El triángulo de Mel

El Betis confirmó en su regreso a la élite lo anunciado por sus más cercanos: Dará color a la Liga BBVA. Pero lo hizo contenido, reservado, con respeto hacia el error y a la peligrosa transición ofensiva del Granada. La precaución se formalizó en lo táctico invirtiendo el triángulo del centro del campo, pasando del natural 1+2 a una base de dos hombres con el otro trabajando en tres cuartos.  La idea era que cada conductor tuviese siempre  una línea de pase hacia atrás para conservar la posesión en caso de apuro, al tiempo que se protegía del contraataque con un escudo de dos centrocampistas a modo de red de seguridad.

No me gustó. El descolgado era sobremarcado por estar en franca inferioridad numérica, y los dos sujetados, tras tenerla de vuelta, no tenían a dónde cambiar. El fluido intercambio posicional entre Iriney, Beñat y Salva Sevilla no terminaba de compensar para obtener ventajas desde la circulación. Montero y Vadillo pagaban el peaje recibiendo demasiado atrás y nunca en aclarado contra su par. Quizás Mel sólo lo hizo para rebajar la adrenalina del grande que vuelve donde debe. Porque quien crea un sistema de permutas como el del Betis… no lo hace para jugar en 2+1.

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