Filogénesis Blanca I
1. Un título para una pasión
La Filogenia es, según la RAE, el “Origen y desarrollo evolutivo de las especies, y en general, de las estirpes de seres vivos”. Curiosamente, pese a haber sido adoptado por la biología, es un concepto creado por un poeta, el alemán Ernst Haeckel. Fiel seguidor de las teorías Darwinistas, ideó ese nombre como parte de un binomio de conceptos (ontogénesis-filogénesis) que servían para dar nombre a la teoría que equipara el desarrollo de individuo al de su especie. El primero se refiere a la historia y desarrollo del individuo y el segundo a la historia y desarrollo de su especie. ¿Confundidos? Bueno, este largo prefacio es una forma de explicar de la forma más enrevesada posible el objetivo de este post. Explicar la historia de una gran individualidad, el Real Madrid pentacampeón, como una evolución de las grandes propuestas futbolísticas americanas y europeas que le antecedieron.

2. Tangos desde la bohemia Argentina de los años 40
2.1 River Plate: “La Máquina”
Sin lugar a dudas ese River fue el gran conjunto sudamericano de los años 40. Apodado “La Maquina” por la sobrenatural precisión y coordinación de sus delanteros y también “Los caballeros de la angustia” por su manía de tocar y tocar sin rematar al rival, fue uno de los primeros conjuntos “totales” de la historia. En palabras de su técnico, el celebre ex-jugador Carlos Peucelle, la táctica del equipo era la “1-10”, todos atacaban y todos defendían, delanteros incluidos. Y de entre esos delanteros especialmente memorable resultaba Adolfo Pedernera, pues si bien todos (Muñoz, Moreno, Pedernera, Labruna y Lostau) eran genios, Adolfo destacaba como el jugador que definió un estilo de juego presidido por la versatilidad sin renunciar al espíritu de goleador.

2.2 El padre putativo de Alfredo
“La Máquina de River fue un invento de doña Rosa, la mamá de Adolfo Pedernera”
Con esta frase resumía el gran Carlos Peucelle la génesis de uno de los más grandes equipos de la historia, atribuyéndole el mérito principal a su delantero estrella. Seguramente fuera una exageración, pero en cualquier lista que se haga de los mejores futbolistas americanos “All the Times” va a figurar Adolfo o el alistador va a quedar como el culo.
Jugador completo, podía actuar en cualquiera de las 5 posiciones de ataque y brillar. Jugando por detrás era, sin duda, el cerebro del River, ya que orientaba el juego con pases nanométricos que los rivales ni olían. Luego, por delante, se mostraba como un chorro incontenible de quiebros, regates y cambios de ritmo. Pura escuela argentina de arte y picardía en su mejor versión.
La increible suerte de River propició que a la marcha de Adolfito, destino Atlanta (1), le sustituyera en el equipo su mejor alumno y continuador: El gran Alfredo Di Stefano Laulhe. De hecho Alfredo debutó en primera como extremo derecho (puesto que él odiaba) y con Pedernera de 9 porque al divo no había quien lo moviera. Solo a su marcha pudo hacerse con el puesto, proclamándose, eso si, máximo goleador y campeón de Argentina de ese mismo año (1947).

En el mes de diciembre Alfredo disputaría el Suramericano de Guayaquil consiguiendo la proeza de arrebatarle el puesto de titular a otro mito, René Pontoni. El jugador de San Lorenzo no cometió más error que lesionarse un partido y permitir que debutara Di. El brillo de la Saeta, en plena eclosión de velocidad, juventud y juego, hizo cambiar al seleccionador sus planes y a Pontoni el campo por el banquillo. Obviamente Argentina salió campeona con uno de sus equipos más potentes de la historia. Si llegan a jugar un Mundial la leyenda de Brasil no sería tal.
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(Continuará…)
(1) Un club pequeño que empezó a gastar exageradas sumas de dinero para contar con los más populares jugadores. Fue un desastre que acabó con el equipo descendido a Primera B. Ya entonces se veía que el dinero, y más sin cabeza, no lo es todo.
[...] de las grandes propuestas futbolísticas americanas y europeas que le antecedieron” (sic), pero como suele suceder con estas cosas el relato ha ido adquiriendo su propia identidad y el [...]
[...] repite hasta la extenuación. Ambos técnicos son considerados los padres putativos [2] de “La Maquina” de River, aquel conjunto inmortal de principios de los 40 que daba inicio a la primera entrega de [...]










