vilariño 18 enero, 2014

    Se quedó corto porque el meneo que le metió el Porto en semis no fue normal. Especialmente la vuelta fue como si toda esa "frialdad" que se le atribuía a ese Dinamo y a Lobanovskiy desapareciese. Estaban fuera de sí desde el principio, y en cuando el Porto se aprovechó, se hundieron. Y no creo que el Porto fuese mejor equipo ni mucho menos. Futre aparte.

    Creo sinceramente que esa gran generación de jugadores adoleció de fragilidad mental, de venirse abajo en los momentos de mayor presión, como ya vimos también un año antes en el partido ante Bélgica del Mundial de Mexico.

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