Bosnia ya es adulta


Me ocurrió cuando se pitó el final del partido y Bosnia y Herzegovina se vio en Kaunas dentro de la Copa del Mundo por primera vez. El fútbol volvía a emocionar a uno. Escuchar a ese relator bosnio enloquecido, observar a un veterano como Rahimic explotar de entusiasmo, asomarse a las calles de Sarajevo tomadas por la gente, comprobar que Safet Susic sigue a la altura de su mito como futbolista… Es raro cuando no hay filiaciones vitales ni una identificación puramente pasional y personal, pero Bosnia siempre despertó mi cariño, quizá porque uno creció viendo el sufrimiento de ese incipiente país en los años 90. Sin exaltaciones serias de por medio (Andorra, Zaragoza, Selección, Milan y Manchester United), puede que únicamente Basilea y la selección suiza me hayan producido tanto cariño a través del fútbol como los bosnios. Lo cuento tal cual. Por eso, me alegré por lo sucedido en Lituania.

Bosnia no es un país cualquiera. Hace 19 años no existía. Ni siquiera podríamos considerarlo un país al uso. Es un estado de estados, o un estado de naciones. Incluso después de las guerras yugoslavas resulta complicado analizar una entidad tan compleja como Bosnia y Herzegovina. Siempre digo que es el vestigio perfecto de lo que fue Yugoslavia: una nación de naciones y diversidad étnica. Los Acuerdos de Dayton de 1995 pusieron fin a aquel conflicto atroz y parieron Bosnia como la conocemos ahora: un país multiétnico, extremadamente descentralizado, con una estructura político-administrativa ultrafederal que divide fundamentalmente el país en dos estados: la Federación de Bosnia y Herzegovina (con mayoría bosniaca –musulmanes- y bosniocroata) y la República de Srpska (de predominio serbobosnio), más el distrito de Brcko (de proporciones multiétnicas), cantones, municipalidades, ciudades oficiales…, y un sistema de gobierno central basado en una presidencia rotatoria entre el representante de cada minoría.

Resulta complicado hablar de identidad nacional en ese hervidero de pueblos, más después de lo sucedido hace 20 años, cuando las tensiones nacionalistas y los odios raciales desembocaron en lo que desembocaron. Desde los Acuerdos de Dayton, han transcurrido 18 años. En este tiempo se han relajado las relaciones entre comunidades, aunque el país sufre un importante retraso económico, con un 45% de desempleo y un escaso tejido industrial, y laLa selección resulta un motivo de unión dentro del contexto del país diversidad étnica sigue generando episodios de segregación (casi no hay matrimonios mixtos entre nacionalidades, los colegios están divididos en los pueblos en función del grupo étnico, los lugares de ocio, los bares, las tiendas o los barrios siguen fragmentados en muchas ciudades…). Hay fallos en el sistema, pero al menos hay estabilidad. Siguen existiendo cicatrices sin cerrar, pero hay cierta calma más allá de ciertas ambiciones ultranacionalistas. Hay voluntad de olvidar, de seguir adelante, hay una evolución democrática y, sobre todo, algo que en Dayton no pudieron redactar los diplomáticos en los papeles: la selección de fútbol dirigida por Safet Susic. En 18 años, no ha habido un símbolo de reconciliación, ni un ejemplo de identidad común –aunque es obvio que hay quien se resiste- como la selección de fútbol, de todos los bosnios: bosniacos, serbobosnios y bosniocroatas, los tres pueblos que se lanzaron a tiros y a excavar fosas comunes hace nada. Basta con observar las celebraciones de estos días, incluso, en bastiones serbobosnios como Banja Luka o Bijeljina, para descubrir que ese equipo está haciendo algo por ese país.

La selección de Susic ha conseguido unir a todos los componentes del pueblo bosnio.

La selección de Bosnia ha crecido rumbo a Brasil durante este tiempo y acaba de alcanzar su mayoría de edad con un equipo que conjuga singularidades, pues la gran mayoría de sus futbolistas son hijos del exilio, jugadores crecidos en el extranjero, en la diáspora de Alemania, Canadá, Suecia, Luxemburgo, Suiza o Estados Unidos. Unos nacieron en Bosnia y marcharon de niños como refugiados. Otros nacieron como emigrantes. Otros se quedaron… AhoraEl plantel bosnio es un crisol de procedencias todos ellos defienden la misma bandera. Hay mayoría musulmana (Dzeko, Spahic, Ibisevic, Bergovic, Medunjanin o Pjanic), pero también hay una continua presencia serbobosnia (Misimovic, Vranjes o Stevanovic) y bosniocroata (Mujdza, Pandza, Vrsajevic o Sunjic). Puede que por pertenecer a otra generación o porque muchos de ellos, especialmente los de origen bosniaco, se educaron y crecieron lejos de su país, pero todos ellos han demostrado un intachable amor por su selección, su patria y la reconciliación. Si por algo se destaca al grupo de Susic es por el clima fraternal del vestuario. Misimovic pudo elegir jugar con Serbia. Mujdza pudo defender a Croacia. Begovic, a Canadá. Pjanic, a Luxemburgo… Otros lo hicieron, antes o después. Los serbobosnios Savo Milosevic y Vidakovic eligieron Yugoslavia/Serbia y Montenegro en su día. El bosniocroata Mario Stanic escogió Croacia. Y más recientemente, Marko Marin se decantó por Alemania, Ibrahimovic por Suecia, Arnautovic por Austria, Gavranovic por Suiza, Handanovic por Eslovenia, Ljajic, Kuzmanovic y Subotic por Serbia, Jelavic, Kovacic, Lovren y Corluka (nacidos en territorio ahora bosnio) por Croacia… Todos ellos, por lugar de origen o por derecho natural, podían haber jugado con Bosnia. ¿Imaginan? Aunque posiblemente, sólo Subotic, Lovren y Corluka serían realmente útiles para reparar las insuficiencias estructurales de la selección de Susic.

Pese a todo, no ha sido impedimento para que Bosnia haya alcanzado por fin su Copa del Mundo. Quedaron cerca de un gran torneo en las dos últimas fases de clasificación, para el Mundial de Sudáfrica y la Eurocopa de Ucrania y Polonia. Portugal los marchitó en sendas repescas. Le acompañaba al equipo la sombra de la fatalidad. Era Bosnia, y Bosnia quedaba en el recuerdo como uno de los lugares con mayor fatalidad de Europa. Incluso en septiembre, después de perder en casa contra Eslovaquía, aparecieron esas nubes. Pero no, en pocos días corrigieron el desliz en tierras eslovacas.

En las pasadas fases de clasificación cayó en la repesca ante la Portugal de Cristiano Ronaldo.

La selección bosnia ha marcado una creciente evolución desde que debutó como país independiente hace 18 años. Cabe destacar algunas claves generales de esta progresión. Sus principales futbolistas han alcanzado, o van camino de ella, la madurez en escenarios internacionales importantes, como Pjanic, Ibisevic o Dzeko. Atrás quedan las viejas estrellas de la incipiente Bosnia independiente, Barbarez o Salihadmidzic. La Federación ha sido depurada después de escándalos de corrupción y un funcionamiento desordenado (con una presidencia rotatoria entre los grupos étnicos, calco del sistema de gobierno del país) que provocó la intervención y sanciones de la FIFA. También ha mejorado la organización de las competiciones internas. Al principio, cada nacionalidad tenía su torneo, aunque la Federación estaba controlada por bosniacos y los representantes en Europa eran clubes de esa naturaleza. Hasta 1998 no se unieron los equipos bosniocroatas. Y hasta 2002 no cabe hablar de una liga bosnia unificada, fecha en la que se integran los clubes serbobosnios. Aunque las infraestructuras son malas y no predomina el buen nivel, las competiciones han ganado firmeza, los clubes van creciendo paulatinamente y los sistemas de formación van arraigando.

Otro factor crucial han sido las acciones federativas para reclutar a los bosnios de segunda generación. Demasiados futbolistas se quedaron por el camino. Hay bosnios con derecho a pasaporte y ciudadanía dispersados por medio mundo. La guerra movilizó a un cuarto de la población de Bosnia, casi dos millones de refugiados. Las Federación activó hace un año un plan para detectar, captar e invitarBosnia intenta que no se le escapen los jóvenes talentos del futuro a los cientos de futbolistas de origen bosnio disgregados por el mundo, en su etapa profesional o, sobre todo, formativa. Algunos rechazaron. Haris Seferovic (Real Sociedad) prefirió el país adoptivo de sus padres, Suiza. La joven estrella Alen Halilovic (Dinamo de Zagreb), uno de los mayores potenciales del fútbol europeo, de padre bosnio, optó por Croacia. Pero otros no han dudado en tramitarse el mismo pasaporte que sus abuelos y padres. Tres ya han debutado en las citas de Susic. El mediapunta Izet Hajrovic, que fue cachorro de Wenger en el Arsenal e internacional suizo sub 21, ya es un fijo para Susic. Ermin Bicakcic, mejor central de la pasada Bundesliga 2 con el Eintracht de Braunschweig e internacional juvenil alemán, ya fortalece la defensa, al igual que el portero suplente Jasmin Fejzic (Aalen). Les seguirá Sead Kolasinac, el polivalente defensa del Schalke 04, nacido en Alemania y comprometido ya para el Mundial, donde se presume un refuerzo esencial. Y se espera que hagan lo mismo y acepten jugar con Bosnia una larga nómina de promesas, muchas de ellas ya internacionales inferiores con otras selecciones: el austriaco Hadzic (Sturm Graz), los suecos Atajic (Celtic Glasgow), Suljic (Chelsea) y Tankovic (Fulham), los suizos Sacirovic (Luzern), Tabakovic (Young Boys) y Seferagic (Basilea), los alemanes Omerbasic (una de las mejores piezas de la fábrica del Schalke 04 y nacido en Bonn) y Mujezinovic (Stuttgart), el belga Arslanagic (Standard de Lieja), el danés Dario Dumic (Brondby) o el francés Prcic (Sochaux). Si debutan con las absolutas de esos países, no podrán jugar para Bosnia. Incluso dos de los aspirantes los tenemos afincados en España: Kenan Kodro (Real Sociedad), donostiarra e hijo del mito Meho, y Edin Hadzic, canterano del Hércules.

Estos movimientos diplomáticos de la Federación bosnia están encaminados a solucionar uno de los grandes defectos de la selección en los últimos tiempos: la profundidad de plantilla. Bosnia se ha caracterizado por construir un bloque muy homogéneo, escaso de número, en torno a la treintena, con más o menos 20 fijos en los planes de Susic, y escaso también de registros, con muchos futbolistas de perfiles repetidos. Ese bloque compacto ha propiciado el estrecho entendimiento entre futbolistas, pero también ha limitado los márgenes de solución de Susic, quien, de todos modos, tiene su táctica: juegan los mejores y con mayor pedigrí. La posición es secundaria. Así tenemos un equipo con una sobreabundancia de mediapuntas de creación, como Pjanic, Misimovic, Ibricic o Hajrovic. Con escasez de delanteros, con sólo Dzeko e Ibisevic, y que, como es obvio, juegan los dos. Sin apenas mediocentros defensivos, si acaso Rahimic y el versátil Zahirovic. Y con dos zurdos de banda de buen nivel, Lulic y Sahirovic, pero ninguno lateral izquierdo. Tampoco hay centrales, más allá de Spahic, por encima de la media del conjunto. Todas estas circunstancias estructurales hacen de la carencia, la virtud.

Susic ha conseguido formar un equipo eminentemente ofensivo alineando a los mejores.

Safet Susic, hasta esta experiencia con una recorrido discreto en los banquillos, ha orquestado un equipo en el que su papel de líder ha resultado capital para ordenar talento tan dispar futbolísticamente. Susic es una leyenda en Bosnia y en el fútbol de la antigua Yugoslavia. El mejor producto histórico del balompié bosnio, reconocido como el mejor en la historia del Paris Saint Germain, y uno de los más grandes futbolistas extranjeros que jugaron en Francia. Era un mediocampista ofensivo cortado por la elegancia. Muy atacante, creativo, asistente, con un pase celestial. Se movía por donde se mueven ahora las neuronas de su equipo: la zona de tres cuartos. Quizá por eso a él le ha resultado más accesible armar un modelo que se amolde a esa composición de la plantilla. Susic ha destacado por su adaptabilidad. Pero también los futbolistas.

Bosnia se distingue por su fuerza ofensiva. Ha marcado 30 goles en la clasificación, sólo menos que Alemania, Holanda e Inglaterra. Gozó de fortuna en el sorteo al aterrizar en un grupo accesible con Grecia, Eslovaquia, Lituania, Letonia y Liechtenstein, pero ha sabido leer a cada rival. No hace mucho tiempo, selecciones delBosnia es un conjunto goleador y ofensivo perfil de Lituania se le atragantaban pese a la superioridad. En la clasificación, lo ha ganado todo, excepto una derrota contra los eslovacos y un empate en Atenas. El clímax de sus eliminatorias fue la victoria contra Grecia en marzo por 3-1. No es nada fácil meterle tres goles a los griegos. En ese punto, Bosnia tomó consciencia de que daban un paso evolutivo más. Que eran una selección cada vez más fiable, más solvente, más competitiva. Surgió un momento crítico en septiembre, cuando una enrocada Eslovaquía les castigó en casa. Brotaron dudas, la fatalidad en el momento clave asomó por la puerta. Pero Bosnia reaccionó a los cuatro días y ganó a los eslovacos. Sólo la amenaza de las viejas tragedias de la selección quedaba como obstáculo con un calendario despejado. Y en Lituania, durante tres cuartos de partido, los bosnios vivieron agarrados a esos fantasmas.

Susic gobierna un equipo divertido para el espectador, basado en el talento, el atrevimiento, con mucho caudal atacante, alta capacidad creativa, técnica y asociativa, y amante de la posesión. En cierto modo, Bosnia no sólo es una muestra sociocultural actualizada de la vieja Yugoslavia. También su selección es la que más se aproxima a la identidad histórica del juego yugoslavo entre todas las ex repúblicas, con sus ventajas e inconvenientes. Son talentosos, pero no muy organizados. Tienen brillantez, pero tienden al desorden defensivo. Compiten bien, pero no dejan de ser episódicos, algo frágiles de mentalidad, fríos y dispersos. Recuerda un tanto, con inferior nivel global, especialmente en la retaguardia, a la Croacia previa a la pasada Eurocopa: con notables delanteros y una sobredosis de clase en la zona media, pero sin especialistas defensivos ni un cuerpo de contención en ese sector.

Su estilo se fundamenta en los buenos usos de la pelota y el ataque. Funciona con mucha agresividad y profundidad ofensiva. Necesita marcar rápido, no entrar en una fase nerviosa ni enfrentarse a intensivos repliegues. Para esos casos, cuenta, eso sí, con dos armas alternativas certeras: los remates aéreos de Dzeko e Ibisevic y la fina ejecución de un ejército de golpeadores de primer nivel: Pjanic, Misimovic y Salihovic, ambidiestros y zurdo. Bosnia es peligrosísima a balón parado.

El sistema más utilizado es un 4-4-2 en el que Dzeko e Ibisevic ocupan la doble punta.

Su sistema base es el 4-4-2, en diamante muy estrecho. La segunda opción, sobre todo en planteamientos reactivos, es el 4-2-3-1, escorando a Ibisevic a banda o metiendo un mediapunta derecho para centrar a Pjanic y retrasar a Misimovic. Y Susic también ha falseado el dibujo, en parte ante los consustanciales mimbres de los que dispone, ajustando a Lulic y Mujdza de carrileros, y fijando tres centrales, un 3-4-1-2El dibujo base es el 4-4-2 aunque Susic se adapta de clara genética yugoslava. Lo habitual es un 4-4-2, con Begovic como portero irrebatible tras su progresión en el Stoke City. La defensa es la franja más débil. Mujdza es el mejor lateral derecho, con Vrsajevic como opción secundaria. Spahic es el rey de la zaga, pero su acompañante tipo sigue en el aire. Debería serlo, acaba de entrar en la selección, Bicakcic. Pero es un puesto muy indefinido y corto: Zukanovic, Vranjes y Sunjic son la segunda unidad de centrales. El lateral izquierdo no tiene especialista. El más defensivo es Zukanovic, reconvertido, quien cuando ha jugado ahí ha facilitado a Susic el ajuste hacia el mencionado dibujo en 3-4-1-2, usado eventualmente al principio de la fase de clasificación. Sin embargo, lo habitual ha sido emplazar ahí a Salihovic o Lulic. Salihovic es un volante zurdo que se adapta al lateral, al carril, al extremo y al mediocentro. Ofrece múltiples soluciones. Lulic es un hombre resistente, de físico potente y muy rápido. En la Lazio es extremo. Con Bosnia ha sido lateral de mucho recorrido, aunque Susic ha terminado de pulir el equipo en el final de la clasificación con Salihovic atrás y Lulic de volante zurdo en el diamante central. Ambos se complementan bien en ese sector y no es extraño verlos intercambiarse las funciones. La inminente incorporación de Kolasinac elevará el nivel atrás. Juega de pivote, de lateral izquierdo y de central. Susic necesita un lateral con talento defensivo y ese parece que será su puesto si se opta por una mayor compensación de roles. Aunque no debe descartarse que cuaje con Spahic, lo que ya daría una pareja de centrales de cierto nivel.

Bosnia carece de un mediocentro posicional puro. Solo Rahimic y Zahirovic lo son y tienen cualidades defensivas. El dueño ahora es Medunjanin, quien en Holanda fue un futbolista de comportamientos ofensivos. Ex del Valladolid, suele iniciar el juego acercándose a los centrales. Tiene muy buen pie, por lo que se deduce el intento de Susic de darle una salida fresca y fluida a la pelota que active a los interiores: Lulic es un motor, más vertical y visitante de espacios, y con poco peso en la creación. Y en el perfil derecho, figura Pjanic. Ambos volantes son muy interiores, para que Mujdza y Salihovic empujen desde el lateral. Pjanic es el faro de este equipo. Sedoso, con buen primer toque… su crecimiento ha arrastrado también a la selección. Todo el juego se filtra por él. Suele partir de la derecha, pero ese espacio acaba pisado por Mujdza o Ibisevic, quien tiende a esa zona. Ese triángulo se reparte esos metros de campo.

El enganche es el futbolista con mayor talento absoluto y más calidad técnica del grupo: Misimovic, la pieza contextual y que mejor expresa la identidad y el carácter de esta selección. Memorable fue su temporada del título alemán con el Wolfsburgo de Félix Magath. Especialista del último pase, es el drenaje de los balones que acaban en Ibisevic o Dzeko, con quien se entiende de maravilla tras compartir equipo en Alemania. Mortífero a balón parado. Capaz de meter un balón por el ojo de una aguja. Para esa zona de volantes y mediapuntas, Susic cuenta con variedad de recambios: Stevanovic, Hajrovic, Ibricic, más Kvric y Visca, estos, más especializados en banda.

Arriba hay sólo hay dos en todo el plantel, pero qué dos. El segundo y el tercer máximo goleador de la zona europea en la clasificación: Dzeko (10 goles) e Ibisevic (8), sólo superados por Van Persie. Esos 18 goles resumen a una pareja que lleva más de un lustro de complicidad. Ibisevic tiene más instinto, se mueve mejor en la geografía del área, pero Dzeko es más. Un delantero completísimo de cara al remate y las soluciones finales que ofrece recursos para la salida directa. Corre al espacio, pero también es un punto de apoyo fundamental jugando de espaldas y bajando pelotas. Ambos son hábiles cabeceadores. Desde luego, se adivinan pocas sociedades atacantes más complejas y arduas de defender.

Ahora, la selección bosnia debe probarse ante equipos de mayor entidad. Brasil ya les espera.

Todos ellos configuran un equipo atractivo, pero también con fugas. No ha medido la temperatura de su modelo actual frente a selecciones de alto nivel desde hace un tiempo. Argentina en noviembre, en un amistoso, será una sobresaliente mesa de exámenes. Bosnia es un equipo desequilibrado, con cierta inocencia táctica al que le cuesta pegarse y correr, con poco talento defensivo. Sufre carencia de mediocentros y atrás falta algo de calidad. Aunque de todos modos, el equipo presiona más alto y compacto que hace dos años y se desarma menos. Deberá adaptar su figura a adversarios superiores, capaces de cortocircuitarles la posesión y arrebatarles su fútbol de control. El 4-2-3-1 prescindiendo de Ibisevic o escorándolo en la derecha para juntar a Pjanic con Misimovic cerca de un pivote (Medunjanin o Zahirovic) se intuye como un recurso factible para Susic. Veremos si lo ejecuta y si lo ejecuta desde el principio del Mundial. Aunque, para ello, sacrificaría uno de los rasgos que ha dotado de personalidad a su equipo: la doble guadaña Dzeko-Ibisevic

Para ellos, el premio ya es cruzar el Atlántico dentro de ocho meses. Pero estamos ante un equipo que, inspirado, es osado, una bomba de relojería para cualquier selección que le ofrezca su confianza. Bosnia puede tanto perder como ganar contra cualquier combinado. En Brasil los veremos, con su himno y su bandera común, bosniacos, serbios y croatas de Bosnia. Créanme: pocos países merecían una felicidad así de redonda, tan redonda como una Copa del Mundo.


33 comentarios

  • calaboca 17 octubre, 2013

    Genial Chema!

    Siempre tengo miedo a artículos que colocan el fanatismo futbolero por encima de la coyuntura global de un territorio. Has conseguido un equilibrio admirable. Además de presentarnos a la desconocida (para mí) Bosnia, claro 😀

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  • Abel Rojas 17 octubre, 2013

    Espectacular historia, porque esto no puede definirse de otro modo. Es fantástico que el fútbol sirva de verdad para hacerle la vida más llevadera a lugares en problemas.

    A todo esto, no puedo medir lo que me gustaba Medunjanin en el Pucela. Y era muy del Pjanic pre-Lyon, por cierto.

    Y Dzeko en un Mundial. ¿Jugará todos los partidos a tope o se tomará descansitos de los suyos? ^^

    @ Calaboca

    Es un documentalista impresionante y con un estilo súper particular. Reconocería un artículo de Chema hasta traducido al inglés y firmado por otro ^^

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  • @migquintana 17 octubre, 2013

    Eeeeeeeeespectacular, Chema! 😀

    El fútbol como juego es espectacular y el deporte como competición es pura adrenalina, pero cuando estas dos cosas se unen a un contexto sociocultural tan complejo como el de los balcanes salen historias brutales. Lo de que el fútbol es un elemento de unión sólo se puede entender de esta manera, aunque luego nos empeñemos constantemente en buscar lo que nos desune y hacer hincapié en ello. Es magnífico.

    En lo referente a lo futbolístico, tengo muchas ganas de ver ese Argentina – Bosnia. La verdad es que Dzeko e Ibisevic parece una pareja bastante complementaria, pero no sé cómo pueden llegar a encajar con esa sobrepoblación de mediapuntas. Una cosa es tener ahí a Misimovic y otra es acompañarlo de Pjanic o Salihovic. Canelita en rama. Otra selección fetiche de la que ligarnos sentimentalmente en Brasil 2014.

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  • Josue Campomar 17 octubre, 2013

    Genial el artículo…to vivo en Ucrania desde hace muchos años, teniendo la posibilidad de haber estado en Bosnia Herzegovina, y la verdad, me alegra ver como dichos países crecen futbolísticamente….al igual que me alegraba Ucrania en el 2006, cuartos de finales, no me lo esperaba y me encantó….shevchenko, Tymoshchuk….hehe….y lo que has dicho sobre el hecho de que esté ayudando a la unificación del país es la pura verdad, y eso es un dato importantísimo, quizá más que el hecho futbolístico…pero bueno, eso es para otro forum 😀 un saludo, gracias por el artículo

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  • @DavidLeonRon 17 octubre, 2013

    @Chema

    "Bosnia siempre despertó mi cariño, quizá porque uno creció viendo el sufrimiento de ese incipiente país en los años 90"

    Me pasa exactamente lo mismo. De pequeño escuchaba "Bosnia" y automáticamente lo relacionaba con guerras, misiles y caos, como un sitio donde pasaban cosas malas. Ver que hoy se recuperan y que se meten en un Mundial la verdad es que me hace feliz.

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  • Jeez 17 octubre, 2013

    Gran equipo<img src="http://tinyurl.com/c7l9ck6&quot; width="1">

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  • @SharkGutierrez 17 octubre, 2013

    Creo que la variante más interesante es precisamente la llegada de Kolasinac. Sobre todo por el efecto que puede tener en Salihovic. A mí, el del Hoffenheim, no me parece un carrilero o extremo de llegar y ponerla. Me parece "más" Beckham (United) en ese aspecto. Su pierna corre por él. Precisamente, lo que Susic ha intentado con Salihovic es dotarle de más profundidad. A priori, además de la del central con Bickakic (gran central, por cierto), es quién va a ser el damnificado por la entrada de Kolasinac.

    Sead es un lateral bastante completo que le robó el puesto al ofensivo Fuchs en el Schalke. No le cuesta nada retornar y también tiene una muy buena zurda. Como digo, creo que la variante estará en el interior en el 4-4-2 diamante estrecho o en la izquierda de la línea de 3, en el 4-2-3-1. Lulic es dinámico y significa meterle un punto más de velocidad al partido. Mientras que Sahilovic, retiene algo más de balón. Creo que es 2+3 lo llevará a cabo cuando tenga que proteger algo más su repliegue (es decir, selecciones superiores). Ante semejantes o selecciones con mayores debilidades defensivas, probará con el 4-4-2 diamante.

    Por último, a mi la selección bosnia, me parece (como a Chema) fiel reflejo de la realidad del país. Hay algunas carencias notorias (especialmente ese centrocampista que "sujete" al equipo defensivamente). Luego, la pareja atacante. Si bien son dos jugadores infalibles en la punta y se complementan bien…entiendo a Dzeko como un 9 más clásico y a un Ibisevic más peleón y sacrificado, pero sin la misma calidad en la definición. Susic pondrá a los mejores, claro. Pero como dije antes, creo que no siempre pondrá a los dos en punta.

    Fantástico texto de Chema, por cierto.

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  • Abel Rojas 17 octubre, 2013

    @ Josue Campomar

    "y lo que has dicho sobre el hecho de que esté ayudando a la unificación del país es la pura verdad, y eso es un dato importantísimo, quizá más que el hecho futbolístico…pero bueno, eso es para otro forum"

    No creas, Josue. La verdad es que nos encantaría que profundizases en esto si pudieses :-)

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  • Josue Campomar 17 octubre, 2013

    Abel, pues por poner un pequeño ejemplo….conociendo bosnios de diferentes etnias, vivendo con ellos durante dos años, veías que no se podían casi ni cruzar….intentaban no hablar entre ellos….sin embargo, jugaba la selección y ahí les veías, abrazándose, apoyando a su equipo, como si fuesen hermanos de toda la vida….y así, hasta que, pasados un par de días de partido y se olvidaban del fútbol, porque a Bosnia la eliminaban, empezaban con las mismas historias de la etnia, de si quien es el culpable, y dejaban de hablarse…a ver si ahora, que la selección ha subido de nivel, por decirlo de alguna manera, crece un poco más este ambiente y mejora…ellos mismos decían, que la selección de futbol, al ser multiétnica, estaba ayudando a la unión entre ellos…diciendo que un logro mas grande a lo mejor conseguía fortalecer aún más esa sensación….yo lo espero, de verdad…espero haber sido de ayuda 😀

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  • Abel Rojas 17 octubre, 2013

    Muchísimas gracias, Josue Campomar. Te garantizo que sí lo has sido. Gracias, de verdad 😉

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  • Josue Campomar 17 octubre, 2013

    es un placer contribuír en algo 😉

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  • Ooijer 17 octubre, 2013

    ¡Gran historia y mejor artículo!

    A parte de la historia en si, hay una cosa que me ha encantado y es algo que lo pienso muchas veces en selecciones de la antigua Yugoslavia: que jugadores podrían haber jugado y pueden jugar en un futuro con ese país (en este caso Bosnia). Ves tantos apellidos balcánicos repartidos por todo el mundo y te preguntas de donde serán sus antepasados.

    Me sorprende ver como Ibrahimovic, Marko Marin, Arnautovic, Subotic, Ljajic o Kovacic pudieron jugar con Bosnia. ¡Vaya equipazo hubiera sido!

    Y cada año sigues viendo jugadores jóvenes con apellidos balcánicos y los buscas en Wikipedia para saber con que selección podrán jugar y te vas imaginando equipos con esos jugadores.

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  • @SharkGutierrez 17 octubre, 2013

    Ooijer

    Ojo a la selección que se podría cascar Kosovo, si se reconoce su independencia.

    Respond
  • Ooijer 17 octubre, 2013

    @SharkGutierrez

    Así es. Lo he pensado varias veces: Xerdan Shaqiri, Valon Behrami, Granit Xhaka, Admir Mehmedi, Valdet Rama…Además, varios jugadores albaneses y otros jóvenes criados en otros países de Europa también se unirían. ¡Y esto en un país con menos de 2 millones de habitantes!

    I love football.

    Respond
  • Abel Rojas 17 octubre, 2013

    @ Ooijer

    ¿Cuál sería el mejor once posible si todos los que pudieron elegir hubiesen optado por Bosnia?

    Respond
  • Ooijer 17 octubre, 2013

    @Abel Rojas

    Difícil elección. Quizás optaría por esta (teniendo en cuenta el déficit defensivo y la cantidad de buenos atacantes que habría):

    3-4-1-2: Handanovic – Corluka, Lovren, Subotic – Arnautovic, Kovacic, Pjanic, Marko Marin – Ljajic – Ibrahimovic, Dzeko

    Evidentemente no sería un once muy fiable defensivamente, pero he tenido en cuenta los jugadores que más me gustan y he intentado meterlos a todos aunque no fueran sus posiciones ideales.

    Por ejemplo he puesto a Arnautovic y Marko Marin de banda derecha e izquierda respectivamente, que en este sistema serían carrileros pero obviamente ninguno de ellos lo es ni pueden desempeñar esa función. Y en el centro del campo a un trío en el cual ninguno tiene mucha capacidad defensiva, si bien Pjanic y Kovacic han actuado en doble pivote alguna vez en su vida.

    He tenido que dejar fuera a Begovic (gran portero), Lulic (quizás lo podría haber metido en vez de Arnautovic) o Misimovic (que por calidad podría estar tranquilamente, pero la juventud y el dinamismo de Kovacic y Pjanic me atraen más, y Ljajic me parece un super clase).

    ¿Qué os parece a los demás? ¿Qué alineación haríais vosotros?

    Respond
  • Abel Rojas 17 octubre, 2013

    @ Ooijer

    Uf, yo necesitaría un lateral izquierdo por Arnautovic -es muy bueno, pero…- y un mediocentro, creo, que por Pjanic -aunque quizás por Dzeko-.

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  • Ooijer 17 octubre, 2013

    @Abel Rojas

    Como he dicho, es un once con los jugadores que más me gustan, sin importar la debilidad defensiva ni que muchos de ellos jugarían en diferentes posiciones a las habituales.

    Si fuera realista y tuviera que hacer el once más "lógico" hubiera puesto este (con muchas dudas también):

    4-2-3-1: Handanovic – Corluka, Lovren, Subotic, Lulic – Kuzmanovic, Pjanic – Arnautovic, Ljajic, Marko Marin – Ibrahimovic

    Y aún así me dejo a Dzeko e Ibisevic fuera, y meto a Kuzmanovic que no me convence nada en la realidad pero no hay muchos jugadores de su perfil. Y Arnautovic también sería prescindible pero el 4-2-3-1 es el sistema que más me gusta y quizás para esa banda derecha sería de los mejores. Podría haber puesto a Kovacic en el puesto de Pjanic y este en la banda derecha en detrimento de Arnautovic.

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  • Abel Rojas 17 octubre, 2013

    Entiendo, entiendo. A mí la verdad es que Arnautovic me deja un poquitín frío reconociendo su gran calidad, y Pjanic y Dzeko… pues muy, muy, muy buenos, pero tampoco me fío yo a tope ^^

    Anyway, quedaría un equipo capaz de ganar a la mayoría. ¡Y es Bosnia! Tremendo.

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  • @Chemaerrebravo 17 octubre, 2013

    @Ooijer

    Pues ojo, que no lo incluí en el texto fina, pero el padre de Srna es bosnio musulmán. Y la madre y la familia por esa rama de Rakitic son igualmente bosniocroatas (y Rakitic nació en Suiza) Lo mismo ocurre con Mandzukic, es que media selección croata actual tiene raíces bosnias (bosniocroatas). Yo en el texto únicamente he incluido aquellos que nacieron en territorio de Bosnia y Herzegovina, pero hay muchos otros croatas que son de familias mixtas. Antes de la guerra era muy común en Yugoslavia el mestizaje y las bodas multiétnicas, ahora no lo es tanto, porque digamos que Bosnia se ha dividido en compartimentos estancos a todos los niveles socioculturales.

    El asunto aquí en cuando llega el momento de elegir. Cualquiera de ellos puede solicitar la ciudadanía bosnia, ya sea por origen o por derecho natural. Es el caso de Ljajic, Ljajic nace en Novi Pazar, Serbia. Por lo tanto le corresponde -administrativa y territorialmente- jugar con Serbia. Pero Novi Pazar es la capital del Sandzak, una región histórica de mayoría musulmana y bosniaca que ahora, con el baile fronterizo, ha quedado dentro de territorio serbio y montenegrino, muy cerca de la frontera de estos países con Bosnia. Ljajic es bosniaco, musulmán y esto explica el famoso conflicto del himno serbia y su confrontación con Sinisa Mihajlovic. Lajajic jugaba con Serbia encantado, porque es su país. Pero no es su pueblo. Es todo un poco complejo, quizá demasiado para quienes no estamos metidos en esa piel y en ese lugar.

    Es que hay casos muy curiosos: Marko Marin nació en el mismo pueblo de mayoría serbobosnia, en la República de Sprska, que los abuelos de Misismovic, emigrados a Munich en los años 60. Pues bien. Misimovic eligió Bosnia y Marko Marin, Alemania.

    Cuando en el texto hablo de reconciliación, es una reconciliación relativa. La selección está ayudando como elemento aglutinador, pero aún queda mucho, demasiado, para una convivencia plenamente normal, por no hablar de una identidad nacional plenamente compartida. Quizá deberán pasar muchas más generaciones, aunque, desde la edad media, ninguno de los pueblos suelen olvidar. Lo ha demostrado la historia continuamente. Si algo tienen los balcánicos, son buena memoria, por lo visto.

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  • javimgol 17 octubre, 2013

    Gran texto.

    Me gustaría ver cómo se podría parar a una pareja Dzeko-Ibra. Sí, tienen que llegarles los balones, pero son dos delanteros dificilísimos de anular.

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  • Marcus 17 octubre, 2013

    Que buen artículo, felicitaciones

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  • Ooijer 17 octubre, 2013

    @Chemaerrebravo

    Si ya incluyéramos a Srna, Rakitic y Mandzukic sería increíble el equipo.

    Lo que dices sobre Ljajic es bastante complejo de entender sobre todo para los que lo vemos desde fuera, pero me parece muy interesante. Habrá muchísimos jugadores igual que él o en otros territorios de la antigua Yugoslavia con los mismos "problemas".

    Un placer leerte.

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  • Tino Gallego 17 octubre, 2013

    Enorme artículo!!!!! Mis felicitaciones al autor. 2*1 futbol e historia en el mismo articulo… lo voy a leer otra vez

    Ojala tenga Bosnia suerte en el sorteo…

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  • pouco_barulho 17 octubre, 2013

    Cuando veo participaciones de estas repúblicas de la antuga Yugoslavia, siempre me da por pensar lo potente que seria esta seleccion.

    Handanovic y Begovic los porteros, en defensa con Corluka, Subotic, Vidic, Kolarov, Vrjalko, Rukavina, Spahic; en la medular habria multiplisimas opciones con Modric, los mencionados Pjanic, Misimovic, Kovacic, Matic, Srna, Salihovic, incluso Krasic, y en el ataque, ya ni te cuento, la calida seria superlativa, ninguna seleccion tendria tantas opciones de calidad, con los Jovetic, Llajic, Vucinic, Dzeko, Ibisevic, Mandzukic, Jelavic y fijo que me dejo a alguien

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  • @jpgfonseca 17 octubre, 2013

    Soy muy fan del fútbol balcánico y al igual que a muchos esta clasificación de Bosnia me ha recordado lo que sería hoy y podría haber sido una Yugoslavia unida.

    Por ejemplo siempre me preguntaré qué podría haber alcanzado principalmente en la década de los 90 una Yugoslavia unida, creo que al menos de 1992 a 1998 podría haber peleado fácilmente cualquier torneo internacional (Djukic, Mihajlovic, Jarni, Jokanovic, Jugovic, Prosinecki, Savicevic, Stojkovic, Boban, Zahovic, Boksic, Suker, Mijatovic, Kodro, Pancev, etc). De hecho Croacia con una parte pequeña de ese global llegó a semifinales de Francia 98

    Y sin ir más lejos en la actualidad podría formar algo del estilo

    Handanovic; Srna, Ivanovic, Subotic, Kolarov; Matic, Modric, Pjanic; Jovetic, Dzeko, Mandzukic (solo un ejemplo, podrían hacerse muchas combinaciones diferentes)

    A excepción de Brasil, España, Alemania y Argentina no creo que ninguna otra selección actual se presente con mejor once inicial en Brasil 2014. Ahora hay 3 selecciones (Croacia, Bosnia, Serbia) que por separado podría decirse que pueden tener potencial para llegar a unos octavos de final en un Mundial… pero juntos serían asiduos en rondas de cuartos de final y entre las 6-7 mejores selecciones del momento.

    También soy de la opinión, aunque es difícil de predecir, de que a corto- medio plazo lo lógico es que el nivel en los Balcanes suba todavía un peldaño más, pensad que la mayoría de los jugadores profesionales actualmente pasaron su infancia o su adolescencia en repúblicas que sufrieron las consecuencias de guerras, bloqueos internacionales, etc… Desde luego un entorno poco propicio para jugar al fútbol con tranquilidad y con estructuras medianamente profesionales.

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  • @FutbolTactic 17 octubre, 2013

    He abierto la página y he empezado a leer por saber un poco sobre una selección clasificada que no tengo muy vista. Desde las primeras líneas del texto he empezado a ver que no iba a descubrir un perfil de un jugador en concreto, un futuro crack o una selección que probablemente esté eliminada en la primera ronda del mundial, sino he descubierto una historia, un entorno y unos protagonistas. Una selección nacida tras una guerra reciente y un posterior exilio. Una historia.

    Me ha sorprendido el punto que tiene de reencuentro, de coincidencia de personas que no se van a ver durante el año, que incluso se pueden llegar a despreciar pero que tienden a unirse -si les gusta el fútbol- por un deporte.

    Ahora mismo me sacas de los Dzeko, Ibisevic, Begovic, Medunjanin o Pjanic y no distingo un jugador de otro, pero de verdad, que tengo ganas de que llegue noviembre, coger este texto, repasar que tipo de perfil tiene cada jugador y disfrutar mientras le disputan el partido a Argentina.

    Muy interesante, espectacular trabajo.

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  • @CristhianTP 18 octubre, 2013

    Más que el artículo (largo, con fases de entretenimiento y otras no tanto porque te dejas llevar por la pasión – que tampoco es malo-, me quedo con la foto… ESO ES BOSNIA!!!!!!!!

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  • Jesús Sousa 18 octubre, 2013

    Brutal el artículo, enhorabuena. Bosnia se lo merecía, sin duda, su debilidad defensiva destrozaba lo trabajado arriba muchas veces pero por fín se hizo justicia. Recuerdo grandes partidos jugados por Bosnia antes de esta fase como el 2-4 en Bélgica o el 1-1 en Francia que íban ganando pero una mano dentro del área de Spahic dejó un empate injusto tras partidazo bosnio…o aquella fase hace años en la que quedaron a uno o dos goles de clasificarsecon los Barbarez, Bolic, Baljic, Salihamidzic Me alegro mucho por Misimovic, la piedra angular, el sustituto del gran Barbarez como encargado de llevar los galones de bosnia. Si no me equivoco, es curioso el tema del himno, ¿no?, cuando suena, la gente canta el himno antiguo y los jugadores quedan en silencio. La gente canta el Jedna si jedina, por cierto. Aasionante escucharlo en su pequeño Maracaná de Zenica Gustará escuchar la pasión de sus hinchas en Brasil, ese balón parado, esos balones al hueco imposibles, esa unión de garra y calidad, ese aire fresco en torneo oficial.
    Un saludo, fenómeno

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  • pintu1303 18 octubre, 2013

    Ha habido párrafos que me han emocionado ^^
    Yo también soy de esa generación que vimos por la tele de niños como Yugoslavia se desangraba y siempre me ha impactado mucho su historia. Tengo cariño en general a esa zona así que me alegré mucho por Bosnia y tendrá parte de mi corazoncito en el Mundial.

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  • […] información ECOS DEL BALÓN – Bosnia ya es adulta FIFA – Bosnia sella su billete SPHERA SPORTS – Narración de la clasificación de […]

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  • Corteva 23 octubre, 2013

    EXCELENTE trabajo, felicitaciones unánimes al articulista. Creo que todos los que lo hemos leído ya "somos" un poco de Bosnia para el próximo Mundial 😉

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  • carloscmb80 19 noviembre, 2013

    Ufff, pedazo de artículo historico-politico-social-futbolístico. Enhorabuena Chema, periodismo del bueno. Uno ya siente que ha aprovechado el día de hoy.

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