Había opciones de que pasara y terminó pasando. Betis y Valladolid no pudieron olvidar sus realidades ligueras y jugaron un partido miedoso y olvidable. A priori, las alineaciones ofrecían cosas interesantes para ver. Por ejemplo, ese doble pivote Álvaro Rubio-Víctor Pérez que nos enamoró con Djukic –y que al final no fue tal–. O a Verdú jugando liberado con dos delanteros y dos pivote por detrás. Hubo poco de casi todos y el mejor, una vez más, fue el futbolista español que más goles marca en esta Liga.
Javi Guerra, lo mejor de un partido jugado con demasiado miedo
Como decíamos, Juan Ignacio Martínez recuperó la dupla Rubio-Pérez, prácticamente inédita esta campaña, si bien ambos jugaron separados en el campo. Rossi se situó junto a Álvaro, mandando al dorsal “22” a la mediapunta.El R.Betis atacó sin rellenar la banda derecha Fue una de las novedades tácticas del encuentro, aunque no la más relevante. Garrido dispuso un Betis sin banda derecha. Verdú, Rubén Castro y Jorge Molina flotaban siempre por el centro del ataque, dejando libre el carril diestro. Literalmente, porque Chica no subía al ataque y Molina y Rubén no caían casi nada al costado. La intención, creemos, era sobrecargar esa zona central que el Valladolid nunca ha sabido cerrar. Lo cierto es que Verdú la tocó más que de costumbre (dada su temporada, no es decir mucho) y Jorge Molina dejó un par de acciones de pre-gol haciendo de “nueve”. Faltó Rubén Castro, que todavía no está. El choque no tenía acciones de «uy» pero el Betis vencía a los puntos.
Otro aspecto llamativo del planteamiento de Garrido fue ver a Jorge Molina tapando la banda cuando el Valladolid iniciaba el juego. El técnico valenciano quiso mantener a Castro permanentemente perfilado y suelto para la contra,A Peña le costó mucho ir arriba por lo que a Molina le tocó curro extra. En cualquier caso, esto solo se daba cuando el Pucela arrancaba las jugadas y el ariete podía acudir a su sector a defender. Por ello, sorprendía no ver a un Valladolid más incisivo por la izquierda. El enérgico Larsson permutó posiciones con Omar un par de veces pero la labor de aprovechar ese hueco tan evidente debía de ser de Peña, el lateral zurdo. El carrilero tardó demasiado en conectarse al partido, aunque acabaría haciéndolo. Mientras tanto, Javi Guerra se ponía el disfraz de héroe para sacar a su equipo de la cueva una y otra vez. El delantero estuvo sensacional en todas la pelotas que tocó.
Garrido creyó que su equipo estaba para ganar y se la jugó
Viendo que los suyos eran un poquitito más, Garrido tomó una decisión valiente metiendo a Salva Sevilla por Matilla. A cambio de un pase de calidad extra, el Betis perdía nivel defensivo sin “corregir” su desequilibrio en la derecha. El agujero se hacía ya excesivamente notorio y JIM no dejó pasar la oportunidad. Peña, tímido en la primera mitad, pasó a la ofensiva de manera compulsiva. Hasta siete centros puso el lateral en este periodo, varios de peligro considerable. Y no solo él; de los catorce envíos al área del Pucela en la segunda mitad, nueve llegaron desde el lado izquierdo. Al Betis buscar el partido le había costado el dominio del mismo, así que los últimos minutos, ya con Nono por Verdú, quedaron en manos de las cabalgadas de Juan Carlos. El Valladolid acabó achuchando pero sin ganas de herir. Andaluces y vallisoletanos se dieron la mano y firmaron tablas, que tampoco era cosa de amargar las fiestas a nadie.






javimgol 5 enero, 2014
Creo que las condiciones del campo y el tiempo condicionaron bastante el partido. El centro del campo del Pucela, que a priori parecía el de un 433 sumamente asociativo con Rubio, Víctor Pérez y Rossi, no podía tocar demasiado por lo mojado que estaba el terreno..Y el viento hacía que los centros se envenenaran (que se lo digan a Peña, que se hinchó la segunda parte) y los córners y faltas se desviaran de forma casi aleatoria. El resultado fue un partido un pelín tostón para el espectador, ya que ningún equipo podía hilar mucho juego ni apostaba por el juego directo, que quizás fuera más lógico
La verdad es que esperaba a un Betis mejor. Creó peligro, pero viendo su 11 me esperaba aún más. El Pucela no estuvo muy fino pero tuvo también sus opciones. Se acercó mucho al gol en los minutos finales, con Manucho acompañando a Guerra para bajar balones y la entrada de Óscar, que había estado enfermo esta semana y solo pudo disputar el final del partido.
A cambio el Betis encontró espacios que antes no tuvo.
Mi única duda del partido al final fue si el Pucela defendió bien o el Betis atacó mal.